Yousaf Raza Gilani

© UN Photo/Evan Schneider

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Actualización: 22 julio 2016

Pakistán

Primer ministro (2008-2012)

  • Mandato: 25 marzo 2008 - 19 junio 2012
  • Nacimiento: Karachi, provincia de Sindh, 9 junio 1952
  • Partido político: Partido Popular de Pakistán (PPP)
  • Profesión: Periodista
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Presentación

En el inicio de 2008, la larga crisis política en Pakistán, tras el clímax que supuso el asesinato de Benazir Bhutto en diciembre de 2007, ha desembocado en una etapa de regeneración democrática con la victoria del Partido Popular (PPP), la formación que aquella lideraba, en las elecciones del 18 de febrero y la investidura como primer ministro el 24 de marzo de uno de sus vicepresidentes, Yousaf Raza Gilani. Hombre de confianza del nuevo jefe del partido y viudo de Bhutto, Asif Ali Zardari, Gilani es un respetado político punjabí que pagó su oposición al régimen militar del presidente Pervez Musharraf con cinco años en la cárcel como reo de corrupción. Su inédito Gobierno de coalición con la Liga Musulmana de Nawaz Sharif, dejando atrás una histórica y acerba rivalidad, afronta el reto de acabar con el terrorismo islamista y la insurgencia tribal, y agudiza la incertidumbre sobre el futuro que aguarda al desacreditado Musharraf.

(Texto actualizado hasta marzo 2008)

Biografía

1. Andadura política a las sombras del dictador Zia y Benazir Bhutto
2. Opositor al presidente Musharraf y experiencia carcelaria
3. Candidato del PPP a la jefatura del Gobierno


1. Andadura política a las sombras del dictador Zia y Benazir Bhutto

El vigesimotercer jefe de Gobierno de Pakistán pertenece a una insigne familia de políticos y religiosos shiíes -confesión minoritaria en un país donde tres de cada cuatro habitantes son musulmanes sunníes- que durante siglos ha tenido su terruño en el distrito punjabí de Multán, donde ejercieron su señorío siguiendo patrones del tradicionalismo feudal. Circunstancialmente él nació en Karachi, capital de la provincia de Sindh. El padre, Alamdar Hussain Gilani, y un tío paterno, Walayat Hussain Shah, fueron elegidos diputados de la Asamblea de Punjab en 1951; dos años después, el primero, cuando su hijo contaba con unos meses de vida, se convirtió en ministro de Salud del Gobierno provincial antes de enfrentarse al presidente militar Mohammad Ayub Khan tras el golpe de Estado de 1958 y ser despojado de sus derechos políticos. Otro tío, Rehmat Shah, le tomó el relevo como diputado por Multán en el bando político del dictador.

En la generación anterior, el abuelo paterno, Ghulam Mustafa Shah Gilani, y un hermano de éste, Raza Shah Gilani, resultaron elegidos en 1946, rigiendo aún la India Británica, miembros de la Asamblea Legislativa del entonces Punjab indiviso en las filas de la Liga Musulmana Panindia, el partido nacionalista conservador que entre otros lideraba el padre de la independencia nacional, Mohammad Ali Jinnah, luego sucedida por la Liga Musulmana de Pakistán (PML). Un bisabuelo, Raja Bakhsh Gilani, fue alcalde de Multán y diputado de la Asamblea Legislativa Central de India en las décadas que precedieron a la independencia.

La familia remonta su árbol genealógico a los jeques Abul Hassab Musa Pak Shaheed y Hazrat Abdul Qadir Gilani (o Jilani), dos grandes figuras espirituales, dirigentes de la orden sufí Qadirí, fundada por el segundo en Irán, que vivieron en los siglos XI y XII; Musa Pak está enterrado en Multán, en un mausoleo que atrae a muchos devotos pashtunes de todo Pakistán que le veneran como a un santo. Los cabezas de familia de este extenso clan, y Yousaf Raza Gilani no es la excepción, han portado dos títulos de honor religiosos: syed, que indica un linaje directo con la familia del Profeta Mahoma, y makhdoom, empleado en esta parte de Asia por los descendientes de maestros sufíes. Por parte de la madre, Yousaf está emparentado con los Mahmood, otra familia de makhdooms punjabíes radicada en Rahimyar Khan.

