Yasuo Fukuda

© Comunidades Europeas (2008)

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Actualización: 15 julio 2016

Japón

Primer ministro (2007-2008)

  • Mandato: 26 septiembre 2007 - 24 septiembre 2008
  • Nacimiento: Takasaki, prefectura de Gunma, región de Kanto, 16 julio 1936
  • Partido político: Partido Liberal Democrático (Jiminto)
  • Profesión: Economista
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Presentación

En septiembre de 2007 el partido gobernante en Japón, el Liberal Democrático (Jiminto), escogió como nuevo líder, y por ende primer ministro del país, a Yasuo Fukuda, un veterano de 71 años que se inició tardíamente en la política de la mano de su padre, el también primer ministro (1976-1978) Takeo Fukuda, y que durante cuatro años fungió de secretario jefe del Gabinete a las órdenes de Yoshiro Mori y Junichiro Koizumi. Considerado un conservador moderado y un hombre de consensos, así como un gestor burocrático competente aunque sin carisma, Fukuda asume el cargo con los objetivos de restañar las heridas abiertas en el Jiminto por la convulsa gestión de su efímero predecesor, Shinzo Abe, recobrar la confianza popular en una formación acosada por el auge electoral del opositor Partido Democrático, que ya controla el Senado, y descargar de lastres ideológicos o nacionalistas las relaciones con las comunistas China y Corea del Norte.

(Texto actualizado hasta septiembre 2007)

Biografía

1. Hijo y heredero político del primer ministro Takeo Fukuda
2. Servidor gubernamental a las órdenes de Mori y Koizumi
3. Sucesor del dimitido Abe como presidente del partido y primer ministro


1. Hijo y heredero político del primer ministro Takeo Fukuda

Primogénito de Takeo Fukuda, futuro primer ministro y que en el momento de nacer su hijo, en 1936, trabajaba de burócrata en el Ministerio de Finanzas, recibió una educación propia los vástagos de las familias más pudientes, siendo el suyo un linaje de terratenientes de Gunma, prefectura del interior de la isla central de Honshu, en el corazón del archipiélago japonés. El niño creció en el distrito tokyota de Setagaya, lugar de residencia de los padres, y estudió en la selecta escuela privada Azabu antes de matricularse en la Escuela de Ciencia Política y Economía de la Universidad Waseda de Tokyo, uno de los centros que tradicionalmente han formado a las élites de Japón y concretamente a los líderes del conservador Partido Liberal Democrático (Jiyu Minshuto o Jiminto), la fuerza casi hegemónica en la política nipona desde su fundación precisamente en esta época, en 1955.

Cuatro años más tarde, en 1959, el joven Fukuda salió de Waseda con una graduación en Economía y, lejos de seguir la carrera política del padre, que ya por entonces apuntaba a lo más alto gracias al patronazgo del primer ministro Nobusuke Kishi -al que ahora mismo servía como ministro de Agricultura y secretario del partido-, se puso a trabajar en el sector privado, siendo reclutado para su plantilla de economistas por la compañía petroquímica Maruzen Petroleum. En los siguientes 17 años, Fukuda se mantuvo apartado de la política y consolidó un currículo profesional que en apariencia no debía nada a los buenos oficios de su padre. Éste heredó de Kishi el liderazgo de la facción liberaldemócrata conocida como Seiwa, que se distinguía por su profundo conservadurismo ideológico y su ortodoxia liberal en cuestiones de economía, y que fue por etapas la más poderosa del partido. Desde 1965 el mayor de los Fukuda fungió sucesivamente de ministro de Finanzas, ministro de Exteriores, viceprimer ministro y director de la Agencia de Planificación Económica.

El menor de los Fukuda, que entre 1962 y 1964 estuvo destinado por la Maruzen en Estados Unidos, comenzó a escribir un capítulo completamente nuevo de su historial en diciembre de 1976, cuando su padre, luego de una tentativa frustrada en 1972 frente a Kakuei Tanaka, jefe de la facción rival anteriormente conducida por Eisaku Sato, consiguió hacerse con la presidencia del Jiminto y por ende de la jefatura del Gobierno, donde reemplazó a Takeo Miki, quien hubo de renunciar tras la pérdida de votos sufrida en las elecciones generales celebradas a comienzos de mes en un contexto adverso por la crisis económica y las revelaciones explosivas del escándalo Lockheed.

