Amadou Toumani Touré

© Comisión Europea, 2006/Brussels-Heysel

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Actualización: 9 febrero 2016

Malí

Presidente de la junta militar (1991-1992) y de la República (2002-2012)

  • Mandato: 8 junio 2002 - 22 marzo 2012
  • Nacimiento: Mopti, región de Mopti, 4 noviembre 1948
  • Partido político: sin filiación
  • Profesión: Militar
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Biografía

1. Un teniente coronel golpista y demócrata
2. Activismo en la vida civil y aspirante a suceder a Alpha Oumar Konaré
3. Un suave primer mandato presidencial
4. Las turbaciones del segundo mandato: reactivación de la rebelión tuareg e infiltración de Al Qaeda en Azawad
5. La crisis nacional de 2012: remoción postrera por el Ejército y fractura del Estado malí


1. Un teniente coronel golpista y demócrata

Nativo de Mopti, región sur-saheliana cruzada por el río Níger en su curso alto antes de adentrarse en la región tuareg, recibió la educación primaria en su población natal así como en Tombuctú y Sofara, y la secundaria en Badalabougou, un distrito de la capital, Bamako. Aunque formado para ejercer de maestro de escuela, se decantó por la carrera militar y en 1969, recién derrocado el presidente desde la independencia de Francia en 1960, Modibo Keita, en el golpe de Estado del teniente Moussa Traoré, ingresó en la Escuela Militar Interarmas de Kati.

En 1972 se graduó con el rango de subteniente en el cuerpo de paracaidistas, en 1974 ascendió a teniente y en 1978, luego de recibir cursos de especialización en Riazán, URSS, y en el Centro Nacional de Entrenamiento de Comandos (CNEC) de Mont-Louis, Francia, ganó el grado de capitán asignado al 33 Batallón de Paracaidistas del Ejército malí y fue reclutado para la Guardia Presidencial.

Traoré, investido en 1979 presidente de la República con poderes dictatoriales, le puso al frente de este cuerpo de seguridad en 1981 y del batallón especial de comandos aerotransportados tres años después. Promocionado a teniente coronel en 1988, entre abril y diciembre de 1990 asistió a un curso avanzado de capacitación en la Escuela Superior de Guerra Interarmas (ESGI) de París.

Cuando regresó a Malí, Touré encontró un país convulsionado por las huelgas y las marchas populares que exigían la dimisión de Traoré y la instauración del multipartidismo. Caso de oficial profesional que nunca se había metido en política, a comienzos de 1991 Touré debió encontrar muy decepcionante que el poder civil bloqueara su codiciado ascenso a general y por contra le repusiera en su antiguo puesto de comandante del batallón de comandos.

El resquemor de Touré hacia Traoré, resuelto a defender su régimen despótico a toda costa, seguramente empujó al teniente coronel de 42 años a posicionarse contra la brutal represión de los manifestantes, que desde el 21 de marzo causó muchas decenas de muertos. Después de asegurarse el concurso o aceptación táctica de todas las instituciones armadas, el 26 de marzo de 1991 Touré irrumpió en la revuelta popular como el cabeza de un golpe de Estado que de manera fulminante puso fin a los más de 22 años de gobierno dictatorial de Traoré.

En sus primeras decisiones, Touré ordenó arrestar al mandatario derrocado y creó un Consejo de Nacional de Reconciliación (CNR), el cual suspendió la Constitución, disolvió el Gobierno y proscribió el partido único, la Unión Democrática del Pueblo Malí (UDPM). El militar explicó que, ante la cerrazón política y los desmanes represivos del poder civil, las Fuerzas Armadas y los cuerpos de seguridad habían decidido "poner fin al régimen corrupto y ávido de sangre" de Traoré.

El golpista anunció también un proceso de democratización y garantizó el respeto de todos los compromisos internacionales de Malí así como el acuerdo de cese de hostilidades suscrito recientemente en Tamanraset, Argelia, con los insurgentes tuareg de las regiones norteñas.

La promesa de Touré de que los militares no habían tomado el poder para apropiárselo sino por una causa mayor de emergencia nacional y de que se retirarían a los cuarteles tan pronto como quedara encauzada la situación política, fue cumplida a rajatabla, comportamiento del todo inusual en un continente acostumbrado a escuchar la retórica patriotera y pseudodemocrática de sus castas militares, que desde las independencias de los años sesenta habían derrocado a los gobiernos civiles de turno o se habían sucedido entre sí con la intención de perpetuarse en el poder.

