Haití, ¿Un paso más?

Fecha de publicación:
06/2010
Autor:
Kattya Cascante
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Kattya Cascante,
Responsable del Área de Cooperación al Desarrollo de la Fundación Alternativas

30 de junio de 2010 / Opinión CIDOB, n.º 78

Por primera vez en 35 años, y de acuerdo con la Evaluación de Daños y Pérdidas de Desastres realizada por el Banco Mundial en Haití, el coste de un desastre natural supone un impacto muy por encima de la economía de un país. Más del 120% del PIB haitiano previsto para 2010 (7.754,3 millones de Dólares) se verá comprometido tras el seísmo del 12 de enero. El impacto sobre la economía ha supuesto un descenso en el crecimiento de un 8%, especialmente en los sectores de comercio, transportes e industria. La inflación de un 11% se coloca 16 puntos por encima del 2009 (-4,7%) y el déficit fiscal, de 340 millones de dólares, sigue incrementándose por la prácticamente ausencia de ingresos desde el terremoto. El impacto sobre la pobreza haitiana prevé indicadores (71% de pobreza moderada y 50 % de pobreza extrema) superados en 2001 y que parecen borrar toda una década de desarrollo. Haití, con una posición 149 en un ranking de 182 países del Índice de Desarrollo Humano (IDH), integraba el grupo de las naciones en desarrollo medio (PNUD, 2009).

La respuesta de la Comunidad Internacional fue inmediata. En apenas seis días, los países miembros del CARICOM, OEA, NNUU, UE y el Banco Mundial, así como Canadá, España, los Estados Unidos y Brasil, se reunieron en Santo Domingo para realizar una primera valoración. Con el beneplácito y la asistencia del Presidente de la República de Haití, René Preval, acordaron celebrar la Conferencia Internacional para la Reconstrucción de Haití, que, una vez salvada la emergencia, reforzara a largo plazo la estabilidad social, económica y política del país. Semanas después, se concretaban las promesas económicas: 2.000 millones de dólares anuales para los próximos cinco años, posteriormente dilatados en Nueva York a 10 años, aunque de ellos 5.300 deberán desembolsarse en los próximos 24 meses. Unos meses antes, tanto ALBA como UNASUR aprobaron también la constitución de dos fondos de 100 millones de dólares cada uno. Un impulso político que debería no sólo contar con el compromiso sino también con la responsabilidad de llevarlo a cabo.

El 2 de junio, con la intención de ratificar un Plan de Acción para el país caribeño, tuvo lugar de nuevo en la vecina República Dominicana, la Cumbre Mundial sobre el Futuro de Haití: Solidaridad más allá de la Crisis. Si en la Conferencia de Nueva York se aprobó una Comisión Interina de Reconstrucción de Haití (CIRH), en Punta Cana se ha tratado de dotarla de una estructura administrativa y un calendario de trabajo. Cabe destacar su composición: veintiséis personas con derecho a voto (13 haitianos y 13 representantes de los mayores donantes, España entre ellos) y tres con voz pero sin voto (entre los que sorprende un único representante para las 822 ONGs que operan en el país). Una simetría formal que no permitirá un equilibrio de fondo ya que por un lado el gobierno haitiano carece de capacidad real y los actores más presentes (sector privado) no tienen peso suficiente. Celebramos, sin embargo, la mención expresa de la rendición de cuentas y la transparencia para maximizar el apoyo de los donantes. Aunque, sin el marco institucional adecuado, es muy probable que estas buenas intenciones no sobrepasen los meros formalismos.

En cuanto a la iniciativa de un Fondo único para la reconstrucción, se acordó una presidencia compartida entre René Préval y el comisionado especial para Haití de la ONU, el ex presidente Bill Clinton, asumiendo el Banco Mundial la ejecución y la responsabilidad fiduciaria de los proyectos. El Fondo se nutrirá de las donaciones de aquellos donantes que así lo decidan para facilitar la coordinación entre los múltiples y distintos compromisos financieros. Éstos van desde los 100.000 dólares ofrecidos por Kenya de forma inmediata hasta los 2.595 millones de dólares que Venezuela se ha comprometido a donar en los próximos 10 años mediante la condonación de deuda (395 millones), un fondo de solidaridad para las importaciones de combustible (2.000 millones) y un crédito al BID (200 millones). Actores distintos que sin duda interpretarán de manera muy diferente el liderazgo norteamericano. El gobierno de Bill Clinton (1993-2001), fue uno de los que más presionaron a Haití para liberalizar la importación de arroz subsidiado de los EEUU, destruyendo la producción local y facilitando la especulación en las bolsas internacionales con un efecto perverso sobre la seguridad alimentaria. El mismo Clinton admitió recientemente: "Eso puede haber sido bueno para los agricultores de Arkansas, pero fue un error". Por otra parte, su fundación privada (www.clintonfoundation.org), altamente implicada en proyectos de cooperación y su vinculación directa con el actual Gobierno de Obama, puede comprometer la objetividad de la institución representada. La otra lectura supone considerar la presencia de Clinton, de Estados Unidos en realidad, como un reclamo necesario para que esta iniciativa de NNUU atraiga a más donantes a un Fondo que mejoraría la coordinación de la reconstrucción haitiana.

España, desde su condición de presidencia europea, apoyó la célula europea (EUCO-Haití) para intercambiar información y coordinar los envíos de 23 de los estados miembros, entre ellos, los 50 guardias civiles y el buque Castilla enviados nada más producirse el terremoto. Por su parte, el compromiso financiero asumido por la Comisión Europea asciende a 460 millones de dólares. A lo que España se suma además, con la condonación de 32 millones de dólares de deuda y 413 millones para la provisión de casas prefabricadas, redes de saneamiento y escuelas. Con estos recursos, España se convierte en el tercer donante mundial en el país y el primero de la UE, una notable evolución si tenemos en cuenta que en 2004 la cooperación española no llegaba a los tres millones de dólares.

Hasta la fecha, en el país caribeño se han reabierto unas 700 escuelas, se han construido unas 10 mil letrinas y más de 4,2 millones de litros de agua se distribuyen a diario entre la población. Con el apoyo del PNUD, se ha abierto un portal de Internet para dar transparencia financiera a las aportaciones destinadas a Haití, incluso las principales ONGs de los Estados Unidos publicarán los fondos que utilicen, su procedencia y finalidad. Este mecanismo representaría un gran avance para la rendición de cuentas y transparencia si a él se sumaran el resto de actores involucrados en la reconstrucción. La presente adhesión voluntaria al mismo deja demasiado margen a la discrecionalidad y poco a las garantías para la consecución de resultados.

España, que termina su semestre de presidencia europea, puede seguir siendo determinante en la reconstrucción de Haití. El hecho de que durante los próximos años ninguno de los Estados miembros que ocupará la presidencia rotatoria de la UE tenga representación diplomática en el país, coloca a España en una situación privilegiada. Supone una oportunidad para impulsar entre los actores intervinientes en la reconstrucción de Haití, incluido el sector privado, la máxima transparencia y publicidad de todos los fondos de origen europeo. Se ganaría legitimidad en el Caribe y se acortarían distancias entre el discurso y la acción de la calidad de la ayuda.

Kattya Cascante
Responsable del Área de Cooperación al Desarrollo de la Fundación Alternativas