En los dos años siguientes, Fukuda asistió a su padre como secretario parlamentario y secretario jefe de su Gabinete, labor privilegiada que le permitió tener una participación técnica en acontecimientos tan importantes como la firma en agosto de 1978 del Tratado de Paz y Amistad con la República Popular China –el cual puso final formal al estado de guerra vigente entre los dos países desde la Segunda Guerra Mundial-, que el primer ministro ratificó en Tokyo con Deng Xiaoping no obstante su reputación de derechista y halcón en cuestiones de política exterior.

El 7 de diciembre de 1978 Fukuda padre fue descabalgado por Masayoshi Ohira, quien contaba con el apoyo de la facción Tanaka, en una elección interna que él mismo había convocado en un intento de democratizar el funcionamiento de un partido absolutamente dominado por las camarillas fácticas (habatsu) y sus poderosos jefes, a su vez permeables a todo tipo de influencias corruptas de las grandes corporaciones industriales y financieras. El hijo se retiró entonces a la dirección del Instituto Kinzai de Asuntos Financieros, un think tank vinculado al Jiminto, labor que le mantuvo ocupado hasta 1989.

A principios de 1990, ostentando la jefatura del Gobierno Toshiki Kaifu, el veteranísimo Takeo Fukuda, con 85 años recién cumplidos, anunció su retirada del Parlamento y de la política. Por segunda vez en 14 años, Yasuo, ya cincuentón, fue requerido por su padre por importantes motivos políticos, esta vez para que recogiera su testigo parlamentario y se integrara en la facción Seiwa. En aquel momento, la camarilla del Jiminto fundada por Kishi, luego conducida por Fukuda y últimamente, desde 1986, por Shintaro Abe, antiguo ministro de Exteriores, se hallaba sumida en una grave crisis de identidad, extensible a todo el partido, por las implicaciones demoledoras del último escándalo político-empresarial, el Recruit-Cosmos, que había obligado a Abe a dimitir como secretario general del Jiminto y a Noboru Takeshita, máximo rival y continuador de la facción Sato-Tanaka, como primer ministro.

En las elecciones generales del 18 de febrero de 1990 Fukuda ganó su primer escaño en la Cámara de Representantes, la cámara baja de la Dieta, como diputado por el 3º Distrito de Gunma. Posteriormente, a raíz de la muerte de Abe en mayo de 1991, se integró en la facción acaudillada por Hiroshi Mitsuzuka, el cual se las arregló para poner bajo su mando a las alicaídas huestes de la Seiwa. Poco después, en octubre, Mitsuzuka pugnó infructuosamente por la presidencia del partido, vacante por la dimisión de Kaifu, contra Kiichi Miyazawa, bregado ex ministro de Exteriores y de Finanzas, y jefe de una tercera facción, la Kochikai, quien por tanto se convirtió en el nuevo primer ministro de Japón.

El segundo capítulo de la carrera política de Fukuda no experimentó promociones de envergadura hasta el cambio de década. Fue reelegido en su escaño en los comicios anticipados del 18 de julio de 1993, que acarrearon al Jiminto la pérdida de la mayoría absoluta y, por vez primera en su historia aunque por breve tiempo, el desalojo del Gobierno –al que se aupó una heterogénea y frágil alianza de siete partidos de la oposición-, y del 20 de octubre de 1996, que restituyeron a los liberaldemócratas una mayoría suficiente para volver a gobernar en solitario, con Ryutaro Hashimoto -un barón de la facción Takeshita- de primer ministro, tras más de dos años de hacerlo en coalición con los socialdemócratas de Tomiichi Murayama. En estos comicios se presentó por el 4º Distrito de Gunma, circunscripción que iba a representar en lo sucesivo.

En junio de 1992 asumió la jefatura del Comité parlamentario de Asuntos Exteriores; entre agosto de 1995 y enero de 1996, cuando Hashimoto relevó a Murayama al frente de la coalición, ejerció de viceministro parlamentario de Asuntos Exteriores, teniendo como superior al ministro Yohei Kono –a la sazón presidente del partido hasta su sustitución por Hashimoto-; en noviembre de 1996 sus conmilitones le nombraron director de la División de Asuntos Exteriores del Jiminto; en septiembre de 1997 alcanzó la vicesecretaría general del partido, siendo el secretario general Koichi Kato; en 1999 se convirtió en director general de la Tesorería del partido; por último, en julio de 2000, pasó a vicepresidente del Consejo de Investigaciones Políticas. Fuera de la política, presidió la Asociación Japón-Sri Lanka.

