Prayuth Chan-ocha

Actualización: 17 octubre 2016

Tailandia

Primer ministro (2014-)

  • Mandato: 22 mayo 2014 - En ejercicio
  • Nacimiento: Provincia de Nakhon Ratchasima, 21 marzo 1954
  • Partido político: sin filiación
  • Profesión: Militar
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Presentación

En Tailandia, siete meses de algaradas opositoras contra el Gobierno de Yingluck Shinawatra y el Partido Phuea Thai desembocaron en mayo de 2014 en la declaración de la ley marcial seguida de la toma del poder por las Fuerzas Armadas, que consumaron así su decimonoveno golpe de Estado desde la instauración de la Monarquía constitucional hace 82 años. El nuevo hombre fuerte del país con poderes dictatoriales es el general Prayuth Chan-ocha, hasta ahora comandante en jefe del Ejército y oficial con una reputación de hostilidad –bien patente en la sangrienta represión de los Camisas Rojas en 2010- al movimiento de Thaksin Shinawatra, hermano de Yingluck, prófugo de la justicia y figura en extremo polarizadora, tanto que Tailandia lleva una década atenazada por las sucesivas secuencias de confrontación que libran partidarios y detractores del que fuera primer ministro, derrocado en 2006; ya en la oposición, ya en el poder, donde han ido alternándose, estos bandos se configuran como bloques sociopolíticos tan antagónicos como irreconciliables.

Pese a sus reiteradas proclamas de neutralidad a lo largo de esta última crisis y pese, también, al reconocimiento por los generales de que su anterior intromisión golpista, la de 2006, fue un fracaso en el sentido de que no logró neutralizar al thaksinismo, que sigue siendo la mayor fuerza política civil como atestigua su rosario de triunfos electorales (el último, presumiblemente, en los anulados comicios de febrero), Prayuth terminó perpetrando la asonada con el argumento habitual del restablecimiento de la paz y el orden.

En sus primeras disposiciones, la junta de Prayuth suspendió la Constitución promulgada por los propios militares en 2007 y disolvió la Asamblea y el Gobierno provisional de Niwattumrong Boonsongpaisan, primer ministro en funciones a raíz de la destitución de Yingluck por el Tribunal Constitucional días antes del golpe. Desde entonces, los generales, sorteando sin dificultad la escasa resistencia en casa y las limitadas condenas internacionales, han impuesto una Constitución y un Legislativo interinos, han purgado a fondo la función pública y la Policía de seguidores de Thaksin, han perseguido a los cabecillas civiles más molestos y han diferido a 2015, pero sin concretar fechas, la celebración de elecciones. Entre tanto, Prayuth gobierna en calidad de primer ministro, legitimado por la Asamblea promilitar nombrada a dedo y por el venerado rey Bhumibol, que, octogenario y enfermo, ha dado su aquiescencia a todas estas mudanzas.

La decisión por el general Prayuth de controlar férreamente y en persona, a diferencia de sus colegas de los cuartelazos de 1991 y 2006, el proceso de transición al nuevo orden constitucional alienta interrogantes sobre la calidad que tendrá la próxima institucionalidad democrática. Aunque unas elecciones sin cortapisas probablemente volverían a dar la victoria y devolverían al Gobierno al movimiento de Thaksin (lo que podría reactivar el ciclo de violencia en las calles), el régimen militar de Prayuth, así lo sugieren sus medidas, encuadradas en un programa de "reformas" políticas, va a hacer lo posible por reforzar aún más la autoridad, la inviolabilidad y las prebendas de que gozan el Palacio Real y las Fuerzas Armadas, que junto con la judicatura, los burócratas y las clases profesionales y pudientes de Bangkok conforman las élites tradicionales malquistadas con el clan Shinawatra.

