Xanana Gusmão

© UN Photo/Paulo Filgueiras

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Actualización: 28 octubre 2016

Timor-Leste

Presidente de la República (2002-2007) y primer ministro (2007-2015)

  • Kay Rala Xanana Gusmão (de verdadero nombre José Alexandre Gusmão)
  • Mandato: 8 agosto 2007 - 16 febrero 2015
  • Nacimiento: Laleia, distrito de Manatuto, 20 junio 1946
  • Partido político: Congreso Nacional de Reconstrucción de Timor (CNRT)
  • Profesión: Funcionario público y periodista
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Biografía

Hijo de un profesor de escuela que le enseño el idioma portugués y con ancestro en parte portugués, se crió en el campo, junto con su hermano menor y sus cinco hermanas. Recibió la educación primaria en el colegio Santa Teresa de Ossu, en Vikeke, y la secundaria en dos centros regidos por los jesuitas, el seminario de Soibade y la misión Nuestra Señora de Fátima de Dare, cerca de Dili, capital de la entonces provincia portuguesa de ultramar de Timor Oriental. No obstante sus aptitudes académicas, la falta de recursos impidió que terminara el bachillerato en el Liceo Francisco Veira Machado de Dili. Desde 1962 se contrató en diversos trabajos, como mecanógrafo, ayudante de topógrafo, pescador, estibador portuario y docente en una escuela de la minoría china, hasta 1966, cuando consiguió un puesto de funcionario público en el Departamento de Silvicultura y Agricultura. En 1968 inició el servicio militar de tres años en el Ejército portugués y en 1969 contrajo matrimonio con Maria Emília Batista, con la que iba a tener dos hijos, Nito y Zenilda.

Nacionalista moderado, en mayo de 1974, días después de la Revolución que terminó la dictadura salazarista en la metrópoli y dio paso a un gobierno descolonizador, Gusmão empezó a trabajar en la emisora de radio Voz de Timor al tiempo que se adhirió al recién fundado partido independentista Asociación Social Demócrata Timoresa (ASDT). Liderada por Francisco Xavier do Amaral, la ASDT se transformó el 11 de septiembre de 1974 en el Frente Revolucionario de Timor Este Independiente (FRETILIN). Gusmão abandonó su puesto en la función pública y por un tiempo sopesó emigrar a Australia, pero luego decidió adoptar un compromiso pleno con la causa independentista. Cuando se constituyó el FRETILIN, le fue encomendando el puesto de adjunto al presidente del Departamento de Información y accedió al Comité Central del partido, cuyos jefes principales eran do Amaral (presidente), Nicolau dos Reis Lobato (vicepresidente), José Ramos-Horta (secretario general) y Mari Alkatiri.

El 13 de marzo de 1975 se celebraron unas elecciones que ganó, con el 55% de los votos, el FRETILIN sobre dos partidos moderados: la Unión Democrática Timoresa (UDT), liderada por Francisco Xavier Lopes da Cruz y Mário Viegas Carrascalão y favorable a un proceso de descolonización gradual seguido de alguna fórmula que mantuviera los vínculos con Portugal, y el más minoritario de los tres, la Asociación Popular Democrática Timoresa (APODETI), encabezada por Arnaldo dos Reis Araújo y José Fernando Osorio Soares, partidaria de la anexión por Indonesia. Sobre la base de su común rechazo a la integración en dicho país, el FRETILIN y la UDT mantuvieron una coalición entre el 22 de enero y el 27 de mayo de 1975.

En junio de ese año el FRETILIN fue marginado de las conversaciones en Macao entre las autoridades portuguesas, la UDT y la APODETI. Los negociantes acordaron postergar la completa independencia hasta 1978, y el 11 de agosto la UDT intentó hacerse con todo el poder en Dili. Por lo que respecta a Gusmão, el 17 de agosto fue capturado por militantes de la UDT en el cuartel general del FRETILIN y enviado a la prisión de Palapaco. El golpe de fuerza de la UDT desencadenó enfrentamientos generalizados entre los elementos proindonesios y el brazo armado de que se dotó el FRETILIN el 20 de agosto, las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional de Timor Este (FALINTIL), declarándose de hecho la guerra civil y acelerando la retirada, el 26 de agosto, de la administración portuguesa. En los tres meses siguientes, el FRETILIN detentó efectivamente la gobernación de Timor Oriental desde Dili y Gusmão, liberado por sus compañeros en septiembre, colaboró en esa tarea desde sus funciones partidistas.

