Olusegun Obasanjo

©  FAO/G. Diana

© FAO/G. Diana

Actualización: 9 mayo 2016

Nigeria

Jefe del Gobierno militar (1976-1979) y presidente de la República (1999-2007)

  • Matthew Fajinmi Okikiolakan Aremu Olusegun Obasanjo
  • Mandato: 29 mayo 1999 - 29 mayo 2007
  • Nacimiento: Abeokuta, estado de Ogun, 6 marzo 1937
  • Partido político: Partido Democrático Popular (PDP)
  • Profesión: Militar
Descarga

Biografía

Olusegun Obasanjo pertenece al pueblo yoruba, mayoritario en las regiones del sudoeste, en la orilla izquierda del río Níger. En los días inmediatos a la independencia en 1960, los yoruba se configuraban, junto con los ibo en el sudeste y los hausa-fulani en el norte, como el tercer gran grupo étnico con pretensiones de autonomía de un país cuyo esquema de ordenación nacional-estatal se presentaba sumamente incierto.

Tras estudiar en el Baptist Boys High School de Abeokuta, en 1958 se enroló en el Ejército colonial británico y más tarde pasó por la Mons Officer Cadet School de Aldershot, Gran Bretaña. Como otros jóvenes oficiales africanos, protagonistas luego de los avatares políticos en sus respectivos países, Obasanjo sirvió como teniente en la Operación de Naciones Unidas en el Congo (ONUC) entre 1960 y 1961.

Posteriormente se especializó en ingeniería militar en centros británicos como el Royal College de Chatham y la Escuela de Prospecciones de Newbury. Como oficial del 5º Batallón del Ejército nigeriano con base en Kaduna, participó en la mortífera guerra civil de 1967-1970. En 1969 alcanzó el grado de coronel y en 1970, luego de mandar la división federal que protagonizó la toma de Owerri, decisiva para el desenlace de la contienda, figuró en la comisión gubernamental que aceptó la rendición de los secesionistas biafreños.

En 1972 ascendió a general de brigada y luego de una estancia en Londres de un año, en 1974, en el Instituto Indio de Estudios para la Defensa, en julio de 1975 entró en la junta golpista del general Murtala Ramat Mohammed como comisionado federal de Trabajo y Vivienda, al tiempo que asumió la jefatura del Estado Mayor del Ejército con el rango de teniente-general. Cuando Mohammed pereció asesinado en un fallido golpe de Estado el 13 de febrero de 1976, Obasanjo pasó a presidir el Gobierno Militar Federal, convirtiéndose en jefe del Estado.

Obasanjo decidió proseguir el programa de normalización institucional iniciado por su predecesor en el cargo. En octubre de 1977 se estableció una Asamblea Constituyente para discutir la nueva Carta Magna, cuya aprobación el 21 de septiembre 1978 suponía la abolición del Gobierno Militar, el levantamiento del estado de sitio vigente desde la inauguración de los regímenes militares en 1966 y la legalización de los partidos políticos.

Entre tanto, Obasanjo no toleró que las alteraciones del orden público pusiesen en peligro sus planes, de manera que prohibió las organizaciones estudiantiles y restringió la actividad de los políticos de la oposición. También decretó la nacionalización de la tierra e incrementó la regulación estatal de la producción petrolera, en un momento de maximización de beneficios por la escalada de precios a raíz del boicot de los países árabes de la OPEP.

Este regreso por etapas a la democracia civil, insólito en un régimen militar africano, culminó con elecciones legislativas el 7 y 14 de julio de 1979 y presidenciales el 11 de agosto siguiente, a cuyo vencedor, Alhaji Shehu Shagari, Obasanjo traspasó el poder el 1 de octubre de 1979.

En aquel momento Obasanjo fue promovido a general en cuarto grado y se retiró del servicio activo. Pasó a regentar una factoría agropecuaria en Otta, a 20 km al norte de Lagos, que puso como ejemplo de las políticas de desarrollo del medio rural que había propugnado desde el Gobierno, y donde aprovechó para escribir sus memorias. En todos estos años no dejó de criticar los nuevos regímenes militares de Muhammadu Buhari (1983-1985) e Ibrahim Babangida (1985-1993).

Desarrolló una intensa actividad en diversos foros internacionales, como miembro del Instituto de Estudios Africanos de la Universidad de Ibadán (Nigeria), de la Comisión de la UNESCO para la Paz (1981-1986), de la Comisión Olof Palme para Asuntos de Seguridad y de Desarme (1983-1989), del Consejo Asesor de la organización Parlamentarios para una Acción Global, del Grupo del Secretario General de Naciones Unidas para Bienes Africanos (1988-1990), del Consejo InterAcción de ex Jefes de Gobierno, del Comité Directivo de la Fundación Ford y de la organización con sede en Berlín Transparencia Internacional. Asimismo, Obasanjo fue presidente adjunto del Grupo de Personas Eminentes en torno a Sudáfrica (1985-1986) y presidente fundador del Foro del Liderazgo Africano (1988), entre otras participaciones.

