Eduard Heger

© Unión Europea (2020)

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Actualización: 9 abril 2021

Eslovaquia

Primer ministro (2021-); viceprimer ministro (2020-2021)

  • Mandato: 1 abril 2021 - En ejercicio
  • Nacimiento: Bratislava, región de Bratislava, 3 mayo 1976
  • Partido político: Gente Corriente y Personalidades Independientes (OĽaNO)
  • Profesión: Administrador de empresas
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Presentación

En varios países europeos, la calamidad sanitaria de la COVID-19 ha generado graves disrupciones no solo en la sociedad y la economía, sino también en el funcionamiento del Gobierno. Uno de ellos es Eslovaquia, donde una agria polémica sobre la gestión de las vacunas forzó el 1 de abril de 2021 al primer ministro Igor Matovic, apenas un año después de subir al poder, a descender un escalón ejecutivo intercambiando los puestos con su viceprimer ministro y ministro de Finanzas, Eduard Heger.

La promoción inesperada de Heger, estrecho colaborador de Matovic de tendencia conservadora y vicepresidente de su partido, Gente Corriente y Personalidades Independientes (OĽaNO, ganador de las elecciones de febrero de 2020 con un discurso centrado en la intolerancia con la corrupción y pródigo en aspectos populistas), tiene su génesis en el anuncio por Matovic el 1 de marzo de que el país tenía cerrado un trato con Rusia para adquirir dos millones de viales de la vacuna Sputnik V; la mitad del cargamento llegaría a lo largo de marzo y abril, y la otra mitad entre mayo y junio. Eslovaquia seguía así los pasos de su vecina Hungría, primer miembro de la UE en acudir unilateralmente a la vacuna rusa a pesar de no contar con la autorización de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA).

El primer ministro adujo razones de pura urgencia, para acelerar la campaña nacional de vacunaciones, iniciada el 26 de diciembre y que hasta la fecha solo había administrado 306.000 dosis de los fabricantes incluidos en el plan coordinado por la UE, el germano-estadounidense Pfizer/BioNTech, el anglo-sueco Oxford/Astrazeneca y el estadounidense Moderna. Tras dos estados de emergencia (el presente, declarado el 1 de octubre y renovado dos veces ya), dos confinamientos nacionales (el segundo, en vigor, reforzado con el toque de queda) y un audaz programa piloto de testeo total de la población que no había cumplido con las expectativas, Eslovaquia seguía sin poder aplanar la curva de contagios y tenía sus hospitales en situación crítica. El país centroeuropeo, de 5,4 millones de habitantes, sumaba ahora mismo 309.000 infecciones, muchas de ellas con la variante británica del virus, y 7.270 fallecimientos; su tasa de mortandad por el SARS-CoV-2 era una de las más altas de Europa y del mundo. El 18 de diciembre el propio Matovic había dado positivo, sin mayores consecuencias para su salud.

El anuncio de Matovic cayó como una bomba en el Gobierno de coalición de centro-derecha porque el 18 de febrero anterior OĽaNO y sus tres socios, los partidos Somos Familia (Sme Rodina), Libertad y Solidaridad (SaS) y Por el Pueblo (Za ľudí), habían zanjado que no se compraría la Sputnik V. El tema fue puesto sobre la mesa por Matovic, pero el liberal SaS, liderado por el viceprimer ministro y ministro de Economía Richard Sulík, lo vetó taxativamente. Ahora resultaba que Matovic y el ministro de Sanidad de su partido, Marek Krajcí, habían orquestado en secreto la operación comercial con las autoridades rusas. De hecho, el comunicado de la compra de las vacunas fue hecho a los medios por Matovic y Krajcí en la misma pista del aeropuerto de Kosice donde un carguero de la Fuerza Aérea Eslovaca, situado a sus espaldas, estaba desembarcando las primeras 200.000 unidades del fármaco procedente de Moscú.

