Roch Marc Christian Kaboré

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Actualización: 8 febrero 2016

Burkina Faso

Presidente de la República (2015-) y primer ministro (1994-1996)

  • Mandato: 29 diciembre 2015 - En ejercicio
  • Nacimiento: Ouagadougou, provincia de Kadiogo, región Centro, 25 abril 1957
  • Partido político: Movimiento Popular para el Progreso (MPP)
  • Profesión: Banquero
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Presentación

En Burkina Faso, la contundente victoria de Roch Marc Christian Kaboré en las votaciones presidenciales del 29 de noviembre de 2015 ha coronado con éxito un año largo de transición democrática, la cual no ha estado exenta de peligrosos sobresaltos. Antigua personalidad de peso en el régimen de Blaise Compaoré, a cuyas órdenes fue primer ministro, presidente de la Asamblea Nacional y jefe del entonces partido hegemónico, el CDP, Kaboré rompió con el dictador en enero de 2014, meses antes de la sublevación popular que liquidó 27 años de blaisismo, y puso en marcha un partido de centroizquierda, el Movimiento Popular para el Progreso (MPP), que situó en la oposición a Compaoré y su pretensión abusiva -precisamente, el detonante de la revuelta ciudadana de octubre- de volver a alterar la Carta Magna para sumar cinco años más a su larga ejecutoria.

Desde la caída de Compaoré, Kaboré ha colaborado con las instituciones transitorias, encabezadas por el presidente civil Michel Kafando y el primer ministro militar Yacouba Isaac Zida, y ha basado su campaña electoral en un programa con acentos sociales y liberales que ofrece un "nuevo contrato social" para librar a Burkina Faso, en el pelotón de cola de los países menos desarrollados, de sus crónicos lastres. Propugna "refundar el Estado" con la promulgación de una nueva Constitución y adoptar un "nuevo modelo de desarrollo económico y social sostenido", para que el crecimiento del PIB, técnicamente robusto, basado en las exportaciones agropecuarias y que duplica el crecimiento demográfico, se traduzca en una reducción visible de la pobreza y las carencias básicas, las cuales afectan a la gran mayoría de los 17 millones de habitantes de este país de sabana muy vulnerable a las oscilaciones de la climatología y los precios de los alimentos.

Por lo demás, las elecciones ganadas por Kaboré, libres de irregularidades y de denuncias de fraude, algo infrecuente en el continente negro, han marcado un hito de madurez democrática cuando el país africano cumple 55 años de vida independiente, tanto mas porque aún está reciente el fracasado golpe de Estado, en septiembre, del general Gilbert Diendéré y la ya disuelta guardia presidencial, que a punto estuvo de descarrilar la transición: los sediciosos solo detentaron el poder seis días, hasta que la presión combinada de la población, el Ejército lealista y los gobiernos vecinos de la CEDEAO les obligó a rendirse. El mandatario electo, que toma el relevo a Kafando en diciembre, reconoce que tendrá que esmerarse para no defraudar las elevadas expectativas alumbradas por el pueblo burkinés, que salió a plantar cara al autoritarismo, pagando un precio de sangre, dos veces en un año.


(Texto actualizado hasta diciembre 2015)

Biografía

1. Personalidad eminente del régimen de Blaise Compaoré
2. Ruptura con el oficialismo en vísperas de la revuelta de 2014 y actor de la subsiguiente transición
3. Ganador de las elecciones presidenciales de 2015 tras la intentona golpista del general Diendéré


1. Personalidad eminente del régimen de Blaise Compaoré

Nacido en 1957 en la capital del país, tres años antes de obtener este la emancipación colonial de Francia con el nombre de República del Alto Volta, procede de una familia pudiente de la mayoritaria etnia mossi y de religión católica, fe que en la actualidad profesan algo menos de la cuarta parte de los burkineses, frente a un 60% de musulmanes. Su padre, Charles Bila Kaboré, ocupó una serie de altos cargos funcionariales en el Gobierno del primer presidente de la independencia, Maurice Yaméogo, del que llegó a ser ministro de Finanzas y de Sanidad antes del golpe de Estado militar del general Sangoulé Lamizana, que liquidó la llamada I República Voltaica en 1966. El muchacho terminó la enseñanza primaria en 1968 y después pasó al Collège Saint Jean-Baptiste de la Salle, un elitista centro privado de Ouagadougou, donde se sacó el bachillerato en 1975. En esta época, informa su reseña oficial, jugó en el equipo nacional de baloncesto.

