Itamar Franco

© Foto Agência Brasil

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Actualización: 17 febrero 2016

Brasil

Presidente de la República (1992-1995), vicepresidente (1990-1992) y gobernador de Minas Gerais (1999-2003)

  • Itamar Augusto Cautiero Franco
  • Mandato: 29 diciembre 1992 - 1 enero 1995
  • Nacimiento: Juiz de Fora, estado de Minas Gerais, 28 junio 1930
  • Defunción: São Paulo, estado de São Paulo, 2 julio 2011
  • Partido político: Partido Popular Socialista (PPS); anteriormente, del PDMB
  • Profesión: Ingeniero
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Biografía

Aunque registrado en Juiz de Fora, realmente vino al mundo a bordo del buque de pasajeros Itamar, del que tomó su nombre de pila, en el curso de un viaje que su madre realizaba entre Salvador, en el estado de Bahía, y Rio de Janeiro. Huérfano de padre, fallecido de malaria antes de nacer él, el muchacho se crió en esta ciudad del estado de Minas Gerais entre estrecheces económicas, teniendo que restar horas de escuela para ayudar a la madre, Itália Franco, en diversos trabajos.

Cursó estudios de Ingeniería Civil y Electrónica en la Universidad Federal de Juiz de Fora, pero la experiencia como representante estudiantil en el Directorio Académico universitario le decantó, en los últimos años del segundo gobierno de Getúlio Vargas, por la política profesional en el ámbito local de la prefectura de Juiz de Fora. Se afilió al Partido Laborista Brasileño (PTB) fundado por Vargas e intentó ganar algún mandato representativo, sufriendo repetidos fracasos, en 1954 y 1958. En 1962 perdió por tercera vez un envite electoral, para el puesto de subprefecto ahora, pero fue compensado por el prefecto electo, Ademar Andrade, con el nombramiento de director de la División Industrial. Un año más tarde se hizo cargo del Departamento de Recursos Hídricos de la prefectura.

En 1966 consiguió ganar la elección a prefecto o alcalde de Juiz de Fora con el 75% de los votos, esta vez en las filas del Movimiento Democrático Brasileño (MDB), partido político nacido aquel año a instancias del régimen militar llegado al poder en el golpe de Estado de abril de 1964, para servir de copartícipe con la promilitar Alianza Renovadora Nacional (ARENA) en el sistema de bipartidismo decretado por los generales y mantener una fachada de parlamentarismo. Terminado su mandato de cuatro años en 1971, Franco retornó al puesto municipal en 1973, pero cesó en el mismo luego de salir elegido senador federal, con el 55,3% de los sufragios, en los comicios legislativos del 15 de noviembre de 1974, que supusieron un gran avance del MDB a costa de ARENA. Franco estuvo entre los 16 candidatos de la oposición que ganaron uno de los 22 escaños del Senado (la tercera parte) abiertos a la competición.

Fue para Franco el comienzo de una experiencia senatorial de 16 años a lo largo de la cual iba a secundar a su jefe de filas, Ulysses Silveira Guimarães, en sus campañas para arrancar de los militares la convocatoria de una Asamblea Constituyente, primero, y la celebración de elecciones presidenciales directas, después. El MDB dejó de existir propiamente tras la promulgación el 22 de noviembre de 1979 por el Gobierno del general João Baptista Figueiredo de la Ley Orgánica de Partidos, que levantaba acta de defunción del bipartidismo y daba luz verde al pluripartidismo.

El 15 de enero de 1980 Franco figuró entre el centenar de senadores y diputados que, con Guimarães a la cabeza, fundó el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), el cual rescató a la mayoría de los militantes y dirigentes del extinto MDB y perfiló un ideario centrista, ubicándose a su derecha el Partido Democrático Social (PDS), a su vez el heredero de ARENA y aglutinador de los partidarios del régimen, y a su izquierda los nuevos Partido Democrático Laborista (PDT), puesto en marcha por el veterano opositor Leonel Brizola en su afán de resucitar el trabalhismo de la era Vargas, y el Partido de los Trabajadores (PT) del sindicalista socialista Luiz Inácio Lula da Silva.