Por otro lado, en agosto de 1997 la Oficina Tributaria de Tokyo informó que la familia Fukuda no había declarado al fisco alrededor de 60 millones de yenes correspondientes a los bienes raíces y cuentas heredados del patriarca, Takeo, fallecido en julio de 1995 a la venerable edad de 90 años. Se supo entonces que Yasuo y siete deudos cercanos habían recibido en herencia depósitos bancarios, inmuebles y obras de arte por valor de 850 millones de yenes.


2. Servidor gubernamental a las órdenes de Mori y Koizumi

Fukuda vio demorado su primer gran ascenso político hasta el 27 de octubre de 2000, después de las elecciones generales celebradas el 25 de junio de ese año, cuando el primer ministro instalado en abril anterior y sucesor de Mitsuzuka en el mando de la Seiwa, Yoshiro Mori, le trajo de regreso al Ejecutivo como titular de uno de los puestos más codiciados, el de secretario jefe del Gabinete, que tenía rango oficial de ministro de Estado e incluía entre sus responsabilidades la preparación de la agenda de trabajo del Consejo de Ministros, la portavocía del Gobierno y las relaciones con la prensa.

Más allá de los cometidos funcionales, la oficina equivalía en la práctica a una vicejefatura del Gobierno y su titular era considerado la segunda persona del Gabinete. Además, desde su creación en 1947, había servido de trampolín ideal para acceder a jefatura del Ejecutivo; hasta entonces, seis secretarios del Gabinete habían terminado siendo primeros ministros. Fukuda recibió el testigo de Hidenao Nakagawa, obligado a renunciar por un turbio escándalo extramarital tras solamente tres meses en el puesto, y tomó a su servicio como subsecretario jefe a un hijo de Shintaro Abe, Shinzo Abe, ideólogo de la Seiwa con reputación de halcón nacionalista.

Fukuda fue confirmado en su puesto gubernamental por el sucesor del impopular Mori desde el 26 de abril de 2001, Junichiro Koizumi, hasta entonces número dos de la Seiwa, quien llegó al poder con unas credenciales de reformista enérgico y heterodoxo, hostil a la vieja guardia liberaldemócrata y a las corruptelas tradicionales, así como capaz de invertir la tendencia electoral negativa del Jiminto y de lanzar las transformaciones estructurales que la economía nacional, sumida en una aguda crisis de producción, deflación y deuda financiera, precisaba con urgencia. Koizumi era además un buen amigo de la familia, ya que debía sus primeros progresos en las filas del Jiminto al patrocinio del viejo Fukuda, al que había servido como secretario personal mientras el hijo se ganaba la vida como economista en el sector privado

Además de la Secretaría del Gabinete, Fukuda llevó con Mori el Ministerio de Estado para el Desarrollo de Okinawa y con Koizumi el Ministerio de Estado para la Igualdad de Género, una oficina nueva desde la que tuvo un papel protagonista en la difusión de los planes del Gobierno, motivados por el nacimiento en diciembre de 2001 de la princesa Aiko, primogénita del príncipe heredero Naruhito y nieta del emperador Akihito, de promover una reforma legal que permitiera a las mujeres sentarse en el Trono del Crisantemo. En líneas generales, Fukuda tuvo una participación de primer orden en la formulación de las políticas del Gobierno, sin faltar las directrices de política exterior. En este terreno, sin demérito de la confianza que Koizumi tenía depositada en él, deslizó su rechazo a las polémicas visitas que el primer ministro efectuaba cada cierto tiempo al santuario shintoísta de Yasukuni, donde se rinde tributo y venera a todos los caídos en las guerras libradas por Japón, inclusive los reos de crímenes de guerra perpetrados en la última contienda mundial.

El secretario jefe temía, y con razón, ya que las repercusiones negativas ya se estaban produciendo, el impacto que estas visitas pudieran tener en las relaciones con China y Corea del Sur, los mayores damnificados por la brutal ocupación japonesa en las primeras décadas del siglo XX, que veían en Yasukuni un monumento de glorificación del imperialismo y el militarismo nipones. El legado de su difunto padre, el Tratado de Paz de 1978, flotaba sobre la aproximación filochina de Fukuda. Éste exhibió también una postura de cautela y moderación en los siempre difíciles tratos con el régimen comunista de Pyongyang, al que Tokyo exigía respuestas claras sobre la suerte de los ciudadanos japoneses raptados por los servicios secretos norcoreanos en las décadas de los setenta y ochenta, y la repatriación de los que las autoridades reconocían que estaban vivos.

