Ahmad Tejan Kabbah

© UN Photo/Mark Garten

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Actualización: 8 febrero 2016

Sierra Leona

Presidente de la República (1996-1997, 1998-2007)

  • Mandato: 10 marzo 1998 - 17 septiembre 2007
  • Nacimiento: Pendembu, distrito de Kailahun, Eastern Province, 16 febrero 1932
  • Defunción: Freetown, Western Area, 13 marzo 2014
  • Partido político: Partido Popular de Sierra Leona (SLPP)
  • Profesión: Abogado y funcionario público e internacional
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Biografía

Perteneciente a una familia de religión musulmana y medio mende (etnia a la que pertenece el 30% de la población), tras completar sus estudios de secundaria en la escuela St. Edward's de Freetown marchó a Gran Bretaña, la metrópoli colonial, para recibir formación universitaria. En 1959 obtuvo la licenciatura en Derecho por el Universitary College de Aberystwyth, Gales, y regresó a su país para incorporarse a la administración colonial. Tras la independencia en 1961 permaneció en la función pública del flamante Estado como subsecretario, y luego secretario, del Ministerio de Bienestar Social. Desempeñó otros puestos de relevancia en los ministerios de Educación y de Comercio e Industria en los gobiernos democráticos de Milton Margai y de su hermano Albert Margai, que merced a una sucesión de golpes de Estado militares en marzo de 1967 desembocaron en un largo período de autocracias.

En 1968 el nuevo Gobierno de Siaka Stevens expulsó a Kabbah del servicio público y le obligó a exiliarse en Gran Bretaña. Kabbah amplió su especialidad jurídica en el Gray's Inn de Londres y tras colegiarse se puso a ejercer la abogacía privada. En 1971 solicitó con éxito un puesto en el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y se afincó en Nueva York como funcionario internacional, profesión que se prolongó durante dos décadas con diversos cometidos en la sede central de la agencia y en delegaciones de varios países africanos, durante varios años en calidad de subdirector de la División para África Occidental.

En 1992 era director de la División de Administración y Gestión del PNUD cuando el recién instaurado Consejo de Defensa Nacional Provisional (junta militar) del capitán Valentine Strasser solicitó su presencia en Freetown para presidir un Consejo Nacional Consultivo que debía diseñar un programa de transición a la democracia tras 14 años de dictadura de partido único. Pero el régimen de Strasser concentró sus prioridades en la liquidación de la subversión armada del Frente Unido Revolucionario (RUF), comenzada en marzo de 1991 con el manto protector del señor de la guerra liberiano Charles Taylor, quedando en el aire la celebración de unas elecciones que ya habían sido prometidas por el presidente civil depuesto, Joseph Momoh.

La guerra civil sierraleonesa reveló pronto su trasfondo económico de pillaje y exacción: la guerrilla de Foday Sankoh no planteó ningún programa político y, como su mentor de Liberia, se afanó en ampliar las "zonas liberadas" en el este y el sur del país para controlar el comercio de diamantes, oro y otros minerales preciosos. También adquirió notoriedad por someter a la población civil a un estado de terror cuya manifestación más bárbara era la amputación de miembros. En diciembre de 1993, mientras la guerra desangraba las regiones del interior, el Consejo de Kabbah elaboró un borrador de Constitución pluripartidista y se constituyó una Comisión Nacional Electoral para preparar unos comicios que Strasser retrasó sin mayor precisión a algún momento de 1996. El fracaso de las ofensivas militares y los sondeos de paz provocó el 17 de enero de 1996 el derrocamiento de Strasser por el general Julius Maada Bio, que asumió la jefatura del Consejo Supremo del Estado o junta militar.

El nuevo dirigente trató de retrasar las elecciones, seguramente porque comprendía que bajo un gobierno elegido no resultarían tan fáciles las dinámicas de saqueo y depredación de los recursos naturales del país, a las que se habían sumado muchos jefes militares en equívocas relaciones con el RUF, pero la presión de la sociedad civil, hastiada de la guerra y la falta de libertades democráticas, y de los donantes internacionales le obligó a confirmar los comicios en la fecha del 26 de febrero. Prestigiado por su trayectoria internacional y con un perfil personal de moderación y honestidad, Kabbah inscribió su candidatura a las presidenciales como representante del centrista Partido Popular de Sierra Leona (SLPP), la histórica formación de los hermanos Margai que fue proscrita por Stevens cuando proclamó el partido único en 1978. La votación discurrió en relativa calma y otorgó la mayoría a Kabbah con el 36% de los votos por delante de una docena de rivales encabezados por el octogenario John Karefa Smart, del Partido Unido Nacional Popular (UNPP).

