Zoran Milanovic

© Unión Europea (2015)

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Actualización: 19 febrero 2020

Croacia

Presidente de la República (2020-); primer ministro (2011-2016)

  • Mandato: 23 diciembre 2011 - 22 enero 2016
  • Nacimiento: Zagreb, 30 octubre 1966
  • Partido político: Partido Social Demócrata (SDP)
  • Profesión: Jurista y diplomático
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Presentación

El primer ministro socialdemócrata de Croacia entre 2011 y 2016, Zoran Milanovic, presidió un Gobierno moderado de centro-izquierda que heredó del anterior Gabinete conservador de la Unión Democrática Croata (HDZ) una sombría herencia de corrupción y crisis económica, así como el Tratado, recién firmado por la primera ministra saliente, Jadranka Kosor, de Adhesión a la UE.

Con Milanovic, Croacia, se convirtió en el vigésimo octavo Estado miembro de la UE el 1 de julio de 2013 y pudo zafarse de la recesión, aunque más tarde de lo previsto: no fue hasta 2015, tras un sexenio negro en el que el PIB tuvo un contracción acumulada del 12% y el paro alcanzó niveles solo inferiores a los de España y Grecia. Un éxito más que relativo presentó también la lucha, conducida sin medidas de austeridad extremas, contra el déficit público, que siguió por encima del 3% al final del período. El gobernante ayudó a los ciudadanos con bajos ingresos convirtiendo en euros sus créditos contraídos en francos suizos y cancelándoles deudas con bancos y empresas. También, sacó adelante la ley de uniones civiles de parejas homosexuales y dotó de ciertos derechos culturales a la minoría serbia, concitando con ello el rechazo de sectores tradicionalistas y de la derecha nacionalista.

De puertas al exterior, en 2015, destacó su tratamiento no represivo y cooperativo con los socios europeos del formidable desafío que entrañaba la avalancha de refugiados y migrantes irregulares de Oriente Medio en ruta hacia la Europa del norte, de los que más de 300.000 pudieron atravesar el país adriático, que no puso barreras fronterizas en el apogeo de la crisis. Milanovic justificó su estrategia permisiva por las limitadas capacidades de Croacia y porque la "triste riada de desventurados" era un movimiento que "no se podía parar". El vallado hermético por Hungría de sus bordes con Serbia y Rumanía convirtió a Croacia en país de paso alternativo para el flujo principal de los refugiados, quienes viraron hacia el oeste en su intento de llegar a Alemania. La batería de medidas y contramedidas adoptadas por los gobiernos de la región enfrentó a Zagreb con sus vecinos húngaro y serbio.

Las derrotas del SDP y sus aliados en las elecciones legislativas de 2015 y 2016 pusieron fin al recorrido en la política parlamentaria de Milanovic, que abandonó el Gobierno y posteriormente la presidencia de su partido. Tres años después el ex primer ministro retornó al primer plano postulándose a la Presidencia de la República, un alto cargo desprovisto de poderes ejecutivos y esencialmente protocolario, para hacer de Croacia, gobernada de nuevo por la HDZ, un "país normal", de carácter "moderno, progresista y abierto". En las rondas electorales del 22 de diciembre de 2019 y el 5 de enero de 2020 Milanovic derrotó a la titular aspirante a la reelección con el apoyo de la HDZ, la conservadora Kolinda Grabar-Kitarovic. El 18 de febrero el mandatario electo, de 53 años, tomó posesión de la jefatura del Estado con un mandato de cinco años y dispuesto a mantener una cohabitación "constructiva" con el Gobierno derechista de Andrej Plenkovic.


(Texto actualizado hasta febrero 2020)

Biografía

1. Heredero de Ivica Racan en la socialdemocracia croata
2. Victoria electoral del SDP y elección como primer ministro en 2011
3. Una legislatura signada por las penurias económicas y la crisis de los refugiados
4. Derrota en las parlamentarias de 2015 y 2016 y elección en las presidenciales de 2020


1. Heredero de Ivica Racan en la socialdemocracia croata

Hijo de un economista adicto al régimen titista y de una profesora de idiomas, entre 1981 y 1985 cursó la secundaria en una elitista casa de estudios de la entonces República Socialista de Croacia, el Centro de Administración y Justicia de Zagreb (CUP). Esta escuela superior funcionaba como una preparatoria de acceso a la casi aledaña Facultad de Derecho, trayectoria lectiva de la que no se apartó Milanovic. En 1986, una vez completado el servicio militar obligatorio, el joven retomó las aulas universitarias y cuatro años después terminó la carrera con las más altas calificaciones. Su excelente currículum le hizo merecedor del Premio del Rectorado y de integrar el equipo de cuatro alumnos enviado por su Facultad a la Telders International Law Moot Court Competition, prestigioso concurso académico para posgrados de Derecho de toda Europa, evaluado por magistrados y profesores del Tribunal Internacional de La Haya y la Universidad de Leiden. En sus años formativos el futuro estadista aprendió los idiomas inglés, francés y ruso.

