La ultraderecha pone en jaque a las democracias europeas

El Periódico - Sep 25, 2022

“Estamos hablando de una ultraderecha normalizada, que capta un voto de descontento, pero no solo. Ha conseguido que muchos partidos de la derecha tradicional les copien el discurso, pero muchos electores prefieren el original a la copia y se decantarán por partidos que siempre les han dicho lo mismo, que han sido coherentes”, anota Héctor Sánchez Margalef, investigador de CIDOB. Y añade: “Fascistas tradicionales no son, en el sentido que no hay camisas pardas desfilando y el elemento de la violencia física tampoco está presente. Pero es un fascismo arraigado, que se ha puesto americana, gafas de pasta, se ha dejado crecer el pelo y de la única violencia que se sirve es la verbal”. “La solución más válida sería presentar una alternativa diferente donde la extrema derecha no tenga nada que decir y no pueda aportar nada”, sostiene.

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