Jaroslaw Kaczynski

© Comunidades Europeas (2007)

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Update: 27 October 2017

Polonia

Primer ministro (2006-2007)

  • Term of office: 14 july 2006 - 16 november 2007
  • Birth: Varsovia, voivodato Mazowieckie (Masovia), 18 june 1949
  • Political party: Ley y Justicia (PiS)
  • Profession: Investigador y asesor jurídico
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El 14 de julio de 2006 Polonia marcó un registro político sin precedentes conocidos en la historia con la asunción como primer ministro de Jaroslaw Kaczynski, cuatro días después de ser nombrado para el puesto por su propio hermano y gemelo, Lech Kaczynski, a la sazón presidente de la República desde diciembre de 2005. Esta insólita situación, a la que, fuera de las acusaciones de intransigencia, se ha llegado por mecanismos estrictamente democráticos, arroja más incertidumbre, dentro y fuera de Polonia, a la ya suscitada por la agenda política del partido de derecha tradicionalista fundado por los hermanos y ahora presidido por Jaroslaw, Ley y Justicia (PiS), el cual gobierna en inestable coalición con unos socios ultranacionalistas y agrarios de marcado euroescepticismo.

(Texto actualizado hasta julio de 2006)

Biography

1. Dos hermanos gemelos militantes de Solidaridad
2. Una década en el segundo plano de la política polaca
3. Una alternativa derechista para el electorado polaco: el partido Ley y Justicia
4. El proceso de conquista del poder institucional


1. Dos hermanos gemelos militantes de Solidaridad

Son tales el paralelismo vital y el grado de compenetración de los hermanos Jaroslaw y Lech Kaczynski desde sus días de infancia hasta el momento, a caballo entre 2005 y 2006, del asalto al poder de las instituciones del Estado polaco que acometer la biografía de uno de ellos, en este caso Jaroslaw, supone plagiar parcialmente la del otro. Jaroslaw, que sólo puede distinguirse de su hermano por los detalles del par de lunares que aquel luce en nariz y mejilla y que él no tiene, y por no llevar el anillo de casado dada su condición de soltero, es el mayor de estos gemelos virtualmente idénticos: su madre, filóloga de profesión, le alumbró 45 minutos antes que a Lech. El padre, Rajmund Kaczynski, un veterano de la lucha contra el ocupante alemán durante la Segunda Guerra Mundial en las filas del Armia Krajowa, el ejército clandestino de la resistencia, se ganaba la vida como ingeniero. Los Kaczynski constituían un ejemplo de la clásica familia polaca, apegada a las tradiciones, el patriotismo y la fe católica, que soportaba el régimen político comunista impuesto por los soviéticos con absoluta resignación.

Los gemelos compartieron aula escolar en su Varsovia natal y en 1962, cuando tenían 13 años, tuvieron una experiencia realmente peculiar: actuaron de protagonistas en una película de aventuras realizada por el Estado y destinada al público infantil que era la adaptación a la gran pantalla del relato O dwóch takich, co ukradli ksiezyc (Dos que robaron la Luna), una de las obras más populares del autor de cuentos Kornel Makuszynski. El aspecto rubicundo y angelical de los niños debió de decidir su selección por los productores de una película que tuvo mucho éxito y que convirtió a los gemelos en celebridades, dejando una impronta en la memoria colectiva de aquellos años grises que cuatro décadas más tarde iba a resultarles muy útil para sus ambiciones políticas. En el filme, Jaroslaw y Lech interpretaban a Placek y Jacek, dos gemelos revoltosos y avariciosos que conciben el plan de capturar a la Luna para venderla a buen precio y convertirse en millonarios.

Tras completar el bachillerato, los Kaczynski se matricularon en la Universidad de Varsovia para estudiar Derecho y Administración Pública. Una vez obtenida la licenciatura emprendieron estudios de doctorado que culminaron también el mismo año, en 1976, sólo que Jaroslaw se doctoró por la Academia Polaca de Ciencias, centro donde había trabajado su madre, y en la especialidad de Derecho Administrativo, mientras que Lech lo hizo por la Universidad de Gdansk y en Derecho Laboral. Aunque Jaroslaw se colocó de investigador en un instituto politológico de la Academia de Ciencias y luego en el campus de la Universidad de Varsovia en Bialystok, y Lech se puso a dar clases en la Facultad de Derecho de Gdansk, los hermanos no solían pasar mucho tiempo separados.

Juntos se involucraron en el activismo político y sindical de signo anticomunista que fue ganando ímpetu en el país tras los graves disturbios antigubernamentales de 1970, los cuales obligaron al Partido Obrero Unificado Polaco (PZPR), la formación marxista que detentaba el monopolio del poder desde 1947, y a la potencia tutelar, la URSS, a reemplazar en la Primera Secretaría a Wladyslaw Gomulka por Edward Gierek.

En la segunda mitad de la década de los setenta los hermanos cooperaron con dos organizaciones disidentes que jugaron al gato y el ratón con un régimen que no las toleraba: el Comité de Autodefensa de los Trabajadores (KOR), puesto en marcha en 1976 por un grupo de intelectuales independientes; y los Sindicatos Libres, que en 1980 lanzaron una vasta campaña de huelgas y movilizaciones en protesta por el deterioro de las condiciones de vida, la mezquindad de los salarios y las serias restricciones impuestas a los derechos de los trabajadores. Uno de ellos, el electricista industrial Lech Walesa, se reveló como un dirigente nato que arrastró al Gobierno a la mesa de negociaciones y que simbolizó en todo el mundo la lucha emprendida por los obreros polacos contra un régimen político que se llamaba a sí mismo obrerista.

Los hermanos se unieron al Sindicato Autogestionado Independiente Solidaridad (Niezalezny Samorzadny Zwiazek Zawodowy Solidarnosc), activado por Walesa, sus compañeros de Gdansk y otros 29 comités regionales el 17 de septiembre de 1980. Fue inmediatamente después de prestar ambos asesoría jurídica al Comité Interempresarial de Huelga, que en agosto, con cuartel general en los astilleros de la urbe portuaria y bajo el liderazgo carismático de Walesa, había entablado un pulso muy duro con el Gobierno, el cual se vio obligado a firmar el célebre Protocolo de 21 puntos, un paquete de garantías de derechos y libertades de ámbito laboral que no tardó en ser sobrepasado por las reivindicaciones de calado más político.