La primera práctica profesional de Milanovic, coincidente con la secesión nacional de Yugoslavia y el estallido de la guerra de independencia contra las fuerzas serbias, fue en el Tribunal de Comercio de Zagreb. Atraído por la diplomacia y las relaciones internacionales, a principios de 1993 entró en la plantilla jurídica del Ministerio de Asuntos Exteriores, que andaba necesitado de personal cualificado para servir en las embajadas y misiones que la nueva Croacia independiente estaba abriendo en el extranjero. Curiosamente, el oficial que le abrió las puertas del Ministerio fue la persona que década y media más tarde iba a ser su principal adversario político, Ivo Sanader, entonces viceministro de Exteriores y miembro del partido de la derecha nacionalista en el poder, la Unión Democrática Croata (HDZ) del presidente Franjo Tudjman. Por aquel entonces, Milanovic no estaba afiliado a ninguna agrupación política.

La primera labor del joven funcionario en el exterior fue como miembro –el único croata- de la misión de pacificación de la OSCE en la región caucásica de Nagorno-Karabaj, disputada por Armenia y Azerbaidzhán. A partir de 1996 estuvo destacado como consejero legal en la Misión Croata ante las sedes de la Unión Europea y la OTAN en Bruselas. En 1998, aprovechando su estadía en la capital belga, se sacó una diplomatura en Derecho Comunitario por la Universidad Libre de habla neerlandófona (VUB). En 1999 regresó a Zagreb para servir en el equipo de coordinación del Ministerio para las relaciones con la OTAN.

Milanovic decidió ingresar en la política en un momento crucial de la historia nacional. Fue en diciembre de 1999, cuatro años después de reintegrar Croacia manu militari los territorios englobados en la República Serbia de Krajina (proclamada por la minoría serbocroata en 1991 con la ayuda de Belgrado) y a los pocos días de fallecer el presidente Tudjman, cuyo régimen autoritario había bloqueado la aproximación de Croacia a las organizaciones euro-atlánticas occidentales. Su opción para afiliarse fue el Partido Social Demócrata (SDP), fuerza ex comunista en la oposición a la HDZ y liderada por Ivica Racan, cuyo programa reformista hacía hincapié en la superación de la cuarentena diplomática impuesta al país por su nacionalismo excluyente y las restricciones al Estado de derecho. El SDP apostaba decididamente por los ingresos en la OTAN y la UE, aunque eso exigiera plena colaboración con el Tribunal Penal Internacional de La Haya para la ex Yugoslavia (TPIY), que reclamaba a Zagreb la entrega de los presuntos criminales de guerra croatas activos en las contiendas de Croacia y Bosnia-Herzegovina, y el desarrollo de relaciones de cooperación y buena vecindad con las otras repúblicas ex yugoslavas.

El 27 de enero de 2000, como resultado de las elecciones legislativas celebradas 24 días antes, el SDP formó un amplio Gobierno de coalición encabezado por Racan. Al poco, Milanovic fue ascendido a primer coordinador nacional de las relaciones con la OTAN, una alta función que le colocó a la diestra del nuevo ministro de Exteriores en lugar del derechista Mate Granic, Tonino Picula, con quien Milanovic realizó numerosos desplazamientos a Bruselas y Washington. Los primeros logros del nuevo equipo gobernante no se hicieron esperar y el 25 de mayo del mismo año el Consejo Atlántico, en su reunión de Florencia, aprobó el ingreso de Croacia en el programa de cooperación militar Asociación para la Paz así como en el Consejo de Asociación Euro-Atlántica (CAEA). A este logro se le sumó posteriormente, en octubre de 2001, la firma con la UE de un Acuerdo de Estabilización y Asociación (AEA), avance que preludió la solicitud formal por Zagreb del ingreso en la organización europea el 21 de febrero de 2003.

