Malam Bacai Sanhá

Actualización: 7 febrero 2016

Guinea Bissau

Presidente de la República (2009-2012)

  • Mandato: 8 septiembre 2009 - 9 enero 2012
  • Nacimiento: Darsalame, sector de Empada, región de Quinara, 5 mayo 1947
  • Defunción: París, Francia, 9 enero 2012
  • Partido político: Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde (PAIGC)
  • Profesión: Politólogo
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Presentación

La elección en julio de 2009, con certificado democrático, como presidente de Guinea Bissau de Malam Bacai Sanhá, un veterano dirigente del antiguo partido único y hoy de nuevo gobernante, el PAIGC, constituye una nueva oportunidad para este pequeño y empobrecido país de África occidental, al cabo de una caótica década infestada de contiendas militares, golpes de Estado y magnicidios. Sanhá, que fuera jefe del Estado en funciones en 1999-2000, tras el derrocamiento del luego asesinado João Bernardo Vieira, se ha comprometido a abrir una nueva era de entendimiento partidista para robustecer las instituciones civiles, terminar con las interferencias de sectores facciosos del Ejército en los asuntos del Estado y librar al país del acoso del narcotráfico de origen sudamericano.

(Texto actualizado hasta julio 2009)

Biografía

1. Un veterano dirigente del PAIGC
2. Presidente de la República al tercer intento


1. Un veterano dirigente del PAIGC

Musulmán de la etnia mandinga beafada y miembro desde la adolescencia del Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde (PAIGC), al que se adhirió en 1962, en los años que precedieron a la emancipación colonial de estos dos territorios del África portuguesa se ganó la vida por un tiempo como trabajador en el sector de la educación, aunque sus actividades resistentes le obligaron a pasar a la clandestinidad. Como otros muchos jóvenes cuadros del partido, fue enviado al bloque soviético para recibir formación y adiestramiento; en su caso, estudió durante cuatro años en la República Democrática Alemana, en la Escuela Superior Karl Marx de Berlín Oriental, por la que se licenció en Ciencias Políticas.

Luego de independizarse por separado el país continental, en 1974, y el archipiélago de Cabo Verde, en 1975, Sanhá permaneció en la flamante República de Guinea Bissau, donde emprendió una carrera como alto funcionario del Estado y oficial del PAIGC, el cual, bajo el liderazgo de Luís Cabral, estableció un régimen autoritario de partido único y de orientación comunista prosoviética.

Administrador de la región de Biombo hasta 1976 y miembro del Buró Político del partido, a lo largo de los años ochenta, que marcaron la primera década del gobierno dictatorial del presidente João Bernardo Nino Vieira (general y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas Guineanas, había derrocado a Cabral en un golpe de Estado en 1980), Sanhá sirvió como gobernador de Bafatá y Gabú, y, desde 1986, como ministro de la Provincia Leste, subdivisión territorial que agrupa a estas dos regiones orientales.

Entre 1990 y 1991, coincidiendo con la transición a la democracia pluripartidista, Sanhá fungió de secretario general del sindicato Unión Nacional de Trabadores de Guinea Bissau (UNTG). En diciembre de 1991 Vieira restauró el puesto de primer ministro en la persona de Carlos Correia y Sanhá fue recuperado para el Ejecutivo como ministro de Información y Telecomunicaciones. En la remodelación ministerial efectuada en octubre de 1992, pasó a hacerse cargo de la cartera de Reforma Administrativa, Función Pública y Trabajo.

Tras la celebración de las primeras elecciones democráticas el 3 de julio de 1994, que confirmaron a Vieira en la Presidencia y otorgaron la mayoría absoluta parlamentaria al PAIGC, Sanhá fue investido presidente de la Asamblea Nacional Popular (ANP), convirtiéndose por tanto en la segunda persona en la jerarquía del Estado de acuerdo con la Constitución.

