Oskar Lafontaine

© Trialon/Kläber (vía http://die-linke.de)

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Actualización: 18 noviembre 2016

Alemania

Ministro de Finanzas (1998-1999) y líder del SPD (1995-1999)

  • Mandato: 27 octubre 1998 - 18 marzo 1993
  • Nacimiento: Saarlouis, Sarre, 16 septiembre 1943
  • Partido político: La Izquierda (Die Linke); anteriormente, del SPD
  • Profesión: Funcionario de transportes
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Biografía

En 1962, nada más obtener el bachillerato en la Escuela superior de Prüm-Eifel, comenzó estudios en las universidades de Bonn y Saarbrücken, centro este último por el que se diplomó en Físicas. En los cinco años siguientes estuvo empleado en la Sociedad de Aprovisionamiento y Transporte de la ciudad de Saarbrücken. Miembro del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) desde 1966, en 1968 se integró en el Comité Ejecutivo regional del Sarre y dos años después obtuvo la condición de diputado en el Landtag (Parlamento) de dicho estado federado, que mantuvo hasta 1975. Entre 1974 y 1976 fue segundo burgomaestre (teniente de alcalde) de Saarbrücken, y burgomaestre desde 1976 hasta 1985.

Presidente de la Sección Regional del Sarre del SPD desde 1977 y miembro del Comité Directivo Federal desde 1979, el 9 de abril de 1985, luego de la victoria del SPD en las elecciones del 10 de marzo, fue elegido en sustitución del cristianodemócrata Werner Zeyer ministro-presidente del Gobierno regional, el primero socialdemócrata desde la constitución del estado en 1947. El 14 de junio de 1987 fue elegido vicepresidente del SPD y candidato a la Cancillería Federal en las elecciones legislativas del 2 de diciembre de 1990, que no obstante supusieron la reelección de Helmut Kohl.

De cara a estos comicios, Lafontaine, que el 25 de abril resultó herido en el cuello cuando una enajenada, luego de pedirle un autógrafo, le atacó con un cuchillo de cocina, había propugnado un modelo de unificación con la RDA con plazos más lentos y que tuviera más en cuenta sus efectos, tanto sociales para la ciudadanía como financieros para el Estado. De 1991 a 1994 ejerció de apoderado de la República Federal para asuntos culturales en el marco de la cooperación franco-alemana y del 1 de noviembre de 1992 al 31 de octubre de 1993 fue presidente de turno del Bundesrat o cámara alta del Parlamento Federal, y de mayo de 1995 a enero de 1996 de su Comité de Mediación.

Popularmente conocido como el Napoleón del Sarre por su pequeña estatura y carácter enérgico, Lafontaine continuó al frente de ese estado tras las elecciones del 28 de enero de 1990 y el 16 de octubre de 1994, siempre con mayoría absoluta. El 15 de noviembre de 1995, en un movimiento no exento de polémica, fue elegido en el congreso de Mannheim presidente del SPD con 321 votos sobre 511 en sustitución de Rudolf Scharping, quien había encajado la derrota del Partido en las elecciones federales de 1994 (la cuarta consecutiva desde su salida del poder en 1982) y en las sucesivas consultas en los länder. Lafontaine, partidario de imprimir un giro a la izquierda en el SPD, se encargó de conferir al programa socialdemócrata un distintivo propio, en una apuesta por desmarcarse del aparentemente imbatible Kohl.

Así, en el período inmediatamente posterior a su elección incluyó en su discurso un rechazo a las condiciones de la Unión Económica y Monetaria (UEM) europea, que consideraba antisocial, e incluso un inesperado tono nacionalista, con múltiples alusiones negativas al proceso de construcción europea y a la política de inmigración del Gobierno Federal. El 2 de diciembre de 1997 fue reelegido presidente del SPD con el 93,2% de los votos en el Congreso extraordinario de Hannover, en un clima de optimismo por la acumulación de malas noticias para Kohl.

Considerado un alumno aventajado del histórico líder socialdemócrata y canciller Willy Brandt, representante de las esencias izquierdistas del partido y valedor de una suerte de nuevo keynesianismo en materia económica, Lafontaine aspiraba a la nominación por el SPD para hacer frente a Kohl en las elecciones de 1998, pero los magníficos resultados obtenidos por Gerhard Schröder para el partido en las estatales de Baja Sajonia (1 de marzo) proyectaron a este dirigente regional como el líder que el SPD necesitaba para poner fin a 16 años en la oposición. Lafontaine, que había encontrado en él a un aliado para su golpe interno de 1995 contra Scharping, cerró filas con Schröder y aplicó su experiencia como teórico y principal estratega del partido para organizar su campaña electoral y llevarle a la Cancillería.

Justo un mes después de la victoria electoral del 27 de septiembre y de la firma de un acuerdo de coalición con Los Verdes, Schröder constituyó gobierno y puso a Lafontaine, que había ganado el escaño en el Bundestag, al frente del poderoso Ministerio de Finanzas, aún reforzado con nuevas funciones por exigencia de su flamante titular: los departamentos de análisis y coyuntura -hasta entonces competencias del Ministerio de Economía- y responsabilidades adicionales en asuntos europeos y relaciones internacionales. El 10 de noviembre cesó como ministro-presidente del Sarre en favor de Reinhardt Klimmt.

