Elecciones federales de 2017 en Alemania

Update: 29 September 2017

Alemania

Candidatos y programas de la CDU/CSU y el SPD

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El 24 de septiembre de 2017 la República Federal de Alemania celebra unas elecciones al Bundestag que ponen a prueba la fortaleza de la canciller y líder democristiana Angela Merkel, aspirante a encabezar el que sería su cuarto Gobierno consecutivo desde 2005, y las opciones de su rival socialdemócrata, el ex presidente del Parlamento Europeo Martin Schulz, cuyo partido ha integrado en la legislatura que termina el Gabinete de Gran Coalición. Con este documento, CIDOB presenta a los candidatos a la Cancillería, los equipos de lugartenientes y los programas de las dos fuerzas predominantes en la democracia parlamentaria germana, la CDU/CSU y el SPD. Aparte, puede consultarse la sección dedicada a Alemania en el servicio de información del CIDOB Biografías Líderes Políticos.
(Este documento tiene cobertura informativa hasta 23/9/2017).



PERFIL DE ANGELA MERKEL - EL PROGRAMA ELECTORAL DE LA CDU/CSU - EL EQUIPO DEMOCRISTIANO

PERFIL DE MARTIN SCHULZ - EL PROGRAMA ELECTORAL DEL SPD - EL EQUIPO SOCIALDEMÓCRATA

TABLA COMPARATIVA DE LOS PLANES DE GOBIERNO

Biography


ANGELA MERKEL - CDU/CSU

● Hamburgo, 17 de julio de 1954 (63 años)
● Científica química y física. Casada, sin hijos
● Canciller federal (2005-); presidenta de la CDU (2000-); ministra federal del Medio Ambiente (1994-1998); ministra federal de Mujeres y Juventud (1991-1994); miembro del Bundestag (1991-)

angela-merkel.de / bundeskanzlerin.de / www.cdu.de
medium @CDU / medium facebook.com/AngelaMerkel /
Perfil de Angela Merkel
Inesperadamente, Merkel afronta las elecciones federales de 2017 en óptimas condiciones para ganar su cuarto cancillerato tras superar con éxito el serio bache personal de 2015-2016, cuando las facturas políticas de su manejo de la crisis de los refugiados y otras controversias domésticas como el escándalo Dieselgate de Volkswagen o los apuros contables del Deutsche Bank invitaron a vaticinar el final del reinado de la llamada Angela die Große. Su decisión de levantar las fronteras por razones humanitarias a un millón largo de expatriados sirios y de otras nacionalidades que, subiendo desde los Balcanes, ansiaban protección, asistencia y una nueva vida en la próspera Alemania generó un formidable desbarajuste logístico en los primeros momentos de la avalancha, espoleó las opciones electorales de la extrema derecha antiinmigración, dio pretextos a la xenofobia violenta, no fue comprendida por los más conservadores de su propio bando, polarizó al conjunto de la sociedad y enfureció a varios países de tránsito del flanco sur, trastornados por el "efecto llamada" de Berlín.

La implicación de refugiados y peticionarios de asilo musulmanes en las violaciones a mujeres en la Nochevieja de 2015 en Colonia y en algunos de los actos de terrorismo yihadista que golpearon el país en 2016 redujo aún más en la opinión pública los apoyos a una dirigente fuertemente criticada por decir que esta afluencia masiva de extranjeros, sin duda, iba a "cambiar" Alemania y que había que procurar que ese cambio fuera "positivo", concibiéndolo como una "oportunidad" para el país y no como un "riesgo". Esto, después de afirmar en 2010 que la sociedad multicultural había "fracasado por completo". Ahora, cuando el flujo de refugiados ha descendido drásticamente en virtud del acuerdo con Turquía y el endurecimiento de las normas internas (muchas demandas de asilo son rechazadas y sus formulantes expulsados), y mientras los esfuerzos para la integración de los que han podido quedarse, varios cientos de miles, comienzan a dar fruto, Merkel se reafirma en que su decisión aperturista de 2015 fue "la correcta". Al final, la jefa democristiana ha conseguido que su mensaje moral cale en la sociedad alemana y ha recobrado el crédito como estadista de confianza, uno que pueda asegurar la estabilidad y la eficacia en tiempos de turbulencias, que es por lo que se la vota.

