Europa cuenta con la tasa de fertilidad más baja del mundo y el porcentaje de población anciana más alto. De continuar con esta dinámica asistiremos a un fuerte descenso de la población, lo que traerá una caída en la competitividad y la insostenibilidad del sistema de bienestar del que gozamos. Las diferentes instituciones internacionales precisan que la población de origen inmigrante no debe ser vista como un problema, sino como el recurso para la viabilidad de Europa. Estas reflexiones deben permitirnos entrar en un debate sobre al papel de la inmigración en el futuro de Europa y en la planificación estratégica de un modelo de sociedad común.
En el IX Seminario Inmigración y Europa se quiere reflexionar sobre la necesidad de desarrollar procesos de captación y de retención exitosos; lo que significa ofrecer al menos dos condiciones sine qua non a la población de origen extranjera que decidan instalarse de forma duradera en nuestros países: el acceso a una ciudadanía plena y el acceso a la igualdad de oportunidades y de condiciones en el mercado de trabajo.