Siguiendo los pasos profesionales de su progenitor, convertido en ejecutivo del Banco Internacional de Burkina (BIB) y en uno de los vicegobernadores del Banco Central de los Estados de África Occidental (BCEAO), además de seguir muy bien relacionado con el poder político de turno como secretario general de la Presidencia y consejero técnico al servicio del presidente Lamizana y de las subsiguientes juntas militares de Jean-Baptiste Ouedraogo y Thomas Sankara, Kaboré júnior se formó como economista y empresario en la Universidad de Dijon. Mientras cursó su licenciatura en Ciencias Económicas, a la que siguió una Diplomatura de Estudios Superiores Especializados (DESS) en Gestión y Administración de Empresas, Kaboré se movió en los ambientes de la Federación de Estudiantes del África Negra en Francia (FEANF).

En 1980 completó su formación universitaria y fue reclutado por el BIB, una de las más importantes instituciones financieras de Alto Volta (el nombre de Burkina Faso fue adoptado en 1984), donde no tardó en ocupar puestos de responsabilidad gracias a los buenos oficios de su padre. En 1984, rigiendo el país el Consejo Nacional de la Revolución del capitán Sankara, Kaboré, con 27 años, fue nombrado director general del BIB, posición que iba a retener durante un lustro. Su identificación con las medidas radicales de tipo socialista emprendidas por el carismático Sankara, llamado el Che Guevara africano, le condujo a desempeñar un rol activo en la Unión de Combatientes Comunistas Reconstruida (ULCR), uno de los partidos de extrema izquierda que se proclamaban leales a la revolución sankarista. De esta manera, en Kaboré coincidían, aparentemente sin contradicción, las ideas marxistas y las labores de jefe bancario en la nómina del Estado.

Cuando en octubre de 1987 Sankara fue derrocado y muerto en el golpe de Estado encabezado por su principal compañero en la junta militar pero devenido rival, el capitán Blaise Compaoré, Kaboré, como otros muchos dignatarios del ala civil del sankarismo, se apresuró a acatar el viraje a la moderación en todos los sentidos que el llamado "movimiento rectificador" vino a entrañar. Bajo Compaoré, autoproclamado jefe del Estado y presidente del Frente Popular, Kaboré fue construyendo una carrera política eminente y alcanzó a situarse en los vértices institucionales y partidistas del nuevo régimen, que hasta 1991 no adquirió una naturaleza constitucional.

La secuencia de nombramientos comenzó en septiembre de 1989 con la entrada en el Ejecutivo en calidad de ministro de Transportes y Comunicaciones. En 1990 Compaoré le nombró ministro de Estado y en 1991 le confió la coordinación de la Acción Gubernamental. En las votaciones legislativas de mayo de 1992 se hizo con un escaño de diputado de la Asamblea Nacional en las listas del partido montado por Compaoré para concurrir en el marco pluralista, la Organización por la Democracia Popular-Movimiento del Trabajo (ODP-MT), y en representación de la provincia de Kadiogo, de la que Ouagadougou forma parte. Inmediatamente después recibió las competencias ministeriales de Finanzas y Planificación en el nuevo Gabinete dirigido por el primer ministro Youssouf Ouedraogo.

La gestión ministerial de Kaboré, encargado asimismo de las Relaciones Institucionales, debió de complacer a Compaoré, que el 22 de marzo de 1994 le entregó el puesto de Ouedraogo. Como primer ministro, al anterior mandamás bancario le tocó enfrentar el fortísimo repunte inflacionario provocado por la devaluación del franco CFA en un 50% el mes de enero anterior. La drástica mudanza cambiaria había sido impuesta por el país emisor de la moneda, Francia, para dinamizar las exportaciones primarias de sus antiguas colonias de África Occidental, que en el caso de Burkina Faso, uno de los estados menos desarrollados del continente, eran fundamentalmente algodoneras, cárnicas y auríferas.