Anteriormente, en África, sólo los generales Olusegun Obasanjo (1976-1979) en Nigeria y Siwar ad-Dhahab (1985-1986) en Sudán habían aceptado entregar el mando usurpado por un compañero de uniforme devenido dictador a un poder civil con legitimidad democrática.

El 31 de marzo el CNR dio paso a un Comité de Transición para la Salvación del Pueblo (CTSP), o junta cívico-militar de 25 miembros (dos de ellos representantes de los tuaregs) y presidido por Touré, el cual nombró el 2 de abril un Gobierno mayoritariamente civil dirigido por una personalidad independiente y respetada, Soumana Sacko, economista en la plantilla del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), y legalizó el multipartidismo el 7 de abril.

Elemento central del programa de transición de 14 meses elaborado por Touré y sus colaboradores fue la Conferencia Nacional que sesionó entre el 29 de julio y el 12 de agosto con la participación de 1.800 delegados de todos los sectores de la sociedad civil. La Conferencia aprobó el borrador de una Constitución democrática, una carta de partidos políticos y un código electoral.

En 1992 tuvieron lugar los procesos electorales que desembocaron en la instauración democrática: referéndum constitucional el 12 de enero, comicios municipales el 19 de enero, comicios a la Asamblea Nacional el 23 de febrero y el 8 de marzo, y elecciones a la Presidencia de la República también a dos vueltas el 12 y el 26 de abril, a las que Touré no quiso presentarse pese a que su elevada popularidad le habría otorgado la victoria con toda probabilidad.

Antes de cesar en la jefatura del Estado, el dirigente militar encaró vigorosamente con campañas de prevención e higiene el grave problema de las enfermedades endémicas causadas por parásitos. Por otro lado, el 7 de mayo, suscribió un Pacto Social con las centrales sindicales para la mejora de las condiciones laborales. Touré intentó asimismo legar un país pacificado además de democrático.

Así, un Pacto Nacional firmado en Bamako el 11 de abril pretendió poner punto final al conflicto armado, abierto en 1990, con las seis organizaciones insurgentes del norte, cinco árabe-tuaregs y una songhai, coaligadas como los Movimientos y Frentes Unificados de Azawad (MFUA). El Pacto contemplaba dotar de un estatuto especial a las regiones del norte que concentraban a la minoría tuareg, pero las desconfianzas mutuas impidieron su implementación. Las organizaciones rebeldes rehusaron desarmarse y la insurgencia continuó su curso.

El 8 de junio de 1992, rematando un proceso de normalización democrática elogiado por la comunidad internacional, Touré entregó el testigo al presidente electo, Alpha Oumar Konaré, de la Alianza por la Democracia en Malí-Partido Panafricano por la Libertad, la Solidaridad y la Justicia (ADEMA-PASJ), al tiempo que obtenía los galones de general de brigada.

Tras la actuación de Touré en Malí, dejó de ser excepcional en África que militares golpistas renunciaran a detentar el poder con o sin el uniforme puesto; si bien con circunstancias particulares en cada caso, hasta el final de la década tuvieron un comportamiento semejante el general Abdulsalam Abubakar en Nigeria de 1998 a 1999 y el mayor Daouda Malam Wanké en la vecina Níger en 1999.


2. Activismo en la vida civil y aspirante a suceder a Alpha Oumar Konaré

Convertido en una personalidad de prestigio, Touré se apartó de las funciones marciales para encabezar el programa gubernamental de erradicación de la dracunculiasis, enfermedad parasitaria causada por el gusano de Guinea y que se transmite por contacto con aguas infectadas por sus larvas. Su cartera de relaciones públicas en Estados Unidos favoreció la recepción de una importante financiación de la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID) del país norteamericano y la asistencia del Centro que dirigía el ex presidente Jimmy Carter. A invitación de Carter, Touré lideró el programa del Centro para combatir la dracunculiasis en otros 15 países africanos.

En agosto de 1993 Touré puso en marcha en Malí la Fundación por la Infancia, dedicada a cumplir en esta parte del mundo los compromisos adoptados por la Cumbre Mundial a favor de la Infancia de 1990 en las materias de nutrición, seguridad alimentaria, educación, protección medioambiental y potabilización del agua.

En mayo de 1994 fue nombrado en Senegal presidente de la Red Interafricana para los Niños de la Calle, en julio de 1996 la Organización Mundial de la Salud (OMS) le encomendó la dirección de su Comité Internacional para una África Libre de la Poliomielitis y en octubre de 1997 el Gobierno de Bamako puso también a su cargo la campaña de vacunaciones masivas contra esta enfermedad típicamente infantil.