Jaroslaw y Lech se identificaron con el ala maximalista de Solidaridad, que en el I Congreso Nacional del sindicato, transcurrido en Gdansk en septiembre y octubre de 1981, sostuvo un fuerte enfrentamiento con los sectores moderados y gradualistas, modulados con la estrategia de Walesa, por sus llamamientos a negociar duro con el Gobierno comunista y a avanzar hacia la ruptura del sistema político. Los riesgos de una confrontación crítica que habría podido provocar la intervención del Ejército soviético fueron atajados el 13 de diciembre de 1981 por el general Wojciech Jaruzelski, que ostentaba los cargos de primer ministro y primer secretario del PZPR, dando un golpe de Estado, formando un Consejo Militar de Salvación Nacional, declarando la ley marcial y proscribiendo a Solidaridad.

Apenas se han divulgado informaciones sobre las actividades de Jaroslaw Kaczynski en los años de vigencia de la ley marcial y de la normalización emprendida por Jaruzelski en julio 1983 con el levantamiento de aquella. Se sabe que, a diferencia de Lech, que sufrió la privación de libertades hasta la suspensión del estado de guerra en diciembre de 1982, él no fue arrestado. Como miembro de un sindicato ilegal, su estatus era el de un activista que se desenvolvía a caballo entre la clandestinidad y la tolerancia parcial del régimen, que sin duda le tenía bajo estrecha vigilancia. A propósito de estos años su biografía oficial dice únicamente que fue uno de los animadores de la ONG Comité de Helsinki por los Derechos Humanos en Polonia.

Entre tanto, su hermano desarrollaba una labor bastante más conspicua como asesor legal de Walesa, miembro de los órganos montados por Solidaridad para sobrevivir en el período de clandestinidad y, finalmente, a comienzos de 1989, miembro de la delegación del sindicato que sostuvo con el Gobierno comunista las negociaciones llamadas de Mesa Redonda, las cuales produjeron un histórico acuerdo para la legalización de Solidaridad (17 de abril) y la apertura de un proceso de transición política desde la dictadura del partido único hasta un sistema pluralista y, por el momento, semicompetitivo.


2. Una década en el segundo plano de la política polaca

Tras el retorno de Solidaridad a la legalidad, Jaroslaw empezó a trabajar como editor del semanario del sindicato, Tygodnik Solidarnosc, pero no desperdició la ocasión de iniciar la carrera de político profesional de la mano de su hermano. En las elecciones directas pero parcialmente democráticas del 4 y el 18 de junio de 1989 al nuevo Parlamento bicameral, los Kaczynski figuraron entre los 99 candidatos de la lista Comité de Ciudadanos de Solidaridad (KOS) que ganaron el escaño en el Senado de 100 miembros (el escaño restante fue para un independiente).

Tan apabullante triunfo de Solidaridad, que humilló a los comunistas y que preocupó al propio Walesa porque podría poner en peligro el consenso nacional, tan laboriosamente forjado, en pro de las reformas democráticas, tuvo su reflejo también en la elección para la Cámara baja, el Sejm, de 460 miembros, sólo que allí las reglas del juego pactadas en abril estipulaban que el 35% de los escaños, es decir, 161, quedaba abierto a la libre competencia en las urnas y que el otro 65% era de designación no electoral por el PZPR y sus organizaciones satélites. El resultado fue que el KOS se adjudicó la totalidad de esos 161 escaños.

Jaroslaw y Lech ocuparon su escaño en el grupo legislativo registrado por el KOS, el Partido Parlamentario de los Ciudadanos (OKP), y el primero además representó a Solidaridad en las negociaciones que condujeron a la formación en agosto del nuevo Gobierno de unión nacional participado por el PZPR (el cual se transformó en enero de 1990 en la Socialdemocracia de la República de Polonia, SdRP) y presidido por el destacado intelectual católico y ex consejero del sindicato Tadeusz Mazowiecki.

El OKP fue muy pronto pasto de las fricciones internas y en cuestión de meses quedaron perfilados en su seno dos campos rivales. Los Kaczynski ganaron relieve como exponentes del ala más conservadora, tradicionalista y hostil a los comunistas, que jaleaba los ataques dirigidos por Walesa contra Mazowiecki por mantener en el Gobierno a los representantes del antiguo partido único (los ministros de la SdRP terminaron siendo despedidos en julio de 1990) y que apoyaba las ambiciones presidenciales del Nobel de la Paz y presidente del sindicato. En frente tenían a los partidarios de Mazowiecki, que hacían gala de unos planteamientos más centristas y liberales. El cisma entre "populares" e "intelectuales" esta servido y el movimiento político-sindical Solidaridad, en realidad una constelación de grupos y personas con ideas que iban desde la extrema derecha hasta la socialdemocracia, comenzó un imparable proceso de disgregación.

Los Kaczynski tiraron la primera piedra el 12 de mayo de 1990 con la creación del Acuerdo de Centro (Porozumienie Centrum, PC), un partido que a pesar de su nombre tenía una orientación claramente conservadora, de derecha con algunos rasgos socialcristianos. El PC empezó siendo presidido por Jaroslaw, que adoptó así un perfil exclusivamente político en tanto que Lech –aunque por poco tiempo- siguió teniendo un pie en el campo sindical como vicepresidente primero de Solidaridad, y desde el primer momento fue visto como una plataforma al servicio de la aspiración de Walesa de sustituir a Jaruzelski en la Presidencia de la República en las elecciones de diciembre, la cual materializó a costa de la postulación de Mazowiecki. La respuesta de los aliados del primer ministro, encabezados por personalidades prestigiosas como Bronislaw Geremek, Leszek Balcerowicz, Zbigniew Bujak, Jacek Kuron y Adam Michnik, fue poner en marcha el Movimiento Cívico Acción Democrática (ROAD), que luego daría lugar al partido Unión Democrática (UD).

Tras tomar posesión de la jefatura del Estado, el 22 de diciembre de 1990, Walesa reclutó a Jaroslaw para dirigir la Cancillería de la Presidencia de la República, oficina que confería a su titular el rango de ministro de Estado. Los gemelos venían de compartir bancada en el Senado y en marzo de 1991 reanudaron su labor bajo un mismo techo institucional, y más estrechamente aún, porque Walesa puso también a su servicio a Lech, quien entró a su vez en la Cancillería presidencial como ministro de Estado para Asuntos de Seguridad. Además, el PC participó como socio en el Gobierno de coalición formado por el liberal Jan Krzysztof Bielecki a principios de enero a raíz de la dimisión de Mazowiecki.

