Said Musa

© Österreichische EU-Präsidentschaft 2006/Hopi Media/Bernhard J. Holzner

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Actualización: 9 febrero 2016

Belice

Primer ministro (1998-2008)

  • Said Wilbert Musa
  • Mandato: 28 agosto 1998 - 8 febrero 2008
  • Nacimiento: San Ignacio, distrito del Cayo, 19 marzo 1944
  • Partido político: Partido Popular Unido (PUP)
  • Profesión: Abogado
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Presentación

Belice, pequeño Estado de la Commonwealth asomado al mar Caribe y encajonado entre México y Guatemala, tiene como primer ministro desde 1998 a un veterano dirigente político implicado en las tareas gubernamentales desde antes de la independencia del Reino Unido en 1981. Said Musa lidera un país de desarrollo medio y en extremo multicultural que ofrece un armonioso mosaico étnico, lingüístico y religioso, y que, a pesar de su muy escasa relevancia en la política del continente, hace de bisagra entre la América Central hispana y el Caribe anglófono. El descontento social con las medidas de ajuste económico aplicadas por su Gobierno en la segunda legislatura amenaza con traducirse para su partido, el Popular Unido, en una derrota en las elecciones de 2008.

(Texto actualizado hasta enero 2007)

Biografía

1. Dirigente del Gobierno y heredero político de George Price
2. Dos ejercicios como primer ministro de Belice


1. Dirigente del Gobierno y heredero político de George Price

El cuarto de los ocho hijos tenidos por un inmigrante árabe palestino, una de las muchas etnias presentes en este país de menos de 300.000 habitantes (El Salvador, con una extensión similar, se acerca a los 7 millones) pero profusamente multirracial y mestizo, y una beliceña nativa, recibió la educación primaria en el Saint Andrew’s School de su San Ignacio natal, una población del interior asomada a la frontera con Guatemala, y la secundaria en el St. Michael's College y el St. John's College de Ciudad de Belice (Belize City), capital que era de la entonces colonia de Honduras Británica. Tras obtener el título de bachiller se trasladó a Inglaterra para realizar la carrera de Derecho. En 1964, siendo estudiante en la Universidad de Manchester, realizó un viaje a Cisjordania para conocer la población palestina donde había nacido su padre, Al Bireh, entre Ramallah y Jerusalén.

En 1966 obtuvo la licenciatura en la Universidad de Manchester y se inscribió en el Gray’s Inn, uno de los cuatro colegios londinenses que asocian a los barristers o abogados habilitados para litigar ante un tribunal de Inglaterra y Gales. Sin embargo, su vocación era la de prestar servicios jurídicos en su país, así que en 1967 estuvo de vuelta en Belice acompañado por la mujer con la que acababa de casarse, Joan Millicent, una británica natural de Manchester formada como enfermera y especializada en oftalmología. La pareja iba a tener cuatro hijos.

Musa comenzó a ejercer su profesión en un juzgado de distrito y en 1968 se integró en el equipo de fiscales de la Dirección de Persecuciones Públicas. Pronto abandonó la magistratura pública y junto con un colega de profesión, Lawrence Balderamos, montó un bufete de abogados defensores. La práctica de la abogacía privada le puso en contacto con activistas de la sociedad civil beliceña como el periodista Evan X Hyde, animador de la Asociación de Negros Unidos para el Desarrollo (UBAD), un movimiento de corte izquierdista que combatía las discriminaciones de que eran objeto los ciudadanos de color. Musa expresó sus inquietudes sociales, políticas y culturales con la puesta en marcha de las ONG Comité de Acción Popular (PAC) y Sociedad para la Promoción de la Educación y la Investigación (SPEAR) junto con Hyde, el abogado y socio de despacho Assad Shoman –también hijo de palestinos emigrados- y otros profesionales liberales.

