Kiril Petkov

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Actualización: 18 enero 2022

Bulgaria

Primer ministro (2021-)

  • Kiril Petkov Petkov
  • Mandato: 13 diciembre 2021 - En ejercicio
  • Nacimiento: Plovdiv, provincia de Plovdiv, 17 abril 1980
  • Partido político: Continuamos el Cambio (PP)
  • Profesión: Economista y empresario
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Biografía

El 13 de diciembre de 2021 Bulgaria ha salido de un insólito atolladero político de 252 días de duración con la investidura del nuevo Gabinete encabezado por el economista y empresario Kiril Petkov. En septiembre, Petkov renunció a la cartera de Economía en el Gobierno interino de técnicos que dirigía el también independiente Stefan Yanev para fundar, junto con su colega Asen Vasilev, un partido centrista proeuropeo y anticorrupción, de nombre Continuamos el Cambio (PP). Con menos de dos meses de vida, PP dio la campanada en las elecciones legislativas de noviembre, que a diferencia de las celebradas en abril y julio sí fueron resolutivas. Como cabeza de la lista más votada, Petkov recibió el mandato formativo del presidente de la República, Rumen Radev, y en poco tiempo fue capaz de articular una coalición mayoritaria de gobierno tan ideológicamente variopinta como innovadora, integrando a los socialistas (BSP), a los liberal-conservadores (DB) y a los populistas de Slavi Trifonov (ITN).

Verdadera bocanada de aire fresco en el panorama político búlgaro, Petkov, formando tándem con Vasilev, su viceprimer ministro y ministro de Finanzas, promete terminar con el desvío ilegal de fondos públicos y la evasión fiscal, fortalecer las instituciones republicanas, modernizar la economía de mercado y mejorar los servicios sociales. Su estilo mediático, fundamental para su éxito, recuerda más al de un coach corporativo o un conferenciante científico que al del político mitinero al uso. En su imagen, Petkov transmite dinamismo, transparencia, fiabilidad y capacidad de consenso.

El optimista compromiso de "erradicar" la corrupción, uno de los lastres estructurales del país de la UE donde la renta por habitante es más baja, ya fue la bandera proselitista, con decepcionantes resultados, de los ex primeros ministros Simeon Sakskoburggotski y Bokyo Borisov, padrinos de sendos movimientos conservadores con acentos populistas. El pronto mutis del primero y el paulatino declive del segundo tras una década larga en la que fue la figura dominante del país (merced a una combinación de carisma, astucia y flexibilidad, finalmente insuficientes para contrarrestar las carencias y turbiedades de su gestión), son para Petkov un recordatorio de que si su plataforma renovadora no empieza a dar frutos pronto, el favor de las urnas podría disiparse con tanta rapidez como le llegó. Lo cierto es que solo el 38% de los electores votó en los terceros comicios concentrados en menos de ocho meses. Esta abstención sin precedentes, bien expresiva de un hastío y un desapego muy extendidos, ensombrece la elogiada resolución de la parálisis política en que había encallado Bulgaria.

Por otro lado, del nuevo gobernante se espera una suavización de la posición adoptada por Borisov en noviembre de 2020 con respecto al arranque de las negociaciones oficiales de adhesión de Macedonia del Norte a la UE; entonces, las autoridades búlgaras plantearon un veto de facto a las conversaciones entre Bruselas y Skopje con el argumento de que Macedonia del Norte, ignorando el espíritu del Tratado de Amistad bilateral de 2017, no estaba actuando contra la difusión de "ideología antibúlgara". Hasta ahora, las tesis de Sofía, entre otros puntos en conflicto, son que el macedonio no es un idioma eslavo sustancialmente diferente del búlgaro y que en Bulgaria no existe una minoría de macedonios étnicos, cuya presencia alienta los sentimientos panmacedonios de los círculos ultranacionalistas del país vecino.


