Norodom Sihamoni

© UN Photo/Evan Schneider

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Actualización: 2 mayo 2016

Camboya

Rey (2004-)

  • Preah Karuna Preah Bat Samdech Preah Baromneath Norodom Sihamoni Varman
  • Mandato: 14 octubre 2004 - En ejercicio
  • Nacimiento: Palacio de Khemerin, Phnom Penh, 14 mayo 1953
  • Profesión: Bailarín y profesor de danza
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Biografía

Actual eslabón de una dinastía familiar, los Varman, que, con algunos períodos discontinuados, ha reinado en Camboya desde finales del siglo XIII, y el tercer monarca de la nación indochina desde la independencia de Francia en 1953 (el año en que nació), es el penúltimo de los ocho hijos varones tenidos por el rey Norodom Sihanuk con cuatro de las seis mujeres que tomó por esposas en su azarosa existencia. Antes de cumplir el niño su segundo año de vida, Sihanuk decidió abdicar en favor de su padre, el príncipe Norodom Suramarit, para concentrarse en su proyecto político socialista, nacionalista y no alineado en política exterior, las señas de identidad que quería para el flamante Estado camboyano.

Cuando el abuelo de Sihamoni falleció en 1960, su padre no quiso retornar al trono y adquirió la condición de jefe del Estado, si bien el sistema de Gobierno siguió siendo formalmente la monarquía parlamentaria. Como símbolo de la corona quedó la reina madre y viuda de Suramarit, Sisovath Monivong Kossomak Nearireath, que en los diez años siguientes fungió como jefa ceremonial del Estado, mientras que su hijo ejercía el poder de hecho, en alguna ocasión en calidad adicional de primer ministro.

La madre de Sihamoni es la última de las seis consortes de Sihanuk, unida en matrimonio en 1952 tras divorciarse o quedar viudo él de las anteriores, Paule Monique Izzi, una camboyana de padre francés que antes de los esponsales ya estaba relacionada con la familia real por ser la nieta de la esposa de un príncipe, la cual había alumbrado a la madre de la primera en un matrimonio posterior. En el momento de la restitución de la monarquía en 1993, la Neak Moneang Monique adoptó el nombre de Norodom Monineath Sihanuk y recibió la dignidad de reina. De los otros 13 hijos e hijas tenidos por Sihanuk, sólo uno, el príncipe Norodom Narindrapong, un año más joven y muerto en París de un fallo cardíaco en octubre de 2003, era hermano de Sihamoni también por parte de madre. De los demás, hermanastros y hermanastras de ambos, ya sólo conservan la vida cinco.

Éstos son: el príncipe Norodom Ranariddh, quien durante muchos años fue la mano derecha de Sihanuk, su lugarteniente político e, in péctore, el primero en la línea de sucesión al trono, amén de fungir de primer ministro entre 1993 y 1997, siendo actualmente el presidente de la Asamblea Nacional; el príncipe Norodom Yuvaneath, primogénito del anciano estadista, pero quien nunca ha ostentado un rol político relevante; el príncipe Norodom Chakrapong, quien sí ha estado metido en la alta política y que, como Ranariddh, ha sido víctima de la persecución del partido poscomunista que ha controlado el poder desde las elecciones democráticas de 1993; la princesa Norodom Bopha Devi, ministra de Cultura y Bellas Artes en 1999-2004; y, la princesa Norodom Arunrasmy, que desde octubre de 2004 ejerce de embajadora de Camboya en Malasia. Ranariddh y Bopha Devi comparten madre, la difunta Phat Kanhol, que fuera la primera esposa de Sihanuk. También son hermanos biparentales Yuvaneath y Chakrapong, hijos de la segunda consorte, la princesa Sisovath Pongsanmoni, también fallecida.

Alejado del país por sus padres desde la más temprana edad, a Sihamoni puede situársele entre los supervivientes de una familia que produjo un elevado número de príncipes y princesas, y que hoy sigue siendo numerosa, pero que acabó diezmada tras décadas de avatares políticos y desgracias de todo tipo. Una sórdida peripecia sobresaltada al ritmo de golpes de Estado, revoluciones, invasiones, guerras civiles, masacres, derrocamientos, exilios y restauraciones, que no ha sido sino la pauta de la historia contemporánea de Camboya. La mayoría de estas convulsiones las presenció el príncipe desde el extranjero, aunque cuando le tocó en suerte estar en el país fue para soportar el período más tenebroso, el de la dictadura genocida del movimiento del Jmer Rojo, responsable de la muerte de un importante número de parientes sanguíneos. A una hermanastra, hija de Sisovath Pongsanmoni, no llegó a conocerla, ya que pereció de leucemia en 1952.

