Ricardo Martinelli Berrocal

© UN Photo/Rick Bajornas

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Actualización: 28 octubre 2016

Panamá

Presidente de la República (2009-2014)

  • Mandato: 1 julio 2009 - 1 julio 2014
  • Nacimiento: Ciudad de Panamá, 11 marzo 1952
  • Partido político: Cambio Democrático (CD)
  • Profesión: Empresario
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Presentación

En Panamá, Ricardo Martinelli, un acaudalado empresario comercial con experiencia en el servicio público y orientación centroderechista, ganó de manera aplastante las elecciones presidenciales de mayo de 2009 con un discurso centrado en el "cambio democrático", expresión que da nombre a su partido, del país centroamericano, para el que promete el final de la impunidad de corruptos y delincuentes, mejoras sociales y el desarrollo de proyectos de infraestructura. Su victoria, lograda un lustro después de una primera tentativa, ha interrumpido el condominio por turnos que desde la restauración democrática de 1989 protagonizaron el socialdemócrata PRD y el bloque conservador arnulfista-panameñista, si bien este último es copartícipe de su Alianza por el Cambio; con Martinelli, también, se rompe una racha de triunfos de la izquierda, comenzada en 2006, en los procesos electorales de América Latina. El 1 de julio de 2009 inició su mandato de cinco años.

(Texto actualizado hasta julio 2009)

Biografía

1. Singladura empresarial y política
2. Arrolladora victoria presidencial en 2009


1. Singladura empresarial y política

Hijo de los señores Ricardo Martinelli, de ascendencia italiana, y Gloria Berrocal, de ascendencia española, nació en la capital del país pero se crió fundamentalmente en Soná, distrito de la provincia de Veraguas. Las educaciones primaria y secundaria las recibió en el Colegio de La Salle de Ciudad de Panamá, por el que se graduó como perito mercantil, si bien el título de bachiller se lo sacó en la Academia Militar de Staunton, en Virginia, Estados Unidos. Su formación universitaria discurrió asimismo en el extranjero: en la Universidad de Arkansas en Fayetteville, donde se licenció en Administración de Empresas con la especialidad de Mercadotecnia, y en el afamado Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE) de San José, Costa Rica, donde terminó un máster especializado en Finanzas.

En la década de los setenta se ganó la vida como pequeño ejecutivo del Citibank en Panamá y en 1981 entró a trabajar de administrador en Almacén 99, una empresa comercial de abastecimientos propiedad de la familia Wong Chang, cuyas cuentas venía gestionando en el citado banco internacional. El negocio se hallaba en números rojos y pocos años después, una vez enderezadas sus finanzas, Martinelli dio el paso de adquirir estos almacenes con la idea de convertirlos en una moderna cadena de supermercados. Fue el nacimiento de Super 99, exitosa aventura empresarial que en 1985 convirtió a su protagonista en director por un bienio de la Cámara de Comercio de Panamá, y años más tarde en presidente de la Asociación de Comerciantes de Víveres de Panamá (Acovipa) y de la Cámara de Comercio Italo-Panameña.

La invasión estadounidense de diciembre de1989, que derrocó el régimen dictatorial de Manuel Antonio Noriega Moreno e instaló en el poder al legítimo presidente electo, Guillermo Endara Galimany, ocasionó quebrantos, como les sucedió a otras estructuras económicas del país, al negocio comercial de Martinelli. Pero Super 99 no tardó en recuperarse y en aumentar su facturación. En la década siguiente, Martinelli expandió sus intereses privados con participaciones en otras empresas comerciales e industriales, lo que le permitió amasar una voluminosa fortuna.

En 1991 puso en marcha la Fundación Super 99, luego transformada en la Fundación Ricardo Martinelli, con el propósito inicial de otorgar becas de estudio a los hijos de los trabajadores de sus supermercados, acción benefactora que extendió a otros colectivos con necesidades sociales. Años después dirigió la Fundación ANDE, orientada a estimular, con actividades de tipo técnico, un clima favorable a las inversiones y la libre empresa. Casado con Marta Linares, la unidad familiar del empresario quedó completada con los nacimientos de dos hijos, Ricardo y Luis Enrique, y una hija, Carolina.