En la elección para 68 de los 80 miembros de la Cámara de Representantes, extendida al día 27, el SLPP se hizo con 27 escaños con el 35,9% de los votos, seguido por el UNPP. Al no alcanzar el preceptivo 55% de los sufragios, Kabbah disputó a Smart el 15 de marzo una segunda vuelta que ya padeció un clima de violencia e intimidación provocado por el RUF, y el antiguo funcionario remachó su victoria con el 59,5% de los sufragios. La voluntad de cambio del electorado quedó bien expresada con una participación muy elevada, del 81%. El 29 de marzo de 1996 Kabbah tomó posesión de su mandato cuatrienal y formó un Gobierno de coalición tripartito con el Partido Democrático Popular (PDP) y el Partido del Centro Democrático (DCP), las tercera y sexta fuerzas más votadas, que proporcionaron una mayoría parlamentaria de 42 escaños. El retorno del poder por primera vez a un civil desde 1985 y a un representante libremente elegido en las urnas desde 1968 levantó grandes esperanzas en un país crónicamente pobre y con la economía desarticulada por la guerra.

A lo largo de la década Sierra Leona había descendido exactamente a la última posición en las listas anuales sobre desarrollo humano confeccionadas por el organismo de la ONU para el que Kabbah había trabajado durante 20 años. El infausto registro se tornaba tanto más sangrante cuanto que Sierra Leona atesoraba grandes riquezas naturales. Precisamente, esta familiaridad del flamante presidente con los problemas del desarrollo le hacía acreedor de una amplia confianza en su especial sensibilidad en torno a los abrumadores problemas del país. De entrada, Kabbah renunció a sus honorarios como presidente y prefirió seguir viviendo en su residencia privada de Freetown, como gestos de ahorro en un país exangüe.

En marzo de 1996 las perspectivas de paz se nutrían de la actitud incierta del RUF, que había abierto una mesa de diálogo en Côte d'Ivoire con la junta militar saliente en la víspera de las elecciones y del que se presumían líneas de comunicación con el SLPP. El alto el fuego unilateral anunciado por Sankoh el 17 de marzo condujo a un acuerdo de paz firmado con Kabbah el 30 de noviembre en la capital marfileña de Abidján, de manera que el 19 de diciembre el Gobierno inauguró una comisión mixta con el RUF para debatir las modalidades de la incorporación de los rebeldes a la sociedad civil. En la guerra por los diamantes operaban demasiados intereses lucrativos, domésticos y foráneos, y por tanto no eran pocos a los que interesaba que el mortífero conflicto siguiese su curso. En septiembre y diciembre el Gobierno pudo sortear dos asonadas castrenses.

Sin embargo, el 25 de mayo de 1997 Kabbah fue derrocado en un violento golpe de Estado que elevó al mayor Johnny Paul Koroma, liberado por los sediciosos de la cárcel en que se encontraba a la espera de juicio por conspiración, a la jefatura del Estado como presidente de un Consejo Revolucionario de las Fuerzas Armadas (AFRC). Los golpistas, que suspendieron la Constitución y prohibieron los partidos políticos, justificaron su movimiento con las acusaciones a Kabbah de privilegiar a los mendes del sur y el este sobre las etnias del norte, de dilapidar el acuerdo de paz de noviembre con el RUF y de pergeñar una ley restrictiva de la libertad de prensa. El caso es que algunos observadores apreciaron elementos tribalistas en la guerra civil, ya que el SLPP estaba ciertamente dominando por los mendes y en el RUF, empezando por su caudillo, se daban cita muchos temnes, la más importante etnia norteña.

Ahora bien, una sorprendente decisión reveló las verdaderas motivaciones del AFRC: el 1 de junio Sankoh, que se encontraba detenido en Nigeria, fue nombrado vicepresidente del nuevo régimen. Se articuló así una inopinada alianza guerrillero-militar para continuar el saqueo patrimonialista del país y postergar indefinidamente cualquier salida democrática. Kabbah, bajo la protección de soldados nigerianos que sostuvieron tiroteos con los golpistas, consiguió escapar a la vecina Guinea, cuyo Gobierno también había enviado algunas unidades para asistir al Ejército sierraleonés en sus operaciones contra el RUF. Desde Conakry, Kabbah apeló a la Comunidad Económica de Estados del África Occidental (CEDEAO), organización de la que Sierra Leona y los dos países citados son miembros, para que aplicara todas las medidas de fuerza necesarias para deponer a la junta golpista y restaurar el orden constitucional, incluyendo el bloqueo económico y, si fuera necesario, la intervención militar.

