Horacio Cartes Jara

© UN Photo/Evan Schneider

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Actualización: 15 agosto 2018

Paraguay

Presidente de la República (2013-2018)

  • Horacio Manuel Cartes Jara
  • Mandato: 15 agosto 2013 - 15 agosto 2018
  • Nacimiento: Asunción, 5 julio 1956
  • Partido político: Asociación Nacional Republicana-Partido Colorado (ANR-PC)
  • Profesión: Empresario
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Presentación

En Paraguay, el 21 de abril de 2013, un acaudalado empresario con pasajes turbios y metido a político ha ganado para el conservador Partido Colorado las elecciones presidenciales que cierran el período constitucional abierto tras la polémica destitución parlamentaria de Fernando Lugo el año anterior. La victoria de Horacio Cartes sobre su oponente Efraín Alegre, del partido liberal al que pertenece el mandatario saliente, Federico Franco, supone el retorno al poder del PC, también llamado Asociación Nacional Republicana, un lustro después del histórico desalojo democrático que interrumpió su larguísima hegemonía de 61 años. La formación orquestó el golpe legislativo de 2012 y ahora es la lógica beneficiaria de la dispersión de las fuerzas de centro e izquierda antes arremolinadas en torno a Lugo, al tiempo que succiona todo el voto escindido del coloradismo oviedista.

Cartes, dueño de un emporio que incluye un banco y compañías tabacaleras, ganaderas y de bebidas, así como presidente de un laureado club de fútbol, corona con éxito todo lo que emprende, pero su trayectoria está atiborrada de denuncias e investigaciones por presuntas prácticas de evasión de divisas, lavado de dinero, contrabando y narcotráfico. En 2009 entró en tromba en el PC con ambiciones presidenciales, fundó su propia facción interna, Honor Colorado, y en cuestión de meses se hizo con el control del partido y conquistó la candidatura al Palacio de López, logrando transformar en adhesiones la hostilidad y las suspicacias de los jefes tradicionales de una agrupación desgarrada durante años por las luchas cainitas. Engrasada con el dinero de Cartes y dinamizada por su tirón personal, la maquinaria proselitista del PC, antaño arrolladora, se reactivó con fuerza.

El presidente electo de Paraguay, quien tomará posesión el 15 de agosto con un mandato de cinco años, ha formulado llamamientos genéricos a recuperar las altas tasas de crecimiento económico, a aumentar la inversión social en sanidad y educación, y a "vencer" a la pobreza. Su "nuevo rumbo" para el país incluye el inmediato levantamiento de la doble suspensión en el MERCOSUR y la UNASUR, impuesta a raíz de la remoción de Lugo, y medidas para librar de opacidades a la gestión pública. Una promesa de transparencia, no obstante, que se contrapone a los capítulos oscuros de su currículum y que choca con la compraventa de votos, práctica arraigada y que según los observadores ha retomado ímpetu en las pasadas elecciones.

(Texto actualizado hasta mayo 2013)

Biografía

1. Dueño de un emporio empresarial
2. Ingreso en el Partido Colorado y hostilidad al Gobierno Lugo
3. Triunfante candidatura presidencial en 2013


1. Dueño de un emporio empresarial

Retoño de una pudiente familia asuncena y el tercero de cuatro hermanos, su padre, Ramón Telmo Cartes Lind, alias Pocholo (1919-2011), era piloto civil de profesión y durante años trabajó a los mandos de un aerotaxi, hasta que en 1958 consiguió la representación comercial del fabricante de avionetas Cessna en Paraguay. El muchacho se educó en algunos de los más selectos colegios privados de la capital: el Internacional, regido por la Iglesia Cristiana Discípulos de Cristo, el Cristo Rey, de los Jesuitas, y el Goethe, famoso por su pedagogía alemana y donde terminó la secundaria. Fuera de las aulas, parte de su tiempo lo invertía en echar una mano a su padre en los pedidos de repuestos para el concesionario de aeronaves que regentaba, Aerocentro, S.A.

