Víktor Chernomyrdin

© Servicio de Prensa e Información de la Presidencia de Rusia

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Update: 27 November 2017

Rusia

Primer ministro (1992-1998)

  • Viktor Stepanovich Chernomyrdin
  • Term of office: 14 december 1992 - 23 march 1998
  • Birth: Cherny-Otrog, raion de Saraktash, óblast de Orenburgo, 9 april 1938
  • Decease: Moscú, 3 november 2010
  • Political party: Rusia Unida (Yedinaya Rossiya); anteriormente, de Nuestra Casa Rusia (NDR)
  • Profession: Funcionario del sector energético
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Biography

Desde temprana edad se ganó la vida como obrero metalúrgico y maquinista, y en 1960, nada más terminar el servicio militar de tres años, se empleó en la refinería de petróleo de Orsk. Apuntado al Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) en 1961, mientras trabajaba en la refinería tomó estudios en el Instituto Politécnico de Kuybyshev (actual Samara) y en la Escuela de Economía del Instituto Politécnico de la Unión, por los que se graduó respectivamente en 1966 y 1972, facultándose como ingeniero (posteriormente obtendría el título de doctor). En 1967 entró de instructor en el comité del partido en Orsk y dos años después fue puesto al frente, primero como adjunto y luego como presidente, del departamento de transporte industrial del comité municipal de la ciudad.

En 1973 fue nombrado director jefe de la planta de refinado de gas de Orenburgo, actividad que dejó en 1978 para prestar servicios en el departamento de industria pesada del Comité Central del PCUS, en Moscú. En 1982 fue promovido a viceministro en el Ministerio del Gas y Petróleo, adquiriendo responsabilidad sobre toda la producción de gas en la Unión. Desde 1983 sirvió también como presidente de la Asociación de Productores de Gas en el óblast de Tyumen. Perteneciente a los cuadros promocionados con la llegada de Mijaíl Gorbachov a la jefatura del partido en 1985, ese año fue nombrado ministro del Gas y Petróleo, en 1986 se convirtió en miembro del Comité Central del PCUS y en 1987 fue elegido diputado del Soviet Supremo de la URSS. En 1989 dejó sus puestos en el ejecutivo y en el legislativo al ser nombrado presidente de la junta directiva de Gazprom, el poderoso monopolio estatal del hidrocarburo fruto de la reorganización del citado ministerio.

En 1990 abandonó el Comité Central del PCUS y en 1991, con el colapso del Estado soviético, se dio de baja del partido. El 30 de mayo de 1992 se integró en el Consejo de Ministros ruso (que hasta el 23 de diciembre de 1993 no se llamaría oficialmente Gobierno de la Federación Rusa), presidido en funciones por el reformista radical Yégor Gaidar, como viceprimer ministro y ministro de Combustibles y Energía. El 14 de diciembre de 1992 el VII Congreso de Diputados Populares escogió en segunda votación a Chernomyrdin como nuevo primer ministro, por 721 votos sobre 893, de entre los cinco candidatos que ofreció el presidente Borís Yeltsin. Dada su trayectoria como miembro de la nomenklatura y gestor en el lobby militar-industrial, la designación de Chernomyrdin fue entendida como una imposición del poder legislativo al presidente y como una derrota de los adalides del capitalismo liberal.

No adscrito a partido alguno, en aquel momento se le tenía en buenos tratos con la Unión Cívica, bloque parlamentario liderado por el vicepresidente de la República, Aleksandr Rutskoi, y animado por directores de empresas estatales partidarios de imprimir ritmos más lentos a la transición al capitalismo. En su primer discurso informó que sus objetivos centrales iban a ser revertir el derrumbe de la producción (1992 iba a marcar una recesión del 19%), estabilizar los precios (la inflación superaba el 1600%) y detener el empobrecimiento de la población, añadiendo que el curso de las reformas no sería alterado. No obstante, su primera intención fue deshacerse del equipo liberal de Gaidar, obligando a Yeltsin a regresar de súbito de China para dejar claro quién tenía el mando en Rusia.

