Ferenc Gyurcsány

© Unión Europea (2016)

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Actualización: 26 abril 2017

Hungría

Primer ministro (2004-2009)

  • Mandato: 29 septiembre 2004 - 14 abril 2009
  • Nacimiento: Pápa, condado de Veszprém, 4 junio 1961
  • Partido político: Coalición Democrática (DK); anteriormente, del Partido Socialista Húngaro (MSzP)
  • Profesión: Ejecutivo financiero
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Presentación

El Gobierno centroizquierdista de Hungría se dotó en agosto de 2004 de un nuevo jefe para sustituir al dimitido Péter Medgyessy. En 2002 este alto ejecutivo de una compañía de inversiones y joven miembro de la élite de nuevos ricos del país centroeuropeo fue reclutado por el Partido Socialista Húngaro (MSzP) para servir en el Gobierno como asesor y luego como ministro. Exponente de un pensamiento de tipo social-liberal, aunque él se define como un "socialdemócrata auténtico", Gyurcsány maniobró para hacerse con el puesto que ambicionaba, el de primer ministro, no sin encontrar resistencias en la cúpula de su partido. En junio de 2006 renovó el mandato tras repetir mayoría absoluta los socialistas y su socios, los demócratas libres, en los comicios de abril, pero en septiembre afrontó una protesta popular sin precedentes al trascender una escandalosa grabación en la que reconocía haber engañado al electorado sobre la situación económica.

(Texto actualizado hasta junio 2006)

Biografía

1. Magnate empresarial y ministro del Partido Socialista
2. Un primer ministro con escasa impedimenta política


1. Magnate empresarial y ministro del Partido Socialista

En 1984, terminada su formación en la Escuela de Magisterio Superior de la Universidad de Ciencias Janus Pannonius de Pécs, se matriculó en la Facultad de Economía de la misma casa de estudios a la vez que se hacía cargo en el Comité municipal de la ciudad de la Secretaría la Alianza de la Juventud Comunista (KISZ), una organización supeditada al gobernante Partido Socialista Obrero Húngaro (MSzMP). En 1988 se convirtió en presidente del Comité Central de la KISZ y del Consejo rector de la universidad.

En 1989, coincidiendo con la renuncia por el MSzMP del monopolio del poder, su conversión al ideario socialdemócrata posmarxista bajo el nombre de Partido Socialista Húngaro (MSzP) y la aceleración de las reformas de liberalización política y económica en el conjunto del Estado al amparo de la Perestroika en la URSS, Gyurcsány resultó elegido vicepresidente de la entidad que sucedió a la KISZ, la Alianza de la Juventud Democrática (Demisz). Ésta se erigió en una suerte de rival en la captación de los estudiantes universitarios de la Federación de Jóvenes Demócratas (Fidesz), que desde su fundación el año anterior agrupaba a una serie de intelectuales radicalmente anticomunistas. La Demisz, sin embargo, no aspiraba a constituirse en partido político con ambiciones de poder, en lo que sí derivó la Fidesz, de ideario derechista ultraliberal y formas radicales.

En 1990, el año en que se celebraron las primeras elecciones libres con victoria para el conservador Foro Democrático Húngaro (MDF) de József Antall, Gyurcsány se sacó el título de economista y se apartó de la actividad política, dispuesto a labrarse una carrera profesional en el emergente sector privado en Budapest. Primero administrador general en la consultora financiera Creditum Pénzügyi Tanácsadó, en 1992, con 30 años, fue contratado como director departamental por la compañía financiera Eurocorp Nemzetközi Pénzügyi, que operaba internacionalmente. Simultáneamente entró en la plantilla de jefes ejecutivos de la compañía Altus Befektetesi, especializada en fondos de inversiones. En los 12 años siguientes Gyurcsány hizo fortuna en Altus, a partir de 2000 en calidad de presidente de la junta de directores de la empresa, convirtiéndose en uno de los más afamados nuevos ricos de un país que se había adelantado a los del entorno poscomunista en la transición al capitalismo de mercado, e independientemente de los vaivenes de la economía nacional –con todo, bastante más estable y bonancible que las vecinas- y de los cambios de mandatarios gubernamentales.

