La derecha latinoamericana contraataca: más allá de los partidos políticos

Fecha de publicación:
12/2020
Autor:
Belén Díaz, investigadora predoctoral en Sociología, Colegio Internacional de Graduados «Temporalidades del Futuro en América Latina», Freie Universität Berlin
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Belén Díaz, Investigadora predoctoral en Sociología, Colegio Internacional de Graduados «Temporalidades del Futuro en América Latina», Freie Universität Berlin

Reseña de libro:

Cannon, Barry. The Right in Latin America: Elite Power, Hegemony and the Struggle for the State. Routledge, 2016, 196 págs.

DOI: doi.org/10.24241/rcai.2020.126.3.268

Cuando el libro de Cannon salió a la luz en 2016, la hegemonía de la izquierda menguaba en América Latina, mientras corrientes contrarias se fortalecían. El autor reconoce, acertadamente, que «la “marea rosa” no se convirtió en un tsunami» (p. 2). Por un lado, una gran parte de la región siguió siendo gobernada por la derecha en el siglo xxi y, por otro, la derecha nunca dejó de intentar disputar el poder en los países liderados por la izquierda. Es por esto por lo que Cannon desarrolla una aproximación innovadora que combina el análisis de los frenos puestos por los gobiernos progresistas al neoliberalismo con la exploración de las estrategias de reacción de las élites de derecha que vieron amenazado su poder. A día de hoy, la producción académica sobre las derechas ha comenzado a aumentar en vista del avance acelerado de estas fuerzas a nivel global y regional. Sin embargo, The Right in Latin America: Elite Power, Hegemony and the Struggle for the State tiene el mérito de haber nutrido dicho panorama de investigación en un momento todavía árido en comparación con la abundante literatura acerca del giro a la izquierda. Este aporte de Barry Cannon mantiene su vigencia y arroja luces para entender la pleamar de derecha que vive el continente años después.

El autor parte de una crítica enfática a cómo las ciencias políticas ortodoxas estudian a la derecha, ya que, desde esta disciplina, las unidades analíticas se buscan en expresiones partidistas y en el ámbito institucional formal concebido como hermético. Cannon reprueba la falta de visión de este enfoque, pues históricamente las estrategias de las élites latinoamericanas no se han concentrado en construir partidos sólidos, sino en dominar los campos de poder social de distinto cuño: político, económico, ideológico, militar y transnacional. Este pertinente desplazamiento analítico –sustentado en la teoría de las fuentes de poder social de Michael Mann y el estudio del neoliberalismo de Eduardo Silva– sitúa al autor en el seno de la sociología política, que se empeña en problematizar y ampliar el entendimiento restringido de lo político. En consecuencia, el autor propone entender a la derecha como «diseminada a lo largo de la sociedad civil y política y…[simultáneamente] localizada en múltiples lugares económicos, sociales y políticos en el nivel nacional, regional [e internacional]» (p. 117).

De esta forma, Cannon retoma una pregunta sociológica clásica sobre la naturaleza del poder y la cristaliza en el estudio de una problemática central para entender los conflictos y las transformaciones políticas en la región: ¿Cuáles son los principales recursos de poder?, ¿quiénes, cuándo, cómo y por qué los detentan? Para indagar en la diversificación de dichos recursos de dominación, el autor advierte que las estrategias políticas no deben ser comprendidas meramente como un menú de herramientas subsidiarias de la lucha por el control del Estado, sino como mecanismos que mantienen las condiciones de reproducción de la hegemonía de las élites en varias esferas. En la fase actual del capitalismo, el objetivo de dichas estrategias sería la consolidación y expansión del neoliberalismo, el cual funge como proyecto económico, social y político consistente de las élites latinoamericanas. 

Uno de los objetivos del libro es articular la literatura sobre la derecha con la literatura sobre el poder de las élites. Para tales efectos, Cannon retoma el enfoque de Edward Gibson que concibe a las élites como expresión de la derecha y como su electorado nuclear. Este postulado es ejemplificado en el tercer capítulo con base en entrevistas realizadas a actores de partidos y la sociedad civil de derecha en Argentina, Chile, Colombia y Venezuela, quienes, efectivamente, promulgan discursos neoliberales alrededor del mantra «tanto mercado como sea posible, tan poco Estado como sea necesario» (p. 51). Aquí hubiera sido enriquecedor contar con más detalles acerca del diseño metodológico de la investigación empírica. A nivel de la práctica política, los casos de Chile, Colombia, México y Perú, expuestos en el cuarto capítulo, ponen de manifiesto el liderazgo de las élites en los procesos acelerados de neoliberalización que devinieron en lo que Cannon denomina «complejos Estado/sociedad de derecha». Si bien es cierto que las élites han dominado las fuentes de poder social, una definición de la derecha que predetermina cuál es su base social no permite aprehender la complejidad de las alianzas multiclasistas y las contradicciones de las corrientes político-ideológicas en cuanto a discurso y materialidad se refiere. Ciñéndonos al marco teórico ofrecido, ¿cómo conceptualizar, por ejemplo, a los sectores populares que votan por la derecha?, ¿dónde ubicar, analíticamente, a las élites de izquierda que han gestionado el Estado?