Mientras Nigeria, Guinea y Ghana barajaban esta opción, a comienzos de junio y después de varios bombardeos intimidatorios, el primer país retiró a sus unidades de Freetown, que quedó a merced de los militares sublevados y el RUF. Los guerrilleros llegaron a la capital para reforzar el dispositivo de defensa frente a una hipotética invasión de la CEDEAO a la que con toda seguridad se unirían los kamajors, cazadores tradicionales que habían sido reclutados por el Gobierno depuesto como milicia civil para contribuir al esfuerzo de guerra y cuyas atribuciones sobre la seguridad -y éxitos militares- habían despertado suspicacia y rivalidad en la institución castrense. Además, la mayoría de los kajamors eran mendes. Durante meses esta milicia fue la única fuerza destacable que planteó combate a la coalición de militares facciosos y guerrilleros en Sierra Leona.

Como sucedió con el haitiano Jean-Bertrand Aristide unos años atrás, Kabbah retuvo el reconocimiento de la comunidad internacional como el legítimo gobernante de Sierra Leona. Siguió asistiendo en calidad de invitado a las cumbres presidenciales de las organizaciones a las que Sierra Leona pertenecía (Commonwealth, CEDEAO), y se aseguró el apoyo sin fisuras de la ONU, la Unión Europea (muy en particular del Reino Unido) y Estados Unidos, todos los cuales exigieron a Koroma el inicio de negociaciones para la reversión de la asonada de mayo.

La táctica de Koroma fue retrasar cuanto fuera posible la intervención de la CEDEAO, cuya cuenta atrás se activó el 30 de agosto de 1997 en la 20ª cumbre de la CEDEAO en Abuja, Nigeria, donde los presidentes, a petición de Kabbah, otorgaron un mandato al Grupo de Monitorización (Ecomog, fuerza de interposición de la organización que llevaba años fogueándose en Liberia y que recientemente había culminado su tenaz misión de paz allí con un razonable proceso de desarme de las distintas facciones y la celebración de elecciones) para reponer el Gobierno constitucional en Freetown por la fuerza.

Esta espada de Damocles, más el embargo de petróleo y armas decretado por el Consejo de Seguridad de la ONU el 8 de octubre, aconsejaron al AFRC la suscripción de un acuerdo de paz el 24 de octubre en Conakry que pasaba por la reposición de Kabbah en la fecha del 22 de abril de 1998. La resistencia de la AFRC a cumplir los compromisos y la resolución de los nigerianos a reponer a su aliado sin reparar en medios dieron lugar a fuertes combates a comienzos de febrero de 1998. El 5 de ese mes el Ecomog lanzó una gran ofensiva y siete días después conquistó Freetown y puso en fuga al régimen de Koroma. Para el 10 de marzo la situación estaba lo suficiente controlada como para que Kabbah, en olor de multitudes y escoltado por los presidentes de la CEDEAO igualmente vitoreados por la población, regresase a la capital y retomase el mando presidencial. Sólo dos meses después Kabbah sufrió el amargo trance del fallecimiento de su esposa desde 1965 y madre de sus cuatro hijos, Patricia Lucy, también jurista y ex funcionaria de la ONU.

Si bien no exenta de controversias por sus aspectos expeditivos, así como por la contratación de mercenarios europeos como fuerzas de refuerzo, la acción militar comandada por la potencia de la zona (la determinación del dictador militar nigeriano, Sani Abacha, no exenta de paradoja, de eliminar a toda costa a sus émulos de Sierra Leona resultó decisiva para el desenlace de la crisis) marcó un hito en la reciente historia africana por ser la primera vez que una organización subregional reponía al Gobierno de un Estado miembro, Gobierno que, para mayor trascendencia, contaba con legitimidad democrática.

De la implicación a fondo de la ONU en la cuestión sierraleonesa dejaron testimonio tres resoluciones consecutivas del Consejo de Seguridad, sobre el levantamiento del embargo petrolero (16 de marzo), sobre el levantamiento del embargo armamentístico (5 de junio) y sobre la creación de una Misión de Observadores, UNOMSIL (14 de julio). Con todo, la guerra prosiguió y la posición de Kabbah distó de estar asegurada, puesto que los restos del AFRC y el RUF se reorganizaron para lanzar un contraataque a la primera oportunidad. Hasta que se formasen unas nuevas Fuerzas Armadas libres de elementos comprometidos con las pasadas dictaduras, el Gobierno de Sierra Leona ligaba exclusivamente su suerte a la obligación adquirida por la CEDEAO.

