Ivan Gasparovic

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Actualización: 20 agosto 2018

Eslovaquia

Presidente de la República (2004-2014)

  • Mandato: 15 junio 2004 - 15 junio 2014
  • Nacimiento: Poltár, región de Banská Bystrica , 27 marzo 1941
  • Partido político: sin filiación (anteriormente, del Movimiento por la Democracia, HZD)
  • Profesión: Funcionario de justicia
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Biografía

Formado en la disciplina de Derecho por la Universidad Comenius de Bratislava, en 1965 empezó a trabajar en la oficina del fiscal del distrito de Martin, en la actual región de Zilinsky, y al año siguiente se convirtió en fiscal adjunto en la Fiscalía Municipal de Bratislava, capital de la entonces República Socialista Eslovaca. A principios de 1968 se dio de alta en el Partido Comunista de Eslovaquia (KSS), rama regional del Partido Comunista de Checoslovaquia (KSC), que ostentaba el monopolio del poder desde el golpe de Estado de 1948 a instancias de Moscú. De acuerdo con su biografía oficial, Gasparovic fue uno de los miles de comunistas que fueron expulsados del partido por haber simpatizado o tomado parte activa en el movimiento de reformas auspiciado por el efímero secretario general del KSC, el eslovaco Alexander Dubcek, y drásticamente suprimido en agosto por los tanques soviéticos.

En el contexto posterior a la malhadada Primavera de Praga, Gasparovic debió ver truncada su carrera de jurista criminalista y, sin apartarse de su especialidad, hubo de orientar la actividad profesional a la docencia. Se sacó el doctorado y en los 22 años siguientes ejerció de profesor en el Departamento de Derecho Penal y Criminología de la Facultad de Derecho de su antigua universidad. Simultáneamente, desempeñó funciones directivas en la Federación Nacional de Jockey sobre hielo, deporte que practicó en su juventud y del que sigue siendo un gran aficionado.

Sus inquietudes políticas no emergieron de nuevo hasta después de 1989, el año histórico en que el régimen comunista cedió ante las demandas populares y se convirtió en la siguiente ficha del dominó en el proceso de descomposición del bloque soviético. Entre diciembre de 1989 y febrero de 1990 tomaron el control de los dos gobiernos republicanos y el una federación que intentaba reinventarse a sí misma una coalición de partidos y movimientos democráticos. Gasparovic asistió a la llamada Revolución de terciopelo, que protagonizaron gentes como Václav Havel y Václav Klaus en la República Checa, y Vladímir Meciar en la Eslovaca, como copresidente del Fórum de Abogados Eslovacos Independientes, una de las numerosas organizaciones sociales que afloraron en el breve período contestatario que preludió el colapso de la dictadura del KSC.

El cambio de sistema político en Checoslovaquia propició la salida de Gasparovic de las aulas. En julio de 1990 el presidente federal, Havel, le nombró fiscal general del Estado con despacho en Praga, debiendo renunciar a la función recientemente adquirida de vicerrector de la Universidad Comenius. El salto a la política profesional lo dio poco antes de las elecciones del 5 de junio de 1992 al Consejo Nacional o Parlamento de la República Eslovaca y en las filas del Movimiento por una Eslovaquia Democrática (HZDS), nuevo partido mayoritario de ideario impreciso, a caballo entre el nacionalismo no extremista, aunque permeable a la retórica antihúngara, y un centro que se proclamaba reformista pero que rechazaba el modelo ultraliberal de la terapia de choque económica auspiciado por Klaus en Chequia.

Meciar había creado el HZDS a partir del ahora extinto Foro Público contra la Violencia (VPN), heterogénea organización que había capitaneado el movimiento prodemocrático en Eslovaquia al tiempo que el Foro Cívico de Havel lo hacía en Chequia. Pero lo que definía mayormente al HZDS era su condición de vehículo para las aspiraciones de poder del controvertido Meciar, que en abril de 1991 fue removido de la jefatura del Gobierno eslovaco por decisión de una mayoría de parlamentarios hostiles.

El 2 de marzo de 1992 Gasparovic fue cesado como fiscal general de Checoslovaquia por Havel entre acusaciones de haber eludido sus responsabilidades al rehusar emprender procesos criminales contra antiguos agentes de la policía política comunista, la StB. El despido como alto funcionario federal dejó a Gasparovic el camino expedito para probar fortuna en la política representativa en su país, y, en efecto, en las elecciones de junio fue uno de los 74 candidatos del HZDS que ganó el escaño. Estos comicios supusieron el retorno triunfal de Meciar al Gobierno de Bratislava.

