Ivica Dacic

© Unión Europea (2014)

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Actualización: 4 diciembre 2017

Serbia

Primer viceprimer ministro y ministro de Exteriores (2014-); primer ministro (2012-2014)

  • Mandato: 27 abril 2014 - En ejercicio
  • Nacimiento: Prizren, Kosovo, 1 enero 1966
  • Partido político: Partido Socialista de Serbia (SPS)
  • Profesión: Funcionario de partido
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Presentación

El primer ministro de Serbia entre 2012 y 2014, Ivica Dacic, personifica la transformación experimentada por las fuerzas chovinistas y autoritarias que en la última década del siglo XX dominaron la vida política de esta república ex yugoslava y que ahora proclaman su fe europeísta, mientras abjuran, o simplemente se desentienden, de su oscuro pasado. Joven portavoz y propagandista de la presidencia de Slobodan Milosevic, el dañino atizador de las guerras civiles que asolaron la extinta Yugoslavia, Dacic salió airoso del derrumbe del régimen en la insurrección popular de 2000 y seis años después reemplazó en el liderazgo del Partido Socialista de Serbia (SPS) al caudillo depuesto, muerto en su celda de acusado en La Haya.

Un postrero homenaje al jefe desaparecido preludió la sigilosa conversión ideológica de Dacic, el otrora zelote del milosevismo, que con mucha habilidad y no poco oportunismo consiguió resucitar electoralmente a su agrupación, convirtiéndola en 2008 en el imprescindible socio de Gobierno del Partido Democrático (PD) del entonces presidente de la República, el proeuropeo Boris Tadic. Con la coalición del PD y el SPS, que sepultaba un visceral antagonismo, Serbia marcó un hito en su normalización democrática. Estrenando el perfil de interlocutor pragmático y cooperativo liberado del legado de Milosevic, que reconocía sus desmanes y los crímenes cometidos en nombre del pueblo serbio pero sin llegar a pedir perdón por la responsabilidad del SPS en los mismos, Dacic fue durante cuatro años primer viceprimer ministro y ministro del Interior. Como tal, dispuso las detenciones y extradiciones al Tribunal Penal de La Haya de los presuntos criminales de guerra serbobosnios Radovan Karadzic y Ratko Mladic, paso exigido por la UE para dar luz verde a la solicitud de ingreso de Belgrado.

Tras las elecciones generales de 2012, en las que el SPS quedó tercero, Dacic, versátil, ignoró a Tadic y se entendió con el nuevo presidente de la República, el antiguo ultranacionalista de derechas Tomislav Nikolic –otro sorprendente reconvertido-, ahora líder del Partido Progresista Serbio (SNS), para la formación de un Ejecutivo de coalición con un programa que aunaba la defensa inclaudicable de la soberanía nacional sobre Kosovo, la aspiración de entrar en la UE, la superación de la desastrosa situación económica y la lucha contra la corrupción y el crimen organizado, desafío este último que Dacic siguió encarando en persona como titular de la cartera de Interior.

Como primer ministro de Serbia, Dacic, en abril de 2013, hizo un alarde de realismo político al suscribir con su homólogo kosovar, Hashim Thaçi, el histórico Acuerdo de Bruselas, que normalizaba las relaciones entre Belgrado y Prístina sobre la base de la asunción de la legalidad internacional de la independencia de la provincia perdida en la guerra de 1999, pero sin comprometer a Serbia a romper su tabú: el reconocimiento de la soberanía de la autoproclamada República de Kosovo. El Acuerdo estipulaba la aceptación por Belgrado de la autoridad de Prístina sobre la parte norte del territorio a cambio de la concesión de cierto nivel de autonomía y protección a la achicada minoría serbokosovar que aún vivía allí. Este gesto fue premiado por la UE con la entrada en vigor de Acuerdo de Estabilización y Asociación (AEA) firmado en 2008 y el arranque de las negociaciones oficiales de adhesión en enero de 2014. Tras las elecciones anticipadas de marzo de 2014, ganadas ampliamente por el SNS y con segundo lugar para el SPS, los dos partidos han revalidado su coalición pero con una inversión de papeles entre Dacic y su socio, Aleksandar Vucic: el primero pasa a ser el primer viceprimer ministro, amén de ministro de Exteriores, mientras que el segundo sucede al anterior como jefe del Gobierno.

(Texto actualizado hasta abril 2014)

Biografía

1. Portavoz y propagandista de los socialistas serbios durante el régimen de Milosevic
2. Carrera política ascendente en la nueva Serbia democrática: de líder del SPS a socio de gobierno del presidente Tadic
3. Primer ministro de Serbia en coalición los progresistas del presidente Nikolic
4. Ministro de Exteriores en el Gabinete Vucic


1. Portavoz y propagandista de los socialistas serbios durante el régimen de Milosevic

Hijo de un oficial de policía destinado en Kosovo, nació en Prizren en 1966, poco antes de adquirir este territorio habitado mayoritariamente por musulmanes de etnia albanesa el estatus de Provincia Socialista Autónoma dentro de la República Socialista de Serbia, que a su vez era parte de la República Federativa Socialista de Yugoslavia (RFSY). Dacic no había cumplido aún el año de vida cuando sus padres se mudaron a Zitorada, población del distrito de Toplica donde transcurrió toda su infancia y primera juventud. El muchacho destacó desde temprana edad por su inteligencia, y su rendimiento escolar en colegios de Zitorada y Nis fue excepcionalmente brillante. Tras completar el bachillerato se matriculó en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Belgrado, por la que en 1989 obtuvo una licenciatura en Periodismo con las máximas calificaciones.