La estabilización de los precios al cabo de unos meses en un contexto comercial bonancible aumentó el prestigio de Kaboré, al que Compaoré le tenía reservadas nuevas funciones eminentes. El 6 de febrero de 1996 el primer ministro traspasó el testigo gubernamental a Kadré Désiré Ouedraogo y a cambio fue hecho asesor especial del jefe del Estado y su mano derecha, desde el puesto de vicepresidente primero, en la dirección del Congreso por la Democracia y el Progreso (CDP), nueva formación del oficialismo surgida de la absorción por la ODP-MT de una decena de partidos, entre ellos la Convención Nacional de Patriotas Progresistas-Partido Socialdemócrata (CNPP-PSD), la fuerza más votada de la oposición en las legislativas de 1992. Tras los comicios de mayo 1997 Kaboré reforzó su posición en la Asamblea como vicepresidente primero de la Cámara y en agosto de 1999 pasó a ser el secretario ejecutivo nacional del CDP. Reelegido en su escaño por segunda vez en mayo de 2002, el 6 de junio siguiente alcanzó la presidencia de la Asamblea, en la que relevó a Mélégué Maurice Traoré. Rematando esta serie de promociones, en agosto de 2003 Compaoré dejó en sus manos la presidencia del CDP.


2. Ruptura con el oficialismo en vísperas de la revuelta de 2014 y actor de la subsiguiente transición

Durante más de dos décadas, Kaboré fue un colaborador leal de Compaoré y uno de los hombres fuertes de su régimen semi-autoritario, caracterizado por las prácticas corruptas y nepotistas, la reforma abusiva de la Constitución para amoldarla a la ambición del antiguo capitán del Ejército de perpetuarse en el poder y el ejercicio de una represión calculada contra las voces más críticas de la oposición política y social. El caso más notorio, que provocó un enorme revuelto en su momento y cuya sombra desacreditadora iba a perseguir a Compaoré hasta el final de su ejercicio, fue el asesinato en 1998 del conocido periodista de investigación Norbert Zongo, víctima de elementos del Regimiento de Seguridad Presidencial (RSP), ya denunciado por las organizaciones humanitarias por su implicación en varios asesinatos extrajudiciales. En aquella ocasión, Kaboré no emitió ninguna señal de descontento por el que fue uno de los más sonados crímenes del blaisismo.

La actitud del economista empezó a cambiar tras las elecciones presidenciales de noviembre de 2010, ganadas por Compaoré con la facilidad acostumbrada (en esta ocasión, las migajas de votos se las repartieron seis contrincantes opositores, que elevaron las también rutinarias denuncias de fraude) y que le otorgaron su cuarto mandato consecutivo, valedero hasta 2015. Kaboré, preocupado por el clima de desasosiego que empezó a apoderarse del país al ritmo que marcaban las asonadas de soldados amotinados por el atraso de sus pagas, las movilizaciones de trabajadores y las protestas populares por el encarecimiento de la vida, desafíos todos que Compaoré, en una muestra de inseguridad, intentó atajar ordenando a las fuerzas del orden que dispararan a matar, alentó algún tipo de reforma liberalizadora en el CDP, el partido del que era presidente, que sirviera para aquietar las tensiones.

Compaoré despreció esta iniciativa y se apoyó de manera visible en el ala dura del régimen. Sintiéndose marginado, Kaboré renunció a seguir como presidente del CDP tras el congreso partidario de marzo de 2012, dejando así el terreno libre para la llegada al puesto de Assimi Kouanda, el director del Gabinete de Compaoré, un incondicional de mandatario. A continuación, comunicó que renunciaba también a ser el cabeza de lista del CDP para las elecciones legislativas que tocaban en diciembre de 2012. En consecuencia, el 28 de diciembre, luego de celebrarse los comicios con la enésima victoria de la agrupación del Gobierno, Kaboré cesó como presidente de la Asamblea Nacional tras una década de ejercicio. Su sucesor fue Soungalo Apollinaire Ouattara.

Aunque ya solo era un militante de base del CDP separado de las palancas del poder institucional, a lo largo de 2013 Kaboré exploró los límites de su influencia al intentar disuadir a Compaoré, junto con otros moderados del oficialismo, de llevar a cabo su plan de una nueva reforma del artículo constitucional, luego de la efectuada en 2000, que limitaba los períodos presidenciales a dos quinquenales, con el fin de poder optar a un quinto mandato en las elecciones de noviembre de 2015. Al iniciarse 2014, los insistentes rumores en torno a las intenciones reeleccionistas del mandatario reactivaron las manifestaciones ciudadanas de protesta. En estas circunstancias desapacibles, Kaboré y otras dos figuras prominentes del CDP, Simon Compaoré y Salif Dialo, a los que le prensa local denominó "los tres elefantes", decidieron romper con Compaoré y su concepto "patrimonialista" del poder.