El siguiente movimiento político de los hermanos fue candidatear en las elecciones al Sejm del 27 de octubre de 1991, que a diferencia de los comicios de 1989 fueron enteramente democráticas. El sistema electoral proporcional benefició al PC, que con sólo el 8,7% de los sufragios –el atomizado sistema de partidos polaco produjo un Parlamento también atomizado- recibió 44 escaños, siendo la cuarta fuerza más votada. Su particular pugna con la UD fue ganada por el partido de Mazowiecki por un pequeño margen de votos y escaños. En los cabildeos partidistas que siguieron, los Kaczynski se las arreglaron para que uno de los suyos, el abogado Jan Olszewski, fuera designado en diciembre primer ministro de un gobierno de coalición minoritario que incluyó a la Alianza Campesina (PL) y a la Unión Nacional Cristiana (ZChN), otra formación de derechas nacida del semillero de Solidaridad, aunque más próxima a la Iglesia Católica.

Las relaciones de los Kaczynski con Walesa empezaron a resentirse nada más comenzar la legislatura porque el presidente se dirigió primero a la UD, en la persona de Geremek, para el encargo de formar el nuevo gobierno, lo cual fue recibido por aquellos como una afrenta. La negativa del PC a negociar con la UD frustró la primera elección de Walesa, quien se vio obligado a nombrar a Olszewski para desbloquear la situación. Pero el rencor ya estaba sembrado: Jaroslaw se despidió de la Cancillería y Walesa empezó a dedicarse a interferir con tics autoritarios en el trabajo de un Gobierno cuya política era en parte dictada por los hermanos. En el cruce de recriminaciones, Walesa acusó a su ex colaborador de haber malversado los caudales de la oficina presidencial.

La ruptura culminó con gran estrépito en junio de 1992, cuando Walesa azuzó una moción de censura parlamentaria y obtuvo la dimisión de Olszewski porque el ministro del interior, Antoni Macierewicz, de la ZChN, amagaba con incluirle, nada menos que a él, en una lista negra de antiguos colaboradores del régimen comunista susceptible de ser judicializada por el Ministerio Público. El caso era que Olszewski estaba generando mucha crispación en el Parlamento con su campaña demagógica de desenmascaramiento de supuestos confidentes y chivatos de la policía política de la dictadura, una iniciativa que contaba con la plena aquiescencia, sino con la instigación, de los Kaczynski.

La irritación de los hermanos por la caída del Gobierno de Olszewski, a quien recriminaron su incapacidad para ganar el apoyo de la UD al plan presupuestario y con el que terminaron rompiendo, se manifestó a las claras en la negativa a participar en el nuevo Gobierno de coalición presidido por Hanna Suchocka, una miembro de la UD. El PC fue el único partido parlamentario relevante salido de Solidaridad que se mantuvo fuera de este ejecutivo, el cual resultó ser tanto o más conflictivo que el precedente. En el Sejm, el Centrum polaco pasó a ejercer una oposición calificada de "suave", a pesar de las denuncias tremendistas por Jaroslaw de una "contraofensiva comunista" en el país y de una supuesta alianza tácita entre la "nomenklatura" y el campo de Walesa para satisfacer sus respectivos intereses.

A las elecciones legislativas anticipadas del 19 de septiembre de 1993 el PC llegó muy debilitado por las defecciones, en buena parte relacionadas con el estilo de mando de Jaroslaw, tachado de sectario e intransigente. La escisión capitaneada por Olszewski, llamada Movimiento por la República (RdR), se avino a cancelar las hostilidades y a acudir a las urnas en alianza con el PC, pero el nuevo sistema electoral, que exigía el 5% de los votos a las listas solas y el 8% a las coaliciones para obtener representación, penalizó a ambos. La lista PC-RdR sólo recabó el 4,4% de los sufragios, así que los hermanos perdieron sus escaños. El Gobierno pasó a manos de la coalición de izquierdas formada por la Alianza de la Izquierda Democrática (SLD, cuyo principal integrante era el SdRP) y el Partido Campesino Polaco (PSL), con el líder de éste último, Waldemar Pawlak, como primer ministro.

Tras esta debacle, Jaroslaw emprendió conversaciones con partidos doctrinalmente afines para recomponer el maltrecho y fragmentado campo del centroderecha católico. El resultado fue, en mayo de 1994, una no muy convincente "confederación" denominada Convenio por Polonia (PdP), en compañía del RdR, la ZChN, la PL y la Coalición Conservadora (KK). Entonces, ya funcionaba otro bloque de derechas, el integrado por la Unión por una Política Real (UPR), el Partido Conservador (PK), el Partido Cristiano Demócrata (PChD) y el Partido Cristiano Campesino (SLCh).

En el VIII Congreso Nacional de Solidaridad, celebrado en Poznán a finales de junio de 1996, el sindicato, bajo la presidencia de Marian Krzaklewski, aprobó la articulación de un frente político capaz de derrotar en las elecciones legislativas de 1997 al Gobierno izquierdista que entonces presidía Wlodzimierz Cimoszewicz, de la SdRP. La iniciativa se concretó en la alianza Acción Electoral de Solidaridad (AWS), que agrupó a una treintena larga de partidos y organizaciones del centro y la derecha emanados del movimiento Solidaridad. Kaczynski fue uno de los cabezas de facción que aceptó embarcarse en el proyecto AWS, que sin la participación de los centristas, a fin de cuentas el partido más fuerte de esta nebulosa ideológica, habría adolecido de una debilidad congénita. En el IV Congreso del PC, en abril de 1997, se dio luz verde a la operación a la vez que Kaczynski era reelegido casi por unanimidad como presidente del partido. En esta cita se oyeron muy alto los mensajes a favor del ingreso de Polonia en la OTAN y de rechazo a las "orientaciones prorrusas" detectadas en ciertos sectores de la sociedad.

