Sistema político

La herencia de Nasser, de Sadat y de Mubarak

Egipto es una República desde el golpe militar de 1952 que derrocó al rey Faruk I. Desde la llegada de Nasser al poder y hasta las elecciones presidenciales de 2012, Egipto no ha conocido ningún presidente civil y el poder pasó siempre a manos del vicepresidente. El peso de los militares en los órganos decisivos del país y la tensión, bien con los sectores más izquierdistas o con los islamistas representados por los Hermanos Musulmanes, han sido una de las principales características del sistema político egipcio.

Nasser instauró un sistema de partido único (Unión Árabe y Socialista) e inició políticas socializantes en lo económico. Con la llegada de Anwar al Sadat, se produjo una cierta apertura en lo político (autorización de partidos) y de liberalismo económico (conocida como infitah). Con Hosni Mubarak, que accedió al poder en 1981 tras el asesinato de Sadat, se consolidó un sistema de partido hegemónico (el Partido Nacional Democrático), tolerando a partidos más pequeños pero incapaces de ejercer la alternancia de poder, y se apostó claramente por una política de privatizaciones.

Algunos de los cambios introducidos por Mubarak no fueron vistos con simpatía por parte de la jerarquía militar, que vio como las elites tradicionales iban perdiendo peso a favor de una nueva generación de hombres de negocio, enriquecidos en el proceso de privatizaciones y cercanos al partido de Mubarak. Con la caía de Mubarak, fue el Consejo Superior de las Fuerzas Armadas (SCAF, en sus siglas en inglés), quien asumió provisionalmente el poder, a la espera de que se celebraran elecciones legislativas y presidenciales.

El marco constitucional

El SCAF suspendió la Constitución de 1971, se introdujeron enmiendas por referéndum el 19 de marzo de 2011 por una amplia mayoría de los electores y se aprobó, de forma provisional, una declaración constitucional para el período de transición. A finales de 2011 se intentó adoptar unos principios supra-constitucionales, pero esta propuesta generó rechazo entre sectores muy diversos que tomaron las calles y abortaron la operación.

No es la primera vez que la constitución de 1971 ha sufrido enmiendas. Además de las de 2011, la constitución fue modificada bajo la autoridad de Sadat en 1980 y, en el tramo final de la era Mubarak, en 2005 y 2007. La revisión de 2005 sólo afectó el artículo 76 e introdujo la elección por sufragio directo del Presidente de la República. Las modificaciones de 2007, en cambio, eran mucho más sustanciales. Aunque algunos de los cambios limitaban el margen de maniobra del Presidente y daban un papel mayor al Parlamento y al Primer Ministro, también diminuían la autonomía del Parlamento, ya que a partir de entonces el Presidente podía disolverlo en caso de necesidad sin un referéndum previo. Las modificaciones que eliminaban la supervisión judicial en las elecciones, las que facilitaban que civiles fueran juzgados por tribunales militares, las que abrían la puerta a hacer permanente el estado de emergencia en vigor desde 1981 o las que impedían que los Hermanos Musulmanes no sólo se constituyeran en partido sino que pudieran ejercer cualquier acción política, fueron duramente criticadas por la oposición política y también por el club de jueces como un retroceso en el pluralismo y los derechos civiles.

Las enmiendas aprobadas por referéndum en 2011, están orientadas a marcar distancias con algunas de las prácticas de los últimos años de Mubarak pero favoreciendo la reforma del sistema desde sus propios mecanismos. Las enmiendas restauran la plena supervisión electoral en las elecciones, restringen las condiciones en las que puede declararse el estado de emergencia, limitan los casos en los que los civiles pueden ser juzgados por tribunales militares y, sobre todo, introducen novedades en la elección presidencial. El artículo 77 limita a dos períodos de cuatro años el mandato presidencial, el 76 facilita la presentación de candidaturas (se requiere o bien el aval de 30 miembros del parlamento y de 30.000 votantes de 15 gobernadores distintos o bien el respaldo de un partido con representación parlamentaria), y, por el contrario, el 75 introduce nuevas limitaciones sobre la base de la nacionalidad: no son elegibles los que tengan doble nacionalidad, ni los que estén casados con extranjeros, ni cuyos padres tuvieran nacionalidad de otro país. Finalmente, el artículo 139 obliga al Presidente a designar en 60 días un vicepresidente para evitar vacíos de poder.

Los contenidos y los mecanismos para redactar y aprobar una nueva constitución acaparan buena parte de la actualidad parlamentaria. Al no ser la Asamblea del Pueblo una asamblea constituyente, se ha creado una Comisión Constitucional, compuesta por representantes de fuerzas políticas, miembros de la sociedad civil y también de las jerarquías religiosas, que será la encargada de proponer una nueva carta magna.