El responsable legislativo se mantuvo en un segundo plano durante la guerra civil estallada en junio de 1998 de resultas de la fallida intentona golpista del general Ansumane Mané, al que Vieira había destituido como jefe del Estado Mayor de las FAG. Su neutralidad frente a lo que le parecía una lucha a muerte entre dos facciones militares quedó matizada, sin embargo, por un redoblamiento de las críticas a Vieira. El 7 de mayo de 1999, tras varios intentos de pacificación frustrados, Vieira fue finalmente derrotado por las fuerzas rebeldes y forzado a exiliarse en Portugal. Mané estableció una junta militar y siete días después, con el pleno respaldo de las FAG y el PAIGC, el general entregó el poder ejecutivo a Sanhá, quien asumió la jefatura del Estado en funciones y con carácter interino, hasta la celebración de elecciones generales a finales de año, elevando la promesa de cimentar la paz y terminar con las persecuciones políticas.

La imagen proyectada por Sanhá en la reciente crisis nacional como un servidor leal a las instituciones democráticas y alejado del sectarismo faccioso le convirtió en el candidato idóneo a la Presidencia de la República en representación del PAIGC, cuyo nuevo líder era Francisco Benante. El 28 de noviembre de 1999 el jefe de Estado en funciones se enfrentó a un ramillete de contrincantes de los que el más potente era Kumba Ialá, jefe del Partido de Renovación Social (PRS). Con el 23,4% de los votos, Sanhá fue superado por Ialá y pasó a la segunda vuelta; ésta tuvo lugar el 16 de enero de 2000 y entonces el opositor machacó al oficialista con el 72%. En las legislativas, el PAIGC, castigado por la población por su gran responsabilidad en las desastrosas violencias de 1998-1999, quedó en un humillante tercer lugar con 24 escaños.

El 17 de febrero de 2000, con la asunción de Ialá, Sanhá abandonó las funciones ejecutivas, luego de separarse también de la presidencia de la ANP. En noviembre siguiente, a rebufo del intento del general Mané de reasumir por la fuerza la jefatura del Estado Mayor –desacato que le costó la vida en un confuso tiroteo librado con las tropas leales a Ialá-, Sanhá denunció haber recibido amenazas de muerte y expresó su temor a ser arrestado por el Gobierno, como les estaba sucediendo a otros miembros de la plana mayor del PAIGC, inclusive el presidente Benante, por su presunta complicidad con la fallida asonada de Mané.

El pequeño pero turbulento país del África occidental atravesó otro período de profunda inestabilidad. En septiembre de 2003, Ialá, acusado de autoritarismo y mala gestión, fue derrocado por el sucesor de Mané al frente del Estado Mayor, el general Veríssimo Correia Seabra, quien se apresuró a transferir el poder a unas instituciones civiles interinas. Las legislativas del 28 de marzo de 2004, que dieron al victoria al PAIGC y que catapultaron a la jefatura del Gobierno a su presidente desde febrero de 2002, Carlos Gomes Júnior, alimentaron la esperanza de la normalización política del país, pero el 6 de octubre siguiente, el asesinato del general Correia por militares amotinados que demandaban el pago de sus soldadas volvió a poner en el primer plano la volatilidad de la paz y la fragilidad de las instituciones.

El período de transición abierto tras el golpe de 2003 culminaba con la celebración de elecciones presidenciales el 19 de junio de 2005. Sanhá volvió a postularse, aunque debió pugnar por la nominación del PAIGC en un proceso de deliberación interna que se saldó a su favor, imponiéndose a otros precandidatos, el 21 de marzo. En las urnas nacionales, el ex presidente parlamentario se batió con otros dos antiguos jefes del Estado: Vieira, regresado inopinadamente de Portugal con aires de revancha democrática, y Ialá.

Sanhá partía como el favorito y el 19 de junio, en efecto, se puso en cabeza con el 35,4% de los votos, seguido de Vieira, que concurría sin el respaldo de ningún partido, con el 28,8%; Ialá y otros diez candidatos fueron apeados. Entonces, el líder del PRS, para el que el principal enemigo seguía siendo el PAIGC, pidió a los suyos que votaran al ahora independiente Vieira en la segunda vuelta del 24 de julio. Este crucial pronunciamiento determinó, con el 47,6% de los sufragios, la derrota de Sanhá, que elevó una airada denuncia de fraude y amenazó con impugnar los resultados ante el Tribunal Supremo.