En las elecciones legislativas del 7 y el 21 de abril de 2002, las cuartas desde el final del régimen comunista, el MSzP volvió a ser la formación más votada, como en 1994 y 1998. Hacia ocho años, de la mano de Gyula Horn, los socialistas habían obtenido una mayoría absoluta de escaños y, con todo, habían formado gobierno en coalición con la Alianza de los Demócratas Libres (SzDSz), partido de talante liberal progresista. En 1998 su mayoría en porcentaje de voto por el sistema proporcional en las listas cerradas no se había traducido en una mayoría de escaños totales al perder la liza en la votación de las listas individuales de candidatos con la Fidesz-Partido Cívico Húngaro (Fidesz-MPP) de Viktor Orbán, quien se convirtió en primer ministro coaligado con el MDF y los agrarios del Partido de los Pequeños Propietarios (FKgP).

Ahora, el MSzP, liderado por el ex ministro de Exteriores László Kovács, y su aliada, la SzDSz, arrebataron la mayoría absoluta a la lista conjunta de la Fidesz-MPP y el MDF, y se dispuso a retomar el Ejecutivo. Sin embargo, tal como había decidido el VIII Congreso del partido el año anterior, no fue Kovács el encargado de presidir el gabinete sino un independiente vinculado a los socialistas, Péter Medgyessy, experto economista y veterano servidor gubernamental que había ejecutado las políticas de austeridad financiera y de transición suave a la economía de mercado en el último Gobierno comunista, y luego fungido de ministro de Finanzas con Horn, todo ello antes de alcanzar un puesto de gran relieve en la banca privada.

El 27 de mayo de 2002 Medgyessy tomó posesión como primer ministro y ofreció a Gyurcsány, al que conocía bien por ser un colega de la élite financiera y empresarial, el puesto de asesor principal, con respuesta positiva del consultado. Para Gyurcsány, esta primera experiencia gubernamental marcó su reencuentro con la política, en la que de todas maneras había militado sólo de manera superficial y efímera, a finales de los años ochenta. El 29 de marzo de 2003, en el IX Congreso del MSzP, Gyurcsány fue elegido para formar parte del Consejo Nacional del partido a la vez que Kovács y Katalin Szili eran confirmados en la presidencia y la vicepresidencia primera, respectivamente. En mayo siguiente, de resultas de una remodelación ministerial, Gyurcsány fue nombrado por Medgyessy ministro de Infancia, Juventud y Deportes.

El flamante titular de cartera se convirtió inmediatamente en diana fácil de los dardos dirigidos por la oposición de la Fidesz-MPP, que hizo hincapié en su condición de multimillonario enriquecido con pasmosa rapidez. El partido de Orbán le sacó a colación sus lazos privilegiados con el MSzP en las etapas en que éste había ocupado el Gobierno y puso en tela de juicio la transparencia de algunas adjudicaciones de contratas a las compañías de las que había sido directivo. Además, le involucró en el escándalo de corrupción del momento, el que envolvía a la sociedad corredora de bolsa Kereskedelmi és Hitelbank (K&H), en cuyo seno una auditoría rutinaria conducida por la Autoridad Supervisora Financiera (PSZAF) había descubierto una serie de desvíos a cuentas particulares de fondos públicos asignados a diversas compañías estatales.

El interpelado demostró estar precavido contra estos ataques: hizo una vigorosa y, en opinión de los medios de comunicación, convincente defensa de su trayectoria empresarial, manejando hábilmente las relaciones públicas y explicando con toda minuciosidad cómo había llegado a hacerse un hueco entre los mayores magnates del país, no obstante su relativa juventud. Según Gyurcsány, todos sus negocios habían sido siempre limpios, sin el menor asomo de irregularidad.