El muchacho recibió la educación primaria en la escuela Norodom y el liceo Descartes, dos centros elitistas de la capital, Phnom Penh, que instruían a los retoños de la realeza y la aristocracia. En 1962, a la edad de nueve, su padre le mandó a Europa para que continuara sus estudios en Praga, ciudad donde iba a residir los trece años siguientes.

Mientras Camboya se convertía en un campo de batalla político y militar de la Guerra Fría, pese a los intentos de Sihanuk de preservar la neutralidad del país y de zafarse de las injerencias de Estados Unidos, China, la URSS y los dos Vietnam, Sihamoni llevó una vida plácida en la capital checoslovaca, entregado a su formación académica y artística en los campos de la música, la danza y el teatro. La atracción del príncipe por las bellas artes no había surgido porque sí: su padre, en sus años de adolescente y de adulto joven, también mostró vivas inquietudes culturales, hasta el punto de convertir sus palacios en una especie de odeones cortesanos donde se tañían instrumentos, se danzaba y se recitaban composiciones poéticas.

En 1970, el año del golpe de Estado derechista del general y primer ministro Lon Nol, que mandó a los sihanukistas al exilio en Beijing e inauguró un régimen militar proestadounidense y republicano, el príncipe obtuvo el certificado de estudios secundarios y se dedicó de lleno a su vocación, que era la de convertirse en un bailarín profesional de danza clásica. Mientras su padre, con la asistencia de China y Vietnam del Norte, pugnaba por retornar a Camboya de la mano de los guerrilleros comunistas del Jmer Rojo -a los que había combatido antes de ser derrocado por Lon Nol pero que ahora eran sus aliados contra el enemigo común-, Sihamoni avanzó en sus cursos especializados sobre artes escénicas impartidos por la Academia de Arte Musical del Praga.

En 1975 se graduó y publicó un trabajo en el que hacía consideraciones sobre la administración de escuelas artísticas en Camboya. Fue el año en que el Jmer Rojo, tras cinco años de guerra civil, capturó Phnom Penh, marginó a los monárquicos de un poder que en virtud de la alianza existente debió haber sido compartido, y puso en marcha un régimen terriblemente fanático y brutal, extraña mezcla de estalinismo, nacionalismo xenófobo antivietnamita y maoísmo ultrarradical, cuya férula ejercía desde la sombra el Partido Comunista de Kampuchea (PCK) de Pol Pot. La biografía oficial de Sihamoni lo sitúa a continuación en Pyongyang, Corea del Norte, acogido a la hospitalidad de otro sátrapa comunista que era amigo de la familia, Kim Il Sung, con el fin de añadir a su currículum artístico un curso de cinematografía.

En su país, la situación adquiría visos de pesadilla. En septiembre, Sihanuk se instaló en Phnom Penh con la intención de ejercer in situ la jefatura de un Estado que nominalmente volvía a ser un reino. Pero desde el primer momento se observó que el príncipe no era más que el rehén de sus peligrosos compañeros de viaje, quienes en abril, días después de entrar en la capital, no habían tenido el menor escrúpulo en asesinar a su repudiada quinta esposa, Manivan Phanivong, a una de sus dos hijas, la princesa Norodom Sucheatvatea (la princesa superviviente fue la citada Norodom Arunrasmy), al esposo de ésta y a los tres niños tenidos por ambos, después de ver el grupo rechazada su petición de refugio por la embajada francesa.

El enero de 1976 los Jmeres Rojos proclamaron la forma republicana del Estado y en abril siguiente desposeyeron de la jefatura del mismo a Sihanuk, y del cargo de primer ministro a su más fiel colaborador, Penn Nouth. En algún momento de esos cuatro meses Sihamoni regresó de Corea del Norte acatando el llamado de su padre, quien hasta ahora había actuado como la marioneta de los nuevos amos del país pero que en lo sucesivo iba a ser su prisionero sin disimulos. Mientras Pol Pot y sus secuaces desataban el terror a lo largo y ancho de Camboya, Sihamoni y su hermano Narindrapong compartieron confinamiento con sus padres en un palacio a orillas del río Bassac, con la sola compañía de un reducido grupo de cortesanos y sirvientes.