Chernomyrdin se identificó con los reformistas moderados y también se plegó a las instrucciones de su superior en el Kremlin, quien en los años siguientes le utilizaría habitualmente como escudo de protección contra las críticas y resentimientos provocados por las reformas económicas y las decisiones políticas del equipo en el poder. Tal vez por esa razón, pese a los regulares rumores que auguraban su destitución y algunas reprimendas públicas de Yeltsin por los malos resultados económicos, éste le confirmó sucesivamente tras las elecciones legislativas de 1993 y 1995, así como tras las presidenciales 1996. Los gobiernos de Chernomyrdin fueron el reflejo de los vaivenes de Rusia en el terreno socieconómico, oscilantes entre el reformismo liberal y el conservadurismo de tipo estatalizante y nacionalista.

Sus primeros ejecutivo estuvieron llenos de notorios yeltsinistas y liberales partidarios de la terapia de choque, como los viceprimeros ministros económicos Vladímir Shumeiko, Borís Fyodorov, Anatoli Chubáis y el propio Gaidar -recuperado en septiembre de 1993-, así como el occidentalista ministro de Asuntos Exteriores Andrei Kozyrev. A partir de 1994, a instancias de Yeltsin, que se reservaba de hecho las promociones y las degradaciones (más allá del control directo por ley de los ministerios de Defensa, Interior y Exteriores), del gabinete fueron descolgándose los nombres más comprometidos con las reformas. Algunos fueron transferidos a otras instituciones, otros quedaron definitivamente marginados del poder y hubo quienes regresaron por necesidades de la coyuntura y en función del humor de Yeltsin. Con estas remociones se rebajaron algunos de los aspectos más controvertidos de las reformas (imagen de excesiva complacencia con el capital occidental, desorden financiero y normativo, impacto social de la reconversión), pero las privatizaciones, pilar básico de las transformaciones socioeconómicas, no fueron cuestionadas en el sesenio de Chernomyrdin.

Hábil y experimentado, el veterano nomenklaturista fue capaz de navegar en las aguas turbulentas de la política rusa. Aunque mal comunicador público y carente de ideología conocida, la flexibilidad y sosiego que imprimió a su gestión le convirtieron en el interlocutor más apreciado por Estados Unidos y el FMI, mientras gozaba del favor del Kremlin, del apoyo moderado de los sectores liberales (excepto el partido Yábloko) y de una cierta tolerancia de los comunistas, quienes arremetieron más contra los Chubáis o Gaidar que contra él y no torpedearon unos presupuestos desajustados con la alarmante penuria de ingresos del Estado. Con todo, el 27 de octubre de 1994 superó por escaso margen en la Duma una moción de censura presentada por los comunistas y sus aliados, que exigían responsabilidades por la caída del rublo en el denominado "martes negro" del 11 de octubre, cuando la moneda se desvalorizó en un 21% con respecto al dólar. La invasión de la república separatista de Chechenia en diciembre, que concilió en el resurgir patriótico a la clase política, más la estabilización del rublo despejaron los apuros de primer ministro.

Lejos de acomodarse en el perfil de tecnócrata, Chernomyrdin albergó aspiraciones políticas evidentes desde el primer momento. Apoyó la decisión inconstitucional de Yeltsin de disolver el Parlamento el 21 de septiembre de 1993, mientras que en las elecciones del 11 y 12 de diciembre a la nueva Duma Estatal manifestó sus simpatías por el Partido de la Unidad y la Concordia de Serguéi Shajrai y Aleksandr Shojin, también viceprimeros ministros de su Gobierno. Esta fuerza demócrata conservadora apostaba por unas reformas de mercado con orientación social y protegiendo los sectores clave de la economía, así como por el principio de descentralización, dotando de mayor autonomía a los entes de la Federación.

