Unas elecciones muy europeas (contra todo pronóstico)

Unas elecciones muy europeas (contra todo pronóstico)

Data de publicació:
05/2015
Autor:
Pol Morillas, investigador principal, CIDOB
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Pol Morillas,  Investigador Principal CIDOB

5 de Mayo, 2015 /   Opinión CIDOB, n.º 325

 

Las elecciones del próximo jueves serán probablemente las más disputadas de las que se han celebrado en Reino Unido. El resultado de la votación convertirá el sistema político del Reino Unido en uno similar al de sus vecinos continentales. Los dos grandes partidos, conservadores y laboristas, perderán escaños. Esto beneficiará a los partidos más pequeños, y obligará o bien a un gobierno en minoría o a uno de coalición.

 

La fragmentación del sistema político, aunque moderada por un sistema electoral basado en la fórmula “el ganador se lo lleva todo”, acercará la política de Reino Unido a la política europea: tanto como consecuencia de la fragmentación del voto (las últimas encuestas pronostican un empate entre el los conservadores y laboristas, con el SNP obteniendo unos resultados notables y los liberal demócratas, los verdes, y el UKIP también desafiando el sistema bipartidista); como por las negociaciones post-electorales para asegurar el gobierno (con un parlamento sin mayoría, liberal demócratas, verdes y el SNP pueden desempeñar un papel clave en la formación de coaliciones). Todo ello reflejo de la europeización de la política británica.

 

Aún así, esto sucede en el mismo momento que una Gran Bretaña reacia a Bruselas se aleja de la Unión Europea. El destino de Europa y la pertenencia del Reino Unido a la Unión no ha sido un tema importante en la campaña electoral. Sólo Tony Blair hizo una aparición estelar para defender la permanencia del Reino Unido en Europa – molestando de paso a algunos de sus compañeros laboristas. Pero cuando se preguntó a los ciudadanos británicos sobre sus preferencias a la hora de emitir sus votos, tendieron a poner la economía, la salud y la inmigración en la parte alta de sus prioridades (todos con alrededor del 50% de las respuestas cuando se les preguntó sobre el asunto más importante para Reino Unido en estas elecciones). Europa obtuvo un 10% de media, a pesar del aumento de hasta el 20% en las últimas encuestas.

 

Europa, sin embargo, ocupa un lugar preponderante en muchos temas de la campaña. Esto viene dado en parte como consecuencia de la promesa de David Cameron de celebrar un referéndum nacional sobre la adhesión de Gran Bretaña a la UE antes de finales de 2017 si gana las elecciones del jueves. Sin embargo, desde que se anunció el referéndum hace dos años, Cameron no ha sido capaz de avanzar demasiado en su planificación y definición, debido a su gobierno de coalición con los liberal demócratas.

 

 

Los euroescépticos también han utilizado la UE como chivo expiatorio, asegurando que un Reino Unido "independiente" sería más capaz de restringir la inmigración y utilizar la contribución al presupuesto de la UE en la recuperación y el crecimiento nacional. El vínculo entre el populismo y el anti-europeísmo ha sido reforzado, a pesar de que en materia económica y de inmigración el Reino Unido se ve favorecido por su permanencia en la UE. Estudios recientes muestran que los inmigrantes de la UE pagan al estado 34% más de lo que reciben y que la pertenencia a la Unión ha permitido un crecimiento del 55% en el comercio de mercancías. Otros estudios también demuestran que el Brexit pondría en peligro el bienestar de las regiones más pobres de Gran Bretaña y que las consecuencias para la City de Londres serían igualmente dañinas, con algunos bancos moviendo sus mayores actividades a territorio de la UE.

 

Incluso si el tema de Europa ha estado ausente durante la campaña, es muy posible que se sitúe arriba de la agenda política poco después de las elecciones. Si los conservadores consiguen una victoria aplastante (algo poco probable), seguirán adelante con la promesa de renegociar la relación del Reino Unido con Europa y celebrar un referéndum después de presentar sus propuestas de reforma europea. Si los conservadores necesitan apoyo, los liberal demócratas - si deciden unirse a una nueva coalición – presionarían a Cameron para no verse atrapados en la cuestión europea otra vez.

 

Si ganan los Laboristas, la presión sobre Ed Miliband aumentará para que aclare la promesa de celebrar un referéndum "si se transfieren más competencias a la UE" y el tipo de reformas que está pidiendo. También es probable que los conservadores en la oposición endurezcan su tono respecto a un gobierno liderado por los laboristas, con el ala euroescéptica del partido cada vez más vociferante. Y si el SNP es la clave para para acceder al poder, podrían aprovechar el debate sobre la UE para que Escocia decida sobre el futuro de Gran Bretaña (si el Reino Unido decidiera abandonar la UE). Además, todos los partidos tendrán que debatir si su pertenencia a la UE es parte de una discusión más amplia sobre la menguante influencia del Reino Unido en el escenario mundial, como demuestra el debilitamiento de la "relación especial" con los EE.UU. o la limitada influencia sobre las crisis recientes en Ucrania, Oriente Medio y África.

 

Europa también prestará especial atención al Reino Unido después del 7 de mayo. Muchos argumentan que la UE hará todo lo posible para mantener el Reino Unido en la Unión. Poco después de las elecciones, el Consejo Europeo pedirá al nuevo primer ministro que presente la lista de reformas solicitadas, sin importar si vienen acompañados de un referéndum o no. Sin embargo, los líderes de la UE, particularmente Angela Merkel, se pondrán nerviosos si estas reformas requieren una modificación del Tratado, ya que la mayor atención seguirá centrada en la crisis del euro y el Grexit . Así que, incluso si no hay ningún líder de la UE que quiera ser recordado como el que rompió la UE, ni Grexit ni Brexit serán necesariamente la única prioridad. Dos cosas parecen ciertas para los meses siguientes a las elecciones generales del Reino Unido: el peligro de la desintegración de la UE seguirá presente gane quien gane las elecciones y el debate sobre la pertenencia del Reino Unido seguirá impregnando la política británica.

E-ISSN: 2014-0843