Introduction

Publication date:
09/2018
Author:
Camil Ungureanu and Ivan Serrano
Download

El «populismo» es, indudablemente, uno de los conceptos más controvertidos en la literatura académica de los últimos años y ha llegado incluso a ser moneda corriente en los debates políticos y los medios de comunicación (Laclau, 2005 y 2010; Mouffe y Errejón, 2015; Errejón y Serrano, 2011; Iglesias, 2015; Mudde y Rovira Kaltwasser, 2011; Müller, 2017; De la Torre, 2007; Fassin, 2018). Convertido, ciertamente, en un término no solo impreciso sino también sobresaturado en la esfera pública, el populismo se utiliza tanto para legitimar movimientos políticos que se presentan como la emanación de los intereses reales del pueblo como, a menudo, para descalificar indiscriminadamente al adversario. Así, en el caso español, por ejemplo, prácticamente todos los líderes y partidos políticos relevantes –Pablo Iglesias (Podemos), Pedro Sánchez (PSOE), Carles Puigdemont (Junts per Catalunya), Albert Rivera (Ciudadanos) o Pablo Casado (Partido Popular)– han sido calificados por turnos de «populistas».

DOI: doi.org/10.24241/rcai.2018.119.2.7

>> The full text articles of this issue are available only in Spanish language