Las elecciones anticipadas del 9 de noviembre de 2003, que revalidaron el Gobierno de Koizumi pese a la persistencia de las inclemencias económicas y a la impopular decisión de enviar tropas para la reconstrucción de Irak, otorgaron a Fukuda su quinto mandato legislativo consecutivo. Pero la carrera política del que ya se acercaba a su séptima década de vida sufrió en mayo de 2004 un fuerte traspiés a raíz de descubrirse que él y otros seis miembros del Gabinete no habían satisfecho determinados períodos de cotización al sistema nacional de pensiones después de haber dejado la empresa privada y adquirido un puesto en el Parlamento o el Gobierno. En tanto que políticos, debían hacer las aportaciones personalmente, ya que el Estado, a diferencia de otros colectivos laborales, no se las deducía automáticamente de las nóminas.

En el caso de Fukuda, faltaban de pagar 37 cotizaciones mensuales, de febrero de 1990 a septiembre de 1992 y de agosto a diciembre de 1995. La irregularidad tuvo más repercusión porque precisamente en ese momento Koizumi intentaba sacar adelante en la Dieta una reforma que asegurase la liquidez futura del enrevesado sistema de pensiones japonés mediante el incremento de las cotizaciones y la reducción de las prestaciones. Peor aún, Fukuda, irónicamente, era el encargado de conducir el proceso burocrático del proyecto de ley. El secretario jefe del Gabinete reconoció los impagos en que había incurrido, aunque asegurando ser fruto de un descuido y no deliberados, y el 7 de mayo entregó su dimisión irrevocable a Koizumi, quien no consiguió convencerle para que diera marcha atrás. En la víspera de su renuncia, un compungido Fukuda dio una rueda de prensa en la que se confesó "avergonzado" y pidió disculpas "por haber aumentado la desconfianza pública en la política".

Tras este tropezón, Fukuda se concentró en sus labores como legislador. Fue reelegido por quinta vez en las elecciones del 11 de septiembre de 2005, que Koizumi se vio obligado a adelantar tras perder en la Cámara de Consejeros o Senado una crucial votación para la privatización del sistema postal, viga maestra de su andamiaje reformista, y que el Jiminto ganó con mayoría absoluta, la más holgada desde 1986. Durante ese año, presidió los comités partidistas sobre Reforma Constitucional y sobre Seguridad y Emergencia, y la Comisión sobre Políticas de Vivienda y Tierras.

En el momento de la disolución de la Dieta, Koizumi anunció su decisión de abandonar la presidencia del Jiminto y la jefatura del Gobierno al final del mandato para el que había sido investido por el partido en 2003, es decir, en septiembre de 2006, independientemente del veredicto de las urnas. Aunque Koizumi no le repescó para su último Gabinete, Fukuda lanzó señales que indicaban a las claras su aspiración a la sucesión; en tal caso, tendría que competir con cuatro personalidades influyentes que al tener asiento en el Gobierno se encontraban en una situación ventajosa.

Los rivales oficiosos de Fukuda eran: Shinzo Abe, que fue ascendido a secretario jefe del Gabinete como premio a su perfecta sintonía con Koizumi en el enfoque nacionalista de la política exterior y la pretensión de suprimir las limitaciones pacifistas de la Constitución que impedían a Japón dotarse de unas verdaderas Fuerzas Armadas con plena capacidad defensiva; Taro Aso, nuevo ministro de Asuntos Exteriores y nieto del ex primer ministro Shigeru Yoshida, con un perfil igualmente derechista; Heizo Takenaka, máximo ejecutor del programa de reformas domésticas, que pasaba del Ministerio de Políticas Económica y Fiscal al de Asuntos Internos y Comunicaciones (desocupado por Aro), pero conservando la oficina de Privatización del Sistema Postal; y Sadakazu Tanigaki, titular de Finanzas desde 2003 y partidario de elevar la presión fiscal.