(Texto actualizado hasta 15 diciembre 2021)


Petkov es un absoluto recién llegado al proscenio político y su ascenso hasta el vértice del Estado búlgaro en diciembre de 2021 no puede ser más vertiginoso: hasta mayo, no era más que un desconocido aunque próspero empresario del ramo biotecnológico. De 41 años, hijo de profesores y natural de Plovdiv, la segunda ciudad de Bulgaria, su instrucción escolar en inglés le facilitó el acceso a una educación superior en Canadá y Estados Unidos. En la Universidad de Columbia Británica, en Vancouver, se sacó el grado de Bachelor of Commerce (BComm) y en la Universidad de Harvard, en Cambridge, Massachusetts, completó su currículum académico con el MBA, obtenido en 2007. Entre aula y aula, de 2001 a 2005, trabajó en la plantilla de gerentes de McCain Foods Ltd., multinacional de la alimentación y líder mundial en la distribución de patata congelada, con sede en Nueva Brunswick. En Canadá, Petkov conoció a su esposa, Linda McKenzie, y fundó un hogar, aumentado con el nacimiento de tres niñas. Además, adquirió la nacionalidad local.

De vuelta a Bulgaria para instalarse con su familia, el economista se abrió camino en el emprendimiento privado. En 2007 fundó una compañía, ProViotic AD, especializada en productos probióticos y que iba a registrar la patente comercial de organismos de microbiota intestinal bacteriana, aislados por investigadores y científicos de la Harvard Medical School y el Brigham and Women's Hospital de Boston. En la actualidad, ProViotic AD vende y exporta cápsulas con la bacteria Lactobacillus bulgaricus GLB44, un agente probiótico de origen vegetal al que acompaña la certificación de "100% orgánico". En 2008, además, ayudó a poner en marcha el Center for Economic Strategy and Competitiveness (CESC), organización educativa afiliada a la Universidad de Sofía y el Institute for Strategy and Competitiveness (ISC) de la Harvard Business School. A partir de 2014, Petkov ejerció también de consultor para Juice Press, marca estadounidense de bebidas nutricionales, y en 2018 promovió la apertura del Centro de Investigación Aplicada e Innovación en Ciencias Naturales (CASI), una incubadora de proyectos público-privados orientada a los estudiantes de la Facultad de Biología de la Universidad de Sofía.


LA PARALIZANTE CRISIS DE 2021 Y EL SURGIMIENTO DE PETKOV
Cuando el 4 de abril de 2021 Bulgaria celebró elecciones generales, generadoras del bloqueo institucional que menos de ocho meses después iba a desembocar en el inopinado salto del empresario a la jefatura del Gobierno búlgaro, Petkov seguía dedicado a sus actividades profesionales privadas, ajeno por completo a la política y haciendo una vida anónima para el público.

La victoria, de lo más deslucida, correspondió a la alianza formada por el partido conservador y proeuropeo Ciudadanos por el Desarrollo Europeo de Bulgaria (GERB) del tres veces primer ministro Boyko Borisov y la Unión de Fuerzas Democráticas (SDS), formación con planteamientos similares y liderada por Rumen Hristov. Con el 25,8% de los votos, el binomio GERB-SDS, exponente de un centro-derecha moderado, sacó 20 escaños menos, 75, que los obtenidos por el GERB individualmente la vez anterior. Como en 2009, 2013, 2014 y 2017, el GERB fue la fuerza más votada, pero erosionado, sin la pegada de antaño. Borisov se encontró con que le faltaban 46 escaños para ser investido en la Asamblea primer ministro por cuarta vez y que carecía de aliados: sus socios en la legislatura saliente, los Patriotas Unidos y el Movimiento Volya, es decir, todo el arco de la derecha populista y ultranacionalista, eran ahora extraparlamentarios. En segundo lugar, con 51 diputados, se destacó Existe Tal Pueblo (ITN), el nuevo partido populista y anticorrupción, sin posición ideológica clara aunque orientado al conservadurismo, del músico y personalidad televisiva Slavi Trifonov, erigido en vocero del enfado de muchos búlgaros por la deriva nacional. Tercero fue el Partido Socialista Búlgaro por Bulgaria (BSPzB), lista izquierdista conducida por Korneliya Ninova.

