Stéphane Séjourné

Stéphane Séjourné, eurodiputado de 38 años que ha venido dirigiendo las estructuras políticas promovidas por Emmanuel Macron en Francia —el partido Renacimiento— y en la UE —el grupo parlamentario Renovar Europa—, fue nombrado ministro de Exteriores el 11 de enero de 2024. El presidente escogió a este lugarteniente aventajado para conducir la diplomacia gala en el nuevo Gabinete del primer ministro Gabriel Attal, otro joven protegido de Macron y por cierto antigua pareja de hecho de Séjourné. El debutante en las funciones ejecutivas ha tomado relevo a Catherine Colonna, responsable de Exteriores con la dimitida primera ministra Élisabeth Borne.

Al estreno de Séjourné en el Quai d'Orsay le ha seguido el sombrío aviso por Macron de que la preocupante situación estratégica de la guerra de Ucrania, con el Ejército invasor ruso nuevamente a la ofensiva y avanzando pese a sus elevadísimas bajas, el Ejército ucraniano menguado de recursos para una contienda de esta envergadura y el soporte de Estados Unidos a Kyiv en entredicho, podría hacer necesario el envío de tropas europeas en auxilio de los ucranianos, vistos así como primera línea defensiva frente a un violento expansionismo de tipo imperialista que rompe todo orden y legalidad internacionales, y capaz de agredir a otros países de Europa oriental. 

El ministro Séjourné está asistiendo a Macron en la argumentación conceptual, con todas sus perífrasis, de por qué un choque directo, bélico, con Rusia, presentada como "potencia desestabilizadora y adversaria" y como una "amenaza existencial" para Europa, ya no es algo inconcebible. Este enfoque contrasta con el que todavía sostenía el Elíseo a mediados de 2022, cuatro meses después de producirse la invasión y con los abrumadores testimonios de masivos crímenes de guerra rusos sobre la mesa, el cual adjudicaba a Francia un "papel de mediación" para una salida diplomática del conflicto en la que Rusia "no debía ser humillada".

Ahora en 2024, Macron, Attal, Séjourné y el ministro de Defensa, Sébastien Lecornu, invocan un escenario hipotético que envuelven de matizaciones, no libres de contradicción, para aquietar las impresiones más alarmantes. Así, insisten en que esas eventuales tropas europeas no combatirían en los frentes o que se mandarían como último recurso, si la resistencia ucraniana da señales de "colapso" y hay que "contener" a las fuerzas rusas con "operaciones sobre el terreno", aunque lo cierto es que en la retaguardia ucraniana ya vienen operando de manera discreta militares de la OTAN en tareas técnicas, formativas y de inteligencia. El debate ya está lanzado y fijado, y su desarrollo resulta extraordinariamente polémico. La reacción inicial de varios socios y aliados fundamentales de Francia, empezando por Alemania y Estados Unidos, está siendo escéptica o negativa.

(Texto actualizado hasta 21 marzo 2024)


La trayectoria del nuevo ministro francés de Europa y Asuntos Exteriores presenta bastantes paralelismos con la del también nuevo primer ministro tres años más joven que él, Gabriel Attal, compañero tanto en empresas políticas como en el terreno privado sentimental: entre 2017 y 2022 ambos formaron pareja en unión civil, acogidos a la fórmula del Pacto Civil de Solidaridad. Las ocupaciones profesionales de sus padres, empleados de France Télécom con destinos en el extranjero, hicieron que buena parte de la infancia y la primera juventud de Stéphane Séjourné transcurrieran en México, España y Argentina.

En 2010, acogido al programa Erasmus, se sacó un máster en Derecho Internacional y Europeo por la Universidad de Granada y al año siguiente completó otra maestría en Contratación Pública y Partenariados Público-Privados por la Universidad de Poitiers. Como alumno de este centro, participó en las movilizaciones del sindicato Unión Nacional de Estudiantes de Francia (UNEF) y las Juventudes Socialistas en contra de la Ley de Contrato del Primer Empleo (CPE), promulgada en 2006 durante el Gobierno conservador de la UMP del presidente Jacques Chirac.