Animado por don Ramón, que veía un gran futuro para el negocio de la aviación en Paraguay, Cartes prosiguió su formación superior en Estados Unidos con el fin de adquirir un peritaje técnico en motores de avión. Así, recibió cursillos en el Spartan School of Aeronautics (hoy, Spartan College of Aeronautics and Technology), en Tulsa, Oklahoma, y en el mismo cuartel general que la compañía Cessna tenía en Wichita, Kansas. En 1975, con 19 años, el joven estuvo de vuelta en su país. La biografía política oficial no especifica qué actividades realizó en los 14 años siguientes; sólo dice que se dedicó al "emprendimiento comercial". El currículum cita que en 1989, año decisivo en la historia nacional al producirse el derrocamiento de Alfredo Stroessner, cabeza de una férrea dictadura político-militar que se remontaba a 1954, y la elección democrática del autor del golpe y consuegro del anterior, el también general Andrés Rodríguez Pedotti, Cartes incursionó en el negocio del cambio de moneda. La web corporativa del empresario explica por su parte que este "se inició en el rubro financiero con énfasis en el sector bancario" a mediados de la década de los ochenta.

Los reportes de prensa han intentado llenar las lagunas que presentan las semblanzas autorizadas del ya presidente electo de Paraguay, pero los datos aportados se detienen en un pasaje oscuro del que los detractores del político han dado amplio pábulo durante la campaña electoral de 2013. En particular, se informa que en la década de los ochenta Cartes anduvo metido en negocios ilícitos de cambio de dólares y que durante cuatro años estuvo prófugo de la justicia, presumiblemente en el extranjero. Estas fuentes indican que precisamente a raíz de la caída de Stroessner, en febrero de 1989, el empresario retornó a Asunción confiando en los tribunales de justicia ahora que el dictador se había ido, lo que de todas maneras no le libró de sufrir privación de libertad durante un tiempo.

A Cartes, difunden estos medios periodísticos, se le acusaba entonces de un delito de evasión de divisas, por valor de 34 millones de dólares y cometido presuntamente en una operación realizada en 1985, cuando adquirió al Banco Central del Paraguay cierta cantidad de moneda estadounidense con un tipo de cambio preferencial para una supuesta importación de bienes industriales; de acuerdo con esta versión de los hechos, divulgada por el periódico digital E'a, Cartes y sus asociados habrían montado una pantalla de empresas tapadera tras la cual los dólares preferenciales fueron cambiados en el mercado al tipo oficial, con los consiguientes beneficios. Cartes y sus abogados no refutan este embarazoso episodio, incluida la detención temporal, pero lo matizan mucho, dándole al proceso judicial un cariz de "persecución política" y negando la comisión de ninguna ilegalidad financiera. Además, destacan que el caso quedó definitivamente sobreseído tras un rosario de sentencias favorables de primera, segunda y tercera instancia que fueron dictadas hasta el año 2000, las últimas con ratificación de la misma Corte Suprema de Justicia.

De lo que no hay ninguna duda es que el negocio cambiario montado por Cartes en 1989, Cambios Amambay, prosperó tan bien que en 1992 dio lugar al Banco Amambay, llamado a convertirse en una de las entidades financieras más potentes del país. Tras amasar su primer capital, Cartes fue expandiendo sus participaciones empresariales a diversas actividades productivas, de manera que al comenzar el siglo XXI el futuro estadista ya era propietario de un verdadero holding multisectorial, el Grupo Cartes, del que hoy sigue siendo accionista mayoritario y secundado por su hermana menor, Sarah, quien en 2004 se convirtió en la presidenta del Directorio del Grupo. Para empezar, a principios de la década de los noventa Cartes adquirió un gran número de propiedades agropecuarias e invirtió en el sector ganadero. Además de la explotación del vacuno, con las sociedades Ganadera Sofía y Ganadera Las Pampas, a las que años más tarde se sumaría Consignataria de Ganado, Cartes se hizo con los derechos comerciales de la cervecera estadounidense Budweiser y en 2001 adquirió la Licorería Acosta, embotelladora de las famosas gaseosas Pulp, en lo sucesivo llamada Bebidas del Paraguay S.A., con la Distribuidora del Paraguay encargándose de la comercialización.

En 2006 puso en marcha Agrocitrus del Paraguay para surtir con producción propia de fruta a sus plantas de bebidas gaseosas y zumos naturales, y tres años después abrió Bebidas USA para vender los refrescos de la marca Pulp en Estados Unidos. El otro negocio importante que cimentó su posición entre los magnates nacionales fue el tabacalero, siendo el socio mayoritario o el fundador de Tabacalera del Este (1994), Tabacos del Paraguay (1997), Habacorp (1999), Cigar Trading (1999), Compañía Agrotabacalera del Paraguay (2002), Valla Global Ventures (2002) y Tabacos USA (2007), las dos últimas dedicadas a exportar cigarros de fabricación nacional al mercado estadounidense. El Grupo Cartes añadió a su parque empresarial las sociedades anónimas Sporting Life (2009), para la venta de artículos de deportes de cancha y mesa, Transporte Multimodal del Paraguay (2009), de servicios logísticos, y La Misión (2010), consistente en un centro terapéutico para el tratamiento de la obesidad, un servicio de restaurante y catering, y un centro de estética con spa.

