Ivan Kostov

© Comunidades Europeas (1998)

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Actualización: 13 diciembre 2016

Bulgaria

Primer ministro (1997-2001)

  • Ivan Yordanov Kostov
  • Mandato: 21 mayo 1997 - 24 julio 2001
  • Nacimiento: Sofía, provincia de Grad Sofiya, 23 diciembre 1949
  • Partido político: Demócratas por una Bulgaria Fuerte (DSB); anteriormente, de la Unión de Fuerzas Democráticas (SDS)
  • Profesión: Economista
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Biografía

Recibió toda su formación en la capital búlgara, primero en la Escuela de Secundaria William Gladstone y luego en el Instituto Karl Marx de Economía Política (hoy Universidad de Economía Nacional y Mundial), donde se licenció en 1974, y en la Universidad San Kliment Ohridski, donde en 1982 adquirió su especialidad en Econometría como alumno externo del Departamento de Física y Matemática. Desde su primera licenciatura hasta 1979 trabajó de asistente en el citado instituto y con posterioridad a esa fecha desempeñó labores docentes y auxiliares en el Instituto Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica de Sofía (hoy Universidad Técnica). En 1984 obtuvo el doctorado en Economía.

Como otros dirigentes de su generación, Kostov se estrenó en la política en las últimas semanas de 1989, tan pronto como el férreo régimen comunista de Todor Zhivkov se derrumbó siguiendo la pauta de las demás repúblicas populares del Este y con el beneplácito de la URSS de Mihaíl Gorbachov. Estuvo entre los fundadores, en diciembre de aquel año, de la Unión de Fuerzas Democráticas (SDS), inicialmente una amalgama de 11 partidos y organizaciones en la que dominaban las ideologías conservadoras y centristas, y se integró en su dirección como experto en cuestiones económicas.

En las primeras elecciones libres del 10 y 17 de junio de 1990 a la Gran Asamblea Nacional Kostov fue uno de los 144 diputados colocados por la SDS, con todo ampliamente derrotada por el ex comunista Partido Socialista Búlgaro (BSP), que vio confirmada su hegemonía política con uno de los suyos, Andrey Lukanov, al frente del Gobierno. Como compensación, el presidente del Consejo de Coordinación Nacional de la SDS, Zhelyu Zhelev, fue elegido presidente de la República por la Asamblea en agosto. En la Asamblea, Kostov, que pese a las nuevas responsabilidades no abandonó su puesto de profesor asociado en la universidad, presidió el Comité de Asuntos Económicos, hasta que el 7 de diciembre de 1990 se integró en el nuevo Gobierno de gran coalición presidido por el independiente Dimitur Popov como ministro de Finanzas, una de las tres carteras otorgadas a la SDS en las negociaciones con el BSB.

En las elecciones anticipadas del 13 de octubre de 1991 a la nueva Asamblea Nacional (Narodno Sabranie) de 240 miembros la SDS se adelantó tímidamente al BSP con el 34,3% de los votos y 110 escaños, una mayoría simple que no fue óbice para que el sustituto de Zhelev al frente de la alianza, Filip Dimitrov, formara un gobierno monocolor el 8 de noviembre. Kostov, que había renovado su escaño por Plovdiv, renovó su puesto en el gabinete.

Kostov negoció con los donantes internacionales ayudas urgentes que impidieran el desplome de la economía, diezmada por la penuria de suministros industriales y bienes de consumo, la drástica caída de las exportaciones energéticas y la angustiosa iliquidez, una situación de profunda crisis que había desencadenado la caída de Lukanov. La aprobación por la Sabranie del paquete de leyes liberalizadoras sobre privatizaciones e inversiones permitió que la CEE, el FMI y el Banco Mundial desbloquearan sus créditos. Las cordiales relaciones del ministro con los oficiales de los citados organismos otorgaron una reserva de confianza necesaria toda vez que el país se había declarado en suspensión de pagos.