Militante convencido del oficialismo comunista y luego socialista, en 1990, el año del comienzo de la desintegración traumática de la RFSY legada por Tito, Dacic fue elegido vicepresidente de las Juventudes belgradenses del Partido Socialista de Serbia (SPS), la nueva agrupación política de corte caudillista montada a partir de la Liga de los Comunistas Serbios (SKS) por Slobodan Milosevic, el autoritario y chovinista presidente de Serbia. Para Dacic fue el comienzo de un compromiso indeclinable con el régimen autocrático de Milosevic, cuyo nacionalismo radical y guerrero iba a tener las más trágicas consecuencias, con su devastador balance humano y económico, para las repúblicas independentistas de la antigua Yugoslavia y para la propia Serbia.

El joven se afilió formalmente al SPS en 1991, luego de participar en la edición del periódico del partido, Epoha. A lo largo de la década de los noventa Dacic consolidó su posición como alto funcionario del SPS, convirtiéndose en su mayor experto de comunicación, un trabajo difícil por cuanto el régimen debía hacer frente al ostracismo internacional por su brutal implicación en las guerras civiles de Croacia y Bosnia-Herzegovina, y por la represión de las aspiraciones secesionistas de los albaneses de Kosovo, proclamada república en 1990 por los diputados rebeldes afectos al líder moderado del independentismo kosovar, Ibrahim Rugova.

Colocado bajo las atentas miradas de Milosevic y de su poderosa esposa, Mira Markovic, en 1992 Dacic, pese a su juventud, fue nombrado primer portavoz oficial del SPS y puesto al frente de su aparato de información y propaganda. Ese mismo año, además, fue elegido diputado del Consejo de los Ciudadanos, la Cámara baja de la Asamblea Federal de la República Federal de Yugoslavia, la nueva entidad estatal proclamada el 27 de abril por las repúblicas, entonces hermanadas, de Serbia y Montenegro. Tras las elecciones federales de 1996 Dacic pasó a encabezar el Comité de Información Pública del Consejo de los Ciudadanos. Desde 1998, con la emergencia en Kosovo de la guerrilla albanesa de la UCK y el deslizamiento de la provincia a un enfrentamiento civil con aires prebélicos, el portavoz de Milosevic, el cual mutó en 1997 la Presidencia de Serbia por la Presidencia Federal de Yugoslavia, salió a pronunciarse ante la opinión pública y los medios internacionales con mayores frecuencia y contundencia.

Fiel transmisor de las consignas intransigentes y desafiantes del régimen, el responsable socialista, apodado por su celo Pequeño Sloba en referencia a su mentor, rechazó la internacionalización del conflicto que se desarrollaba en su territorio natal, advirtió contra las intenciones de los aliados occidentales de intervenir militarmente en ayuda de los "terroristas" y "separatistas" albanokosovares, y tachó de "mentiras sensacionalistas" las informaciones sobre una catástrofe humanitaria inminente en la provincia. En abril de 1999, en plena campaña de bombardeos aéreos de la OTAN, conducida sin el mandato expreso de la ONU debido a la oposición de Rusia, contra objetivos militares y civiles de Serbia para obligar a Milosevic a detener sus operaciones contrainsurgentes y represivas en Kosovo, operación que fue calificada por el portavoz del autócrata de de "agresión ilegal a Yugoslavia", el Gobierno Federal que presidía el montenegrino Momir Bulatovic dio asiento a Dacic en el Consejo de Dirección de la agencia estatal de noticias Tanjug.

Poco después, en mayo, Dacic asumió también la presidencia del órgano de gobierno de la Radio Televisión Yugoslava (JRT). Días atrás, aviones de la OTAN, en una acción que Amnistía Internacional calificó de "crimen de guerra", habían bombardeado la sede central en Belgrado de la Radio Televisión Serbia (RTS), el medio de comunicación más descaradamente propagandista y manipulador al servicio del milosevismo y la causa ultranacionalista panserbia, con el resultado de 16 trabajadores muertos y cuantiosos daños materiales.

En los meses que siguieron a la derrota militar del poder de Belgrado y la evacuación forzosa de Kosovo, el vocero del SPS no cejó en la defensa mediática de Milosevic, cada vez más acorralado políticamente y desacreditado por el desastroso corolario de la sucesión de guerras atizadas en la antigua Yugoslavia. Dacic, por ejemplo, arremetió contra los líderes de la oposición democrática ("títeres de potencias extranjeras", les llamó) que celebraban reuniones fuera del país con altos representantes de los gobiernos aliados ("asesinos de nuestros niños", según él) y despachó como meros "libelos" los informes foráneos que negaban la existencia de una "prensa libre" en Serbia. En diciembre de 1999 anunció que el SPS planeaba dirigir una ofensiva contra "la satanización de nuestro pueblo y nuestro país" por parte de medios de comunicación nacionales y extranjeros que vertían opiniones críticas a las políticas de Milosevic.


2. Carrera política ascendente en la nueva Serbia democrática: de líder del SPS a socio de gobierno del presidente Tadic

En febrero de 2000 Dacic fue elegido líder del capítulo de Belgrado del SPS, del que dejó de ser portavoz jefe. La promoción de Dacic se produjo a caballo entre unas declaraciones favorables al notorio jefe paramilitar y criminal de guerra serbio Zeljko Raznatovic, alias Arkan, asesinado por unos pistoleros en enero, al que describió como "un indudable patriota, a pesar de su biografía contradictoria", y su inesperado desplazamiento en marzo a Marsella, dentro de una comitiva de altas personalidades serbias invitadas a participar en una conferencia sobre seguridad y cooperación en el Mediterráneo, a pesar de que su nombre constaba en una lista negra de dignatarios del régimen a los que la Unión Europea tenía vetado el visado de entrada. Burlar esta prohibición de la UE no fue más que una línea anecdótica en el currículum escrito a partir de 2000, año decisivo en la historia de Serbia, por Dacic, quien iba a revelarse como uno de los políticos más habilidosos de la era post Milosevic.