En 1988 jugó un papel mediador importante en las conversaciones de paz entre Angola y Sudáfrica, respecto a la retirada de las tropas cubanas en el primer país y la concesión por el segundo de la independencia a Namibia. En reconocimiento a su labor, en los años siguientes recibió diversos títulos académicos honoríficos y galardones internacionales, entre los que caben destacar el premio de África al Liderazgo en la causa de la Erradicación del Hambre, otorgado por la ONG estadounidense Hunger Project, y el Premio Indira Gandhi de la Paz (1995). A finales de 1991 su nombre sonó incluso como candidato a la Secretaría General de Naciones Unidas.

Siendo uno de los escasos ex mandatarios militares con prestigio internacional, el 13 de marzo de 1995 Obasanjo fue arrestado por las autoridades nigerianas a su vuelta de la Cumbre Social de Naciones Unidas en Copenhague. A instancias del último dictador militar del país, el general Sani Abacha, aupado al poder en noviembre de 1993, fue acusado por un tribunal militar de "participación en intento de golpe de Estado", en referencia a la conspiración abortada del 1 de marzo anterior, y en el mes de julio fue sentenciado a cadena perpetua, que tres meses después le fue conmutada por una pena de 15 años de reclusión.

Internado en la prisión de alta seguridad de Yola, lo incierto de su situación condujo a Amnistía Internacional a lanzar una campaña de presión para conseguir su liberación. La otra alta personalidad procesada y encarcelada, Shehu Musa Yar'Adua, general retirado también y quien fuera el número dos de facto en los años del Gobierno Militar, falleció en cautiverio en 1997.

La repentina muerte de Abacha, el 8 de junio de 1998, y su sustitución al frente del Consejo Provisional de Gobierno o junta militar por el general Abdulsalam Abubakar, partidario de devolver el poder a los civiles, condujeron a la excarcelación de Obasanjo y otros destacados presos políticos el 15 de junio del mismo año. El ex militar, que recibió la orden de restringir sus movimientos a su granja en Otta, no tardó, sin embargo, en retomar la actividad política, urgiendo a Abubakar a conducir una rápida transición a la democracia y reuniéndose con otros políticos de la oposición en Nigeria y Sudáfrica.

El 3 de noviembre anunció su intención de presentarse a las elecciones presidenciales anunciadas por Abubakar y detalló sus propósitos para el país: restauración de la unidad y reconciliación nacionales, dotación de mayor autonomía a los estados, elevación de las rentas del petróleo, aceleración de la privatización de los cientos de empresas del Estado (entre ellas las ineficientes cuatro refinerías de la Corporación Nacional Nigeriana del Petróleo), mayor inversión en la educación y lucha vigorosa contra la corrupción, que durante el período de Abacha había alcanzado dimensiones gigantescas.

Sobre este punto, los críticos de Obasanjo se mostraron escépticos hacia su voluntad real para poner coto al fenómeno, debido a que sus lazos con la milicia podrían limitar la investigación y una eventual sanción de los antiguos responsables de los gobiernos militares, precisamente varios de los cuales le respaldaban en su candidatura.

El 15 de febrero de 1999 su precandidatura para la nominación por el Partido Democrático Popular (PDP) se impuso, con más del 60% de los votos, a la de Alex Ekwueme, vicepresidente con Shagari. El PDP era una formación de nuevo cuño, impulsada por políticos de centro y de izquierda que se habían caracterizado por su hostilidad a la dictadura, que se prefiguraba como el más importante partido del país. Además del PDP, se registraron otros ocho partidos, siendo los más relevantes el Partido de Todos los Pueblos (APP), conservador y con presencia fuerte en el norte musulmán, y la Alianza para la Democracia (AD), con base preferente entre los yoruba del oeste.

A pesar de la condición yoruba de Obasanjo, sus apoyos provinieron fundamentalmente de los estados norteños y orientales. Además, a nadie escapó el dato de que generales del Ejército enriquecidos ilícitamente con Abacha estaban financiando el grueso de la campaña electoral de su antiguo compañero de armas.

El partido de Obasanjo obtuvo amplias victorias en las elecciones a representantes locales y de los estados en diciembre de 1998 y enero de 1999, y en las legislativas del 20 de febrero de 1999 registró un triunfo arrollador con 206 de los 360 escaños de la Cámara de Representantes y 59 de los 109 senadores. El 27 de febrero se celebraron las presidenciales y Obasanjo ganó al candidato conjunto del APP y la AD, Olu Falae, antiguo ministro de Finanzas de Babangida, también yoruba y el preferido por esta comunidad, con el 62,7% de los votos a nivel federal y mayorías en 28 de los 36 estados. En un clima de agitación, Falae impugnó los resultados y los observadores internacionales confirmaron algunos graves episodios de violencia y de fraude, el cual, con todo, no siguió un patrón nacional y no fue determinante en la victoria de Obasanjo.

