Ejes de la política exterior española: más Europa, multilateralismo y democracia

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banderas de la Unión Europea
Fecha de publicación: 01/2026
Autor:
José Manuel Albares Bueno, Ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación de España
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Este texto es una adaptación del discurso del ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación de España, José Manuel Albares, pronunciado el jueves 8 de enero de 2026 en la Conferencia de Embajadores y Embajadoras 2026.  

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Las reglas del orden internacional son abiertamente desafiadas, y los valores de paz, diálogo y seguridad están en riesgo en estos momentos. Se pretende desmoronar el orden mundial actual sin más propuesta que volver a la ley de la selva. Lo vemos en Ucrania, lo vemos en Gaza, lo vemos en Venezuela y lo vemos con las tensiones en torno a Groenlandia. No nos podemos resignar, ningún demócrata puede resignarse, a un orden de injusticia, arbitrariedad y violencia. Es injusto con quienes defienden su libertad y su vida en Ucrania, en Gaza o en Sudán. También ello cuestiona nuestra seguridad. Porque ataca precisamente aquellos valores sobre los que hemos construido nuestro modo de vida y nuestra propia libertad.

No hay libertad sin ley y sin instituciones que la salvaguarden y la apliquen. Esas instituciones son la base de nuestras democracias y del orden internacional basado en normas, son los pilares sobre los que se levanta la barrera contra la injusticia, la violencia y la arbitrariedad. Derribar ese orden internacional es atacar la base misma de nuestras democracias, nuestra convivencia en paz y nuestra propia libertad. Por eso reclamamos en Venezuela que sea solo el pueblo venezolano quien decida libremente sobre su futuro. Por eso, reclamamos para Ucrania una paz justa y duradera; por eso pedimos para Gaza: paz, justicia y el fin de la violencia. Ningún espacio de convivencia puede levantarse sobre la violencia y la revancha.

En el ámbito internacional, igual que en el nacional, podemos ver al vecino como un enemigo del que aprovecharnos, al que derrotar y depredar, o podemos verlo como alguien con el que cooperar y progresar. En Europa hemos conocido siglos de enfrentamiento entre países vecinos que solo han dejado el mayor dolor y destrucción que haya vivido la humanidad. Pero sobre las ruinas de ese dolor levantamos lo que hoy es el mayor espacio de libertad, progreso, paz y justicia social que haya conocido la historia.

Los que usan la violencia y la coacción como instrumentos de la política exterior subvierten las normas y los valores con los que hemos creado la democracia, el multilateralismo, el derecho internacional y la Unión Europea. La tarea de la política exterior española y de su diplomacia es defender y promover esos valores y esas reglas. Por eso, hoy, defender la libertad, el multilateralismo y la paz es, ante todo, defender y fortalecer nuestra democracia y Europa. Y ese es el primer eje de nuestra política exterior. 

Hace una semana, el 1 de enero, se cumplían 40 años de uno de los momentos más trascendentales de nuestra historia. La adhesión de España a las entonces Comunidades Europeas fue la firma de un compromiso con los principios de democracia, diálogo y progreso que la sustentan y que hacen de nuestra Unión el proyecto de justicia y democracia más avanzado y exitoso que ha conocido el planeta. Sobre esos valores construimos la Unión Europea.

Al contrario de lo que sostienen quienes quieren debilitar y dividir nuestra Unión, el compromiso con Europa no va en contra de la identidad nacional ni de los intereses de nuestro país. Al contrario: lo refuerza. Una Europa próspera y fuerte es necesaria para una España próspera y fuerte. El proyecto europeo está hoy abiertamente desafiado. Quienes desprecian a Europa lo hacen porque odian los valores que le dan sentido. Europa tiene que ser consciente de su fortaleza y decidirse a tomar su lugar entre las grandes potencias. 

Es la hora de hacer de Europa una potencia que actúa, que no solo habla. En este mundo de agresores no basta con hablar de autonomía, hay que avanzar hacia una verdadera soberanía europea: política, comercial, económica, defensiva, y en política exterior. En un mundo de grandes poderes, debilitar a Europa es debilitar a España, dividir Europa es debilitar a España, porque ahí, en Europa, están nuestros valores, pero también los recursos materiales y políticos que necesitamos. La mejor garantía de la soberanía de España es construir de manera eficaz y veloz la soberanía europea. La alternativa es la subordinación y la irrelevancia.