En los comicios el partido obtuvo un muy modesto sexto puesto, por detrás de la Opción Democrática de Rusia (DVR), animada por Gaidar, y el Yábloko de Grigori Yavlinski, representantes de la derecha liberal. Chernomyrdin, que no se había comprometido con partido alguno, vio reforzada su posición ante la demostración de la limitada aceptación popular de aquellas opciones. El 12 de mayo de 1995 Chernomyrdin constituyó el bloque electoral Nuestra Casa Rusia (NDR), de tendencia centro-derechista, que fue rápidamente calificado desde diversos frentes de "partido del poder". En la codiciada posición no había terminado de consolidarse la DVR, que en las legislativas de 1993 sólo obtuvo sus 96 escaños con el 15,4% de los votos.

De cara las elecciones de finales de 1995, al Kremlin le urgía frenar las buenas perspectivas del Partido Comunista (KPRF) de Guennadi Zyugánov, hostil a las privatizaciones, y arrinconar a los ultranacionalistas de Vladímir Zhirinovski, que conmovieron con su 22,8% de votos en 1993, así que concedió su patrocinio al proyecto de Chernomyrdin. Secundándole en el mismo figuraban los viceprimeros ministros Chubáis, Shajrai y Oleg Soskovets, así como el gobernador de Samara Konstantin Titov. Según el jefe del Gobierno, NDR era una fuerza reformista, opuesta a las políticas radicales y revolucionarias, que aspiraba a articular un amplio espacio de centro para conferir al país estabilidad política y económica.

Pero en los comicios del 17 de diciembre de 1995 el partido tuvo que conformarse con un segundo lugar tras el KPRF, que le triplicó en escaños, con el 10,1% de los votos y 52 parlamentarios, entre ellos el propio Chernomyrdin, si bien renunció al escaño para no interferir en su cometido gubernamental. El resultado, notable para un partido que acababa de formarse, pero no tanto si se piensa que gozaba del respaldo económico de varios empresarios del Estado y hombres de negocios, así como el mediático de las cabeceras informativas, mermó las posibilidades de su líder para suceder a Yeltsin. Esto es lo que debía haber ocurrido, con carácter interino, en caso de fallecimiento o incapacidad de aquel, al no existir un vicepresidente.

Aunque ya antes de las legislativas se descartó como candidato presidencial en 1996 -toda vez que el titular albergaba la pretensión de renovar por otros cinco años-, Chernomyrdin perseguía la condición de delfín con la bendición de Yeltsin, así que el fiasco relativo de NDR le hizo perder posiciones ante otros dirigentes que pugnaban por la misma posición. Desde entonces cobraron peso los "hombres del Kremlin", el conjunto de oligarcas financieros, oficiales de seguridad y personal de la administración presidencial, algunos íntimamente ligados a Yeltsin, quienes dictaron la agenda política.

El 9 de agosto de 1996 presentó la dimisión a Yeltsin cuando éste inició su segundo mandato. Negando los rumores de transacciones con los comunistas para frenar las reformas, Yeltsin le nombró de nuevo y al día siguiente la Duma, en un resultado inesperado, le confirmó con 314 votos a favor, 85 en contra y 3 abstenciones. Más que un apoyo sin reservas al primer ministro, los diputados comunistas seguramente temían la disolución de la Duma por Yeltsin si obstaculizaban sus nombramientos. Para entonces, la privatización había alcanzado ya a la mayoría de las empresas no consideradas estratégicas y la inflación, que en 1992 había sido del 1.600%, había caído por debajo del 30%. Por el contrario, la producción no terminaba de emprender la senda del crecimiento y todavía en 1996 se contrajo en un 6%, situándose en torno al 40% la recesión acumulada desde que Chernomyrdin llegó al Gobierno.