Además de estas acciones en el ámbito humanitario, Touré se destacó como mediador de conflictos en el continente, por cuenta del Centro Carter, a título individual o por mandato oficial de foros intergubernamentales. Así, en 1993 actuó en el conflicto de Burundi representando al Centro Carter y en noviembre de 1995 una conferencia especial de presidentes africanos reunida en El Cairo para estudiar el problema de los refugiados le designó facilitador en la crisis política y étnica de la región de los Grandes Lagos, que salpicaba a Rwanda, Burundi y el entonces Zaire.

En 1996, año en que recibió el ascenso a general de Ejército, el mayor del escalafón malí, pero apartado en la práctica del servicio activo, Touré dirigió la misión de observadores de la Organización para la Unidad Africana (OUA) en el proceso constitucional de Argelia y desde aquel año personalizó los esfuerzos de paz de esa organización panafricana en la crisis de los motines militares en la República Centroafricana, labor que facilitó el despliegue de la Misión Inter-Africana de Monitorización de la Implementación de los Acuerdos de Bangui (MISAB) y cuyo apartado civil, el Comité de Monitorización Internacional, él encabezó igualmente.

La responsabilidad regional en la pacificación de la República Centroafricana entró en una nueva fase el 15 de abril de 1998 con la transferencia del mando sobre el terreno por la MISAB a la Misión de las Naciones Unidas (MINURCA).

Con posterioridad a 1998, Touré siguió participando en eventos internacionales relacionados con las problemáticas del desarrollo y las pandemias del continente negro. En marzo de 2000 tomó parte en París en el encuentro de alto nivel que lanzó la Carta de la Tierra.

Sumándose a la iniciativa que tenía como principal adalid al ex líder soviético Mijaíl Gorbachov y que contaba con los patrocinios de la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro y el Gobierno holandés, el ponente malí vinculó su nombre a un manifiesto pro sostenibilidad que invocaba los principios del respeto y cuidado de la vida, la integridad ecológica, la justicia social y económica, y la democracia, la no violencia y la paz. Al año siguiente, en diciembre de 2001, asistió en Ouagadougou, Burkina Faso, a la XII Conferencia Internacional sobre el SIDA y las Enfermedades de Transmisión Sexual en África (CISMA).

Un palmarés de galardones y honores vino a reconocer la tarea desarrollada en todas estas áreas. En 1994 Touré recogió el premio de la Asociación S.O.S. Injusticia Internacional, en 1996 el Premio de África al Liderazgo en la causa de la Erradicación del Hambre, otorgado por la ONG estadounidense The Hunger Project, y el mismo año el diploma a la Promoción de la Cultura y la Democracia en África, concedido por el Observatorio Panafricano de la Democracia (OPAD) con sede en Lomé, Togo. En 1998 el Estado francés le invistió gran oficial de la Legión de Honor.

El anterior gobernante castrense empezó a ser promovido como candidato para las elecciones presidenciales de 2002 por diversas asociaciones de ciudadanos malís, tanto del país como de la diáspora afincada en los estados de la región, y por clubes de apoyo fundados con ese fin. El 1 de septiembre de 2001 obtuvo el pase a la reserva del Ejército y asumió la plena condición de paisano, generando expectativas entre sus numerosos seguidores sobre un inminente salto a la arena política y a la lid presidencial.

La misma se presentaba completamente abierta porque Konaré, un demócrata retratado como modélico por sus interlocutores internacionales pero legador de una situación socioeconómica apenas mejorada con respecto a la hallada en 1992, no concurría debido a la limitación constitucional del doble mandato y porque el aspirante a sucederle en nombre de la ADEMA-PASJ, el ex ministro de Finanzas Soumaïla Cissé, era un político con limitado gancho popular salido además de unas elecciones primarias que agravaron las trifulcas que venían desgarrando a este partido.

En efecto, el 10 de marzo de 2002, en un mitin en la ciudad meridional de Sikasso, el antiguo uniformado anunció de manera oficial su candidatura para las elecciones del 28 de abril, al entender que su "experiencia" y su "compromiso patriótico" iban "en el interés de la nación". Sin partido propio y, por el momento, sin el aval de ninguna fuerza política, Touré se inscribió como candidato independiente. A su manera, seguía los pasos del nigeriano Obasanjo, convertido en líder democrático de Nigeria en 1999, dos décadas después de mandar en su país como jefe de un Gobierno militar.