Gasparovic pasaba por ser uno de los hombres de confianza de Meciar, político habitualmente tachado de pendenciero y autoritario por sus muchos enemigos, pero al mismo tiempo carismático y popular. El antiguo fiscal fue elegido presidente del Consejo Nacional el 23 de junio y hasta final de año fue uno de los altos responsables republicanos que negociaron con sus homólogos de Praga la partición amistosa de Checoslovaquia y el nacimiento, el 1 de enero de 1993, de los estados independientes de Chequia y Eslovaquia. También participó en la redacción de la primera Constitución nacional, promulgada el 1 de septiembre de 1992 y efectiva el día en que el país accedió a la soberanía.

Reelegido en la lista del HZDS en los comicios de septiembre de 1994 y septiembre de 1998, y aupado a una de las vicepresidencias de la formación, Gasparovic se mantuvo como jefe del Parlamento durante seis años, inclusive el breve período, entre marzo y diciembre de 1994, en que el Ejecutivo estuvo en manos de una coalición de partidos contrarios a Meciar. Esta segunda defenestración de Meciar fue posible por una defección del oficialismo que encabezaban el cesado viceprimer ministro, Milán Knazko, y el ministro de Asuntos Exteriores, Jozef Moravcik, los cuales pusieron en marcha la Unión Democrática de Eslovaquia (DU) y sumaron los votos de su facción parlamentaria a los de la oposición formada por el Partido de la Izquierda Democrática (SDL), el Movimiento Cristiano Demócrata (KDH) y el Partido Democrático Nacional (DNS). Luego, las elecciones de septiembre devolvieron el poder a Meciar y sus aliados de la extrema derecha y la extrema izquierda.

Gasparovic no secundó el goteo de disidencias en el partido que invariablemente esgrimían contra Meciar las acusaciones de populismo, personalismo, empleo de los servicios secretos del Estado para operaciones de espionaje político y ambigüedad o diletantismo en la orientación occidental del país. Así, se mantuvo fiel al enérgico dirigente hasta el último día en que ostentó la presidencia del Gobierno, en octubre de 1998, y aun después, en sus primeros cuatro años como líder de la oposición al ejecutivo de centroderecha de Mikulás Dzurinda, quien pisó el acelerador en la doble apuesta europeísta y atlantista del Estado eslovaco.

En los años del Gobierno del HZDS Gasparovic se puso de parte de Meciar también en el bronco pulso institucional y personal que el primer ministro mantuvo con el presidente de la República, Michal Kovác, y en algunas ocasiones sacó a relucir una postura simpatizante con los sectores más nacionalistas y conservadores de su partido que no disimulaban su rechazo a las reivindicaciones de la importante minoría húngara. Tras la firma por Meciar y su homólogo de Budapest del histórico Tratado Básico que debía ordenar las relaciones entre dos países que se profesaban mutuamente una profunda desconfianza, cuando no abierta antipatía, Gasparovic sacó a relucir algunas reticencias y, por ejemplo, insistió en que antes de someter a ratificación el Tratado debían aprobarse determinadas leyes nacionales sobre la definición de la lengua oficial del Estado –el eslovaco, exclusivamente- y la organización del territorio (lo que así fue), atrayendo por ello las críticas de los partidos representantes de los ciudadanos magiares.

Las elecciones generales del 25 y 26 de septiembre de 1998 destronaron al HZDS y el 29 de octubre Gasparovic dejó de presidir el Consejo Nacional con la elección para el cargo de Jozef Migas, del SDL. De paso, cesó como jefe de Estado en funciones, toda vez que el puesto de presidente de la República había quedado vacante el 2 de marzo con la expiración del mandato de Kovác y que las rondas electorales celebradas en el Parlamento en febrero y julio resultaron inválidas por no alcanzar ningún candidato la mayoría de votos exigida. Gasparovic llenó en funciones esta vacancia a partir del 4 de agosto, fecha en que entró en vigor una enmienda constitucional que transfería dicha capacidad desde el primer ministro al jefe del Legislativo en los casos que, como el presente, existiera un vacío en la Presidencia de la República.

La crisis en las relaciones entre Gasparovic y Meciar, que hasta la fecha no habían dado pábulo a percances en público, estalló el 6 de julio de 2002, cuando el primero se encontró con que su nombre quedaba excluido de las listas de candidatos a diputado en las elecciones generales de septiembre aprobadas por la convención del partido. La reacción airada del vicepresidente fue fulminante: declaró rotos sus vínculos con el HZDS, se declaró parlamentario “independiente” y el 12 de julio, junto con otros cuadros marginados por Meciar, registró en el Ministerio del Interior una fuerza política propia, el Movimiento por la Democracia (HZD), que celebró su congreso constituyente el 15 de julio con Gasparovic de presidente. La sorprendente exclusión de las listas, la ruptura irrevocable y la celeridad en la presentación del nuevo partido sugirieron que las desavenencias o las desconfianzas ya venían de antes.