En busca de una aproximación teórica a la derecha más minuciosa, el interés primordial de Cannon consiste en no perder de vista la cuestión del poder. Aunque este reconocimiento podría parecer un punto de partida consensuado, el autor señala con preocupación que, en el debate acerca de la dicotomía izquierda-derecha, existen enfoques acríticos que promueven la tesis de una polarización ideológica entre partes formalmente iguales, en detrimento del antagonismo asimétrico en juego. En este sentido, la conceptualización clásica de Norberto Bobbio –que funge como referencia en dicha obra– resulta provechosa, ya que consiste en caracterizar a la díada izquierda-derecha de forma relacional en torno al entendimiento contrapuesto de las desigualdades, mismo que se traduce en posturas y políticas con efectos estructurales. En correspondencia con este carácter dialéctico de la lucha política, Cannon sitúa en el centro de su análisis un par conceptual bastante útil para quienes estudiamos a las derechas: las nociones de amenaza y reacción.

Ante la vertiginosa recomposición de la derecha en América Latina, estas categorías nos permiten dilucidar en qué medida las estrategias políticas de dichos actores se configuraron como reacción a las transformaciones puestas en marcha por los gobiernos progresistas, las cuales contrarrestaron parcialmente el neoliberalismo y, por consiguiente, el poder de las élites. En el quinto capítulo, Cannon se aboca a explorar dichos retrocesos del neoliberalismo en las cinco esferas de poder que fungen de hilo conductor a lo largo del libro. Para ello, el autor desarrolla una metodología creativa que asigna un indicador a cada área, el cual es evaluado por medio de un proxy procedente de instituciones o think tanks de derecha (tabla 5.1, p. 94). Por ejemplo, en el campo económico, mayor control estatal de las actividades del mercado y/o la nacionalización de sectores estratégicos indican un desafío al modelo neoliberal y es medido a través del estatus que el país ocupe en el Índice de la Libertad Económica de la Heritage Foundation.Si el objetivo es determinar hasta qué punto la élite de derecha se sintió amenazada, el uso de categorías e índices endógenos se perfila como un experimento interesante y fructífero para incursionar en nuevas metodologías que tomen en cuenta consideraciones émicas. De esta forma, la dialéctica característica de la disputa entre derecha e izquierda puede ser operacionalizada y abrir puertas novedosas para teorizar en clave relacional sobre las percepciones de riesgo inducidas por los gobiernos de la «marea rosa». Cannon destaca que los niveles de amenaza advertidos dependen de la consecución y alcance del proyecto posneoliberal: estos habrían sido más altos en Ecuador, Bolivia y Venezuela que en Brasil y Argentina (tabla 5.4, p. 111).  

Viéndose amenazada, la derecha recurre a estrategias diversificadas y entrelazadas para revertir el riesgo o remover sus fuentes. En el sexto capítulo, Cannon nos guía a través de ejemplos categorizados según la división tripartita de estrategias electorales, movilizadoras y extraconstitucionales. El segundo tipo engloba actividades diversas que van desde campañas mediáticas hasta desestabilización económica y diplomática. El caso venezolano resulta el más notorio, si observamos los recurrentes paros de producción y las protestas apoyadas por los medios de comunicación y por instituciones estadounidenses desde comienzos de los años 2000. Por último, cabe resaltar el hecho de que el autor irlandés haya prestado la debida atención a las estrategias extraconstitucionales que intentaron (Venezuela, 2002; Ecuador, 2010) o consiguieron llevar a cabo golpes de Estado (Honduras, 2009; Paraguay, 2012), a diferencia de otros recuentos académicos que relegan dichos acontecimientos a una nota al pie o relativizan la posibilidad de la opción militar en el marco del regreso a la democracia. El golpe de Estado a Morales en Bolivia en 2019 confirma la incompatibilidad entre las credenciales democráticas de las derechas y su accionar autoritario y violento en aras de restituir su hegemonía neoliberal. Cannon avizoraba en 2016 que un ciclo de repliegue de la izquierda y ascenso de la derecha estaba empezando y no se equivocó. El impeachment de Rousseff en Brasil en 2016, así como los triunfos de Moreno en Ecuador en 2017, Duque en Colombia en 2018, Bolsonaro en Brasil en el mismo año y Lacalle Pou en Uruguay en 2019 nos muestran que la derecha se encuentra en una fase de marea alta. Contribuciones analíticas como The Right in Latin America: Elite Power, Hegemony and the Struggle for the Stateaportan insumos relevantes para revisar y seguir expandiendo el debate sobre el contragolpe de las derechas en la región y el mundo.