El resultado electoral de abril fue visto como un fracaso para Borisov, blanco de las acusaciones de amenazar a la prensa crítica, de amparar los negocios corruptos en las altas esferas y hasta de cultivar relaciones personales con los principales cabecillas del crimen organizado en Bulgaria. Los escándalos de corrupción (Bulgaria era el país de la UE peor clasificado por la ONG Transparencia Internacional), la impunidad de los crímenes mafiosos, las dudas sobre el uso de los fondos europeos, la instrumentación política de la justicia y la mala gestión de la COVID-19, entre otros motivos, estuvieron detrás de las concurridas manifestaciones y protestas cívicas vividas en el país desde julio de 2020 y cuya primera reclamación era la renuncia del primer ministro.

Justamente, el serio problema de gobernabilidad planteado por las elecciones precipitó ese paso ahora. El 15 de abril Borisov presentó protocolariamente la dimisión, que le fue aceptada por la Asamblea Nacional, y nominó a un hombre de su partido, Daniel Mitov, como candidato a sucederle. La estrategia, pragmática y oportunista, de hacerse a un lado cuando los vientos no le eran favorables era típica de Borisov: ya la había aplicado en 2013, presionado por una furibunda protesta social, y en 2016, al perder su candidata, Tsetska Tsacheva, las elecciones presidenciales frente a Rumen Radev, un independiente apoyado por los socialistas.

El 20 de abril el presidente Radev encargó la formación del nuevo Gobierno a Mitov, pero este, como cabía esperar, no consiguió armar una coalición mayoritaria y devolvió su mandato al cabo de tres días. El 28 de abril Radev encomendó la tarea a la ajedrecista Antoaneta Stefanova, diputada de ITN y persona de confianza de Trifonov, quien rehusó de inmediato. Siguiendo con el procedimiento legal, Radev trasladó el mandato al tercer partido, el BSP; su cabeza, Ninova, devolvió automáticamente la encomienda presidencial. Al fracasar la tercera tentativa de formar Gobierno, Radev, de acuerdo con la Constitución, anunció la disolución de la Asamblea y la convocatoria de elecciones anticipadas, para el 11 de julio.

El 11 de mayo el presidente nombró un Gobierno interino formado por técnicos y dirigido por el general retirado y ex ministro de Defensa Stefan Yanev, el cual tomó posesión en la jornada siguiente. Fue entonces cuando el nombre y el rostro de Petkov se dieron a conocer, como el titular de la cartera de Economía. El nombramiento suscitó en algunos sectores dudas sobre su constitucionalidad, ya que Petkov mantenía la doble nacionalidad búlgara y canadiense

Las redes sociales empezaron comentando el supuesto parecido físico de Petkov con el actor John Travolta. Sin embargo, la atención del público no tardó en ser captada por las palabras del ministro temporal, en teoría destinado a ser fugaz y a no dejar huella en el curso político. Así, en una entrevista televisada el 16 de mayo, Petkov causó sensación al revelar que el Banco de Desarrollo de Bulgaria (BDB), instrumento del apoyo estatal a las pymes con problemas de financiación, había adjudicado en créditos 846 millones de leva, al cambio 483 millones de euros, a tan solo ocho compañías; de ellas, cuatro parecían estar conectadas de alguna manera con Delyan Peevski, magnate de los medios de comunicación y miembro del Movimiento por los Derechos y las Libertades (DPS), partido liberal defensor de los intereses de la minoría turca. Con una mala reputación de oligarca, Peevski estaba envuelto en varias polémicas y era objeto de escrutinio por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. El ministro interino valoró en términos muy críticos esta situación y anunció la creación de una comisión especial de control y transparencia para averiguar si había algo turbio tras este aparente trato de favor del BDB hacia las empresas beneficiarias, y comprobar el uso que se hacía de los fondos prestados. Petkov habló de auditar cuentas y de renovar el consejo de supervisión del BDB.