En las elecciones del 24 de septiembre de 2000 a la Asamblea yugoslava el representante socialista fue reelegido en su escaño de diputado de la Cámara baja. Tras constituirse el Legislativo federal, Dacic se integró en el Comité bicameral de Seguridad y Política Exterior. El 24 de septiembre tuvieron lugar también las votaciones presidenciales federales que enfrentaron a Milosevic con el candidato de la Oposición Democrática de Serbia (DOS), Vojislav Kostunica. La negativa del régimen a reconocer el claro triunfo de Kostunica precipitó, el 5 de octubre, una masiva insurrección popular en Belgrado que consiguió derrocar a Milosevic y colocar en la Presidencia de Yugoslavia al legítimo presidente electo, Kostunica.

El desmoronamiento del régimen milosevista arrastró a una parte de la vieja guardia de las cúpulas del SPS y los órganos de seguridad del Estado, varios de cuyos capitostes tuvieron que hacer frente, al igual que su defenestrado caudillo, a sendas demandas de extradición para responder de diversos cargos formulados por el Tribunal Penal Internacional con sede en La Haya (TPIY), el cual había sido creado por la ONU para procesar los crímenes de guerra cometidos en la antigua Yugoslavia. Sin embargo, Dacic, en mitad de la treintena, se las arregló para salir indemne de la purga interna demandada por las potencias occidentales y de paso adquirió nuevas responsabilidades políticas que le permitieron jugar un papel destacado en el flamante curso democrático. A diferencia de muchos socialistas veteranos, mantuvo sus pies firmemente en el SPS y no renegó de Milosevic mientras este vivió, y aún bastante después. Por otro lado, y pisando esta vez un terreno extrapolítico, Dacic fungió durante una temporada, la de 1999-2000, como presidente del laureado club de baloncesto KK Partizan, más conocido por los aficionados europeos como el Partizan de Belgrado.

El 24 de octubre de 2000, cuando Milosevic aún permanecía en libertad, Dacic se integró en el Gobierno de coalición transitorio formado por los partidos de la DOS, el SPS y Movimiento del Renacimiento Serbio (SPO) de Vuk Draskovic, y cuya jefatura fue encomendada a un socialista, Milomir Minic, antiguo secretario general del partido, quien sucedía al dimitido primer ministro Mirko Marjanovic. El antiguo portavoz del SPS recibió el puesto de coministro de Información, compartiendo la cartera con Biserka Matic de la DOS y Bogoljub Pejcic del SPO. Un mes más tarde, el 25 de noviembre, Dacic salió del Congreso extraordinario del SPS convertido en miembro de la Ejecutiva nacional y vicepresidente del partido. Contrariamente a lo divulgado semanas antes del cónclave socialista, Milosevic, que mantenía una actitud retadora, no sólo obtuvo la reelección como presidente, sino que fue el único candidato al puesto.

Dentro de este ambiente de rumores e intrigas, Dacic fue citado sin fundamento como un posible competidor para el cargo cimero, pero lo cierto fue que mantuvo intacta su lealtad a Milosevic, al que ya habían abandonando antiguos lugartenientes de peso como Zoran Lilic, Borisav Jovic, Radovan Radovic, Mihailo Markovic y Slobodan Jovanovic, entre otros. Lilic, quien fuera presidente federal de Yugoslavia entre 1993 y 1997, dio el paso adicional de abandonar el partido para formar su propia agrupación, rival del SPS, el Partido Social Demócrata Serbio (SSDP). Dacic no quiso saber nada de estos movimientos disidentes y se mantuvo inmóvil en la ortodoxia milosevista.

El 25 de enero de 2001 Dacic abandonó su puesto ministerial con la asunción del nuevo Gobierno de la DOS y capitaneado por Zoran Djindjic, el popular líder del Partido Democrático (DS), primera fuerza de la coalición opositora. La mudanza en el Ejecutivo serbio se produjo como resultado de las elecciones del 23 de diciembre a la Asamblea republicana, primeras celebradas con garantías desde la desintegración de la vieja Yugoslavia una década atrás, que depararon un fortísimo castigo al SPS: la otrora dominante formación se desplomó al 13,2% de los votos y los 37 escaños. En los siete años siguientes, el SPS iba a permanecer en la oposición.

El diputado federal protestó enérgicamente por el arresto policial de Milosevic el 1 de abril de 2001, acción que preludió la turbulenta entrega del acusado al TPIY, en medio de fortísimas presiones de Estados Unidos y la UE (que condicionaban a este paso la concesión de una vital asistencia financiera a Belgrado), el 28 de junio. El arriesgado envío de Milosevic, montándolo en un helicóptero con nocturnidad y de espaldas a Kostunica y otros colegas de la DOS, a la prisión de máxima seguridad de Scheveningen, en las afueras de La Haya, fue una victoria del prooccidental primer ministro Djindjic sobre el SPS y sus aliados montenegrinos en el Gobierno Federal, que pusieron todo tipo de obstáculos parlamentarios y judiciales a la extradición del antiguo mandamás yugoslavo.

Presidente en funciones del SPS y reveses electorales
La drástica e irreversible expatriación de Milosevic, cuyo juicio por crímenes de guerra, de lesa humanidad y genocidio presuntamente cometidos en Croacia, Bosnia y Kosovo arrancó en La Haya en febrero de 2002, agitó las discrepancias y los titubeos en el SPS, donde el aparato dirigente enfrentaba las demandas de renovación de un sector por el momento minoritario. El vicepresidente Dacic seguía comprometido con el sector oficialista, pero, de manera sutil, empezó a distanciarse de las posiciones más duras. Desde su celda holandesa, Milosevic intentaba a toda costa mantener un férreo control sobre el SPS e impuso sucesivamente a Zivadin Jovanovic, Mirko Marjanovic y Bogoljub Bjelica como cabezas en funciones del partido y sus representantes personales en el mismo, aunque su fe en las capacidades de estos pretendidos hombres de paja no solía durar mucho.