El 4 de enero los disidentes publicaron una carta en la que anunciaban sus bajas en el CDP y el 25 del mismo mes presentaron su propia agrupación, el Movimiento Popular para el Progreso (MPP), concebido como un "proyecto alternativo" abierto a "todos los patriotas, demócratas y progresistas" que estuvieran deseosos de pasar página a "la corrupción, el oportunismo y el mal gobierno" imperantes. El Congreso constitutivo del MPP tuvo lugar el 5 y el 6 de abril, y el cónclave marcó la absorción de ocho pequeños partidos opositores que hasta la fecha no habían conseguido despegarse de la irrelevancia; estos eran: la Convención Democrática Nacional (CND), la Convención Nacional para el Progreso de Burkina (CNPB), el Movimiento Popular para el Socialismo/Partido Federal (MPS/PF), el Partido Patriótico para el Desarrollo (PPD), el Partido por la Concordia y el Progreso de Faso (PCD), el Reagrupamiento para la Prosperidad Popular (RPP), la Unión de Demócratas por el Progreso Social (UDPP) y la Unión de Patriotas por el Desarrollo (UPD).

Con Kaboré de presidente y exponiendo un ideario de centroizquierda, orillado a la socialdemocracia, el MPP, como los demás partidos integrados en la plataforma Líder de la Oposición Política (Chef de file de l'opposition politique CFOP), jugó un papel menor en la histórica sublevación popular del 28 de octubre de 2014, que en solo cuatro días consiguió tumbar a Compaoré al cabo de 27 años de presidencia autocrática. El masivo levantamiento ciudadano, espontáneo y furioso, expresión de toda la frustración y el hartazgo acumulados desde hacía mucho tiempo, prendió en las calles de Ouagadougou y las demás ciudades importantes del país luego de aprobar el Gobierno el proyecto de enmienda constitucional que facultaría a Compaoré para postularse a la reelección en 2015, dándole vía libre para servir un tercer mandato consecutivo de cinco años. El 31 de octubre, al constatar que las fuerzas del orden no podían contener a tiros, con el resultado de varios muertos, a las muchedumbres encolerizadas y que el comandante del Ejército y jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, general Honoré Nabéré Traoré, le daba por desahuciado, Compaoré leyó por radio y televisión un mensaje de renuncia y sin perder un minuto escapó por carretera rumbo a un exilio dorado en la vecina Côte d'Ivoire.

Se abrió entonces en Burkina Faso una transición política de trazas confusas. Para disgusto de quienes habían protagonizado la revuelta, los ciudadanos anónimos, el vacío de poder fue cubierto íntegramente por los militares. El general Traoré, que había anunciado la disolución de la Asamblea y la formación de un "Gobierno de Transición consultado con todos los partidos", fue desplazado a las pocas horas por los propios uniformados y el mando supremo recayó en el teniente coronel Yacouba Isaac Zida, proclamado por el Ejército "jefe del Estado para el período de transición" el 1 de noviembre.

Decidido a aplacar a la irritada población, que exigía la transferencia del poder a un cuerpo transitorio civil, Zida inició de inmediato una conversaciones multipartitas que incluyeron a Kaboré y a otros cabezas de facción, y que desembocaron en la instalación el 18 de noviembre del diplomático independiente Michel Kafando, antiguo ministro de Exteriores y embajador ante la ONU, como presidente para el período de transición. La interinidad nacional, prometió el teniente coronel, culminaría con la celebración en el plazo de 12 meses de elecciones generales, presidenciales y legislativas, a las cuales Kaboré tenía decidido presentarse. Al día siguiente, tomó posesión un nuevo Gobierno, donde Zida se reservó el puesto de primer ministro. Además de firmar la Carta de la Transición que confirió legitimidad y autoridad institucionales a Kafando y Zida, el MPP participó con un representante en el Consejo Nacional de la Transición (CNT).