Aquel mismo 2003 Picula nombró a Milanovic su asistente ministerial para asuntos políticos multilaterales. Sin embargo, las elecciones generales del 23 de noviembre fueron ganadas por la HDZ y un mes después Ivo Sanader tomó posesión del Gobierno, mudanza que marcó el final del compromiso de Milanovic con el Ministerio de Exteriores. Puesto que se había quedado en paro, Milanovic barajó dedicarse a la práctica jurídica privada. A principios de 2004 estaba sondeando salidas profesionales en varios despachos de abogados cuando Racan, que seguía en la primera línea de la política como líder de la oposición, le invitó a poner su capacitación y experiencia al servicio del SDP. Milanovic aceptó y en mayo, en el IX Congreso del partido, el ex responsable diplomático fue elegido miembro del Comité Central, donde asumió la oficina de relaciones internacionales así como un rol de interlocutor en los tratos con otras fuerzas parlamentarias. Al poco tiempo tomó parte en unas negociaciones con el Partido Campesino Croata (HSS) y en 2006 ejerció interinamente de portavoz ante la prensa.

La interrupción de ambos cometidos se enmarcó en una serie de roces con otros dirigentes del partido que le miraban con desdén por tratarse de un socialdemócrata de última hora y el favorito personal de Racan. Desde estos sectores se propaló la especie de que Milanovic, en realidad, había sido militante de la HDZ, vínculo que el aludido salió a desmentir de manera categórica. Pese a todo, las relaciones entre Milanovic y Racan, basadas en las mutuas lealtad y confianza, no se resintieron. El 11 de abril de 2007, Racan, enfermo terminal de un cáncer renal que le habían diagnosticado tan sólo dos meses atrás, dimitió como presidente del partido. Desde enero, las funciones del cargo ya venía ejerciéndolas la vicepresidenta, Zeljka Antunovic. El rápido desenlace de la enfermedad de Racan, que llenó de consternación a los socialdemócratas, se produjo el 29 de abril con el fallecimiento del dirigente a los 63 años de edad.

Milanovic se presentó a la elección del nuevo presidente del partido, que un congreso extraordinario iba a encargarse de dirimir el 2 de junio. Contrariando los pronósticos, el técnico en política exterior se llevó el puesto en la segunda vuelta con el 55,1% de los votos venciendo a tres pesos pesados con mayor recorrido político que él: la vicepresidenta Antunovic, el alcalde de Zagreb, Milan Bandic, y el ex ministro de Exteriores Picula. El 25 de noviembre tocaban las elecciones legislativas y Milanovic, inesperadamente, comunicó a la dirección del partido su deseo de no aspirar al puesto de primer ministro y de traspasar la candidatura a Ljubo Jurcic, ministro de Economía con Racan y autor del programa económico del SDP, del que no era miembro formal. El gran hándicap de Milanovic era su todavía insuficiente rodaje de cara a la opinión pública; a fin de cuentas, hasta su elección partidaria en junio no había sido más que un virtual desconocido fuera de los ambientes políticos y diplomáticos.


2. Victoria electoral del SDP y elección como primer ministro en 2011

Los comicios de 2007 depararon a los socialdemócratas una fuerte subida en votos y escaños, pero la HDZ retuvo la primera posición y Sanader vio abierta la puerta a seguir gobernando si encontraba socios con que alcanzar la mayoría absoluta en el Sabor o Cámara de Representantes. El 30 de noviembre Milanovic, en un golpe de timón que causó desconcierto y malestar en el SDP, se declaró listo para intentar formar gobierno en lugar del candidato designado, Jurcic. Sin embargo, el anunció no se materializó en hechos porque Sanader fue capaz de articular un Gabinete de coalición mayoritario con los campesinos (HSS), los social liberales (HSLS) y la minoría serbocroata (SDSS). A pesar de haber prometido esta salida si el SDP no sacaba más escaños que la HDZ, Milanovic no sólo no dimitió como presidente del partido, sino que optó a la reelección en una votación interna que tuvo lugar el 11 de mayo de 2008. Con casi un 80% de apoyos, el titular se impuso fácilmente a dos conmilitones que salieron a retarle, Davorko Vidovic y Dragan Kovacevic.