Las FALINTIL, acusadas de perpetrar atrocidades contra sus adversarios, fueron ganando progresivamente terreno en toda la isla y el 28 de noviembre el FRETILIN proclamó unilateralmente la independencia de la República Democrática de Timor Este (RDTL), con do Amaral de presidente, Lobato de primer ministro y Ramos-Horta (que entonces se encontraba en el extranjero y luego ya no pudo regresar a su país) de ministro de Exteriores. Este desenlace provocó la invasión, el 7 de diciembre, por el Ejército de Indonesia, país que ejercía la soberanía sobre la mitad occidental de la isla y que desde el año anterior reclamaba su derecho a administrar un territorio que consideraba de su archipiélago, al igual que había hecho con Irián Jaya o Nueva Guinea Occidental, antigua colonia holandesa asimilada en 1969.

El Gobierno del general Suharto, protegido de Estados Unidos (el presidente Gerald Ford y el secretario de Estado Henry Kissinger terminaron su visita oficial a Yakarta en la víspera del 7 de diciembre, y recientemente se ha sabido que dieron su consentimiento a la invasión), presentó la agresión como una operación destinada a poner fin al caos de las luchas sectarias en la mitad oriental de la isla, violencias que él había instigado con infiltraciones y sabotajes en los meses previos, y en respuesta a la declaración de independencia particular hecha por la APODETI y a UDT el 29 de noviembre, que establecía la automática integración en Indonesia. La exhibición de retórica marxista por algunos cuadros del FRETILIN concitó el rechazo de varios sectores de la sociedad civil timoresa y fue convenientemente aprovechada por Suharto, cuyo virulento anticomunismo era muy apreciado en Washington. El 17 de diciembre Arnaldo Araújo formó un Gobierno Provisional que solicitó la anexión legal a Yakarta, de manera que el 17 de julio de 1976 Timor Oriental se convirtió en la vigesimoséptima provincia de Indonesia.

Para el FRETILIN y los timoreses que le eran afectos fue el comienzo de una brutal ocupación militar que iba a durar 24 años y a adquirir proporciones de auténtico genocidio, étnico y cultural: la conjunción del hambre y las epidemias como consecuencia de las prácticas de tierra quemada y de las masacres directas produjo, según estimaciones de Amnistía Internacional, 210.000 muertes, es decir, un cuarto de la población indígena. Se calcula que 1975 los timoreses eran 650.000 y fuentes independentistas aseguran que en el primer año de la ocupación, durante la llamada Operación Seroja, hubo más de 100.000 víctimas.

En el terreno estrictamente militar, las numerosas y bien pertrechadas tropas indonesias (35.000 efectivos en 1976) diezmaron igualmente al movimiento de resistencia, que hubo de replegarse a las montañas. Cuando Lobato, comandante en jefe de las FALINTIL y desde septiembre de 1978 también presidente del FRETILIN y presidente en funciones de la RDTL (sustituyendo a do Amaral, que, acusado de traición, fue arrestado y vejado por sus compañeros, para convertirse luego en un colaborador de los indonesios), cayó en combate el 31 de diciembre de ese año, Gusmão fue elevado al liderazgo militar y político de la resistencia, si bien no asumió el cargo de presidente de la RDTL, que quedó vacante.

El antiguo periodista pronto mostró sus dotes de mando y su extraordinario carisma popular, cubriendo por sí mismo los vacíos dejados por Lobato y otros jefes muertos en combate. En la primera Conferencia Nacional del movimiento resistente, celebrada clandestinamente en marzo de 1981 y que marcó su reorganización en una situación de completa desventaja, Gusmão fue confirmado como comandante en jefe de las FALINTIL y de paso fue nombrado presidente del FRETILIN. A comienzos de 1983 Gusmão estableció una nueva estrategia, que en el aspecto guerrillero supuso las primeras conversaciones con el mando militar indonesio y que en el político estimuló los contactos en aras de la unidad nacional con la influyente Iglesia Católica y actores sectores sociales que eran críticos en mayor o menor grado con las políticas de asimilación cultural y represivas de Yakarta. En el primer terreno, en agosto de 1983 el Gobierno indonesio abortó las negociaciones entre Gusmão y el comandante en la provincia, coronel Purwanto, ante la exigencia del primero de incluir a un mediador de la ONU, optando por iniciarlas con el Gobierno portugués bajo la égida de la propia ONU.