La desconfianza, de tintes paranoicos, del reo del TPIY alcanzó a Dacic, quien había sido uno de sus más encendidos apologistas pero cuya expulsión del partido exigía ahora. El 18 de enero de 2003 los socialistas serbios, contrariando la voluntad de su superior ausente, celebraron su VI Congreso, que tomó una doble decisión: primero, reelegir por enésima vez en la presidencia a Milosevic; y segundo, desafiando de nuevo el criterio del anterior, elegir a Dacic para el nuevo puesto de presidente del Comité Directivo. La designación de Dacic, tachado de "quintacolumnista" por Milosevic, suponía desplazar al dócil Bjelica, quien de hecho era miembro del micropartido de extrema izquierda de Mira Markovic, el JUL, como representante personal de Milosevic, el cual ya no podía confiar en seguir teleguiando a los socialistas a su antojo. Cuando Bjelica intentó leer al auditorio una carta personal de Milosevic con instrucciones para que se hiciera limpieza de los "obstruccionistas" en el partido, el grueso de los congresistas se puso a abuchearle y no le dejó hablar.

Para apaciguar a su enfadado jefe, Dacic registró a Milosevic como el cabeza de lista del SPS de cara a las elecciones legislativas del 28 de diciembre de 2003. Los comicios anticipados acontecían en unas circunstancias políticas bastante agitadas tras la ruptura entre el DS y el DSS y la desintegración de la DOS en 2002, el asesinato de Djindjic por un antiguo policía paramilitar en marzo de 2003 y los cuatro intentos fallidos, entre septiembre de 2002 y noviembre de 2003, para elegir al presidente de la República, oficina que quedó vacante. La propia Federación, que el 4 de febrero de 2003 había abandonado la denominación de Yugoslavia para llamarse simplemente Serbia y Montenegro, vivía una crisis de identidad por el auge del sentimiento soberanista en Podgorica.

La jefatura de facto de Dacic en el SPS se estrenó con un descalabro electoral mayúsculo. Con Milosevic encarcelado en La Haya, aguardando sentencia y políticamente acabado, muchos miles de desencantados votantes socialistas optaron por la fórmula ultranacionalista de derechas que encarnaba el Partido Radical Serbio (SRS), cuyo caudillo, Vojislav Seselj, virulento adalid de la Gran Serbia y acusado de crímenes de guerra también, se había entregado voluntariamente al TPIY. Así, en diciembre de 2003, el SRS, dirigido en funciones en casa por Tomislav Nikolic, se adjudicó una mayoría simple de 82 diputados mientras que el SPS quedó reducido a la condición de fuerza básicamente testimonial con tan sólo el 7,6% de los votos y 22 escaños, dos de los cuales fueron para Milosevic y Dacic, quien se despidió de la Asamblea de Serbia y Montenegro tras 12 años de mandato. Entre medio quedó el fragmentado campo de la antigua DOS.

Dacic fue haciéndose con las riendas de un SPS en horas muy bajas a lo largo de 2004, proceso que inevitablemente entrañaba desairar a Milosevic, cuyo ascendiente efectivo se evaporaba a marchas forzadas. Dacic no quería ser meramente el factótum de su antiguo protector, por más que de manera formal le siguiera tributando reconocimiento y fidelidad. Sin embargo, daba la impresión de que estos gestos de adhesión inquebrantable a la figura y la obra del líder ausente se mantenían ya más que nada de cara a una galería de nostálgicos. En enero el Comité Directivo del partido, en un desacato sin precedentes, decidió no asignarle al todavía presidente orgánico el escaño ganado en las elecciones de diciembre con la explicación, completamente válida, de que no iba a poder ejercer su mandato parlamentario.

A continuación, en febrero y marzo, Dacic contribuyó a la operatividad de las instituciones democráticas y a la gobernabilidad de Serbia ordenando a sus diputados que votaran a favor en las investiduras de Kostunica (quien desde hacía un año ya no era presidente de la Federación) y su segundo en el DSS, Dragan Marsicanin, como primer ministro de un Gobierno de coalición minoritario que dejaba en la estacada a los rivales del DS y presidente de la Asamblea Nacional (luego presidente de la República en funciones), respectivamente. Dacic aceptó prestar soporte parlamentario al Gobierno Kostunica, pero a condición de que este interrumpiera por completo las extradiciones de ciudadanos serbios incriminados por el TPIY y de que no le exigiera al SPS la ruptura con Milosevic.

Luego, el 13 de junio, Dacic contendió como el candidato del SPS en las elecciones a presidente de Serbia, votaciones que debían resolver la insólita situación de acefalia instalada en la suprema oficina ejecutiva desde hacía año y medio. Con un irrisorio 4% de los votos, en términos absolutos 126.000 papeletas, el dirigente socialista quedó quinto por detrás del demócrata Marsicanin, el empresario Bogoljub Karic, el radical Nikolic y el vencedor final, Boris Tadic, sucesor del malogrado Djindjic en la jefatura del DS.

Líder oficial del SPS tras la muerte de Milosevic y comienzo de una mudanza ideológica
El 11 de marzo de 2006 Milosevic fue hallado muerto en su celda de Scheveningen con el juicio penal inconcluso, ni siquiera visto para sentencia. Aunque el historial de problemas de salud de prisionero era de sobra conocido y la impresión preliminar apuntaba a un infarto fulminante, desde Belgrado, Dacic y los dirigentes del SPS no aguardaron a la publicación de los resultados de la necropsia y las pruebas toxicológicas efectuadas en el cadáver –que más tarde confirmaron el deceso por causas naturales, un paro cardíaco, y descartaron las hipótesis de un envenenamiento o de un suicidio inducido por fármacos- y, al igual que los familiares del difunto, se apresuraron a denunciar que a Milosevic lo habían "matado" en La Haya.