El 29 de mayo Abubakar le transfirió la jefatura del Estado, poniendo fin a 15 años de gobiernos militares. Obasanjo se autoimpuso la resolución de los complejos problemas de Nigeria, el país más populoso del continente y la segunda potencia económica del África negra tras Sudáfrica, tarea sobre la que no tardaron en pesar graves perturbaciones.

Por un lado, continuaron los disturbios en las zonas petrolíferas de la costa y del delta del Níger por la cuestión de los derechos económicos sobre las explotaciones petroleras, considerados discriminatorios para las comunidades étnicas locales y excesivos para las multinacionales, mientras que en Lagos, Ibadán y Abuja se produjeron protestas laborales por la subida en un 50% del precio de la gasolina (que el Gobierno se vio obligado a rescindir con gran pesadumbre en junio de 2000) y por cuestiones salariales. Así, los primeros intentos de Obasanjo de introducir medidas de ajuste como la desregulación de la industria petrolera y la supresión de subsidios al consumo de carburantes, conforme a las condiciones del FMI, tropezaron con una resistencia inmediata.

Los problemas de tesorería de la administración federal se habían agravado por el hundimiento de los precios del petróleo en 1998, a lo que había que añadir el reto de la reducción de la deuda externa, estimada en 35.000 millones de dólares, que, junto con el absoluto descontrol en la gestión de los fondos públicos, venía lastrando las posibilidades de un crecimiento económico superior al crecimiento poblacional. Con todo, 1999 acabó con un rendimiento macroeconómico aceptable: el crecimiento volvió a ser positivo, la inflación bajó del 10% al 6% y el alza sostenida de los precios del petróleo en 1999 y 2000 produjo unos ingresos inesperados.

El conflicto social más desestabilizador fue el rebrote de las luchas religiosas y tribales, entre musulmanes partidarios de imponer la sharía o ley islámica y cristianos por un lado, y yorubas y hausas por el otro, en Kaduna, Lagos y otras ciudades del norte y el sudoeste. Cruda muestra de la fragilidad de un país dividido en múltiples fracturas económicas, sociales y étnicas, la ola de violencia, considerada por el propio Obasanjo como la peor desde el final de la guerra de Biafra, produjo en febrero de 2000 cientos de muertos.

El apurado presidente multiplicó sus llamamientos a restaurar la paz y a no poner en peligro la recién conquistada democracia, pero los choques sangrientos menudearon a lo largo del año, como el protagonizado en octubre en la capital comercial de Lagos entre la milicia del Congreso de los Pueblos Yoruba Oodua (OPC) e inmigrantes hausa-fulani. Obasanjo declaró el estado de emergencia en la ciudad y ordenó al Ejército el arresto de los líderes del OPC, pero no se libró de duras críticas desde diversos sectores, que le exigían medidas más enérgicas contra la impunidad de los diversos grupos armados de base étnica.

En política exterior, los esfuerzos de Obasanjo se dirigieron a restaurar la imagen internacional del país, condenado al ostracismo a raíz del golpe de Abacha en 1993, y a mantener los fuertes compromisos adquiridos, en el seno de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO, cuya presidencia de turno ostentó en su primera ejecutoria, en 1978-1979), en la pacificación y en la seguridad de Sierra Leona y Guinea Bissau. Nigeria sigue aportando el grueso, con miles de soldados, de las respectivas misiones de interposición en ambos países (en el primer caso, desde octubre de 1999 parte del contingente fue transferido a la nueva misión de la ONU, UNAMSIL), aunque declaró que su deseo era evacuarlos tan pronto como su presencia no fuera necesaria. Para acelerar este extremo, el 10 de noviembre de 2000 auspició en Abuja la firma de un alto el fuego entre el Gobierno y la guerrilla sierraleoneses.

Respecto al primer punto, ya el 30 de marzo de 1999, siendo presidente electo, Obasanjo visitó Estados Unidos, en el primer viaje a este país de un mandatario nigeriano desde 1980. El presidente Bill Clinton, con un paquete bajo el brazo de ayudas millonarias y facilidades comerciales para los productos nigerianos, realizó un viaje al país del 26 al 28 de agosto de 2000, en reconocimiento a los esfuerzos de Obasanjo por consolidar la democracia nigeriana, a la cual Clinton se refirió como verdadero laboratorio de la situación actual y las expectativas de todo el subcontinente.

De hecho, llegaron al país instructores militares estadounidenses con la misión de adiestrar al Ejército nigeriano en tareas de interposición y pacificación de conflictos, dando a entender un interés compartido en que el país cimentara su liderazgo en toda África Occidental mediante una presencia activa en esos ámbitos, a cambio de una asistencia financiera masiva.

(Cobertura informativa hasta 20/3/2001)