Tras constituirse la AWS como una federación de partidos con Krzaklewski de presidente –una duplicidad de jefaturas, del brazo sindical y del brazo político, que terminaría siendo muy perjudicial para el movimiento-, Kaczynski se presentó candidato al Sejm, pero, paradójicamente, lo hizo como independiente en la lista del nuevo partido montado por Olszewski, el Movimiento por la Reconstrucción de Polonia (ROP), que no formaba parte de la AWS, y a pesar de rechazar el ex primer ministro su petición de concurrir en una lista conjunta ROP-PC. El 21 de septiembre de 1997 la coalición de Solidaridad se adjudicó la victoria por mayoría simple con el 33,8% de los votos y 201 escaños. El ROP quedó en un discreto quinto lugar con el 5,6% y 6 escaños, uno de las cuales fue para Kaczynski. El 31 de octubre Jerzy Buzek, un miembro poco conocido de la AWS, formaba gobierno de coalición con la Unión de la Libertad (UW), partido sucesor de la UD.

A los pocos días Kaczynski sorprendió a sus conmilitones con la notificación de su dimisión como presidente del partido, que se mantuvo secreta durante unas semanas. Según él, con esta acción pretendía favorecer la unificación en un solo partido de los integrantes de la AWS. El proceso supondría la disolución del PC, pero ningún sacrificio era poco para resguardar al país "del retorno de los comunistas". El 10 de enero de 1998, al poco de naufragar unas negociaciones con Olszewski sobre la fusión del PC y el ROP, Kaczynski materializó su renuncia a las presidencias tanto del Consejo Político Nacional, el máximo órgano ejecutivo, como del Comité Central del partido. Su sucesor al frente de la primera instancia, Antoni Tokarczuk, descartó cualquier plan de absorción del PC por la AWS, en cuyo seno se acababa de articular un nuevo partido lanzado por Krzaklewski, el Movimiento Social de la Acción Electoral de Solidaridad (RS AWS), y apostó por afianzar la posición interna en la federación.

El 25 de mayo siguiente Kaczynski anunció que se daba de baja como militante del partido que había fundado. No explicó las razones de su partida y se limitó a decir que en lo sucesivo sería un diputado independiente. La prensa achacó esta espantada en dos actos a un enfado por la negativa de los centristas a refundar la AWS –dando lugar a una sola estructura orgánica a cuyo frente él, sin duda, se veía- y, no menos importante, a vetar el nombramiento de Suchocka (UW) como ministra de Justicia del Gobierno de Buzek. Lo que sucedió después fue que Tokarczuk y una mayoría de miembros del PC convergieron con el PChD de Pawel Laczkowski y los restos del RdR que no habían seguido a Olszewski en el proyecto del ROP, dando lugar en septiembre de 1999 al Partido Polaco de Cristianodemócratas (PPChD), con Tokarczuk de presidente y la voluntad de seguir insuflando vida a una AWS que ya estaba dando fuertes síntomas de agotamiento.

En el trienio siguiente a 1998 Kaczynski se mantuvo en la trastienda de la política polaca, aguardando el momento adecuado para, junto con su hermano, lanzar un nuevo proyecto partidista de derechas que sedujera a los descontentos con la gestión gubernamental de la AWS. Lech retornó a la política activa en junio de 2000, cuando Buzek le nombró ministro de Justicia en sustitución de Suchocka, en el contexto de la ruptura entre el núcleo duro de la AWS y la UW, que reclamaba una política económica liberal sin complejos. En el año largo que fungió de ministro de Justicia, hasta que en julio de 2001 fue destituido por Buzek, Lech Kaczynski tuvo tiempo de mostrar sus credenciales de paladín de la lucha contra el crimen, labor que, según las encuestas, gustó a la población.


3. Una alternativa derechista para el electorado polaco: el partido Ley y Justicia

Las contradicciones del "doble liderazgo" de Buzek, jefe del RS AWS desde 1999, y Krzaklewski, jefe de la federación AWS y que en octubre de 2000 fue vapuleado por el titular socialdemócrata, Aleksandr Kwasniewski, en las presidenciales, unidas a los escándalos de corrupción y a las incertidumbres sobre el curso de la economía y sobre la fecha del ingreso en la Unión Europea (UE), sumieron a una alianza que, a pesar del ancestro común, siempre había sido heterogénea y rica en capitanes con ganas de mandar en un pandemónium de recriminaciones, dimisiones y deserciones.

Los Kaczynski eran de los que más descontentos estaban con la presente situación. Ya en marzo de 2001, con la mirada puesta en las elecciones legislativas de después del verano, empezaron a operar unos comités provinciales que proponían la creación de un nuevo partido de derecha consagrado a la "regeneración" de la turbulenta política nacional. La agrupación tomó un nombre contundente que epitomaba las intenciones de sus promotores: Ley y Justicia (Prawo i Sprawiedliwosc, PiS). El 26 de abril de 2001 Lech fue elegido por Jaroslaw y otros diez legisladores y políticos presidente del primer Comité Nacional del PiS, tras lo cual rechazó el llamado, hecho por Buzek y Krzaklewski casi con tono suplicante, de que encabezara el comité electoral de la AWS, ahora apellidada "de Derecha" (AWSP). Los gemelos estaban decididos a pilotar su propio proyecto de reorganización del campo conservador sin la servidumbre que suponía trabajar desde dentro de la jaula de grillos en que se había convertido la AWS.

La convención constitutiva del PiS tuvo lugar el 9 de junio y en ella participaron representantes de la familia política del ministro de Cultura y Patrimonio Nacional, Kazimierz Michal Ujazdowski, que acababa de establecer el partido Alianza de Derecha (PP) a partir de sendas disidencias de la ZChN y el Partido Popular Conservador (SKL), más algunos tránsfugas del ROP. Aunque el PiS era en una empresa conjunta de los dos hermanos al igual que lo había sido el ya extinto PC, esta vez la jefatura nominal del partido recayó en Lech. Jaroslaw optó por permanecer en un plano ligeramente posterior, desde el cual fungió como una especie de eminencia gris.

Subidos a un discurso polemista y sin hacerle ascos al populismo y a ciertas insinuaciones rupturistas más propias de los partidos anti-sistema, los hermanos Kaczynski preconizaban la dotación de amplias prerrogativas al Estado para combatir la corrupción -de proporciones cancerosas en la función pública, las instituciones políticas y los actores económicos-, castigar severamente la delincuencia común –entre otras medidas, pedían restablecer la pena de muerte para los crímenes más nefandos-, reforzar el control de las fronteras nacionales, universalizar la asistencia sanitaria y la educación escolar, así como expandir la vivienda socialmente protegida, todo con cargo al erario público, y divulgar las identidades de quienes habían estado a sueldo de la policía política comunista.