En esta legislatura, Milanovic, de paso líder del grupo socialdemócrata en el Sabor, endureció la oposición del SDP al Gobierno conservador, que hubo de enfrentar una crisis económica particularmente severa mientras se esforzaba en cerrar con Bruselas los diversos capítulos de las negociaciones de adhesión a la UE, abiertas en octubre de 2005 y durante unos meses bloqueadas por Eslovenia, Estado miembro desde 2004, debido al contencioso bilateral de la delimitación fronteriza del golfo de Piran, en el extremo noroccidental de la península de Istria (el ingreso en la OTAN, para el que tantos desvelos había invertido Milanovic en su etapa en Exteriores, en cambio, fue una realidad el 1 de abril de 2009). Por otro lado, en julio de 2009 Sanader, por sorpresa y sin aclarar suficientemente los motivos, presentó la dimisión como primer ministro y líder de la HDZ. Su sucesora en ambos puestos fue la hasta entonces ministra de Asuntos de la Familia y los Veteranos, Jadranka Kosor.

El SDP bajo el liderazgo de Milanovic se apuntó su primer éxito político en enero de 2010 al resultar ganador de las elecciones presidenciales su candidato, el diputado y jurista Ivo Josipovic. En octubre siguiente, los socialdemócratas presentaron una moción de censura, con resultado infructuoso, contra el Gobierno Kosor con el doble argumento de la catarata de escándalos de corrupción y abuso de autoridad que estaba golpeando a las filas de la HDZ y la persistencia de la recesión económica iniciada en 2009, que el Ejecutivo se mostraba incapaz de atajar.

Milanovic, esta vez candidato a primer ministro desde el principio, y el SDP tenían todo a su favor para apuntarse la victoria en las elecciones parlamentarias del 4 de diciembre de 2011. Las posibilidades aumentaron para los socialdemócratas al forjar una coalición de centro-izquierda con el Partido Popular Croata-Liberal Demócratas (HNS-LD) de Radimir Cacic, la Asamblea Democrática Istriana (IDS-DDI, portavoz de las reclamaciones de la minoría italiana en este condado noroccidental y, como el anterior, antiguo socio en el Gobierno Racan) de Ivan Jakovcic y el pequeño Partido de los Pensionistas Croatas (HSU) de Silvano Hrelja. La alianza adoptó el curioso nombre de Kukuriku, quiquiriquí en el idioma croata. Kukuriku era el nombre de un restaurante en la localidad de Kastav, al norte de Rijeka, donde los partidos sostuvieron su primera reunión en 2009.

Las expectativas electorales fueron colmadas. Con una participación del 56,3%, el SDP y sus aliados conquistaron una mayoría absoluta de 81 escaños sobre 151 con el 40,4% de los votos, casi el doble que la HDZ y los suyos. Por primera vez desde la independencia, el SDP arrebató a la HDZ la condición de primer partido del país. El 14 de diciembre el presidente Josipovic nombró primer ministro a Milanovic, que invirtió una semana en formar su Gobierno. El 23 de diciembre el nuevo Ejecutivo recibió la luz verde del Sabor por 89 votos contra 28 y ese mismo día entró en funciones.

El Gabinete era tripartito, con 14 puestos para el SDP, cuatro para el HNS-LD y uno para la IDS-DDI. Los socialdemócratas se reservaron casi todas las carteras de peso, incluidas Defensa, para Ante Kotromanovic, Interior, para Ranko Ostojic, y Finanzas, para Slavko Linic, además de tres de los cuatro puestos de viceprimer ministro, idos a Branko Grcic, Milanka Opacic y Neven Mimica. El HNS-LD recibió los ministerios de Exteriores, para Vesna Pusic, y de Economía, para su líder, Cacic, quien se convirtió en el cuarto viceprimer ministro.


3. Una legislatura signada por las penurias económicas y la crisis de los refugiados

Los primeros mensajes de Milanovic tuvieron un tono europeísta y de perentoriedad. Secundando el planteamiento de Kosor, que como jefa del Gobierno saliente acababa de firmar, en el Consejo Europeo del 9 de diciembre, el Tratado de Adhesión a la UE, el nuevo primer ministro dejó claro que Croacia no se conformaría con convertirse en el vigésimo octavo Estado miembro el 1 de julio de 2013 (la fecha estaba decidida desde junio, cuando quedaron cerrados los últimos capítulos de negociación), sino que asimilaría plenamente y sin excepciones todo el acervo de la Unión y, cuando su situación monetaria estuviera madura, adoptaría también el euro. De acuerdo con la decisión del Sabor, el 22 de enero de 2012 iba a tener lugar el referéndum nacional sobre la adhesión a la UE. Las encuestas auguraban una victoria del sí, aunque no aplastante.