Reelegido en las elecciones multipartidistas del 15 de noviembre de 1982 con el 48,7% de los votos, Franco presidió en esta legislatura los comités técnicos parlamentarios de Economía y Finanzas, mostrándose en todo momento como un defensor del intervencionismo del Estado en la economía. En los comicios del 15 de noviembre de 1986, al año y medio de llegar a la Presidencia de la República José Sarney, tránsfuga del PDS y sustituto de Tancredo Neves, el presidente electo del PMDB que había vencido en la elección indirecta de enero de 1985 sobre el candidato gubernamental pero que murió antes de tomar posesión, Franco compitió infructuosamente por la gobernaduría del estado de Minas Gerais, oficina que precisamente había ocupado el difunto Neves.

En marzo de 1989 Franco seguía siendo un senador poco relevante del PMDB cuando se unió al joven compañero de partido Fernando Collor de Mello, gobernador del estado de Alagoas, en su aspiración presidencial en las elecciones de finales de aquel año, primeras por sufragio universal directo desde 1961. Así, se afilió a la fuerza política montada por Collor para la ocasión, el Partido de Reconstrucción Nacional (PRN), sostenido por los poderes económicos tradicionales, deseosos de promocionar a un joven y ambicioso político que, con seguridad, iba a defender sus intereses oligárquicos. Imprimiendo un viraje a su anterior trayectoria centroizquierdista, Franco se subió a esta plataforma nítidamente derechista y fue el escogido por Collor para secundarle como candidato a vicepresidente.

Progresando espectacularmente prácticamente de la nada a lo largo de la campaña electoral gracias a su discurso populista, la fórmula Collor-Franco fue la más votada en la primera vuelta del 15 de noviembre y se impuso a la encabezada por Lula da Silva en la segunda y definitiva ronda del 17 de diciembre. El 15 de marzo de 1990 los electos tomaron posesión de sus respectivos puestos con un mandato de cinco años. En el bienio siguiente, el desempeño de Franco discurrió discretamente, en parte debido a la escasa relevancia de la segunda magistratura del poder ejecutivo y en parte también por el protagonismo de Collor, que lanzó un muy controvertido -y nulo en resultados- plan económico de naturaleza neoliberal y que, sobre todo a partir de 1992, fue blanco de graves acusaciones de enriquecimiento personal a costa del dinero público. Entonces, Franco se desmarcó ostensiblemente de la gestión de su superior y su círculo de allegados, criticando la campaña de privatizaciones del Gobierno, acercándose al grupo de Brizola y llegando a darse de baja en el PRN el 5 de mayo de aquel año en un intento de subrayar su independencia política.

Haciéndose eco del rechazo general de la opinión pública y de la mayoría de los partidos, la Cámara de Diputados abrió a Collor una investigación parlamentaria por corrupción que le llevó, el 29 de septiembre, a votar su separación temporal del cargo. El 2 de octubre la Cámara baja resolvió que Franco, incólume del torbellino de imputaciones hechas al Gobierno y no relacionado por los medios con las conductas deshonestas, asumiera las funciones de presidente hasta que el Congreso concluyera el proceso de impeachment contra Collor. La crisis institucional terminó el 29 de diciembre cuando Collor, anticipándose en unos minutos al comienzo de la votación de destitución en el Senado, dimitió formalmente y Franco asumió la titularidad de la Presidencia para completar el mandato que expiraba el 1 de enero de 1995.