El muchacho fue educado para proseguir la larga trayectoria política de la familia, que, no obstante su fuerte identificación con las prácticas del Islam shií y el misticismo qadirí, le ingresó en el St. Mary’s College y el La Salle High School de Multán, dos instituciones educativas regidas por órdenes cristianas. El perfil eminentemente laico del futuro gobernante se terminó de moldear en la Universidad de Punjab, donde culminó la carrera de Periodismo en 1976.

La biografía oficial de Gilani no indica si éste llegó a ejercer la profesión periodística; sólo, que poco después de licenciarse en la Universidad emprendió actividades políticas en el partido de sus mayores, la PML, el cual, no sin desavenencias entre las diversas facciones que lo componían, adoptó una línea de cooperación con el régimen dictatorial de ley marcial impuesto por el general Mohammad Zia ul-Haq a raíz del golpe de Estado de julio de 1977, el cual derrocó el Gobierno del primer ministro Zulfiqar Ali Bhutto, líder del centroizquierdista Partido Popular de Pakistán (PPP). Semblanzas periodísticas precisan que el arranque de la carrera política de Gilani fue en 1978, tras la muerte de su padre, cuando entró en el Comité Central de Trabajo, máximo órgano ejecutivo del partido.

En 1983 obtuvo su primer cargo de elección popular, la presidencia del Consejo del Distrito de Multán, y en febrero de 1985, en los comicios sin base de partidos convocados por Zia, ganó un escaño con la etiqueta de independiente en la Asamblea Nacional de Pakistán; dos meses después fue nombrado ministro federal de Vivienda y Obras Públicas en el Gobierno encabezado por Mohammad Khan Junejo, el dirigente del PML escogido por Zia para dar una fachada civil a su régimen autoritario en vísperas del levantamiento de la ley marcial. En enero de 1986 cambió la cartera por la de Ferrocarriles, pero en diciembre del mismo año fue cesado y apartado del Ejecutivo en un contexto de divergencias con el primer ministro.

Gilani siguió en la PML por un tiempo, pero a raíz de la muerte en agosto de 1988, en un sospechoso accidente aéreo, del dictador Zia mudó las lealtades y se pasó al PPP, que venía de sufrir una dura experiencia opositora marcada por la represión y del que eran miembros algunos parientes cercanos, como su tío Hamid Raza Gilani, un veterano que acumulaba experiencia parlamentaria desde 1962 y que había servido en el Gobierno de Zulfiqar Ali Bhutto. Algunas fuentes remontan el cambio de bando político a unos meses antes, justo después de defenestrar Zia a Junejo y de asumir él mismo la dirección del Gobierno.

Incluido en las listas populares, en las elecciones democráticas del 16 de noviembre de 1988 Gilani disputó y ganó un estratégico escaño por Punjab al ministro jefe de la provincia y líder de la PML, Mian Mohammad Nawaz Sharif. Como recompensa, la presidenta del partido vencedor e hija de su ajusticiado fundador, Benazir Bhutto, le incorporó en marzo de 1989 como ministro federal de Turismo en el Gabinete inaugurado a principios de diciembre. Menos de un año después, en enero de 1990, el makhdoom fue transferido a su antiguo puesto de ministro de Vivienda y Obras Públicas. Descabalgado del Ejecutivo el 6 de agosto de 1990 como resultado de la primera destitución presidencial de Bhutto, en las elecciones anticipadas del 24 y el 27 de octubre del mismo año, ganadas ampliamente por la coalición de partidos conservadores y confesionales que comandaba la PML de Nawaz Sharif (PML-N), Gilani regresó a la Asamblea como titular de un escaño que arrebató a su propio tío, Hamid Raza, quien como compensación fue designado para el Senado.

Tres años fungiendo de diputado de la oposición al Gobierno de Nawaz Sharif dieron paso el 17 de octubre de 1993, al hilo de la victoria del PPP en los comicios celebrados los días 6 y 9, a su investidura como presidente de la Asamblea Nacional. Como jefe del Legislativo pakistaní, Gilani dio muestras de firmeza política e independencia institucional al oponerse a determinadas disposiciones de su propia jefa partidaria, la nuevamente primera ministra Bhutto, que consideraba injustas; así, en enero de 1995, en plena campaña de protestas opositoras contra el PPP, no vaciló en encararse al ministro del Interior, el general Nasirullah Khan Babar, en defensa de unos diputados de la PML-N que habían sido arrestados bajo la acusación de tenencia ilícita de armas.