Este extremo se planteó después de que en noviembre de 1982 la Asamblea General de la organización, que desde diciembre de 1960 tenía a Timor Oriental en su agenda de descolonización al considerarlo territorio no autogobernado, aprobara una resolución recordando por enésima vez el derecho del pueblo timorés a la autodeterminación y la independencia. En la práctica, la insostenible situación en la antigua colonia portuguesa fue escandalosamente relegada por la comunidad internacional mientras duró la Guerra Fría, y aún años después de superada ésta. Así, el Consejo de Seguridad aprobó sendas resoluciones exigiendo la retirada de Indonesia en diciembre de 1975 y abril de 1976, pero en los 23 años siguientes el supremo órgano ejecutivo de la ONU no se pronunció una sóla vez sobre la cuestión.

El líder guerrillero tuvo más éxito en el frente político interno. En diciembre de 1987, para apoyar su declaración de que las FALINTIL en lo sucesivo constituían un ejército de liberación nacional no ligado a partido alguno, cesó la militancia en el FRETILIN y asumió el liderazgo del nuevo Consejo Nacional de la Resistencia Maubere (CNRM), constituido el 1 de enero de 1988. Maubere es la palabra que en idioma tetum designa al conjunto del pueblo aborigen timorés, que amalgama varios tipos etnolingüísticos de los troncos melanesio, polinesio y malayo, siendo los principales el tetum y el mambai. Sobre este punto hay que añadir que el mestizaje es muy frecuente; la ascendencia portuguesa está presente en Gusmão, aunque apenas se aprecia en su fisonomía, y en Ramos-Horta, quien sí muestra unos rasgos fundamentalmente europeos.

El CNRM aunó a todas las fuerzas de la resistencia -FRETILIN, FALINTIL, UDT-, así como a la Iglesia Católica en una organización suprapartidista capaz de hablar en nombre del pueblo timorés en el escenario internacional. Se dotó de un aparato militar, el Consejo Ejecutivo de la Lucha/Resistencia Armada, y un aparato civil, el Consejo Ejecutivo de la Lucha/Frente Clandestino, concibiéndose el segundo como la estructura del protoestado timorés, con las funciones de preparar la administración y los cuadros burocráticos, documentar la situación de los Derechos Humanos y salvaguardar en lo posible la herencia cultural para cuando llegara el momento de la independencia. Gusmão asumió el Frente Clandestino en el interior y Ramos-Horta el Frente clandestino en el exterior, mientras que el comandante Manecas Ma'huno asistió al primero en la conducción de la Resistencia Armada.

En 1989 Gusmão consiguió que su familia se refugiara en la ciudad australiana de Melbourne con la ayuda de la Cruz Roja Internacional, y en septiembre de 1990, la entrevista que concedió en su campamento en las montañas de Ainaro a un periodista de la cadena de radio ABC de aquel país le presentó al público occidental. En los meses siguientes realizó varios desplazamientos clandestinos a lugares de la isla, incluida la capital, para coordinar el movimiento de resistencia, poniendo sobre aviso a la inteligencia indonesia. La buena estrella de Gusmão en estos peligrosos movimientos tocó a su fin el 20 de noviembre de 1992, al año del asesinato a manos de unidades especiales indonesias (12 de noviembre de 1991) de más de 250 manifestantes independentistas en el cementerio de Santa Cruz de Dili, matanza que hizo mucho daño a la campaña internacional del régimen de Suharto en favor de la anexión y que reveló a la mayoría de la gente en el resto del mundo la existencia de una guerra de liberación en una remota isla del Sudeste asiático. En aquella fecha, Gusmão fue sorprendido en un sótano que le servía de escondite en los arrabales de Dili y al que había acudido para recibir atención médica.