Los retos para Europa en 2026

2026 va a ser un año decisivo para una Europa soberana, fuerte y unida. Avanzar en ese camino pasa, en primer lugar, por defender y reforzar aquello que da sentido a todo lo demás: nuestra democracia y nuestra libertad frente a la polarización y el extremismo. Por eso respaldamos la ampliación de las herramientas europeas en el próximo Marco Financiero Plurianual y la puesta en marcha del Escudo Europeo de la Democracia frente a la desinformación y los discursos del odio.

A esa amenaza a nuestra democracia se une en Europa la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania. España apoya a Ucrania porque no podemos abandonar a su suerte a un pueblo que defiende su libertad. Pero también porque defender a Ucrania es defender la democracia y un orden internacional justo. Por eso seguiremos junto al pueblo ucraniano tanto tiempo como sea necesario, en el ámbito político, financiero, militar y humanitario. 

El objetivo no es solo hacer frente a la violencia: lo que está en juego es demostrar que la guerra y la violencia no tienen lugar ni espacio en Europa. Ese es el futuro por el que estamos y estaremos al lado de Ucrania. Una Europa siempre cerca de nuestros ciudadanos: por eso avanzamos en el uso de nuestras lenguas oficiales en la Unión Europea. 

Defender una Europa soberana pasa igualmente por asumir la responsabilidad sobre nuestra propia seguridad y disuasión. No se trata de romper con el pasado, se trata de construir un futuro genuinamente europeo. Esa asunción de responsabilidad a nivel europeo debe ir liderada por un proyecto político fuerte y claro. Nuestra política exterior lo tiene. Es clave avanzar hacia una mayor convergencia estratégica europea que contemple todas las amenazas a nuestra seguridad. Hay amenazas en el Sur y muy intensas en el Este, que nos afectan igualmente tanto como españoles como europeos. Hay también amenazas híbridas, y es preciso construir un marco que asegure las cadenas de suministros esenciales. Debemos estar preparados y dispuestos a afrontar esos retos conjuntamente para no estar sometido a ningún tipo de coerción externa. Para España es esencial que las iniciativas europeas tengan en consideración este enfoque global, y en esa línea trabajaremos en 2026. 

Nuestra Europa soberana necesita también desarrollar una política comercial ambiciosa en una economía europea fuerte y competitiva. España es motor económico de la Unión. Nuestro país ha vuelto a ser en 2025 la economía avanzada que más crece en el mundo: hasta el 2,9%, triplicando la media de la Eurozona, representando el 40% del crecimiento total de los países del euro y creando el 30% de los nuevos empleos. España es el mayor ejemplo de progreso justo y para todos. Por eso, apostamos por un Marco Financiero Plurianual ambicioso para el periodo 2028-2034 que contribuya a impulsar la triple transición verde, digital y social, con atención especial a aspectos clave para un pleno desarrollo del Pilar Social como la salud, la educación y la vivienda. 

Reforzar el papel de Europa y España en el mundo

Una Europa soberana debe proyectarse al mundo y para ello son claves las alianzas internacionales de la UE. Para España, también, especialmente en tres direcciones en las que vamos a seguir trabajando, tanto bilateralmente como desde Bruselas. 

Hacia el Mediterráneo, el Pacto por el Mediterráneo lanzado el pasado mes de noviembre en Barcelona refuerza las relaciones entre la UE y los socios del Mediterráneo. Debemos reforzar la cooperación con Oriente Medio, el norte de África y la región del Golfo, y España va a liderar esta iniciativa.

Hacia América Latina, reforzando los lazos con la región con la que Europa más comparte del mundo. España ha venido ejerciendo un liderazgo claro, defendiendo el valor estratégico de las relaciones entre ambas regiones y la importancia de que estemos más cerca que nunca. 