Aquel mismo 2011, al hilo de un fugaz paso por la Dirección de Compras del Ayuntamiento de París, Séjourné fue contratado como responsable de Relaciones Exteriores de L'Alliance 7, federación de nueve sindicatos profesionales y 300 empresas del ramo de la alimentación. En 2012 se desplazó al ámbito administrativo del Consejo Regional de la Isla de Francia, presidido por el socialista Jean-Paul Huchon, para el que fungió de asesor especial en materia de Relaciones Institucionales. En octubre de 2014 le llegó la colocación clave que puso en marcha la vistosa secuencia de ascensos políticos coronada ahora en 2024. Se trataba de un puesto de asesor en el gabinete de Macron, entonces ministro de Economía en el Gobierno socialista del primer ministro Manuel Valls y el presidente François Hollande.

Séjourné, vinculado a la facción de Dominique Strauss-Kahn, siguió militando en el PS hasta que en abril de 2006 Macron, él mismo socialista hasta 2009, lanzó su propio partido de corte centrista, liberal y reformista, ¡En Marcha! (EM), posteriormente llamado ¡La República en Marcha! (LREM), a modo de vehículo para presentarse a las elecciones presidenciales de 2017. El asesor ministerial formó parte del equipo organizador de EM ya en sus prolegómenos en 2015, cuando la primero asociación y el luego partido empezó a fraguarse como una plataforma juvenil de apoyo a Macron. También se adhirió a EM Gabriel Attal, la pareja sentimental de Séjourné, asimismo asesor ministerial con el PS. 

En septiembre de 2016, con Macron ya apeado del Gobierno, Séjourné siguió a su mentor en calidad de consejero político y asistente para la organización de su campaña electoral. Una vez obtenida la Presidencia de la República en mayo de 2017, Macron colocó a Séjourné en su equipo de asesores del Elíseo.

A comienzos de 2019 Séjourné interrumpió sus servicios personales a Macron para llevar la campaña de LREM con motivo de las elecciones de mayo al Parlamento Europeo. Él mismo candidato, ocupando el sexto lugar en la lista nacional Renacimiento forjada por el macronismo, el Movimiento Demócrata (MoDem) y otros pequeños partidos afines, Séjourné salió elegido eurodiputado, mandato que inauguró el 2 de julio al constituirse el 9º Parlamento electo.

En el hemiciclo de Bruselas, el francés ocupó su escaño junto con otros 22 colegas de la lista nacional —el mismo número de representantes, 23, había metido el Reagrupamiento Nacional (RN) de Marine Le Pen— y formando parte de lo que en la legislatura anterior había sido el Grupo de la Alianza de los Liberales y Demócratas por Europa (ALDE). Estos 108 diputados de 22 estados miembros se agruparon ahora bajo la denominación de Renovar Europa, nueva alianza de partidos liberales concebida por Macron y por el hasta ahora líder del Grupo de la ALDE, el veterano eurodiputado y ex primer ministro belga Guy Verhofstadt, al que sucedió el ex primer ministro rumano Dacian Ciolos. Renovar Europa componía el tercer grupo de la Eurocámara, tras los del Partido Popular Europeo (PPE) y la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas (S&D).

Séjourné adquirió membresía en la Comisión de Asuntos Jurídicos (JURI) y luego en la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género (FEMM). Además, presidió la delegación de relaciones con el MERCOSUR. El 19 de octubre de 2021 el diputado francés sucedió a Ciolos (el cual había dimitido tras tomar las riendas de su partido nacional, la Unión Salvar Rumanía, y recibir el encargo de formar gobierno en su país) como presidente del Grupo de Renovar Europa, cuyo componente galo era con diferencia el más nutrido, sobre todo después de la pérdida de los liberales demócratas británicos como resultado de la materialización del Brexit el 1 de febrero de 2020. Su mandato europeo no distanció lo más mínimo a Séjourné de Macron, quien no dejó de consultarle sobre cuestiones de la política doméstica. Además, al tener a uno de sus hombres de mayor confianza en el liderazgo de Renovar Europa, Macron veía reforzar su influencia en las decisiones del Parlamento Europeo.

El aprecio que el mandatario tenía de las cualidades de su discípulo ocho años más joven se apreció a las claras tras las votaciones presidenciales de abril de 2022, en las que Macron obtuvo la reelección de manera bastante trabajosa frente a la pujante Marine Le Pen. Así, el 17 de septiembre, en el congreso anual de LREM, el eurodiputado fue elegido secretario general de una formación reorganizada que pasó a denominarse Renacimiento (RE) y que ensanchó su base con las absorciones de los micropartidos macronistas Actuar (Agir) y Territorios de Progreso (TdP). Séjourné tomó el cometido que hasta entonces había desempeñado, en calidad de delegado general, Stanislas Guerini, desde mayo ministro de la Transformación y la Función Pública en el Gobierno de Élisabeth Borne.