En 1997 el equipo económico de Chernomyrdin, con Chubáis recuperado como viceprimer ministro y Borís Nemtsov, estrella emergente del campo reformista, promocionado a igual condición, se concentró en una serie de tareas urgentes: la reforma del sistema tributario -aportador de muy pocos ingresos al Estado- y el combate contra el fraude fiscal, el fomento de la inversión extranjera, el saneamiento de las finanzas públicas y el desbloqueo del pago de pensiones y salarios, problema que estaba alcanzando una magnitud desconocida.

En sus múltiples reuniones con el FMI y la administración de Estados Unidos, Chernomyrdin arregló el aporte a la economía rusa de miles de millones de dólares en créditos para a la convertibilidad del rublo, la reestructuración de empresas del Estado y el desarrollo del comercio. Fue notable la relación que estableció con el vicepresidente estadounidense Al Gore, preclaro partidario de socorrer las necesidades rusas, formando un dúo que dio denominación a la Comisión Rusia-Estados Unidos sobre Cooperación Económica y Técnica. Este marco suscitó algunas censuras de parte de la prensa y congresistas republicanos de Estados Unidos, que denunciaron descontrol financiero, desvío de fondos y hasta enriquecimiento ilícito de dirigentes rusos, empezando por el propio Chernomyrdin, como aseguró en 2000 el entonces candidato presidencial George W. Bush, a quien el reprochado primer ministro le exigió luego una disculpa.

Pese a los presupuestos con unos déficits irrealmente bajos, a la inconsistencia del sistema fiscal y a la corrupción crónica, Occidente facilitó estas ayudas por una razón de peso: la continuidad a cualquier precio de las reformas de mercado, que sólo Yeltsin parecía garantizar. Por lo demás, a falta de ingresos directos, en concepto de impuestos o de cobros de exportaciones, los gobiernos de Chernomyrdin recurrieron a la emisión de deuda pública para sus necesidades financieras. La combinación de asistencia exterior, apaños contables y regulación monetaria permitió que 1997 terminara con un crecimiento económico del 0,4% y una inflación históricamente baja, del 11%.

Al mismo tiempo, Chernomyrdin protagonizó destacadas actuaciones diplomáticas y de política exterior. Por un lado, sustituyó a Yeltsin, por razones de salud o de oportunidad política, en eventos tales como la firma solemne en París del acuerdo de paz para Bosnia-Herzegovina (15 de diciembre de 1995), la 22ª cumbre del G-7 en Lyon (27 a 29 de junio de 1996) y la V Conferencia de jefes de Estado y de Gobierno de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) en Lisboa (2 a 3 de diciembre de 1996). También estuvo al frente del Comité Ejecutivo Intergubernamental encargado de desarrollar el tratado constitutivo, en 1996, de la Comunidad de Repúblicas Soberanas con Bielarús (luego elevada al rango de Unión).

Su exitosa negociación en junio de 1995 con el terrorista checheno Shamil Basáyev para la liberación de los cientos de rehenes que había tomado en el asalto a la ciudad rusa de Budennovsk, reportó a Chernomyrdin una ola de popularidad y le implicó en los entresijos del conflicto bélico. Miembro permanente del Consejo de Seguridad de Rusia, Chernomyrdin se distanció del "partido de la guerra", el grupo de altos responsables civiles y militares que apostaba por la derrota militar de los independentistas. Partidario del compromiso con el presidente checheno Aslán Masjádov, el primer ministro continuó el trabajo pacificador realizado por el general Aleksandr Lébed y el 23 de noviembre de 1996 firmó con el primero en Moscú un acuerdo interino regulatorio de las nuevas relaciones ruso-chechenas en el período provisional. El documento puso fin formal a la guerra, pero reconocía la soberanía de hecho de la república, razón por la que fue muy criticado por los nacionalistas.