El Acuerdo Unión Europea-Mercosur es una gran noticia para Europa y para España. España ha estado impulsando estas negociaciones y tendiendo puentes durante todo el proceso. Hoy Europa está más unida a América Latina. Es un acuerdo beneficioso para ambas partes por dos motivos: se crea la mayor zona de comercio del mundo, con 700 millones de personas y un ahorro de 4.000 millones de euros en aranceles y, en una coyuntura como la actual, de tensiones arancelarias y geopolíticas, supone una apuesta por el multilateralismo, el libre comercio y la diversificación de nuestras relaciones comerciales. Es un paso esencial para Europa, para América Latina y, por ello, para España. Porque no es solo un acuerdo comercial, es también el compromiso político de asociación que ofrecemos a esa región del mundo. 

Debemos tejer aún más lazos con los países de África y Asia-Pacífico, regiones clave que están experimentando un gran crecimiento demográfico y económico. El objetivo debe ser ampliar la red de acuerdos de libre comercio. Un buen ejemplo es el Acuerdo de Comercio e Inversión en energías verdes con Sudáfrica, que se ha convertido en un socio prioritario de la UE en materia de cambio climático. O acuerdos comerciales como el de India, muy cercano a su conclusión. Este año celebramos el año Dual España-India, una iniciativa conjunta para reforzar las relaciones estratégicas, económicas, culturales y tecnológicas de ambos países, que coincide con la conmemoración del 70 aniversario del establecimiento de lazos diplomáticos entre España e India. 

El compromiso de España con el multilateralismo

Este 2026, España estará también trabajando por lo que nos une y da respuesta a los desafíos globales: el derecho internacional, el multilateralismo y la cooperación internacional. La Unión Europea, el orden multilateral y nuestra democracia parten de la misma raíz humanista que, frente a las atrocidades de la guerra, propuso y construyó un sistema de paz basado en el diálogo y el acuerdo. Por eso, debemos promover una Alianza mundial por el multilateralismo.

Ante los que buscan deslegitimar el multilateralismo y las Naciones Unidas, España protege la Carta y sus principios. En un momento de cuestionamiento del multilateralismo, es imprescindible invertir en unas instituciones multilaterales sólidas que sean la salvaguarda ante la arbitrariedad y la ley del más fuerte en las relaciones internacionales. España apoya la Iniciativa UN80 presentada por el secretario general para actualizar y garantizar la eficacia del sistema de Naciones Unidas.

Nuestro compromiso con el multilateralismo se refleja de manera permanente y con hechos:

  • La celebración en Sevilla de la Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo y la presentación del Plan Sevilla de apoyo al Multilateralismo que incluye la creación de una Casa de las Naciones Unidas en Madrid. Al que se suman otras ciudades que ya acogen agencias de Naciones Unidas, como Barcelona, Bilbao, Málaga o Las Palmas.
  • El impulso al papel de Valencia como polo digital y centro logístico del sistema, mediante la Base de Naciones Unidas en Quart de Poblet, que está ampliándose, y la próxima instalación en Sagunto del Centro UN FLEET, destinado a gestionar una parte sustancial del parque móvil de la Organización.
  • Nuestra candidatura al Consejo de Seguridad para el bienio 2031-2032, para la que este 2026 seguiremos recabando apoyos. Entramos también en el segundo año como miembros del Consejo de Derechos Humanos asumiendo su vicepresidencia.
  • Los consensos alcanzados en resoluciones del Consejo sobre lucha contra el racismo o sobre Afganistán, así como las amplias mayorías obtenidas en resoluciones impulsadas por España en la Asamblea General de Naciones Unidas, como la relativa a los desafíos de las personas con enfermedades raras y sus cuidadores.

Mantenemos el foco en los objetivos centrales de nuestra acción exterior en derechos humanos: la abolición de la pena de muerte; la igualdad real entre mujeres y hombres; la lucha contra la discriminación por orientación sexual o identidad de género; la promoción de los derechos económicos, sociales y culturales; la defensa de los derechos de las personas con discapacidad; y la protección de las personas defensoras de los derechos humanos. 