El 5 de noviembre de 1996 Gilani, como el resto de diputados, quedó suspendido en sus funciones al decretar el entonces presidente de la República, Farooq Leghari, la disolución de la Asamblea Nacional y la cesación del Gobierno de Bhutto pretextando las mismas razones que su predecesor Ghulam Ishaq Khan en 1990: la corrupción, el nepotismo y el abuso de poder de la primera ministra. Gilani pretendió la reelección en los comicios del 3 de febrero de 1997, pero, por primera y última vez en su carrera política, vio birlado el escaño por Multán, concretamente la circunscripción de Multán IV; su fracaso fue el de todo el colectivo, ya que el PPP fue machacado por la PML-N en el conjunto del país y en Punjab en particular, donde no consiguió un solo escaño. El 16 de febrero de 1997, con la inauguración de la nueva legislatura, el político punjabí hubo de traspasar el testigo en el hemiciclo al candidato de la PML-N, Elahi Bukhsh Soomro.


2. Opositor al presidente Musharraf y experiencia carcelaria

Su marcha del Parlamento preludió el inicio de una etapa sombría en la trayectoria de Gilani. Elegido vicepresidente del Comité Central Ejecutivo del PPP en 1998, el 10 de febrero de 2001, rigiendo el Gobierno cívico-militar del general Pervez Musharraf, autor del golpe de Estado de octubre de 1999 que derrocó el segundo gobierno de Nawaz Sharif, y con Bhutto fuera de escena al estar exiliada en Londres, el makhdoom fue arrestado por orden de la Oficina Nacional de Cuentas (NAB), una agencia de investigación creada por el nuevo régimen autoritario para esclarecer los actos de corrupción cometidos por la clase política tradicional. La NAB acusaba a Gilani de abuso de autoridad y fraude en su etapa de presidente de la Asamblea Nacional, por, presuntamente, haber metido en la nómina de la institución legislativa a más de 600 paisanos de su circunscripción para el desempeño de trabajos ficticios o sinecuras, lo que habría ocasionado al Estado pérdidas económicas por valor de 30 millones de rupias al año, y haber obtenido del Banco de Desarrollo Agrícola unos créditos generosos que luego no devolvió.

El imputado y su partido denunciaron una persecución por motivos políticos, pero las alegaciones de inocencia no le ahorraron al primero una larga estancia en prisión a la espera de ser procesado y juzgado. La primera sentencia condenatoria le cayó en junio de 2002, cuando la Corte Anticorrupción de Rawalpindi le aplicó una pena de cinco años de prisión, una multa de un millón de rupias y la prohibición de ocupar cargos públicos hasta 2012 como culpable de adquirir para uso privado un pequeño parque de vehículos de lujo e instalar ocho líneas telefónicas en inmuebles particulares de Islamabad, Lahore y Multán, todo con cargo a fondos del Estado.

En diciembre de 2002, siendo reo en la cárcel Adiyala de Rawalpindi, Gilani envió al partido su dimisión como vicepresidente y miembro del Comité Central Ejecutivo en asunción de su responsabilidad por el escándalo político provocado por su sobrino Syed Asad Murtaza Gilani, a quien había cedido la candidatura, que él no podía disputar por estar preso, al escaño por Multán V en las elecciones legislativas del 10 de octubre, a las que los populares acudieron con el nombre de Partido Popular de Pakistán-Parlamentarios (PPPP); Asad Murtaza ganó el escaño, pero luego desertó al bando del oficialismo, donde se codeó con la progubernamental Liga Musulmana de Pakistán-Quaid-e-Azam (PML-Q), dentro de un grupo de diputados tránsfugas llamado PPPP-Patriotas, un acto de "traición" que hacía sentir "vergüenza" a su tío. En la misma carta, Gilani revelaba que Musharraf le había ofrecido la anulación de los cargos en su contra y su inmediata puesta en libertad a condición de que rompiera con Bhutto y aceptara un "alto puesto" en el Gobierno. El PPP no aceptó la dimisión de su vicepresidente.