Mientras Burkina Faso enfilaba la normalización política sobre unas bases, era el deseo general, genuinamente democráticas, Kaboré pasó a desarrollar una intensa labor proselitista en todas las provincias del país para cortejar a los votantes, que por supuesto no ignoraban su condición de lugarteniente del detestado Compaoré hasta no hacía mucho, y presentar su programa electoral, descrito por él como "ambicioso y realista".

Bajo el título de Juntos, el progreso es posible, el MPP y su líder proponían un "nuevo contrato social" que diera respuesta a la "inmensa esperanza" generada por la insurrección popular de octubre, que había situado en la diana del descontento la "arbitrariedad", la "mala gestión" y las "fracturas sociales" de todo tipo. Ante el "desafío de construir una Burkina democrática y próspera", Kaboré incidía en una "transformación estructural de nuestra economía para ponerla en una nueva trayectoria de crecimiento fuerte, mientras se reducen drásticamente las desigualdades sociales y la pobreza rural y urbana".

El candidato se impuso cinco grandes tareas para el caso de que llegara a la Presidencia de la República: proceder a una reforma política de envergadura, una verdadera "refundación del Estado", mediante la adopción de una nueva Constitución que alumbraría la "V República" burkinesa; aplicar un "nuevo modelo de desarrollo económico y social sostenido"; promover y popularizar las nuevas tecnologías de la información; dinamizar el sector privado como motor de la economía en un ambiente favorable a la libre empresa, las inversiones y los negocios generadores de riqueza y trabajo, en particular aquellos que apostasen por las industrias de transformación de las materias primas y los recursos naturales autóctonos; y conseguir una "mejor distribución de los frutos del crecimiento a través de un nuevo contrato social", que velase por la creación de empleo y reforzase los servicios públicos básicos de salud, saneamiento, agua potable, vivienda y educación.


3. Ganador de las elecciones presidenciales de 2015 tras la intentona golpista del general Diendéré

Este programa, que por su carácter equilibrado podía calificarse de social liberal, si bien Kaboré prefería definir su proyecto como socialdemócrata, fue adoptado a principios de julio por el MPP en un Congreso extraordinario que supuso también la proclamación de la candidatura presidencial de su líder, el cual registró su postulación el 19 de agosto. Las elecciones estaban programadas para el 11 de octubre. Pero el 16 de septiembre, con todas las fuerzas políticas ya en campaña, el país se estremeció con el golpe de mano de un grupo de militares del Regimiento de Seguridad Presidencial, unidad notoriamente reaccionaria y símbolo de los desmanes criminales de la era Compaoré. Los revoltosos, mandados por el general Gilbert Diendéré, conocido cancerbero del régimen blaisista, detuvieron a Kafando y a Zida, y al día siguiente anunciaron la disolución del Gobierno y la Asamblea de Transición, y la formación de un Consejo Nacional por la Democracia (CND) presidido por Diendéré.

Aunque a primera vista el desencadenante inmediato de la sedición era la recomendación, hecha recientemente a Kafando por la Comisión de Reconciliación Nacional y de las Reformas (CRNR), de que la RSP fuese disuelta debido a su tenebroso historial, el proceder de Diendéré apuntaba más bien al clásico patrón tantas veces visto en África, empezando por la propia Burkina Faso: el del aventurero militar que con retórica regeneracionista y promesas democráticas se arrogaba el derecho a corregir un proceso político defectuoso o excluyente para luego ponerse al frente del mismo con pretensiones presidenciales. En el caso de Diendéré, el pretexto aducido para usurpar el poder era la vigencia del código electoral aprobado por la Asamblea de Transición, que vetaba para las presidenciales al CDP (el anterior partido hegemónico sí fue autorizado a presentarse a las legislativas) y a cualquier diputado que hubiese apoyado la enmienda constitucional detonante de la insurrección de 2014. De hecho, esta polémica norma había sido impugnada en julio por el Tribunal de Justicia de la CEDEAO, pero las autoridades burkinesas, copadas por los contrarios al exiliado Compaoré (quien, por cierto, fue acusado de "alta traición" por el Gobierno de Transición), se resistían a anularla.