Durante 17 días estuvo bajo custodia militar en Bali y Java y en diciembre siguiente sus captores le mostraron a la televisión indonesia, a la que, con aspecto desmejorado, hizo unas alocuciones en las que renegaba de la lucha armada y pedía a sus compañeros que depusieran las armas. En opinión de la resistencia timoresa y organizaciones pro Derechos Humanos, tales llamamientos le habrían sido arrancados a Gusmão mediante amenazas de muerte a familiares y amigos o mediante maltrato físico. Él luego siempre ha sido evasivo sobre si fue torturado o no en algún momento de su cautiverio, aunque en 1994 escribió a Amnistía Internacional, para la que era un prisionero de conciencia, solicitando una campaña de presión a las autoridades indonesias para que le cambiaran de bloque. En la misiva confesó su temor a las "humillaciones", "vejaciones" y "amenazas" de las que era objeto constantemente.

Privado de la asistencia de un abogado durante los interrogatorios preliminares y procesado desde febrero por los delitos de rebelión, posesión ilegal de armas y separatismo, el 21 de mayo de 1993 un tribunal penal de Dili le condenó a cadena perpetua, pena que empezó a servir en Semarang, en Java Central. En agosto del mismo año Suharto le rebajó la condena a 20 años y entonces fue transferido a la prisión de máxima seguridad de Cipinang, en Yakarta, donde se propuso aprender el inglés y el bahasa (idioma oficial de Indonesia), y adquirir conocimientos de Derecho. Puesto que los sucesivos golpes habían sumido en una coyuntura delicada a las FALINTIL (en abril de 1993 Ma'Huno fue también capturado y la jefatura de la Resistencia Armada pasó a Nino Konis Santana, quien a su vez murió en un accidente en marzo de 1998), al CNRM sólo le cabía incidir en la lucha diplomática, más cuanto que la larga dictadura de Suharto afrontaba tiempos de incertidumbre y las circunstancias internacionales estaban cambiando. Merced a su encarcelamiento, Gusmão fue mundialmente reconocido como el símbolo de la resistencia timoresa y comenzó a llamársele el Mandela de Asia.

Las presiones internacionales obligaron al Gobierno indonesio, primero, a rebajarle la condena, y luego, a hacer algunas excepciones en su régimen de aislamiento. Así, pudo ser visitado por el relator especial de la ONU, quien le informó del curso de las negociaciones indonesio-portuguesas sobre el territorio, y en julio de 1997 por el propio Nelson Mandela. La concesión en octubre de 1996 del Premio Nobel de la Paz a Ramos-Horta y al obispo de Dili, Carlos Felipe Ximenes Belo, consagró el reconocimiento internacional de la lucha de liberación timoresa y avivó las expectativas de un desenlace independentista. Cuando Ramos-Horta conoció la noticia, declaró que su Nobel debió haber sido concedido a Gusmão, dejando implícitamente claro que en el CNRM el liderazgo supremo y la legitimidad moral de aquel no habían sufrido merma tras las controvertidas declaraciones proindonesias de 1992, dándose por entendido que fueron arrancadas bajo presiones. La renuncia de Suharto el 21 de mayo de 1998 en el contexto de una aguda crisis económica y una agitación social sin precedentes, abrió el camino de la democracia en Indonesia y encendió una luz al final del largo túnel timorés, pero Gusmão y su pueblo aún iban a tener que sufrir un último y enorme drama.

Del 23 al 27 de abril de 1998, con Yakarta en plena convulsión política, la I Convención Nacional de la Diáspora reunida en Peniche, Portugal, estableció como sustituto del CNRM el Consejo Nacional de la Resistencia Timoresa (CNRT), que aclamó a Gusmão como su presidente y líder indiscutible, y adoptó una estrategia de "reconciliación nacional". Por su parte, el nuevo Gobierno indonesio de Bacharuddin Jusef Habibie emprendió un proceso de reformas políticas que incluyó un enfoque posibilista de la cuestión de Timor. De entrada, a Gusmão se le otorgó un régimen de visitas abierto a los miembros del CNRT y a los periodistas, y el 10 de febrero de 1999 fue finalmente excarcelado y trasladado a una residencia vigilada en el barrio de Salemba en Yakarta.