Con todo, un ala moderada del MSzP, la dirigida por la vicepresidenta Szili, consideraba que el partido, para subsanar la pérdida de popularidad que reflejaban las encuestas y evitar las acusaciones de amparar connivencias sospechosas entre intereses políticos y corporativos, debía desembarazarse de la "vieja nomenklatura", lo que no se refería tanto a los responsables socialistas reciclados del comunismo como a los militantes provenientes de la dirección de empresas públicas y privadas. En septiembre, un grupo de diputados y oficiales del MSzP exigió a Medgyessy que cesara a Gyurcsány y al ministro de Finanzas, Csaba László, pero el primer ministro, respaldado por Kovács, desoyó la demanda. Antes al contrario, el peso político de Gyurcsány ganó puntos y en enero de 2004 el partido le confirió la jefatura de la sección socialista en el condado de Györ-Moson-Sopron.

A lo largo de 2004, como estaba sucediendo en Polonia y la República Checa, las discrepancias dentro del partido que encabezaba el Gobierno y entre los socios de la coalición, espoleadas por las controversias que precedieron y sucedieron al ingreso en la Unión Europea (UE), producido el 1 de mayo, terminaron haciendo insostenible la labor del primer ministro. En la primavera salió a relucir el deterioro de las relaciones entre Gyurcsány y Medgyessy, cuyo punto débil era su no pertenencia al MSzP, lo que facilitaba la desautorización por los socialistas de diversos aspectos de su política económica, en especial la austeridad presupuestaria y el frenazo al incremento de los salarios de los trabajadores del Estado, y restringía fuertemente su autoridad política para negociar con la SzDSz cuestiones de programa.

Las elecciones al Parlamento Europeo del 13 de junio, en las que, con una participación de sólo el 38,5%, el MSzP fue derrotado por el partido de Orbán (ahora llamado Fidesz-Alianza Cívica Húngara, MPSz) con más de 13 puntos de diferencia, disparó las tensiones en el oficialismo. El 1 de agosto, en un momento en que los medios nacionales especulaban con que el magnate metido a político podría pugnar por la presidencia del MSzP en octubre, cuando expiraba el mandato congresual de Kovács –quien había anunciado que no quería ser reelegido-, o bien por el puesto de primer ministro en la próxima legislatura, a partir de 2006, Gyurcsány anunció su dimisión como ministro de Infancia, Juventud y Deportes con el argumento de que sentía que había perdido la confianza de Medgyessy. Además, Gyurcsány señaló que urgía acometer "cambios radicales" en las políticas del Gobierno, aunque no hizo precisiones.

El cabeza del Gobierno seguramente entendió que lo que su ministro pretendía era debilitar más su situación para hacerle caer de un puesto que ambicionaba, así que se negó a aceptar la renuncia y en su lugar destituyó en la portavocía del gabinete a uno de sus aliados, Zoltán Gal. La crisis política estalló el 18 de agosto cuando Medgyessy cesó a tres ministros, entre ellos el responsable de Economía, István Csillag, un importante dirigente de la SzDSz, dando a entender que no estaba nada satisfecho con su trabajo. El partido que presidía Gábor Kuncze protestó enérgicamente y llamó a entablar conversaciones con el MSzP para resolver la "crisis de confianza en el primer ministro". Medgyessy emplazó a Kuncze a que le expresara su respaldo.


2. Un primer ministro con escasa impedimenta política

Viendo que la coalición se iba a pique, la dirección socialista intervino con rapidez: el 19 de agosto, el MSzP, en aras de la "estabilidad" del Ejecutivo, anunció la retirada del mandato a Medgyessy y designó a Péter Kiss, jefe de la Oficina del Primer Ministro y ex titular de Trabajo, para sucederle. Sin embargo, la postulación de Kiss, un representante de la línea socialdemócrata, debía ser sometida a votación en una conferencia extraordinaria del partido y ahí le tocó vérselas con Gyurcsány, que tomó al vuelo la oportunidad que se le brindaba. El 25 de agosto, al tiempo que Medgyessy presentaba la dimisión, los cuadros socialistas votaron las candidaturas a primer ministro y, a pesar de que no partía con el favor mayoritario, Gyurcsány se impuso a Kiss con una mayoría contundente de 453 votos contra 166.