1998 fue el año en que afloraron las contradicciones en las relaciones con Yeltsin, quien anunció su renuncia a un tercer mandato y su retirada en 2000. Luego de ser abroncado en público por la lentitud en el pago de los salarios públicos y en la recaudación de impuestos, el 16 de enero Chernomyrdin recibió el visto bueno de Yeltsin a una remodelación del gabinete que vino a acrecentar sus poderes como primer ministro. Pero el 23 de marzo, en una de sus típicas decisiones inesperadas, Yeltsin destituyó a todo el Gobierno por las incapacidades arriba citadas. Se especuló con que en su decisión el presidente habría intentado echar por tierra las aspiraciones sucesorias de Chernomyrdin, bien porque le había descartado como sucesor, bien porque podría desdecirse y presentarse a la segunda reelección.

Luego, el 28 de marzo, Chernomyrdin, por primera vez de una manera explícita, anunció su intención de presentarse a las elecciones. La noticia fue muy bien acogida por el lobby energético, en particular por Gazprom, y por personalidades influyentes como el magnate Borís Berezovski, entonces el más conspicuo de los oligarcas amistados con el Kremlin. Pese a que entonces las encuestas le situaban por detrás de Zyugánov, Némtsov, Lébed, Yavlinski y el alcalde de Moscú Yuri Luzhkov, el ex primer ministro precisó que su apuesta era firme, con o sin el parabién de Yeltsin, aunque él "entendía" que gozaba de aquel. De hecho, tras destituirle Yeltsin había resaltado su "lealtad" en todos los años de servicio y le había instado a que se "concentrara" para las elecciones presidenciales. Intentando descifrar las cábalas de Yeltsin, los comentaristas apuntaron ahora que la defenestración del 23 de marzo sólo había sido una advertencia de que no iba a tolerar más especulaciones y pugnas públicas sobre la cuestión del sucesor.

El nuevo gobierno del joven tecnócrata Serguéi Kirienko, para el que Chernomyrdin pidió el apoyo de la Duma, terminó el 23 de agosto tan bruscamente con su antecesor. Entonces Yeltsin dio la campanada y designó a Chernomyrdin para sucederle. El espectacular retorno de Chernomyrdin, con el intrigante Berezovski como principal valedor, sorprendió a todo el mundo, tanto más cuanto que en el ínterin había estallado la crisis del rublo, que sufrió en los mercados las mayores caídas con respecto al dólar desde 1994. Para muchos analistas Chernomyrdin era culpable de la situación, por haber permitido durante años que engordara una pirámide financiera con emisiones masivas de deuda pública que el Estado no podría devolver, y que extensos sectores de la economía siguieran desmonetarizados y sujetos al simple trueque.

Mientras el rublo se hundía y Chernomyrdin mantenía conversaciones de urgencia con el FMI, asegurándole que Rusia cumpliría los compromisos adquiridos, en la Duma su nombramiento parecía prosperar. Sin embargo, pese a que Yeltsin concedió al KPRF su participación en el Gobierno y un reequilibrio de los poderes institucionales en beneficio de la Duma y el Gobierno, Zyugánov se desdijo de los preacuerdos zanjando que Chernomyrdin había sido el "cómplice" de Yeltsin en la "destrucción" de la economía rusa. El 31 de agosto la suma de comunistas, ultranacionalistas, agrarios y algunos liberales frustró la candidatura por 252 votos contra 94, pero Yeltsin volvió a someterla a la Duma.

Chernomyrdin advirtió que el tiempo se agotaba para salvar al país "del colapso político y económico" y anunció que, de ser elegido, aplicaría un programa de excepción, con emisión controlada de moneda para cubrir los impagados, puesta del rublo en flotación para que el mercado estableciera su cotización real y, en una segunda fase, la introducción de un severo orden en todas las esferas de la economía, una suerte de "dictadura económica" que se descargaría especialmente contra la morosidad fiscal. De nada sirvieron estos enérgicos compromisos, ya que el 7 de septiembre la Duma volvió a rechazarlo por 273 votos contra 138. Yeltsin prefirió no nominar a Chernomyrdin por tercera vez, ya que un nuevo veto le habría obligado a disolver la Duma y a convocar elecciones en tres meses, perspectiva negativa para sus intereses en tales circunstancias. Así que, con la sugerencia del propio Chernomyrdin (que salió de la peripecia muy resentido con los comunistas), el presidente nombró a Yevguieni Primakov, un veterano responsable los servicios de inteligencia que sí fue del agrado del grupo de Zyugánov.

