¿Puede la COVID-19 acelerar la unidad metropolitana del Gran Buenos Aires?

Data de publicació:
06/2020
Autor:
Gabriel Lanfranchi, coordinador del Plan Urbano Ambiental, Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires; director del Posgrado de Urbanismo Metropolitano de la Universidad de Buenos Aires
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En el Gran Buenos Aires (GBA), como en la mayoría de las metrópolis, la pandemia ha interrumpido súbitamente la vida de sus habitantes. La Argentina se aferró a un estricto esquema de aislamiento social preventivo y obligatorio desde hora temprana. Sorprende positivamente la capacidad de coordinación metropolitana del GBA que puso a prueba a sus gobernantes, y está demostrando una respuesta política sin precedentes.

El 19 de marzo de 2020, día en que El Dr. Alberto Fernández cumplía sus primeros 100 días al frente del Gobierno nacional, se decretaba el aislamiento social preventivo y obligatorio, y se cerraban las fronteras del país como medida de protección de la salud pública ante la pandemia COVID-19. Esta medida, que no tiene precedentes en la historia moderna argentina, guardaba otra novedad de alto impacto político: fue anunciada en conjunto por el presidente de la Nación junto al jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, y al gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof. Las tres figuras que gobiernan el territorio de la denominada Región Metropolitana de Buenos Aires (RMBA). Un gesto muy poco frecuente en la cultura política del país.

Esa primera foto fue un momento bisagra en nuestras vidas, por la cantidad de medidas que comenzaron a sucederse limitando muchas de nuestras libertades en pos del cuidado de la salud colectiva. El tiempo dirá si también puede llegar a ser una señal histórica para el impulso de la demorada capacidad de organización institucional de nuestra área metropolitana. Eran rostros serios y preocupados, unidos más por el espanto y el terror a las probables noticias sobre pérdidas de vidas, que por la compatibilidad político-partidaria o ideológica. La Nación y la Provincia pertenecen a distintas corrientes de pensamiento político, bajo el paraguas del peronismo, mientras que la Ciudad responde a una coalición republicana que gobernó el país hasta diciembre de 2019.

Por ser Buenos Aires la principal puerta de entrada a la Argentina, su área metropolitana, de unos 15 millones de personas, es la que más está sufriendo los efectos de la pandemia. El gobierno de la Ciudad se anticipó a la cuarentena disponiendo un grupo de epidemiólogos en la línea especial 107 del Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME) para brindar información y notificar casos sospechosos. Una semana después del primer caso, se intensificaron las medidas y se pidió a los mayores de 65 años que se aislaran de manera preventiva; asimismo, se obligó a todas personas provenientes del extranjero a realizar un período de 14 días de cuarentena en hoteles contratados por el Gobierno de la Ciudad. Finalmente, el 20 marzo marcó el primer día del aislamiento social, preventivo y obligatorio decretado por el jefe de Estado.

Hasta el 12 de mayo, la ciudad cuenta con 2.871 casos confirmados de COVID-19 y 126 personas fallecidas; y del total de casos, más del 26% (759) se ubica en barrios vulnerables1. La RMBA cuenta con 4.742 (1.871 + 2.871) casos totales confirmados. Según el parte diario nacional y el mapa nacional publicado por el periódico La Nación, la RMBA representa más del 63,3% de los casos positivos por COVID-19.

Los desafíos para enfrentar la pandemia son numerosos, empezando por la coordinación interjurisdiccional. A diferencia de otras ciudades, el área metropolitana no cuenta con un marco regulatorio metropolitano o una entidad específica. Sin embargo, el Gobierno nacional, de la Provincia de Buenos Aires y de la Ciudad se coordinaron para decidir juntos las medidas que se debían tomar, sin importar las diferencias ideológicas o políticas. Se decidió cerrar la mayor parte de los accesos a la ciudad para evitar los traslados entre las dos jurisdicciones. También, se tomaron medidas para limitar el transporte masivo de pasajeros y reservarlo únicamente al personal esencial. Los controles se volvieron obligatorios en las principales estaciones de tren interurbano con la instalación de puntos de testeo rápidos y de termómetros de infrarrojos. Manejar la resiliencia frente a esta crisis, y a las que están por venir como consecuencia del cambio climático, pasará por el desarrollo de mecanismos de gobernanza metropolitana (Lanfranchi et al., 2018).

En la ciudad, el Gobierno estableció acuerdos con hoteles para ofrecer lugares de aislamiento preventivo para ciudadanos que volvían del extranjero, pero también para poder usarlos como centros de atención médica para los casos leves de coronavirus. De la misma manera, se abrieron lugares para atender a personas en situación de calle durante la cuarentena y ofrecerles un hospedaje. En términos de educación, se creó una Comunidad Educativa Conectada (CEC) con el fin de brindar apoyo tanto a los estudiantes y sus familias como a los docentes para poder desarrollar las actividades académicas desde el hogar.
Igualmente, la Ciudad propone un espacio llamado «Cultura en casa» que permite acceder a contenidos culturales de manera libre y gratuita desde la pagina web del Gobierno. La Ciudad de Buenos Aires cuenta con una población mayor de 60 años superior al 21% de la población total. Para atenderla, se implementó el programa «Adultos mayores» que ofrece atención telefónica y brinda ayuda para hacer la compra a través de una red extendida de voluntarios.