Cuando vislumbraban el advenimiento de una "Cuarta República" en Polonia, los Kaczynski expresaban su deseo de revisar y superar una forma de hacer política en el país eslavo basada en el amiguismo y en el reparto endogámico de prebendas cuando unos u otros alcanzaban el poder, así como algunas herencias de la transición pactada en 1989, fundamentalmente el borrón y cuenta nueva hecho de los abusos y violaciones del régimen comunista, que había resultado muy injusto para tantísimos polacos represaliados. En otras palabras, no estaban conformes con el modelo de transición democrática sin revanchismos. Por otra parte, no ponían en tela de juicio ni el libre mercado ni las privatizaciones, pero incidían machaconamente en la transparencia del sistema, en los controles públicos y en los mecanismos de corrección social, lo que invitaba a algunos comentaristas a calificar su visión de la economía de "izquierdista", incluso de "socialista", unas etiquetas que, naturalmente, no les hacían ninguna gracia.

En materia de costumbres sociales, el PiS pintaba un autorretrato muy conservador, con constantes apelaciones a la moralidad y los valores familiares, y una oposición tajante a la liberalización del aborto y a la legalización de la eutanasia o los matrimonios homosexuales, en la línea de lo proclamado por el episcopado polaco y la Santa Sede. En política exterior, el partido se mostraba más atlantista que europeísta, estando su lectura del próximo ingreso en la UE restringida a la optimización de las ventajas para Polonia en forma de recepciones de fondos netos, por lo que podía hablarse de un enfoque a caballo entre el euroescepticismo y el eurorrealismo, de carácter eminentemente práctico y utilitarista. Si algo les inquietaba de la futura membresía comunitaria era la sujeción del Estado polaco a los "burócratas" de Bruselas. En resumidas cuentas, el PiS propugnaba que la solución de los problemas de Polonia pasaba por una vuelta a los principios tradicionales de orgullo nacional, orden social, imperio de la ley y Estado protector.

A pesar de su gran potencial electoral, su todavía cortísima vida impidió al PiS dar la campanada en los comicios del 23 de septiembre de 2001, aunque la cuota que sacó, el 9,5% de los votos y 44 diputados, entre ellos Jaroslaw, pareció más que meritoria. Además, en estas elecciones, que depararon un éxito sin precedentes a la SLD y su adlátere habitual, la Unión del Trabajo (UP) –si bien los ex comunistas no alcanzaron la mayoría absoluta-, el PiS hubo de competir por el enorme botín de votos conservadores desmovilizados por una AWSP condenada a la extinción con otras tres formaciones outsider en el sistema de partidos polaco: la Plataforma Ciudadana (PO), una opción más moderada y proeuropea, próxima al centro liberal, que animaban personalidades procedentes de la UW, la AWS y el entorno de Walesa; la sección partidista del sindicato agrario Autodefensa de la República Polaca (Samoobrona), liderado por el carismático Andrzej Lepper y exponente de un conservadurismo rural anarquizante, demagógico y con asomos xenófobos; y, la Liga de las Familias Polacas (LPR) de Marek Kotlinowski, aún más escorada al ultranacionalismo y el clericalismo, que más que euroescéptica era eurófoba.

En adelante, el PiS, situado como la tercera fuerza de la oposición tras la PO y el Samoobrona, ejerció una fiscalización dura de los gobiernos socialdemócratas, crecientemente baqueteados por contratiempos de todo tipo, que presidieron Leszek Miller y Marek Belka, y se apuntó una serie de éxitos en las urnas que le auguraban lo mejor para el gran año electoral de 2005. Lech ganó en noviembre de 2002 la alcaldía de Varsovia, puesto desde el que iba a generar abundantes controversias, y el 18 de enero de 2003, en el congreso del partido, con el objeto de tener las manos más libres para ejercer su mandato municipal, cedió la presidencia a Jaroslaw, que venía dirigiendo la bancada del PiS en el Sejm. Lech se quedó como presidente de honor del PiS, que de paso decidió solicitar el voto afirmativo, aunque sin alharacas, en el referéndum del 8 de junio sobre el ingreso de Polonia en la UE.

Lech, con sus incesantes llamamientos a pararles los pies a corruptos y delincuentes, y a desatar una "revolución moral" en Polonia, era una estrella ascendente de la política nacional, aunque prácticamente cabía decir lo mismo de Jaroslaw. Un observador podía imaginar que los gemelos trabajaban como si fueran una sola persona, pero con dos cerebros, lo que aportaba unas sinergias insospechadas. Tampoco resultaba fácil de decidir cuál de los dos era menos punzante en sus manifestaciones públicas o concitaba menos irritación en sus adversarios. Antes de las elecciones de 2001 los hermanos abrieron la caja de los truenos al denunciar que Walesa tenía a sus espaldas diversos delitos que no especificaron, lo que provocó una demanda por calumnias del ex presidente al segundo de los hermanos. Posteriormente, en mayo de 2003, Jaroslaw fue asimismo denunciado por la SLD por haberse referido a este partido como una "organización criminal".

En las elecciones del 13 de junio de 2004 al Parlamento Europeo, celebradas mes y medio después de ingresar Polonia en la UE, el PiS ascendió al 12,7% de los votos, quedó tercero tras la PO y la LPR, y aventajó a la SLD, que sufrió un descalabro. Las desventuras del Gobierno dirigido por los socialdemócratas, con un rosario de escándalos de corrupción, dimisiones ministeriales, escisiones partidistas y desavenencias en torno a los presupuestos, amén del paro desaforado y la impopular participación en la ocupación militar de Irak, brindaban munición constante a las recriminaciones del PiS. En especial, los Kaczynski hicieron su agosto político a costa de la delicada posición de Polonia en las negociaciones intergubernamentales sobre el nuevo sistema de voto para la toma de decisiones no unánimes en el Consejo de la UE, que era el elemento crucial de la reforma institucional contemplada en el borrador del Tratado de la Constitución Europea.