El HZD fue descrito por sus creadores como una formación surgida “de las bases populares” que bajo ningún concepto establecería pactos poselectorales con el HZDS. En agosto, Gasparovic afirmó que la formación en la que había militado durante una década se había convertido en el “típico partido de una persona que busca enemigos en sus propias filas”, y que él y sus compañeros no lo habían abandonado, sino que los habían “echado”. También, etiquetó al HZD de “centrista, aunque escorado ligeramente a la izquierda”. Sin embargo, multitud de observadores, además de los partidos del Gobierno, calificaron al HZD de partido de derecha nacionalista.

En los comicios del 20 y 21 de septiembre de 2002 el HZD tuvo un rendimiento muy mediocre, por no calificarlo de desastroso, si no fuera porque se trataba de una lista de reciente aparición, pequeña y que intentaba ofrecer propuestas en un sistema de pluripartidismo extremo e ideológicamente confuso: con el 3,3% de los votos, el grupo de Gasparovic quedó en décimo lugar y, puesto que no superó el listón del 5%, se quedó sin representación. Eso sí, la ligera mordida de sufragios contribuyó al perjuicio del HZDS, el cual, antes y después de sufrir la escisión, se las había prometido muy felices en unas votaciones tras las cuales, contra pronóstico, Dzurinda ganó la revalida. Haciendo encaje de bolillos y pese a que su partido, la Unión Cristiano Demócrata Eslovaca (SDKU), sólo había obtenido 28 escaños, ocho menos que el HZDS (en realidad, uno y otro experimentaron un considerable descenso), Dzurinda pudo articular un ejecutivo de mayoría en compañía del KDH de Pavol Hrusovsky, el Partido de la Coalición Húngara (SMK) de Béla Bugár y la Alianza del Nuevo Ciudadano (ANO) de Pavol Rusko.

Despojado de su escaño y apartado del meollo de la política, Gasparovic retornó a las clases en la Facultad de Derecho. Pero en septiembre de 2003 anunció su intención de concurrir a las elecciones de 2004 a la Presidencia de la República, a la vez que entraba en negociaciones con otro grupúsculo que se había escindido del HZDS recientemente, la Unión Popular (LU), con vistas a la fusión de ambas formaciones.

El 28 de enero de 2004 inscribió su candidatura para una liza en la que partía con amplia desventaja: en ese momento, los sondeos de preferencia de voto le colocaban en un distante cuarto lugar tras Eduard Kukan, ministro de Asuntos Exteriores y miembro de la SDKU, luego la opción del primer ministro, Meciar y el actual titular del puesto y aspirante a la reelección, Rudolf Schuster, ganador en 1999 como el candidato unitario de la primera coalición de Gobierno formada por Dzurinda pero que llegaba al final de su mandato muy desgastado y con la formación que había fundado y presidido, el Partido del Entendimiento Civil (SOP), ya extinguido al cabo de un lustro de vida. No obstante, en marzo las cosas empezaron a ponerse interesantes para Gasparovic cuando el político que, según las encuestas, era el más valorado por los eslovacos, Robert Fico, un populista orientado al centroizquierda que en 1999 había abandonado el SDL para fundar el pujante partido Smer (Dirección), solicitó el voto para el ex presidente parlamentario.

Desde el otro lado del espectro, Ján Slota, líder de una de las dos alas que tenían fracturado al Partido Nacional Eslovaco (SNS), hizo lo mismo. A primera vista, este apoyo podía parecer un regalo envenenado a Gasparovic, ya que Slota representaba la derecha antihúngara pura y dura, y su consideración en las capitales de la Unión Europea (UE) no podía ser peor. Pero Gasparovic no emitió una sola palabra de rechazo al parabién de Slota, lo que dio pie a algunos comentaristas para recordar que el HZD, el SNS y la LU eran miembros de la Confederación de Fuerzas Nacionales de Eslovaquia (KNSS), una iniciativa de partidos patrióticos donde Gasparovic compartía mesa y mantel con la Unión Nacional Eslovaca (SNJ), cuya principal seña de identidad era la vindicación del Estado eslovaco pronazi presidido por Jozef Tiso en la Segunda Guerra Mundial.