A partir de 1974 Musa canalizó una militancia decididamente política en el Partido Popular Unido (PUP), formación que con acentos democristianos venía dominando la política de la colonia desde su surgimiento en 1950; su cofundador y líder a partir de 1956, George Price, encabezaba el Ejecutivo desde 1961 con rango de primer ministro desde 1964, cuando Londres otorgó un marco de autogobierno como antesala de la independencia. Su primera tentativa de ganar un escaño de la Cámara de Representantes en competición electoral, en los comicios del 30 de octubre de 1974, fracasó a pesar de imponerse el PUP con rotundidad a su nuevo rival, el Partido Democrático Unido (UDP). Sin embargo, Price se encargó de que estuviera presente en el hemiciclo dándole asiento en uno de los curules reservados a los senadores designados.

En la siguiente edición, la del 21 de noviembre de 1979, séptima consecutiva ganada por el PUP, Musa se hizo con el mandato legislativo por méritos propios, representando a la circunscripción de Fort George del distrito de Belice, tras lo cual Price le incorporó a su Gobierno con el doble cometido de fiscal general y ministro de Educación, Cultura y Deportes, cargos a los que luego se sumó el de ministro de Desarrollo Económico. Esta posición descollante en el Ejecutivo no fue alterada tras el acceso de Belice a la independencia el 21 de septiembre de 1981, transición negociada por el oficialismo con el Reino Unido y Guatemala en unas condiciones que para un sector mayoritario de la sociedad beliceña no protegían suficientemente al flamante Estado de las reclamaciones de soberanía del vecino centroamericano. Musa tomó parte activa en el proceso independentista como delegado en las negociaciones tripartitas, miembro de la comisión de redactores de la primera Constitución nacional y representante diplomático en las palestras internacionales.

Una vez obtenida la independencia, el PUP fue convulsionado por trifulcas de naturaleza ideológica. Musa y Assad Shoman, a la sazón ministro de Salud, se alzaron en jefes de un ala izquierdista enfrentada al sector conservador encabezado por el presidente orgánico del partido y ministro de Energía y Comunicaciones, Louis Sylvestre, para quien su colega gubernamental era un “comunista" de conocidas simpatías procubanas. En junio de 1983, en la Convención Nacional del partido, mientras Price se afanaba en preservar su liderazgo con vocación de árbitro neutral de las disputas doctrinales, Musa intentó descabalgar a Sylvestre de la presidencia, pero los delegados no le dieron suficientes votos.

El malestar instalado en la población por la incapacidad de Price para acallar el irredentismo guatemalteco, remontar las dificultades económicas y poner orden en sus filas abocaron al PUP a una estrepitosa derrota frente al UDP de Manuel Esquivel en las elecciones del 14 de diciembre de 1984, las cuales pusieron punto y aparte a la hegemonía del partido. Tras perder el escaño de diputado por 57 votos a manos de su adversario en la circunscripción, Dean Lindo, y cesar en el Gobierno, Musa volvió a pugnar para hacerse con las riendas del aparato del partido, envite que fue facilitado por la renuncia de su rival derechista, Sylvestre, quien abandonó el PUP para fundar su propia agrupación, el Partido Popular de Belice (PPB), en julio de 1985. El clima conciliatorio que presidió la Convención Nacional de enero de 1986 permitió a Musa hacerse con la presidencia mientras que el nuevo cabeza del ala moderada, Florencio Marín, fue confirmado como jefe del exiguo grupo parlamentario popular en la Cámara de Representantes.

El trabajo interno de Musa, reorganizando los cuadros y reclutando a nuevos militantes, fue fundamental para la resurrección electoral del partido, que en las votaciones generales del 4 de septiembre de 1989 reconquistó la mayoría parlamentaria, aunque lejos de las barridas de antaño: prácticamente empatada en votos con el UDP, la formación opositora se hizo con 15 de los 28 escaños en disputa. Esta corta mayoría fue suficiente para que el veterano Price, el 7 de noviembre, regresara a la jefatura de un Gobierno en el que su fiel colaborador fue premiado con el Ministerio de Asuntos Exteriores.

