América Latina: votos y democracia

Fecha de publicación:
12/2020
Autor:
Salvador Martí i Puig, catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Girona e investigador asociado sénior, CIDOB
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Salvador Martí i Puig, Catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Girona e investigador asociado sénior de la Fundación CIDOB

Reseña de libro: 

Alcántara Sáez, Manuel (dir.). América Latina vota, 2017-2019. Tecnos, 2020, 590 págs.

DOI: doi.org/10.24241/rcai.2020.126.3.272

Las democracias latinoamericanas están fatigadas y, en algunos países, exhaustas. Esta es la conclusión del libro titulado América vota, 2017-2019, dirigido por Manuel Alcántara y que es el séptimo y último de una serie que analiza de forma rigurosa y pormenorizada el devenir electoral de la región. En el caso de la obra reseñada se trata del análisis del trienio 2017-2019 en el que ha habido elecciones en 15 países latinoamericanos.

El libro empieza con una introducción y se cierra con unas conclusiones escritas por el director de la obra, y para cada país hay un capítulo que ha sido escrito por 23 académicos originarios –en su mayoría– de los países en cuestión, si bien todos ellos comparten el hecho de estar vinculados de una forma u otra con el Instituto de América Latina de la Universidad de Salamanca del que Manuel Alcántara fue director.

La obra empieza con un capítulo escrito por Mariana Sendra que trata las elecciones de 2019 en Argentina y en el que se analiza la competición entre la coalición peronista y antiperonista en un clima de polarización social y política.  A continuación, en un capítulo sobre las elecciones legislativas y presidenciales de 2018 en Brasil, Juan Vicente Bachiller y Soraia M. Vieira analizan el ascenso de la derecha radical y la victoria de Bolsonaro. Le sigue un texto de Nicolás Miranda Olivares y Miguel A. López Varas sobre los comicios chilenos de 2017 en los que se estrenó un sistema electoral para la elección de los diputados y en los que Piñera regresó a la Jefatura del Estado. El capítulo cuarto, escrito por Adriana Ramírez-Baracaldo, versa sobre las polarizadas y competidas elecciones de 2018 en Colombia. El siguiente, elaborado por Hugo Picado León, se centra en las elecciones de Costa Rica, también de 2018, en las que se pasó de la apatía a la polarización política al concurrir, por primera vez en la historia, una candidatura reaccionaria apoyada por evangélicos. El capítulo sexto, sobre Ecuador, escrito por David Molina Romo, analiza cómo en las elecciones presidenciales y legislativas de 2017 acontece el declive del socialismo del siglo xxi en el país andino y la quiebra del «correismo». Le sigue el estudio del caso salvadoreño, donde los investigadores Luis Mario Rodríguez y Luisa María Solano analizan dos contiendas, la legislativa de 2018 y la presidencial de 2019 en la que un outsider rompe la dinámica bipolar presente durante más de dos décadas. Rogelio Núñez y Eduardo Fernández analizan las elecciones de 2019 en Guatemala caracterizadas por el desencanto y la apatía. El noveno capítulo versa sobre las elecciones legislativas y presidenciales «discutidas» que se celebraron en Honduras en 2017. Le sigue el décimo capítulo escrito por Aldo Adrián Martínez-Hernández sobre las elecciones críticas mexicanas de 2018, donde se erige un claro vencedor tanto en la elección a la Presidencia como en las cámaras legislativas y en la mayoría de estados, hecho que puede, según el autor, conllevar a un cambio de ciclo en la política del país. A continuación, aparece el texto de Harry Brown en el que se estudian las elecciones de Panamá de 2019, y le sigue el capítulo décimo segundo, escrito por Sarah Patricia Cerna Villagra y Juan Mario Solís Degadillo sobre las elecciones paraguayas de 2018 en las que se profundiza la deriva conservadora del país.  Los tres últimos capítulos son los de Uruguay, Venezuela y Bolivia. El que analiza las elecciones uruguayas de 2019, escrito por Lucía Selios y Asbel Bohigues, da cuenta de la derrota del candidato del Frente Amplio y la vuelta al poder de los dos partidos tradicionales que concurrieron coaligados. El capítulo sobre Venezuela, escrito por Juan Manuel Trak, expone la consolidación autoritaria de Maduro a través de las elecciones no competitivas que se celebraron en 2018. Finalmente sigue el capítulo escrito por Franz Flores Castro sobre las contestadas elecciones de 2019 en Bolivia –que aparece al final del libro como anexo que suponen el fin de la «era Morales».  

