Kjell Magne Bondevik

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Actualización: 17 octubre 2017

Noruega

Primer ministro (1997-2000, 2001-2005)

  • Mandato: 19 octubre 2001 - 17 octubre 2005
  • Nacimiento: Molde, provincia de Møre og Romsdal, 3 septiembre 1947
  • Partido político: Partido Popular Cristiano (KrF)
  • Profesión: Sacerdote
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Biografía

Concluyó sus estudios en la Facultad Libre de Teología de Noruega en 1975 y cuatro años después fue ordenado sacerdote de la Iglesia Luterana dependiente del Estado noruego, si bien el ejercicio de este magisterio ha estado supeditado a sus actividades como político profesional, siempre en las filas del Partido Popular Cristiano (KrF, si bien la traducción oficial del noruego Kristelig Folkeparti que consta en sus estatutos es la de Partido Demócrata Cristiano).

El KrF surgió en 1933 como una alternativa confesional cristiana, abierta a la militancia interclasista, al Partido Laborista (Ap), al Partido Conservador (Høyre, "Derecha") y al Partido Agrario (Bp), que tenían su implantación preferente en la clase obrera, los profesionales liberales y el campesinado, respectivamente. Tras la Segunda Guerra Mundial el KrF alcanzó proyección nacional y registró una lenta pero progresiva subida en las sucesivas elecciones parlamentarias. El partido participó en los gobiernos de coalición de 1963 y 1965-1971, nucleados respectivamente en torno al Høyre y al Partido de Centro (Sp, nueva denominación del Bp), antes de encabezar el ejecutivo por primera entre el 7 de octubre de 1972 y el 14 de octubre de 1973 de la mano de su entonces líder, Lars Korvald.

En los gobiernos de los años sesenta, Kjell Bondevik, tío del futuro primer ministro, sirvió como ministro de Asuntos Sociales, de Cultos y de Educación, y su sobrino, no obstante su juventud, lo hizo en el presidido en 1972 por su jefe de filas como secretario de Estado en la Oficina del Primer Ministro, función que simultaneó con las de miembro del Consejo Municipal y de la junta escolar de Nesodden, en la provincia de Akershus. Este salto a la política gubernamental estuvo precedido por la dirección de la rama juvenil del partido desde 1968, primero como adjunto y a partir de 1970 como presidente, y desde 1969 por la representación de su provincia natal como diputado suplente al Stortinget o Parlamento.

El Gobierno de coalición de Korvald, constituido a la dimisión del ejecutivo laborista de Trygve Bratteli de resultas del rechazo en referéndum al ingreso del país en la CEE (dando satisfacción a la postura del KrF sobre el particular), duró hasta que las elecciones legislativas de septiembre de 1973 devolvieron el mando al Ap. De estos comicios Bondevik salió convertido en miembro pleno del Stortinget por Møre og Romsdal, mandato legislativo que ha renovado hasta la actualidad.

En los años siguientes, los cristianopopulares centraron su protagonismo en los debates parlamentarios en torno a cuestiones de índole social y con dimensión moral o religiosa, como la despenalización del aborto o la regulación de las parejas homosexuales, cuyos proyectos de ley combatieron -sin éxito- apelando a la defensa del derecho a la vida, del matrimonio y de la institución familiar. Bondevik tomó parte activa en estos trabajos legislativos como miembro del Comité Permanente sobre Cultos y Educación, hasta 1977, cuando pasó al Comité Permanente de Finanzas. En 1975 fue elegido vicepresidente político del partido bajo el liderazgo de Kåre Kristiansen, y tras los comicios de septiembre de 1981 se convirtió en jefe del grupo parlamentario.

Aquellas elecciones otorgaron la mayoría absoluta al trío de partidos que los laboristas metían en el saco de "burgueses" (no obstante sus notables diferencias ideológicas), pero las negociaciones para la formación de un gobierno entre el Høyre y el KrF fracasaron por condicionar este último su participación a la reforma de la ley sobre el aborto de 1978, de manera que el líder conservador, Kåre Willoch, formó el 14 de octubre un gabinete en solitario.