En los cuatro años siguientes, Musa mostró sus habilidades diplomáticas con dos éxitos del calibre de la admisión del país en la Organización de Estados Americanos (OEA), en enero de 1991, y el reconocimiento por Guatemala de la independencia y la soberanía beliceña, en septiembre del mismo año, movimiento que permitió el intercambio de embajadores pero que no canceló el desacuerdo guatemalteco con el trazado fronterizo por tierra y mar, en adelante el núcleo del inveterado diferendo entre los dos países. Por otro lado, Belice estableció relaciones consulares con Cuba en 1992.

En las terceras elecciones desde la independencia, adelantadas por Price al 30 de junio de 1993 para minimizar el doble impacto negativo de los disturbios políticos en Guatemala, donde el fallido autogolpe del presidente Serrano ensombreció las perspectivas de superación del diferendo territorial, y del anuncio por el Reino Unido de la retirada progresiva de los 1.200 soldados que tenía destacados en el país, el PUP fue superado por la coalición formada por el UDP de Esquivel y la Alianza Nacional por los Derechos Beliceños (NABR) de Phillip Goldson, dando comienzo su segunda travesía en la oposición.


2. Dos ejercicios como primer ministro de Belice

El 10 de noviembre de 1996 Price, con 77 años, puso conclusión a cuatro décadas de liderazgo partidista y transmitió el testigo al 25 años más joven Musa. El ex ministro de Exteriores se impuso con el 63% de los votos a su único rival, Florencio Marín, que como jefe del grupo parlamentario y viceprimer ministro en los gobiernos del patriarca ahora jubilado había concebido firmes expectativas sucesorias. La experiencia de Musa como líder de la oposición parlamentaria al Gobierno de Esquivel, al que los escándalos de corrupción, el crecimiento del desempleo y las acusaciones de ineptitud minaron prematuramente, no iba a prolongarse en demasía. En las elecciones del 27 de agosto de 1998 el PUP, con el 59,7% de los votos y 26 escaños, infligió al UDP una derrota sin precedentes desde los años sesenta, y su cabeza de lista, en la jornada siguiente, se convirtió en el tercer primer ministro del país.

Musa, que se reservó para sí la cartera de Exteriores (la titularidad del Ministerio iba a prolongarse hasta enero de 2002, cuando nombró canciller a su viejo amigo Assad Shoman), concedió prioridad absoluta al relanzamiento de una economía basada en la libre empresa pero cuantitativamente muy modesta, que tenía como principales sectores productivos al agropesquero, destacando el azúcar de caña, que suponía la mitad de las exportaciones, y el banano, que generaba puestos laborales más que ninguna otra industria nacional, seguidos por los cítricos y el marisco de criadero, así como el turístico, cuyo potencial, en un país marítimo, montañoso y selvático pródigo en bellezas naturales, sin olvidar el patrimonio arqueológico maya, estaba aprovechado sólo en parte.

Las políticas expansionistas en los terrenos monetario y fiscal tuvieron unos efectos fulminantes en el PIB, que creció el 6% en 1999 y más del 10% en 2000, si bien este ritmo se ralentizó fuertemente en el bienio siguiente debido al decrecimiento global y a los pasos de los huracanes Keith (29 de septiembre a 1 de octubre de 2000) e Iris (9 de octubre de 2001), que dejaron mucha devastación en los principales sectores económicos, amén de decenas de muertos y a 16.000 personas sin hogar.

En política exterior, la primera administración de Musa registró varios hechos relevantes. El 27 de diciembre de 2000, culminando un proceso de adhesión, Belice se convirtió en miembro pleno del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), ingreso que consagró la dualidad geoeconómica del único país anglófono del istmo. Así, la ex colonia británica pasaba a compartir dos procesos de integración comercial: por un lado, el del área centroamericana, con sus vecinos geográficos hispanohablantes; por el otro lado, el del área caribeña, con sus vecinos lingüísticos pero sin conexión territorial, en el seno de la Comunidad y el Mercado Común del Caribe (CARICOM), donde la membresía se remontaba a 1974.