Dacic encabezó los fastos fúnebres montados por el SPS –el presidente Tadic y el Gobierno Kostunica se negaron a celebrar unos funerales de Estado- en honor del dirigente desaparecido, cuyo cuerpo fue repatriado a Belgrado el 15 de marzo. Decenas de miles de compungidos ciudadanos, la mayoría entrados en años, asistieron a las exequias públicas, convertidas por Dacic y el resto de dirigentes socialistas en el exaltado panegírico de un líder "legendario" y, según ellos, no responsable de guerra alguna, al que gobiernos extranjeros enemigos le habían endilgado una lista de crímenes cometidos por otros. Sin embargo, ningún responsable del SPS asistió al entierro de Milosevic, que tuvo lugar en su Pozarevac natal el 18 de marzo. Tras esta aparatosa exhibición de retórica victimista y chovinista, verdadero flashback de las grandes puestas en escena del nacionalismo emocional panserbio de finales de los ochenta y principios de los noventa, Dacic se concentró en gestionar el tránsito a la era post Milosevic, que, signo de los tiempos, iba a traer inevitablemente mudanzas en el pensamiento y la estrategia del SPS. Con todo, los viejos lemas siguieron teniendo vigencia, al menos durante un tiempo.

El 3 de diciembre de 2006, sin sorpresas, Dacic fue proclamado presidente del SPS por el VII Congreso del partido. El favorito se impuso en la elección interna que le enfrentó a tres contrincantes, el vicepresidente Milorad Vucelic, un milosevista de la línea dura, Petar Skundric, otro veterano de la vieja guardia comunista, y Zoran Andjelkovic, el hasta ahora secretario general. En la segunda votación Dacic, luego de desembarazarse de los otros dos, se impuso a Vucelic por 1.287 votos contra 792. En aras de la armonía, el ganador integró a los tres derrotado en la dirección ejecutiva del partido. La asamblea partidista adoptó de paso una resolución sobre la "significación histórica de Slobodan Milosevic". Entre otros tributos, el texto ensalzaba los "heroicos esfuerzos" de Milosevic por "defender al pueblo serbio" durante la ruptura violenta de Yugoslavia y proclamaba que el líder fundador era "parte de la historia, pero también parte del presente y el futuro" de la República (convertida en Estado independiente en junio con la disolución pactada de la unión serbo-montenegrina) y el SPS, de manera que no habría "discontinuidad".

Siguiendo con esta línea continuista, Dacic aseguró que "nadie podrá decir que no estaremos en guerra otra vez por Kosovo", ahora mismo una especie de protectorado internacional sobre el que Serbia no tenía más jurisdicción que sobre el papel. La independencia de la provincia autónoma de Kosovo y Metohija no sería tolerada y, llegado el caso, Serbia tendría que defenderla "con todos los medios necesarios". El dirigente añadió que el SPS seguiría solidarizándose con el radical Seselj y contribuyendo a que no hubiera más extradiciones a La Haya, toda vez que "los que defendieron el país son héroes, no criminales". El único indicio de pragmatismo fue la confirmación de la colaboración parlamentaria con el Gobierno Kostunica.

En las elecciones legislativas del 21 de enero de 2007 el SPS tocó fondo con unos paupérrimos 5,6% de los votos y 16 escaños. El SRS de Nikolic y Seselj, que quintuplicaba la cuota de los socialistas, conservó intacta su condición de primera fuerza del país, mientras que el DS de Tadic protagonizó una fuerte recuperación a costa del DSS y el partido proempresarial G17 Plus. Dacic, erigido en líder del menoscabado grupo parlamentario socialista y elegido presidente del Comité de Seguridad de la Asamblea (además, meses después, en junio, reanudó sus actividades empresariales deportivas al serle conferida la presidencia del RK Partizan, el club de balonmano de la Sociedad Deportiva Partizan), hubo de rendirse a la evidencia: ido Milosevic, aferrarse al pasado y coquetear con el patrioterismo agresivo y xenófobo del SRS, que a fin de cuentas ponía la oferta más genuina para los electores ultranacionalistas, era del todo contraproducente. Peor aún, Kostunica, presionado desde el exterior, aparcó sus diferencias con Tadic y en mayo formó un segundo Gobierno de coalición que incorporó al DS, luego mayoritario. Kostunica ya no necesitaba al SPS para ningún soporte parlamentario puntual.

Perder la condición de muleta del Ejecutivo en la Asamblea, lo que empujaba al SPS a la irrelevancia, convenció a Dacic de que había llegado la hora de moderarse y modernizarse. La transformación del SPS fue silenciosa y gradual, sin dejar en evidencia cuánto tenía de sincera y cuánto de oportunista. Para una mayoría de observadores la característica que prevalecía era con mucho la segunda. Ambiguo y cauteloso, Dacic empezó a modular su discurso y en marzo de 2007, por ejemplo, en respuesta a los llamamientos del presidente Tadic a la Asamblea para que aprobara una declaración oficial de condena de la masacre de 8.000 musulmanes cometida por los serbobosnios en la ciudad bosnia de Srebrenica en 1995, valoró el espinoso asunto en estos términos: "No pretendemos ignorar el hecho de que el crimen de Srebrenica ha sido probado, pero creemos que no debería olvidarse que lo que condujo al crimen de Srebrenica fueron los crímenes cometidos contra los serbios en las zonas aledañas".

Número dos del Gobierno encabezado por el DS del presidente Tadic
En las elecciones generales anticipadas del 11 de mayo de 2008, convocadas por la mayoría gubernamental a raíz de la dimisión de Kostunica como expresión de rechazo a la proclamación unilateral de la independencia de Kosovo por la Asamblea de Prístina (el 17 de febrero, en un acto pactado por los partidos albanokosovares con la UE y Estados Unidos tras el fracaso de las negociaciones con Belgrado sobre el estatus definitivo del territorio), el SPS, presentando lista conjunta con el Partido de los Pensionistas Unidos de Serbia (PUPS) y Serbia Unida (JS), sólo atisbó la esperada recuperación y hubo de conformarse con el 7,6% de los sufragios y una veintena de escaños.