No obstante, el modelo de reformas suscitó disonancias en el seno de la coalición gobernante, pues Kostov y Dimitrov eran partidarios de aplicar políticas liberales sin cortapisas, a ejemplo de la transición rápida hecha por polacos y checos, y Zhelev solicitaba más atención al demoledor impacto social de las medidas de austeridad. El caso es que a lo largo de 1992 el desempleo y la deuda exterior no hicieron más que aumentar y la recesión acumulada desde 1989 alcanzó el 51% del PIB. Como dato positivo, la inflación pudo ser rebajada al umbral del 100%.

El Gobierno Dimitrov cayó el 28 de octubre de 1992 cuando la tercera fuerza parlamentaria, el Movimiento por los Derechos y las Libertades (DPS), representante de la minoría turca, unió su voto al de los socialistas en una moción de censura. El BSP retomó la dirección del ejecutivo al sostener desde fuera el Gobierno sin ministros partidistas del técnico Lyuben Berov, que duró casi dos años. En ese lapso Kostov se encaramó al liderazgo de la SDS, primero, en marzo de 1993, como vicepresidente del grupo parlamentario y luego, el 29 de diciembre de 1994, como presidente del Consejo de Coordinación Nacional en sustitución de Dimitrov, que rindió cuentas por el severo revés encajado en las legislativas del día 18 anterior: con el 24,2% de los votos, el grupo de la SDS quedó reducido a los 69 escaños. La nominación de Kostov fue avalada por 11 de los 15 partidos que entonces formaban una coalición sacudida por fuertes divisiones.

El 30 de abril de 1995 Kostov fue reelegido al frente de la SDS en su VII Conferencia Nacional y empezó a tejer una estrategia para derrotar en la próxima convocatoria electoral al BSP, cuyo jefe, Zhan Videnov, dirigía un gobierno de coalición desde el 25 de enero. Pieza esencial de este entramado fue el acercamiento a fuerzas políticas externas a la SDS y, sobre todo, la apertura a la izquierda no socialista, para diluir la excesiva identificación de la alianza con la retórica anticomunista. Una moción de censura de la SDS contra Videnov fracasó el 22 de septiembre y el BSP volvió a arrollar en las elecciones municipales del 29 de octubre según el voto computado en todo el país, aunque los candidatos demócratas ganaron las alcaldías de Sofía, Plovdiv y Varna con el apoyo en la segunda vuelta de otros partidos de la oposición.

La dimisión del Gobierno Videnov el 21 de diciembre de 1996 coincidiendo con el rápido deterioro de todos los indicadores económicos espoleó un movimiento de protesta social que la agrupación de Kostov capitalizó con tino. Ya en las elecciones del 27 de octubre y el 3 de noviembre la SDS había asegurado en la Presidencia de la República (oficina de poderes limitados, ya que la democracia búlgara es de tipo parlamentario) a uno de sus dirigentes, Petur Stoyanov, a diferencia de Zhelev en sintonía con Kostov, mientras que el Gobierno de técnicos con mandato hasta las elecciones anticipadas, arrancadas al ejecutivo saliente de Videnov por las manifestaciones convocadas por la SDS, quedó en manos del muy popular alcalde de Sofía, Stefan Sofiyanski, que no obstante entonces no militaba en la alianza y presentaba el tícket de independiente.

El 15 de febrero de 1997, dos días después de inaugurarse este ejecutivo, la IX Conferencia Nacional de la SDS aprobó la transformación de la coalición en un partido de tendencias asociadas y confirmó a Kostov en su jefatura. La definición de la ideología democristiana y la orientación centroderechista facultó el ingreso del nuevo SDS en la Unión Europea de Cristiano Demócratas (UECD), el Partido Popular Europeo (PPE), la Internacional Cristiano Demócrata (ICD) y la Unión Demócrata Europea (UDE).