El 14 de junio de 2012, dos días antes de las elecciones presidenciales, el Tribunal Constitucional egipcio disolvió el Parlamento, elegido en las primeras elecciones legislativas libres y competitivas del país, celebradas en noviembre de 2011. El Tribunal Constitucional, formado por jueces nombrados por Mubarak, ordenó disolver el parlamento dominado por una mayoría islamista. El tribunal ha declarado inconstitucional la ley electoral y el proceso formal de las elecciones legislativas. Según la ley impugnada, de los 498 escaños elegibles (10 son nombrados por el jefe de estado), dos tercios están reservados para los candidatos en listas de partidos y un tercio para los candidatos independientes. Tras un acuerdo entre la SCAF y las fuerzas políticas, se hizo una enmienda para permitir que los candidatos que concurrían por el sistema de listas pudiesen concurrir también como independientes. Ahora la corte alega que el acuerdo es inconstitucional porque los candidatos independientes tenían menos oportunidades de tener representación parlamentaria, lo cuál constituye una violación del principio de igualdad.

La división de poderes

Egipto se rige, hasta hoy, por un sistema presidencial. El Presidente, que también es Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, es el jefe de Estado y elige al Primer Ministro. El papel del vicepresidente ha sido tradicionalmente clave en el sistema político egipcio aunque Mubarak se resistió hasta pocos días antes de su renuncia a nombrar alguien para este puesto.

El poder legislativo está compuesto por dos cámaras. La Asamblea del Pueblo (Majlis Al-Sha’ab), que elige por sufragio universal directo y por un sistema de doble vuelta a 498 diputados, a los que se suman 10 de designación directa del Presidente. Con poderes más reducidos, la Cámara Alta, el Majlis al-Shura está compuesta por 180 miembros elegidos en las urnas y 90 de designación directa. En la fase de transición. Al haber asumido el SCAF los poderes presidenciales, los diputados de designación directa han sido elegidos por la jerarquía militar.

La Constitución reconoce un poder judicial independiente del resto de poderes, cuyos órganos principales son la Corte Suprema. No obstante, la interferencia del poder ejecutivo en los asuntos judiciales fue constante en el pasado, generando movimientos de protestas entre sectores profesionales.

La discusión sobre las virtudes de un sistema presidencial, parlamentario o híbrido, la cuestión de la independencia judicial y especialmente, el papel de las Fuerzas Armadas son temas centrales en la transición egipcia y, en función de los equilibrios políticos, pueden producirse variaciones en el actual marco de separación de poderes.

Sistema de partidos

Durante el período monárquico, Egipto experimentó un periodo de liberalismo político, con la emergencia de distintos partidos entre los que sobresalió el Wafd (que significa delegación en árabe y que fue el exponente más claro de movimiento nacionalista con Saad Zaghlul como cara visible). Con el golpe de los oficiales libres en 1952 se adoptó un sistema de partido único. La Unión Socialista Árabe fue creada como tal en 1960. Por consiguiente, el resto de manifestaciones políticas, incluidos los Hermanos Musulmanes, la organización surgida en 1928 de la mano de Hassan al-Banna, ya activa bajo el período monárquico, fueron duramente reprimidas.

Con la llegada de Sadat se abrió la puerta al pluripartidismo pero favoreciendo a una fuerza política creada por el propio Sadat, el Partido Nacional Democrático (PND), que luego fue también el partido de Mubarak. Aunque éste no era un partido único, sí que se consolidó como partido hegemónico, llevando al extremo la lógica de un sistema de partido dominante en el que la alternancia política era virtualmente imposible.

Con todo, se toleraron partidos como los nasseristas, el Tagamu, el Ghad de Ayman Nour, o el neo-Wafd, que obtuvieron representación parlamentaria pero muy lejos de la sólida mayoría del PND. Los Hermanos Musulmanes también llegaron a tener presencia parlamentaria, hasta 88 diputados en las elecciones de 2005. Pero se presentaron como candidatos al no poder constituirse como partido político ya que está prohibido que las formaciones políticas tengan una base religiosa. La Ley de Partidos fue modificada en 2011, sustituyendo la de 1977.

Una de las principales novedades del sistema de partidos egipcio ha sido la creación de Alianzas de Partidos de cara a las elecciones legislativas de 2011-2012. Las cuatro alianzas son: la Alianza Islámica, cuyo principal partido es Al-Nour; la Alianza Democrática, cuya principal fuerza es el Partido de la Libertad y la Justicia, vinculado a los Hermanos Musulmanes, pero que también está integrada por partidos seculares; la Alianza Completar la Revolución, que agrupa a sectores rupturistas e izquierdistas; y, finalmente, el Bloque Egipcio, que agrupa liberales y seculares. Todo ello ha dado lugar a un mapa político, estructurado en dos ejes (izquierda – derecha y religioso – secular) en el que los Hermanos Musulmanes han acabado ocupando una posición central y de partido de masas. Uno de los temas más comprometidos ha sido la posibilidad de que miembros del PND pudieran presentarse a las elecciones. La justicia autorizó que se pudieran presentar, por tanto la descalificación de Omar Suleiman para concurrir a las elecciones se fundamentó sobre la base de problemas formales y no por su antigua pertenencia al PND.

Otros contenidos del Dossier Egipto, elecciones presidenciales 2012:

· El Egipto post Mubarak

· Candidatos presidenciales

· Temas de campaña

· Resultados y reacciones