Balance de la presidencia de Sebastián Piñera en Chile: Análisis de la política exterior y de la inserción económica internacional

AMÉRICA LATINA - 22/11/2013

Sebastián Piñera llegó a la presidencia de Chile en 2010 liderando una coalición conservadora tras 20 años de gobiernos de la coalición de izquierdas agrupada en torno a la Concertación. Llegó con la promesa de conducir una modernización del país con las credenciales de su exitosa experiencia como empresario y relanzar la proyección exterior del país para mejorar la inserción económica internacional de Chile en el escenario de la globalización.

Descripción

Sebastián Piñera llegó a la presidencia de Chile en 2010 liderando una coalición conservadora tras 20 años de gobiernos de la coalición de izquierdas agrupada en torno a la Concertación. Llegó con la promesa de conducir una modernización del país con las credenciales de su exitosa experiencia como empresario y relanzar la proyección exterior del país para mejorar la inserción económica internacional de Chile en el escenario de la globalización.

Cuatro años después, a tan sólo unos días de las elecciones presidenciales del 17 de noviembre a las que Piñera no podía presentarse consecutivamente y en las que su antecesora Michelle Bachelet quedó muy por delante de la candidata oficialista en primera vuelta, CIDOB reunió a dos expertos sobre Chile para analizar el pasado y el futuro de dos de los ámbitos estratégicos en la legislatura: la política exterior y el desarrollo de la matriz exportadora.

En este diálogo celebrado el pasado 11 de noviembre, participaron María Cristina Silva, presidenta de la Asociación Chilena de Estudios Europeos y Regionales (ECSA-Chile) y Francisco Juárez Rubio, profesor de la Universidad de Lleida, moderados por Jordi Bacaria, director de CIDOB.

Durante su intervención, María Cristina Silva aclaró que el eje izquierda/derecha se ha ido diluyendo en el panorama político pese a que el país está fuertemente dividido casi en un 50% y cómo esta división ha pasado a ser encarnada por las personas más que por los partidos. En esta ocasión, se presentaban nueve candidatos, de los cuales la mayor parte se encuentra en representación exclusiva de un sector y no de una ideología o bandera política. Además, era la primera vez que el voto era voluntario y que, por lo tanto, no había sanciones por no ir a votar, lo que, tal y como se ha confirmado después, hacía previsible un gran porcentaje de abstención en las urnas, por encima del 50% del padrón electoral.

En cuanto al resultado, Silva afirmó que se esperaba la victoria de Bachelet, que goza de un amplio respaldo del electorado y mucha visibilidad personal. Asimismo, destacó que su popularidad se basa en su figura personal más que en su partido o coalición. De hecho, su mandato concluyó con una valoración positiva de la presidenta del 80%, pese a que su gobierno registraba niveles de popularidad considerablemente más bajos. Ella proyecta un perfil carismático, femenino y en cierto modo maternal que infunde confianza. A todo ello, hay que añadir el gran descontento general del país con la gestión de las anteriores legislaturas que llevaron a cabo y mantuvieron numerosas privatizaciones en pensiones, salud y educación, dejando a 2/3 de la población sin acceso a la enseñanza superior por su elevado coste. Esta situación ha generado una gran desafección y un auge de los personalismos, tal y como evidencia el hecho de que Bachelet presentara su programa tan sólo tres semanas antes de los comicios.

Para terminar su exposición, María Cristina Silva destacó de la legislatura de Piñera el reto que supuso el ejercer la presidencia de Chile en las Cumbres de tres espacios de concertación y cooperación que han sido fundamentales para la relevancia de su presencia en la región: la de Comunidad de Estados de América Latina y Caribe (CELAC), la de la Alianza del Pacífico, en julio de 2012, y la de la Séptima Cumbre Europa-América Latina-Caribe, en enero de 2013.

Por su parte, Francisco Juárez Rubio incidió en la apertura económica que ha experimentado el país desde la época de Pinochet y en la política continuada por los últimos gobiernos de concluir tratados comerciales y de inversión con múltiples socios de todo el mundo. Seguidamente, se centró en el estado actual de la economía chilena, destacando el cobre como gran fuente de ingresos del país (del cual se obtuvieron 40.000 millones en ventas en 2007), seguido del sector forestal y del agrícola (debido especialmente a la exportación de salmón). Además, el PIB per cápita de Chile, que se sitúa en cifras que superan los US$15.000, está a punto de alcanzar estándares de país desarrollado, momento en el cual se esperan grandes cambios. No obstante, su competitividad global ha ido en descenso desde 2004 y, por ello, las tendencias de futuro esperadas están encaminadas al outsourcing, la industria creativa y el medio ambiente. En definitiva, se prevé que Chile focalice su desarrollo hacia el sector servicios y el avance en capital humano e I+D.

En cuanto a la educación, el profesor Juárez coincide en que el gran problema es el elevado coste, ya que la enseñanza pública es prácticamente inexistente y eso provoca una escasa movilidad social ascendente y elitismo en la sociedad, especialmente en el ámbito universitario. A ello se suma que el poder en sectores estratégicos sigue repartiéndose entre unas pocas familias, hecho que se espera que cambie en los próximos años con la apertura de la sociedad y con la introducción de cambios en la educación y en el sistema fiscal por parte de Bachelet que afectarán fundamentalmente a la clase media y alta.

Para concluir la sesión, se abrió el diálogo al público asistente, dando lugar a un debate en el que se sacaron a relucir temas como la presión que ejercen los movimientos sociales sobre el gobierno, la dificultad de llevar a cabo reformas estructurales como consecuencia del reducido periodo de legislatura (cuatro años) o la necesidad de una reforma política que acabe con las reminiscencias heredadas de la época autoritaria y que dificultan la formación de mayorías fuertes. Por otra parte, se señaló la paradoja de que los cambios más progresistas introducidos por Piñera, relativos a la escuela primaria o las pensiones, no se han traducido en un mayor apoyo a su gestión presidencial ni a su gobierno. En el ámbito social, también se expresó preocupación por el hecho de que el gran incremento de la presión migratoria en poco espacio de tiempo y en todos los estratos sociales ha generado algunos síntomas de rechazo frente a la inmigración latina y europea. En el ámbito exterior, se destacó la gran apuesta que supone la Alianza del Pacífico y se especuló con la posibilidad de que actúe como contrapeso a MERCOSUR.

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