(Texto actualizado hasta septiembre 2014)

Biografía

1. Un general de la élite militar hostil a Thaksin Shinawatra
2. Mensajes de neutralidad durante las protestas contra el Gobierno de Yingluck Shinawatra
3. Líder del golpe de Estado de mayo de 2014


1. Un general de élite militar hostil a Thaksin Shinawatra

Hijo de un coronel del que heredó la tradición castrense, el nuevo hombre fuerte de Tailandia ha realizado el grueso de su carrera militar en la II División de Infantería, adscrita al I Ejército y cuyos oficiales componen una poderosa facción de mandos del Ejército Real Tailandés conocida como los Tigres del Este. El joven se instruyó en la Escuela Preparatoria de Academias de las Fuerzas Armadas y en la Real Academia Militar Chulachomklao de Bangkok, donde además de la formación específica en la milicia cursó una diplomatura en Ciencias. Su primer destino fue, en 1972, el 21º Regimiento de Guardias Reales, unidad acuartelada en la ciudad sudoriental de Prachinburi y que tiene asignada la guardia especial de la reina.

En 2002, luego de pasar por las aulas preparatorias del Colegio de Mando y Estado Mayor y el Colegio de Defensa Nacional de Tailandia, y favorecido por el patrocinio del general retirado Prem Tinsulanonda (primer ministro en la década de los ochenta, actualmente presidente del Consejo Privado del rey Bhumibol y una de las personalidades más influyentes del Estado), Prayuth, ya con el rango de general, fue nombrado subcomandante de la II División de Infantería. Al cabo de un año, se convirtió en el comandante general de la división. En 2005 Prayuth ganó el ascenso a subcomandante general del I Ejército, al cargo de una de las cuatro regiones militares del país, con jurisdicción sobre Bangkok y las provincias del centro y el oeste.

Como segundo oficial al mando del I Ejército, Prayuth tomó parte en el golpe de Estado de las Fuerzas Armadas que el 19 de septiembre de 2006, bajo el mando supremo del general Sonthi Boonyaratkalin, comandante en jefe del Ejército desde el año anterior, derrocó al Gobierno civil de Thaksin Shinawatra, el primer ministro y magnate empresarial que desde su elección democrática en 2001 con una contundente mayoría venía protagonizando un controvertido mandato pródigo en acusaciones de populismo, corrupción y fomento de la división social. Con la aquiescencia del Palacio Real y el respaldo pleno de las élites tradicionales de Bangkok, muy hostiles a Thaksin, Sonthi constituyó una junta militar, el Consejo para la Reforma Democrática (CRD), declaró la ley marcial, estableció un nuevo marco legal provisional, nombró un Gobierno civil de transición dirigido por el general en jefe retirado Surayud Chulanont e impuso igualmente una Asamblea Nacional Legislativa a modo de Parlamento interino.

Entonces, Prayuth fue ascendido por su superior a comandante general del I Ejército y de paso obtuvo el nombramiento como miembro de la Asamblea Nacional Legislativa, órgano que funcionó bajo el dictado militar en paralelo a la Asamblea encargada de redactar una nueva Constitución, sustitutiva de la de 1997. El general se involucró en las tareas del Estado como miembro del Comité de Medio Ambiente y Recursos Naturales de la Asamblea y de los consejos directivos de una serie de compañías públicas del sector energético.Su posición en la cúpula militar quedó amarrada merced a la estrecha amistad que le unía con su viejo camarada de armas Anupong Paochinda, directo predecesor en la comandancia del I Ejército y miembro del Consejo para la Seguridad Nacional (el CDR golpista, transformado en órgano temporal del Estado por la Constitución interina promulgada por los uniformados).

El general Anupong reemplazó al general Sonthi como comandante en jefe del Ejército el 1 de octubre de 2007, dos meses antes de la normalización democrática alumbrada por las elecciones legislativas del 23 de diciembre. Justo un año después, el 1 de octubre 2008, con motivo de la remodelación anual en el alto mando militar, Prayuth subió otro escalón en la cadena de mando del Ejército y se hizo con la jefatura del Estado Mayor. La mudanza castrense fue notificada a primeros de septiembre, en mitad del crudo pulso político entablado entre el primer ministro desde enero, Samak Sundaravej, un aliado de Thaksin y cuyo Partido del Poder del Pueblo (Pak Palang Prachachon, sucesor del ilegalizado Thai Rak Thai de Thaksin) había ganado por mayoría simple los comicios del año anterior a la Cámara de Representantes de la Asamblea, y la opositora Alianza Popular por la Democracia (APD, también conocida como los Camisas Amarillas, cuyo némesis eran los Camisas Rojas pro Thaksin), soliviantada por la reciente fuga del gobernante derrocado en 2001 para evadir una condena carcelaria por evasión fiscal.