Determinante en este desenlace fue la medio advertencia lanzada por la SzDSz de que quería reeditar el Gobierno sólo con Gyurcsány, a quien veía como más cercano a sus postulados liberales. Aunque Gyurcsány no venía siendo muy explícito en sus opiniones en materia económica, sin duda encarnaba la corriente centrista y moderada –la misma que Medgyessy, en el fondo- que, sin renegar del capítulo social, apostaba por la estabilidad monetaria, la contención del gasto público y el recorte de los desequilibrios presupuestarios, para alcanzar una meta estratégica fundamental: la satisfacción en 2008 de los criterios de convergencia europea en inflación, tipos de interés, deuda y déficit públicos, previamente al ingreso en 2009 en la eurozona.

El 26 de agosto el presidente de la República, Ferenc Mádl, anunció que, de acuerdo con la Constitución, Medgyessy debía permanecer en su puesto hasta el 26 de septiembre, mientras durase la formación del nuevo ejecutivo. No obstante, al día siguiente, Gyurcsány ya empezó a ejercer de primer ministro en funciones. Las negociaciones con los demócratas libres fueron fructuosas y el 29 de septiembre Gyurcsány fue investido por la Asamblea Nacional con 197 votos a favor y 12 en contra. En apariencia, endosaron el nombramiento de Gyurcsány todos los diputados socialistas y demócratas libres excepto uno. Los votos negativos salieron de la bancada de los 18 independientes –disidentes de la Fidesz-MPSz y el MDF- y los grupos de la oposición de abstuvieron de votar.

El 30 de septiembre Gyurcsány presentó el nuevo gabinete bipartito, que no experimentaba cambios en los ministerios de peso salvo en Exteriores, donde el socialista Ferenc Somogyi reemplazaba a Kovács, quien figuraba en la lista de componentes de la futura Comisión Europea. 13 carteras fueron para el MSzP y cuatro para la SzDSz. Los ministros, salvo Somogyi, que esperaba hacerlo el 1 de noviembre, tomaron posesión de sus puestos el 4 de octubre.

El flamante primer ministro húngaro dio por sentado que su ejercicio iba a agotar la legislatura en 2006, y hasta entonces el Gobierno trabajaría duro para cumplir con los requisitos de Maastricht para adoptar el euro. Gyurcsány se proponía "reenergizar" el país guiado por los que llamó "valores socialdemócratas auténticos". Esto entrañaba conciliar el necesario combate contra el déficit presupuestario, que podría alcanzar el 5,4% del PIB a final de año por el incumplimiento de las previsiones de recaudación fiscal, con la elevación de los ingresos reales de la población, todo ello en una coyuntura positiva en cuanto al crecimiento de la economía, que había registrado el 3,7% en el tercer trimestre, y al retroceso de la inflación, estando el índice interanual camino del 6%, con todo, todavía, un valor demasiado elevado para los estándares de la eurozona.

Como anticipándose a la probable elección para suceder a Kovács, en el próximo congreso del MSzP, del ministro de Cultura, István Hiller, un notorio partidario de la línea izquierdista con quien mantenía buenas relaciones pero que podría plantearle problemas en el futuro, Gyurcsány no tuvo ambages en asegurar que él representaba "un flanco de izquierda que tiene el coraje de escandalizarse ante las injusticias sociales y la fuerza para hacer algo al respecto". Así que, además de la elaboración de unos presupuestos de austeridad, dijo contemplar la introducción de un nuevo impuesto a los beneficios del capital, mayor presión fiscal a los bancos y descuentos en las retenciones a las rentas medias-bajas.

(Cobertura informativa hasta 10/10/2004)