Trump captura a Maduro: el 2026 en Venezuela y América Latina
En 2026, el mundo —este mundo— no será un lugar mejor. No, al menos, uno más pacífico ni estable. Así lo ha augurado el CIDOB (el Barcelona Centre for International Affairs) en su informe anual. A manera de oráculo, o como una bola de cristal que se desempolva, el think tank catalán ha lanzado una imagen caótica sobre el futuro del mapa geopolítico. El mundo, según sus predicciones, será un lugar áspero, sin promesas de redención. La fuerza se impondrá al derecho, señala, y los misiles seguirán trazando las fronteras que la diplomacia ya no comprende. Europa, desubicada, desnortada, mirará cómo otros dejan caer la última palabra sobre la mesa: China, con su músculo económico y su paciencia estratégica, seguirá ganando terreno en la escena. La inteligencia artificial, esa criatura extraña de la que desconocemos sus límites, desordenará todo lo poco que habíamos acomodado en materia laboral y tecnológica durante las últimas décadas. En pocas palabras, ese trabajo advierte que el mundo no será un lugar mejor; será, según sus conclusiones, uno más brutal.