Los cuatro fueron testigos mudos e impotentes de las purgas masivas conducidas por sus celadores, que volvieron a golpear con saña a la familia real. Así, en 1976 desaparecieron sin dejar rastro otros cuatro hijos de Sihanuk, hermanastros de Sihamoni: los príncipes Norodom Naradipo y Norodom Khemanourak, y las princesas Norodom Sorya Roeungsy y Norodom Botum Bopha, tratándose el primero del único vástago tenido con la tercera esposa, Sisovath Monikessan, y los demás, hijos de Sisovath Pongsanmoni (otro príncipe nacido de ella, Norodom Rachvivong, había muerto de malaria en la jungla camboyana en 1973, al parecer mientras desarrollaba labores de resistente contra el régimen de Lon Nol). Los cronistas están de acuerdo en que los cuatro fueron asesinados.

El virtual arresto domiciliario del núcleo familiar se prolongó hasta enero de 1979, cuando la triunfante fuerza de invasión formada por tropas regulares vietnamitas y opositores camboyanos, entre los que había muchos jmeres rojos renegados, puso en fuga a las fuerzas polpotistas. Sihanuk escapó con su familia a Beijing e inició un nuevo período de exilio exterior que, como había sucedido entre 1970 y 1975, pasó a compartir con los Jmeres Rojos, con quienes estaba dispuesto a hacer borrón y cuenta nueva de las fechorías infligidas, y a renovar la alianza bipartita, esta vez dirigida contra el Ejército vietnamita de ocupación y las nuevas autoridades comunistas obedientes a Hanoi y Moscú.

Es de suponer que Sihamoni acompañara a su padre en sus idas y venidas triangulando entre Beijing, Pyongyang y la suntuosa villa que los Varman tenían en Mougins, cerca de Cannes, ya que en su biografía oficial se dice que le sirvió como secretario privado, por lo menos hasta 1980. Sin embargo, a diferencia de Ranariddh, Chakrapong y otros varones de la familia real, prevaleció en él su desapego por la política. No era un hombre de acción ni le interesaba lo más mínimo urdir intrigas, así que en 1981 se instaló en París con la intención de ganarse la vida en la que era su pasión: las artes escénicas en general y el ballet en particular.

Dedicado a dar clases de ballet y pedagogía artística en los conservatorios parisinos Marius Petipa y Gabriel Faure, Sihamoni estuvo muy poco involucrado en las andanzas de su padre, que formó con los Jmeres Rojos un gobierno de coalición en el exilio chino, puso en marcha su propio partido político, el Frente Unido Nacional para una Camboya Independiente, Neutral, Pacífica y Cooperativa (FUNCINPEC), y alzó contra el régimen provietnamita de Phnom Penh una fuerza guerrillera llamada Ejército Nacional Sihanukista. Eso sí, continuó formando parte de los séquitos principescos y dejándose ver en actos protocolarios al lado de sus padres, algunas veces durante visitas de alto calado político. En 1984 fue elegido presidente de la Asociación de Danza Jmer de Francia y pasó a dirigir el grupo de ballet Deva. La coreografía y la cinematografía se dieron de la mano en su siguiente proyecto, la productora Khemara, con la que filmó dos cortos sobre ballet.

Hasta 1992 no fue reclamado desde Camboya para que prestara servicios a la patria, y su respuesta no fue nada entusiasta. En febrero de ese año, el Consejo Nacional Supremo, órgano cuatripartito de transición que integraban los partidos de la oposición y el Gobierno desde los acuerdos de paz de París de octubre de 1991, y que presidía Sihanuk (retornado triunfalmente a Phnom Penh un mes más tarde para posesionarse de la jefatura del Estado), le propuso ser el representante permanente de Camboya ante la sede de la ONU en Nueva York, misión diplomática que hasta ahora habían llevado los Jmeres Rojos. La reacción inicial del príncipe fue declinar la invitación, pero luego aceptó, seguramente para no desacatar los deseos de su padre.