A lo largo de marzo, las encuestas hablaron del hundimiento de Schuster y del ascenso de Gasparovic, hasta pisarle los talones a Meciar en la condición de favorito para forzar a Kukan, aún en cabeza, a pasar a la segunda vuelta. Pero el 3 de abril saltó la sorpresa: con una participación muy baja, el 47,9%, Meciar se puso el primero con el 32,7% de los votos y Gasparovic el segundo con el 22,3%, dejando a la estacada a Kukan por sólo dos décimas de diferencia. La definición de estos dos duelistas para la segunda ronda del 17 de abril cayó como un jarro de agua fría en el Gobierno y también produjo perplejidad en el exterior, donde se apostaba por un adalid del doble ingreso de Eslovaquia, efectuado el 29 de marzo el primero y programado para el 1 de mayo el segundo, en la OTAN y la UE como el ministro de Exteriores.

Dzurinda se guardó de emitir ninguna recomendación de voto mientras que el democristiano Hrusovsky y el hungarófono Bugár fueron más explícitos y pidieron al electorado que se quedara en casa, ya que esta vez no se trataba de elegir “al diablo mejor o peor”. Consciente de que un sector de la opinión pública y la clase política le estaba pintando con los mismos colores que a Meciar, acusado por doquier de haber sumido a Eslovaquia en el aislamiento internacional y de haber obstaculizado la meta euroatlántica que sólo ahora se lograba, Gasparovic hizo un esfuerzo de discriminarse positivamente y de realzar su perfil de político moderado y posibilista.

Así, aseguró que de los dos candidatos él era “el más aceptable” para las capitales euroatlánticas, y también que no se sentía responsable de las políticas de Meciar cuando éste fue primer ministro. En cualquier caso, “lamentaba profundamente” que determinadas actuaciones gubernamentales hubiesen llegado a perjudicar a alguien. Asimismo, se describió como un hombre mucho más tolerante que Meciar con las opiniones ajenas. El ex presidente Kovác terció para romper una lanza en favor de Gasparovic, exonerándole de cualquier implicación en las “políticas dañinas” de Meciar, ya que entonces él era presidente del Parlamento, y advirtiendo que la abstención sólo serviría para beneficiar a su inveterado enemigo.

El interludio electoral se calentó con dos debates televisados en los que Gasparovic y Meciar se midieron cara a cara. En el primer debate, el líder del ahora llamado Partido Popular-Movimiento por una Eslovaquia Democrática (LS-HZDS, precisamente, a raíz de la escisión de la LU), presentó la defección de Gasparovic en 2002 como fruto de la “vanidad y las motivaciones personales” y a él en particular como el tipo de hombre que “primero te besa por detrás y luego te calumnia”. El antiguo número dos del HZDS tachó a su vez a Meciar de “un mentiroso desde el principio hasta el fin”. En el segundo encuentro, el intercambio de pullas e insultos volvió a prevalecer sobre la confrontación de ideas.

Después de todo, el 17 de abril funcionó lo que para muchos electores, sobre todo del centro y la izquierda, sí era una cuestión de elegir al menos malo, así que Gasparovic se apuntó la victoria con un contundente 59,9% de los votos. El 40,1% sacado por Meciar estaba ocho puntos por debajo del resultado cosechado frente a Schuster en 1999, pero volvía a poner en evidencia la fidelidad y la fortaleza del electorado del tres veces primer ministro de Eslovaquia. Enfadado por su segunda derrota consecutiva en una lid presidencial, Meciar se negó a felicitar a su adversario porque “una persona que miente y que me llama mentiroso podrá sentarse en siete coches presidenciales, pero ante mis ojos sigue siendo lo mismo”.

Gasparovic tenía por delante cinco años de mandato como titular de un puesto que la Constitución eslovaca relega a funciones mayormente representativas, protocolarias y de procedimiento. Sin embargo, el rol conferido en las relaciones internacionales y el atributo del veto –si bien revocable por los diputados- a las leyes aprobadas por el Parlamento son los resquicios por donde pueden colarse acciones de sabor político, como la presidencia de Schuster hizo notar.

Antes de la toma de posesión, 15 de junio, Gasparovic explicó que su intención era defender los “intereses nacionales” de Eslovaquia en el mundo y que no se consideraba “ni euroescéptico ni euroentusiasta”. También anunció que no iba a interferir en las decisiones del Gobierno y el Parlamento, sino a servir de “árbitro de la escena política doméstica” y de “intermediario que ayude a construir consensos entre las instituciones del Estado y los ciudadanos”. Sobre la prerrogativa del veto suspensivo, dijo que la emplearía “responsablemente”. El 19 de abril dimitió como presidente del HZD, cargo que tomó en funciones el segundo de abordo, Jozef Grapa, y a principios de junio se dio de baja como miembro del partido. El mandatario electo aprovechó para comentar que su “filosofía política personal” estaba “muy cerca” del ideario del partido Smer, aunque él deseaba ser el presidente de todos los eslovacos por encima de siglas y tendencias.

(Cobertura informativa 1/9/2004)