El argumento práctico de Matovic de que se trataba de "salvar vidas" porque los suministros acordados con la UE se quedaban cortos, mientras Eslovaquia pasaba por su "peor crisis desde la Segunda Guerra Mundial", no impresionó a sus socios. El ministro de exteriores Ivan Korcok, un independiente designado por SaS, manifestó que la Sputnik V era un "instrumento de división" que iba contra el euro-atlantismo de Eslovaquia; de hecho, él veía la vacuna como una herramienta más en la "guerra híbrida" que Moscú venía dirigiendo contra el Oeste. Por su parte, la líder del también liberal Za ľudí, Veronika Remisová, a la sazón viceprimera ministra y ministra de Inversiones y Desarrollo Regional, señaló que la vacuna rusa no podía administrarse a la población a menos que fuera homologada por la EMA. La presidenta de la República, Zuzana Caputová, terció en la trifulca con la opinión de que ella estaba por el empleo de "todas las vacunas disponibles y seguras", lo que dejaría fuera a la Sputnik V.

En los días siguientes, Matovic encajó un rosario de renuncias ministeriales a la vez que se enredaba en un discurso errático. El 12 de marzo, acosado por la desastrosa situación epidemiológica y por el escándalo del momento, el responsable de Sanidad, Krajcí, presentó la dimisión. Entre el 17 y el 24 de marzo hicieron lo mismo, pero como expresión de protesta, el ministro de Trabajo y Asuntos Sociales Milan Krajniak (de Sme Rodina), el viceprimer ministro Sulík (SaS), la ministra de Justicia Mária Kolíková (Za ľudí), el ministro de Educación y Ciencia Branislav Gröhling (SaS), y Korcok en Exteriores. Heger asumió temporalmente las funciones de Krajcí y Gröhling. Entre medio, el 20 de marzo, el estado de emergencia fue prorrogado otros 40 días por tercera vez.

Todas estas bajas no buscaban propiamente hacer caer a Matovic dando por liquidada la coalición cuatripatita, sino obligarle a pagar un alto precio político por su deslealtad, acometiendo una remodelación gubernamental que le despojase del puesto de primer ministro. SaS -técnicamente apeado del Gobierno- y Za ľudí fueron explícitos en la amenaza. En efecto, Matovic, de mala gana, se resignó a esa solución, solicitada también por la presidenta Caputová en aras de la gobernabilidad. El 28 de marzo, en un momento de reflujo de la incidencia del coronavirus, el dirigente anunció que dimitía sobre la base de una serie de condiciones, pero solo aceptadas en parte por SaS y Za ľudí. Él seguiría en el Gabinete como viceprimer ministro y ministro de Finanzas, puestos que trocaba con su segundo en el partido, Heger. En cuanto a su otra condición, que Sulík, visto como un rival no digno confianza, permaneciera fuera del nuevo Ejecutivo, no pudo sostenerse.

Así las cosas, el 30 de abril Matovic resignó formalmente y Caputová encargó formar Gobierno a Heger, quien el 1 de abril tuvo listo su Gabinete. Saliendo a flote tras un mes de fortísima marejada, la coalición cuatripartita se mantenía intacta y con escasos cambios ministeriales. Seguían siendo viceprimeros ministros Veronika Remisová por Za ľudí y Stefan Holy por Sme Rodina, al tiempo que Sulík, por SaS, se reincorporaba a su vicejefatura del Gobierno con la cartera de Economía, al igual que Korcok en Exteriores. Los titulares de Defensa, Jaroslav Nad, y de Interior, Roman Mikulec, ambos de OĽaNO fueron asimismo confirmados. Tras jurar su cargo, Heger auguró un Gobierno "estable y de confianza", de "cohesión y unidad entre nosotros". Ahora, quedaba por aclarar el destino de las polémicas vacunas rusas, que debían someterse a las pruebas pertinentes del regulador eslovaco, el Instituto Estatal para el Control de Drogas (SÚKL), antes de empezar a ser inyectadas a la población.