En el terreno político, el empresario estuvo primero activo en el Partido Solidaridad (PS), agrupación del centro-derecha liberal registrada en 1993 por su colega de profesión Samuel Lewis Galindo. Paralelamente, se aproximó al Partido Revolucionario Democrático (PRD), la formación socialdemócrata que entre 1979 y 1989 había servido de instrumento político a los regímenes autocráticos de Omar Torrijos Herrera y su sucesor al frente de las Fuerzas de Defensa (ex Guardia Nacional), el general Noriega. Martinelli hizo donaciones de campaña al PRD –inocultable episodio de su currículum que en el futuro, al exponer sus ambiciones políticas en oposición al perredismo, iba a resultarle embarazoso- y en 1994, tras ganar la elección presidencial el candidato de dicho partido, Ernesto Pérez Balladares, recibió su primer nombramiento en el sector público, la dirección de la Caja de Seguro Social (CSS).

El paso de Martinelli por la CSS fue corto y pródigo en controversias. Su propuesta de privatizar algunos de los servicios de la entidad, como solución a su déficit financiero, concitó el rechazo de instancias políticas y funcionariales. También, se enfrentó con la Comisión Médica Negociadora Nacional (Comenenal) por las reivindicaciones laborales y salariales del gremio de médicos, que se declaró en huelga. Pero la polémica más sonada, en 1996, fue su demanda judicial al ex presidente Endara. Hecho responsable por éste de la muerte de un grupo de pacientes con afección renal conectados a hemodiálisis en un centro de la CSS, y de paso tachado de "homosexual, piltrafa humana y homicida", Martinelli denunció a Endara por injurias y calumnias, dando pie a un juicio que terminó con una condena –aunque no servida- de 18 meses de prisión para el agraviador.

En julio de 1996, bajo presiones de Pérez Balladares, Martinelli cesó en la CSS y regresó a sus negocios privados, cancelando las medidas adoptadas para prevenir un conflicto de intereses en su etapa de servidor público, si bien en opinión de algunos tal conflicto sí se produjo en el bienio. Aunque había salido con mal pie de la Administración del Estado, el empresario no rompió aún con el PRD en el poder. El 20 de mayo de 1998 Martinelli dio el paso de fundar su propio partido político, Cambio Democrático (CD), al que dotó de un ideario nacionalista y liberal conservador. Junto al PS y el Partido Liberal Nacional (PLN), sus afines ideológicos, el CD resolvió apoyar a Pérez Balladares en su pretensión de modificar la Constitución para, entre otras reformas, introducir la reelección presidencial, a la que aquel quería optar. Sin embargo, la propuesta del mandatario fue rechazada en referéndum el 30 de agosto y nunca vio la luz.

El fiasco del oficialismo empujó a Martinelli a cortar amarras con el PRD. De cara a las elecciones generales del 2 de mayo de 1999, introdujo a su partido en la Unión por Panamá (UP), coalición de fuerzas conservadoras que postuló la candidatura presidencial de Mireya Elisa Moscoso, viuda del presidente Arnulfo Arias Madrid y jefa del partido fundado por su finado marido, el Arnulfista (PA), la cual ya había disputado, infructuosamente, la edición de 1994. Además del PA, fueron socios del CD bajo el paraguas de la UP el Partido Democrático (PD), el Movimiento Liberal Republicano Nacionalista (Molirena) y el Movimiento de Renovación Nacional (Morena).

Moscoso ganó las elecciones y el 1 de septiembre de 1999 asumió el poder ejecutivo al frente de un Gobierno en el que su aliado del CD recibió el importante Ministerio para Asuntos del Canal de Panamá y la presidencia de la Junta Directiva de la Autoridad de la vía interoceánica. Puesto que último día de aquel año, en cumplimiento de los Acuerdos Torrijos-Carter de 1977, el Canal y las últimas Áreas Revertidas (en el territorio circundante) pasaban a la soberanía panameña, Moscoso quiso que la empresa más importante del Estado, con su capacidad para generar pingües ingresos por los peajes del tránsito naval y los servicios conexos, fuera gestionada por un profesional procedente del sector privado.

Martinelli constató que las limitaciones operativas de la infraestructura, que se había quedado pequeña para asimilar los constantes aumentos del tráfico naval y el tamaño de los buques, lastraban su potencial como gran caja recaudadora del Estado. Así, la Autoridad del Canal dejó claro que para competir en servicios marítimos con otros países y atraer tráfico naval resultaba imprescindible construir un tercer juego de esclusas. El Gobierno emprendió unos estudios preliminares sobre la viabilidad económica, financiera y técnica de tan ingente obra, pero ningún proyecto se concretó. Martinelli no se privó por este motivo de criticar al Ejecutivo, al que achacó poco dinamismo político y mucha inercia burocrática a la hora de acometer una operación de gran calado estratégico para Panamá.

