Margarita II de Dinamarca

© UN Photo/Eskinder Debebe

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Actualización: 25 enero 2024

Dinamarca

Reina (1972-2024)

  • Margrethe Alexandrine Thorhildur Ingrid
  • Mandato: 14 enero 1972 - 14 enero 2024
  • Nacimiento: Amalienborg, Copenhague, Región Capital (Hovedstaden), 16 abril 1940

Presentación

En su Mensaje de Año Nuevo del 31 de diciembre de 2023 la reina Margarita II de Dinamarca comunicó su deseo de abdicar en favor de su hijo mayor, el príncipe heredero Federico, en la fecha del 14 de enero de 2024, al cumplirse el 52º aniversario de su acceso al trono. La monarca, de 83 años y con un historial de percances de salud a los que hizo alusión en su discurso, ha decidido realizar la sucesión regia en vida, siguiendo así los pasos que en la vecindad europea ya dieron en su momento Juan de Luxemburgo (2000), Beatriz de los Países Bajos (2013), Alberto II de Bélgica (2013) y Juan Carlos I de España (2014). La abdicación llega pese a la afirmación reiterada por la soberana, conocida por su lenguaje directo, de que el suyo era un servicio público hasta la muerte.

Su larga titularidad de la corona, bien ajustada a los parámetros constitucionales de una moderna monarquía parlamentaria, llegó a convertirla en el segundo jefe de Estado más veterano del mundo (solo superada por el sultán de Brunei, en ejercicio desde 1967) y, tras la muerte en 2022 de Isabel II del Reino Unido, en la única mujer reinante. Margarita, viuda desde 2018 del príncipe consorte Enrique y con una marcada vertiente intelectual y artística, es una figura extremadamente popular en Dinamarca que ha permanecido indemne a los escándalos y desplantes protagonizados por sus familiares más cercanos: su marido y sus dos hijos. Asimismo, ha venido aplicando una política de recortes en los privilegios y asignaciones de sus nietos. Tras firmar la abdicación, Margarita seguirá siendo tratada como "su majestad la reina".


(Texto actualizado hasta 4 enero 2024)

Biografía

La primogénita del rey Federico IX (1899-1972), cuarto monarca de la casa de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg, y de la reina consorte Ingrid de Suecia (1910-2000) recibió una completa formación en las universidades de Copenhague (Filosofía), Cambridge (Arqueología), Aarhus (Ciencias Políticas) y París-Sorbona (Arte), así como en la prestigiosa London School of Economics (LSE). Su afición a la arqueología la llevó a participar en varias excavaciones en Italia, Egipto y Sudamérica, a veces acompañando a su abuelo materno, el rey Gustavo VI Adolfo de Suecia, fallecido en 1973. Su abanico de intereses incluía también la literatura, la pintura, la ilustración gráfica, el bordado, el diseño de vestuarios y los montajes teatrales.

La princesa, nacida en los primeros días de la ocupación de Dinamarca por la Alemania Nazi en abril de 1940, fue proclamada heredera al trono danés a los 13 años de edad el 5 de junio de 1953. Para entonces, ya llevaba seis años reinando su padre Federico, coronado en abril de 1947 tras la muerte del otro abuelo de la joven, el rey Cristián X. Al cumplir los 18, en 1958, tomó asiento en el Consejo de Estado, institución asesora del Ejecutivo danés, básicamente ceremonial, cuya presidencia ella ejercía en ausencia de su padre.

El 10 de junio de 1967 Margarita contrajo matrimonio en la Iglesia de Holmen de Copenhague con el diplomático y aristócrata francés Henri Marie Jean André de Laborde de Monpezat, seis años mayor que ella y al que había conocido en su etapa estudiantil en Londres. Con estas nupcias, Henri se convirtió en príncipe de Dinamarca con el nombre danés de Henrik. El matrimonio tuvo dos hijos. El 26 de mayo de 1968 nació Federico (Frederik André Henrik Christian), futuro príncipe heredero, y el 7 de junio de 1969 le siguió el príncipe Joaquín (Joachim Holger Waldemar Christian).