Franco, oficialmente no adscrito a fuerza alguna, formó un gabinete de unión nacional y amplio espectro con el PMDB, el PDT, el PT, el Partido del Frente Liberal (PFL), el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) y el Partido Socialista Brasileño (PSB). Continuando el particular estilo del que hizo gala en el breve período en que presidió el país en funciones, Franco se distinguió por sus bruscos cambios de humor, oscilando entre la más absoluta circunspección y los arranques de temperamento, y sus declaraciones intempestivas, que muchas veces se cebaron en sus propios ministros y responsables económicos, discrepando públicamente de sus fórmulas para revertir un cuadro muy negativo en el que se combinaban la recesión, la depreciación del cruzeiro respecto del dólar y la espiral inflacionista. En enero de 1993 los precios crecían a un ritmo del 30% mensual y la tendencia no tenía visos de remitir.

Como recuperando el discurso de preocupación social, el mandatario criticó los elevados tipos de interés bancario y la indexación de las tarifas públicas al valor de la inflación, unos posicionamientos que, ciertamente, no ayudaron a las empresas de recuperar la confianza de los agentes internacionales en el Gobierno brasileño y de aquietar las fluctuaciones monetarias. La corta presidencia de Franco conoció seis ministros de Hacienda. El 28 de febrero de 1993 dimitió Paulo Roberto Haddad a los dos meses y medio de sustituir a Gustavo Krause, como protesta por los nombramientos del presidente para cubrir la directiva del Banco Central; el 19 de mayo renunció a su vez el sucesor de Haddad, Elizeu Resende. Franco se decantó entonces por el ministro de Relaciones Exteriores y miembro del PSDB, Fernando Henrique Cardoso, quien encaró con determinación la hiperinflación -el 2.086% para el conjunto de 1993- y lanzó un plan gradual de estabilización monetaria.

El conocido como Plan Real o Plan Cardoso, que aunaba características de la ortodoxia liberal y del protagonismo del Estado según el modelo socialdemócrata, constaba de tres etapas: primero, la creación de un Programa de Acción Inmediata (PAI) para atender las penurias más urgentes de la población azotada por la crisis; segundo, desde el 1 de marzo de 1994, la unificación de los múltiples mecanismos cambiarios y unidades de cuenta con la introducción de la Unidad Real de Valor (URV), concebida como una moneda provisional en paralelo al cruzeiro real, a su vez circulante desde el primero de agosto del año anterior (cuando había reemplazado al tercer cruzeiro, restando tres ceros a su valor); y tercero, a partir del 1 de julio de 1994, la entrada en circulación de una nueva moneda única a partir de la URV y paritaria con el dólar, el real, el cual, complementado con un bloqueo de los salarios, tuvo la virtud de frenar en seco la escalada de los precios.

Con la promoción de Cardoso, convertido en el hombre providencia para los angustiados brasileños y dotado de carta blanca para arreglar el desbarajuste monetario, el nunca suficientemente perfilado liderazgo de Franco se oscureció aún más. Considerado siempre un político de segunda fila por las clases dirigentes, el ingeniero gozó no obstante de popularidad entre el hombre de la calle por su personalidad un tanto excéntrica y la inusual franqueza de sus comentarios en torno a distintos aspectos de la realidad del país. Autor polifacético, tenía publicados libros sobre temáticas tan dispares como la antropología, la historia, la ciencia política o la energía nuclear.

Episodio particularmente chusco fue el protagonizado en febrero de 1994 durante los carnavales de Rio de Janeiro con la joven de 27 años Lilian Ramos, antigua modelo de la revista Playboy, cuando asistían desde el palco al desfile de la Escuela de Samba; Ramos fue fotografiada sin ropa interior en unas indiscretas imágenes que dieron la vuelta al mundo y horas después las televisiones difundieron en directo una conversación telefónica entre ambos en la que el presidente, creyendo que se trataba de una comunicación privada, confesaba estar "loco de pasión" por la modelo. Se pensó en un principio que el insólito escándalo, impropio de un jefe de Estado, podría costarle el cargo a Franco, pero el asunto no paso de la mera anécdota.