Este 2026 prevemos transformar la Comisión Internacional contra la Pena de Muerte en una organización internacional para ampliar su alcance y visibilidad. Vamos a mantener el liderazgo en la defensa de los derechos de las personas LGBTI. Por primera vez hemos nombrado un Embajador en Misión Especial para estos derechos y seguimos trabajando con otros países afines, desde la copresidencia de la Equal Rights Coalition.

Vamos a seguir reforzando nuestra diplomacia para reforzar la acción humanitaria, como lo hemos hecho ya con la primera Estrategia española de Diplomacia Humanitaria. Y nuestra participación en la Iniciativa Global para reforzar el compromiso político con el Derecho Internacional Humanitario. Por supuesto, respaldamos muy activamente la labor, hoy muy amenazada, de la Corte Penal Internacional. Defenderemos con rigor su independencia frente a cualquier interferencia o sanción.  Muestra de este compromiso es la candidatura de Ana Peyró para jueza de la Corte en las elecciones previstas para finales de año. De ser elegida, sería la primera jueza española en la historia de la institución.

Más cooperación internacional 

Al igual que el multilateralismo, la cooperación internacional también se encuentra cuestionada. Frente a ello, la política exterior española redobla su compromiso. Tras la aprobación del nuevo estatuto de la AECID tenemos una agencia más capaz y eficaz, con más recursos y posibilidades, y casi un 20% más de efectivos en sede y equipos reforzados. En 2026, vamos a seguir desarrollando la nueva Cooperación Española, avanzando en la renovación de las estrategias. Acabamos de aprobar la primera Estrategia de Cooperación Feminista y este año presentaremos la nueva Estrategia de Política Multilateral para el Desarrollo Sostenible de España; la nueva Estrategia de Construcción de Paz de la Cooperación Española que nos permitirá abordar, desde la raíz, las causas de la violencia, buscando construir sociedades más justas, inclusivas y sostenibles; y las nuevas Estrategias de Derecho a la Alimentación y de Cultura y Desarrollo Sostenible. Y, por supuesto, seguiremos reforzando nuestra respuesta a los grandes desafíos humanitarios en todo el mundo desde la coherencia —en Ucrania y en Palestina, pero también en otros contextos muchas veces olvidados como Sudán y el Sahel. En el Sahel prestamos especial atención a la situación de inseguridad alimentaria y a la grave situación humanitaria que se vive en Sudán (actualmente la mayor crisis de desplazados internos). Por eso reforzaremos nuestro presupuesto humanitario, que ya se encuentra en niveles récord. Trabajaremos para reforzar la Cooperación Iberoamericana desde nuestra Secretaría Pro Témpore. 

En 2026 España será miembro de la Junta Ejecutiva de ONU Mujeres, desde donde impulsaremos una política exterior y de cooperación feminista frente a los discursos que cuestionan los derechos de las mujeres y la igualdad de género. No vamos a dar ni un paso atrás en los derechos de las mujeres. Vamos a seguir dando voz a las mujeres afganas con la Conferencia anual HearUs y apoyando los esfuerzos de investigación y rendición de cuentas de los derechos de las mujeres y las niñas afganas. Nuestro compromiso con la política exterior feminista es claro. Hemos aprobado el Plan Nacional de Acción de Mujeres, Paz y Seguridad 2025-2030, y también la primera Estrategia de Cooperación Feminista de la historia de España. Este año vamos a seguir liderando, acogiendo también la Conferencia de Política Exterior Feminista, una cita clave para seguir avanzando en la igualdad de género en todo el mundo porque nuestras democracias no serán completas hasta que sean igualmente justas para todos y todas, sin omisiones ni exclusiones. 

El 2026 nuestro país se convertirá, un año más, en sede de la diplomacia mundial. Además de la Conferencia de Política Exterior Feminista, A Coruña acogerá los próximos 4 y 5 de febrero la Tercera Cumbre REAIM en la que recibiremos a gobiernos, industria, mundo académico y organizaciones internacionales para avanzar en la aplicación de principios de uso responsable de la Inteligencia Artificial militar. 