Además, "consciente del sentido de responsabilidad social empresarial", comenta la página web del Grupo Cartes, el empresario presentó en 2008 la Fundación Ramón T. Cartes para honrar la memoria de su emprendedor padre y financiar servicios lectivos. Al año siguiente abrió sus puertas el Centro Educativo Arambé, primer proyecto de la Fundación, dedicado a la formación integral de niños de familias con escasos recursos. Sin embargo, la actividad empresarial que convirtió a Cartes, hombre de carácter expansivo y sanguíneo, en una figura conocida y popular, y que a la postre resultó decisiva para animarle a hacer su tardía pero espectacular arribada a la política, fue la presidencia del Club Libertad, centenaria entidad deportiva con sede en el barrio asunceno de Tuyucuá y titular de sendos equipos de fútbol, baloncesto y balonmano.

Cartes adquirió el club en 2001, al cabo de una mala racha en la que el equipo de fútbol había descendido a la Segunda División. Bajo su presidencia, los popularmente llamados repolleros, uniformados de blanco y negro, volvieron a engalanar su palmarés, seco de trofeos desde 1976, con una avalancha de campeonatos nacionales de liga y de participaciones en los torneos continentales, la Copa Libertadores de América (donde en 2006 llegó a semifinales) y la Copa Sudamericana. Ahora bien, Cartes encajó en estos años la divulgación, si bien con escaso eco, de ciertos episodios turbios que volvieron a empañar su reputación de empresario talentoso. En marzo de 2000, cuando todavía no estaba cerrado el interminable litigio judicial por el fraude cambiario presuntamente cometido en los ochenta, saltó la noticia de que la Dirección Nacional de Narcóticos (DINAR) había incautado 343 kilos de marihuana y 20 kilos de cocaína en un avión con matrícula brasileña aterrizado en uno de los predios rurales de potentado, la estancia La Esperanza.

Del asunto del alijo de drogas aprehendido en 2000 nada más volvió a saberse hasta que los medios lo rescataron del olvido con motivo de las elecciones presidenciales de 2013. Posteriormente, en noviembre de 2002, La Nación publicó unas fotocopias de documentos que según este diario eran unos contratos de compraventa de propiedades agropecuarias firmados por Cartes con la familia del empresario fronterizo Fadh Jamil Georges, señalado habitualmente como uno de los principales responsables de los flujos del narcotráfico entre Paraguay y Brasil.


2. Ingreso en el Partido Colorado y hostilidad al Gobierno Lugo

El 23 de septiembre de 2009, Cartes, dejando atrás un acendrado desinterés por la política y que de hecho nunca había votado en ninguna elección (en Paraguay, el voto es una obligación constitucional desde 1992, aunque los abstencionistas sin causa justificada no son sancionados), dio el paso de afiliarse a la Asociación Nacional Republicana-Partido Colorado (ANR-PC), la formación de tendencia conservadora que entre 1947 y agosto de 2008, cuando asumió la Presidencia el vencedor en las históricas elecciones del 20 de abril de ese año, el obispo y candidato de la oposición del centro-izquierda Fernando Lugo Méndez, había gobernando Paraguay sin interrupciones.

La larguísima hegemonía de la ANR, única en el mundo, se había perpetuado durante décadas, sobreviviendo intacta al cambio de régimen constitucional que supuso la remoción de Stroessner en 1989. Luego, los colorados, divididos en facciones inconciliables dirigidas por caudillos ambiciosos que entre 1996 y 2003, el período más convulso de la joven democracia paraguaya, llegaron a dirimir sus diferencias haciendo un uso desembozado del pistolerismo, el magnicidio y las intentonas golpistas, habían prolongado su supremacía electoral con los presidentes Andrés Rodríguez (1989-1993), Juan Carlos Wasmosy Monti (1993-1998), Rául Cubas Grau (1998-1999), Luis Ángel González Macchi (1999-2003) y Nicanor Duarte Frutos (2003-2008).