Frente a las ínfulas neoconservadoras y neonacionalistas que Abe y, de manera algo más matizada, Aso, Fukuda venía a propugnar una diplomacia más clásica, dando preeminencia a un realismo que armonizara las relaciones especiales con Estados Unidos, sobre todo en el terreno de la defensa, y el diálogo constructivo con los vecinos asiáticos, muy pautado por los intercambios comerciales. Por esta razón Fukuda gozaba de las simpatías del mundo de los negocios, donde cundía el temor a que una escalada de gestos nacionalistas provocara en Corea del Sur y muy especialmente en China, cuyo mercado atravesaba por una etapa de crecimiento explosivo e insaciable voracidad, el boicot al consumo de productos japoneses.

Ahora bien, la constatación de su escaso nivel de apoyos entre las nueve facciones que ahora mismo articulaban el partido empujó a Fukuda a arrojar la toalla, con 70 años recién cumplidos, el 21 de julio de 2006. La retirada del diputado tuvo como gran beneficiario a Abe, que, luego de ser señalado por Koizumi como su favorito, ganó la elección como presidente del Jiminto el 20 de septiembre y fue investido primer ministro por la Cámara de Representantes seis días después. Tampoco ahora Fukuda, pese a ser de la misma facción (a cuyo frente Mori fue sucedido por el ministro de Exteriores entre 2004 y 2005, Nobutaka Machimura, en octubre del año en curso) que Abe, recibió un puesto en el Gobierno.


3. Sucesor del dimitido Abe como presidente del partido y primer ministro

En los meses siguientes, Fukuda fue testigo del resquebrajamiento, extraordinariamente prematuro, de la popularidad y la credibilidad de Abe, que encajó escándalos de corrupción y dimisiones ministeriales en cascada –amén del suicidio del titular de Agricultura, Toshikatsu Matsuoka-, el monumental desbarajuste de la Seguridad Social -que aseguró haber "perdido" 50 millones de expedientes de cotizantes a las pensiones-, la humillante derrota sufrida frente al opositor Partido Democrático (Minshuto) en las elecciones parciales al Senado del 29 de julio y, como puntilla, el bloqueo parlamentario, debido precisamente al nuevo control demócrata de la Cámara alta, a la prórroga de la misión naval en el océano Índico, donde unidades de la Fuerza Naval de Autodefensa prestaban labores de apoyo logístico a los operativos militares de la OTAN y Estados Unidos en Afganistán. Estos dos últimos fracasos precipitaron, el 12 de septiembre de 2007, la dimisión de Abe, que justificó su espantada por la "falta de confianza" en su gestión.

Con la máxima celeridad, sobre todo para acallar las demandas del Minshuto de que se acudiera a elecciones generales anticipadas, el Jiminto convocó la elección interna de su nuevo presidente. Mientras Abe se hallaba hospitalizado con agotamiento físico y problemas gástricos causados por el estrés, dos dirigentes liberaldemócratas lanzaron su candidatura a sucederle: Fukuda, que un año atrás había mencionado su edad como un handicap para sus ambiciones, y Aso, que acaba de cambiar el Ministerio de Exteriores por la Secretaría General del partido, erigido en su único contrincante. La primera lectura era que se iba a asistir a un duelo clásico entre una paloma proclive a la moderación, el equilibrio y el consenso, y un halcón derechista comprometido con las mudanzas legales de sabor nacionalista que Koizumi y el efímero Abe no habían tenido tiempo de implementar.

Aso partía con el apoyo del aparato gubernamental próximo al dimitido primer ministro, pero Fukuda supo seducir a buen número de integrantes de las principales facciones, que querían pasar página cuanto antes a la desastrosa administración de Abe y que desconfiaban del enérgico Aso. Así, el calmoso ex secretario jefe del Gabinete ganó los respaldos decisivos del nuevamente ministro de Exteriores, Machimura, jefe de la ahora mismo más potente facción del partido, y del también nuevo ministro de Finanzas, Fukushiro Nukaga, de la facción Hashimoto, quien inicialmente se posicionó como un tercer aspirante pero que a las pocas horas, el 14 de septiembre, fue convencido por Fukuda para que no le hiciera sombra. Incluso Koizumi, según aseguraron los medios nipones, veía con buenos ojos el encumbramiento de su antiguo colaborador.