El 9 de septiembre, a los pocos días de conocerse las próximas promociones de Prayuth y de otros altos oficiales bien identificados con el establishment militar, y como colofón a las violentas refriegas callejeras entre los militantes de los dos bandos políticos, Samak fue obligado a dimitir por una sentencia del Tribunal Constitucional. Entonces, la jefatura del Gobierno recayó en Somchai Wongsawat, quien no era sino el cuñado de Thaksin, luego una figura aún menos tolerada por la APD, cuya lealtad máxima, insistía la coalición opositora, era para con el reverenciado rey Bhumibol. Somchai duró en el poder aún menos que su predecesor: en diciembre de 2008, acorralado por la agresividad de los Camisas Amarillas, cuyo sustrato social eran las clases profesionales y medias-altas de Bangkok y las provincias del sur, el primer ministro recibió la puntilla del Tribunal Constitutional con una sentencia de inhabilitación que incluyó la ilegalización del partido del oficialismo, el PPP.

La elección por la Cámara de Representantes, sin mediar comicios, como nuevo primer ministro del líder del Partido Demócrata (PP), Abhisit Vejjajiva, uno de los dirigentes del frente anti-Thaksin, no puso fin, más bien todo lo contrario, a la crispación que sacudía Tailandia desde hacía años. Ahora, quienes tomaron la antorcha de la protesta antigubernamental fueron los Camisas Rojas, reclutados en el campesinado de las provincias rurales del norte y el este, el proletariado urbano y los estratos pobres de la población. Para ellos, el Ejecutivo de Abhisit era ilegítimo, si no usurpador, poco menos que impuesto por las camarillas palaciego-militares que dirigían los hilos. La vigilancia y contención del movimiento de los Camisas Rojas, organizados esta vez como Frente Unido por la Democracia y contra la Dictadura, fue encomendada por el primer ministro a los generales Anupong y Songkitti Jaggabatara. Este último era el jefe de las Fuerzas de Defensa, es decir, el comandante supremo de las Fuerzas Armadas, un puesto en la práctica menos poderoso que el de comandante en jefe del Ejército.

Desde el 1 de octubre de 2009, con su elevación al puesto de subcomandante en jefe del Ejército a la diestra de Anupong, Prayuth fue un actor principal en la represión de las algaradas insurreccionales de los seguidores de Thaksin, quienes, desafiando el estado de excepción decretado por el Gobierno Abhisit, intentaron defenestrar al primer ministro con gran efusión de la violencia. Las tropas a las órdenes de Anupong y Prayuth consiguieron sofocar la embestida opositora en mayo de 2010. La operación represiva tuvo un balance de casi un centenar de muertos, casi todos manifestantes abatidos a tiros por los soldados, que dispararon contra los revoltosos a discreción. Fue el mayor baño de sangre en Tailandia desde el infame Mayo Negro de 1992, cuando los habitantes de Bangkok se alzaron contra la designación como primer ministro por una coalición de partidos parlamentarios del general golpista Suchinda Kraprayoon. De hecho, la represión de ahora fue seguramente de mayor magnitud.

Las masacres de mayo de 2010 en Bangkok, que forzaron a los Camisas Rojas a redirigir su protesta por unos cauces pacíficos, terminaron de perfilar a Prayuth como un general de la línea dura al que no le temblaba el pulso para, con la encomienda formal del Gobierno civil y el silencio, anuente en apariencia, del octogenario rey Bhumibol –en el trono desde 1946 y con problemas de salud-, mantener el orden constitucional que los partidarios de Thaksin pretendían subvertir.

