Petr Fiala

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Actualización: 21 diciembre 2021

República Checa

Primer ministro (2021-)

  • Mandato: 17 diciembre 2021 - En ejercicio
  • Nacimiento: Brno, Región de Moravia Meridional (Jihomoravsky), 1 septiembre 1964
  • Partido político: Partido Cívico Democrático (ODS)
  • Profesión: Historiador, politólogo y profesor
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Biografía

El Partido Cívico Democrático (ODS), tras ocho años en la oposición, ha retornado al Ejecutivo checo al término de 2021 de la mano del politólogo y profesor de universidad Petr Fiala. En las elecciones legislativas del 7 y el 8 de octubre, SPOLU (Juntos), la coalición del ODS, el también liberal conservador TOP 09 y los democristianos del KDU-CSL, empató con la formación populista y vagamente centrista del primer ministro desde 2017, Andrej Babis: SPOLU superó levemente a ANO 2011 en votos (el 27,8% contra el 27,1%) pero no en escaños (71 diputados, uno menos que los de Babis). Luego, SPOLU no tardó en entenderse con el tercer bloque de la Cámara, PirSTAN, alianza del Partido Pirata Checo y la agrupación municipalista Alcaldes e Independientes (STAN), alumbrando así una mayoría absoluta de 108 diputados, de los que 34 corresponden a los cívicos. Tras unos contratiempos de última hora que demoraron varias semanas el traspaso del poder, Fiala, político de perfil intelectual y abierto al consenso, asumió como primer ministro de la República Checa el 17 de diciembre.

(Texto actualizado hasta 21/12/2021)


El decimotercer primer ministro de Chequia desde la división de Checoslovaquia en 1993 llegó a la política representativa desde la academia, donde ha desarrollado el grueso de su actividad profesional como experto en partidos y política comparada. En 1988 terminó unos estudios de licenciatura en Lengua Checa, Literatura e Historia en la Facultad de Artes de la Universidad Masaryk en su Brno natal, tras lo cual trabajó como editor de publicaciones e historiador en un museo local de la población morava de Kromeríz. En los años ochenta estuvo activo en la llamada universidad clandestina y en el movimiento cívico contra el régimen comunista.

Al arrancar la democracia en Checoslovaquia en 1990, Fiala empezó a dar clases en su facultad, denominada de Estudios Sociales a partir de 1997, y en 1993 se puso al frente de su Departamento de Ciencias Políticas. También, fundó el think tank Centro para el Estudio de la Democracia y la Cultura (CDK) y en 1996, una vez obtenido el doctorado, asumió la dirección del Instituto Internacional de Ciencias Políticas (IIPS) de la Universidad Masaryk. Desde 2002 ejerció la docencia como catedrático de Relaciones Internacionales y Estudios Europeos y en 2004 fue elegido sucesivamente director del Instituto de Investigación de Política Comparada, decano de la Facultad de Estudios Sociales y rector de la Universidad Masaryk, posición esta última que ocupó hasta 2011. Entre medio, en 2008, añadió a su plantel de títulos una licenciatura en Derecho Corporativo. Paralelamente, fue miembro o presidente de varios cuerpos académicos de Chequia, como el Centro de Estudios Europeos de Brno (BCES) .

En 2011, sin apartarse de sus actividades lectivas y rectorales en la universidad, Fiala empezó a tomarle el pulso a la política desde dentro de sus ambientes institucionales, no meramente como estudioso académico externo. En septiembre de ese año, el profesor aceptó ser el asesor jefe sobre cuestiones sobre ciencia del primer ministro Petr Necas, desde el año anterior líder del ODS y jefe de un Gobierno de coalición cuatripartito de centro-derecha. En mayo de 2012 Necas le dio el empujón en la política representativa nombrándole ministro de Educación, Juventud y Deportes. Este cometido tocó a su fin en julio de 2013 al constituirse el nuevo Gabinete de técnicos bajo la dirección de Jirí Rusnok, encargado por el presidente de la República, Milos Zeman, de conducir el país a raíz de la dimisión de Necas por un escándalo de corrupción y espionaje.