(Texto actualizado hasta abril 2021)

Biografía

El octavo jefe de Gobierno de la Eslovaquia independiente es un administrador de empresas formado en la Universidad de Economía de Bratislava (EUB), por la que en 1999 se graduó con el título de ingeniero. Ya durante la carrera empezó a familiarizarse con la gestión de negocios llevando las cuentas de dos restaurantes de la capital y trabajando en la plantilla administrativa de un fabricante local de utensilios de baño. En la década siguiente se desempeñó como responsable de ventas, gestor y consultor en varias firmas del sector privado, incluida una compañía de servicios tecnológicos de Estados Unidos, Cubic Applications Inc, que operaba para el Ministerio de Defensa eslovaco.

En 2007 Heger contrató con el productor estadounidense de vodka Old Nassau Imports, encargándose del marketing de lanzamiento de la marca Double Cross Vodka, producido en la localidad de Stará Ľubovna, y tomando parte también en su comercialización. El trabajo con la destilería se prolongó durante nueve años, compaginándolo desde 2010 con la presidencia de la Asociación eslovaca de Propietarios de Viviendas y Locales (SVB).

Heger dio el salto a la política en la antesala de las elecciones de marzo de 2016 al Naródná Rada o Consejo Nacional, el Parlamento eslovaco. Apareció en la lista de candidatos de Gente Corriente y Personalidades Independientes (OĽaNO), el partido, a caballo entre el reformismo y el populismo, que desde 2011 conducía el próspero empresario editorial Igor Matovic. Diputado en las dos últimas legislaturas, Matovic impulsaba una plataforma anticorrupción que arremetía contra los privilegios de la clase política y el "Estado mafioso", a sus ojos encarnado por el primer ministro Robert Fico y su partido socialdemócrata, Smer-SD. Fuera de su discurso ético, OĽaNO exhibía posturas socialmente conservadoras.

Los comicios depararon una ligera subida a OĽaNO, que confirmó su tercera posición con 19 escaños. En uno de ellos se sentó Heger, elegido jefe del grupo parlamentario y presidente del Comité del Consejo encargado del control de la inteligencia militar. Fiel escudero de Matovic y legislador hiperactivo, el gestor empresarial fue la voz de su partido en los temas financieros y estuvo en la primera línea de las protestas políticas y cívicas por los escándalos que envolvían al Gobierno del Smer-SD. El clímax de las movilizaciones opositoras llegó en marzo de 2018 tras el asesinato del periodista de investigación Ján Kuciak, crimen que causó una enorme conmoción nacional y que obligó a dimitir a Fico, al que sucedió su lugarteniente Peter Pellegrini. En 2019 Heger entró en el nuevo Presidium ejecutivo de su partido, bajo la presidencia de Matovic.

El descrédito del Smer-SD dio alas a la opción alternativa de OĽaNO, disparado en las encuestas. En las elecciones generales del 29 de febrero de 2020 el grupo de Matovic y Heger obtuvo un triunfo resonante con el 25% de los votos y 53 escaños. 14 años de supremacía parlamentaria de los socialdemócratas tocaban a su fin. El 21 de marzo, en pleno estado de emergencia nacional para contener la pandemia COVID-19, Matovic formó un Gobierno de coalición mayoritario orientado al centro-derecha con los partidos Somos Familia (Sme Rodina, derecha nacional-populista), Libertad y Solidaridad (SaS, liberal conservador) y Por el Pueblo (Za ľudí, liberal centrista). En su seno, Heger ocupaba la posición descollante de viceprimer ministro y ministro de Finanzas.

Eduard Heger ha tenido cuatro hijos con su esposa, Lucia Hegerová. El político reveló que la muerte de su padre, acaecida en 1999, fue un trauma personal que despertó en él unos intensos sentimientos religiosos: ateo hasta entonces, se convirtió en un devoto miembro de la Iglesia Católica.

(Cobertura informativa hasta 21/3/2020)

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