El 20 de enero de 2003 Martinelli renunció a sus cargos gubernamentales e institucionales para preparar un importante envite político: la candidatura a la Presidencia de la República en las elecciones del año siguiente. Dinero para costearla no iba a faltarle, ya que a estas alturas, su patrimonio y participaciones empresariales abarcaban una vasta red multisectorial en áreas tan dispares como el comercio de consumo local, el comercio internacional, las industrias agrícola y química, la alimentación, la construcción, los servicios bancarios, los seguros y la televisión comercial. Además de los Supermercados 99, su negocio más emblemático, era, había sido o iba a serlo en breve, presidente, directivo o accionista mayoritario de Importadora Ricamar S.A., ERA, Plastigol S.A., Gold Mills de Panamá, Molino Oro del Norte, Panasal S.A., Avipac, Desarrollo Norte S.A., Global Bank Corporation, Panabank Trust, Aseguradora Ancón, Televisora Nacional de Panamá y Direct TV Panamá. Además, había hecho adquisiciones como los Supermercados Gago, la distribuidora farmacéutica Calox Panameña, varias sucursales de la Casa de la Carne, propiedad de la familia Mangravita, y la Central Azucarera La Victoria, sita en la provincia de Veraguas.

La compra al Estado por Martinelli de este ingenio azucarero el último día de 1998, cuando políticamente navegaba entre dos aguas, viniendo de una alianza con el perredismo y yendo a otra con el arnulfismo, estuvo trufada de controversia, ya que el Gobierno se la concedió a la empresa de la que era socio junto con su hermano Mario y los hermanos Rafael y David de Jesús Virzi Jiménez, La Veragüense, a un precio considerado irrisorio, 10,5 millones de balboas (es decir, 10,5 millones de dólares). En añadidura, esta adjudicación sin competencia de produjo después de tener que declarar el Gobierno desierto el concurso de licitación en dos ocasiones, haciendo de ésta la privatización más complicada de la Administración de Pérez Balladares, que a pesar de sus credenciales torrijistas practicó una política económica intensamente liberal. A la sazón, David de Jesús Virzi, propietario de Agroindustrias de Santiago, era cuñado de los Martinelli al estar casado con una de sus tres hermanas, Gloria Ester.

La primera tentativa presidencial de Martinelli sólo tuvo un valor testimonial, ya que, con el 5,3% de los votos (80.000 papeletas en términos absolutos), terminó en cuarto lugar tras el candidato del oficialismo arnulfista, José Miguel Alemán Healy, el ex presidente Endara, que concurría con el aval del PS, y el triunfador de la jornada, el perredista Martín Torrijos Espino, hijo de Omar Torrijos. En los comicios a la Asamblea Legislativa, el CD consiguió meter tres diputados.


2. Arrolladora victoria presidencial en 2009

No obstante lo discreto de sus resultados, las elecciones del 2 de mayo de 2004 tuvieron para Martinelli la virtud de proyectarle como un político nacional de peso, con un mensaje, aunque claramente escorado a la derecha, independiente y un tanto refrescante por su énfasis en la denuncia de la corrupción, abundante en el país del istmo, y en la defensa de la renovación del juego político, dominado por la antinomia tradicional conformada por el PRD, en la izquierda, y el bloque arnulfista-panameñista, en la derecha. La llegada de Torrijos a la Presidencia fue generalmente vista como la consolidación del modelo de la alternancia en el sistema democrático panameño, pero este bipartidismo, de todas maneras siempre imperfecto por la presencia importante de terceros partidos, entró ahora en seria crisis al hacerse irreversible la división del PA, cuyo aparato arnulfista conservador, dirigido por Moscoso y luego por Marco Antonio Ameglio Samudio, se reorganizó como Partido Panameñista (PP), mientras que la facción civilista, encabezada por Endara, se escindió para constituirse en partido autónomo, la Vanguardia Moral de la Patria (VMP)

Las importantes mudanzas experimentadas por el sistema de partidos panameño en 2006 se aparejaron de una manera francamente favorable a Martinelli, que quería candidatear a la Presidencia de nuevo en 2009. Por un lado, el PS y el PLN se fusionaron para crear la Unión Patriótica (UP), bajo el liderazgo de Guillermo Ford Boyd, favorable a la alianza del arco de fuerzas del centro-derecha liberal para batir al PRD. Por otro lado, la presidencia del PP pasó a manos del empresario licorero y miembro del Opus Dei Juan Carlos Varela Rodríguez, quien también mostró interés en aglutinar el voto opositor de las tendencias panameñista y civilista, dando lugar a una coalición en la que Martinelli, cada vez más estimado en los sondeos de valoración de líderes, podría jugar un papel señero.