El 30 de agosto de 1993, el Gobierno Nacional Provisional salido de las elecciones democráticas de mayo y consistente en una coalición entre el FUNCINPEC de Ranariddh –y ganador de los comicios-, el ex comunista Partido del Pueblo Camboyano (KPK) de Hun Sen y el Partido Democrático Liberal Budista (KPSNPP) de Son Sann, le nombró embajador de Camboya ante la UNESCO, un cometido más de su agrado por su vertiente cultural y porque tenía el despacho en París, pudiéndolo compatibilizar con su profesión de coreógrafo.

Sihanuk, recuperando la condición a la que voluntariamente había renunciado hacía 38 años, fue entronizado rey constitucional de Camboya en septiembre siguiente. El 1 de febrero de 1994 el monarca elevó a Sihamoni y a Chakrapong, quien tres años atrás había roto con el FUNCINPEC para unirse al KPK, a la condición de Samdech Krom Khun, o grandes príncipes. No obstante, este honor era de rango inferior a los títulos que pasó a ostentar Ranariddh, a la sazón primer ministro primero del Gobierno. Así, Sihanuk invistió a su hijo mayor Samdech Krum Luang y Samdech Krum Brhat, lo que podía interpretarse como que le situaba a la cabeza en la línea de sucesión al trono. La salud crónicamente mala y la ancianidad de Sihanuk, que en los años siguientes iba a pasar más tiempo en China para recibir tratamiento contra sus múltiples enfermedades que en casa, alimentaron las cábalas, tan pronto como se produjo la restauración de la monarquía, sobre los posibles pretendientes o candidatos al trono. Entre los Varman no regía el principio de primogenitura, y la Constitución establecía que el rey lo era de por vida y no tenía derecho a designar a su sucesor.

Tal cometido competía al Consejo del Trono Real, integrado por el primer ministro (para el caso, Ranariddh y Hun Sen, que era el jefe segundo del Gobierno), los presidentes de la Asamblea Nacional y el Senado, sus cuatro adjuntos y los líderes de las dos principales órdenes monásticas budistas, y la decisión sería tomada sólo después de fallecer el actual monarca. Naturalmente, se entendía que el Consejo resolvería en consonancia con los deseos expresados confidencialmente por Sihanuk antes de su partida definitiva, que tal como andaba su salud no parecía lejana. Aunque Ranariddh parecía el mejor posicionado, la Carta Magna convertía en aspirante potencial a cualquier príncipe que descendiera por línea directa de los reyes Ang Duong (1841-1860), Norodom (1860-1904) o Sisovath (1904-1927). También era requisito haber cumplido los 30 años.

A principios de 1994 los medios periodísticos identificaban a, por lo menos, otros cuatro posibles futuros reyes de Camboya, además de Ranariddh: el príncipe Norodom Sirivudh, hermanastro de Sihanuk 29 años más joven, que fungía de viceprimer ministro, ministro de Asuntos Exteriores y secretario general del FUNCINPEC; el príncipe Chakrapong, miembro del Comité Permanente del KPK y ex viceprimer ministro a la diestra de Hun Sen, que se llevaba pésimamente con su hermanastro Ranariddh y que el año anterior había protagonizado una rebelión provincial con la exigencia de que fueran invalidados los comicios (asonada, por cierto, que resultó fundamental para que el FUNCINPEC se plegara al Gobierno de coalición en condiciones ventajosas para el KPK); con escasas posibilidades, el príncipe Sisovath Essaro, un septuagenario afincado en París que era nieto del rey Sisovath y hermano del que fuera primer ministro con Lon Nol, el príncipe Sisovath Sirik Matak, ejecutado por los Jmeres Rojos en 1975; y Sihamoni, del que todo el mundo decía que sentía aversión a la política pero que tenía a su madre, la reina Monineath, haciendo campaña callada a su favor. Las opciones de los príncipes Yuvaneath y Narindrapong, que rara vez aparecían en público, apenas eran tenidas en cuenta.