Ahora bien, la dimensión de ambas filiaciones se medía en términos más políticos que económicos, ya que el grueso de los intercambios exteriores, con mucha diferencia sobre otros clientes y proveedores, se venía produciendo con Estados Unidos, no suponiendo las ventas y compras a los países del Mercado Común Centroamericano -del que Belice no es miembro- más que un minúsculo porcentaje, mientras que el volumen comercial con los países del Caribe anglófono no era mucho mayor. A comienzos de 2002, siendo presidente de turno del CARICOM, el primer ministro convocó la primera cumbre de dirigentes de los siete países del SICA y los 15 países del CARICOM, más el presidente de la República Dominicana. La cita, calificada de histórica, tuvo lugar en Ciudad de Belice el 5 de febrero y en ella se abordó el refuerzo de la cooperación comercial y en otros ámbitos de los dos bloques regionales.

En cuanto al añejo conflicto con Guatemala, las tensiones generadas por los encontronazos de tropas guardafronteras de los dos países y las incursiones de campesinos guatemaltecos en zonas de selva protegida buscando tierras cultivables en las que asentarse no detuvieron las negociaciones para la solución del diferendo territorial, que contaban con el auspicio de la OEA. El 30 septiembre de 2002 las delegaciones dieron por culminado el Proceso de Conciliación basado en la creación de una Zona de Adyacencia en la frontera terrestre, la cesión a Guatemala de un corredor en el mar Caribe con derechos de navegación sobre la línea divisoria de las aguas territoriales de Belice y Honduras (cubriendo unas 2.000 millas náuticas), y la creación de un parque ecológico de uso conjunto por los tres países en el golfo de Honduras.

El 7 de febrero de 2003 los respectivos ministros de Exteriores, Assad Shoman y Edgar Gutiérrez, firmaron en la sede de la OEA en Washington el denominado Acuerdo para Establecer un Proceso de Transición y Medidas de Fomento de la Confianza. La solución permanente del diferendo sólo vendría tras un proceso de validación constitucional mediante ratificación parlamentaria y consulta popular en los dos países. Sin embargo, ni siquiera se llegó a esta fase porque el 25 de agosto siguiente el Gobierno de Guatemala notificó a la OEA su rechazo a las propuestas de los conciliadores, comprometiéndose únicamente a cumplir las medidas de confianza acordadas en febrero.

Por otro lado, las relaciones diplomáticas con Cuba, vigentes desde 1995, experimentaron un importante desarrollo con la firma en 1999 de un acuerdo de cooperación que estuvo centrado en el área de la salud. En noviembre de 1998 Belice abrió su primera Embajada en La Habana y en febrero de 2000 presentó sus credenciales la primera embajadora cubana en Belize City.

Musa adelantó unos meses, al 5 de marzo de 2003, las elecciones generales que constitucionalmente tocaban en el otoño. La nueva victoria cosechada por su partido, con el 53,2% de los votos y 22 escaños, frente al UDP liderado ahora por Dean Barrow, no obstante el sensible retroceso con respecto a 1998, reflejó la satisfacción moderada de los beliceños por el momento de prosperidad que vivía el país, con la economía creciendo a buen ritmo, los precios controlados y diversos proyectos de infraestructuras sufragados con dinero público y privado ejecutándose o sobre plano.