El 1 de octubre de 2010, poniendo culmen a su carrera militar y a los 56 años, Prayuth sucedió a su amigo y promotor Anupong como comandante en jefe del Ejército. Siguiendo con la costumbre y como dictaban las normas, el nombramiento fue hecho el 2 de septiembre por el rey Bhumibol. Días después, el general se hizo cargo también de la dirección del Banco Militar, uno de los principales instrumentos con que las omnipresentes Fuerzas Armadas tailandesas hacían sentir su peso en la actividad económica del país, además de en la vida política. Nada más asumir el mando supremo del Ejército, Prayuth, en un maniobra sorprendente, tendió una rama de olivo a los Camisas Rojas con el anuncio de que se reuniría con familiares de manifestantes muertos en los disturbios de la primavera con el fin de transmitirles su pesar por las muertes y sus condolencias en nombre del Ejército.


2. Mensajes de neutralidad durante las protestas contra el Gobierno de Yingluck Shinawatra

El nuevo tono moderado y conciliador adoptado por el Ejército con Prayuth a su frente tuvo una influencia positiva en el desarrollo del proceso democrático abierto por la convocatoria de los comicios del 3 de julio de 2011. El movimiento político de Thaksin, esta vez con su propia hermana, la rica empresaria Yingluck Shinawatra de abanderada electoral, y con el Partido para los Thais (Pak Phuea Thai, PPT) como nueva plasmación orgánica, por quinta vez consecutiva en la última década aunque de una manera más rotunda de lo esperado, se impuso inapelablemente en las votaciones legislativas, conquistando en la Cámara de Representantes una mayoría absoluta de 265 diputados. El PPT triunfó enarbolando un programa de reconciliación nacional, justicia social y relanzamiento económico que apartaba los planteamientos revanchistas, si bien Yingluck no aclaró si su oferta de una amplia amnistía para los responsables, sin distingos de bandos, de delitos con transfondo político cometidos desde el golpe de Estado de 2006 alcanzaría a su hermano Thaksin, quien seguía prófugo de la justicia y exiliado en Dubai.

Yingluck negoció un Gobierno de coalición de cinco partidos y el 5 de agosto la Cámara de Representantes la invistió primera ministra. El ministro de Defensa saliente, general Prawit Wongsuwon, declaró que ni él ni nadie en la cúpula de las Fuerzas Armadas tenían nada que objetar a los resultados electorales y la formación del nuevo Ejecutivo. Prayuth se limitó a decir que a él, en tanto que comandante en jefe del Ejército, no le correspondía realizar comentarios de contenido político.

Los analistas atisbaron un pacto tácito de convivencia entre las Fuerzas Armadas, el Palacio Real y el movimiento de los Shinawatra. Una interpretación del relativo sosiego recobrado por el país asiático en 2011 y 2012 era que Yingluck contaba con vía libre para aplicar sus políticas sociales y económicas a condición de que respetara el abultado presupuesto militar, no permitiera que sus partidarios más radicales –y con tendencias republicanas- dirigieran ofensas a la Monarquía y, por supuesto, no legislara de manera tendenciosa para favorecer los intereses de su hermano, cuya figura polarizadora seguía estando muy presente en el país. Ahora bien, la postura oficial de la institución armada de no injerirse en el curso democrático civil y en la esfera política doméstica no tardó en verse retada por el curso de los acontecimientos que, inexorablemente, se adentró en el enésimo período de turbulencias.

En noviembre de 2013, la aprobación por la Cámara de Representantes a iniciativa del PPT de una ley de amnistía general que perdonaba a todos (manifestantes de cualesquiera colores, políticos civiles y mandos militares) los autores de violencias de signo político así como a los acusados de abuso de poder o actos de corrupción cometidos entre enero de 2004 y agosto del año en curso fue interpretada por los enemigos de Thaksin como una estratagema legal por la que se colaría la exoneración del odiado reo de la justicia en rebeldía.