2. Presidente de la República al tercer intento

Sanhá disputó a Carlos Gomes la presidencia del PAIGC en el VII Congreso ordinario del partido, celebrado en Gabú, en la parte oriental del país, del 26 de junio al 3 de julio de 2008, en un momento de grave tensión política por las pésimas relaciones entre Vieira y la formación de la que un día fuera jefe, los constantes forcejeos gubernamentales y parlamentarios, la alarmante infiltración en el país, aprovechando la debilidad del Estado y la corrupción generalizada, de los carteles latinoamericanos de la droga (que estaban usando Guinea Bissau como centro de paso de sus cargamentos hacia Europa) y la emergencia del enésimo ruido de sables en los cuarteles. Al finalizar el Congreso, Gomes, al que Vieira había cesado como primer ministro en noviembre de 2005, ganó la reelección como presidente del PAIGC con 578 votos frente a los 355 sacados por su rival.

Las elecciones legislativas del 16 de noviembre de 2008, ganadas con autoridad por el PAIGC, activaron la cuenta atrás para una sangrienta vendetta militar que colocó a la empobrecida Guinea Bissau al borde del abismo. El 23 de noviembre Vieira escapó con vida a un intento de magnicidio perpetrado por soldados próximos a Ialá. El 25 de diciembre el presidente nombró a Carlos Gomes primer ministro. El 6 de enero de 2009 el general Tagmé Na Waié, jefe del Estado Mayor de las FAG y mal avenido con Vieira desde tiempo atrás, denunció haber sido objeto de otro intento de asesinato, esta vez por parte de soldados de la escolta particular del presidente. Como desenlace brutal de esta ominosa secuencia de acontecimientos, Na Waié, primero, el 1 de marzo, y Vieira, a continuación, en las primeras horas del 2 de marzo, resultaron muertos en sendos ataques: el primero en un atentado con bomba y el segundo a manos de unos soldados leales al general ávidos de venganza, que mataron a Vieira a tiros y a machetazos en el mismo complejo presidencial.

El 3 de marzo, entre los llamamientos a la calma y al esclarecimiento de los crímenes por las máximas autoridades políticas y militares del país, asumió la Presidencia de la República de manera interina el presidente de la ANP, Raimundo Pereira, del PAIGC. Siguiendo con las previsiones constitucionales, el Gobierno debió haber convocado elecciones presidenciales para antes de 60 días, pero el primer ministro Gomes, alegando que el país carecía de los medios logísticos y económicos, decidió retrasar los comicios hasta el 28 de junio.

Sanhá lanzó su tercer envite presidencial en una década, hallando como contrincante de peso al presidente interino. Pereira contaba con el respaldo de Gomes, pero el 24 de abril el Comité Central del partido se decantó por Sanhá con una mayoría de 144 votos. Pereira decidió entonces concurrir a las elecciones por su cuenta.

En su proclama electoral, el candidato del PAIGC lanzó a los guineanos un mensaje de esperanza y de confianza en la capacidad de las fuerzas políticas y sociales para encarrilar al baqueteado país por un sendero de paz, estabilidad y democracia, sin las cuales difícilmente podría haber perspectivas de progreso económico, desarrollo humano y reducción de la pobreza. En este sentido, Sanhá no se mostró partidario de reclamar la presencia de fuerzas militares extranjeras, como las que podría enviar la Comunidad Económica de Estados del África Occidental (CEDEAO), para solucionar los problemas de la seguridad y dar soporte a las instituciones, ya que ello equivaldría a "declarar el fracaso del Estado".