El 18 de mayo de 2008, Martinelli, bien posicionado en las encuestas, oficializó su aspiración presidencial y dos meses después ganó su primera adhesión externa, la de la UP. El 3 de agosto su precandidatura, única de las presentadas a una elección primaria devenida acto de aclamación, fue endosada por los afiliados del CD. Aprovechando la proclamación por los suyos, el empresario llamó a formar una gran alianza opositora tras su persona para conseguir derrotar a la potente candidata del oficialismo, Balbina Herrera Araúz, presidenta del PRD y ministra de Vivienda con Martín Torrijos. El llamado recibió acuse de recibo de Varela, pero el líder del PP, ya investido por su agrupación candidato presidencial del panameñismo, propuso que él y Martinelli dirimieran su común aspiración en una elección primaria. El empresario rechazó la propuesta y la alianza entre el CD y el PP quedó por el momento en el vado.

Las presiones a Varela para que diera su brazo a torcer y declinara a favor de Martinelli se intensificaron en diciembre al comunicar el Molirena su decisión de romper la alianza bilateral que mantenía con el PP y de respaldar la postulación del líder del CD. Las encuestas del momento indicaban que Martinelli ya había conseguido despegarse de Herrera y era el claro favorito. Finalmente, el 27 de enero de 2009, Varela retiró su candidatura en aras de una convergencia cuatripartita que dio en llamarse Alianza por el Cambio y que el 3 de mayo intentaría llevar a la Presidencia a Martinelli, cuyo volumen de preferencias rebasaba ahora el 50%, según los últimos sondeos. Todo indicaba que la opción del CD estaba captando masivamente al electorado civilista de Endara y su partido. A cambio de su apoyo, Martinelli aceptó que Varela fuera su compañero de fórmula, una cesión que creó malestar en la UP, ya que en el pacto del año anterior el CD se había comprometido a que la candidatura a la Vicepresidencia fuera para un representante de dicha formación liberal.

El 11 de febrero Martinelli presentó su plan de gobierno, caracterizado por las propuestas y promesas generalistas, meramente declarativas y sin concretar en la mayoría de los casos, y por el mensaje, simple y machacón, pero eficaz, del "cambio", cambio profundo que tendría que notarse en todas las áreas y esferas de la vida nacional. Los ejes programáticos de la Alianza por el Cambio eran: la erradicación de la corrupción administrativa y económica; la lucha con igual ardor contra la delincuencia común y la inseguridad ciudadana, en la que se requería, no ya una "mano dura", sino una "mano de piedra"; fuertes inversiones públicas en salud, educación y protección social, como la concesión de un bono mensual de 100 balboas a los ancianos sin derecho a pensión; una apuesta particularmente enérgica por el desarrollo de las infraestructuras de transportes, lo que se traduciría en la construcción de un sistema de metro en Ciudad de Panamá y en la compleción de las obras de ampliación del Canal emprendidas por el Gobierno saliente; una reforma del sistema fiscal para eliminar las exenciones tributarias de los bancos y aumentar la recaudación del Estado; la atracción de más inversión extranjera generadora de riqueza y empleo; la ratificación del Tratado de Promoción Comercial (TPC) con Estados Unidos; y el acercamiento a China, segundo usuario del Canal, lo que podría acarrear una revisión de los tratos especiales con Taiwán.

Martinelli subrayó la especificidad de su opción política al rehusar ubicarse en la derecha o en la izquierda; él, simplemente, estaba comprometido con la adopción de "políticas concretas" capaces de generar prosperidad y de reducir la pobreza, la cual, por cierto, seguía afectando a más de una cuarta parte de los panameños pese a las elevadas tasas anuales de crecimiento económico, cimeras en el continente, si bien la crisis global amenazaba con recortar ese ritmo a más de la mitad, hasta dejarlo en un 3%. La vaga convivencia de elementos liberales y sociales en el discurso del candidato, junto con su negativa a definirse más que como un independiente pragmático, si acaso centrista por descarte de los flancos, que ofrecía experiencia y solvencia a una población descontenta con la corrupción, la delincuencia y el encarecimiento de los precios, atrajeron a Martinelli el epíteto de populista.