El 11 de julio tuvieron lugar las segundas elecciones del año. Lo que vino después fue un calco de la secuencia precedente, salvo por el vuelco en la primacía electoral. Esta vez, ITN arrebató la posición de cabeza a GERB-SDS, pero los de Trifonov, con una mayoría simple de 65 escaños (10 menos que los sacados por Borisov en abril y apenas distanciados de los conservadores) y sin socios a la vista, se encontraron atados. El 30 de julio Radev empezó llamando al nuevo candidato de ITN, Plamen Nikolov, quien el 6 de agosto le presentó una nómina de ministros de un solo color. Cuatro días después, sin embargo, los populistas reconocieron que este Gabinete adolecía de una aguda minoría y renunciaron a someterlo al voto de la Asamblea. El 20 de agosto Daniel Mitov (GERB) declinó al instante el mandato presidencial y el día 27 Radev acudió a la socialista Ninova, que arrojó la toalla a su vez el 7 de septiembre. Llegado este punto, Radev, el 16 de septiembre, llamó a unas terceras votaciones para el 14 de noviembre, haciéndolas coincidir con la primera vuelta de las presidenciales en las que él optaba a la reelección, y volvió a nombrar primer ministro interino a Stefan Yanev.

El segundo Gabinete Yanev, formado el mismo 16 de septiembre, era igual que el primero salvo por una llamativa doble baja: se apearon Petkov y su colega de Finanzas, Asen Vasilev. Amigo desde los días en Harvard y compañero de iniciativas académicas, Vasilev era otro economista y empresario con un perfil muy parecido al de Petkov, pero a diferencia de él traía una experiencia gubernamental anterior, el Ministerio de Economía, Energía y Turismo en el también Gobierno interino, de dos meses de duración en la primavera de 2013, a raíz de la primera renuncia Borikov, que tuvo como primer ministro a Marin Raykov


FULTURANTE ÉXITO ELECTORAL Y SUBIDA AL EJECUTIVO
A partir de aquí, la recién despuntada carrera política de Petkov tomó un vericueto trepidante. Tras algunas semanas de especulaciones al respecto, el 19 de septiembre él y Vasilev hicieron presentación de Continuamos el Cambio (Prodalzhavame promyanata), partido que nacía con las metas de "gobernar Bulgaria y lograr un elevado crecimiento económico con cero corrupción y competencia a todos los niveles". PP se erigía en "esperanza para los millones de ciudadanos que no se sienten representados en la vida política", en la "convicción de que los búlgaros tenemos suficiente fuerza, podemos y debemos dejar los últimos lugares en los rankings europeo y mundial de nivel de vida y libertad".

Sus flamantes colíderes presentaban a PP a las elecciones convencidos de que "los principios de gestión para del desarrollo del entorno empresarial son la columna vertebral económica de la sociedad", y en la creencia de que "es inaceptable que todos los grupos sociales vulnerables y los de más edad vivan bajo el umbral de la pobreza". Un Gobierno capitaneado por PP, rezaba el manifiesto del partido, pondría "freno a las fugas" de fondos públicos, daría "empoderamiento de gestión" a personas "independientes, competentes y honestas", trabajaría por una "justicia rápida e imparcial", y eliminaría licencias, registros y permisos "innecesarios". Los impuestos "no se cambiarían", pero "sí se recaudarían". Petkov y Vasilev apostaban por una economía de libre mercado abierta a la innovación, las nuevas tecnologías y los productos y servicios de futuro, y con empleos "mejor remunerados". A la vez, esa nueva economía búlgara no debía ser "dependiente de fuentes de energía extranjeras", y sí en cambio debía conciliar "competitividad" y "consenso ecológico".