El BSP acudió a las elecciones legislativas del 19 de abril de 1997 muy desacreditado por la alarmante situación económica, los escándalos de corrupción personalizados en oficiales del Gobierno y la sensación transmitida al público de vacilación e impericia en la conducción de las reformas. Kostov apostó casi sobre seguro por la victoria con la alianza electoral Fuerzas Democráticas Unidas (ODS), fraguada al calor de las protestas antigubernamentales del invierno, junto con el Partido Democrático (DP), la Unión Popular Agraria Búlgara (BZNS) y el Partido Socialdemócrata Búlgaro (BSDP) de Iordan Nihrizov. A última hora se descolgó del más amplio frente de partidos conocido en el país el DPS, que optó por las listas separadas aunque dejando abierta la puerta a la colaboración parlamentaria.

Kostov, cabeza de lista y candidato a primer ministro, prometió avances legales decisivos en la economía de mercado y el sometimiento estricto a las recetas de los fiadores internacionales, negociadas por el equipo de Sofiyanski, para la superación de la crítica coyuntura. Éstas consistían en la reestructuración y la salida a venta de los monopolios, una dura disciplina presupuestaria y el establecimiento de una autoridad monetaria bajo la tutela del FMI, que restringiría fuertemente las competencias del Banco Central y dispondría de atribuciones extraordinarias para estabilizar el lev en los mercados financieros, detener la fuga de capitales y ceñir estrictamente la emisión de moneda a las reservas de divisas extranjeras. Kostov aseguró también que un gobierno suyo culminaría la desnacionalización de las tierras confiscadas por el régimen comunista, se afanaría en la captación de inversiones foráneas, combatiría sin cuartel la corrupción y el crimen organizado, y perseguiría el rápido ingreso en la Unión Europea (UE) y la OTAN.

En efecto, las ODS cosecharon un rotundo triunfo con el 52,2% de los votos y 137 de los 240 escaños en juego, mientras que la coalición Izquierda Democrática (DL) encabezada por el BSP sólo alcanzó el 22,1% y 58 parlamentarios. La Unión de Salvación Nacional (ONS) formada por el DPS recibió el 7,6% de los sufragios, dándole derecho a 19 actas. El 14 de mayo Stoyanov nominó a Kostov primer ministro, el 19 éste presentó el gabinete, de coalición con el DP, y el 21 la Sabranie le invistió por 179 votos contra 55.

En su discurso inaugural Kostov anunció el final de los años de la "falsa reforma" y del "latrocinio oficialmente sancionado", añadiendo que su ejecutivo metería a Bulgaria "en el siglo XXI como un país europeo civilizado" y animando a la ciudadanía a "modificar los hábitos" para depender menos de la providencia del Estado y sumarse a la competitividad. Su primer desplazamiento al exterior fue a Bruselas, en los primeros días de junio, para informar a los responsables comunitarios que la nueva dirección búlgara había emprendido los "pasos correctos" en el objetivo del ingreso en la UE. Simultáneamente, los diputados de Sofía aprobaban, el 5 de junio, la entrada en vigor de la autoridad monetaria, de manera que desde el 1 de julio el lev quedó ajustado con el marco alemán a razón de 1.000 levs por marco,

El discurso economicista y prooccidental de Kostov recibió comentarios laudatorios en el exterior y no tardó mucho en producir efectos positivos sobre las grandes variables. Si 1997 acabó con una recesión del 7,4% y una hiperinflación rayana en el 1.100%, 1998 registró un crecimiento del 4% y descensos continuados de los precios que redujeron el exceso de masa monetaria circulante al 19%. La recepción de nuevos créditos del FMI impidió que la deuda exterior menguara, manteniéndose cercana a los 10.000 millones de dólares en todo el período, aunque el conjunto de las deudas del Estado, externas e internas, fue decreciendo desde la tasa superior al 100% del PIB en 1997 al valor del 66% en 2001.