Este gesto de honor reforzó la respetabilidad de que gozaba Gilani en todo el arco opositor, inclusive la PML del también exiliado Nawaz Sharif, que tendía a verle como un preso político. El 18 de septiembre de 2004 la corte de Rawalpindi dictó su segunda condena, a 10 años de prisión más una multa de 100 millones de rupias, por el caso de la contratación ilegal de 339 asalariados de la Asamblea Nacional. Dos días después de recibir esta sentencia, el político, que tenía fuera a una esposa, Elahi, y cinco hijos, fue autorizado a salir de prisión por unas horas para asistir al funeral en Multán de una hermana, la madre del sobrino Asad Murtaza, quien por entonces ostentaba el puesto de secretario parlamentario federal para Asuntos Religiosos. Privado de libertad encajó también el fallecimiento de su madre. Gilani aprovechó su prolongado encarcelamiento para escribir un libro titulado Chah-e-Yusuf ki Sada (Reflexiones desde el Pozo de Yusuf).


3. Candidato del PPP a la jefatura del Gobierno

El 7 de octubre de 2006, cinco años y medio después de entrar en prisión, Gilani recobró la libertad por decisión de la Sala de Rawalpindi del Alto Tribunal de Lahore, que aceptó su petición de suspensión bajo fianza de la pena de 10 años que técnicamente había empezado a servir sólo en 2004. El perdonado fue triunfalmente recibido por una comitiva del partido encabezada por el jefe del grupo parlamentario del PPPP y vicepresidente del Comité Central Ejecutivo, el makhdoom Mohammad Amin Fahim, y a continuación dio una rueda de prensa en la que negó que su excarcelación formara parte de un pacto secreto entre Musharraf y Bhutto.

Entonces, Pakistán vivía una situación política extremadamente complicada por el dramático recrudecimiento de la violencia político-religiosa que venía azotando el país desde 2001, con decenas de atentados terroristas cometidos en las principales ciudades por grupos integristas islámicos vinculados a Al Qaeda y combates en toda regla librados por el Ejército y milicianos tribales y talibán en las turbulentas áreas del noroeste asomadas a Afganistán, y por la resistencia de Musharraf a colgar el uniforme de general y continuar como presidente sólo civil, una actitud antidemocrática que soliviantaba a la Alianza para la Restauración de la Democracia (ARD), el amplio frente opositor del que formaba parte el PPP y que era minoritario en la Asamblea Nacional como resultado de las elecciones de 2002.

Una vez reincorporado a su puesto de vicepresidente en el Comité Central Ejecutivo, Gilani participó en las resbaladizas negociaciones entre el PPP y Musharraf, desarrolladas a lo largo de 2007, por las que Bhutto ofrecía al autócrata facilitar su pretensión de ser reelegido en la Presidencia para otro quinquenio por un colegio electoral el 6 de octubre a condición de que antes abandonara la jefatura del Ejército y de que ella pudiera presentarse a las elecciones legislativas de últimos de año o principios del siguiente y, eventualmente, optar a encabezar el Gobierno, lo que llevaba implícita la cancelación de sus cuentas con la justicia.

Bhutto regresó del exilio el 18 de octubre de 2007, arrancando una sombría secuencia de acontecimientos con final fatídico. El mismo día de su llegada a Karachi, la ex primera ministra salvó la vida en un atentado dirigido contra ella pero que mató a 136 personas. El 3 de noviembre Musharraf, con el pretexto del deterioro de la seguridad, declaró el estado de emergencia y suspendió la Constitución. A continuación, Bhutto sufrió dos arrestos domiciliarios sucesivos, represalias que la empujaron a declarar imposible cualquier posibilidad de entendimiento con el presidente y a exigir su dimisión.

La crisis se aquietó un poco en las semanas siguientes con el cumplimiento por Musharraf, fuertemente presionado por Estados Unidos, de sus promesas de estrenar el nuevo mandato presidencial despojado de sus funciones castrenses (29 de noviembre) y de levantar el estado de emergencia y la suspensión constitucional (15 de diciembre), clareando así el panorama para la celebración de elecciones legislativas el 8 de enero de 2008, a las que Bhutto, estimulada por unas encuestas ampliamente favorables, acudía con la intención de ganar y regresar al poder. Gilani se aseguró la inclusión en las listas del PPP como candidato por Multán IV. Pero el 27 de diciembre este escenario se truncó brutalmente con el asesinato de la líder política por un agresor suicida a la salida de un mitin de campaña en Rawalpindi. El magnicidio, atribuido por el Gobierno al cabecilla tribal pashtún Baitullah Mehsud -alzado en rebeldía en la región de Waziristán del Sur y relacionado con Al Qaeda-, desató una violenta ola de protestas populares en todo el país y llenó de consternación a las opiniones públicas nacional e internacional.