El DSS aceleró su declive y el SRS fue ampliamente desbancado por la nueva coalición de partidos proeuropeos orquestada por Tadic, que se hizo con la mayoría simple. El programa del DS y el presidente de la República no admitía matices: la compaginación de la defensa de la integridad territorial de Serbia y su soberanía sobre Kosovo con la aspiración de la integración en la UE, senda esta última que la firma, el 29 de abril, del Acuerdo de Estabilización y Asociación (AEA) acababa de despejar, aunque sólo parcialmente. Ahora resultaba que este manifiesto nacional de dos puntos era válido para el SPS, que en los años de Milosevic se había distinguido por su fiero antieuropeísmo. Se trataba sin duda de un importante viraje estratégico.

Esta fue la hora del pragmatismo y del realismo para Dacic, quien se encontró con que su partido, aunque muy achicado en las urnas, poseía la llave de la gobernabilidad, toda vez que Kostunica, escorado al nacionalismo, había dejado claro que de ninguna manera volvería a pactar con Tadic. Ignorando los llamamientos de las capitales de la UE y Washington para que en Serbia se constituyera un gobierno de firmes credenciales prooccidentales y pivotado sobre los ganadores de las elecciones, el SPS empezó a sondear por su cuenta las posibilidades de formar un gabinete mayoritario con el SRS y el DSS; este tripartito produciría una mayoría absoluta de 128 escaños: 78 de los radicales, 30 de los demócratas y 20 de los socialistas.

Dicha opción, que habría tenido unas repercusiones internacionales muy negativas para Serbia, se diluyó al cabo de unas semanas. Entonces, Dacic, del que algunos analistas sospechaban que su diálogo con Nikolic, recién derrotado por Tadic en unas ajustadas elecciones presidenciales, y Kostunica no había sido más que una pantomima maquiavélica para hacerse de querer por el jefe del Estado, emprendió conversaciones con el DS, supuestamente su socio deseado desde el principio. El resultado de las negociaciones fue la constitución el 7 de julio de un equipo de gobierno integrado por el DS, el SPS, el G17 Plus, el SPO, el PUPS, el Partido Democrático de Sandzak (SDP) y el Partido de Acción Democrática de Sandzak (SDAS).

La jefatura del Gabinete recayó en Mirko Cvetkovic, el ministro de Finanzas saliente y economista liberal independiente, aunque próximo al DS. El SPS salió bien bastante parado del reparto de puestos: recibió cuatro ministerios, entre ellos el de Interior, para Dacic, convertido de paso en primer viceprimer ministro. Como número dos del Gobierno Cvetkovic, cuyo verdadero director era Tadic, Dacic empezó topando con el escepticismo y la hostilidad de los sectores más liberales y proeuropeos de la sociedad serbia. Estos criticaron a Tadic por asociarse a un partido, el SPS, que todavía no había hecho el menor gesto de compunción por todas las calamidades y sufrimientos infligidos al país en los años en que había disfrutado del poder bajo la férula autoritaria de Milosevic.

A los observadores les resultó chocante que Tadic hubiese aceptado otorgar el sensible Ministerio del Interior a Dacic, quien a priori era el miembro del Ejecutivo menos proclive a organizar la detención, o al menos esclarecer su paradero y condición, de los más famosos presuntos criminales de guerra demandados por la Fiscalía del TPIY y que permanecían prófugos, escondidos seguramente en la propia Serbia: Radovan Karadzic y Ratko Mladic, los antiguos jefes político y militar, respectivamente, de los serbios de Bosnia. Su captura y entrega a La Haya para ser juzgados por los cargos que se les imputaban era condición sine qua non para que la UE activara el AEA, liberalizara su política de visados y aceptara de Belgrado una solicitud oficial de adhesión.

Satisfecho con las garantías dadas por Tadic de que Serbia jamás reconocería la independencia de Kosovo (paso ya dado por Estados Unidos y la mayoría de países europeos y de la UE, pero no por Rusia, China y la ONU), Dacic venció los escrúpulos ideológicos que pudieran quedarle y se aseguró de que las fuerzas de seguridad a sus órdenes hicieran el trabajo que sus dos predecesores en el cargo (Dusan Mihajlovic y Dragan Jocic) en los pasados siete años no habían sabido o querido hacer. Con todo, el viceprimer ministro expresaba su confianza en que los fugitivos terminaran entregándose voluntariamente, como había hecho Seselj. La caída de Karadzic se produjo el 21 de julio, tan sólo dos semanas después de estrenar despacho gubernamental Dacic. El antiguo presidente de la República Srpska fue detenido bajo identidad falsa en Belgrado, donde se hacía pasar por médico naturópata luciendo una tupida barba blanca, y el 30 de julio ya estaba volando rumbo a La Haya. Dacic informó que Karadzic había gozado durante años de la protección de los servicios secretos serbios, los cuales lo habían "entregado" a las autoridades ahora. Según el ministro, la Policía no había tenido nada que ver en la operación.

En octubre siguiente, Dacic y Tadic pusieron en escena su común apuesta europeísta con la firma de una "histórica" declaración de reconciliación política que manifestaba el objetivo dual de la "integridad territorial de Serbia y su integración en la UE". Los firmantes asumían una "responsabilidad común para la realización de la visión de Serbia como un país democrático, libre, íntegro, económica y culturalmente desarrollado, y socialmente justo". Y recalcaban: "Nuestro deseo es ofrecer una plataforma de reconciliación nacional que afrontaremos juntos todos aquellos que busquen el progreso y el futuro renovado de todos los ciudadanos serbios". La decisión del DS y el SPS de enterrar su viejo antagonismo y de forjar una alianza estratégica en beneficio de Serbia forzosamente tenía que dar frutos. Belgrado presentó la solicitud de ingreso en la UE el 22 de diciembre de 2009, poco después de que Dacic, preguntado por sus pasadas relaciones con Milosevic, comentara, entre práctico y desdeñoso, que: "El pasado no me interesa porque no puedo cambiarlo, pero sí podemos hacer algo para cambiar el futuro del país".