El 14 de enero de 1972 Federico IX falleció a los 72 años de edad, tras 24 de reinado y una corta enfermedad, y al día siguiente su hija mayor, a los 31, fue proclamada reina de Dinamarca con el nombre de Margarita II. La sucesión, acontecida durante el tercer Gobierno del primer ministro socialdemócrata Jens Otto Krag, fue posible 19 años después de conseguir Federico la abolición de la ley sálica, vigente desde hacía un siglo, a través de un farragoso proceso legislativo. Antes que ella, solo otra mujer había ocupado el trono danés, Margarita I, única representantes de la casa de Estridsen, quien fuera reina de Dinamarca, Noruega y Suecia entre 1387 y 1412.

Hermanas de Margarita eran las princesas Benedicta (Benedikte Astrid Ingeborg Ingrid) nacida en 1944 y que en 1968 había contraído matrimonio con el conde alemán Richard zu Sayn-Wittgenstein-Berleburg (fallecido en 2017), y Ana María (Anne-Marie Dagmar Ingrid), nacida en 1946 y desposada en 1964 con Constantino II de Grecia (otro representante real de la casa de Glücksburg, ascendido al trono heleno pocos meses antes de su boda con la entonces princesa danesa, despojado de aquel en 1973 y fallecido en 2023).

El 14 de mayo de 2004, al cabo de una agitada vida sentimental en la que estuvo emparejado con sucesivas mujeres sin el marbete de noviazgo oficial, el príncipe Federico se casó con la ejecutiva comercial británico-australiana Mary Elizabeth Donaldson, en adelante princesa María (Mary) de Dinamarca. En los siete años siguientes la pareja de altezas reales herederos al trono alumbró cuatro descendientes: el príncipe Cristián (2005), la princesa Isabel (2007) y los príncipes mellizos Vicente y Josefina (2011). Joaquín puso fin a su soltería bastante antes que su hermano mayor, el 18 de noviembre de 1995, con la corredora de bolsa hongkongesa Alexandra Christina Manley, posteriormente condesa de Frederiksborg. La pareja acabó divorciándose el 8 de abril de 2005, previamente al anuncio de separación hecho a la prensa el 16 de septiembre de 2004, aunque antes dio a la reina sus dos primeros nietos, los príncipes Nicolás (1999) y Félix (2002). El 24 de mayo de 2008 el príncipe Joaquín volvió a casarse con otra plebeya no danesa, la francesa Marie Cavallier. En su segundo matrimonio, el vástago menor de la reina tuvo otros dos hijos, los príncipes Enrique (2009) y Atenea (2012).

El divorcio en 2005 del príncipe Joaquín fue un episodio más dentro de una interminable secuencia de destemplanzas y noticias embarazosas que solo podían provocar disgusto a la monarca. El hijo pequeño de la reina brindó muchos titulares a la prensa sensacionalista por su afición a las diversiones nocturnas, su incontinencia etílica y sus multas por exceso de velocidad. En 2020, mientras residía en Francia con su esposa e hijos, alejado física y emocionalmente de su madre y su hermano, Joaquín sufrió un ictus que requirió una operación de urgencia. Tras recuperarse del accidente cerebrobascular, el príncipe se desahogó con los medios, a los que confesó en entrevistas que siempre se había sentido un "segundón" en la familia real.

Joaquín tenía fama de hombre errático y conflictivo, pero el heredero, Federico, alimentaba su particular imagen de príncipe juerguista, entusiasta de los deportes con descarga de adrenalina y mujeriego, insistentemente envuelto en sospechas de infidelidad matrimonial, que en ocasiones disparaban los rumores de divorcio de la princesa María, por su parte objeto de las muestras de afecto de su suegra.