Fiala se presentó a las elecciones generales anticipadas de octubre de 2013. Candidato independiente, pudo hacerse con el escaño en la Cámara de Diputados a la vez que el ODS, desarbolado por la caída de Necas y con su credibilidad por los suelos, encajaba unos resultados catastróficos: los cívicos, llevando como cabeza de lista a la ex presidenta de la Cámara Miroslava Němcová, solo sacaron 16 escaños, 37 menos que en los comicios de 2010, con el 7,7% de los votos y pasaron de la segunda a la quinta posición, situándose por detrás del Partido Social Demócrata Checo (CSSD), Acción de los Ciudadanos Insatisfechos (ANO 2011), el Partido Comunista de Bohemia y Moravia (KSCM), y Tradición, Responsabilidad, Prosperidad (TOP 09).

Aquel retroceso resultó especialmente traumático para la formación derechista, parcialmente euroescéptica y ultraliberal en lo económico que hasta no hacía mucho había dominado la escena nacional y que en 1992, con Václav Klaus, entonces primer ministro y posteriormente presidente de la República, había pilotado las negociaciones con los vecinos eslovacos para la disolución pacífica de Checoslovaquia. A continuación, en noviembre, el politólogo decidió unirse al ODS, en cuyas coordenadas conservadoras este contrario al matrimonio homosexual se movía sin problemas. Fiala fue elegido presidente del partido el 18 de enero de 2014 , cerrando unos meses de presidencia en funciones de Martin Kuba, y hasta el final de la legislatura practicó la oposición al Gobierno CSSD-ANO 2011, con el socialdemócrata Bohuslav Sobotka de primer ministro y Andrej Babis, magnate de la agroindustria y la comunicación metido a político carismático, de viceprimer ministro.

Bajo el liderazgo tranquilo de Fiala, el ODS, conductor del Gobierno nacional en los períodos 1992-1997 con Václav Klaus, 2006-2009 con Mirek Topolánek y 2010-2013 con Petr Necas, empezó a dejar atrás un turbulento período de escándalos, polémicas y pronunciamientos altisonantes, y a recuperarse en las urnas. Así, en las elecciones de octubre de 2017 los cívicos recuperaron la segunda posición con el 11,3% de los votos y 25 diputados, de todas maneras una cuota parlamentaria modesta y que palidecía en relación con los registros anteriores al infausto 2013. En la nueva legislatura, Fiala lideró la oposición al Gobierno presidido por Babis, al principio primer ministro en solitario, solo con ministros de su partido, y más tarde, desde junio de 2018, en coalición con el CSSD. Gracias a la alianza electoral SPOLU con el KDU-CSL de Marian Jurecka y el TOP 09 de Markéta Adamová, que los tres líderes anunciaron a los medios el 27 de octubre de 2020, el ODS recobró la llave de la gobernabilidad en Chequia.

El 9 de noviembre de 2021, una vez cerrado el acuerdo SPOLU-PirSTAN, el presidente Zeman encargó formar Gobierno a Fiala y dos días después un resignado Babis, con probables conflictos de intereses abiertos, sospechoso del cobro fraudulento de subvenciones europeas y últimamente señalado en los Pandora Papers, presentaba su dimisión. El líder cívico remitió a la Presidencia su propuesta de Gabinete el día 17 y Zeman le nombró primer ministro el 28 de noviembre.

Sin embargo, Fiala no pudo asumir el Ejecutivo hasta el 17 de diciembre, debido a las interferencias pandémicas (declaración del estado de emergencia por 30 días el 25 de noviembre ante la elevadísima incidencia de contagios del SARS-CoV-2, en niveles récord desde el inicio de la crisis sanitaria en marzo de 2020 y durante unos días la más alta del mundo junto con la de Eslovaquia) y también por una serie de circunstancias en torno al anciano presidente de la República, un estadista de carácter impredecible propenso a generar controversias; las actuales, su nada disimulada simpatía por Babis y su sintonía con Rusia y China en sus intentos de ganar una mayor influencia en la República Checa. Positivo en el test del coronavirus, Zeman hubo de ser hospitalizado por segunda vez en algo más de un mes, dejando el procedimiento institucional en suspenso, y el 10 de diciembre, ya dado de alta, rechazó la nominación por Fiala de Jan Lipavský, de los Piratas, como ministro de Exteriores, objeción que el mandatario levantó tres días después.