En realidad, de semejante amnistía, que de promulgarse extendería un masivo manto de impunidad sobre Tailandia, obtendrían principal beneficio todas las élites políticas, ya fueran del PP (que sin embargo boicoteó la aprobación de la ley), del liderazgo de los Camisas Amarillas o del movimiento de Thaksin, amén de los generales, que quedarían blindados frente a eventuales imputaciones criminales por su proceder en el golpe de Estado de 2006 y en las represiones de 2009 y 2010. Esta última eventualidad suscitaba indignación en el campo de los Camisas Rojas, que sin embargo se abstuvo de abrir un foco de contestación organizada. Al contrario, contra la amnistía general se sublevaron militantes del PP y muchos Camisas Amarillas y antiguos miembros de la APD, ahora reorganizados como "Movimiento Popular para Derrocar al Régimen Thaksin". Sin embargo, el grupo más estridente y combativo pasó a ser el acaudillado por Suthep Thaugsuban, ex secretario general del PP y viceprimer ministro bajo el mandato de Abhisit.

El Comité Popular para la Reforma Democrática (CPRD) puesto en marcha por Suthep hacía gala de unas credenciales ultramonárquicas a la vez que exigía una reforma en profundidad del sistema parlamentario. Aunque su programa no anatemizaba a Thaksin de manera exclusiva, sí centraba en él sus diatribas. Suthep y su gente se proponían erradicar la influencia de Thaksin en la política nacional, considerada altamente perniciosa, dentro supuestamente de una campaña más general para regenerar Tailandia limpiándola de corruptos, y en paralelo a un robustecimiento de la Monarquía constitucional. Los primeros pasos eran forzar la dimisión de la primera ministra Yingluck y, en vez de convocar elecciones de inmediato, crear un "Consejo del Pueblo" no elegido por sufragio.

Aunque el Senado, siguiendo las instrucciones apaciguadoras del Gobierno, que superó una moción de censura parlamentaria, terminó tumbando el proyecto de ley de amnistía, los ánimos opositores siguieron encrespándose y noviembre terminó con una ola de ocupaciones de edificios oficiales, ministerios, empresas estatales, estaciones de televisión y, hecho que debió de inquietar profundamente a Prayuth y sus colegas, instalaciones militares. El 29 de noviembre, como reacción a la irrupción por miembros de la organización antigubernamental Red de Estudiantes y Personas por la Reforma de Tailandia en acuartelamientos de Bangkok para reclamar a los soldados que se unieran a su causa, Prayuth tomó la voz para instar a los manifestantes a que se abstuvieran de arrastrar a los militares a la pendencia política y urgir a los bloques rivales a que resolvieran la grave crisis por vías pacíficas. El general recordó además que las Fuerzas Armadas estaban al "servicio de la Monarquía y del pueblo en su conjunto", luego permanecían neutrales, y añadió que los uniformados seguían la situación política con "seria preocupación".

En diciembre, el forcejeo se recrudeció desde el momento en que el líder de la protesta, Suthep, tras aceptar la oferta de diálogo directo tendida por Yingluck, lanzó contra la primera ministra un ultimátum para que en el plazo de dos días dimitiera en favor de un "Consejo del Pueblo". La acosada gobernante no transigió en este extremo, pero tomó medidas suplementarias para aflojar la confrontación, como el ofrecimiento de un referéndum sobre su continuidad en el poder y, a renglón seguido, el anuncio de disolución de la Asamblea y la convocatoria de elecciones anticipadas para el 2 de febrero de 2014.Toda vez que el adelanto electoral era justamente lo que Suthep, temeroso del poder del PPT en las urnas, quería evitar a toda costa, la maniobra postrera de Yingluck, lejos de atemperar a los opositores, los radicalizó. El PP de Abhisit –quien hacía frente a sus propios cargos penales- se apresuró a anunciar su boicot a las elecciones en ciernes y el CPRD le auguró a la primera ministra el pronto final de su Gobierno, que se iría por las buenas o por las malas.

A últimos de diciembre de 2013 Prayuth volvió a hacerse oír para pedir a las partes contención y calma, pero a la pregunta sobre si las Fuerzas Armadas consideraban algún tipo de intervención en la crisis, su respuesta no fue tajante. "Esa puerta no está ni abierta ni cerrada", les dijo a los periodistas. De las ambiguas palabras del general podía colegirse que el Ejército ya no descartaba dar un golpe de Estado, salida inconstitucional que parecía suprimida de las estrategias castrenses desde el inútil golpe de 2006, cuyos mismos autores reconocieron que había sido un fiasco. Ensombrecidas por la declaración por el Gobierno del estado de emergencia (21 de enero), las elecciones legislativas del 2 de febrero de 2014, quintas en nueve años, fueron un tremendo desbarajuste que aceleraron el desenlace rupturista de la crisis. Aunque las previsiones apuntaban a una victoria aplastante del PPT, el boicot activo y violento de los opositores condujo al bloqueo de la votación en 69 de los 357 distritos electorales.