Pero, por el momento, la tarea más urgente del Gobierno era poner coto al gasto público y ajustar el presupuesto. Como iba a saberse después, 2011 fue un año sustancialmente peor de lo que se estimaba en el arranque de 2012, con un déficit rayano en el 8% del PIB, una deuda pública del 64% del PIB y un crecimiento negativo del -0,3%. En enero de 2012 las previsiones apuntaban a nuevas tasas intertrimestrales negativas. En cuanto al paro, desbocado, iba camino del 18%. "Croacia no está sumida en el caos, pero sí en una situación peligrosa, en el punto de no retorno", advirtió Milanovic al defender la necesidad de acometer una dura cura de austeridad para sanear y consolidar las finanzas nacionales.

Ya en el cierre de la campaña electoral, el líder socialdemócrata había reclamado comprensión ciudadana para los recortes dolorosos que tendrían que aplicarse. "No estamos seguros de lo que nos espera. Definitivamente, sí sudor, aunque creo que sin sangre y lágrimas, y un montón de incertidumbre", dijo entonces. Aunque el dirigente croata confiaba en podar déficit por la vía de la mayor recaudación fiscal, empezando por una subida del IVA salvo para el turismo, las agencias de calificación de deuda y los analistas de mercado opinaron que Zagreb no iba a tener más remedio que meter la tijera en la administración pública, las empresas del Estado y el estado del bienestar, así como acometer reformas estructurales en el sistema de pensiones y la legislación laboral. En otras palabras, la devaluación interna, bien conocida por las economías menesterosas de la Eurozona.

El referéndum vinculante del 22 de enero de 2012 validó la adhesión de Croacia a la UE con un 66,2% de votos favorables, más de los esperados. El resultado de la consulta, saludado como "histórico" por Milanovic, el SDP, el presidente Josipovic y todos los partidos parlamentarios, quedó empero deslucido por el muy bajo nivel de participación, que fue del 43,5%. En Zagreb la abstención fue menor, pero aun así llegó al 45%.

El 9 de marzo el Sabor ratificó el Tratado de Adhesión, el proceso de ratificación nacional por los otros 27 parlamentos concernidos (incluido el esloveno, luego de arreglarse la disputa por las pérdidas ocasionadas a 130.000 depositantes croatas por la liquidación en 1991 del Ljubljanska banka) quedó completado el 21 de junio y la membresía croata de la UE se hizo realidad en la fecha prevista del primero de julio de 2013. En su comunicado de bienvenida, la Comisión Europea recordó a Croacia que no debía caer en la complacencia y cejar en los esfuerzos para frenar la corrupción política y combatir el crimen organizado. El viceprimer ministro socialdemócrata responsable de política europea, Neven Mimica, pasó a ser el representante croata en la Comisión Barroso, donde tomó la cartera de Protección del Consumidor.

Los croatas eligieron por primera vez a sus 12 representantes en el Parlamento Europeo dos meses y medio antes del ingreso, el 14 de abril de 2013. El SDP, llevando a Tonino Picula de cabeza de lista, sacó unos pocos miles de votos menos que la HDZ y mandó a Bruselas cinco diputados, frente a los seis de su rival derechista. En esta ocasión la abstención, de casi el 80%, fue aplastante, potente señal de que la entrada en la UE era un acontecimiento que dejaba apáticos a muchos ciudadanos, con pocas ganas de celebraciones por el recrudecimiento de la crisis económica y el desempleo, que golpeaba ya a la mitad de los jóvenes.

2012, 2013, 2014 y 2015 fueron años de contratiempos y sinsabores para Milanovic en los más diversos frentes. En noviembre de 2012, luego de ganar la reelección, en un proceso abierto a la militancia, como presidente de su partido, Milanovic encajó el veredicto judicial condenatorio del viceprimer ministro, ministro de Economía y líder del HNS-LD, Cacic, al que un tribunal de apelación húngaro impuso una pena de 22 meses de prisión por haber provocado un accidente mortal de carretera cuando conducía su vehículo en el país vecino. Cacic dimitió y su posición de viceprimer ministro fue transferida a Vesna Pusic. Otra baja sonada del Ejecutivo fue la del ministro de Finanzas Slavko Linic, al que en mayo de 2014 Milanovic sustituyó por Boris Lalovac tras censurar su aprobación de una oscura transacción con un hombre de negocios que ofrecía saldar sus cuentas con el fisco mediante la entrega al Estado de unas tierras tasadas por un valor descaradamente inflado.