Aunque Macron era su líder de facto tras la consideración de mero "presidente de honor", RE no tenía definido el puesto de presidente orgánico, así que Séjourné fungía como tal. Oficialmente, el secretario general de RE estaba al frente de un Buró Ejecutivo formado por 12 secretarios generales delegados, 21 delegados funcionales y 14 "miembros de derecho", entre todos los cuales se encontraban Borne, Attal, Bruno Le Maire, Gérald Darmanin, Richard Ferrand, Olivier Dussopt y otras personalidades del oficialismo. 

Por lo demás, RE era el núcleo de Ensemble, la coalición de partidos promacronistas presentada en noviembre de 2021 para agrupar a la mayoría presidencial (a la sazón, carente de la mayoría absoluta en la Asamblea Nacional desde las elecciones legislativas de junio de 2022, lo que animaba a las oposiciones izquierdistas de NUPES y derechista de RN para lanzar un tropel de mociones de censura contra el Gobierno Borne, todas infructuosas) y donde figuraban también el MoDem, Horizontes, el Partido Radical, En Común, la Federación Progresista y la Refundación Republicana.

Con Macron en la controversia sobre el eventual envío de tropas a Ucrania

El 11 de enero de 2024, cuando sonaba como el cabeza de lista de Ensemble para las elecciones europeas de junio, y tras un tormentoso 2023 trufado de crisis político-sociales que erosionaron al Ejecutivo francés, Séjourné fue nombrado, con bastante sorpresa, ministro de Europa y Asuntos Exteriores en el nuevo Gabinete de Gabriel Attal. Al asumir este alto puesto gubernamental, Séjourné se dio de baja en el Parlamento Europeo, si bien continuó en la Secretaría General de RE.

El 12 de enero Séjourné tomó posesión de su nuevo despacho y en la jornada siguiente voló a Kyiv para ratificar al Gobierno del presidente Zelenskiy la continuidad del apoyo político, económico y militar de Francia a Ucrania en su guerra defensiva frente a Rusia, próxima a cumplir su segundo aniversario, desde la invasión a gran escala del 24 de febrero de 2022. 

La situación bélica no era alentadora para las armas ucranianas en este momento tras el fracaso de la contraofensiva del verano de 2023, que solo había supuesto la recuperación de un puñado de minúsculas poblaciones en los frentes meridionales de Donetsk, Zaporizhzhia y Jerson, la reciente pérdida de la localidad de Marinka, a sumar a la caída de Bajmut en mayo del año anterior, y el empuje ruso contra la cercana Avdíivka, en trance de quedar cercada. Además, sobre la vital asistencia de Estados Unidos pivotaban las fuertes reticencias del Partido Republicano a aprobar los nuevos paquetes de ayuda militar que el presidente Biden y el Partido Demócrata planteaban al Congreso.

A sus anfitriones, Séjourné les prometió los mayores esfuerzos de su ministerio para lograr el aumento de la actividad fabril de compañías francesas de armamento que operaban en Ucrania, así como de las inversiones galas en múltiples campos. También, recordó el compromiso de París con el proceso de incorporación de Ucrania a la UE, la cual, apenas unas semanas atrás, el 14 de diciembre, había aprobado el comienzo de las negociaciones oficiales de adhesión, y con la plasmación también del deseo de Kyvn de entrar en la OTAN. 

En los días siguientes, Macron aseguró que los europeos "no podían permitir" que Rusia ganara la guerra de Ucrania, que una victoria bélica de Putin significaría "el fin de la seguridad europea", y que por eso Europa debía redoblar sus esfuerzos para auxiliar a la nación agredida. Francia auspiciaba la creación de una "coalición de artillería" a nivel europeo y aceleraba la producción nacional de obuses autopropulsados CAESAR para su entrega inmediata al Ejército ucraniano. Estas armas se sumaban a los misiles de crucero SCALP-EG, las baterías de misiles tierra-aire SAMP/T y Crotale, los lanzacohetes múltiples LRU, los obuses TRF1 y los tanques AMX-10 RC.