Con todo, el Gobierno no había sido capaz de reducir un ápice la pobreza, que seguía afectando exactamente a la tercera parte de la población, y su balance de resultados en los terrenos de la creación de empleo y la lucha contra la delincuencia común, muy vinculada a los narcóticos -Belice continuaba siendo una importante plataforma del tráfico de cocaína entre Colombia y México-, dejaba igualmente bastante que desear. Por otro lado, los muchos gastos del Gobierno y las fluctuaciones en las cotizaciones internacionales del azúcar y las bananas estaban magnificando los déficits presupuestario y de la balanza de pagos.

El 7 de marzo de 2003 Musa inauguró su segundo Gobierno, en el que asumió responsabilidades ministeriales añadidas en Educación y Servicio Público. Comenzaba una legislatura que iba a ser, con mucho, más conflictiva que la anterior. De entrada, grupos conservacionistas plantearon una batalla judicial contra la decisión del Ejecutivo de construir una presa hidroeléctrica en el área de Chalillo, sobre el río Macal, en el distrito del Cayo, en una zona selvática de alto valor ecológico, pero en enero de 2004 el Gobierno obtuvo del Privy Council de Londres un fallo favorable a sus planes.

A continuación, el 18 de agosto de 2004, Musa enfrentó una auténtica rebelión en el Gabinete cuando siete ministros, incluidos el viceprimer ministro, John Briceño, y el titular de Exteriores, Godfrey Smith, presentaron la dimisión como protesta por la continuidad en el puesto de su colega de Finanzas, Ralph Fonseca, blanco de duras críticas por el aumento de la deuda externa y en especial a raíz del escándalo sobre el desvío de unos fondos de la Seguridad Social para socorrer a una compañía telefónica en bancarrota vinculada a miembros del oficialismo.

Musa resolvió esta crisis sin precedentes moviendo a Fonseca al Ministerio del Interior e Inversiones, y asumiendo él mismo el Ministerio de Finanzas y de paso el de Defensa. En diciembre, el primer ministro realizó otra remodelación gubernamental que fue vista como un ajuste de cuentas retardado con los amotinados en agosto: tres de los ministros cuya renuncia había sido revertida entonces fueron removidos ahora. En cuanto a él, retuvo las carteras de Finanzas y Defensa, pero se desprendió de la de Educación y Servicio Público.

Los sondeos daban cuenta de una fuerte erosión en la popularidad de Musa, que en abril de 2005 encajó el alboroto social más grave registrado en el país en sus 24 años de independencia. Ese mes, el malestar social generado por una subida de impuestos introducida por el Gobierno bajo la presión de una deuda pública con trazas de insostenible y por el conflicto laboral que vivía la compañía pública de teléfonos BTL, cuyos trabajadores exigían al Estado que no vendiera sus participaciones a inversores extranjeros, desembocó en unas jornadas de huelgas, manifestaciones y sabotajes de los servicios de telefonía que dejaron a Belice incomunicado y que hicieron sopesar a Musa una salida dimisionaria, que era lo que le exigían los sindicatos, si bien el conflicto se disipó antes de agotar su margen de maniobra.

El 23 de agosto siguiente el primer ministro fue nombrado miembro del Privy Council por la reina Isabel II de Inglaterra, quien, dicho sea de paso, es la jefa nominal del Estado beliceño. Como en los demás países de la Commonwealth no regidos por el sistema republicano de gobierno, la monarca británica está representada por un gobernador general, en este caso sir Colville Young, en el cargo desde 1993.

En los primeros meses de 2006 el Gobierno de Musa estuvo centrado en las negociaciones con los acreedores internacionales para reestructurar la deuda externa de 1.100 millones de dólares, lo que de tener éxito haría innecesario el recurso a una asistencia de contingencia del FMI, y en las perspectivas económicas que abría el inicio del bombeo del petróleo descubierto en Spanish Lookout, Cayo, al que podría sumarse el prospectado en el distrito de Toledo siempre y cuando los yacimientos de allí fueran comercialmente viables, aunque de entrada esta posibilidad suscitaba vivo rechazo en las comunidades mayas locales.

(Cobertura informativa hasta 1/1/2007)