Tampoco el padre de ambos contribuía a la quietud y armonía de la familia real. Así, el príncipe Enrique suplía su muy discreto perfil institucional con una aureola mediática de hombre excéntrico, malhumorado y acomplejado por las posiciones subalternas que, de manera sistemática, le adjudicaban en el protocolo palaciego. Este papel secundario o terciario que le había tocado representar le parecía "traumático", según declaró a un diario nacional en 2002. Enrique se veía a sí mismo como el "florero" de la Casa Real danesa y no dudaba en dar plantones a la reina en las ocasiones más solemnes para visibilizar su irritación por esta cuestión. Uno de los desaires más sonado sucedió en abril 2015, cuando Enrique se ausentó de la cena de gala con motivo del septuagésimo quinto cumpleaños de su mujer. Entonces, Palacio adujo que una "gripe" tenía indispuesto al príncipe consorte, pero ese mismo día Enrique fue fotografiado en Venecia en una de sus habituales escapadas.

En su Mensaje de Año Nuevo del 31 de diciembre de 2015 Margarita anunció que su esposo había decidido retirarse de todas sus tareas oficiales a partir del 1 de enero de 2016; el 14 de abril de ese año la jubilación de Enrique quedó subrayada con la renuncia voluntaria al título de príncipe consorte, adquirido en 2005. No obstante, continuaba siendo príncipe de Dinamarca, con tratamiento de alteza real. A continuación, en mayo de 2016, la Casa Real notificó que de los ocho nietos príncipes de la reina, solo el heredero directo al trono, Cristián, disfrutaría de una asignación anual del Estado como adulto; sus hermanos y sus primos tendrían que buscarse su propia fuente de ingresos.

En agosto de 2017 Enrique causó una viva polémica con el anuncio, transmitido en su nombre por los responsables de comunicación de Palacio, de que no quería ser enterrado junto con su esposa en la tumba real reservada para ambos en la Catedral de Roskilde (el panteón estaba diseñado y listo para ser erigido). La decisión, que rompía una tradición multisecular, era lógicamente controvertida, pero más pasmo provocó la explicación del motivo: él lo quería así por la frustrante falta de reconocimiento de su persona, pues siempre se había ignorado su deseo de ser proclamado rey consorte de Dinamarca, no meramente príncipe consorte. Se trató de un señalamiento directo y expreso a su propia esposa, sin ahorro de acentos rencorosos. A las pocas semanas, la Casa Real anunció que Enrique padecía demencia y a partir de entonces la salud del príncipe declinó rápidamente. El 13 de febrero de 2018 Enrique fue transferido en estado terminal desde el Rigshospitalet al Palacio de Fredensborg y al día siguiente falleció en la cama rodeado de su familia. Tenía 83 años. De acuerdo con su voluntad, sus restos fueron cremados y las cenizas esparcidas en los jardines del Palacio y en el mar.

En sus últimos años como reina, Margarita II volvió a ser portada en numerosas ocasiones. En marzo de 2020, al declararse la pandemia COVID-19, la monarca apeló a la "sensatez" del pueblo danés y criticó los comportamientos "irreflexivos" y "desconsiderados" de quienes no acataban las normas sanitarias para frenar la propagación del patógeno. El discurso fue calificado por los medios de "histórico". En enero de 2021 Margarita fue el primer soberano de la realeza europea en recibir la vacuna contra el coronavirus. La administración del pinchazo le tocaba al formar parte del primer grupo de población cualificado para la campaña de inoculaciones, los mayores de 80 años, edad que ella había alcanzado en abril del año anterior. En enero de 2022 Margarita celebró su jubileo de oro, los 50 años el trono, con un programa de eventos restringido; los eventos de carácter más público fueron postergados para después del verano. Al poco, en febrero, la reina, que ya tenía la dosis de refuerzo, dio positivo en el test del coronavirus y en septiembre se notificó un segundo contagio justo después de asistir en Londres a los funerales de Isabel II. En las dos ocasiones, los síntomas no revistieron gravedad.