Otro revés para Milanovic fue el referéndum constitucional del 1 de diciembre de 2013, en el que el 65,8% de los votantes aceptaron la propuesta de los promotores de la consulta a través de la recogida de firmas, la organización conservadora católica U ime obitelji (En Nombre de la Familia), de introducir en la Carta Magna una modificación que definiese la figura del matrimonio como la unión de un hombre y una mujer. La participación fue escasa, del 38%. Este cambio legal suponía en la práctica la prohibición en Croacia del matrimonio entre personas del mismo sexo. El Gobierno, bastante molesto por la convocatoria del referéndum y su desenlace, que a su entender enviaba a Europa un mensaje de conservadurismo a contracorriente, replicó con la aprobación y promulgación de un ley de uniones civiles que, subrayó Milanovic, brindaba a las parejas homosexuales acogidas al registro los mismos derechos civiles y económicos que los cónyuges heterosexuales, salvo el derecho de adopción.

Por otra parte, el Gobierno Milanovic hubo de lidiar con las protestas y disturbios provocados por grupos de veteranos de la guerra de independencia, quejosos de que las autoridades no estaban respetando sus derechos, y por ultranacionalistas hostiles a las expresiones culturales de la minoría serbia. En relación tangencial con este tema, en febrero de 2015 el Tribunal Penal Internacional de La Haya, en una sentencia salomónica, desestimó las demandas por genocidio que Croacia y Serbia se habían interpuesto mutuamente para referirse a los crímenes cometidos por los dos bandos combatientes durante la guerra de 1991-1995.

El estado de malestar instalado en amplias capas de la población volvió a pasar factura a Milanovic en las nuevas elecciones europeas de mayo de 2014, que acarrearon a la coalición Kukuriku la pérdida de dos puntos de voto y un diputado. Esta vez, la HDZ, liderada desde mayo de 2012 por Tomislav Karamarko y llevando a Andrej Plenkovic de cabeza de lista, y sus aliados del centro-derecha sacaron al bloque oficialista del centro-izquierda una ventaja de más de 11 puntos. El tropezón electoral se repitió en las presidenciales a doble vuelta del 28 de diciembre de 2014 y el 11 de enero de 2015, donde el titular aspirante a la reelección con el respaldo del Gobierno, Josipovic, sucumbió ante la postulante de la HDZ, la ex ministra de Exteriores Kolinda Grabar-Kitarovic.

Solo en 2015, con un crecimiento del 2,4%, pudo la economía croata superar seis años consecutivos de recesión que dejaron una contracción acumulada del 12% del PIB, una de las más severas de la UE. La suma de las alzas del IVA, la privatización de los astilleros y los recortes de determinados beneficios sociales y en los salarios de los trabajadores del Estado tuvo un efecto limitado en el control del déficit público, que todavía en el año de la recuperación económica se mantuvo por encima del tope europeo del 3%, en concreto tres décimas más. Por lo que se refería a la deuda pública, esta había aumentado al 84,4% del PIB, cuando el límite fijado por el Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la UE era del 60%.

La mayor reforma estructural acometida por el Gobierno, en enero de 2014, fue el retraso de la edad de jubilación, que pasó de los 65 a los 67 años para quienes quisieran percibir el 100% de su pensión y de los 60 a los 62 años para los pensionistas anticipados que tuvieran por lo menos 41 años cotizados. La reforma, justificada por el Ejecutivo con el argumento del envejecimiento poblacional y el aumento de la esperanza de vida, se aplicaría gradualmente hasta 2038. Luego, en febrero de 2015, Milanovic anunció que el Gobierno, como medida "excepcional y puntual" destinada a aliviar las penurias de los ciudadanos con bajos ingresos o sin recursos, liberaría de sus obligaciones de pago a aproximadamente 60.000 personas con deudas contraídas con bancos, empresas de suministros de servicios, ayuntamientos y la propia hacienda del Estado por el equivalente a entre 130 y 4.500 euros.

A finales del verano de 2015 Milanovic empezaba a tomarse un respiro por la mejora de la coyuntura económica cuando Croacia, país no miembro del espacio de Schengen pero al que por su membresía de la UE estaba obligado a unirse en un futuro, se vio inmersa en la crisis generada por la afluencia masiva en los Balcanes y Europa central de cientos de miles de migrantes y refugiados de los conflictos de Oriente Medio, sirios en gran medida, que habían huido de sus países de origen y arribado a las costas griegas a través de Turquía. A mediados de septiembre el flujo principal de los refugiados que subían a pie, en autobús o en tren desde el sur con la pretensión de llegar a Alemania o Suecia se presentó ante la frontera croato-serbia, en su mayor parte delimitada por el Danubio, desviados de su ruta original, que suponía atravesar Hungría. Sin embargo, el sellado hermético por el Gobierno de Budapest de sus fronteras con Serbia y Rumanía había bloqueado todos los pasos de las rutas orientales. Esto convertía a Croacia en país alternativo de tránsito.