En la convención nacional del 15 al 17 de abril de 1983 Bondevik fue elegido presidente del partido en sustitución de Kristiansen y luego flexibilizó su postura antiabortista, de manera que el 8 de junio los cristianopopulares retornaron al ejecutivo (al tiempo que el Sp) y su nuevo jefe estrenó su primera cartera ministerial, la de Cultos y Educación, la misma que ocupara su tío dos décadas atrás.

En las elecciones del 8 y 9 de septiembre de 1985 el KrF se consolidó como la tercera fuerza política del país tras laboristas y conservadores, pese a perder un escaño con respecto a 1981 (15 ahora) y un punto de voto (8,3%). La coalición tripartita retuvo la mayoría absoluta y el 26 de septiembre Willoch reeditó el Gobierno, en el que el KrF salió reforzado con la concesión de la vicepresidencia del Gobierno, oficina de nueva creación, que asumió el mismo Bondevik sin cesar como ministro de Cultos y Educación. No obstante, el 29 de abril de 1986 Willoch hubo de dimitir tras rechazar el Stortinget su plan de austeridad económica y entonces la laborista Gro Harlem Brundtland, en calidad de líder del partido más votado, recibió el encargo de formar gobierno, que hizo efectivo el 9 de mayo.

Bondevik retornó a la jefatura del grupo parlamentario y se integró en el Comité de la Cámara sobre Política Exterior, hasta el 16 de octubre de 1989, cuando la coalición tripartita alineó un gabinete poselectoral minoritario presidido por el conservador Jan Peder Syse. En los comicios del 11 de septiembre el KrF apenas experimentó cambios (perdió otro escaño manteniendo el porcentaje de voto), pero comparativamente bajó posiciones con respecto al Partido de la Izquierda Socialista (SV) y al extremista de derechas Partido del Progreso (FrP). En esta ocasión, Bondevik tomó el Ministerio de Asuntos Exteriores y el KrF se hizo con cinco carteras en total.

De nuevo, el gobierno tripartito no terminó la legislatura, ahora por plantearse diferencias insuperables entre los conservadores, abiertamente europeístas, y los centristas, adalides del no a Bruselas. El KrF se situó inciertamente entre ambos extremos. Bondevik personalmente era partidario de estrechar la cooperación con las instituciones comunitarias sin llegar al, tantas veces planteado y otras tantas descartado, ingreso pleno en la CEE; pero los reacios a la inserción en los ámbitos comunitarios eran mayoría en los órganos dirigentes del partido. Bondevik veía ventajas objetivas para el país dentro del Espacio Económico Europeo (EEE), entonces en fase de negociación, que debía integrar a los países de la CEE y la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC o EFTA) en un mercado interior único con libre circulación de mercancías, servicios, capitales y personas. Las aprensiones que la cuestión europea suscitaba en el seno del KrF estaban ligadas a una defensa celosa de los logros del Estado del bienestar y de determinadas regulaciones en diversos ámbitos, aunque, con todo, eran menos marcadas que las exhibidas por el Sp, comprometido con el mantenimiento de la agricultura subsidiada.

Tras el portazo del Sp, Bondevik rechazó la propuesta de Syse de continuar con una coalición bipartita y el primer ministro presentó la dimisión el 29 de octubre de 1990, poniendo en bandeja a Brundtland la formación de su tercer gobierno. Hasta el final de la legislatura, Bondevik trabajó en el Comité parlamentario de Asuntos de Defensa. En las elecciones del 12 y 13 de septiembre de 1993 el KrF experimentó un ligero descenso con el 7,9% de los sufragios y 13 escaños, y en el subsiguiente cuatrienio en la oposición a los laboristas, Bondevik lideró la bancada cristianopopular y figuró en el Comité Permanente de Asuntos Exteriores y Constitucionales.