A los pocos días de este segundo positivo médico, el 28 de septiembre de 2022, Margarita sorprendió con el anuncio de que retiraba el título principesco y la consideración de altezas a los cuatro hijos de Joaquín, Nicolás, Félix, Enrique y Atenea, en adelante condes y condesa de Monpezat con tratamiento de excelencias. El de Conde de Monpezat era un título nobiliario hereditario creado por la reina en abril de 2008 para sus dos hijos, sus esposas y todos sus descendientes patrilineales, como reconocimiento del título francés, Conde de Laborde de Monpezat, que en el pasado había usado el príncipe Enrique. El cambio, efectivo el 1 de enero de 2023, sentó bastante mal al padre de los jóvenes con edades comprendidas entre los 23 y los 10 años, el cual, desde su residencia temporal en París, donde trabajaba de adjunto a la Embajada de Dinamarca, se mostró "muy triste y apenado" por la decisión de la Casa Real. La madre de los dos chicos mayores, la condesa Alejandra de Frederiksborg, expresó su "sorpresa" por la pérdida de la condición de príncipes por Nicolás y Félix; el mayor también hizo saber su malestar.

Palacio, en su comunicado, explicaba que la reina deseaba "crear un marco en el que estos cuatro nietos puedan dar forma a sus propias vidas, sin estar limitados por las consideraciones y obligaciones particulares que implica una afiliación formal a la Casa Real". Aunque ya no eran príncipes, los cuatro nietos conservaban sus lugares —del séptimo al décimo— en la línea de sucesión al trono. La controversia siguió coleando con fuerza en las semanas siguientes, con el príncipe Joaquín insistiendo en vocear su enfado y la reina teniendo que salir a justificar su "muy pensada" decisión con respecto a la mitad de sus nietos, "ajuste" que consideraba una "salvaguarda necesaria para el futuro de la monarquía" y que sería "bueno" para aquellos. "He tomado mi decisión como reina, madre y abuela, pero como madre y abuela he subestimado lo mucho que mi hijo menor y su familia se sienten afectados, y lo lamento. Que nadie dude de que mis hijos y mis nietos son mi gran alegría y mi orgullo. Espero que nosotros, como familia, podamos encontrar la paz en nuestro propio camino superando esta situación", señalaba la monarca en su nuevo comunicado.

En noviembre de 2023, coincidiendo con la visita de Estado de los reyes de España, Felipe VI y Letizia, a Dinamarca, la revista del corazón Lecturas publicó unas imágenes sin fechar del príncipe heredero Federico (presente junto con la princesa María en los actos de recepción en Copenhague de los reales huéspedes españoles) paseando por las cercanías del madrileño Parque del Retiro junto con la socialite mexicana Genoveva Casanova, ex esposa de un hermano del duque de Alba.

Margarita II, mujer de profundas inquietudes culturales, con talento artístico y políglota notable (además del danés, habla perfectamente el sueco, el alemán, el francés y el inglés), así como fumadora empedernida (hábito que por prescripción médica hubo de dejar, aunque solo de forma pública, en 2006), posee una larga relación de títulos honoríficos y condecoraciones del más alto rango. Entre las órdenes extranjeras destacan la de la Jarretera del Reino Unido, la del Toisón de Oro de España, la del Mérito de la República Federal de Alemania y la del Águila Azteca de México. Tras el pseudónimo de Ingahild Grathmer Margarita es autora de una serie de relatos de ficción, entre los que se citan (títulos traducidos al español) Todos los hombres son mortales (1981), El valle (1988), El bosque (1989) y Los prados (1989), así como de las ilustraciones de varias ediciones de la trilogía de J. R. R. Tolkien El Señor de los Anillos. Además, ha presentado varias exposiciones con sus creaciones pictóricas y se encargó de la escenografía de obras de ballet para teatro, cine y televisión.

(Cobertura informativa hasta 4/1/2024)

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