Este apoliticismo del consumado bailarín a algunos les parecía una virtud y a otros un defecto. La Constitución establecía con rotundidad que el rey de Camboya reinaba pero no gobernaba, pues era el símbolo de la unidad nacional y el garante de la independencia y la soberanía del país. Su persona era inviolable y sus cometidos prácticos se referían de manera genérica al arbitraje y la vigilancia de las decisiones de los poderes públicos, para que fueran ejecutadas fielmente y sin perjuicio de la población. El monarca era, por tanto, una figura estrictamente suprapartidista y neutral que, como mucho, podía ejercer autoridad, nunca poder.

Pudo observarse que Sihamoni, en cuanto se percató de que su nombre circulaba en las quinielas de los herederos, hizo todo lo posible para no generar publicidad. Su personalidad tímida y huidiza se intensificó, y continuó con su labor discreta aunque, según los que la conocían de cerca, eficiente, como embajador ante la UNESCO. Definitivamente, no le interesaba lo más mínimo ser rey, y si deslizó algún comentario a la opinión pública fue para hacer saber su postura negativa y para respaldar al príncipe Ranariddh. Sin embargo, las acerbas vicisitudes políticas, que zarandearon a la frágil democracia camboyana, se aparejaron de una manera tal que las opciones de sus parientes se fueron evaporando una detrás de otra, dejándole a él, para su disgusto, como el único príncipe incólume con un pasado o un presente irreprochables. Por otra parte, el hecho de que fuese soltero y no tuviera descendencia, y de que mantuviera ese estado civil en el futuro (como así iba a ser), no suponía impedimento, ya que no existía la obligación de preservar la línea de sucesión paternofilial.

En julio de 1994 el príncipe Chakrapong fue detenido bajo la acusación de pretender derrocar al Gobierno, que aseguró haber frustrado el golpe de Estado cuando éste ya estaba en marcha. Aunque se le permitió marchar a Malasia, primera parada de un exilio que sobrellevó mayormente en Francia, en octubre siguiente un tribunal le juzgó in absentia y le condenó a 20 años de cárcel. Era el segundo baldón en el historial del hermanastro de Sihamoni, después de su aventura secesionista del año anterior. Aunque en noviembre de 1998 fue amnistiado por su padre siguiendo las instrucciones del Ejecutivo y en marzo de 1999 pudo regresar a Camboya, Chakrapong se había ganado a pulso la inquina de los cabezas de los dos partidos principales, Sen y Ranariddh, lo que le descalificaba para ser rey. Además, él mismo nunca había abonado tal hipótesis, siendo lo suyo la política. En mayo de 2002 iba a presentar su propio partido político, el Partido del Alma Jmer Norodom Chakrapong, con la intención de hacerse un hueco en el sistema parlamentario.

El siguiente en caer en desgracia fue Sirivudh. En octubre de 1994 dimitió de sus puestos en el Gobierno y en noviembre de 1995 fue implicado en la intentona golpista maquinada por su sobrino un año atrás y acusado de haber querido asesinar a Sen; despojado de la inmunidad parlamentaria y encarcelado, al cabo de unas semanas fue metido en un avión con destino a Francia y en febrero de 1996 le cayeron 10 años de prisión por el delito de conspiración. Uno de los beneficiarios de la amnistía real de 1998, en enero de 1999 se anticipó en dos meses a Chakrapong en la decisión de rehacer su vida pública en Camboya. Aunque recibió la dignidad de consejero real, el hermanastro de Sihanuk ya estaba indeleblemente manchado por el escándalo.

En cuanto al propio Ranariddh, que ofrecía el perfil más intensamente político de todos, lo cual, de entrada, no era la mejor carta de presentación para un futuro rey, las cosas no le fueron mucho mejor. En julio de 1997, Sen, que, a pesar de su puesto de segundón en el Ejecutivo, venía rigiendo como el hombre fuerte de facto (había sido el instigador de la persecución de Chakrapong y Sirivudh), perpetró un cruento autogolpe de Estado con el que defenestró al primer ministro primero, sospechoso a sus ojos de fraguar contra el KPK un complot en connivencia con las facciones de los Jmeres Rojos leales a Pol Pot y Khieu Samphan, y que hizo seguir de una represión brutal contra los cuadros del FUNCINPEC.