Sin más recursos que los puramente personales, su imagen y su discurso, Petkov –quien renunció a su ciudadanía canadiense, poniendo fin a una duplicidad de nacionalidades que para el Tribunal Constitucional, en su auto del 27 de octubre con efecto retroactivo, no era compatible con la titularidad de un ministerio del Gobierno- y Vasilev disponían de menos de dos meses para hacerse un hueco digno en una oferta electoral ya rica en competidores, de izquierda, centro, derecha y extrema derecha. En los sondeos de intención de voto debutaron con una cuota por encima del 10%, todo un aviso de tendencia. Hasta el final de la campaña, PP se mantuvo en la horquilla del 10% al 17%, a la zaga del GERB-SDS pero creciendo a costa de otros, fundamentalmente ITN, cuyo éxito de julio se evaporaba a ojos vista.

Llegado el 14 de noviembre, las encuestas a pie de urna advirtieron un corrimiento masivo de votos hacia la lista encabezada por Petkov. Horas después, el escrutinio oficial confirmó la victoria, de todo punto inesperada, de PP, convertida en la primera fuerza política de Bulgaria con el 25,3% de los votos y 67 escaños.. De esa cuota parlamentaria, el partido propiamente dicho tenía 64 diputados; los tres diputados restantes se los repartían dos micropartidos adheridos a la coalición electoral homónima, el social liberal Volt y el liberal Clase Media Europea (SEK). Como dato sombrío de la jornada democrática, la participación alcanzó tan solo el 38,4% del censo. El porcentaje de participación, muestra del cansancio de los electores por tanta llamada a las urnas y por tamaña incapacidad de los partidos para hacer un esfuerzo de entendimiento y zanjar la ingobernabilidad, era dos puntos menor que el registrado en julio y casi 11 puntos inferior al de abril. En cuanto a la elección presidencial, Radev, apoyado por PP, ITN y el BSP, se quedó a medio punto de proclamarse vencedor sin necesidad de balotaje frente al postulante independiente respaldado por GERB-SDS, Anastas Gerdzhikov; en la segunda vuelta celebrada siete días después, Radev se aseguró el segundo mandato con el 66,7% de los sufragios.

Tras conocer los resultados de las legislativas, Petkov proclamó que Bulgaria estaba "tomando un nuevo camino" y que su agrupación estaba lista para forjar y liderar una coalición de gobierno basada en los principios de la "tolerancia cero" con la corrupción y la mejora del bienestar de los búlgaros. Descartados o autodescartados el GERB de Borisov, la SDS de Hristov y el DPS de Mustafa Karadayi, los interlocutores de Petkov y Vasilev pasaron a ser el BSP (cuarto con 26 escaños), ITN (quinto con 25 escaños) y la coalición tripartita Bulgaria Democrática (DB, sexta con 16 escaños). Representativas respectivamente de la socialdemocracia, el populismo conservador y el centro-derecha proeuropeo, liberal y verde, se trataban de tres opciones electorales a las que la súbita aparición de PP les había acarreado fuertes pérdidas. Por planteamientos clásicos, PP podía entenderse sin problemas con la DB de Atanas Atanasov, Hristo Ivanov y Borislav Sandov, mientras que las consignas anticorrupción tenían en ITN otro preclaro paladín.

Las negociaciones oficiales entre PP, BSP, ITN y DB arrancaron el 23 de noviembre y el 10 de diciembre las partes anunciaron que ya tenían un acuerdo para dotar a Bulgaria de un "Gobierno estable". Los ejes del acuerdo eran: la conducción de una "lucha exitosa" contra la corrupción; la reforma del poder judicial en aras de su independencia y transparencia; el "respeto del estado de derecho", la construcción de una "economía de alto valor agregado", con estímulos a la innovación, la buena gestión, el desarrollo de capital humano y los empleos bien remunerados; la "transformación verde y digital"; y, en política exterior, la preservación de los intereses nacionales en el marco de la doble pertenencia a la UE y la OTAN. Asimismo, se haría todo lo posible por frenar la escalada alcista del precio de la electricidad.