Miller, con su defensa a ultranza del sistema de cuotas nacionales de votos fijado por el Tratado de Niza de 2000, que privilegiaba a Polonia pero cuya validez había sido circunscrita por la Convención Europea al quinquenio 2004-2009, hizo fracasar el Consejo Europeo de Bruselas en diciembre de 2003. Entonces, el PiS alabó la firmeza mostrada por el primer ministro en la defensa de los intereses nacionales, ya que la alternativa presentada por la Convención Europea y asumida por la Conferencia Intergubernamental, según la cual la aprobación de las decisiones ministeriales por mayoría cualificada requería una doble mayoría, representando la primera al 50% de los estados y la segunda al 60% de los habitantes de la UE, era vista como una grave pérdida de poder para Polonia, que con sus 38 millones de habitantes era un estado miembro de tipo medio-grande, de la categoría de España.

Pero el sucesor de Miller, Belka, toda vez que el cambio de gobierno en España había dejado a Polonia completamente sola ante el resto de socios en su rechazo a la doble mayoría, se plegó a la urgencia de aprobar el texto final de la Constitución Europea en el Consejo Europeo celebrado en Bruselas el 17 y el 18 de junio de 2004, donde aceptó un sistema basado en los umbrales elevados al 55% de estados y el 65% de población. Los Kaczynski reaccionaron de manera furibunda contra la "capitulación" y la "traición" de Belka, quien no sólo se había rendido a una reforma institucional que, según ellos, pese a las modificaciones, seguía siendo lesiva para Polonia, sino que además había transigido con la no mención en la futura Constitución de las raíces cristianas de Europa, algo inconcebible para los partidos católicos polacos.

A raíz de la actuación del Gobierno socialdemócrata en el Consejo de Bruselas, y entonando con las corrientes de euroescepticismo y nacionalismo que barrían Polonia, Jaroslaw y Lech hicieron campaña en contra de la Constitución Europea, que tenía por delante un complicado proceso de ratificación país por país. Así que no pudieron menos que felicitarse del resultado negativo del referéndum celebrado en Francia en mayo de 2005, ya que este no, junto con el que siguió en Holanda días después, hería de muerte a un texto europeo en el que no creían.

Los coqueteos de los Kaczynski con el euroescepticismo se manifestaron también en su rechazo a un programa que persiguiera la adopción del euro en un plazo más o menos corto. El planteamiento de que no había prisa para la mudanza monetaria fue uno de los puntos de fricción con la PO que ahora presidía Donald Tusk, poniendo de relieve que, tal vez, a estos dos partidos del centro-derecha les separaban más cosas de las que les unían, aunque también era cierto que el PiS no se sentía capaz de establecer una alianza electoral más que con los liberales. Otra divergencia importante se suscitó a propósito de las propuestas en fiscalidad: aunque los dos partidos estaban de acuerdo en bajar los tributos, el PiS se opuso a la pretensión de la PO de introducir el tipo de retención único, del 15%, en los impuestos sobre la renta, a las empresas y al consumo (IVA), por parecerle antisocial. Además, la PO no se privó de presentar candidato a las presidenciales, el propio Tusk.

El 19 de marzo de 2005, tal como se esperaba, el alcalde de Varsovia, subido en una cresta de popularidad, anunció su decisión de disputar las elecciones presidenciales de octubre. Simultáneamente, su hermano Jaroslaw presentó el llamado Programa para una Nueva Polonia, que incluía nada menos que un borrador de nueva Constitución nacional, la cual podía y debía "poner los cimientos de un nuevo Estado y de un nuevo contrato social". El texto manifestaba que Polonia era un país basado en los valores cristianos y contemplaba una profunda reforma política, con la reducción de los diputados del Sejm a 360 y los senadores a 30, y el desequilibrio del actual sistema de gobierno, de tipo mixto, en favor del presidente de la República, que recibiría atribuciones hasta ahora privativas del Consejo de Ministros.

Un gobierno dirigido por el PiS, además, establecería una Comisión de la Justicia y la Verdad que se encargaría de investigar y sacar a la luz todas las irregularidades, sinecuras y abusos cometidos por los funcionarios del Estado y los partidos desde 1989. Según Lech, Polonia andaba necesitada de "sentido común, restauración de la justicia y observancia de la ley". El 16 de julio el partido le proclamó formalmente su candidato presidencial bajo el eslogan de Un presidente honesto, una Polonia fuerte y honesta.


4. El proceso de conquista del poder institucional

En la larga cuenta atrás de las presidenciales del 9 de octubre de 2005, las encuestas situaron en cabeza unas veces a Kaczynski, otras veces a Tusk y otras al aspirante de la SLD, el presidente del Sejm y ex primer ministro Cimoszewicz, a quien el justicialista quiso ningunear tachándole de "muñeca Barbie del poscomunismo". Después de retirarse Cimoszewicz, la carrera de las presidenciales quedó reducida a dos corredores, Kaczynski y Tusk, quien en las últimas semanas se puso por delante. Aunque no podía hablarse de una lucha fratricida, la división del voto un día acaparado por la desaparecida AWS era un hecho. Así, Tusk recibió el respaldo de Walesa y sus simpatizantes, en tanto que Kaczynski se aseguró el parabién del sindicato Solidaridad, que valoraba positivamente la importancia dada a las políticas sociales. Pero al candidato del PiS le salieron apoyos adicionales desde la extrema derecha; así, algunos sectores ultracatólicos rurales apelaron al voto útil en su favor para impedir la victoria de Tusk, detestado en los ambientes reaccionarios por sus credenciales liberales, proeuropeas y laicas.

Claro que antes del envite personal del 9 de octubre estaba la elección legislativa del 25 de septiembre. Allí, el PiS, según los sondeos, concurría en situación claramente desventajosa con respecto a la PO, que nutría su electorado de las clases medias urbanas. El 21 de septiembre, Jaroslaw, a todas luces el principal estratega de toda esta operación de asalto al poder que iba a tener unos resultados espectaculares, volvió a encender las acusaciones de homofobia ultramontana dirigidas contra su hermano, que como alcalde de Varsovia venía distinguiéndose por prohibir las manifestaciones reivindicativas de gays y lesbianas, al afirmar que a los gays no se les debería permitir ejercer de profesores en las escuelas. Al día siguiente, un responsable del PiS, Adam Bielan, realizó unas declaraciones que dejaron en el aire la duda sobre si su partido, en el caso de llegar al poder, emprendería acciones para impedir que profesionales de orientación homosexual trabajaran en puestos que requieren el contacto directo con niños.