Apodado ATT por las iniciales de su nombre y apellido, Touré, a pesar de gozar de una reputación positiva de hombre afable, modesto y sensible a los padecimientos de la población sin recursos, llegó a las urnas bastante igualado en la intención de voto con el ex primer ministro Ibrahim Boubacar Keita, pasado a la oposición al frente de su Reagrupamiento por Malí (RPM) tras ser desbancado en 2000 de la jefatura del partido gobernante por sus adversarios internos y quien era el preferido de las influyentes cofradías musulmanas, y con el candidato del oficialismo, Soumaïla Cissé.

Los observadores locales coincidieron en señalar que el presidente saliente, lejos de apoyar al candidato de su partido, apostó por ser sucedido por la misma persona que le había entregado el poder diez años atrás.

En la primera vuelta del 28 de abril, Touré, según las cifras del Gobierno luego revisadas por el Tribunal Constitucional, se puso en cabeza con el 28,7% de los votos, seguido por Cissé con el 21,4% y con unas décimas menos por Keita, quien contestó su eliminación con acusaciones de fraude. Celebrada la segunda vuelta el 12 de mayo con un índice de participación sumamente exiguo, el 30%, Touré se impuso con un contundente 64,3% de los sufragios a Cissé, quien tras alguna resistencia inicial se avino a aceptar su derrota.

El 8 de junio de 2002 Touré inauguró en Bamako su mandato quinquenal en presencia de once líderes del África francófona, convirtiéndose en el primer presidente electo de Malí que recibía el mando de otro presidente salido de elecciones.

Vistiendo un boubou blanco, atavío tradicional en los países de África occidental, el flamante estadista pronunció un discurso lleno de guiños conciliadores a sus contrincantes, en un intento de aquietar los ánimos por el desarrollo caótico y las imputaciones de fraude en las dos rondas electorales, defectos que emborronaron la fama de paradigma de democracia ganada por el país saheliano bajo el Gobierno de la ADEMA-PASJ.

Touré rindió tributo a Konaré, e incluso al viejo dictador Traoré, el cual seguía en prisión cumpliendo cadena perpetua por crímenes políticos y económicos, aunque por poco tiempo: Konaré acababa de decretar el perdón presidencial para Traoré y su esposa, y Touré había aplaudido la medida de gracia.

El nuevo dirigente se comprometió asimismo a consolidar la paz y la seguridad internas, unos logros progresivamente verificables desde los acuerdos de paz de 1995-1996 entre el Gobierno Konaré y los Movimientos y Frentes Unificados de Azawad (MFUA), y a promover la cooperación subregional. Prometió además desempeñar "un buen gobierno", dedicado a reparar los desgarros de la pobreza, la corrupción y los abrumadores déficits sanitarios, todo lo cual se confabulaba para relegar a Malí al grupo de los diez países menos desarrollados del planeta.

De acuerdo con el Índice de Desarrollo Humano del PNUD, el PIB por habitante apenas superaba los 900 dólares; la tasa de mortalidad de los infantes menores de cinco años alcanzaba el 231 por mil; la esperanza de vida al nacer era de 48 años; el 70% de la población sobrevivía con menos de un dólar al día y el 90% debía apañárselas con menos de dos dólares; el 35% no tenía acceso a agua potable; y la tasa de alfabetización de adultos marcaba un lastimoso 19%. Justo la mitad de los malís tenía menos de 15 años, dibujando una pirámide demográfica enormemente achatada cuya explicación era una tasa de fertilidad del 7%, entre las más altas del mundo.

En cuanto a la política económica, los observadores no esperaban de Touré, legatario de unas macromagnitudes prometedoras (en 2001 el PIB había crecido el 12%), un cambio de rumbo, dándose por hecho que proseguiría el programa liberal de privatizaciones y presupuestos austeros, así como el fructífero diálogo con los organismos multilaterales de crédito practicado por Konaré.

Indudablemente, la continuación de las líneas de ayuda al desarrollo y los nuevos rescalonamientos o condonaciones de la deuda externa iban a estar sujetos a mayores avances en la lucha contra la corrupción y en la mejora del raquítico sistema tributario. En estos ámbitos, cabía esperar de hecho un diálogo más fluido aún con los proveedores de fondos, considerando los privilegiados contactos internacionales y relaciones personales de Touré, fundamentalmente en el primer mundo occidental.


3. Un suave primer mandato presidencial

Al día siguiente de la transferencia presidencial, Ahmed Mohamed Ag Hamani, veterano ex ministro con Traoré y luego embajador en Europa con Konaré, quien no tenía filiación partidista, fue nombrado por Touré para formar un Gobierno de gran coalición que incorporaba a sus partidarios, al colectivo político de Boubakar Keita y a la ADEMA-PASJ.