En la jornada siguiente, Petkov recibió el preceptivo encargo presidencial y acto seguido presentó la composición de su Gabinete, que descansaba en una mayoría absoluta de 134 diputados sobre 240. Él era el primer ministro y su inseparable Vasilev el viceprimer ministro y ministro de Finanzas. Kalina Konstantinova (PP), Korneliya Ninova (BSP), Grozdan Karadjov (ITN) y Borislav Sandov (DB) obtenían también sendos viceprimeros ministerios con cartera. Ministra de Exteriores era Teodora Genchovska por ITN, ministro del Interior Boyko Rashkov por PP y ministro de Defensa el hasta ahora primer ministro interino, Yanev, por PP también. En total, PP se quedó con ocho puestos además de Petkov, y con cuatro cada uno el BSP, ITN y DB. De los 21 miembros del Gabinete, cinco eran mujeres.

En su designación de Petkov, el presidente Radev, notorio antagonista de Borisov, formuló las siguientes palabras: "Usted y sus socios de coalición tienen la responsabilidad de reformar el vicioso modelo de poder heredado de 12 años de gobierno autoritario, para combatir la corrupción y la anarquía, y las desigualdades y la pobreza que estas generan". Por su parte, Petkov afirmó que: "Es hora, tras 32 años, de que los búlgaros vean a unos ocupantes del poder que se preocupen de ellos. Es hora de que los jóvenes búlgaros en el exterior vean a Bulgaria como un lugar prometedor al que regresar, y que nuestros padres vean a Bulgaria como el lugar donde pueden tener una pensión digna y vivir su vejez con dignidad". El 13 de diciembre, por último, la Asamblea Nacional aprobó por 134 votos contra 104 el nuevo Ejecutivo, tomando este posesión.

El Gobierno Petkov ha sido recibido muy positivamente por los líderes de la UE, que confían en que Bulgaria, Estado miembro desde 2007, inicie una etapa de estabilidad y reformas enérgicas, sobre todo en los capítulos judicial e institucional. El país, adherido al ERM II en julio de 2020, tiene un Plan de Acción para la adopción de la moneda única y el ingreso en la Eurozona en 2024. En cambio, la entrada en el Área Schengen, sujeta a exigentes requisitos técnicos y legales sobre el control de fronteras, la política de visados, la cooperación policial y la protección de datos, carece por el momento de fecha. Otro problema, en este caso diplomático, lo ha generado el presidente Radev con sus recientes declaraciones sobre que la anexionada Crimea ya no pertenece a Ucrania, sino que es rusa a todos los efectos, postura que ha irritado a los aliados occidentales.

En cuanto a la COVID-19, Bulgaria vive, como el resto de Europa, una agresiva cuarta ola que aquí ya está de bajada, tras sumir a los hospitales en una situación crítica a principios de noviembre. Aquí, apenas la cuarta parte de la población se ha vacunado con la pauta completa; esta es, con diferencia, la tasa de inmunización más baja de la UE. La pandemia costó al país de los Balcanes orientales en 2020 una recesión del -4,4% del PIB (frente al 4% de crecimiento positivo anotado en 2019) y un déficit fiscal equivalente al 4% del PIB (frente al 2,1% de superávit con que terminó el año anterior). Son valores sensiblemente mejores que los del promedio de los 27. Ello, más la bajísima deuda pública, que no llega al 25% del PIB, y un paro oficial en torno al 5,5%, retratan una situación macroeconómica estable que el accidente de la COVID-19 ha venido a dañar. Los principales problemas de Bulgaria son el insuficiente gasto público, el también limitado nivel de recaudación fiscal y los crónicamente exiguos salarios y pensiones, amén del acusado nivel de corrupción, muchas veces conectada con la delincuencia organizada. A todos ellos se suma ahora la inflación y el encarecimiento desmedido de la luz y la calefacción, que agudizan las situaciones de pobreza.

(Cobertura informativa hasta 15 diciembre 2021)

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