Las reformas estructurales se aceleraron, provocando un repunte del desempleo de cuatro puntos, hasta alcanzar el 17% a finales de 2000. Para entonces, el 70% de las empresas estaban privatizadas, las tasas de inversión extranjera presentaban valores históricos, la inflación se hallaba en el 10% y el PIB crecía en torno al 5% anual. Por otro lado, el riguroso manejo de la hacienda pública permitió mantener el déficit de las administraciones del Estado por debajo del 1% del PIB, e incluso se disfrutó de superávit, de un punto, en 1998.

A comienzos de 1998 la estabilidad de la economía y la paz interior eran un hecho, sirviendo el acicate al primer ministro para redoblar sus aldabonazos a las puertas de la UE y la OTAN, una campaña diplomática en la que se repartió el trabajo con Stoyanov, éste apoyando con gestos y declaraciones las políticas exteriores cuya formulación es exclusiva del primer ministro. Hasta el cambio de gobierno en Sofía, la Comisión Europea consideraba que Bulgaria no presentaba las condiciones políticas y económicas para el ingreso; ahora bien, el 11 de diciembre de 1999 el Consejo Europeo reunido en Helsinki aceptó la demanda de adhesión, sobre la mesa desde diciembre de 1995. Las negociaciones oficiales arrancaron el 15 de febrero de 2000.

Este progreso fue considerado por Kostov como un gran éxito del país, que, en su opinión, se había sometido a una estrategia de preadhesión reforzada de la UE que a veces presentaba tonos de "diktat". Los vislumbres optimistas, empero, hubieron de refrenarse, ya que Bulgaria, pese a los importantes avances, había partido de un punto muy bajo: en su informe anual de seguimiento publicado en noviembre de 2000, la Comisión Europea colocó a Bulgaria en el penúltimo lugar, por delante de Rumanía, en la lista de los 12 futuros estados miembros en cuanto a grado de preparación y cumplimiento del acervo comunitario.

La instancia comunitaria citaba concretamente notables déficits en el funcionamiento de la economía de mercado, como el subdesarrollo del sector de la mediana y pequeña empresa, y la persistencia de las prácticas corruptas en los más altos escalafones de la administración. Por su parte, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en enero de 2001 ponderó en términos muy positivos la modernización del sector agrícola por haber liberalizado los precios y removido barreras proteccionistas, beneficiando con ello al productor privado.

La campaña militar de la OTAN contra Yugoslavia en 1999 por la represión de los albaneses de Kosovo trajo serios perjuicios económicos a Bulgaria, ya que el embargo internacional a Serbia y el clima de belicismo en la región retraían unas inversiones y exportaciones muy necesarias para Bulgaria en su etapa de recuperación. Pese a ello y a que en la opinión pública se manifestó una notable hostilidad a las represalias aéreas contra una nación eslava y ortodoxa, el Gobierno de Kostov expresó su apoyo al ataque sumándose al embargo occidental de petróleo, concediendo espacio aéreo a los aviones de la OTAN y, finalmente, permitiendo el paso por su territorio de efectivos del contingente de paz terrestre, la KFOR.

Esta implicación, que buscaba causar buena impresión en la Alianza Atlántica, tras la guerra se extendió a la campaña internacional contra el presidente yugoslavo Slobodan Milosevic para lograr su expulsión del poder, su arresto y su envío al Tribunal Penal Internacional de La Haya para ser juzgado por crímenes de guerra. Tras la entrada de Hungría, Polonia y la República Checa en marzo de 1999, Kostov hizo votos para que Bulgaria, a la que veía como el "socio más amistoso" que los aliados tenían en los Balcanes, no quedara descolgada de la segunda ampliación de la OTAN. Su actitud durante la crisis de Kosovo mereció amplias alabanzas en Bruselas y las demás capitales noratlánticas, aunque cortésmente se le notificó que el Ejército búlgaro aún debía acometer fuertes transformaciones para acomodarse a los criterios de defensa y seguridad de la Alianza.

