La caída de Maduro pone a prueba la relación de China con Venezuela
La captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, por fuerzas estadounidenses en la madrugada del sábado ha puesto a prueba como nunca antes la solidez de la asociación estratégica entre Pekín y Caracas. Y aunque el gigante asiático ha reaccionado con un rechazo frontal al “comportamiento hegemónico” de Washington y ha exigido la “liberación inmediata” de Maduro y su esposa, Cilia Flores, existe un amplio consenso entre los analistas de que su respuesta no pasará del terreno retórico. “La posición de China en el momento en que algunos de sus socios hacen frente a una crisis es limitada”, sostiene en un intercambio de mensajes Inés Arco, investigadora de CIDOB, especializada en Asia Oriental. “Cuando Estados Unidos bombardeó Irán, un aliado más cercano a China que Venezuela y en una situación similar de importancia energética y sanciones internacionales, Pekín no dio ninguna otra muestra de apoyo más allá de la retórica”, enfatiza Arco. “Al final, China se presenta como un socio económico, no de seguridad”, apostilla.