La tentativa de Diendéré, pese a insistir en que no albergaba ambiciones políticas personales sino que solo actuaba por patriotismo, para que la transición no violase los derechos políticos de candidatos legítimos y llegara a las urnas con imparcialidad y sin sesgos, no fue tolerada ni dentro ni fuera de Burkina Faso. La población civil se echó inmediatamente a la calle, que volvió a ser el escenario de protestas sangrientamente reprimidas, con el resultado de nuevos muertos, a añadir al balance luctuoso de la revolución del año anterior, y los gobiernos de la Comunidad Económica de Estados del África Occidental (CEDEAO) reaccionaron con presteza. Más importante aún, los principales cuerpos del Ejército regular se movilizaron contra los golpistas. El 21 de septiembre nutridas columnas de soldados lealistas entraron en Ouagadougou con impedimenta de combate y llevando un ultimátum para Diendéré: si no se rendía por las buenas, sería neutralizado por las malas. La crisis quedó desactivada el día 22 merced unas negociaciones a varias bandas en las que tuvieron una actuación decisiva los presidentes democráticos de Benín, Yayi Boni, y Senegal, Macky Sall. Diendéré (quien más tarde iba a buscar refugio en la Nunciatura Apostólica para luego entregarse a las autoridades, que le incriminaron en el magnicidio de Sankara en 1987) se rindió pacíficamente y ordenó a sus hombres deponer las armas y liberar a Kafando y Zida, los cuales anunciaron el restablecimiento del Gobierno de Transición en la jornada siguiente. Dos días después, el RSP quedó disuelto en virtud de un decreto del Consejo de Ministros.

Superado este peligroso sobresalto, Burkina Faso reanudó la cuenta atrás para las elecciones generales, que Kafando y el Gobierno de Transición decidieron retrasar del 11 de octubre al 29 de noviembre. Kaboré, con su físico macizo, su estilo aplomado y su oratoria precisa, se destacaba como uno de los dos claros favoritos para la Presidencia. El otro era Zéphirin Diabré, también antiguo servidor de Compaoré y capitoste del área económica, al que Kaboré conocía muy bien: sin ir más lejos, entre 1994 y 1996, en su época de primer ministro, Diabré había servido en su Gabinete como ministro de Finanzas. En su caso, Diabré había dado el portazo al CDP cuatro años antes que Kaboré, en 2010, cuando puso en marcha el partido Unión para el Progreso y la Reforma (UPR).

La jornada electoral del 29 de noviembre transcurrió en un clima de paz y tranquilidad. El 1 de diciembre la Comisión Electoral Nacional Independiente (CENI) publicó resultados los oficiales provisionales, que dieron por ganador a Kaboré en la primera vuelta con un contundente 53,5% de los votos, 14 puntos más que Diabré, el cual se abstuvo de elevar quejas o formular denuncias de fraude, una actitud, con o sin razón, bastante infrecuente en los perdedores de los procesos electorales de la región. El 17% restante se lo repartieron una docena de candidatos menores, entre los cuales, en la cuarta posición, figuraba Bénéwendé Stanislas Sankara, principal abanderado del sankarismo, 28 años después de la muerte del mítico capitán revolucionario. La participación alcanzó el 60% del censo.

En cuanto a las elecciones a la Asamblea Nacional, el MPP se encaramó al primer lugar con una mayoría simple de 55 diputados. En segundo lugar quedó la UPR de Diabré y tercero fue el CDP. Los observadores internacionales alabaron la buena organización electoral, la rapidez y limpieza del escrutinio, y la ausencia de incidentes, hecho tanto más notable cuanto que todavía estaba fresca la intentona golpista del general Diabré y que seguía vivo el enfado de los adictos al derrocado Compaoré, quienes se sentían excluidos y perseguidos por las autoridades transitorias y los órganos del Estado. El nuevo presidente del CDP, Eddie Komboïgo, había visto vetada su candidatura presidencial por el Consejo Constitucional.

En sus primeras palabras como presidente electo de Burkina Faso, por cierto que el primero -si se exceptuaba al presidente provisional saliente, Kafando- sin un pasado militar desde el padre de la independencia, Yaméogo, hacía ya medio siglo, Kaboré dedicó su victoria a los "mártires" de la revolución de 2014 y de la resistencia al golpe de septiembre. "Debemos a su sacrificio este tiempo de restauración del orden constitucional para establecer un Gobierno pacífico, de apoyo a la democracia, de reconciliación nacional, de progreso económico y social, y de libertad y justicia en provecho de todos los burkineses", proclamó.

Roch Marc Christian Kaboré está casado y tiene tres hijos.

(Cobertura informativa hasta 9/12/2015)

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