La polémica sobre la homofobia de los hermanos estaba servida y a partir de ahora iba a envolver especialmente a Jaroslaw. Su condición de soltero, apegado a su anciana madre, con la que seguía viviendo en su piso de Varsovia acompañados de un gato, alimentaba las especulaciones sobre si no sería él mismo un homosexual. Se trataba, en realidad, de un añejo y persistente rumor. Las insinuaciones sobre la orientación sexual de Kaczynski, lanzadas contra el presidente del PiS con intención de zaherir, fueron hechas por políticos y periodistas que aseguraban saber de primera mano no sólo que Kaczynski era gay, sino que había tenido una pareja masculina estable; en octubre de 2006 Walesa iba a reafirmarse en lo declarado en 1993 en una entrevista televisiva, sobre que una vez había invitado a su fiesta de cumpleaños a "Lech Kaczynski y su esposa, y a Jaroslaw Kaczynski y su marido", pero que ninguno de ellos se presentó.

El 25 de septiembre de 2005 los Kaczynski demostraron a las claras que la retahíla de polémicas que les perseguía no espantaban al electorado, al contrario: con el 27% de los votos y 155 escaños, el PiS ganó por mayoría simple, seguido de cerca por la PO, que obtuvo respectivamente el 24,1% y 133. A considerable distancia quedaron el Samoobrona (11,4% y 56), la SLD (11,3% y 55, unos resultados que, aun siendo pésimos, no fueron la catástrofe vaticinada a los socialdemócratas), la LPR (8% y 34) y el PSL (7% y 25). Se vio claramente que el PiS había basado en buena medida su sensacional rebote en la succión del voto previamente destinado a la LPR, que ahora dirigía Roman Giertych, y a la centrista UW, cuyo sucesor, el Partido Democrático (PD, puesto en marcha en mayo por Wladyslaw Frasyniuk y que, entre otros, había conseguido el fichaje del propio primer ministro saliente, Belka), se quedó fuera del Parlamento. El partido de Tusk se había estancado en relación con las europeas de 2004, cuando obtuvo exactamente la misma cuota de votos.

El PiS ganó el derecho a formar el nuevo Gobierno, que tendría que ser de coalición con los liberales si quería ahorrarse las servidumbres de la minoría parlamentaria. Con Lech ocupado en las presidenciales, el candidato natural al puesto de primer ministro era Jaroslaw, que repetía mandato de diputado. Pero si éste se ponía a dirigir el Consejo de Ministros y su hermano se convertía en el sucesor de Kwasniewski, entonces se produciría una situación verdaderamente insólita, susceptible de alimentar estupor incesante y comentarios maliciosos sobre dos titulares del Ejecutivo bicéfalo mutuamente sustituibles (aunque, en realidad, las pecas de Lech no permitirían semejante escenario de política-ficción). Jaroslaw salió a atajar la incertidumbre asegurando que si su hermano ganaba en las presidenciales, él no sería primer ministro.

Lo que sucedió el 9 de octubre fue que Tusk se puso en cabeza con el 36,3% de los votos. Lech Kaczynski recibió el 33,1% y se aseguró el paso a la segunda vuelta. En la estacada quedaron el anarco-agrario Lepper, el socialdemócrata Marek Borowski, el campesino Jaroslaw Kalinowski y otros siete aspirantes. Ya se sabía que ningún candidato iba a poder proclamarse presidente a las primeras de cambio, así que la noticia más destacada de la jornada fue la baja participación, el 49,7%, 11 puntos menos que en 2000. Aunque Lech aún podía perder, y, por ende, Jaroslaw verse exonerado de su autorrestricción, el PiS no quiso supeditar el calendario del nuevo curso legislativo al desenlace de las presidenciales. Además, encargar a Jaroslaw la formación del Gabinete a buen seguro no beneficiaría a Lech en la segunda vuelta.

Así que el 19 de octubre, tan pronto como Belka presentó la dimisión formal, Kwasniewski, de acuerdo con la notificación realizada por los justicialistas, nombró primer ministro a uno de los capitanes del PiS, Kazimierz Marcinkiewicz, un economista y diputado poco conocido que días atrás había acrecentado la fama del PiS, ganada a pulso, como partido homófobo por comparar a los gays con una especie de infección social que era necesario frenar. Mientras Marcinkiewicz intentaba articular un programa de gobierno con la PO, tarea que no tardó en ponerse cuesta arriba por los mensajes enfrentados en la campaña de las legislativas y por la repetición de los altercados en la campaña de las presidenciales, Lech Kaczynski invirtió los esfuerzos finales para imponerse a Tusk, no dudando en echar mano del repertorio más acerbo de la retórica de derechas. Los guiños a los seguidores de Samoobrona y la LPR dieron sus frutos y el 23 de octubre el hermano del presidente del PiS batió a Tusk con el 54% de los votos.

A pesar de las expectativas iniciales, las conversaciones con la PO terminaron fracasando por la incapacidad de las partes para consensuar el programa económico, siendo la reforma fiscal el obstáculo más rocoso, y el reparto de los puestos clave del Gobierno y el Parlamento. Tusk creó una situación insoluble cuando exigió que el primer ministro fuera Jaroslaw Kaczynski, pero éste respondió que su decisión en el sentido contrario era irrevocable, máxime desde el momento en que su hermano era presidente electo. El PiS contribuyó a la ruptura al imponer a uno de los suyos, Marek Jurek, para presidir el Sejm. Así que el 31 de octubre, al filo del plazo legal superado el cual Kwasniewski tendría que convocar nuevas elecciones, Marcinkiewicz formó un gobierno de minoría integrado sólo por miembros del PiS, aunque ocho ministros no estaban afiliados a partido alguno. Nadie dudaba de que el cerebro en la sombra del nuevo Gobierno iba a ser Jaroslaw.