Indagado por sus referentes exteriores, Martinelli fue más explícito: se desmarcó expresamente del venezolano Hugo Chávez y sus aliados de la izquierda radical latinoamericana, a los que calificó de "populistas con sueños de opio", y puso como modelos a los presidentes Álvaro Uribe (liberal conservador) de Colombia y Leonel Fernández (centroizquierdista) de la República Dominicana, sin olvidar, en mención casi obligada, al demócrata estadounidense Barack Obama.

Sin abandonar el ámbito exterior, Martinelli lanzó la controvertida propuesta de sacar a Panamá del Parlamento Centroamericano (Parlacén) por tratarse este organismo regional de un "ente inoperante" y "costoso". De hecho, el CD había estado sopesando la conveniencia o no de presentar candidatos al Parlacén; en agosto de 2008 un plebiscito interno aprobó que el partido tuviera esta representación, pero en marzo de 2009 el Tribunal Electoral anuló la lista de los 13 candidatos en respuesta positiva a una denuncia interpuesta por el PRD, sobre que aquellos habían sido designados no con arreglo a los estatutos partidarios.

En una campaña librada con dos adversarios, Herrera y Endara, que no demostraron poseer diferencias ideológicas claras ni propuestas alternativas, Martinelli sufrió una andanada de ataques personales que se recrudeció a medida que sus opciones de victoria se disparaban en las encuestas. Ya a finales del verano de 2008, tras la proclamación de su candidatura, sus abundantes detractores, que los había también en las filas opositoras, pretendieron hacer un filón de una supuesta revelación sobre la salud mental de Martinelli que le incapacitaría para ocupar la jefatura del Estado: el empresario tendría trastorno bipolar, dolencia psicótica caracterizada por los períodos de depresión alternados con fases de euforia o maníacas, y por ese motivo visitaría frecuentemente a su psiquiatra.

El candidato desmintió que padeciera esa enfermedad y que consumiera ningún fármaco para tratar disfunción mental alguna ("ni siquiera sé lo que es bipolar, y los únicos medicamentos que tomo son una pastilla para la presión arterial y otra para el colesterol", afirmó). Las acusaciones de "estar loco", aunque refutadas con vehemencia por el interesado, tenían un obvio potencial dañino. Pero los publicistas de la campaña de la Alianza por el Cambio tuvieron la ingeniosa idea de convertirlas en arma arrojadiza de vuelta en la forma de un eslogan electoral con gancho, Los locos somos más, que incluso dio para titular un tema musical de reggaeton, cantado por el artista local DJ Black y convertido en éxito comercial.

A mediados de marzo, a mes y medio de los comicios, Herrera calentó la campaña al presentar ante el Ministerio Público una serie de "pruebas" fotográficas y documentales de las relaciones comerciales de Martinelli con el inversionista colombiano David Murcia Guzmán, detenido en noviembre anterior en Panamá, extraditado a Colombia y acusado en los dos países de blanquear capitales y de estafar a miles de personas con un esquema piramidal. La candidata del PRD, ella misma acusada de haber recibido dinero de Murcia, dijo lamentar "que se defina una campaña política a través de un narcotraficante", y llamó "narcocandidato" a su adversario. La Procuraduría General abrió sendas investigaciones de las actividades de Martinelli y Herrera sobre la base de las imputaciones de que ambos eran objeto y a mediados de abril dio carpetazo a las mismas sin haber hallado vínculos de ninguno de los dos con el presunto delincuente colombiano.

El 3 de mayo de 2009 Martinelli hizo realidad los espectaculares pronósticos electorales: con el 60,1% de los votos, porcentaje insólito desde la restauración democrática en 1989, el candidato de CD arrolló a Herrera, que recibió el 37,5%, y relegó a la insignificancia a Endara, que no pasó del 2%. En las legislativas, la Alianza por el Cambio se adjudicó también la victoria con 37 diputados frente a los 23 cosechados por Un País para Todos, la coalición tripartita comandada por el PRD. Dentro de la Alianza, el reparto provisional de escaños fue como sigue: 19 para el PP, 12 para el CD, cuatro para la UP y dos para el Molirena. Herrera reconoció sin rechistar el triunfo de su adversario y Martinelli, en su primera alocución a sus jubilosas huestes, ofreció la formación de un gobierno de unidad abierto a "las mejores mentes", sin distingos partidistas, con el objeto de "cambiar este país" a partir del 1 de julio, fecha de arranque del mandato quinquenal.

(Cobertura informativa hasta 15/5/2009)