El 12 de febrero Séjourné se reunió en La Celle-Saint-Cloud, en el extrarradio parisino, con sus colegas de Alemania, Annalena Baerbock, y Polonia, Radoslaw Sikorski. Los responsables de Exteriores del llamado Triángulo de Weimar hablaron de cómo satisfacer las grandes y urgentes necesidades de armamento de Ucrania y de "reforzar la arquitectura común europea de seguridad y defensa", más ante la posible vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca en las elecciones de noviembre en Estados Unidos. 

Cuatro días después, Macron y Zelenzky adoptaron en el Elíseo un Acuerdo de Cooperación en Seguridad que apuntalaba los suministros en curso y la producción conjunta de sistemas de armamento destinados a la defensa de Ucrania, para posibilitar la recuperación de los territorios invadidos y "disuadir" a Rusia de nuevas agresiones. París se comprometía a enviar ayuda militar por valor de 3.000 millones de euros en este 2024, igualando y superando los desembolsos sumados de 2022 (1.700 millones) y 2023 (2.100 millones). El pacto bilateral tenía una validez de diez años y se encuadraba en la futura entrada en la OTAN de Ucrania, lo que para Kyiv requería dotarse de una potente industria nacional de la defensa, reforzando las capacidades militares propias.

Ese mismo día, el 16 de febrero, el diario Le Monde dio tribuna a un combativo Séjourné. En su artículo, titulado retóricamente ¿Queremos pagar el precio de una victoria justa en Ucrania?, el ministro llamaba a mantener el apoyo a Kyiv y a eludir "la tentación del cansancio o la indiferencia", porque "los esfuerzo de hoy no son nada comparados con los que deberíamos desplegar contra una Rusia que se siente victoriosa". Rusia que antes de la invasión ilegal e injustificada de 2022, recordaba el ministro, ya venía librando una "guerra híbrida contra Europa", buscando "dividirnos, sembrar el caos, dañar nuestros intereses y distraernos de nuestros valores".

"Rusia quiere hacernos creer que sería más razonable abandonar a los ucranianos a su trágico destino. Los franceses no son tontos (…) Porque nada sería más contrario a nuestra seguridad y a nuestros principios. Los costos de una victoria rusa serían simplemente inaceptables para nuestras sociedades (…) Rusia no se quedaría satisfecha con Ucrania. Lejos de traernos la paz, la victoria de Moscú solo podría alentar a Vladímir Putin a continuar con su quimera expansionista utilizando los mismos medios, la misma fuerza y el mismo pretexto: la lucha contra un Occidente colectivo que considera depravado y decadente".

"Más allá de la supuesta negación de Ucrania como Estado", seguía explicando Séjourné, "Rusia desea destruir el orden de seguridad europeo y remodelar nuestro continente según sus intereses. Lo que nos espera si Rusia avanza en Ucrania es la amenaza permanente, la desestabilización diaria, la posibilidad de una extensión de la guerra. El peligro no se detendrá en las fronteras de la UE y la OTAN. Nuestros aliados y socios en Europa del Este ya se enfrentan a esto (…) Seguir apoyando a toda costa a Ucrania, defendiendo las propuestas ucranianas para una paz justa y duradera, es la única manera de evitar la guerra que inevitablemente resultaría del deseo ruso de someternos, del que nadie puede dudar ante la vista de su actual agresividad contra nuestro país y sus instituciones democráticas (….) Europa es un proyecto de paz y el futuro de Europa está en juego en Ucrania".

El 26 de febrero, durante la Conferencia de Apoyo a Ucrania en París con las asistencias de los dirigentes de Alemania, Reino Unido, España, Países Bajos y otros países europeos, y al poco de producirse la caída de Avdíivka en el frente de Donetsk, Macron volvió a la carga con la narrativa imperiosa ("Rusia no puede ni debe ganar esta guerra", "la derrota de Rusia es indispensable para la seguridad y la estabilidad de Europa"), pero además introdujo un elemento nuevo que generó sobresalto: ante la posibilidad de que Ucrania sucumbiera y estados de la UE o la OTAN fueran los próximos objetivos bélicos de Putin, Occidente podría verse obligado a enviar a Ucrania no solo armas y municiones, sino también soldados. 