El Tribunal Constitucional rechazó la demanda de la oposición de que se anularan las elecciones y la Comisión Electoral estableció la repetición de las mismas en las circunscripciones afectadas por la suspensión. La primera votación parcial tuvo lugar el 2 de marzo, pero el 21 de marzo el Tribunal Constitucional se lo pensó mejor y, en un segundo auto, invalidó la totalidad del proceso electoral. Para entonces, Yingluck ya se balanceaba peligrosamente en la cuerda floja ante el acoso y persecución a que la sometían los manifestantes. El 24 de febrero, en plena escalada de la violencia en las calles de Bangkok, Prayuth volvió a terciar en la sañuda contienda política con la reiteración de que el Ejército se mantenía imparcial y no podía recurrir a "medios equivocados" como el "uso pleno de la fuerza militar", pues eso provocaría "más pérdidas y daños al pueblo". A las partes civiles en conflicto les competía arreglar la crisis en una mesa de negociaciones de manera urgente.

Al comenzar marzo, tras una sucesión de choques entre manifestantes y Policía y de ataques de tipo terrorista contra el campamento del CPRD en la capital con resultado de víctimas, la tensión bajó algo de nivel al decidir las huestes de Suthep suspender su campaña para conseguir el "bloqueo" de Bangkok a golpe de ocupaciones y barricadas. El 18 de marzo el Consejo de Ministros, reunido por seguridad en la provincia de Nakhon Pathom, a unos 80 km de Bangkok, levantó el estado de emergencia en la urbe como "medida de confianza". El 30 de abril, de resultas de la decisión del Tribunal Constitucional del día 21, la primera ministra y la Comisión Electoral acordaron repetir los comicios el 20 de julio. El campo opositor, con diversos matices, siguió desafiante y repitió que lo más perentorio era aprobar reformas políticas y liquidar el influjo de Thaksin, quien seguiría manejando los hilos a través de su hermana.


3. Líder del golpe de Estado de mayo de 2014

El 7 de mayo de 2014 el Tribunal Constitucional rompió el impasse político instalado en Tailandia con una sentencia que ya había avisado que podía dictaminar: la primera ministra Yingluck y varios ministros de su Gabinete quedaban cesados y debían abandonar inmediatamente sus puestos por haber cometido abuso de poder en el relevo en 2011 del secretario general del Consejo de Seguridad Nacional, Thawil Pliensri, quien fue obligado a ceder el puesto a un ex cuñado de Thaksin. Yingluck se apartó sin ningún gesto de resistencia y la jefatura en funciones del Gobierno provisional recayó en Niwattumrong Boonsongpaisan, el hasta ahora ministro de Comercio.

Como era de esperar, los Camisas Rojas, liderados por Jatuporn Prompan (a quien Prayuth llamó "bandido" en marzo), no se quedaron de brazos cruzados. El 10 de mayo miles de partidarios del Gobierno se echaron a la calle dejando patente su cólera, amenazando con una "guerra civil" y exacerbando el riesgo de una batalla campal con los manifestantes anti-Thaksin, quienes a su vez conminaban al Senado a que nombrara un Gobierno provisional sin participación del PPT. El 15 de mayo una concentración antigubernamental fue atacada por desconocidos con granadas y armas de fuego, produciéndose tres muertos.

Nada más conocer el último espasmo de violencia, Prayuth, que con 60 años cumplidos vivía sus últimos meses de servicio activo en la milicia porque en breve, el 1 de octubre, le tocaba retirarse, salió para advertir con toda seriedad que el Ejército "podría tener que usar la fuerza para resolver la situación" y recurrir a "medidas decisivas" con el fin de "restaurar la paz y el orden". Puesto que la situación de inseguridad y violencia no mejoraba a sus ojos, las Fuerzas Armadas se decidieron a actuar. La temida asonada, la decimonovena producida en el país desde la Revolución antiabsolutista de 1932, se produjo en dos fases entre el 20 y el 22 de mayo.