Pero "Estado fallido" era, precisamente, el concepto que, como nítida posibilidad, flotó sobre una conferencia internacional celebrada en Praia, la capital de Cabo Verde, en el mes de abril, donde altos representantes de 27 países, la Unión Europea, la ONU y organismos regionales elaboraron un detallado plan de acción para prevenir que Guinea Bissau sufriera una implosión al estilo de Somalia o se convirtiera en un narcoestado. Los conferenciantes explicaron al Gobierno guineano qué era lo que tenía que emprender sin la menor demora y con la adecuada ayuda internacional: reestructurar drásticamente las FAG, normativizar con estatutos y leyes orgánicas a las distintas fuerzas de seguridad, reforzar el sistema de justicia y combatir el narcotráfico con una política regional.

Guinea Bissau se había convertido en un imperio de la impunidad, como dramáticamente volvió a poner de manifiesto el 5 de junio el asesinato por miembros del Ejército de dos hombres del antiguo círculo de Vieira y veteranos de la plana mayor del PAIGC, Baciro Dabó, candidato presidencial independiente y ministro de Administración Territorial hasta fecha reciente, y Helder Proença, ex ministro de Defensa, víctimas de una operación de desarticulación de un supuesto intento golpista. Dos guardaespaldas de Dabó fueron también mortalmente tiroteados. Según los informes iniciales, el ex primer ministro Faustino Imbali había corrido la misma suerte, pero luego se supo que estaba con vida, aunque detenido y malherido por la paliza propinada por los soldados. El baño de sangre hizo temer por la celebración de las elecciones, pero el Gobierno optó por mantener el calendario.

El 28 de junio Sanhá superó a sus diez contrincantes con el 37,5% de los votos y pasó a disputar la segunda vuelta del 26 de julio con el ex presidente Ialá (que desde su conversión al Islam el año anterior se hacía llamar Mohamed Ialá Embaló). Las votaciones presidenciales, al igual que las legislativas de 2008, fueron de alguna manera paradójicas, ya que los observadores de la Unión Europea dictaminaron su buena organización, su transparencia y la falta de incidentes: el certificado de calidad democrática era extraordinariamente meritorio para un país maleado por la violencia política y el narcotráfico. Dicho de otra manera, Guinea Bissau podía tener todos los ingredientes del Estado fallido, pero sus mecanismos democráticos conservaban una sorprendente funcionalidad. El único punto sombrío de la jornada fue la baja participación, en torno al 60%, que el equipo de la UE atribuyó al "clima de miedo e intimidación".

En la víspera de la segunda vuelta, Sanhá y Ialá pactaron un código de buena conducta por el que se comprometían a acatar el resultado y a resolver cualquier posible disputa por medios estrictamente legales; además, convinieron en que el perdedor disfrutara de una serie de privilegios, centrados en su seguridad, en tanto que antiguo jefe del Estado. El llamado Memorándum de Entendimiento, considerado una pieza clave de la normalización constitucional, fue facilitado por la Unión Africana y las Naciones Unidas.

Finalmente, fue Sanhá quien se llevó la Presidencia, con el 63,3% de los votos. Cumpliendo con su palabra, Ialá se apresuró a felicitar al ganador y aceptar su oferta de colaboración. El 8 de septiembre Sanhá prestó juramento como presidente de la República de Guinea Bissau para los próximos cinco años, arropado por grandes demostraciones de contento popular y por los mensajes de aliento y apoyo de la comunidad internacional.

En sus alocuciones inaugurales, Sanhá prometió trabajar con el Gobierno de Carlos Gomes –su rival en el PAIGC, al que, en un esperado gesto de conciliación política, confirmó como primer ministro con la determinación de que su Gabinete fuera de "legislatura completa"- para asentar la paz y la estabilidad en el país, acometer la reforma militar prescrita por la comunidad internacional y "batallar sin descanso" contra la corrupción, el crimen organizado y el narcotráfico. También, anunció la próxima apertura de una investigación oficial para esclarecer los asesinatos de su predecesor en el cargo, Vieira, y del general Na Waié.

(Cobertura informativa hasta 15/9/2009)