Prácticamente refugiado en una capital fortificada por el Ecomog contra las asechanzas de la alianza enemiga, Kabbah aprobó una serie de medidas sobre la reconversión del Ejército, la administración y las corporaciones públicas, para depurarlos de mandos ligados a la corrupción y otras prácticas delictivas, que habían proliferado en los nueve meses que rigió la AFRC.

Aunque Kabbah difundió mensajes de reconciliación nacional, dejó claro que la justicia no iba a dejar impunes a los uniformados acusados de alta traición y otros crímenes contra la nación. Los procesos castrenses se saldaron en octubre de 1998 con las condenas a muerte de 24 soldados y altos oficiales que participaron en el golpe de 1997 -entre ellos el hermano del ex jefe del Estado, el general Samuel Koroma, miembro destacado del AFRC en tanto que jefe del Estado Mayor del Ejército-, todas las cuales fueron ejecutadas pese a las críticas de ONG dedicadas a los Derechos Humanos y algunos gobiernos por la negativa de Kabbah a conceder el perdón presidencial. El propio Sankoh, entregado por las autoridades nigerianas, fue condenado a la pena capital el 23 de octubre por los cargos de rebelión y traición por complicidad con los golpistas.

Las implicaciones externas de la guerra civil, léase la interferencia del Gobierno de Liberia, pivotaron sobre la cumbre celebrada en noviembre de 1998 en Conakry entre Kabbah y sus homólogos de Guinea, Lansana Conté, y de la misma Liberia, Taylor, para la adopción de un amplio acuerdo sobre la reducción de tensiones políticas y el refuerzo de la cooperación económica entre los tres países, que dentro de la CEDEAO venían integrando un foro de consultas intergubernamental denominado Unión del Río Mano.

Empero, Kabbah continuó acusando a Taylor de otorgar apoyo logístico al FRU, si no de sostenerle decisivamente con la permuta de armas y víveres por diamantes sierraleoneses destinados a la exportación. También el presidente de Burkina Faso, Blaise Compaoré, ha sido, aunque en menor medida, objeto de las imputaciones de Kabbah. El patrocinio de Taylor sobre Sankoh, por otro lado un camarada desde los turbios años en que ambos frecuentaban los campos de entrenamiento libios para insurgentes de todo el continente, fue progresivamente asumido por la comunidad internacional, que se aprestó a imponer sanciones al Gobierno de Monrovia.

El 19 de diciembre de 1998 estallaron fuertes luchas entre los rebeldes y el Ecomog, que sumaba entonces unos 15.000 efectivos (de los que 12.000 eran nigerianos), en las inmediaciones de Freetown, obligando al Reino Unido a lanzar una operación de rescate de sus nacionales y otros residentes extranjeros. El 6 de enero de 1999 se produjo la temida arremetida del RUF contra la capital para rescatar a su jefe de la reclusión secreta en que se hallaba y de paso capturar los centros neurálgicos, pero el Ecomog se aprestó a la defensa y el día 14, entre combates muy cruentos, expulsó a los atacantes hasta más allá de los suburbios. Durante la violenta refriega los combatientes del RUF se ensañaron con la población civil y posteriormente se contabilizaron unos 5.000 muertos. La ciudad sufrió asimismo grandes destrucciones de infraestructuras y servicios básicos.

Los apuros de las fuerzas gubernamentales aconsejaron a Kabbah a ofrecer, en plena batalla por Freetown, un pacto al líder guerrillero, al que aguardaba el patíbulo después de que no fructificara su apelación al tribunal, por el que éste llamaba a sus hombres a cesar las hostilidades y se sometía a los términos del malogrado acuerdo de paz de noviembre de 1996 a cambio de su libertad, la amnistía para él y sus subordinados, y la integración en un proceso de reconciliación nacional fundado en el reparto de cuotas de poder. Con la reluctancia inicial del RUF, provisionalmente comandado por un lugarteniente de Sankoh, Sam Bockarie, alias Mosquito, aunque también llamado Príncipe del Terror, las partes comenzaron un, como siempre, sumamente precario proceso de diálogo. Llegado este punto, Kabbah se hallaba en desventaja estratégica frente a su adversario debido al anuncio del nuevo gobernante nigeriano, el general Abdulsalam Abubakar, de su intención de evacuar las tropas de Sierra Leona por razones presupuestarias.