El creso empresario inició su militancia colorada "de servicio activo", lo que incluía la postulación desde ya como precandidato presidencial, en un momento muy especial para la ANR. Esta, una vez normalizado el frente de tensión que habían protagonizado el contumaz general Lino César Oviedo Silva, ya exonerado por la justicia de sus causas penales, y sus acérrimos partidarios, organizados como partido independiente, la UNACE, con una cuota electoral nada desdeñable, intentaba restañar las viejas heridas y superar sus crónicas pendencias fácticas. Se trataba de ejercer una oposición más eficaz al Ejecutivo encabezado por Lugo, quien se encontraba en la cuerda floja luego de que en julio anterior el principal socio de la Alianza Patriótica para el Cambio (APC, que lo había llevado al poder), el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA, la otra fuerza con solera de la política paraguaya, hasta ahora en la oposición a la ANR), decidiera separarse de la coalición oficialista en medio de duras recriminaciones al mandatario izquierdista por el escándalo de las denuncias de paternidad presentadas en su contra, su gestión de la oleada de ocupaciones de fincas por campesinos sin tierra y los nombramientos para una serie de puestos institucionales.

Sin embargo, por el momento, el coloradismo carecía de un conductor carismático y sobre él seguía pesando el estigma acumulado tras demasiados años de adherencia al caudillismo populista, la corrupción, la violencia sectaria, el clientelismo electoral y los negocios sucios de todo tipo. Además, el alejamiento de la administración estatal le había acarreado un problema inédito: serias dificultades para financiarse. Cartes explica los motivos que le empujaron a ingresar en la ANR e irrumpir en la política con la intención declarada de competir por la Presidencia de la República en 2013 en su manifiesto de 69 páginas Las razones de mi coloradismo (Hacia un Paraguay mejor), publicado en junio de 2011.

Allí, entre otras cosas, el debutante en política afirmaba que se había hecho colorado "por convicción", "por libre y voluntaria decisión", consecuente con la "profunda admiración" que sentía por "el patriotismo de sus fundadores", "las virtudes de sus próceres civiles", "la orientación social de su doctrina", "su nacionalismo enarbolado como bandera" y "la generosidad de una causa que tenía como objetivo vital el renacimiento paraguayo". Así: "No me afilié al Partido para hacerme rico. Ya tengo todo y de todo. Me afilié, sí, por esa espina que aguijoneaba permanentemente mi conciencia ciudadana: de que pudiendo hacer más por mi país, no lo estaba haciendo". El "sueño" de Cartes era "ser parte de esta cruzada patriótica para reconstruir la nación a partir del 15 de agosto de 2013, porque cuando llegue esa fecha nuestro país estará tan devastado, para no decir en ruinas, por la indiferencia, la incapacidad y la falta de liderazgo de los actuales gobernantes". Urgía, proseguía Cartes, "hacer realidad un Paraguay mejor". Los "recursos naturales, financieros y humanos" ya estaban disponibles, faltando únicamente "una política que los direccione hacia una misma meta: la prosperidad para todos, cambiando la vieja práctica de los privilegios para unos pocos". Y aquí entraba en juego el PC, que ofrecía "las más formidables herramientas, ideológicas y programáticas".

La flamante carrera política de Cartes comenzó a galope tendido y continuó así hasta cruzar la meta enfilada desde el primer día, al cabo de tres años y siete meses. Muchos miembros de la ANR, entre los que destacaba el influyente senador Juan Carlos Galaverna Delvalle, un colorado próximo al ex presidente Wasmosy, vieron en el rumboso empresario a la personalidad dinámica y seductora que necesitaban para acudir a las próximas elecciones generales con unas opciones razonables de victoria, más ahora cuando resultaba evidente que el experimento de la APC, exitoso como alternativa anticolorada en las elecciones de 2008, no había superado la prueba de gobernar y se deshacía sin remedio.

