Wen Jiabao

© UN Photo/Eskinder Debebe

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Actualización: 6 mayo 2016

República Popular China

Primer ministro (2003-2013)

  • Mandato: 16 marzo 2003 - 15 marzo 2013
  • Nacimiento: Tianjin, municipalidad de Tianjin, 15 de septiembre de 1942
  • Partido político: Partido Comunista de China (PCC)
  • Profesión: Geólogo
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Biografía

En 1965 se graduó por el Departamento Primero de Geología y Minerales del Instituto Geológico de Beijing y recibió el carnet de miembro del Partido Comunista de China (PCC). Hasta 1968, mientras cobraba ímpetu la Revolución Cultural lanzada por Mao Zedong, desempeñó labores auxiliares en su especialidad académica y formó parte de equipos de prospección de campo. Aquel año fue asignado a una brigada de trabajo de la Oficina Geológica Provincial de Gansu, y en este remoto destino comenzó una carrera profesional, como técnico e ingeniero de la minería, al tiempo que política, como instructor del partido, que se prolongó hasta mucho después de extinguirse las consignas y convulsiones de la última gran campaña de movilización del maoísmo.

En 1978, el año del triunfo de la línea política pragmática de Deng Xiaoping y del comienzo formal de la era de las reformas económicas, Wen fue elegido miembro del Comité Permanente del Comité del partido en su unidad de Prospección Geomecánica. Un año después ascendió a adjunto del ingeniero jefe de dicha sección y en 1981 pasó a subdirector general de la Oficina Geológica Provincial de Gansu. En 1982 hizo el salto al aparato administrativo del Gobierno central en Beijing como director de la Oficina de Políticas de Investigación del Ministerio de Geología y Recursos Minerales, y en 1983 se convirtió en viceministro al tiempo que en número dos del grupo de responsables del partido en el Ministerio.

En 1985, siguiendo un patrón clásico de muchos futuros jerarcas con una primera hoja de servicios tecnocrática y científica, Wen se desligó de los menesteres relacionados con la ingeniería minera y se dedicó al trabajo puramente político en el partido, pasando a formar parte de la vasta plantilla de funcionarios del Comité Central del PCC. Primero subdirector y luego, en 1986, director de la Oficina General de éste el principal órgano de partido entre congresos, Wen salió convertido del XIII Congreso del PCC, del 25 de octubre al 1 de noviembre de 1987, en miembro pleno del Comité Central, en miembro suplente del Secretariado y en director del Comité de Trabajo Interdepartamental.

Wen salió indemne de las purgas en la cúpula en el bienio 1987-1989, motivadas por la erupción de reclamaciones políticas en la sociedad a rebufo de la apertura en la economía y las relaciones con el extranjero. Apparatchik sumiso y obediente, Wen se ahorró cualquier apercibimiento o sanción emitiendo las oportunas críticas a los "errores" (léase, veleidades liberales de signo político) en que incurrieron los secretarios generales del partido Hu Yaobang y Zhao Ziyang, defenestrados respectivamente en enero de 1987 y junio de 1989, en el segundo caso inmediatamente después del aplastamiento del movimiento estudiantil de Tiananmen.

Fue en el XIV Congreso del PCC, del 12 al 18 de octubre de 1992, que supuso la confirmación de Jiang Zemin, el sucesor designado por Deng Xiaoping, en la Secretaría General, y la consagración de la noción de "economía socialista de mercado", la cual venía a sintetizar la formidable mutación socioeconómica de China -que no política, pues el partido se aferró a su monopolio dictatorial del poder- que las reformas denguistas estaban produciendo, cuando Wen accedió al restringido Buró Político del Comité Central, como uno de los dos miembros suplentes, al tiempo que hizo plena su condición de miembro del Secretariado del mismo Comité. En 1993 abandonó la dirección de la Oficina General y la secretaría del Comité de Trabajo Interdepartamental del Comité Central y en el XV Congreso, del 12 al 18 de septiembre de 1997, fue promovido a miembro pleno del Buró Político, figurando en la posición vigesimoprimera de la jerarquía.

Para entonces, ya se le tenía nítidamente ubicado en el entorno de Zhu Rongji, viceprimer ministro y miembro del Comité Permanente del Buró Político, con una trayectoria tecnocrática y burocrática similar aunque perteneciente a una generación anterior de dirigentes. Desde 1991 el severo y exigente Zhu venía fungiendo como ejecutor en jefe de las grandes transformaciones económicas y este perfil se reforzó con su nombramiento como primer ministro en marzo de 1998, en el primer plenario de la IX Asamblea Popular Nacional (APN, Legislativo estatal). Entonces, Wen pasó a ocupar la vicejefatura del Consejo de Estado o Gobierno desocupada por su protector.

En tanto que segunda persona del Gobierno. y además secretario del Comité de Finanzas del Comité Central, Wen trabajó mano con mano con Zhu en la aplicación de una política monetaria muy estricta que tuvo la virtud de mantener controlada la inflación, y de paso proteger una economía nacional crecientemente apoyada en el comercio exterior de los embates de la gran crisis financiera asiática de 1997-1998, gracias a la estabilidad del tipo de cambio, intervenido y sobrevalorado con respecto al dólar, del yuán.

