Las novedades reales tras la creación de la Organización Mundial del Comercio

Fecha de publicación:
07/1995
Autor:
Miquel Montañà i Mora
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LA IDEA DE CREAR UNA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DEL COMERCIO

La idea de incluir un Acuerdo estableciendo una Organización Internacional de Comercio (en adelante, OMC) en los acuerdos de la Ronda Uruguay fue formulada poco después de empezar la Ronda por Renato Ruggiero, entonces ministro de Comercio italiano. Andando el tiempo, los caprichos del destino han hecho que Renato Ruggiero sea actualmente el director general de la organización que él mismo propuso crear. Paradojas de la vida, mientras Renato Ruggiero empezaba a saborear un guiso que se había estado cocinando durante varios años, el candidato que había tenido más posibilidades de dirigir la OMC, Carlos Salinas de Gortari, empezaba una huelga de hambre como protesta ante las acusaciones que le relacionaban con el asesinato del candidato del PRI en las últimas elecciones mexicanas. La idea de Renato Ruggiero fue convertida en una propuesta formal por Canadá en abril de 1990 y posteriormente recogida por la Comisión de las Comunidades Europeas (en adelante, la CE o la Comunidad) a principios de 1991. La Comisión se convirtió a partir de entonces en abanderada de los partidarios de crear un marco institucional nuevo, lo cual tuvo su reflejo en el Documento Dunkel, que ya preveía la constitución de una “Organización Multilateral del Comercio”. Curiosamente, en el Documento Dunkel, el acuerdo constitutivo de la OMC (en adelante, “el Acuerdo de la OMC”) no era el primero del índice de documentos, como en el Acta Final de la Ronda Uruguay, sino el último, acaso para sustraerlo de la atención de los delegados de los Estados Unidos, quienes se opusieron al Acuerdo hasta el último momento. Además, en el Documento Dunkel la organización se denominaba “Organización Multilateral del Comercio”, en lugar de “Organización Mundial del Comercio”. A última hora, se adoptó el nuevo nombre a solicitud de la Administración de EEUU, la cual pretendía así desmarcarse del debate multilateralismo-unilateralismo que tanto daño podría hacer a la famosa Sección 301 de la Ley Arancelaria de 1974.