Las administraciones demócrata y republicana de Estados Unidos coincidieron en tratar a la Bulgaria de Kostov como un socio de alto valor por su fidelidad a la OTAN, su adscripción sin reservas a los parámetros occidentales de democracia y economía de mercado y su manifiesta oposición a los intentos de Rusia de recuperar influencia en los Balcanes, una postura significativa teniendo presentes los vínculos multiseculares entre Sofía y Moscú. En estos años, las relaciones con Rusia estuvieron cuajadas de desencuentros, empezando por las cuotas y precios del gas ruso, cuyas importaciones en los términos más favorables el Gobierno búlgaro intentó asegurarse jugando la carta de país encrucijada en los suministros energéticos a Europa del heredero de la URSS. En noviembre de 1999 el presidente Bill Clinton incluyó a Bulgaria de su gira por los países del flanco sudoriental de la OTAN (Grecia y Turquía).

Tanto Estados Unidos como la UE hallaron en la predecible y estable Bulgaria un muro de contención frente las sucesivas crisis bélicas en las repúblicas ex yugoslavas; para las capitales comunitarias era además una pieza esencial del Pacto de Estabilidad para la Europa del Sudeste (PEES, también llamado Pacto de Estabilidad de los Balcanes), que fue lanzado en Sarajevo en julio de 1999 y de cuyos capítulos sobre reconstrucción posbélica nacional y proyectos de cooperación multilateral la UE era coordinadora y principal financiadora.

En ese sentido, el dinamismo diplomático del primer ministro búlgaro en el ámbito regional, bien fuera en el seno de la Iniciativa para la Cooperación en Europa del Sudeste (ICES), el Proceso de Cooperación de Europa del Sudeste (PCES), la Iniciativa Centro Europea (ICE) o la Cooperación Económica del Mar Negro (CEMN), así como en los tratos bilaterales, fue presentado siempre como un servicio a la normalización y el desarrollo conjuntos de esta conflictiva región de Europa, además de testimoniar la calidad de las relaciones con los países limítrofes, con algunos de los cuales Bulgaria había arrastrado litigios históricos.

El 26 de septiembre de 1998 el ministro de Defensa búlgaro y sus colegas de Albania, Grecia, Italia, Macedonia, Rumanía y Turquía decidieron en Skopje la dotación de unas tropas de despliegue rápido para situaciones de crisis denominadas Fuerza de Paz Multinacional de Europa del Sudeste (FPMES) que tendrían su primer cuartel general en Plovdiv. Con Turquía se sellaron acuerdos sobre demarcación de fronteras, compensaciones económicas a los ciudadanos turcófonos deportados por el régimen comunista en 1989, exportación de energía, la construcción conjunta de recursos hidroeléctricos o el establecimiento de un área de libre comercio bilateral, repartidos en las visitas respectivas de Kostov en noviembre de 1998 y su homólogo Bülent Ecevit en octubre de 1999.

Con Macedonia se cerraron las últimas discordias durante la visita del primer ministro Ljubco Georgievski a Sofía el 22 de febrero de 1999, cuando cada parte renunció a plantear reivindicaciones territoriales sobre la otra y Kostov en particular reconoció por primera vez de hecho al macedonio como lengua nacional de ese país. Cuando a comienzos de 2001 el Gobierno de Skopje hizo frente a la rebelión armada de extremistas albaneses, Kostov expresó su solidaridad sin fisuras y su compresión a las ofensivas del Ejército macedonio, si bien descartó el envío de tropas de interposición conforme al espíritu que guió la puesta en marcha de la FPMES para no perjudicar una salida negociada a un conflicto que tomaba visos de guerra civil en toda regla.

Con Rumanía hubo múltiples intercambios de visitas y declaraciones de coordinación para apoyarse mutuamente en las respectivas apuestas de inserción en las estructuras euro-atlánticas, mientras que a Yugoslavia se le tendió la mano después de la derrota de Milosevic por la oposición democrática, en octubre de 2000. El integracionismo comercial por el flanco norte fue posible con la adhesión al Acuerdo de Libre Comercio de Europa Central (CEFTA), del que formaban parte Polonia, Hungría, Chequia, Eslovaquia, Eslovenia y Rumanía.