Meses después, en marzo de 2010, el grupo del SPS en la Asamblea votó a favor de la solemne declaración de condena de la matanza de Srebrenica y de presentación de sinceras excusas y condolencias a los familiares de las víctimas. La condición puesta por Dacic a Tadic para dar este paso fue que el texto de repudio y perdón calificara los hechos de crimen, y no de genocidio. En septiembre de 2010 Dacic asumió como propia la decisión del Ejecutivo, muy pragmática, de admitir la legalidad de la independencia de Kosovo en el marco jurídico de la ONU luego de ser derrotadas las tesis de Belgrado en el pleito planteado ante el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya, que en julio anterior había dictaminado el ajuste al derecho internacional de la declaración unilateral hecha por la Asamblea de Prístina en febrero de 2008. En octubre siguiente la UE dio a Serbia un año de plazo para capturar a Mladic si quería ver aceptada su demanda de adhesión.

El 26 de mayo de 2011, cuando ya se llevaba dos meses hablando cara a cara con los albanokosovares en una mesa de conversaciones de alto nivel, Dacic y Tadic anunciaron al país, intercambiando palabras de satisfacción y alivio, el arresto, en su escondite en una granja en Lazarevo, de Ratko Mladic, quien cinco días después fue extraditado a La Haya. El 20 julio le llegó el turno al último de los prófugos buscados por el TPIY como presunto criminal de guerra y contra la humanidad, Goran Hadzic, quien fuera líder de los serbios separatistas de Croacia, al que los agentes aprehendieron cerca de Belgrado.

Toda esta secuencia de hechos y pronunciamientos, unida a las contundentes medidas adoptadas por el Ministerio del Interior contra los poderosos clanes del crimen organizado, granjeó a Mladic peligrosos odios en los ambientes de los antiguos servicios secretos y la mafia serbia, que en los años de Milosevic habían conocido turbias simbiosis delictivas. En agosto de 2010 el propio Dacic reveló que él, su esposa Sanja y sus dos hijos gozaban de una fuerte protección policial tras haber recibido amenazas mafiosas de muerte. En julio de 2012 la prensa local informó que la Agencia de Información de Seguridad (BIA) tenía constancia de que el capo de la droga Darko Saric, uno de los mayores delincuentes de los Balcanes, había ofrecido 10 millones de euros por los asesinatos de Tadic y Dacic.

Por otro lado, en julio de 2011 Dacic despachó una unidad especial de la Policía al norte de Kosovo, territorio con una exigua mayoría de población de origen serbio, para recuperar el control de dos puestos fronterizos con Serbia, Jarinje y Brnjak, que habían sido tomados por agentes del Gobierno de Prístina en un intento de detener la importación de bienes serbios a la zona. El embargo albanokosovar era una represalia por el boicot impuesto por Serbia a las exportaciones de bienes kosovares. Las violencias interétnicas en el área que tenía como capital la dividida ciudad de Mitrovica se prolongaron varias semanas, obligando a los representantes de Belgrado y Prístina, en medio de reproches y amenazas, a intentar negociar una solución para el problema fronterizo, y a los efectivos militares de la OTAN, la KFOR, a reforzar su cuestionado dispositivo de seguridad e interposición.

Esta crisis de convivencia comunitaria, la peor desde la proclamación unilateral de independencia en 2008, reforzó la opinión de Dacic de que, puesto que serbios y albaneses parecían condenados a no entenderse, la "única solución realista" sería dividir Kosovo. Sin embargo, a esta salida se oponía tajantemente la UE, que por otro lado no obligaba a Serbia a reconocer la independencia kosovar como requisito para su ingreso, aunque sí le demandaba que dialogara con las autoridades republicanas albanesas para normalizar las relaciones.

En enero de 2012 Dacic, en su rueda de prensa semanal, abordó una cuestión que sus detractores venían exigiéndole hace tiempo: la petición formal de perdón por los socialistas por todos los excesos cometidos en los años de Milosevic, sin la cual la conversión del SPS en una moderna agrupación democrática y europea parecía insincera. El viceprimer ministro, pasando de puntillas sobre el particular, explicó que: "Cuando se trata del partido del que soy líder, creo que deberíamos echar un vistazo a todo lo que sucedió antes de 2000 y aprender lecciones, de manera que aquello no volviera a suceder (…) En ese sentido, podríamos disculparnos ante los ciudadanos por los problemas ocurridos en su momento, que puede que fueran en parte culpa nuestra, y en parte culpa de la situación general en la que estábamos". Preguntado también porque no visitaba nunca la tumba de Milosevic, Dacic fue más lapidario: "no pretendo construir mi identidad política en base a Slobodan Milosevic o su tumba", respondió.


3. Primer ministro de Serbia en coalición con los progresistas del presidente Nikolic

El 1 de marzo de 2012 el Consejo Europeo concedió por fin a Serbia el estatus de país candidato a la adhesión. Dos meses después, el 6 de mayo, el país celebró elecciones generales, presidenciales y legislativas. Los resultados electorales en sí mismos fueron más bien discretos para los socialistas, aunque, como había sucedido tras los comicios del 2008, las habilidades negociadoras de su jefe terminaron por proporcionarles jugosas cuotas de poder. En las presidenciales, hechas coincidir con las legislativas tras dimitir Tadic en abril, un año antes de la conclusión de su mandato natural de cinco años, con el fin de poder postularse a un tercer período, Dacic sacó el 14,2% de los votos y resultó tercero, luego quedó descalificado para una segunda vuelta, el 20 de mayo, que disputaron Tadic y Nikolic, con victoria para el segundo.