El 30 de diciembre Gilani, Fahim, el viudo de Bhutto, Asif Ali Zardari, y los demás miembros del Comité Central Ejecutivo del PPP se reunieron a puerta cerrada en la localidad sindhí de Naudero para decidir el futuro inmediato del partido en estas horas críticas. El cónclave tomó lectura del testamento político de su líder asesinada, que estipulaba la proclamación del liderazgo compartido de Zardari y de su hijo Bilawal, un joven de 19 años sin la menor experiencia política; el muchacho, en lo sucesivo apellidado Bhutto como su madre, fue hecho presidente titular del partido, mientras que su progenitor se aseguró la jefatura efectiva del mismo desde el cargo de copresidente, creado para la circunstancia. Los dirigentes anunciaron a los medios su decisión de proseguir la lucha democrática que había costado la vida a Bhutto y participar en las elecciones legislativas, retrasadas luego por el Gobierno hasta el 18 de febrero.

Entonces, el PPP dio a entender que sería Fahim, al que la mayoría de los observadores había considerado el más probable sucesor de Bhutto en la presidencia del partido en vez de Zardari, quien tenía la reputación tiznada por un historial de corrupción, el candidato a primer ministro si se ganaban las elecciones. Luego, esa opción perdió fuerza y empezó a especularse con que el puesto podría recaer en el propio Zardari, más posiblemente a medio plazo, tras hacerse con un mandato legislativo al que por ahora renunciaba. El PPP llegó sin dilucidar la cuestión a las elecciones del 18 de febrero de 2008, que respondieron a sus expectativas: con el 30,6% de los votos, cinco puntos más que en 2002, la formación de la familia Bhutto recuperó su antigua posición de primer partido de la Asamblea con 125 (81 cinco años atrás) de los 341 diputados, contando los 70 reservados a mujeres y minorías, seguido de la PML-N con 92 puestos y de la gubernamental PML-Q con 50.

La coalición de partidos integristas Consejo Unido para la Acción en Pakistán (MMA), reducida en realidad a una sola agrupación, la deobandi Asociación de Ulema Islámicos (Jamiat Ulema-e-Islami, JUI), ya que los otros cuatro integrantes practicaron el boicot, cosechó un fracaso aún más estrepitoso que el de los conservadores partidarios de Musharraf al no conservar más que seis escaños, lo que fue interpretado por los observadores como un rechazo generalizado del electorado al extremismo religioso y la violencia jihadista. En cuanto a los comicios a las asambleas provinciales, el PPP se impuso con autoridad en su feudo de Sindh y la PML-N hizo lo mismo en el suyo de Punjab; allí, Gilani ganó su escaño nacional por Multán IV con 30.000 votos de ventaja sobre Sikandar Hayat Khan Bosan, antiguo miembro de la PML-N, ahora en las filas de la PML-Q y hasta hacía poco ministro federal de Alimentación, Agricultura y Ganadería, quien se lo había arrebatado en 1997.

Zardari reconoció la necesidad que tenía su partido de socios para gobernar y expresó su preferencia por una coalición con la PML-N y el Partido Nacional Awami (ANP, pashtunes laicos y progresistas, implantado en la agitada Provincia de la Frontera del Noroeste, NWFP), que aportaba 13 diputados. La única condición que les ponía era un compromiso compartido para investigar y esclarecer el magnicidio de su esposa. Populares y liguistas no tardaron ni 72 horas en forjar un consenso básico en torno a un Gobierno y un Parlamento fuertes para apuntalar la democracia y "acabar con la dictadura" de Musharraf, al que emplazaron a dimitir sin demora en acatamiento del "deseo del pueblo".