Para terminar, después de los casos analizados, aparece un capítulo de carácter sintético, comparado y analítico del trienio electoral en la región escrito por Manuel Alcántara. En este texto de 20 páginas se exponen los elementos en base a los cuales el autor afirma la presencia de una fatiga democrática de la región y el inicio de un nuevo ciclo político, no precisamente luminoso. En este sentido, el director de la obra señala cómo la crisis económica y social está generando un escenario donde el personalismo caudillista y el autoritarismo cotiza al alza. Respecto de la crisis económica cabe señalar que, si bien el siglo xxi recibió a América Latina con una larga década de crecimiento gracias al aumento de la demanda y de los precios de los metales y de los combustibles fósiles, ya en 2017 este ciclo estaba finiquitado. Este dato es relevante porque alrededor del 54% de las exportaciones regionales entre el año 2000 hasta 2013 estuvieron vinculadas a los recursos naturales y gracias a ellos se pudo desplegar ambiciosos programas de políticas sociales que en el trienio 2017-2019 desaparecieron.  

Respecto de la crisis política, Alcántara señala el inicio de un nuevo ciclo caracterizado, por un lado, por el desgaste de los mecanismos institucionales debido a la preeminencia del Ejecutivo respecto de los poderes Legislativo y Judicial, el deterioro de los partidos políticos frente a las plataformas personalistas y la penetración de la corrupción en el aparato administrativo. Y, por otro lado, por la falta de expectativas, la desconfianza institucional de la población, la polarización ideológica y el progresivo deterioro del capital social fruto de una cultura política individualista y neoliberal.

Como no podía ser de otra forma, fruto de esta doble crisis, los sistemas de partidos han devenido progresivamente más frágiles (fruto del incremento de volatilidad electoral y su consiguiente fragmentación partidaria) y, con ello, han ido apareciendo otros actores que se otorgan autoridad y (a veces) una pretendida legitimidad, como es el caso de las Fuerzas Armadas, corporaciones o iglesias. En cuanto a las Fuerzas Armadas, es preocupante su nuevo rol político en Brasil, Nicaragua, Ecuador, Perú o Bolivia.

A resultas de este paisaje social, económico y político, Alcántara señala la fatiga democrática, aunque también afirma que –en la mayoría de los países– el mecanismo electoral va a continuar y esa misma continuidad es lo que da valor, legitimidad y gravedad a las democracias realmente existentes. En este sentido no se trata de un libro apocalíptico ni distópico, pues Alcántara afirma que las urnas están asentadas y que en la mayoría de los países –a pesar de las turbulencias– se continuarán celebrando procesos electorales libres, justos, iguales, competitivos y periódicos. Eso sí, algunos casos, como Bolivia, Honduras, Nicaragua –que no se aborda en esta obra–, Paraguay o Venezuela, la deriva institucional hacia regímenes híbridos o directamente autoritarios es clara.

A la vez, en este capítulo se señala de forma pormenorizada cómo ha quedado la relación entre el Ejecutivo y el Legislativo en todos los países analizados, señalando cuáles son los gobiernos divididos y los «fuertes» en la región; el tipo de liderazgos presentes y su caracterización (donde aparecen muchos antiguos empresarios, algunos outsiders y ninguna mujer); el nivel de polarización, el ajuste de las victorias y las elecciones que se han visto contestadas, y, finalmente, también se señala la adscripción ideológica de los nuevos gobernantes que, con la excepción de Argentina y México, todos son de derecha o centroderecha. Como resultado de ello, es posible afirmar que en el trienio 2017-2019 se finiquita lo que quedaba de la «marea rosa» que tantas expectativas generó a lo largo de la primera década del siglo XXI y también se da por desaparecido el rol contrahegemónico y la voluntad multipolar de la región que pretendieron los países del socialismo del siglo XXI, y las iniciativas de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

De todo lo expuesto solo resta señalar dos cuestiones referentes al libro América Latina Vota. La primera es celebrar la aparición de un libro de esta naturaleza, que junto con los anteriores que el profesor Alcántara ha editado y dirigido sobre la misma temática, dan cuenta de una verdadera enciclopedia de los procesos electorales en América Latina. La segunda es exponer la necesidad de plantear una nueva investigación sobre los efectos de la pandemia de la COVID-19 tanto en los procesos electorales (de hecho, se pospusieron dos convocatorias, las de República Dominicana y Bolivia), como en el desempeño de los gobiernos constituidos en el trienio que analiza el volumen que acabamos de reseñar.