Así las cosas, el 7 de julio de 1999 Kabbah y Sankoh, finalmente librado de su cautiverio, suscribieron en Lomé, Togo, un acuerdo de paz mediado por la CEDEAO, la Organización para la Unidad Africana (OUA) la ONU y los gobiernos de Estados Unidos y el Reino Unido, que contemplaba el desarme y la desmovilización de la guerrilla, la creación de un Ejército nacional participado por aquella y un Gobierno de unidad nacional igualmente compartido con el RUF, que a tal fin se transformaría en un partido político legal. Las elecciones generales, que tocaba celebrar en 2000, se postergaron al año siguiente. Los observadores, y en particular las mismas ONG que criticaron los procesos sumarísimos contra elementos del AFRC, cuestionaron el acuerdo de Lomé por la impunidad cierta que confería a Sankoh y sus hombres, responsables de hechos imputables como crímenes de guerra, pero Kabbah se mostró ante los medios junto con niños mutilados que calificó de "productos de la guerra" y expresó su deseo de que el presente acuerdo evitara ulteriores horrores a toda una nueva generación de jóvenes sierraleoneses.

El mismo Sankoh, hombre por lo demás enigmático e impredecible, pidió perdón a todos los presentes en la ceremonia por los daños que su grupo hubiera causado al país. El 22 de octubre el Consejo de Seguridad de la ONU estableció una misión de mantenimiento de la paz, UNAMSIL, con un tamaño inicial de 6.000 soldados, mayormente africanos y asiáticos, cuyos primeros efectivos arribaron el 30 de noviembre. El torturado país africano recibía una nueva oportunidad para la paz, pero no pasó mucho tiempo sin que el RUF volviera a las andadas. La requisa de las armas por la UNAMSIL y la desmovilización de los 45.000 combatientes estimados del RUF se desarrolló con suma lentitud por la mala voluntad de la guerrilla, que dirigió algunas provocaciones armadas contra el Ecomog en proceso de reducción y retirada.

El 22 de febrero de 2000 el Parlamento votó el establecimiento de una Comisión de la Verdad y la Reconciliación que debía esclarecer las atrocidades cometidas durante la guerra, una iniciativa sin derivaciones penales -la amnistía era pieza cardinal del proceso en curso- con la que Kabbah esperaba satisfacer una demanda de la sociedad civil pero que no sentó nada bien en el RUF. En un intento de sondear la seriedad del compromiso adquirido por la comunidad internacional con la paz y la democracia en Sierra Leona, el 3 de mayo, un día después de que expirase el mandato del Ecomog, la guerrilla de Sankoh, que desde Freetown asistió a los acontecimientos con calculada ambigüedad, tomó como rehenes a unos 500 cascos azules, zambianos en su mayoría, y tres días después lanzó una ofensiva contra Freetown. Evidentemente, la misión de cascos azules, como otras que le precedieron en diferentes escenarios, carecía de medios y un mandato específico para entrar en combate, de suerte que, con el Ecomog fuera de escena, la posición de Kabbah se tornó especialmente difícil.

Afortunadamente para él, el hartazgo de la comunidad internacional por los sistemáticos incumplimientos del RUF se expresó en una fulminante operación militar del Reino Unido. El 8 de mayo llegaron 700 paracaidistas, en principio sólo para evacuar a los súbditos de su país, pero quedó claro que el Gobierno laborista de Tony Blair, sin intervenir directamente en la guerra, pretendía oponer una fuerza disuasoria a los embates guerrilleros e impedir la repetición de la carnicería de enero de 1999. Sintiéndose respaldados por los británicos, los soldados gubernamentales -a los que se habían incorporado muchos antiguos facciosos leales a Koroma, a raíz de la ruptura de éste con Sankoh por sentirse excluido de los acuerdos de Lomé-, asistidos por los kamajors y los cascos azules con disposición a guerrear -en esencia, el contingente nigeriano, mayormente transferido del Ecomog-, salieron al encuentro de la guerrilla cuando amagaba sobre la capital y el 11 de mayo la repelieron.

En Freetown, entre tanto, la furia popular había estallado contra Sankoh, cuya residencia fue asaltada por tropas del Gobierno el 8 de mayo después de que los guardaespaldas que la custodiaban abrieran fuego contra una manifestación pacifista y mataran a varios civiles. Sólo el as en la manga de poder decidir, a una simple orden suya, el destino de los cascos azules secuestrados le ahorró seguramente caer en manos de las turbas en el primer momento.