El Gobierno de Kostov fue el primero en completar una legislatura desde el final de la dictadura comunista en 1989, y pese a la pronta retirada (en diciembre de 1997) del apoyo parlamentario del DPS, superó todas las mociones de censura impulsadas por el BSP y por el propio DPS. La SDS, empero, se presentó a los comicios del 17 de junio de 2001 fuertemente erosionada por los últimos escándalos de corrupción económica y de escuchas ilegales que salpicaron a miembros del Gobierno. La percepción de que el ejecutivo no estaba ganando en su declarada guerra a la corrupción y el crimen organizado, y, sobre todo, el cansancio por la congelación de los niveles de renta -a la baja- y de pobreza -en el lado opuesto- pese a las buenas noticias macroeconómicas, ya dejaron aviso en las elecciones locales de octubre de 1999, cuando el BSP remontó posiciones.

En la campaña para su reelección, Kostov hizo capítulo de los logros del Gobierno y del cumplimiento de muchas de las promesas formuladas en 1997, e hizo hincapié en el último regateo ganado a la UE: el levantamiento, anunciado en diciembre de 2000 y efectivo en mayo de 2001, del régimen de visados a los ciudadanos búlgaros para entrar en el espacio comunitario. Ahora bien, la frustración colectiva por los paupérrimos estándares de vida precisaba un desahogo, y fue entonces cuando hizo su debut político el rey en el exilio Simeón II, que tras varios años amagando puso en marcha un partido con su nombre, el Movimiento Nacional (NDSV), y ascendió fulgurantemente en las encuestas de opinión con promesas populistas de resolver todos los problemas del país en 800 días.

Kostov intentó contrarrestar la subida irresistible de Simeón, que no desveló si aspiraba al puesto de primer ministro o al de presidente de la República (lo que pondría fin a las especulaciones sobre un deseo de restaurar la monarquía constitucional, al menos a corto o medio plazo, con él en el trono), tachando su programa de irreal en el apartado económico y de ambiguo sobre la vocación occidental de Bulgaria. Pero prevaleció el deseo del electorado de dar entrada a nuevos actores en la arena política más que de alternancia entre partidos con programas de sobra conocidos y con líderes desacreditados. Así que el NDSV confirmó todos los pronósticos sobre un terremoto político en el país balcánico y, con el 42,7% de los votos, se quedó a un escaño (120) de la mayoría absoluta. Las ODS sufrieron una debacle con el 18,8% de los sufragios y 51 escaños, unas cifras sólo ligeramente superiores a las marcadas por la coalición izquierdista del BSP, que maquilló así sus propias pérdidas.

Kostov acogió con resignación el varapalo electoral, que interpretó como el precio pagado por la aplicación de las medidas impopulares pero necesarias para enderezar el país social y económicamente, aunque también reconoció la comisión de "errores". Su negativa a integrarse en un gobierno de coalición con el NDSV, del que esperó desarrollara "las bases para el Estado estable y moderno" que ellos habían plantado, para "no dejar sin oposición al Parlamento", enconó una contestación interna en la SDS que ya venía tomando pulso en los últimos meses. En particular alzó su voz Sofiyanski, que sí deseaba colaborar con Simeón en el ejecutivo y que de hecho se postuló a sí mismo para presidirlo.

El 26 de junio Kostov dimitió como presidente del partido en asunción de sus responsabilidades con lo sucedido en las urnas y le sustituyó Ekaterina Mihailova, jefa del grupo parlamentario saliente y persona de confianza. El 6 de julio el Gobierno dimitió formalmente y continuó en funciones hasta la toma de posesión del ex monarca, desde ahora conocido como Simeón Sakskoburggotski, el 24 de julio.

(Cobertura informativa hasta 1/8/2001)