En el nuevo Gobierno se sientan un primer viceprimer ministro, Vít Rakusan, líder de STAN y también ministro del Interior, y otros tres viceprimeros ministros. Estos son: el líder del KDU-CSU, Marian Jurecka, con la cartera de Trabajo y Asuntos Sociales; su colega al frente de los Piratas, Ivan Bartos, responsable de Digitalización (una competencia coherente con el énfasis de su colectividad en la e-democracy) y Desarrollo Regional; y, por TOP 09, Vlastimil Válek, encargado de la Sanidad. La jefa de TOP 09, Markéta Adamová, fue investida previamente presidenta de la Cámara de Diputados. El ODS se ha quedado con el Ministerio de Finanzas, para Zbyněk Stanjura, y el Ministerio de Defensa, para Jana Cernochová, más otras tres carteras. Aunque pentapartito, el Gabinete Fiala se muestra bastante homogéneo ideológicamente, asentado en el centro-derecha liberal en mayor medida. Pero también es cierto que semejante entente no se habría alcanzado de no compartir sus miembros el deseo de desalojar a Babis del poder.

La faceta eurocrítica que el ODS, históricamente, conjugó con su "liberalismo nacional" de inspiración thatcherista podría atenuarse con Fiala de primer ministro. Para empezar, del partido ya se escindió su ala más abiertamente derechista y euroescéptica, así como ultraconservadora fiscal, la animada por el hijo tocayo del líder fundador, Václav Klaus Jr., quien en 2019 puso en marcha el Movimiento Ciudadano Tricolor (Trikolóra), sin escaños en el Parlamento. Ahora, además, al retornar al Gobierno, los cívicos han tomado como socios a un ramillete de partidos, TOP 09, el KDU-CSL y los Piratas en particular, que se proclaman europeístas. El populismo, que en Chequia se asocia a Babis y a Libertad y Democracia Directa (SPD), el partido de extrema derecha de Tomio Okamura, no es una etiqueta aplicable al Gobierno Fiala.

De ello cabría inferir que el cambio de guardia en Praga pudiera entrañar una debilitación del Grupo de Visegrad, capitaneado por Polonia y Hungría, y que completa la más tibia Eslovaquia, en sus combativos forcejeos de cooperación nacionalista con el núcleo dirigente de la UE y las instituciones de Bruselas. Ahora bien, Fiala, aunque no se modula exactamente con el nacional-conservadurismo gobernante en Varsovia y es ajeno a la democracia iliberal de la que alardean las autoridades de Budapest, como jefe del ODS, sí ha respaldado con frecuencia el contenido y el tono de las declaraciones del Grupo de Visegrad. Y se trata también un político conocido por sus tesis duras en materia de inmigración, muy en particular la procedente de países musulmanes. En 2015 llegó a reclamar la invasión militar terrestre de Oriente Próximo y el norte de África por las potencias occidentales para aplastar al Estado Islámico y "resolver el problema de la ola migratoria y la desestabilización" en toda la región. También, se opone tajantemente al concepto de cuotas obligatorias de acogida de refugiados en la UE y ha advertido que el "Islam radical está en guerra con Europa", tal que los europeos deben "actuar en consecuencia".