Acosado militarmente, Ranariddh se refugió con sus huestes en el norte y luego consiguió escapar a Francia. Era el comienzo de un año largo de sinsabores, tiempo en el que le despojaron de la inmunidad parlamentaria, dictaron contra él una orden de búsqueda y captura por rebelión armada, fue condenado a sendas penas de 5 y 30 años de cárcel, recibió el perdón real de su padre a solicitud de Sen, regresó a tiempo para participar en las elecciones generales de julio de 1998 y, tras perderlas, se rebeló contra los resultados, incurriendo otra vez en las iras represivas de Sen, cuyas intolerancia y autoritarismo crecían a ojos vista.

En noviembre de 1998, Ranariddh se resignó a renovar la coalición con el KPK, ineludible al no poseer éste en el Parlamento la mayoría absoluta de dos tercios que habilitaba el Gobierno en solitario, en un equilibrio de poderes más favorable a los ex comunistas. Merced a la componenda, Sen se convirtió en el único primer ministro y Ranariddh fue investido presidente de la Asamblea Nacional. Convertido en la viva estampa de la derrota y la impotencia, Ranariddh era consciente de que Sen y el KPK nunca le permitirían ser rey, y que la opinión pública veía poco concebible que, dada su condición de parte en los recientes conflictos, se plegara a la neutralidad más exquisita en el supuesto de llegar al trono.

Ya en agosto de 1997, Sihanuk, después de salir a desmentir los rumores de que podría abdicar y que propiciaba una reforma de la Constitución para abolir la ley sálica y permitir a la reina Monineath ocupar su lugar, se refirió a Sihamoni sin citarle al declarar que, tal como estaban las cosas, lo más probable era que le sucediera uno de sus hijos más jóvenes. Para no violar el marco dispuesto para él por la Carta Magna, el monarca desmintió que tuviera hecha una elección personal. La opción de Sihamoni cobró mucha fuerza cuando el KPK divulgó que le prefería a él. Los medios internacionales opinaron que Sen y el entonces presidente de la Asamblea Nacional, Chea Sim, apostaban por un rey lo más débil posible, que no entrañara el más mínimo riesgo de convertirse en un centro de poder alternativo y que se limitara a desempeñar su papel ritual. Es decir, una monarquía en la forma y una república parlamentaria en la práctica. Sihanuk, reverenciado por los camboyanos, estaba enfrascado en su rol simbólico, y sus mediaciones apaciguadoras en las citadas crisis habían sancionado invariablemente las maniobras antidemocráticas de Sen.

Pero habría querido ejercer más influencia en la agitada política interna, cosa que no le permitían sus prolongadas ausencias del país. El rey era la única persona que podía poner coto a los desafueros, presentes y futuros, de Sen y sus conmilitones, pero sólo si poseía un carácter enérgico o una autoridad moral fuera de lo común, como era el caso de Sihanuk, una figura irrepetible por ser el padre de la nación y el estadista señero desde hacía seis décadas. Ninguna de esas características se daba en Sihamoni, haciendo imaginar a Sen que, llegado el momento, podría manejarle a voluntad.

Que algo se movía entre bambalinas se atisbó a lo largo de 2000 y 2001, cuando primero Sihamoni puso término a su profesión de instructor de ballet y a continuación, en noviembre del segundo año, Ranariddh anunció que su única intención era continuar activo en la política y en el liderazgo del FUNCINPEC, que le necesitaba más que nunca porque presentaba trazas de desintegración. En 2002, la opinión pública fue haciéndose a la idea de que el escogido iba a ser Sihamoni toda vez que su hermanastro abogó públicamente por él y, sobre todo, por un gesto muy significativo acaecido el 9 de noviembre, la representación que el príncipe hizo de su padre ausente en los actos de la fiesta nacional que conmemora la independencia. Además, el todavía embajador en París dejó de decir que no quería ser rey. Las certezas aumentaron en octubre de 2003, cuando Sihanuk nombró a su hijo miembro de su Consejo Privado. Los rumores sobre la próxima abdicación del provecto monarca, pese a que la Constitución no preveía esa posibilidad, se tornaron muy insistentes.