En sus contactos con los altos representantes del Gobierno indonesio, Gusmão fue informado que Habibie aceptaba en principio la independencia del territorio si así lo expresaba el pueblo timorés en un proceso consultivo, si bien él apostaba por conceder un "estatus especial" basado en una amplia autonomía. El 5 de abril el jefe nacionalista acusó a Yakarta de socavar deliberadamente los intentos para alcanzar una solución pacífica y llamó a la insurrección popular en respuesta a la acumulación de asesinatos perpetrados por el Ejército y las milicias proindonesias, aunque el 21 de abril se avino a sumar su firma al acuerdo de paz suscrito en el obispado de Dili entre Manuel Viegas Carrascalão (hermano de Mário) en nombre del CNRT, el general Wiranto, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas indonesias, el gobernador provincial Abílio José Osório Soares y el jefe paramilitar integracionista João da Silva Tavares.

Poco después, el 5 de mayo, los ministros de exteriores de Portugal e Indonesia adoptaron en la sede de la ONU en Nueva York un acuerdo histórico para la celebración en agosto de un referéndum en el que los timoreses decidirían si preferían el estatuto autonómico especial o la independencia. La consulta iba a ser organizada y tutelada por una misión policial de la ONU, UNAMET, establecida por el Consejo de Seguridad el 11 de junio. Gusmão acogió con escepticismo estos desarrollos porque creía que no protegían efectivamente a la población timoresa nacionalista y porque dejaban en el aire el punto de su propia reclusión. El 18 de junio se reeditó el acuerdo del 21 de abril, pero tampoco en esta ocasión remitieron el clima de violencia y la impunidad con que operaba la más agresiva de las milicias proindonesias, la banda Aitarak ("Espino") dirigida por Eurico Guterres, que se desentendió de estos compromisos alegando que las FALINTIL tampoco estaban por la desmovilización.

El referéndum se celebró el 30 de agosto de 1999 y, pese a la campaña de terror desatada por el Aitarak, la fórmula independentista ganó con el 78,5% de los votos, siendo la participación del 98,6%. Las advertencias de los paramilitares de que no iban a aceptar por las buenas dicho resultado se hicieron realidad y el 4 de septiembre, tan pronto se publicó el resultado del escrutinio y con la complicidad del Mando de Fuerzas Especiales del Ejército de Tierra indonesio (Kopassus), se lanzaron a una brutal campaña de limpieza étnica, con matanzas en Dili, Maliana y otras ciudades, y la deportación forzosa o la huida en masa de la población civil. Se calcula que hasta el 75% de la población se refugió de la orgía de violencia, escapando a las montañas, a Timor Oeste o por mar en dirección a Australia, con la colaboración presuntamente humanitaria del Ejército indonesio

Semejante barbarie indignó a la comunidad internacional, que se movilizó, si bien no con la presteza necesaria, sí con más determinación de la habitual en este tipo de crisis. El 15 de septiembre el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó el envío inmediato de una fuerza multinacional de protección, INTERFET, integrada por 7.500 soldados de una decena de países y liderada por Australia; el día 17 la Fuerza Aérea australiana comenzó el lanzamiento de alimentos en las áreas de concentración de refugiados y el día 20 unos 2.300 soldados australianos, británicos, neozelandeses y tailandeses aterrizaron en Dili, dando inicio a la Operación Stabilize.

Arrancó entonces un lento proceso de pacificación y, de hecho, la cuenta atrás para la independencia. El 7 de septiembre, cuando las matanzas estaban en su apogeo, el Gobierno de Habibie, sometido a fuertes presiones de Estados Unidos y hundido en el descrédito, levantó el arresto domiciliario a Gusmão, que descartó de momento viajar a la isla y urgió el envío de la fuerza internacional de protección. El 9 de septiembre recibió la trágica noticia de que su padre, Manuel Gusmão, de 82 años, se encontraba entre las víctimas de Dili. Acogido primero en la embajada británica en Yakarta, el 18 de septiembre abandonó la capital indonesia y al día siguiente llegó a la ciudad australiana de Darwin con la intención de reorganizar el CNRT como un gobierno timorés en el exilio. El 1 de octubre viajó a Portugal, donde fue recibido como un héroe y se entrevistó con el primer ministro António Guterres.