Lafontaine se estrenó en el cargo dispuesto a doblegar al tradicionalmente intocable Bundesbank mediante un recorte de sus amplias atribuciones. Al estar diluidas éstas en el nuevo Banco Central Europeo (BCE) desde la entrada en vigor de la tercera etapa de la UEM (1 de enero de 1999), Lafontaine enfocó fundamentalmente este movimiento para influir en la política monetaria del BCE, a fin de obtener un margen económico para combatir el desempleo, en su opinión, una batalla que el Estado tenía la obligación de librar y ganar. Las tesis de Lafontaine encontraron un eco moderadamente favorable en el Gobierno francés, presidido por el socialista Lionel Jospin, y tendieron a verse como las propias del Gobierno Schröder, cuyo desmarque de muchas de las líneas que habían caracterizado la administración Kohl era ostensible. Ahora bien, las autoridades monetarias europeas reaccionaron con indisimulado malestar y la patronal alemana expresó sin ambages su irritación, amenazando con dirigir sus inversiones fuera del país si se le imponían nuevos impuestos e intromisiones administrativas.

A finales de febrero de 1999 Lafontaine agitó al país con sus insinuaciones sobre una eventual colaboración del SPD con los ex comunistas del Partido del Socialismo Democrático (PDS), maniobra que fue considerada improcedente por sectores de la opinión pública afín y del entorno gubernamental, ya que torpedeaba los intentos de Schröder de construir un nuevo centro con menoscabo de ciertos aspectos de la socialdemocracia tradicional.

Las salidas de tono de Lafontaine en política interior y exterior en los últimos meses de 1998 y primeros de 1999, permitían intuir la sórdida lucha interna con el canciller Schröder. Scharping, ministro de Defensa, le advirtió que su intención de recortar el presupuesto de su área pondría en peligro la participación alemana en una eventual misión de la OTAN en Kosovo. El 10 de marzo de 1999, con los empresarios en pie de guerra, el canciller filtró a la prensa duras críticas a la gestión de su ministro. Se supo que aquel día la crisis de confianza había estallado en pleno gabinete, al instarle Schröder a corregir su actuación.

El 11 de marzo Lafontaine notificó sin mayores explicaciones su dimisión como ministro de Finanzas y presidente del SPD, desenlace espectacular que cuestionó la solidez del Gobierno y generó incertidumbre en un momento delicado, con los debates comunitarios sobre la reforma financiera y la postura alemana partidaria de recortar los Fondos Estructurales y de Cohesión. En la jornada siguiente Schröder nombró a Hans Eichel, hombre más dúctil con los intereses empresariales, para la cartera ministerial. Hasta su asunción se hizo cargo interinamente el titular de Economía, Werner Müller, que sustituyó formalmente a Lafontaine el día 18. Importante calado tuvo también el cese de Lafontaine al frente del SPD, que se interpretó como la certificación del triunfo de la línea pragmática de Schröder. De hecho, el canciller fue inmediatamente designado presidente en funciones, hasta su segura elección en un próximo congreso extraordinario.

Libre de los compromisos gubernamentales, Lafontaine recuperó su perfil de outsider contestatario. Así, en el Primero de Mayo de 1999 lamentó la exclusión de la ONU de las operaciones militares de la OTAN en Kosovo y criticó los bombardeos aéreos. La publicación en la prensa el 3 de octubre de ese año de su nuevo libro, El corazón late a la izquierda (que fue presentado días después en la Feria del Libro de Frankfurt), le dio la oportunidad de criticar ácidamente a Scharping, al ministro verde de Exteriores Joschka Fischer y a Schröder, al que acusó de no cumplir con sus promesas electorales y cuya credibilidad puso en cuestión. El SPD se apresuró a salir en defensa del canciller y a censurar a Lafontaine.

En 2000 Lafontaine, partidario de articular la nueva izquierda en torno a posturas críticas con la globalización, se sumó a la Asociación por la Tasación sobre las Transaciones Financieras para la Ayuda a los Ciudadanos (ATTAC), grupo señero del movimiento antiglobalización que, apoyado en las teorías económicas del nobel James Tobin, fue creado en 1998 en Francia para promover el control democrático del sistema financiero mundial. Otros libros suyos son: Angst vor den Freunden. Die Atomwaffen-Strategie der Supermächte zerstört die Bündnisse (1983); Der andere Fortschritt. Verantwortung statt Verweigerung; Die Gesellschaft der Zukunft; Reformpolitik in einer veränderten Welt (1988); Das Lied vom Teilen. Die Debatte über Arbeit und politischen Neubeginn (1989), y Deutsche Wahrheiten. Die nationale und soziale Frage (1990).

(Cobertura informativa hasta 20/9/2001)