"Hoy no hay consenso para enviar tropas terrestres de manera oficial, asumida y respaldada. Pero en dinámica no hay que excluir nada, haremos todo lo necesario para garantizar que Rusia no pueda ganar", remarcó el presidente. "No queremos ir a la guerra con el pueblo ruso, pero estamos decididos a mantener el control de la escalada", añadió. Horas después, el primer ministro Attal insistió: "no podemos descartar nada en una guerra que se desarrolla en el corazón de Europa y a las puertas de la Unión Europea".

Los gobiernos de Estados Unidos, Alemania, el Reino Unido, Italia, España, Polonia, Suecia y la República Checa, entre otros, se apresuraron a decir que el envío de soldados a Ucrania para entrar en acción contra los rusos no estaba sobre la mesa. La sugerencia de Macron fue comparada con el tono de sus palabras en vísperas de la invasión de 2022 y en la fase inmediatamente posterior, cuando estableció una interlocución personal con Putin para, primero, intentar disuadirle de atacar a Ucrania y, luego de producirse la agresión armada pese a los reiterados desmentidos del Kremlin, seguir jugando una estéril carta de "mediación" en pro de una salida negociada del conflicto que "no humillara" a Moscú, más allá de las sanciones duras aplicadas en su contra. Aquella postura irritó al Gobierno de Zelensky y a varios socios del flanco oriental de la UE, donde hubo voces que acusaron al líder francés de "apaciguador".

Vistas las reacciones suscitadas, el Gobierno francés introdujo rápidas matizaciones. Por ejemplo, Séjourné puntualizó que la presencia de tropas occidentales en Ucrania no traspasaría ningún "umbral de beligerancia" porque su rol no sería de combate: se trataría de una presencia requerida por "necesidades específicas", como las labores de desminado, la ciberdefensa y la producción de armas in situ. Sin embargo, apremió, era "necesario evitar a toda costa un colapso de Ucrania". Macron mismo explicó que él meramente asumía "la posibilidad de mandar tropas" a Ucrania, lo que no equivalía a decir que Occidente estuviera metido en una "escalada", y mucho menos metido ya en una "guerra con Rusia". 

Además, Francia "nunca llevaría la iniciativa" de un enfrentamiento directo con los rusos. "Simplemente debemos ser claros: no debemos permitir que Rusia gane (…) Si decidimos ser débiles frente a alguien como Putin, que no tiene límites, si le decimos de forma ingenua que no superaremos este o ese límite, no sería buscar la paz; sería asumir la derrota", remachó el presidente con pretensión aclaratoria. El 17 de marzo, en su enésima declaración periodística sobre esta cuestión, Macron manifestó: "Puede que en un momento dado —yo no lo deseo, no tomaré la iniciativa— sea necesario realizar operaciones sobre el terreno, sean las que sean, para contener a las fuerzas rusas".

El 10 de marzo Séjourné, entrevistado por La Tribune, volvió a analizar la situación con estas reflexiones: "La pregunta es si podemos lograr que Rusia detenga su guerra de otra manera que no sea apoyando a Ucrania tanto como sea posible. La historia nos da algunos ejemplos de impasse en las estrategias de retirada y debilidad. Quienes en mayo de 1939 no querían morir por Danzig solo alentaron a Hitler. Si pienso que la Historia no se repite, no debemos repetir los errores de la Historia. Puedo ver claramente que los partidos políticos nacionalistas en Europa utilizan el mismo pensamiento, las mismas palabras bajo el pretexto de un pacifismo que no es más que una renuncia".

Y continuaba diciendo: "Pero ¿cómo podemos pensar que frente a una potencia expansionista y, sopeso mis palabras, imperialista, podemos darnos el lujo de dar un paso al costado? Somos muy ingenuos al pensar que deberíamos establecer nuestras propias reglas, cuando es Rusia la que viola el derecho internacional y trata de imponer cuál debería ser la política exterior de los países europeos. La historia nos ha demostrado que, cuando los países permiten que su política exterior sea dictada por un país imperialista que considera que no tiene fronteras limitadas, podemos correr el riesgo de una conflagración. Por lo tanto, enfrentarse a Rusia significa proteger a los franceses y la paz. Eso es verdadero patriotismo".

(Cobertura informativa hasta 21/3/2024).

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