Levantada la ley marcial en la isla (23 de septiembre) y concluida la retirada del grueso de las tropas indonesias y todas las milicias colaboradoras a la parte occidental de la isla (27 de septiembre), la INTERFET pudo crear las condiciones de seguridad para que Gusmão regresara tras siete años de ausencia. El 22 de octubre, vestido con el traje de guerrillero, fue recibido en Dili por el último comandante de las FALINTIL, Taur Matan Ruak, y por una multitud exultante a la dirigió un discurso desgarrador en el que anunció el final de los padecimientos y el comienzo de una nueva era en Timor Oriental con la ayuda internacional. Tres días antes, la Asamblea Consultiva Popular de Indonesia había reconocido el resultado del referéndum y abrogado la anexión de 1976. El 25 de octubre, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la Administración de Transición para Timor Oriental (UNTAET), formada por 9.000 cascos azules con la misión de mantener la paz y la seguridad, coordinar y distribuir la ayuda humanitaria y asistir al CNRT en el establecimiento de una administración civil.

Los acontecimientos se sucedieron sin sobresaltos: el 26 de octubre la INTERFET asumió el control total del territorio; el 30 de octubre las tropas indonesias completaron la retirada; el 30 de noviembre Gusmão sostuvo una histórica entrevista en Yakarta con el nuevo presidente indonesio salido del campo opositor, Abdurrahman Wahid; el 23 de febrero de 2000 la INTERFET transfirió el mando a la UNTAET, quedando el país bajo tutela provisional de la ONU; y, el 15 de julio siguiente se constituyó el primer Gobierno de Transición de Timor Oriental, formado por miembros del CNRT y oficiales de la UNTAET. En la fase de constitución de las instituciones democráticas, Gusmão, que en sus viajes a América y Europa estaba recibiendo el tratamiento propio de un jefe de Estado, levantó inquietud entre sus seguidores que le había convertido en un icono y no poca confusión sobre el futuro del Timor Oriental independiente cuando se descartó para presidir el Estado, alegando que otros líderes estaban más preparados para asumir esa responsabilidad.

El 27 de agosto de 2000 Gusmão presentó la dimisión como presidente del CNRT en el séptimo día del II Congreso de la organización, celebrado en Dili, en lo que fue secundado por Ramos-Horta, uno de los dos vicepresidentes (el otro era Mário Carrascalão, gobernador de la provincia entre 1982 y 1992). Los anuncios fueron hechos en el contexto de serias divergencias políticas entre las distintas facciones timoresas. Sin embargo, el 30 de agosto el Congreso terminó con la reelección de Gusmão al frente del CNRT y la aprobación de una Constitución política, una ley de partidos y elecciones y una Comisión de Reconciliación Nacional encargada de esclarecer los crímenes cometidos por ambas partes durante el conflicto y de garantizar un juicio justo a los culpables.

Gusmão volvió a anunciar su renuncia como presidente del CNRT el 28 de marzo de 2001, y en agosto siguiente aseguró que no se presentaría a las elecciones presidenciales, pero ninguno de estos avisos iba a concretarse. Según los observadores, con estas espantadas habría pretendido terminar con las querellas internas en el CNRT y unir a todos los sectores en torno a su proyecto nacional, aunque siempre se ha tenido la sensación de que el líder timorés, hombre sobrio y ajeno a la retórica populista, ha albergado una cierta aprensión a convertirse en el guía institucional de su pueblo, rechazando a veces de manera explícita los intentos de mitificarle. Antes de la independencia confesó a los periodistas que prefería ser fotógrafo a presidente.

Era el momento de la reorganización política: el 1 de febrero de 2001 las FALINTIL se disolvieron, pasando 600 de sus miembros a integrar la nueva Fuerza de Defensa de Timor Oriental, formada y entrenada por la UNTAET, el 9 de junio el CNRT dejó a su vez de existir y el 8 de julio siguiente, quince partidos suscribieron un Pacto de Unidad Nacional sobre la base de las decisiones de la Convención Nacional de 1998 y los resultados del referéndum de 1999.