Aunque muy preocupado por la situación de inseguridad y por la ilegalidad que suponía la violación de las fronteras nacionales, Milanovic no imitó el proceder de su homólogo húngaro, el derechista Viktor Orbán, de blindar la frontera con una barrera militarizada. Luego de un breve intento de registrar a los que se agolpaban para entrar, el dirigente croata ordenó a la Policía que dejara pasar a los refugiados y les permitiera tomar transportes, estableciendo, eso sí, pasillos seguros, puestos de atención humanitaria y centros de recepción fuertemente vigilados.

Sobre la decisión de no obstaculizar pesó la convicción de que los expatriados no iban a solicitar el asilo ni a detenerse en la pobre Croacia, sino que seguirían su camino hasta la rica Alemania, aunque antes tuvieran que atravesar Eslovenia y Austria, ambos países de Schengen, cuyos gobiernos se encontrarían con sus propios problemas de seguridad y desafíos logísticos. La presión migratoria sobre Croacia se intensificó cuando Hungría, airada porque Zagreb le estaba derivando algunos miles de refugiados, comenzó a extender la barrera de alambre a la frontera con su otro vecino eslavo.

A su vez, Milanovic acusó a Serbia de estar redirigiendo a decenas de miles de migrantes, unos 200.000 hasta mediados de octubre, hacia Croacia (que a su vez estaba haciendo lo mismo con respecto a Eslovenia) poniendo a su disposición autobuses y trenes. La tarascada entre Zagreb y Belgrado derivó en mutuas represalias fronterizas, impidiéndose por unos días los tráficos de vehículos y mercancías. Milanovic recibió fuertes críticas también de la oposición de casa por decir que Croacia tenía una "capacidad limitada" y no estaba en condiciones de detener a la "triste riada de desventurados", problema que solo podría solucionarse en sus "fuentes", Grecia y Turquía, así que la Policía lo mejor que podía hacer era dirigir a estas personas hacia Hungría y, si no era posible entrar allí, hacia Eslovenia

A diferencia de sus colegas de Hungría, Chequia, Eslovaquia y Rumanía, Milanovic no puso objeciones y suscribió el acuerdo adoptado por los gobernantes de la UE el 23 de septiembre en Bruselas, por el que se colectivizaba la crisis con el establecimiento de unas cuotas nacionales "voluntarias" de acogida de hasta 120.000 refugiados y migrantes irregulares arribados a Grecia, Italia y Hungría.


4. Derrota en las parlamentarias de 2015 y 2016 y elección en las presidenciales de 2020

Las perspectivas de Milanovic y el SDP de cara a las elecciones generales del 8 de noviembre de 2015 no eran halagüeñas. Por de pronto, parecía jugar a favor del Gobierno la recuperación, bien que muy tardía, del crecimiento económico. Sin embargo, el paro seguía en unos niveles muy elevados, por encima del 16%, tasa que en la UE solo superaban España y Grecia. Y, por supuesto, estaba la estrategia aperturista para manejar la crisis de los refugiados, unos 335.000 hasta el momento de paso por el país, que no resultaba precisamente popular. La coalición oficialista Kukuriku ahora se hacía llamar Croacia Crece (Hrvatska raste) y de la misma se había descolgado la IDS-DDI. A cambio, el SPD reclutó para su alianza a otras tres formaciones pequeñas, entre ellas el HSS.

El resultado electoral fue la derrota del bloque del centro-izquierda con el 32,3% de los votos y 56 escaños, 25 menos que en 2011. No obstante, la Coalición Patriótica (Domoljubna koalicija) comandada por la HDZ, con 59 diputados, distó de llegar a la mayoría absoluta. Tanto Milanovic como el líder de la HDZ, Karamarko, emprendieron negociaciones con el partido que tenía la llave de la gobernabilidad, el Puente de Listas Independientes (Most), formación con pocos años de vida y animada por el liberal conservador Bozo Petrov, convertida en la tercera del Sabor con 19 escaños. La pretensión de Milanovic de seguir siendo el primer ministro fue considerada inaceptable por Petrov, quien condicionó su entrada en un Gobierno de coalición a que este estuviera presidido por una figura independiente. Karamarko sí acató la exigencia; como resultado, el 22 de enero de 2016 la HDZ y el Most asumieron el Ejecutivo colocando de primer ministro al empresario croato-canadiense Tihomir Oreskovic.