En los últimos años Nikolic había protagonizado una metamorfosis conceptual parecida a la de Dacic, con la salvedad de que sus maneras y pronunciamientos todavía arrastraban abundantes dosis de ambigüedad y demagogia, en particular a la hora de valorar los crímenes cometidos por la parte serbia en las guerras de los noventa, donde sucumbía fácilmente al negacionismo. Así, en 2008 Nikolic, en un movimiento espectacular, rompió con el desahuciado Seselj y el SRS, y fundó el Partido Progresista Serbio (SNS), para el que reclamó un ideario moderado de centro-derecha europeísta. Luego practicó una oposición muy bronca al Gobierno Cvetkovic y al presidente Tadic, aunque en vísperas de las elecciones adoptó una línea más contenida. Con todo, si Dacic ya había medio superado el test de aptitud política de la UE y Estados Unidos, Nikolic, que arrastraba el siniestro mote de El Enterrador por sus andanzas como paramilitar en la guerra de independencia croata de principios de los noventa, aún tenía que vencer fuertes reticencias y no pocos temores.

A pesar de los marcados contrastes de estilo entre Nikolic y Dacic, quien a diferencia de aquel solía evitar la incontinencia verbal y ya no recurría a la retórica populista, los líderes progresista y socialista presentaban varios planteamientos coincidentes. Sin embargo, por el momento, Dacic apostaba por la continuidad de Tadic, con el que se había entendido sorprendentemente bien en estos últimos cuatro años. A cambio de su apoyo, Dacic se perfilaba como primer ministro de un nuevo Gobierno de coalición DS-SPS. En cuanto a Nikolic, se inclinaba por pactar con el DSS de Kostunica. Las elecciones a la Asamblea fueron ganadas por el debutante SNS, cabeza de la lista multipartita Pongamos a Serbia en Marcha, con 73 escaños. El SPS y sus satélites, el PUPS y el JS, experimentaron un ascenso considerable y, con el 14,5% de los votos, metieron 44 diputados. La coalición proeuropea de Tadic, Elección por una Vida Mejor, en un pésimo rendimiento, perdió 35 actas y se quedó con 67. El SRS, herido de muerte tras la defección de Nikolic, sufrió un colapso total y de ser el primer partido de la Asamblea pasó a quedarse fuera de la misma. Saltaba a la vista que el hasta hacía poco potente electorado radical se había fugado en masa a los progresistas, sobre todo, y a los socialistas.

Tras conocer los resultados de los comicios, Dacic, con razón, proclamó que el SPS había "resurgido de las cenizas". A continuación, anunció el apoyo de los socialistas al aspirante reeleccionista, Tadic, para la segunda vuelta de las presidenciales. Este soporte no le resultó suficiente al dirigente demócrata, que el 20 de mayo terminó perdiendo la partida frente a Nikolic. El 31 de mayo Nikolic tomó posesión de la Presidencia y Dacic, en una nueva demostración de versatilidad y reflejos políticos, le dio la espalda al DS y se dirigió al SNS, ahora encabezado en funciones por la mano derecha del flamante jefe del Estado, Aleksandar Vucic (el último ministro de Información de Milosevic siendo miembro del SRS, luego responsable de verter propaganda manipuladora similar a la voceada por Dacic desde el SPS), con vistas a articular un Gobierno de coalición que no era precisamente el preferido por las potencias europeas.

Las conversaciones preliminares dieron fruto y el 28 de junio Nikolic encargó a Dacic la formación del próximo Ejecutivo. Este iba a ser de mayoría con la adición de un ramillete de pequeños partidos; además del PUPS, el G17 Plus (integrado en la coalición liberal Regiones Unidas de Serbia, URS), el SDAS, el Partido Social Demócrata de Serbia (SDPS, hasta ahora miembro de la coalición de Tadic) y la Nueva Serbia (NS, vinculada al SNS). El 10 de julio Dacic, Vucic y el líder de la URS, Mladan Dinkic, suscribieron los acuerdos de coalición, que fijaban una serie de prioridades: el mantenimiento estricto del curso proeuropeo; la búsqueda de la excelencia en las relaciones de vecindad en los Balcanes; el compromiso con la paz y la seguridad regionales; la "normalización de las vidas de todos los ciudadanos del territorio de Kosovo y Metohija", lo que requería implementar los acuerdos ya alumbrados por el "diálogo técnico" con el Gobierno de Prístina y proseguir con el "diálogo político", pero dando por sentado que Serbia nunca reconocería un Kosovo independiente.

En el capítulo económico, de máxima preocupación para todos al encontrarse Serbia al borde de una nueva recesión y en una situación de desbarajuste financiero cercano a la bancarrota, Dacic y sus socios anunciaron la adopción de una serie de medidas de emergencia para reducir los gastos superfluos del Estado y achicar el desmedido déficit público, desbloquear el diálogo crediticio con el FMI, generar empleo (el paro golpeaba a la cuarta parte de la población activa) y, aunque estaba por ver cómo se conjugaría esta política socialdemócrata con los imperativos del ajuste liberal, proteger de la crisis galopante a asalariados y pensionistas.

En cuanto al reparto de carteras gubernamentales, el SPS obtuvo cuatro, sin faltar de de Interior, que Dacic conservó en sus manos, y el SNS se quedó con seis. Vucic se convirtió en primer viceprimer ministro responsable de la lucha contra el crimen y la corrupción, y en ministro de Defensa. Dinkic recibió Finanzas y el diplomático de carrera Ivan Mrkic, Exteriores. El 27 de julio el Gabinete Dacic fue investido por la Asamblea por 142 votos contra 72 y ese mismo día entró en funciones. Al inaugurar su nuevo mandato ejecutivo, el antiguo portavoz de Milosevic se dirigió a los diputados con estas esclarecedoras palabras: "En esta Cámara están muchos de los que nos derrocaron en 2000, y yo se lo agradezco, porque si no lo hubieran hecho nosotros no habríamos cambiado, ni nos habríamos dado cuenta de nuestros errores, ni estaríamos hoy aquí"


4. Ministro de Exteriores en el Gabinete Vucic

(Epígrafe en previsión)

(Cobertura informativa hasta 1/8/2012)

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