En octubre y noviembre de 2010, luego de autopromocionarse desde el cargo de director de selecciones de la Asociación Paraguaya de Fútbol (a lo que ayudó la llegada del equipo paraguayo a cuartos de final en los Mundiales de Sudáfrica, donde cayó frente a la postre campeona, España), Cartes participó activamente en la campaña para los comicios municipales, que fueron también las primeras elecciones en las que votó. El coloradismo retuvo por estrecho margen la alcaldía de Asunción y se impuso en 132 de los 246 municipios del país, resultados que fueron interpretados como el esperanzador resurgir del partido. El 24 de noviembre de 2010 Cartes dio un paso imprescindible para seguir adelante con sus ambiciones políticas, que era inscribir su propio movimiento dentro de la ANR. El mismo tomó el nombre de Honor Colorado, cuyas siglas, HC, eran también las de su capitán. La oficialización de la precandidatura presidencial del empresario fue recibida con mucha frialdad y suspicacias por los principales dirigentes fácticos, el ex presidente Duarte, jefe del Progresismo Colorado, y Luis Alberto Castiglioni Soria, vicepresidente de la República en el mismo período y cabeza del Movimiento Vanguardia Colorada.

Tanto Duarte como Castiglioni no escatimaron las muestras de hostilidad a Cartes. El primero llegó a llamarlo "inversor de la política" y "bandido", y describió su alta partidista como el comienzo de la "era de la pornografía política" en Paraguay. El segundo salió al paso de la presentación de Honor Colorado para advertir que "el Partido Colorado no se vende". El líder vanguardista se refería a un asunto de dominio público, a saber, que buena parte de la campaña del partido en las recientes elecciones municipales había sido financiada por Cartes. El tema de los "billetazos" o "platazos" salidos de la generosa faltriquera del industrial tabacalero para engrasar las empresas políticas de otros coleaba desde tiempo atrás.

Así, informaciones periodísticas que luego fueron corroboradas (o al menos no fueron desmentidas) por los entornos de los beneficiados señalaban a Cartes como financiador en 2007 de la campaña interna del congresista Blas Llano Ramos para su reelección en la jefatura del PLRA, si bien entonces Llano fue derrotado por Federico Franco Gómez, ahora mismo el vicepresidente de la República con Lugo. También hubo generosas dádivas para un colectivo que en teoría estaba más próximo al ideario del colorado de nuevo cuño, la UNACE de Lino Oviedo. Lo más llamativo del caso fue que el propio Cartes, precisamente en estos días en que ultimaba la presentación de Honor Colorado, vino a reconocer, aunque por la boca pequeña y sin referencias expresas, lo cierto de todas estas "ayudas" económicas a nada menos que tres partidos. En los recelos de Castiglioni y Duarte también pudieron tener algo que ver los capítulos más sospechosos de la trayectoria de Cartes, que rebrotaron con fuerza luego del desembarco político del empresario y del anuncio de sus intenciones presidenciales.

El 11 de enero de 2011 el diario local ABC, en un artículo titulado El lado oscuro de Horacio Cartes, relataba que los nombres de dos altos ejecutivos relacionados con las empresas de Cartes, Juan Carlos Ramírez Villanueva y Eduardo Campos Marín, aparecían profusamente en documentos de la justicia penal brasileña. ABC recordaba también que un extenso informe de actividades publicado en 2004 por la Comisión Parlamentaria de Investigación sobre Piratería de la Cámara de Diputados de Brasil se citaba a la Tabacalera del Este, S.A. (TABESA), la gran planta productora de cigarrillos que Cartes regentaba en Ciudad del Este, como una de las empresas que mantenía vivo el contrabando de tabaco en la frontera.

Pero la documentación comprometedora no terminaba ahí. Entre la masa de 251.000 cables diplomáticos de Estados Unidos filtrados por la organización de Internet Wikileaks desde noviembre de 2010 a septiembre de 2011, el empresario paraguayo aparecía citado en términos muy embarazosos en un despacho remitido por la Embajada en Buenos Aires. En este documento confidencial, con fecha del 5 de enero de 2010, se decía que Cartes "y miembros de su círculo íntimo" eran objeto de investigación por el Departamento de Estado, la agencia antidroga DEA y la agencia para el comercio ilegal de alcohol, tabaco y armas de fuego, la ATF, en el marco de las operaciones contra "las estructuras financieras de las redes suministradoras del narcotráfico" en el Área Trifronteriza (TBA) de Argentina, Paraguay y Brasil. En concreto, los agentes norteamericanos situaban a Cartes al frente de una "empresa de lavado de grandes cantidades de dinero", dinero procedente del trasiego ilegal de narcóticos y tabaco con destino a Estados Unidos.

