¿Cuáles son las implicaciones de la retirada de Estados Unidos del Pacto Nuclear con Irán?

¿Cuáles son las implicaciones de la retirada de Estados Unidos del Pacto Nuclear con Irán?

Fecha de publicación:
05/2018
Autor:
Pol Morillas, Eduard Soler, Nicolás de Pedro, Irene Martínez y Eckart Woertz, CIDOB
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Los investigadores de CIDOB responden:

1. ¿La decisión de Trump supone una derrota para la Unión Europea?  

Pol Morillas, sudirector de investigación e investigador sénior

La Estrategia Global de la UE identifica el acuerdo nuclear con Irán como ejemplo de las buenas prácticas en mediación internacional y en la futura lucha contra la proliferación nuclear (léase Corea del Norte). Permite también mostrar los beneficios de la diplomacia de largo recorrido y de los acuerdos cocidos a fuego lento, contra la imprevisibilidad e impulsos de Trump. Macron ha cosechado una derrota en la escena internacional al jugarse parte de su capital político en su intento de convencer a Trump durante su visita a la Casa Blanca. Ante el anuncio de ayer, la UE tiene dos opciones: adaptarse a los dictados de Estados Unidos en política exterior, a sabiendas de que el fin del acuerdo nuclear revierte en un riesgo añadido para su estabilidad y la de su vecindario, o marcar perfil propio ante su aliado tradicional. Esta sería una elección difícil en el mundo unipolar de finales del siglo XX. Hoy, cuando las posiciones transatlánticas divergen, Bruselas debe dar por bueno que intereses y valores “van de la mano”. El interés de la UE pasa porque Teherán renuncie de forma definitiva a dotarse de armas nucleares, mientras los valores de la diplomacia internacional y el multilateralismo siguen vigentes. En el acuerdo con Irán está en juego una política exterior europea común y autónoma de la estadounidense. 

2. Consecuencias regionales: ¿Es una victoria para Israel y Arabia Saudí? 

Eduard Soler, investigador sénior y coordinador científico del proyecto MENARA 

No es tanto una victoria de Israel como del propio Netanyahu. El Primer Ministro israelí hizo todo lo posible para que el acuerdo no se firmase en 2015 y, tras la elección de Trump, se marcó como objetivo la retirada norteamericana del pacto. Es sabido que en este tema Netanyahu mantiene una posición mucho más agresiva que la de buena parte del aparato de seguridad israelí. Los líderes de Arabia Saudí y de Emiratos Árabes Unidos coinciden con Netanyahu en la necesidad de parar los pies a Irán y en que los términos del actual acuerdo son contrarios a sus intereses. Consideran que las implicaciones de levantar las sanciones sobre Irán son tanto o más importantes que el programa nuclear. El principal temor de Israel y de las capitales del Golfo es que, sin las sanciones, Irán pueda disponer de mayores recursos para alimentar una política exterior expansiva. Los beneficios del acuerdo nuclear, argumentan, se dedican a armar y entrenar grupos como Hezbollah o los Hutíes en Yemen. Israelíes, saudíes y emiratíes se sienten hoy vencedores. Su alianza con el nuevo inquilino de la Casa Blanca ha dado frutos. Pero si eso implica un Oriente Medio todavía más inestable, suya será también la responsabilidad. Habrá que recordárselo. 

3. ¿Es este escenario una nueva oportunidad para Rusia?  

Nicolás de Pedro, investigador principal 

A río revuelto, ganancia de pescadores. Así puede resumirse la reacción inicial de Rusia ante el nuevo escenario. A corto plazo se plantean tres grandes oportunidades para Moscú: en primer lugar, la probable subida de los precios del petróleo aliviará la presión sobre la menguada economía rusa. En segundo lugar, el Kremlin puede consolidar su papel en Oriente Medio, reforzando su ascendiente sobre Irán y la percepción por parte de otros actores regionales de que Rusia es un socio fiable, previsible y, a diferencia de EEUU, proveedor de estabilidad. En tercer lugar, el firme respaldo de la UE al acuerdo nuclear y el previsible deterioro del vínculo transatlántico ofrecen la oportunidad más atractiva desde el punto de vista estratégico. No hay nada que Moscú desee más que la retirada estadounidense de Europa y el debilitamiento de la OTAN y su eventual desmantelamiento a largo plazo. No obstante, también hay riesgos para Moscú ya que una hipotética intervención militar de Estados Unidos y/o de Israel contra Irán puede arruinar sus iniciativas diplomáticas para lograr una salida negociada en Siria. Sin perder de vista que, a medio y largo plazo, Rusia tampoco desea la nuclearización de Irán.

4. ¿Queda Rohani debilitado frente a los sectores más duros del régimen iraní? 

Irene Martínez Fernández, investigadora 

Rohani afronta una encrucijada particularmente delicada. Los sectores más duros y conservadores del régimen ya están presionando para que Irán se retire también del acuerdo. Una escalada de la tensión y una vuelta al aislacionismo podría darles importantes réditos políticos frente a un debilitado Rohani –un reformista moderado dentro del panorama político iraní– que había fiado buena parte de su capital político a los beneficios que el acuerdo pudiera propiciar a la maltrecha economía iraní. Hasta ahora no se han materializado. La incertidumbre sobre la posición de EEUU había desincentivado las grandes inversiones, y la opacidad y particularidades de la economía iraní han hecho el resto. Por lo tanto, a Rohani le resultará cada vez más difícil resistir frente a los sectores más duros, pese a que él es un firme convencido de la necesidad del acuerdo para Irán. De ahí también que la UE pueda desempeñar un papel clave en esta crisis. Bruselas puede resultar decisiva con un apoyo directo y explícito que, además de mantenerse firme en el acuerdo, incluya un paquete de medidas económicas y de cooperación diplomática que podría –y debería– incorporar la pacificación de Siria y la reducción de las tensiones con Israel.

5. ¿Qué consecuencias tendrán las nuevas sanciones a Irán en el sector energético? 

Eckart Woertz, investigador sénior 

Los precios del petróleo subieron un tres por ciento a 77,20 dólares después de que los Estados Unidos anunciaran su retirada del acuerdo nuclear. Esto marca un máximo en los últimos 3 años y medio, pero apoyado también por una recuperación prolongada desde mediados de 2017 cuando el precio para un barril de Brent flotaba por debajo de 50$. Una recuperación apuntalada por una fuerte demanda y algunas restricciones de suministro de la OPEP. Durante la ronda previa de sanciones internacionales en 2011-12, se retiraron de los mercados mundiales hasta 1,4 millones de barriles por día de petróleo iraní. Después del levantamiento de dichas sanciones, las exportaciones petroleras iraníes se recuperaron rápidamente. ¿Será distinto esta vez? Pasarán unos seis meses antes de que las nuevas sanciones sean plenamente efectivas y no está claro en qué medida otros países cumplirán los deseos de estadounidenses. La UE podría con el tiempo acabar alineándose ya que los bancos y las empresas europeas temen por sus negocios en Estados Unidos y no querrán exponerse a multas. Pero el cumplimiento de China es menos probable. Algunas exportaciones petroleras iraníes serán desviadas a contrapartes más tolerantes al riesgo antes que desaparecer por completo. Las estimaciones sobre las posibles exportaciones perdidas varían ampliamente desde los 200,000 barriles por día a más de un millón. En cualquier caso, Arabia Saudí ya ha dicho que está lista para compensar cualquier déficit con sus 2 millones de barriles diarios de capacidad disponible. La pérdida de Irán podría ser la ganancia de Arabia Saudí.

E-ISSN: 2013-4428
D.L.: B-8439-2012