En la primera jornada, el Ejército declaró la ley marcial, con las consiguientes restricciones de libertades constitucionales, puso a los medios de comunicación bajo su control y se hizo visible para los ciudadanos con un fuerte despliegue de tropas en las calles de Bangkok y las principales ciudades del país. Desde la televisión, Prayuth leyó un comunicado en el que pedía tranquilidad a la población y negaba, pese a las evidencias, que hubiera en marcha un golpe de Estado o una tentativa de usurpar el poder civil. Por el momento y sobre el papel, el Estado de derecho seguía intacto en Tailandia.

El 21 de mayo Prayuth, convertido de súbito en el hombre fuerte del país, se arrogó un papel de mediador político al "invitar" a los principales cabezas de facción a una mesa de diálogo institucional cara a cara. Entre los convocados a las conversaciones en un club militar de la capital estaban el primer ministro en funciones Niwattumrong –quien, pese a expresar su confianza en la bondad y la utilidad de la intervención de los militares, excusó su ausencia en la cita-, el jefe opositor Suthep, su adversario de los Camisas Rojas Jatuporn y los líderes del PPT, Charupong Ruangsuwan, y el PP, Abhisit. Prayuth también reclamó las comparecencias del presidente del Senado en funciones, Surachai Liangboonlertchai, y la Comisión Electoral, Supachai Somcharoen. La primera reunión de los principales responsables políticos no arrojó ningún resultado. Llegada la situación a este punto, a Prayuth se le agotó la paciencia y el 22 de mayo consumó el golpe de Estado, "toma del poder" que según él resultaba necesaria para "restaurar la estabilidad".

En un nuevo mensaje televisado a la nación, el general anunciaba la suspensión de la Constitución de 2007 (emanada precisamente del anterior golpe, el de 2006), la disolución del Gobierno y el Senado, y la transferencia de los poderes ejecutivo y legislativo a una junta de siete miembros denominada Consejo Nacional para el Mantenimiento de la Paz y el Orden (CNMPO), con él de presidente. Los otros integrantes de la junta eran: el general Thanasak Patimaprakorn (jefe de las Fuerzas de Defensa); el almirante Narong Pipathanasai (comandante en jefe de la Armada Real); el mariscal del Aire Prajin Jantong (comandante en jefe de la Real Fuerza Aérea); el general Adul Saengsingkaew (jefe de la Policía); el general Udomdej Sitabutr (subcomandante en jefe del Ejército); y el coronel Winthai Suvaree (portavoz del Ejército).

El 23 de mayo Prayuth se autoproclamó primer ministro en funciones al tiempo que la junta ordenaba comparecer en grupo a la ex primera ministra Yingluck y a otros 22 miembros de su clan familiar. A 155 personas, entre ellas dirigentes y activistas políticos, se les prohibió abandonar el país. Yingluck estuvo retenida por los golpistas hasta el 25 de mayo, cuando fue puesta en libertad. En la víspera, el Senado quedó efectivamente disuelto. Por el momento, el CNMPO no informó de cuándo ni de cómo podría restablecerse el orden constitucional, aunque obviamente las previstas elecciones generales del 3 de agosto (nueva fecha de los comicios en lugar del 20 de julio, anunciada por el primer ministro Niwattumrong el 20 de mayo nada más proclamarse la ley marcial) no iban a tener lugar.

El 26 de mayo Prayuth recibió, mediante una ceremonia palaciega en la que el rey Bhumibol no estuvo presente, la aprobación oficial de la Corona a su nombramiento gubernamental para "administrar" el país en aras de "la paz y el orden de la nación" y de "la reconciliación del pueblo". En la posterior rueda de prensa, el flamante dictador indicó que los militares iban a dotar a Tailandia de una "democracia genuina" y que la junta podría permanecer en el poder "indefinidamente".

Prayuth Chan-ocha está casado con Naraporn Chan-ocha y es padre de dos hijas.

(Cobertura informativa hasta 26/5/2014)

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