Por el momento, Cartes, enfrascado en su campaña proselitista, no se vio tan importunado por estas revelaciones como para tener que salir a refutarlas. El 15 de enero de 2011 la Convención General Extraordinaria de la ANR aceptó la petición de Honor Colorado de modificar el Estatuto del partido para permitir a los afiliados con al menos un año de antigüedad (hasta ahora se exigían 10 años) acceder a cambios electivos en su nombre. La siguiente prueba a solventar, y no fácil, eran las elecciones internas, abiertas a todos los electores censados de país, para renovar a las autoridades partidarias, empezando por el presidente de la Junta de Gobierno. El cabeza de candidatura de Honor Colorado, formando la Lista 2, era la actual presidenta de la Junta y por tanto aspirante a la reelección, Lilian Graciela Samaniego González, una figura conciliadora que venía ocupando el cargo de manera interina desde noviembre de 2008, meses después del traumático desalojo del Ejecutivo de la nación; asimismo, era hermana del alcalde de Asunción, Arnaldo Samaniego.

Samaniego y Cartes tenían delante a seis adversarios, el más poderoso de los cuales era Castiglioni, que había formado una alianza, el Frente para la Victoria, con quien hasta hacía bien poco había sido su acérrimo rival, el ex presidente Duarte. El 13 de marzo de 2011 el torbellino cartista ganó el pulso al aparato colorado al obtener Samaniego el 44,3% de los votos frente al 35,8% de Castiglioni. Tercero quedo Javier Zacarías Irún, del Movimiento Esperanza Colorada. A continuación, Cartes presentó el ya citado libro-manifiesto Las razones de mi coloradismo.

En el penúltimo capítulo, Un pasado sin secretos, el autor defendía su honorabilidad con estas palabras: "Todo lo que tenemos en la familia es producto de largos años de trabajo, iniciado por nuestros padres. Las denuncias que no puedan ser demostradas se pierden en la humareda de las intrigas y calumnias políticas. Acusaciones maliciosas que sólo tienen la intención de dañar la imagen del adversario. Mienten deliberadamente a sabiendas de la falsedad de sus afirmaciones". Y proseguía diciendo: "Acompañando a la Selección Nacional de Fútbol viajo a todas las naciones del mundo sin ningún problema. Nunca me negaron visa para entrar a otro país. Es decir, no tengo cuentas pendientes con la justicia, ni dentro ni fuera del Paraguay (…) Siempre digo que si el uno por ciento de lo que dicen de mí fuera cierto, hubiera seguido al margen de la política. Nada tengo que ocultar ni nada he ocultado. Mi vida no tiene secretos. El resto es hojarasca sin sustento ni raíz".

En septiembre, Cartes se apuntó otro éxito sonado al pasarse a su precandidatura presidencial el Progresismo Colorado; en pocos meses, Duarte pasó de los insultos a los elogios. La ruptura del Frente para la Victoria coronaba un reguero de adhesiones a Honor Colorado que había alcanzado incluso a varios congresistas oviedistas de la UNACE. El 7 octubre Cartes y Duarte celebraron Paraguarí un mitin conjunto donde lanzaron duras críticas al Gobierno de Lugo. La briosa carrera política de Cartes resultó indudablemente favorecida por la defenestración parlamentaria de Lugo el 22 de junio de 2012, muy contestada dentro y fuera de Paraguay. La controvertida remoción exprés del jefe del Estado se inició el 21 de junio con la apertura por la Cámara de Diputados de un juicio político por "mal desempeño de sus funciones" y quedó finiquitada al día siguiente con el voto de destitución aprobado con la preceptiva mayoría por la Cámara de Senadores.

El fulminante movimiento del Congreso puso colofón a un largo período de desencuentros entre el oficialismo luguista, ahora sostenido por el Frente Guasú (coalición de partidos de izquierda que había tomado el relevo a la desintegrada APC), y una coalición informal de poderes conservadores en la que sumaron fuerzas el coloradismo, el oviedismo, el PLRA (el vicepresidente Franco recibió el mandato de concluir el mandato ejecutivo constitucional en agosto de 2013) y sectores del empresariado local, todos los cuales no veían con buenos ojos el curso que estaba tomando la reforma agraria, que alentaba las ocupaciones de fincas y violentaba la propiedad privada, y, en el exterior, la aproximación al bloque bolivariano. Posteriormente, Lugo acusó de manera explícita a Cartes, aunque sin aportar ninguna prueba que avalara esta imputación, de ser el máximo muñidor del "golpe de Estado parlamentario" y el "quiebre constitucional" que lo había expulsado del Gobierno.