Milanovic, reelegido el 2 de abril de 2016 presidente del SDP frente a un rival del ala izquierda, siguió en el primer plano de la política como líder de la oposición al Gobierno Oreskovic, llamado a ser de corta vida. Enfrentado en una querella interna con Karamarko, primer viceprimer ministro a la sazón, Oreskovic fue defenestrado el 16 de junio mediante una moción de censura parlamentaria lanzada por la propia HDZ, partido que menos de una semana después volvió a sobresaltar el curso político con el anuncio de dimisión de su jefe, al que tomó el relevo Andrej Plenkovic. Croacia tendría elecciones anticipadas el 11 de septiembre de 2016 y para el nuevo examen en las urnas Milanovic presentó la Coalición Popular (Narodna koalicija), a la que daban vida el SDP, el HNS-LD, el HSU y el HSS. Contrariamente a lo imaginado en un primer momento, los perjudicados por el aparatoso derribo del Gobierno Oreskovic, que se mantenía en funciones, no fueron sus autores, sino el Most y el SDP, el cual perdió otros dos diputados.

El enésimo fracaso electoral ya no dejó a Milanovic más salida que la dimisión como presidente del SDP. El 26 de noviembre de 2016, al mes de constituirse el nuevo Gobierno de la HDZ y el Most mandado por Plenkovic, Milanovic cedió el liderazgo a Davor Bernardic, elegido por los militantes con el 64% de los votos y dirigente en notorias malas relaciones con él. El ex primer ministro anunció su retirada de la política y en 2017 inició una nueva etapa en el sector privado, abriendo una firma de consultoría empresarial llamada EuroAlba Advisory y contratando como cliente de postín al primer ministro socialista de Albania, Edi Rama. También, fue nombrado presidente del Consejo Diplomático del Colegio Universitario de Relaciones Internacionales y Diplomacia Dag Hammarskjöld, centro formativo sito en Zagreb.

El 17 de junio de 2019 Milanovic retornó súbitamente a las portadas de actualidad con el lanzamiento de su candidatura a la Presidencia de la República, competidora de la reeleccionista de Grabar-Kitarovic, en las votaciones que tocaban en diciembre. Tomando el eslogan de "Un presidente con carácter", el aspirante socialdemócrata se veía a sí mismo como el jefe de Estado de un "país normal", es decir, una Croacia "moderna, progresista y abierta", rasgos nacionales que, opinaba, el Gobierno de la HDZ, con su creciente orientación a la derecha nacionalista, estaba borrando. El 6 de julio el SDP aprobó la nominación oficial de su anterior líder y la candidatura fue también respaldada por un ramillete de agrupaciones del centro y el centro-izquierda: HSU, HSS, IDS-DDI, Partido Popular-Reformistas (NR-S), Partido Verde-Alternativa Verde (Zeleni), Demócratas (Demokrati), Laboristas Croatas (Laburisti), Alianza Cívica Liberal (GLAS), Alianza de Primorje-Gorski Kotar (PGS), Alianza Democrática de Medimurje (MDS), Partido de Pensionistas (SU), Partido del Activismo Popular y Cívico (SNAGA) y Desarrollo Sostenible de Croacia (ORaH).

El 22 de diciembre Milanovic se puso en cabeza con el 29,5% de los votos, sacándole tres puntos de ventaja a Grabar Kitarovic y pasando a disputar con ella una segunda vuelta de la que fueron eliminados otros nueve contendientes, el más destacado de los cuales era el independiente Miroslav Skoro, un popular cantante folk de tendencia ultranacionalista. El balotaje tuvo lugar el 5 de enero y el resultado fue la victoria con el 52,6% de los votos del socialdemócrata, que tomó posesión del cargo el 18 de febrero. En su discurso inaugural, Milanovic reiteró sus mensajes moderados sobre una concepción del patriotismo que, sin dejar de guardar memoria y tributo a quienes lucharon y dieron su vida por la independencia nacional, no sucumbiera a los "exclusivismos", la "intimidación" y la "discriminación" de quienes fueran "diferentes", "más débiles" o "menos numerosos" por su género, su etnia, su religión, su condición social, su ocupación o su edad.

El presidente de Croacia está casado desde 1994 con Sanja Music-Milanovic, médica especialista en epidemiología. El matrimonio ha tenido dos hijos.

(Cobertura informativa hasta 19/2/2020)

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