En los últimos días, el foco se puso en los barrios vulnerables de la ciudad. De hecho, hubo un fuerte incremento de los casos positivos de coronavirus. Por esta razón, se decidió realizar un testeo masivo puerta por puerta para personas con síntomas. Además, debido a las precarias condiciones de salubridad de ciertas casas, se abrieron varios centros para permitir a los habitantes cumplir con el aislamiento obligatorio. Finalmente, en estas semanas, se impuso el uso obligatorio de mascarilla en los espacios públicos de la ciudad con una tasa de cumplimiento muy alta.

Quizás una de las oportunidades más interesantes que ofrece el nuevo escenario es la posibilidad de que los gobiernos locales se animen a llevar a cabo ideas de intervención en el espacio público, utilizando herramientas del urbanismo táctico, para probar transformaciones temporales que, en caso de funcionar, puedan convertirse en definitivas. El Gobierno anunció recientemente la peatonalización parcial o total de 100 calles y avenidas de la ciudad en tiempo record2, para permitir la reapertura de comercios barriales y, al mismo tiempo, mantener el distanciamiento social. También es un momento interesante para iniciar procesos de planificación urbana innovadores, ya que se espera que muchas cosas cambien con la «nueva normalidad», que seguramente llegó para derribar los viejos paradigmas. De hecho, la Ciudad ya tenía en agenda la actualización de su Plan Urbano Ambiental.

¿Cómo será la ciudad de las próximas décadas? ¿Existirá una apuesta hacia modelos de movilidad que se enfoquen en la descentralización, la cercanía y la peatonalidad? Al igual que París, con la ciudad de los quince minutos, o Barcelona, con la estrategia de las supermanzanas, Buenos Aires se encamina al desarrollo de un nuevo Plan Urbano Ambiental y Antropológico, con A mayúscula, que ponga el medio ambiente y a las personas por delante de cualquier otra cuestión. En el seno del Consejo del Plan Urbano Ambiental y de la Secretaría de Desarrollo Urbano de la Ciudad se están discutiendo estas ideas, que esperemos, más pronto que tarde, entren en etapa de implementación y cocreación con todas las fuerzas vivas de la ciudad. Para ello se ha propuesto el desarrollo de métodos de «PlanificAcción» (Lanfranchi, 2019), que se centran en la construcción de capital social a través del diseño participativo de proyectos transformadores, al tiempo que se definen simultáneamente los lineamientos estratégicos del plan.

Se puede decir que, hasta el momento, el resultado de las medidas tomadas por los gobiernos ha sido exitoso en términos de salud pública, ya que la Argentina presenta uno de los índices más bajos de contagio de la región.  Sin embargo, después de 55 días de aislamiento obligatorio, la situación económica de los porteños, y de todos los argentinos, es muy preocupante. El futuro es incierto, pero esa foto de unidad entre los líderes del Gran Buenos Aires ilusiona, y tal vez de la crisis actual podamos salir fortalecidos como sociedad.

Notas:

1. https://www.buenosaires.gob.ar/coronavirus/noticias/actualizacion-de-los-casos-de-coronavirus-
en-la-ciudad-buenos-aires

2. https://www.buenosaires.gob.ar/laciudad/noticias/coronavirus-intervencion-de-callesveredas-
y-centros-comerciales-de-la-ciudad

Referencias bibliográficas

Lanfranchi, G. «Enfoques nacionales y locales hacia la implementación de la nueva agenda urbana en argentina», en: Abdullah, H. (ed.). Las ciudades en
la política mundial. Respuestas locales a retos globales. Barcelona: CIDOB, 2019 (en línea) [Fecha de consulta 05.05.2020] https://www.cidob.org/articulos/monografias/cities_in_world_politics/enfoques_nacionales_y_locales_hacia_la_implementacion_de_la_nueva_agenda_urbana_en_argentina

Lanfranchi, G.; Herrero, A. C.; Fernandez, J.; Rojas, F. y Trostmann, K. «Enhancing Climate Resilience Through Urban Infrastructure and Metropolitan Governance. Climate Action and Infrastructure for Development». T20 Argentina 2018. Buenos Aires: Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) & CIPPEC, 2018 (en línea) [Fecha de consulta 06.05.2020] https://t20argentina.org/wp-content/uploads/2018/05/GSx-TF-2-PB-resilience-22-05-18-1-1.pdf