3. Triunfante candidatura presidencial en 2013

Tras la caída de Lugo, Cartes siguió quemando etapas en su carrera presidencial. El 10 de julio de 2012, a través de su cuenta en Facebook, el precandidato salió al paso de unas declaraciones del presidente de Uruguay, José Mujica, quien, en la línea de lo denunciado por Lugo, acababa de acusar a sectores del "narco-coloradismo" de haber "instigado" la destitución del 22 de junio. Más que sintiéndose aludido (Mujica no había mencionado nombres de personas), presionado por los ecos interpretativos de sus detractores domésticos, Cartes, con su habitual retórica de hombre de honor ultrajado, tomó la palabra para afirmar "ante todos los paraguayos, con tranquilidad de conciencia, que no tengo ni he tenido, jamás, actividades contrarias a la ley, como delitos relativos al narcotráfico".

"Espero que la pasión electoral de las internas coloradas no siga dañando la convivencia partidaria con prácticas tan insanas como el rumor, la mentira, la injuria o la calumnia. Rechazo con energía la miserabilidad política evidenciada por la presidenta del Partido Colorado. Esperaré que la verdad se imponga sobre los males que la burlan y atropellan tan flagrantemente", concluía Cartes en su nota para la red social. La dura arremetida contra Samaniego, su aliada en la elección interna de 2011 pero que ahora le exigía que aclarara sus supuestos vínculos con el narcotráfico, traslucía el enfado de Cartes por la decisión de la jefa nominal del partido de registrar su propia precandidatura presidencial. Tras este incidente, sin embargo, Cartes y Samaniego entraron en negociaciones y a últimos de agosto saltó la noticia de que los dirigentes habían sellado su reconciliación con acuerdo: Samaniego daba su brazo a torcer y se conformaba con secundar a Cartes en la fórmula de la precandidatura de Honor Colorado como candidata a senadora nacional titular.

Ventilado este último escollo, el 19 de octubre el Tribunal Electoral Partidario (TEP) registró el plantel de precandidatos de Honor Colorado para las elecciones internas de diciembre, de las que iban a salir los candidatos de la ANR a todos los cargos elegidos en las votaciones generales del 21 de abril de 2013. El 9 de diciembre, a punto de proclamarse el Club Libertad vencedor del Torneo Clausura 2012 de la Primera División paraguaya y sumar así el decimotercer título nacional de liga de la era Cartes, las precandidaturas de Honor Colorado, con Cartes para presidente, Juan Eudes Afara Maciel, gobernador de Itapúa, para vicepresidente, y Samaniego para senadora, se impusieron a las del Frente para la Victoria, ya sólo sostenido por el castiglionismo.

Con 542.808 votos contra 309.067, Cartes le ganó la partida a Javier Zacarías, quien a renglón seguido, al igual que Castiglioni, emprendió conversaciones con el ya candidato oficial de la ANR para oponer un frente monolítico al único bloque electoral que podía considerarse rival, el PLRA y sus coaligados de la Alianza Paraguay Alegre, que postulaba a Efraín Alegre Sasiain, ex ministro de Obras Públicas y Comunicaciones. Los contrincantes de sectores del centro-izquierda anteriormente comprometidos con Lugo, Mario Ferreiro Sanabria por la coalición Avanza País y Aníbal Carrillo Iramain por el Frente Guasú, aparecían muy relegados en las encuestas. Al comenzar 2013 y a lo largo de la campaña, Cartes y Alegre fueron alternándose en el liderazgo de los sondeos, protagonizando una competición muy cerrada.

En estas semanas de lucha por el voto, Cartes fue insistentemente importunado por sus rivales electorales y sus abundantes críticos y detractores, de la política, el periodismo y los movimientos sociales, a propósito de los tan traídos y llevados nexos con los negocios ilegales. Por ejemplo, el 2 de abril el periodista César Chiqui Ávalos presentó un libro, La otra cara de HC, que rastreaba minuciosamente los viejos casos y escándalos. También fue sacado a colación el caso verídico de un proceso abierto en 2004 por la Justicia Federal de Brasil a directivos del Banco Amambay, no a él en particular, por una supuesta expatriación ilícita de divisas brasileñas. Cartes y sus asesores legales respondieron exponiendo la "verdad objetiva" en relación con esta y otras "falsedades y prejuicios" sobre el candidato colorado, y recordando que, como el también cerrado caso del supuesto fraude al Estado por el cambio de dólares preferenciales en los años ochenta, el proceso brasileño ya había quedado zanjado con "demostración de inocencia".