Las elecciones a la Asamblea Constituyente tuvieron lugar el 30 de agosto de 2001 y fueron ganadas por el FRETILIN con el 57,4% de los votos y 55 de los 88 escaños en juego, seguido a mucha distancia por el Partido Democrático (PD) de Fernando de Araújo, el Partido Social Demócrata (PSD) fundado por Mário Carrascalão tras abandonar la UDT, la Asociación Social Demócrata Timoresa (ASDT) del veterano Francisco do Amaral -que con esta resurrección de la sigla del partido predecesor del FRETILIN regresaba al primer plano político tras varios años en el ostracismo por sus contemporizaciones con el ocupante indonesio-, la UDT encabezada ahora por otro de los hermanos Viegas Carrascalão, João, y el Partido Nacionalista Timorés (PNT) de Abílio Araújo, que pese a su nombre se incluye en el bando de fuerzas proindonesias escépticas con la independencia. La abstención de esta votación no alcanzó el 9%.

El 20 de septiembre se constituyó el segundo Gobierno de Transición de Timor Oriental, ya enteramente nacional. Mari Alkatiri, a la sazón primer vicecoordinador general del Consejo Presidencial del FRETILIN, era su ministro principal y Ramos-Horta continuó en la oficina de Exteriores. El partido mayoritario se reservó diez puestos incluido Alkatiri, el PD recibió tres y las diez carteras restantes fueron para personalidades no adscritas (entre ellas el propio Ramos-Horta, técnicamente independiente). El 22 de marzo la Asamblea Constituyente aprobó con 72 votos a favor, 14 en contra y una abstención la Carta Magna, cuya entrada en vigor se fijó para el momento de la declaración de la independencia. El último paso antes de ese colofón fueron las elecciones presidenciales, el 14 de abril de 2002, y tampoco arrojaron sorpresas: Gusmão, que concurrió como independiente (aunque el hecho de que su antiguo partido no presentara candidato propio avaló la creencia popular de que él lo era a todos los efectos) arrasó con el 82,7% a su único contrincante, do Amaral.

La Constitución timoresa, inspirada en el modelo portugués, adopta el sistema parlamentario y limita profundamente los poderes del presidente de la República. Establece la aconfesionalidad del Estado (si bien la fe católica es profesada por el 90% de la población) y dos idiomas oficiales, el tetum, que siempre ha sido la lengua empleada por los movimientos de resistencia, y el portugués. La dotación de este estatus al idioma de la antigua metrópoli y no al bahasa Indonesia, hablado por la mayoría de la población joven tras años de enseñanza forzosa, indica las simpatías internacionales y la segura inclusión del flamante Estado en la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa (CPLP). Ahora bien, de las declaraciones anteriores de los líderes timoreses se desprende que también se buscará la entrada en la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), a la que pertenece Indonesia.

El 20 de mayo de 2002 Timor Oriental dejó de ser el último territorio no autogobernado de Asia (aún figuraban 16 territorios, de los otros cuatro continentes, en la lista del Comité de Descolonización de la ONU) y se convirtió en el 193 Estado soberano con el nombre de República Democrática de Timor-Leste. Después de proclamar la independencia, el presidente del Parlamento Nacional -la propia Asamblea Constituyente, prorrogada hasta la celebración de elecciones legislativas-, Francisco Lu-Olo Guterres, éste tomó juramento a Gusmão, que mostró en la emotiva ceremonia un semblante contenido, incluso circunspecto, sugiriendo de nuevo que asumía el puesto más por una cuestión de responsabilidad hacia su pueblo que de apetencia de poder.