Así lo comunicaron Zardari y Nawaz Sharif en una rueda de prensa conjunta el 21 de febrero. El 9 de marzo, los otrora acérrimos adversarios acordaron restituir en sus puestos a los magistrados de justicia suspendidos por Musharraf tras la declaración del estado de emergencia y confirmaron su voluntad de formar un gobierno de coalición con la adición del ANP antes de 30 días. La PML-N no objetó el derecho del PPP a designar al primer ministro; ya que Zardari se descartó explícitamente para el puesto, todas las miradas volvieron a centrarse en Fahim, quien gozaba de una buena reputación y de una popularidad notable.

El 22 de marzo, sin embargo, el PPP anunció que su candidato, consensuado con los demás partidos de la coalición democrática, era su otro vicepresidente ejecutivo, el sobrio y menos conocido Gilani. Inmediatamente, se suscitó la hipótesis, abonada por las insinuaciones de algunos dirigentes populares, de Gilani como un primer ministro sólo temporal, que guardaría el puesto a su superior partidista hasta que la opinión pública estuviera preparada para aceptar la titularidad del controvertido viudo de Benazir Bhutto. La JUI de Fazal ur-Rehman (JUI-F) y el cuarto partido más votado, el Movimiento Nacional Unido (MQM), representante de la comunidad mohajir de Sindh, anunciaron que su voto parlamentario sería para Gilani.

El 24 de marzo el makhdoom fue investido por la Asamblea primer ministro de Pakistán con 264 votos frente a los 42 obtenidos por el candidato de la PML-Q, Chaudhry Pervaiz Elahi. En su discurso de aceptación, Gilani rindió tributo a la "mártir" Benazir Bhutto, cuyo "sacrificio" había "permitido revivir" la democracia en Pakistán, pidió a la Cámara que adoptara una resolución para pedir a la ONU una investigación internacional sobre el asesinato de su predecesora y otra de expresión de disculpa a la nación por el ahorcamiento de Zulfiqar Ali Bhutto en 1979, y anunció que su primera acción como gobernante iba a ser ordenar la inmediata puesta en libertad de los jueces que permanecían bajo arresto domiciliario, entre ellos Iftikhar Mohammad Chaudhry, el combativo presidente del Tribunal Supremo, por haberse opuesto a la reelección de Musharraf y al estado de excepción.

Al día siguiente, Gilani prestó juramento en Islamabad ante Musharraf, quien, resuelto a quedarse en la Presidencia pese a su soledad política, expresó como gesto de apaciguamiento su "apoyo total" al nuevo Gobierno. El político punjabí sucedía a Mohammad Mian Soomro, un miembro de la PML-Q que fungía de primer ministro interino desde el 16 de noviembre, cuando cesó a su colega de partido Shaukat Aziz.

El 29 de marzo el flamante primer ministro obtuvo el voto de confianza por unanimidad de la Asamblea, tras lo cual expuso a los diputados su programa para los 100 primeros días de mandato. Los puntos principales eran el compromiso en firme para librar y ganar la "guerra contra el terrorismo", el inicio de conversaciones con aquellos extremistas islamistas dispuestos a abandonar las armas, la creación de una "comisión de la verdad y la reconciliación", recortes en los gastos corrientes del Estado, la elaboración de una nueva ley para preservar la libertad de información, la creación de empleo en los sectores público y privado, la elevación del precio de compra pagado a los campesinos productores de arroz y la construcción anual de un millón de viviendas destinadas a familias con bajos ingresos.

El mismo día tuvo lugar también la boda de su primogénito, Abdul Qadir Gilani, con una nieta del Pir Pagaro Shah Mardan Shah II, líder de la orden sufí Hur y del partido Liga Musulmana de Pakistán-Funcional (PML-F), una de las personalidades más influyentes de Sindh. Las nupcias vinieron a reforzar los vínculos entre las dos familias; sin ir más lejos, el padre de la novia era sobrino de la primera esposa del Pir Pagaro, quien, sin embargo, había deslizado su preferencia por Fahim para el cargo de primer ministro.

El 31 de marzo juraron sus puestos los miembros del Gabinete de coalición; de los 24 ministros, 11 los colocó el PPP, nueve la PML-N, dos el NAP y uno la JUI-F. Las Áreas Tribales Federalmente Administradas (FATA), epicentro de la violencia político-religiosa que sacudía el país, contaron con un representante en el Gobierno.

(Cobertura informativa hasta 1/4/2008)