En política exterior, el acuerdo SPOLU-PirSTAN establece unas directrices nítidamente prooccidentales, con el compromiso de impulsar los lazos con Bruselas y Washington. El ODS, que bajo el liderazgo de Fiala ha expresado fuertes reservas sobre la participación de compañías rusas en proyectos industriales domésticos, está decidido a aumentar las contribuciones checas a la defensa de la OTAN hasta el 2% del PIB en 2025, tal como reclaman la Alianza Atlántica y Estados Unidos. Este enfoque contrasta con a las atribuidas filias rusas y chinas del presidente Zeman, quien dispone de rol propio en las relaciones internacionales

Heredero de una tradición doctrinal militante, el ahora primer ministro se ha declarado "feliz" porque ya no haya "un Gobierno que oprima al pueblo", en alusión al polémico Babis, pero también porque esta sea la primera legislatura sin presencia de diputados socialdemócratas y comunistas; en efecto, las elecciones de octubre barrieron a las izquierdas de la Cámara de Diputados al no superar el listón del 5%, situación bastante notable por cuanto el KSCM fue hasta 2017 (salvo en 2010-2013) el segundo o el tercero partido del país siempre en la oposición, mientras que el CSSD ha gobernado en 17 de los 29 años transcurridos desde la independencia nacional en 1993, las más de las veces (1998-2006, 2014-2017) con primer ministro propio.

Los partidos que integran la coalición checa son en principio favorables a adoptar el euro, pero la mudanza monetaria no figura en la agenda del Gobierno para los próximos cuatro años porque el país, aunque económicamente bien posicionado –o lo estaba, hasta la víspera de la COVID-19-, no satisface algunos criterios de convergencia establecidos por el Tratado de Adhesión de 2003. El impedimento fundamental es la exclusión de la koruna del Mecanismo Europeo de Tipos de Cambio (ERM II). Los principales desafíos que enfrenta el Gobierno Fiala son la COVID-19 (el 37% de la población no está vacunada), el encarecimiento del precio de la energía en un contexto peligrosamente inflacionista, la transición a las renovables y los aumentos de la deuda pública y el déficit fiscal. Este último marcador se ha desbocado al 7% del PIB debido a los esfuerzos del Gobierno Babis por mitigar el impacto de la pandemia en la actividad económica y la renta de los ciudadanos, cuando en 2019 el país centroeuropeo lucía un superávit del 0,3%.

El plan del Ejecutivo entrante es recortar 80.000 millones de coronas (al cambio, algo más de 3.000 millones de euros) en el presupuesto de 2022, con los consiguientes tijeretazos de gastos y la previsible cancelación de inversiones. No habrá subidas de impuestos y, al contrario, se moderarán algunos, ha prometido Fiala, coherente con su pensamiento liberal. A la vez, se pretende elevar los salarios de los funcionarios y las pensiones, modernizar el sistema educativo y mejorar infraestructuras viales, todo lo cual requerirá de los partidos del oficialismo complicados cálculos y ajustes, para lo que cuentan con un margen bastante limitado.

Por otra parte, Fiala quiere que la UE reconozca la nuclear como una energía limpia, útil en el proceso de sustitución de las energías fósiles carbónicas hasta su total abandono. Praga, que planea enganchar a su red de generación nuclear nuevos reactores, encuentra aquí en el francés Macron un valioso aliado. El nuevo primer ministro discrepa también de la Comisión Europea en el punto del Pacto Verde Europeo sobre la prohibición de vender vehículos con motor de combustión interna en 2035. Esta transformación supondría, advierte Fiala, un rudo golpe para la industria automotriz checa (marca Skoda del Grupo Volkswagen), puntal del PIB y el empleo, pero poco preparada para una rápida incorporación de los motores eléctricos a las cadenas de montaje. Chequia llevará la presidencia rotatoria del Consejo de la UE en el segundo semestre de 2022.

Petr Fiala se crió en una familia católica que por parte del padre tenía ascendiente judío; esta rama familiar sufrió la persecución nazi durante la Segunda Guerra Mundial. El primer ministro, autor de una copiosa obra escrita, entre libros, monografías y papers, sobre su área de especialidad académica, está casado desde 1992 con la bióloga y doctora en Medicina Jana Fialová, a quien conoció durante la Revolución de Terciopelo de 1989. El matrimonio ha tenido tres hijos

(Cobertura informativa hasta 21/12/2021)

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