El 10 de noviembre, el flamante Ejecutivo, del que su presidente dijo que era "pragmático" e iba a volcarse en la salvaguardia de un crecimiento económico robusto para crear empleo –el paro oficial se situaba en el 17,8%- y redistribuir la riqueza, superó la confianza del Sejm gracias al respaldo de la LPR, Samoobrona y el PSL. En la UE, que ya había amonestado a los vencedores de las elecciones por sus comentarios homófobos y su terca defensa de la restauración de la pena de muerte, un castigo incompatible con el acervo comunitario, algunos poderes traslucieron el temor a que el Gobierno polaco se convirtiera en rehén de las fuerzas parlamentarias extremistas que veían en Bruselas la fuente de todas las desgracias. El 23 de diciembre Lech Kaczynski prestaba juramento como el cuarto presidente de la República desde el final del régimen comunista en 1989, y con la promesa de traer un cambio profundo social basado en "la justicia, la solidaridad y la honestidad" y que incluiría la "purga" de "patologías" tales como la delincuencia, la corrupción y la inseguridad de los ciudadanos.

En las semanas y meses siguientes, a medida que Lech comedía su discurso y se ajustaba al rol, pretendidamente suprapartidista, de "presidente de todos los polacos", y que Marcinkiewicz no se sacaba de encima la imagen de factótum tecnocrático sin verdadera autoridad, la figura de Jaroslaw como tribuno parlamentario y comandante del partido se hizo omnipresente. Se le llegó a describir como el político más influyente del país, que ejercía un fuerte ascendiente sobre su hermano el presidente y sobre su subalterno el primer ministro. Pero quienes pensaron que la ambición personal de Jaroslaw ya estaba satisfecha, se equivocaron. Los gemelos llevaban años acariciando la idea de titularizar las supremas magistraturas del poder ejecutivo. Una de las sillas, la Presidencia de la Republica, ya la había alcanzado Lech; quedaba por conquistar la otra, la jefatura del Gobierno, y sin intermediarios. Jaroslaw, en lo que mostró tanto talento como desparpajo, fue preparando el terreno para realizar lo que a finales de 2005 había parecido de todo punto inaceptable, por mucha legitimidad democrática que tuviera el procedimiento.

En retrospectiva, da la sensación de que el primer paso encaminado a sentar a Jaroslaw en la poltrona del primer ministro fue dado el 27 de abril con la firma por el PiS, el Samoobrona y la LPR de un pacto de coalición que alumbraba un bloque parlamentario de 240 escaños, nueve por encima de la mayoría absoluta. El 5 de mayo Lech Kaczynski nombró a Lepper y a Giertych viceprimeros ministros y ministros respectivamente de Agricultura y Educación. Además, el Samoobrona recibía los ministerios de la Construcción y de Trabajo y Política Social, y la LPR el de Economía Marítima, creado para la ocasión. La entrada de estos dos partidos extremistas en el Gobierno polaco, que suscitó viva preocupación en las capitales de la UE, fue protestada por el ministro de Asuntos Exteriores, el europeísta independiente Stefan Meller, que presentó la dimisión. Días después el PiS designó para sucederle a una de los suyos, Anna Fotyga.

El siguiente y definitivo paso consistiría, lisa y llanamente, en defenestrar a Marcinkiewicz, que según los estudios demoscópicos gozaba de la aprobación popular y que venía ofreciendo una línea pragmática en las relaciones exteriores de Polonia. El 7 de julio, días después del sobresalto que supuso la renuncia de la viceprimera ministra y ministra de Finanzas, la independiente Zyta Gilowska -tras ser acusada por un fiscal especial del Estado de haber mentido en su declaración en 2001 de que ella nunca había colaborado con la policía secreta del régimen comunista-, Marcinkiewicz presentó la dimisión tan pronto como el Consejo Político Nacional del PiS se pronunció a favor de que el presidente del partido asumiera las riendas del Gobierno.

A falta de explicaciones por los involucrados en esta intriga de poder, medios oficialistas apuntaron que los motivos últimos de la pérdida de la confianza en Marcinkiewicz habían sido su nombramiento de Pawel Wojciechowski para sustituir a Gilowska en Finanzas, opción que no era del agrado de Kaczynski, y sus reparos a la promoción de Fotyga a Exteriores. Sin embargo, lo que de verdad habría hecho caer en desgracia a Marcinkiewicz habría sido una reunión sostenida con Tusk para abordar cuestiones económicas que concertó por su cuenta, sin informar al partido.

La rapidez con que Lech Kaczynski nombró primer ministro a su hermano, el 10 de julio, vino a confirmar que la decisión ya estaba tomada desde tiempo atrás, y que los gemelos tan sólo estaban aguardando el momento propicio para desembarazarse de Marcinkiewicz con cualquier pretexto, o incluso sin él. El 14 de julio se produjo la insólita ceremonia, contemplada con estupefacción por la opinión pública: Jaroslaw Kaczynski siendo recibido por su hermano en el palacio presidencial de Varsovia para prestar juramento ante él como primer ministro de Polonia. Con la asunción por quienes popularmente eran apodados los patitos, debido a su corta estatura (algo más de 1,60 m), su cuerpo achaparrado, su cabello plateado y su bamboleante forma de caminar (pero también porque kaczynski es una derivación gramatical de kaczka, que significa pato en polaco), de las dos máximas oficinas del poder ejecutivo, Polonia se convertía en el primer país del mundo en ser gobernado al alimón por dos hermanos gemelos. La única analogía que acudía a la mente era la de Rómulo y Remo, los legendarios fundadores de Roma en el 753 a. C.

La primera decisión del nuevo jefe del Gobierno fue reemplazar a Wojciechowski por un hombre de su confianza, Stanislaw Kluza. Las cuotas de poder de los dos socios del PiS no fueron alteradas. El 19 de julio el Sejm otorgó el preceptivo voto de confianza al Gobierno con el resultado de 240 votos a favor y 205 en contra. En sus primeras alocuciones como primer ministro, Kaczynski prometió mantener una actitud de firmeza en la defensa de los intereses nacionales en la UE, la cual debía respetar los valores católicos de los polacos. Según él, era imperativo que el país salvaguardara su "plena soberanía en lo que concierne a la moral y en defensa de la familia".

También, prometió entablar una luchar sin cuartel contra la corrupción y la burocracia estatal, estimular el crecimiento económico, invertir más en carreteras y en vivienda y fortalecer la estrategia nacional de seguridad energética. En cuanto a la presencia de tropas polacas en Irak, confirmada por el Gobierno de Marcinkiewicz por lo menos hasta finales de año, no sería revocada por el momento porque Polonia estaba firmemente comprometida con la alianza con Estados Unidos y porque tampoco era "una nación de desertores".

(Cobertura informativa hasta 20/7/2006)