El jefe insurgente consiguió evadirse de sus enemigos, pero el 17 de mayo fue arrestado. Kabbah le acusó de haber intentado un golpe dentro de Freetown en coordinación con sus tropas que atacaban desde el exterior y prometió que esta vez no habría complacencias. Partiendo de que el RUF era responsable de graves crímenes contra el pueblo sierraleonés y el derecho internacional, solicitó a la ONU la puesta en marcha de un tribunal penal especial para enjuiciarle a él y sus comandantes. En efecto, el 14 de agosto el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la creación de un tribunal especial de crímenes de guerra en Sierra Leona, no como el constituido años antes en Rwanda, internacional, sino mixto, con fiscales, jueces y marco legal internacionales y nacionales.

Entre las gestiones de Taylor -que deseaba mejorar su imagen internacional- y las operaciones de rescate realizadas por los 600 comandos de Marina británicos -llegados para reemplazar parcialmente a los paracaidistas el 26 de mayo- y luego por la propia UNAMSIL ampliada hasta cerca de los 13.000 hombres y al cargo oficialmente de la seguridad del país desde el 15 de junio, casi todos los cascos azules fueron liberados hacia finales de septiembre. Para esa fecha se habían retirado la mayoría de las tropas británicas, excepto una fuerza de 200 hombres con la misión de instruir, armar y brindar apoyo logístico al nuevo Ejército de Sierra Leona leal a Kabbah.

Como hiciera meses atrás con el nigeriano, Kabbah expresó su gratitud al Gobierno británico, pero tampoco consiguió de Londres un compromiso para desarrollar un rol principal en la protección a largo plazo de las instituciones y la población de la ex colonia, por lo que hubo de confiar en las capacidades de la UNAMSIL reforzada en su apartado militar y con un mandato más ligado a la salvaguarda de los Derechos Humanos. Privado de su jefe, mermado en hombres y obligado a evacuar una parte importante de las minas de diamantes que controlaba por el empuje del Ejército, el RUF hubo de acogerse a un alto el fuego que fue firmado el 10 de noviembre de 2000 en Abuja. A este cese de hostilidades le siguió el 15 de mayo de 2001 otro específico entre el RUF y la milicia progubernamental Fuerzas de Defensa Civil (CDF), las cuales a su vez se sometieron al proceso dirigido por el Comité Nacional de Desarme, Desmovilización e Integración (NCDDR), que contaba con una importante financiación internacional.

Los procesos de interposición y desarme conducidos por la UNAMSIL -de nuevo reforzado en marzo, hasta los 17.500 efectivos- y el NCDDR se desarrollaron convincentemente a lo largo de 2001 con la colaboración de todas las facciones afectadas. Ello permitió a Kabbah levantar el estado de emergencia el 1 de marzo de 2002 como antesala de las elecciones generales del 14 de mayo, que debían rematar el retorno a la normalidad democrática y la paz civil. Tal como se esperaba, el presidente fue masivamente premiado por la población por su firmeza en la defensa de las instituciones democráticas en los peores momentos de su comprometido y extendido primer mandato. Con el 70% de los votos, Kabbah batió a cuatro contrincantes de los que el más favorecido fue Ernest Bai Koroma, del Congreso de Todos los Pueblos (APC, el antiguo partido único bajo Stevens y Momoh), con el 22,3% de los sufragios.

El postulante designado por el RUF reconvertido en Partido (RUFP), Alimamy Pallo Bangura, no llegó al 2%, mientras que el ex dictador Johnny Paul Koroma, al frente de su nuevo Partido de la Paz y la Liberación (PLP), hubo de conformarse con el 3%. En las legislativas, el SLPP se llevó 83 de los 112 escaños en juego con el 69,9% de los votos, un éxito sí inesperado, pues se había asegurado que el electorado iba a expresar su malestar con la corrupción de los políticos castigando al partido del presidente. La antigua guerrilla de Sankoh, cuyo juicio por los crímenes del 8 de mayo de 2000 en Freetown arrancó en junio, se estrelló estrepitosamente en las urnas y no obtuvo ningún escaño. El proceso electoral fue calificado de ejemplar por los observadores internacionales, más teniendo presente el tenebroso pasado inmediato del país. El 12 de julio Kabbah inició su segundo mandato de cuatro años.

(Cobertura informativa hasta 12/7/2001)