En enero de 2004 Sihamoni fue designado miembro del Alto Consejo de la Organización Internacional de la Francofonía (OIF) y el 31 de agosto siguiente su padre le enalteció con el título de Samdech Preah Baromneath. Un poco antes, en julio, el rey, que se negaba a retornar de China mientras el FUNCINPEC y el KPK no se pusieran de acuerdo sobre un gobierno de coalición, pendiente de formar desde las elecciones celebradas hacía justamente un año (con nueva victoria del partido de Sen, pero, de nuevo, sin alcanzar la mayoría de dos tercios), anunció que pensaba abdicar a finales de año. Muy frustrado y poco menos que airado por su incapacidad para hacer sentir su autoridad y conseguir que los partidos atendieran sus requerimientos de concordia, Sihanuk reclamó que se reformara la Constitución para precisar su rol interventor del juego político y, cosa insólita desde 1993, dirigió durísimas acusaciones contra Sen.

Finalmente, el 7 de octubre de 2004, Sihanuk, próximo a cumplir los 82 años y amargado por sus enfermedades incurables, los desplantes del primer ministro, la actitud también áspera de Ranariddh y, en definitiva, la suma debilidad de la institución monárquica, dio la campanada al anunciar desde Beijing que quería abdicar de inmediato. Sen intervino al punto para avisar a los legisladores de que si no ratificaban la ley ya aprobada que pormenorizaba el procedimiento establecido por la Constitución para elegir un rey, y que si en el plazo de una semana, el límite legal fijado en la propia Carta Magna, el Consejo del Trono Real no designaba al nuevo monarca, él no tendría empacho en proclamar la República.

Semejante advertencia obligó a Sihanuk a, por vez primera de manera explícita y el 10 de octubre, formular su deseo de ser sucedido por Sihamoni, a quien describió como una “persona neutral e imparcial que no está envuelta en actividades políticas”. Ranariddh, por su parte, explicó que su hermanastro estaba listo para ser rey porque él ya le había persuadido de que debía abandonar sus reluctancias y someterse a lo que decidiera el Consejo.

Sin sorpresas por lo tanto, el 14 de octubre el Consejo del Trono Real eligió por unanimidad a Sihamoni rey de Camboya, con efecto inmediato por lo que se refería a la titularidad de la jefatura del Estado. El 20 de octubre el ya rey llegó a Phnom Penh procedente de Beijing en compañía de Sihanuk. La elaborada ceremonia de entronización tuvo lugar el 29 de octubre en el palacio Khemerin con la realización de los preceptivos ritos budistas, si bien todas las celebraciones, que empezaron un día antes y terminaron un día después, presentaron una fastuosidad contenida. En presencia de sus padres, los demás miembros de la familia real, los altos dignatarios del Estado y las delegaciones extranjeras, un relajado Sihamoni juró solemnemente “acatar la Constitución y todas las leyes del Reino de Camboya, y desempeñar mis obligaciones en aras de la prosperidad de la nación y el pueblo”. A continuación, leyó un sucinto discurso en el que prometió una dedicación “en cuerpo y alma al servicio del pueblo y la nación, prosiguiendo la obra excepcional realizada por mis augustos padre, abuelo y bisabuelo”.

Las previsiones de que el rey Sihamoni va a fungir en Camboya como una figura básicamente decorativa toman en consideración el dominio incontestable de Sen, que se las ha arreglado para ejercer de primer ministro desde 1985 no obstante las mudanzas políticas e institucionales, y que, sin duda, va a trazarle al inexperto monarca el sendero por donde tiene que discurrir. Pero no menos importante es que el mismo Sihanuk, en lo que le quede de vida, va a continuar desempeñando la mayoría de las funciones previas a su abdicación, como la concesión de las órdenes nobiliarias y las condecoraciones, la recepción de las credenciales de los embajadores extranjeros y la presidencia de ceremonias reales. La conservación de atribuciones, privilegios e inmunidad por Sihanuk son inherentes a su título de el más grande rey, que le fue otorgado por la Asamblea Nacional el 20 de octubre.

Queda conformada, por tanto, una situación harto singular, con (a falta de aclaraciones por parte de las autoridades, así lo parece) dos reyes de iure, el estatal y ejecutivo, Sihamoni, y el simbólico y honorífico, Sihanuk. El país indochino ha conocido formas de diarquía otras veces a lo largo de su historia, aunque la actual Constitución no contiene ninguna previsión al respecto.

(Cobertura informativa hasta 1/4/2005)