Ya en la recta final de la campaña, la ONG Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) presentó ante el Ministerio Público de la República una petición formal para que desde la Fiscalía se investigara el cúmulo de imputaciones de contrabando, narcotráfico, evasión de impuestos, lavado de dinero y enriquecimiento ilícito que pesaba sobre Cartes. Restringiendo mucho sus declaraciones exclusivas a la prensa, invocando constantemente a Dios y a la Virgen María, y dejándose arropar por los actos masivos del coloradismo, Cartes fue dando a conocer, aunque de manera bastante desaliñada y pasando por alto los detalles, las propuestas de su programa y su visión social y económica del país.

El Plan de Gobierno con el "nuevo rumbo para el Paraguay", un documento esquemático y con formato de presentación de empresa que pasó prácticamente desapercibido durante la campaña, trazaba cinco "pilares", patriotismo, integridad, justicia, tolerancia y solidaridad, así como cuatro "ejes estratégicos", cuales eran la infraestructura y producción, el capital humano y social, las instituciones y regulaciones, y la gestión pública. De palabra o por escrito, Cartes ofrecía darle la vuelta al actual desplome del PIB paraguayo -que desde la excepcional tasa del 15% alcanzada en 2010 había caído en picado hasta situarse actualmente en valores negativos- con la meta de alcanzar un 7% de crecimiento entre 2013 y 2018, y destinar fuertes inversiones públicas a la educación y la sanidad.

Sobre la pobreza, de obligada mención en los términos más contundentes, el candidato colorado fue tan tajante como impreciso: "No vamos a acorralar la pobreza, vamos a vencerla, y yo seré uno de los guerreros en esa batalla”, manifestó en febrero en un discurso dirigido a cuadros adherentes de la UNACE (huérfanos de su caudillo, Lino Oviedo, perecido en un trágico accidente aéreo a comienzos de mes), cita en la que prometió también que el 21 de abril iba "a caer un modelo de sinvergüenzas y ladrones". Sobre política exterior, Cartes declaró que él haría "todo lo posible" para retornar al seno del MERCOSUR y la UNASUR, donde Paraguay estaba suspendida desde la destitución de Lugo el año anterior.

Aunque anteponiendo siempre el lenguaje llano comprensible por todos y el estilo campechano, Cartes intentó darle una envoltura intelectual a su plataforma con la puesta en marcha de la Fundación Ñande Paraguay. La misma se presentó como "una instancia de reflexión y diálogo sobre los asuntos públicos del Paraguay, creada por Horacio Cartes y un grupo de ciudadanos afines a sus ideas y sensibilidades sobre el Paraguay". Un patinazo de campaña fueron sus exabruptos homófobos, de los que luego se disculpó, cuando le preguntaron por su opinión sobre el matrimonio homosexual; Cartes comentó primero que esa posibilidad le hacía "creer en el fin del mundo" y comparó a los gays con los "monos andando de rama en rama", y luego afirmó que él se pegaría "un tiro en las bolas" si su hijo le dijera que quería casarse con otro hombre.

Las elecciones generales, monitorizadas por 111 observadores despachados por la Unión Europea, preocupada por el curso de la democracia en Paraguay tras los sucesos de 2012, que se sumaron a los más de 300 monitores enviados por otros organismos regionales e internacionales, se saldaron con una victoria colorada total. En las presidenciales, de acuerdo con los datos hechos oficiales por el Tribunal Superior de Justicia Electoral, Cartes ganó con el 45,8% de los votos (en Paraguay no existe la segunda vuelta), mientras que Alegre obtuvo el 36,9%, seguido de Ferreiro con el 5,9% y de Carrillo con un escuálido 3,3%. En las legislativas, la ANR se aseguró el control del Congreso al conquistar una mayoría absoluta de 44 diputados en la Cámara baja y una mayoría simple de 19 senadores en la Cámara alta. Paraguay ya conocía al presidente que iba a regir sus destinos a partir del 15 de agosto de 2013, pero todavía no a su próxima primera dama, toda vez que Cartes estaba separado de su esposa María Montaña, madre de sus hijos Juan Pablo, de 28 años, Sofía, de 24, y María Sol, de 15. El nombre que más sonaba para ejercer esa función era el de su hermana Sarah, la presidenta del Directorio del holding empresarial de la familia.

(Cobertura informativa hasta 1/5/2013)

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