Fukuda explicó cuáles serían sus líneas gubernamentales: el mantenimiento de la misión naval en el Índico, aunque esto estaba por ver, ya que el 1 de noviembre expiraba el plazo de operatividad autorizado en su momento por la Dieta e Ichiro Ozawa, jefe del Minshuto, ya había advertido que la mayoría demócrata en el Senado no iba a dar su brazo a torcer en este punto; la continuidad de las reformas estructurales de la economía, pero acompañándolas de una batería de políticas sociales, y la lucha contra el déficit de las cuentas públicas, manteniendo el objetivo propuesto por Koizumi de alcanzar el equilibrio presupuestario en 2011; y, más progresos en el deshielo de las relaciones con China, ya emprendido por Abe, y un tono más conciliatorio y dialogante con Corea del Norte, especialmente ahora que el régimen comunista aseguraba estar dispuesto a renunciar a su programa nuclear y a la bomba atómica, que había ensayado por primera vez en octubre de 2006, para alarma y consternación de Tokyo.

Para contribuir al encauzamiento de las relaciones con los vecinos asiáticos, los miembros del Gobierno nipón, empezando por el primer ministro, se abstendrían de peregrinar a Yasukuni, añadió. Además, su plataforma tomaba debida nota de los fuertes indicios de divorcio entre la mayoría de la población y el Jiminto, que invitaban a predecir una repetición del terremoto de las senatoriales de julio en los próximos comicios a la Cámara de Representantes, a celebrar en 2009 salvo adelanto, y en consecuencia el desalojo del poder a manos del Minshuto, a menos que los liberaldemócratas invirtieran ímprobos esfuerzos para restablecer la confianza perdida. "Debemos atender las profundas heridas que nuestro partido ha sufrido (…) Nuestras políticas deben reflejar nuestras disculpas", manifestó Fukuda.

Así las cosas, no causó sorpresa el resultado de la elección efectuada el 23 de septiembre de 2007 por una asamblea liberaldemócrata que integraban los 304 diputados, los 83 senadores y 141 delegados de las secciones del partido en las prefecturas: Fukuda resultó elegido presidente del Jiminto con 330 votos, 133 más que los recibidos por Aso. Para la Secretaría General fue seleccionado el hasta ahora ministro de Educación, Bummei Ibuki.

El siguiente paso, la investidura parlamentaria del primer ministro, era un mero trámite para Fukuda gracias a la mayoría que el Jiminto conservaba en la Cámara de Representantes. El 25 de septiembre el candidato oficialista se llevó el puesto con una mayoría de 338 votos, más de los que sumaban las bancadas del bipartito gobernante, el Jiminto y su socio menor, el filobudista Nuevo Komeito, frente a los 117 recibidos por el candidato del Minshuto, Ozawa. Éste ganó la votación efectuada en la Cámara de Consejeros por 133 votos contra 106, pero la Constitución establecía taxativamente que en caso de división prevalecía la elección hecha por la Cámara baja. Fukuda, con 71 años, se convertía en el primer ministro más viejo de Japón desde la asunción en 1991 de Miyazawa con 72. Además y curiosamente, llegaba al puesto a la misma edad a que lo había hecho su padre. Más todavía, y pese al extendido arraigo de las dinastías políticas en el sistema de partidos nipón, era la primera vez en la historia del país que alcanzaba la jefatura del Gobierno el hijo de un anterior jefe de Gobierno.

Al día siguiente juraron ante el emperador y tomaron posesión de sus puestos Fukuda y los demás miembros del Gabinete, que experimentó pocos cambios con respecto al saliente de Abe. Machimura relevó a Kaoru Yosano como secretario jefe del Gabinete y cedió su puesto en Exteriores a un antiguo titular, Masahiko Komura, un pragmático favorable al acercamiento a Beijing; Komura fue a su vez sustituido en Defensa por Shigeru Ishiba, quien fuera director general de la Agencia de Defensa, la oficina anterior a la creación del Ministerio en diciembre de 2006, de 2002 a 2004. Nukaga continuó al frente de Finanzas, al igual que Akira Amari en Economía e Hiroya Masuda en Interior. Fukuda reveló que había ofrecido a Aso un puesto en el Gabinete, pero que éste había declinado la oferta.

El primer ministro de Japón está casado con Kiyoko Fukuda y tiene tres hijos, el mayor de los cuales, Tasuo, de 40 años, sigue la tradición familiar y asiste a su padre como secretario particular.

(Cobertura informativa hasta 1/10/2007)