A los actos en Dili asistieron el secretario general de la ONU, Kofi Annan, el ex presidente estadounidense Bill Clinton, el presidente portugués Jorge Sampaio, el primer ministro australiano John Howard y, significativamente, teniendo presente su anterior hostilidad a la pérdida de Timor, la presidenta de Indonesia desde julio de 2001, Megawati Sukarnoputri, que había aceptado la invitación hecha personalmente por Gusmão en Yakarta el 2 de mayo. Llamó la atención el hecho de que Gusmão no asistiera a parte de los actos para acompañar a su colega en la visita a un cementerio de soldados indonesios caídos en combate. El mismo día expiró el mandato de la UNTAET y comenzó el de la Misión de Naciones Unidas de Apoyo a Timor Oriental (UNMISET), aprobada por el Consejo de Seguridad tres días atrás y compuesta de 5.000 militares y 1.250 policías civiles. El 23 de mayo el Consejo de Seguridad volvió a pronunciarse, para aprobar el ingreso del nuevo Estado en la organización internacional.

Al último de una tradición de jefes guerrilleros surgidos de las luchas anticoloniales y luego convertidos en estadistas le aguarda la tarea ingente de hacer viable la estatalidad del país más empobrecido de Asia, sin industria y cuya economía descansa casi totalmente en la agricultura y la pesca de subsistencia. Se calcula que de sus 800.000 habitantes, el 40% es analfabeto y el 70% está desempleado. A su favor cuentan su enorme prestigio internacional y el de algunos de los miembros del Gobierno, empezando por el Nobel Ramos-Horta, que se espera favorezcan la vital cooperación al desarrollo y las inversiones foráneas, sobre todo las de los países occidentales. Por otro lado, el país no es parco en riquezas naturales, aún por explotar mayormente, sobre todo petróleo y gas, y a corto plazo puede exportar café, mármol y sándalo.

Precisamente, la primera actuación de Alkatiri nada más jurar como primer ministro el 20 de mayo fue firmar con su homólogo australiano un trascendental acuerdo para explotar los ricos depósitos de hidrocarburos localizados en el Mar de Timor. Negociado en unos términos valorados como muy ventajosos, Timor-Leste espera obtener por este concepto 7.000 millones de dólares en los próximos 20 años y un modelo de desarrollo sostenido y equitativo, si bien los primeros ingresos no parece que afluyan antes de 2006, teniendo el país que depender hasta entonces de la ayuda internacional. Las expectativas positivas de los líderes timoreses radican también en la extrema juventud demográfica -el 40% de los timoreses tiene menos de 15 años- y en la existencia de un importante colectivo de estudiantes de enseñanza superior con formación anglófona y preparación técnica.

Gusmão ha indicado que la normalización de relaciones con Indonesia va ser una tarea esencial en su mandato por razones económicas y políticas, y que lo prioritario ahora es elevar los muy precarios estándares de vida de la población, antes que incidir en la persecución y el castigo judiciales (los procesos contra algunos milicianos proindonesios comenzaron en marzo) de los responsables de las violaciones de los Derechos Humanos hasta 1999. Una actitud expresada en su discurso inaugural del 20 de mayo, cuando, dirigiéndose a Sukarnoputri, dijo que "podría perdonar, pero no olvidar". Ciertamente, habrá de alcanzar un consenso elemental con los partidos de la oposición parlamentaria e integrar en el diálogo nacional a los grupos anexionistas -muy minoritarios-, que han boicoteado todo el proceso desde el referéndum.

El presidente timorés ha publicado la selección de ensayos políticos Timor Leste: Um Povo, Uma Patria, en 1994, estando en la cárcel, a través de una editorial portuguesa, y la autobiografía To Resist is to Win, en 2000, en colaboración con la editora australiana Sarah Niner. Asimismo, ha escrito poemas de exaltación patriótica, entre ellos Mauberiadas, que en 1975 mereció el Premio Nacional de Poesía de Timor. Una faceta artística que también incluye la pintura, y se ha informado que algunos de los cuadros pintados en prisión fueron subastados en Melbourne para obtener fondos para la resistencia. Entre otros galardones, posee la Orden de la Libertad (Portugal, 1993), el Premio Sajarov a la Libertad de Conciencia (Parlamento Europeo, 1999), la Orden del Mérito de Nueva Zelanda (2000), la Medalla del Vicepresidente (Brasil, 2000), el Premio de la Paz Kwangju (Corea del Sur, 2000) y el Premio de la Fundación por la Paz de Sydney (Australia, 2000).

(Cobertura informativa hasta 30/5/2002)