Wen estuvo en especial al cargo del complicado expediente del agro chino, el hermano pobre de una revolución tecnológica e industrial que ofrecía y ofrece sus resultados más espectaculares -si no los únicos mayormente tangibles- en las grandes urbes y en las provincias costeras, motores de las inversiones, los negocios y la creación de empleo. Su reconocimiento popular fue clamoroso con motivo de la actuación que tuvo durante las catastróficas inundaciones de 1998, cuando visitó las áreas afectadas y movilizó los recursos del Estado para socorrer a los millones de damnificados en las provincias sureñas devastadas por las aguas.

Considerado un alto responsable esforzado y diligente en su trabajo, de carácter afable, proclive a la sonrisa y de hablar escueto y articulado, capaz de conectar con sus interlocutores y de forjar consensos, Wen llegó al XVI Congreso del partido, transcurrido del 8 al 14 de noviembre de 2002, con la seguridad de saberse el sucesor de Zhu en la ocupación del tercer puesto de la nomenklatura del régimen. De esta trascendental cita del PCC, que además supuso el lanzamiento a la Secretaría General de Hu Jintao, el delfín designado por Jiang, y la luz verde a importantes reformas en la doctrina del partido caras al reformismo del máximo dirigente saliente, Wen salió convertido en uno de los nueve miembros del elitista Comité Permanente del Buró Político, suprema instancia de poder del partido y, en definitiva, del Estado, y apareció listado en tercer lugar tras Hu, un ingeniero hidráulico de formación que, curiosamente, empezó su carrera también en Gansu y exactamente en los mismos años que él, y Wu Bangguo, otro discípulo de Jiang.

De acuerdo con el guión establecido con toda antelación en las negociaciones internas de la cúpula, Wen reemplazó a Zhu en la jefatura del Gobierno el 16 de marzo de 2003 por elección formal del primer plenario de la X APN, con 2.906 votos a favor, tres en contra y 16 abstenciones (ni que decir tiene que era el único candidato al puesto). Quedó así ultimada la nueva troika dirigente del régimen, cuyos vértices primero y segundo ocupan Hu, en tanto que secretario general del partido y presidente de la República, y Wu, elegido presidente de la APN el mismo 16 de marzo. Esta fórmula del liderazgo, que no se someterá a revisión hasta 2008, presenta la traza de ajustarse más que nunca al sistema de colegialidad en la toma de decisiones asentado por Deng tras la crisis de 1989, que impide que la dictadura del partido adquiera un cariz unipersonal.

No siendo, hasta lo que se sabe, ninguno de los tres líderes persona de carácter acaparador o autoritario, esta "cuarta generación" de dirigentes chinos parece que regirá el país con la discrección, la parquedad mediática y la aparente serenidad institucional con que lo hacen, por trazar una analogía, los dirigentes comunistas vietnamitas, aunque las dimensiones y los retos de las reformas chinas no tienen parangón, y por esa razón se espera de aquellos, y en especial de Wen al recaer bajo su responsabilidad las actuaciones de impacto directo sobre la calidad de vida de los ciudadanos y la bonanza de los actores económicos, las mayores cotas de habilidad, eficiencia y sensibilidad social.

En su despedida, el propio Zhu se encargó de precisar algunas de las ingentes tareas que aguardan a Wen, empezando por la necesidad de trasladar al inmenso y todavía muy atrasado campo chino, donde intentan salir adelante 800 millones de campesinos, la prosperidad y las oportunidades que brinda el pujante sector privado, el cual, por el momento, sólo ha transformado las regiones de la costa y algunas ciudades del interior, con el consiguiente agravamiento de los desequilibrios sociales y territoriales. Sobre el particular, varios diputados de la APN han declarado que existe mucha confianza en Wen porque en sus años de viceprimer ministro mostró unos conocimientos y una preocupación sobre las problemáticas del campo poco habituales en los mandamases del partido apoltronados en sus despachos de Beijing. En los cuatro meses transcurridos entre el XVI Congreso y el arranque de la X APN Wen aumentó esta buena impresión con una serie de visitas de inspección a áreas deprimidas, marcando un contraste con la predilección de Jiang y otros jerarcas por los eventos públicos relacionados con la inversión empresarial o los grandes proyectos urbanísticos.

Por si fuera poco, el nuevo primer ministro habrá de encarar el absorbente problema de la recolocación de los millones de nuevos despedidos de las obsoletas industrias del Estado en fase de reconversión o cierre, amén de los otros tantos campesinos que arriban a las ciudades como excedente laboral agrícola, para lo que será imprescindible sostener de aquí a un número indefinido de años un ritmo de crecimiento del PIB en torno al 7% u 8% anual, y todo ello impidiendo el recalentamiento de los precios. El caso es que Wen hereda el timón de la economía en una coyuntura que, en virtud de las macromagnitudes, puede calificarse de asombrosa, pues el gigante asiático mantiene unos niveles rampantes de crecimiento interno, inversión foránea directa e intercambios comerciales exteriores, a contracorriente de la deceleración mundial en todos estos ámbitos.

También, a Wen le corresponderá implementar la obligada apertura de los mercados internos con la remoción de barreras arancelarias y subsidios sectoriales para cumplir los compromisos que conllevan el reciente ingreso, tras una prolongada batalla negociadora, en la Organización Mundial del Comercio (OMC) y las decisiones de formar parte hacia 2010 de las respectivas áreas de libre comercio de la Cooperación Económica de Asia-Pacífico (APEC), organización de la que China es miembro pleno, y de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), a la que está vinculada como socia de los diálogos comercial y de seguridad, todo ello en el contexto de una economía crecientemente globalizada, supercompetitiva y apoyada en las nuevas tecnologías.

(Cobertura informativa hasta 22/4/2003)