Libre de responsabilidades de gobierno, el KrF abrazó sin disimulos la postura euroescéptica, e hizo un frente común con el Sp y el FrP con motivo del referéndum del 28 de noviembre de 1994, cuyo resultado adverso convirtió en papel mojado el Tratado de Adhesión a la Unión Europea (UE) firmado por Brundtland el 24 de junio anterior y retiró de la agenda política por tiempo indefinido el eterno debate. En la convención nacional del 22 y 23 de abril de 1995 Bondevik traspasó la presidencia del KrF en Valgerd Haugland, poniendo fin a un bastión de la masculinidad entre los partidos tradicionales, toda vez que Noruega se había convertido en el país europeo con más presencia femenina en las instituciones y organizaciones políticas.

Las elecciones del 15 de septiembre de 1997 marcaron un hito en la historia del KrF, que con el 13,7% de los votos y 25 escaños se equiparó al Høyre y al FrP, mientras que el Ap prosiguió su lento declive en su tradicional primacía. Puesto que no alcanzó la marca del 36,9% de los votos que se había fijado, el primer ministro saliente, Thorbjørn Jagland (sustituto de Brundtland al frente del Ap en 1992 y del Gobierno en 1996), traspasó la responsabilidad de formar el ejecutivo al arco opositor del centro-derecha. La fórmula habitual de cristianopopulares, conservadores y centristas sumaba ahora 59 escaños, lejos de la mayoría absoluta, pero ello no habría sido óbice para formar un gobierno tripartito toda vez que en el modelo parlamentario noruego prevalece un fair play que menosprecia la moción de censura y las tácticas de desgaste de la oposición.

El KrF obtuvo dos escaños más que el Høyre y correspondió a Bondevik el intento de formar gobierno (el pujante FrP de Carl Ivar Hagen se encaramó a la segunda posición, pero nadie deseaba asociarse con esta fuerza populista partidaria de cerrar las puertas a la inmigración); fracasadas las negociaciones con los conservadores de Jan Petersen, Bondevik alcanzó un acuerdo con el Sp de Anne Enger Lahnstein y el pequeño Partido Liberal (Venstre) de Lars Sponheim. El 17 de octubre el rey Harald V tramitó el nombramiento formal como primer ministro y Bondevik tomó posesión al frente del ejecutivo con el más débil respaldo parlamentario de los últimos años, sólo 42 diputados. La ausencia del Høyre (era la primera vez que no gobernaban laboristas o conservadores desde 1973, cuando Korvald practicó por primera vez la fórmula tripartita con centristas y liberales) aparejó a este gabinete el remoquete de "euroescéptico", estando claro que sus dos principales integrantes no iban a reabrir el debate sobre la adhesión a la UE.

El Gobierno de Bondevik heredó una coyuntura económica bonancible, que descansaba en la productiva industria de los hidrocarburos (Noruega es el tercer exportador mundial de petróleo). La renta petrolera, unida a la austeridad en el gasto social perseguida por los gobiernos laboristas, había permitido el superávit de las transacciones públicas; la inflación estaba controlada en torno al 2% y el paro se mantenía por debajo del 4%. Así, el primer ministro encontró margen para gastar en la protección medioambiental, el desarrollo regional, el sistema de pensiones y la subvención de la familia, en especial de los casos monoparentales.

Sin embargo, en 1998 el descenso de los precios del petróleo y la consiguiente caída en los ingresos del Estado crearon tales dificultades para cerrar el presupuesto que a Bondevik le sobrevino una depresión nerviosa y hubo de tomarse una baja temporal "por exceso de trabajo". El 30 de agosto la viceprimera ministra Lahnstein se hizo cargo de sus funciones y el 23 de septiembre, ya recuperado, Bondevik terminó esta vacancia, por lo demás insólita en las democracias occidentales. El presupuesto salió adelante después de todo con el apoyo de conservadores y progresistas, a cambio de un reajuste para aumentar los recortes fiscales. Los riesgos de recalentamiento de la economía aconsejaron a Bondevik frenar las inversiones públicas a costa del Fondo del Petróleo y elevar los tipos de interés, de suerte que 1999 cerró con una tasa de crecimiento del 0,8% del PIB.