Con sus aspiraciones presidenciales todavía vigentes, el 14 de abril de 1999 Chernomyrdin fue nombrado por Yeltsin enviado especial a los Balcanes, con la misión de conseguir del Gobierno serbo-yugoslavo concesiones sobre Kosovo que obligasen a la OTAN a detener su agresión militar, considerada injustificada por Moscú. Su mediación conjunta con el presidente finlandés, Martti Ahtisaari, ante los gobiernos occidentales y el de Belgrado fue decisiva para que el 3 de junio el presidente yugoslavo Slobodan Milosevic aceptara el plan de paz elaborado por el G-8, que pasaba por el rápido repliegue de las tropas federales de la provincia de mayoría albanesa, el cese de los bombardeos aliados y la entrada de una fuerza militar internacional comandada por la OTAN. Por estas condiciones, ante las que Belgrado tuvo que plegarse, Chernomyrdin mereció fuertes recriminaciones de los diputados comunistas y ultranacionalistas, que le acusaron de hacer el juego a Occidente y de menoscabar los intereses de Rusia. El 3 de agosto dimitió de esta misión y retornó a Gazprom, para cuya presidencia de la junta de directores había sido elegido el 30 de junio.

El nombramiento el 9 de agosto de 1999 de Vladímir Putin como primer ministro trastocó todas las loterías presidenciales, ya que, tan pronto como el público aplaudió su lenguaje de dureza contra la rebeldía chechena y el desbarajuste general en el país el Kremlin le certificó como el delfín definitivo. Chernomyrdin y los demás líderes políticos se lanzaron a una serie de negociaciones interpartidistas de cara a las elecciones legislativas del 19 de diciembre, donde se jugaban las opciones presidenciales de 2000. El NDR, que a finales del año anterior había entrado en un proceso de desintegración (con los abandonos sonados de Shojin, jefe del grupo parlamentario, y del influyente gobernador de Samara, Konstantin Titov, vicepresidente del partido), trató la elaboración de listas conjuntas con la Unión de Fuerzas Derechistas (SPS) de Gaidar, Némtsov, Kirienko y Titov, y con el bloque Yedinstvo ("Unidad"), creación del entorno del Kremlin y un grupo de gobernadores regionales para arropar a Putin, pero al final Chernomyrdin decidió concurrir en solitario.

Como cabeza de lista Chernomyrdin ganó el escaño por la circunscripción de Yamalo-Nenets, pero en su conjunto el partido, con 9 parlamentarios y el 1,1% del voto, fue arrojado a la marginalidad. En la Duma fue el séptimo grupo en cuanto a escaños y en el cómputo del voto proporcional incluso fue superado por el Partido de los Pensionistas. El 31 de diciembre Chernomyrdin, luego de asegurar que nunca se situaría en la oposición a un régimen comprometido con las reformas, anunció su apoyo a la candidatura presidencial de Putin. Empezó así una aproximación al oficialismo hasta que el 27 de mayo de 2000, en su 8º congreso, el NDR decidió integrarse en Yedinstvo, a la sazón constituido como partido. El 30 de junio Chernomyrdin cesó en sus puestos directivos en Gazprom para dedicarse exclusivamente a las labores legislativas, el 26 de febrero de 2001 anunció la desaparición del grupo parlamentario de NDR y el 10 de mayo siguiente Putin gratificó esta lealtad nombrándole embajador de Rusia en Ucrania con poderes excepcionales.


(Cobertura informativa hasta 20/3/2001. Nota del editor: Viktor Chernomyrdin falleció el 3/11/2010 a los 72 años)