Las confrontaciones identitarias no crearán puestos de trabajo en Túnez

Las confrontaciones identitarias no crearán puestos de trabajo en Túnez

Fecha de publicación:
03/2012
Autor:
Francis Ghilès, Investigador Senior, CIDOB
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Notes internacionals CIDOB, núm. 49

La caída del 1,85% del PIB y un importante descenso de los ingresos por turismo no representa un precio muy alto a cambio de la libertad de expresión y de voto, tras 23 anos de un régimen cada vez más corrupto, presidido por Ben Ali.

La ayuda financiera internacional fue suficiente para ayudar a Túnez a atravesar un año turbulento, que vio cómo huelgas y absentismo en el sector público debilitaron en control del Estado y provocaron una grave caída en la producción de fosfatos, un sector exportador imprescindible para generar beneficios para el país.

El Banco Central ha jugado un papel clave a la hora de consolidar la economía del país, que se vio también afectado negativamente por los enfrentamientos armados en la vecina Libia.

Las elecciones libres y la llegada del gobierno dominado por el partido En Nahda ha llevado hasta la fecha a un aumento de la política identiraria que no hace mucho por corregir la creciente fractura entre en oeste y el sur empobrecidos y la región costera, mucho más rica y preparada.

El estatus de Túnez como un exportador fiable de productos de alto valor añadido en sectores mecánico y eléctrico, arduamente conseguido, se ha visto erosionado.

Si no se enfrenta a estos desafíos con firmeza, el nuevo gobierno liderado por Hamadi Jebali se dará cuenta rápidamente de que los enfrentamientos identitarios dividen al país y provocan la salida de compañías extranjeras, hasta ahora limitada a 170.

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