En política exterior, el Gobierno de Bondevik se afanó en fomentar la cooperación económica nórdica con daneses, finlandeses y suecos para compensar el cierto aislamiento inherente a su exclusión de la UE, pero el peso del discurso de laboristas y conservadores en el Stortinget reactivó las discusiones en torno a las modalidades de aproximación a la organización comunitaria. Sobre este particular, uno de los últimos jalones había sido la entrada, decidida y ultimada por los gobiernos laboristas, en el Convenio de Schengen sobre la libre circulación de personas.

En 2000 la cuestión que más controversia generaba era el modelo de producción energética. En la línea conservacionista que caracterizaba a su partido, Bondevik se oponía a la construcción de centrales térmicas de gas para la producción de electricidad debido a los riesgos del aumento de emisiones de dióxido de carbono, y recomendaba buscar una solución menos contaminante. Sobre el argumento pivotaba la promesa de cumplir el compromiso adquirido por Noruega en la Conferencia de Kyoto de 1997 de reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 23% para 2010. El Ap abanderaba la construcción de esas centrales alegando que Noruega debía aligerar su dependencia energética exterior, y minimizó su impacto medioambiental por la tecnología que iba a emplearse.

La propuesta gubernamental se sometió a la confianza del Stortinget el 10 de marzo y, pese a que tenía todas las de perder, Bondevik ligó el resultado de la votación a su suerte en el ejecutivo. En efecto, el Gobierno fue derrotado; Bondevik presentó la dimisión de inmediato y el número dos del laborismo, Jens Stoltenberg, inició la formación de un equipo alternativo, que tomó posesión el 17 de marzo.

Con la normalidad característica del sistema parlamentario noruego, el líder cristianopopular, que habitualmente había ostentando puestos cimeros en las encuestas de valoración, volvió a la jefatura de su grupo de diputados a la espera de que las próximas elecciones generales le devolvieran al poder. El Gobierno de Stoltenberg discurrió sin pena ni gloria, con una situación económica positiva pero con un descontento creciente entre el electorado por la supeditación de las inversiones sociales a las políticas deflacionarias y de equilibrio financiero, pero sin reducir la presión fiscal, entre la más elevada de Europa.

En los comicios del 10 de septiembre de 2001 el Ap experimentó un reflujo histórico, el Høyre se recuperó espectacularmente y el KrF descendió sensiblemente al 12,5% de los votos y los 22 escaños, siendo superado de nuevo por el FrP. Los resultados concedieron al centro-derecha el turno de formar gobierno, y hubo un consenso en que la figura más idónea para encabezarlo, a pesar de no representar el partido más votado, era el honesto y experimentado Bondevik. El KrF cerró un programa con el Høyre y el Venstre, y el 19 de octubre Bondevik alineó un gabinete en el que su partido se reservaba cinco ministerios (Finanzas recayó en el conservador Per-Kristian Foss, homosexual declarado). La coalición tripartita posee una mayoría simple de 62 diputados, pero el FrP le ha brindado el apoyo de sus 26 legisladores al considerar que el documento del gobierno se alinea con bastantes de sus postulados. El plan de acción de Bondevik contempla vigorosos recortes tributarios, la reparación del Estado del bienestar recurriendo a los excedentes del petróleo y nuevas privatizaciones en el sector público.

El primer ministro noruego es autor del ensayo de 1995 (título traducido al español) La tercera alternativa: política democristiana en Noruega, y ha sido miembro de la junta del Comité Atlántico Noruego.

(Cobertura informativa hasta 1/12/2001)