Durante su ejercicio se sometió a referéndum, el 21 de abril de 1993, el sistema de Gobierno que deseaban los brasileños para el futuro; entre el desinterés general de la población (la mitad de los encuestados el día de la consulta declaró desconocer qué se sometía a las urnas), el 73,7% de los votantes se decantó por la república frente al 10,2% que lo hizo por la monarquía, y a la pregunta sobre el tipo de república, el 55,6% optó por mantener el actual presidencialismo y el 24,6% pidió el modelo parlamentario. Posteriormente, el 25 de mayo de 1994, el Congreso aprobó una enmienda constitucional para reducir el mandato del presidente de los cinco a los cuatro años.

Por lo que se refiere a la política internacional, Franco participó en las citas de mandatarios de los distintos foros a los que Brasil pertenece, en calidad de anfitrión en tres de estos eventos, celebrados en 1994: en junio, la apertura en Belem de Pará del XXIV período de sesiones de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA); el 9 y 10 de septiembre en Río de Janeiro, la VIII Reunión del Grupo de Río; y el 17 de diciembre en Ouro Preto, la VII Cumbre de Presidentes del MERCOSUR, que aprobó la nueva estructura institucional de la organización.

El 1 de enero de 1995 Franco cesó en sus funciones con la toma de posesión del presidente electo en las urnas el 3 de octubre anterior, Cardoso. El 31 de marzo el nuevo Gobierno le nombró embajador en Portugal y el 31 de agosto de 1996 pasó al puesto de embajador ante la sede de la OEA en Washington, labores que le parecieron una gratificación insuficiente por no haber estorbado la nominación presidencial de su ministro de Hacienda. El ex presidente resolvió entonces volver a la arena política de su país como aspirante a gobernador de Minas Gerais en la papeleta del PMDB y el 30 de marzo de 1998 renunció a su misión diplomática en la capital de Estados Unidos. Prueba de la popularidad que había conservado, y más en su terruño, en la elección del 25 de octubre de 1998 batió con el 53,5% de los votos al titular reeleccionista, Eduardo de Azeredo, del PSDB.

El 1 de enero de 1999 Franco tomó posesión con su mandato de cuatro años y de inmediato adoptó una decisión altamente polémica que tuvo incalculables consecuencias: alegando dificultades presupuestarias, decretó una moratoria de tres meses en el reembolso de la deuda, unos 15.000 millones de dólares, contraída con el Gobierno federal por uno de los estados con más peso en la economía nacional. Los analistas financieros señalaron que la disposición adoptada por Franco de una manera unilateral y, según la opinión universal, irresponsable, supuso el golpe de gracia a la política monetaria del Gobierno de Cardoso y el Banco Central, que intentaban desesperadamente frenar la fuga de capitales y los ataques especulativos contra el real sin recurrir a la devaluación.

Imperturbable a las críticas y seguro de su base de apoyos local, desde entonces Franco ha intentado por todos los medios impedir los proyectos federales que afectan a su estado, ya sean obras públicas o privatizaciones de empresas. En el curso de esta confrontación implacable con Cardoso ha ordenado aparatosos despliegues de la policía estatal como gesto de rebeldía y de defensa ante los atribuidos intentos de las autoridades federales de imponer sus disposiciones por la fuerza. También se ha negado repetidamente a impedir las invasiones de las propiedades de la familia del presidente en Minas Gerais por el famoso Movimiento de Trabajadores Sin Tierra (MST), que con sus campañas de ocupaciones de fincas improductivas reclama una reforma agraria en Brasil.

De cara a las elecciones del 6 octubre de 2002, Franco expresó su apoyo al presidente de la Cámara de Diputados en Brasilia, Aécio Neves, para sucederle el 1 de enero de 2003 en el Palacio de la Libertad de Belo Horizonte, no obstante pertenecer al PSDB. Todo indica que este respaldo de Franco ha sido decisivo para la victoria de Neves en la primera vuelta frente a sus contrincantes del PT, Nilmário de Miranda, y el PMDB, Newton Cardoso. Éste último ha sido, precisamente, el vicegobernador de Minas Gerais con Franco, aunque los enfrentamientos entre ambos dirigentes han caracterizado la política local a lo largo del cuatrienio.

(Cobertura informativa hasta 1/11/2002)