La permanencia de ministros del Ejecutivo saliente y la entrega de cotas de poder a los perdedores de las presidenciales pusieron de relieve el carácter integrador, además de pacífico, de la alternancia en el poder.

Las fuerzas políticas procedieron a reorganizarse de cara a las elecciones legislativas del 14 y el 28 de julio: los seguidores de Touré se agruparon en la Convergencia por la Alternancia y el Cambio (CAC), movimiento presidencial que arrancó el 18 de junio con la participación de siete formaciones, las más importantes de las cuales eran el Partido por el Renacimiento Nacional (PRN) y la Unión Sudanesa-Reagrupamiento Democrático Africano (US-RDA). El RPM de Keita vertebró la coalición cuatripartita Esperanza 2002, mientras que la ADEMA-PASJ estableció la Alianza por la República y la Democracia (ARD).

Los comicios estuvieron caracterizados por la altísima abstención, del 75%, y por las impugnaciones de candidatos derrotados en muchas circunscripciones. El 10 de agosto la Corte Constitucional anuló decenas de miles de votos tras confirmar la comisión de abundantes irregularidades y manipulaciones, como la falsificación de tarjetas electorales y recuentos fraudulentos en colegios.

Tanto los resultados provisionales como los definitivos fueron decepcionantes para los convergentes de Touré, que sólo metieron una decena de diputados en la Asamblea Nacional. Los vencedores fueron Esperanza 2002, con 65 escaños, y la ARD, con 59. En septiembre, Keita fue investido presidente del Legislativo.

El 12 de octubre Touré volvió a nombrar a Hamani con el encargo de reeditar el Gobierno de "unión nacional", que quedó listo cuatro días después. Hamani adjudicó 16 de los 28 ministerios a la CAC, no obstante ser minoritaria en la Asamblea, con las consiguientes críticas de los partidos mayoritarios. Sin embargo, el presidente podía presumir de no tener que lidiar con una oposición parlamentaria, que ahora mismo no existía como tal.

En 29 abril de 2004 Touré aceptó la dimisión de Hamani, que se había apuntado algunos éxitos notables en la interlocución con los prestamistas internacionales. Así, en septiembre de 2002 Francia anunció la cancelación del 40% de la deuda contraída por su ex colonia, cantidad que ascendía a 80 millones de euros, y en marzo de 2003 el FMI y el Banco Mundial aprobaron un aligeramiento de 675 millones de dólares, el 29% del monto prestado.

El alivio de deuda se otorgó en el marco del Servicio para el Crecimiento y la Reducción de la Pobreza (PRGF, en su sigla en inglés), dirigido a los Países Pobres Altamente Endeudados (PPAE/HIPC). Entonces, Malí se convirtió en el séptimo país del mundo y el sexto de África en acogerse a esta iniciativa del FMI.

A caballo entre 2002 y 2003, el primer Gobierno de Touré encajó los problemas derivados del retorno de decenas de miles de inmigrantes huidos de la guerra civil declarada en la vecina Côte d'Ivoire y de las malas cosechas de cereales, si bien la producción algodonera había mejorado hasta convertir a Malí en el principal productor africano de esta materia textil.

El presidente reemplazó a Hamani por Ousmane Issoufi Maïga, economista independiente, en cuyo Gabinete volvieron a estar representados los principales partidos. Siguió prevaleciendo por tanto el espíritu de moderación y consenso, sólo cuestionado en el arco partidista por algunas voces críticas.

Hasta finales de 2004 y durante 2005, el Ejecutivo enfrentó los estragos agrícolas causados por la sequía y la plaga de langosta. La cosecha cerealista de esa temporada arrojó un déficit de 450.000 toneladas y en junio de 2005 el Programa Mundial de Alimentos (PMA) advirtió que Malí estaba amenazado por una severa penuria de víveres básicos.

En el hace exterior, Touré se involucró en los esfuerzos africanos para intentar llevar la paz a Côte d'Ivoire y aceptó que instructores del Ejército estadounidense adiestraran a los soldados malís para hacer frente a situaciones de inseguridad generadas en las áridas inmensidades de las franjas sahariana y saheliana por bandidos, contrabandistas y bandas salafistas próximas a Al Qaeda. Por otro lado, Bamako fue la sede en diciembre de 2005 de la 23ª Conferencia Franco-Africana.


4. Las turbaciones del segundo mandato: reactivación de la rebelión tuareg e infiltración de Al Qaeda en Azawad

(Epígrafe en previsión)


5. La crisis nacional de 2012: remoción postrera por el Ejército y fractura del Estado malí

(Epígrafe en previsión)

(Cobertura informativa hasta 1/1/2006)