España e Iberoamérica

La gran cita de nuestra diplomacia y nuestra apuesta por el multilateralismo será la Cumbre Iberoamericana que se celebrará en Madrid los días 4 y 5 de noviembre. En la Cumbre vamos a definir un marco de trabajo iberoamericano en el ámbito digital, una cooperación más estrecha en el plano de la movilidad académica y en el plano social, así como también en un aspecto esencial en muchos países iberoamericanos: la gestión de los desastres naturales. También estará presente el sector privado y la sociedad civil, porque la Comunidad Iberoamericana la conforma todos los ámbitos de sus países, a través de un foro empresarial y un foro de la sociedad civil.

España es Iberoamérica, y tenemos que seguir reforzando nuestra cooperación con una región a la que estamos unidos por fuertes vínculos históricos, políticos, humanos, económicos y culturales que debemos proyectar hacia el mundo. Ese es, sin duda, uno de los objetivos esenciales para los que tendremos que trabajar todos en este año. Para lograr que sea un éxito, necesitaremos, también, el esfuerzo decidido de toda la ciudadanía.

Paz y respeto a los derechos humanos

Por supuesto, Oriente Medio y Gaza seguirán ocupando gran parte de nuestra agenda hasta que llegue la paz definitiva en la región. En 2025 celebramos en el Palacio de Santa Cruz la reunión del grupo Madrid+ para la implementación de la solución de dos Estados, en la que más de 20 países acordamos seguir dando pasos para la paz. Muchos países han seguido el paso dado por España, y reconocieron el Estado de Palestina.  

Vamos a seguir apoyando los esfuerzos para que el alto el fuego actual, muy frágil y violado sistemáticamente, se convierta en una paz definitiva. El apoyo a la Autoridad Nacional Palestina es vital. El pasado 10 de diciembre el Presidente de Palestina, Mahmoud Abbas, visitó España, y le reiteramos el compromiso de España con el futuro digno y en paz del pueblo palestino. España ha contribuido con 50 millones de euros mediante el instrumento PEGASE de la Unión Europea para reforzar a la Autoridad Palestina, convirtiéndonos en el primer donante bilateral. También hemos lanzado junto a Francia, Noruega y Arabia Saudí la Coalición Urgente por Palestina. Vamos a seguir defendiendo en el ámbito europeo y multilateral que la Autoridad Palestina sea partícipe en todo momento tanto en las instituciones transitorias de gobernanza como en las de seguridad. Y que las ONGs, también las españolas, sigan estando presentes en Gaza.

Vamos a seguir apoyando a UNRWA, organización imprescindible para la estabilidad regional, pero, sobre todo, para la supervivencia de millones de palestinos y de palestinas. También seguiremos apoyando la estabilidad y seguridad del Líbano, donde estamos presentes con un importante contingente en FINUL. Igual que seguiremos apoyando a Siria desde la Embajada de España en Damasco con un mensaje de acompañamiento a las nuevas autoridades en su complejo camino de transición pacífica e inclusiva.

La política exterior de España hoy es reconocible y reconocida, con presencia y proyección en el mundo entero. Una política que, siendo global, está a la vez profundamente anclada en los valores europeos de nuestra sociedad. Por eso, trabaja por el multilateralismo, por los derechos humanos, por la paz y por la seguridad. Hoy es más necesario que nunca reivindicar el entendimiento, el diálogo y el acuerdo, y también practicarlo. Lo hemos demostrado con el histórico acuerdo en relación a Gibraltar que se desplegará este año haciendo caer con él el último muro de la Europa continental. 

Cada una de las incertidumbres del escenario internacional, y cada una de las preocupaciones posibles para los españoles, son razones poderosas para redoblar esfuerzos. Por eso, mi mensaje es de confianza y seguridad en lo que hacemos. Una confianza y una seguridad razonada, fundada en los hechos objetivos de lo mucho que se ha avanzado estos años y todo lo que seguiremos avanzando este 2026 y años venideros. 

Confianza, porque pese a todos los desafíos, somos muchos más los países y personas que creemos en la paz frente a la guerra, en la ley internacional frente a la ley del más fuerte, en el diálogo y el acuerdo como forma de progreso. 

Confianza, porque contamos con una política exterior ambiciosa, reconocida y firme, con un camino claro y una identidad y voz propia en el concierto de las naciones. 

 

E-ISSN: 2938-415 X

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