Merkel, una física luterana oriunda de la antigua RDA que debe su ascenso en la CDU al patrocinio de Helmut Kohl, no es una mujer multifacética, si bien proyecta muchos matices: llamativamente sobria de apariencia y de discurso; desprovista de los atributos del carisma tradicional; exquisitamente cortés en el trato diplomático y a la vez tajante en lo político; inflexible en lo esencial de sus planteamientos, aunque pragmática en las cuestiones no cruciales y abierta a dialogar; contenida, incluso reticente, a la hora de ejercer liderazgo internacional y europeo, pero al mismo tiempo capaz de marcar pautas al resto de la UE y de hacer valer su autoridad... En los años de la gran crisis del euro la canciller basó su aprecio en casa en las mismas razones por las que fue denostada fuera: la defensa tenaz de que el austero modelo económico y financiero de Alemania, que hace dogma del equilibrio fiscal, es trasladable a los demás; la convicción de que solo arrinconando el déficit y saneando las cuentas, con todos los recortes y sacrificios sociales que ello suponga, un país en aprietos puede sentar las bases para generar crecimiento y empleo, si no de manera intensa e inmediata, sí en una segunda etapa de consolidación y sostenibilidad. Ya se trate del rescate de las economías endeudadas de la Eurozona como del tratamiento mancomunado del problema de los refugiados, la consigna de Merkel viene a ser la misma, a saber, que cada país, antes que reclamar nada a los demás, debe empezar por "asumir sus propias responsabilidades".

La victoria por mayoría relativa de la CDU/CSU en las elecciones al Bundestag del 24 de septiembre de 2017 es algo que todos los sondeos dan por descontado. La verdadera incógnita para Merkel, quien ya es con diferencia el gobernante más veterano de la UE, se dispone a alcanzar el registro (14 años) de Konrad Adenauer y va tras los pasos del mandato (16 años) de Kohl, atañe a su próxima fórmula de Gobierno. Si este será, como en 2005-2009 y por segunda vez desde 2013, una Gran Coalición con el SPD, partido que mantiene con la CDU un consenso de facto en torno a buen numero de temas, ciertamente mayor del que su líder y candidato, Martin Schulz, querría reconocer. O si bien se tomarán como socios a los liberales del FDP (como en 2009-2013), a los que tal vez podrían sumarse, de ser necesario para alcanzar la aritmética parlamentaria, Los Verdes (un tripartito que, por cierto, ya gobierna en Schleswig-Holstein). Hoy por hoy, Merkel y los democristianos, luego de intensas dificultades, siguen sintonizando con un electorado mayoritariamente asentado en el centro y la moderación, refractario a los cambios y que no quiere volantazos económicos.

(Para más información, puede consultarse la biografía de Angela Merkel en la web del CIDOB)
El programa de la CDU/CSU

ECONOMÍA Y FISCALIDAD
La CDU saca pecho de una situación económica, financiera y laboral que, después de todo lo que ha sucedido en Europa y el mundo desde el año fatídico de 2008, parece una de las más dichosas de la posguerra: un crecimiento intertrimestral del PIB superior al 2%, ritmo que se despega de una larga etapa de atonía y que roza el promedio de la Eurozona; un paro desplomado al 3,7% que se encuentra en niveles históricamente bajos y es el segundo más reducido de la UE, si bien vinculado a un abundante empleo a tiempo parcial; un descomunal superávit por cuenta corriente de 285.000 millones de dólares que es el mayor del mundo (y quebradero de cabeza para los socios comerciales); un superávit en la balanza fiscal del Estado de 18.300 millones de euros, equivalente al 1,1% del PIB; y una deuda pública a punto de colocarse por debajo del 60% del PIB, como manda el Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la UE. Además, los salarios y las pensiones están al alza. "Para la vasta mayoría de nuestros ciudadanos, la vida nunca ha sido mejor", alardea el programa electoral. Los grandes números en verde significan, reza el adagio internacional, que "Alemania ahorra mucho y gasta e invierte poco", pero Merkel no parece inclinada a abandonar su inveterado conservadurismo fiscal, armonizado a la prohibición constitucional -impuesta precisamente por ella- de los presupuestos federales con un déficit estructural mayor del 0,35% pero pobre fertilizante de la demanda interna, aun estando en época de excedentes.

Sin sorpresas, los democristianos manejan una reforma del impuesto sobre la renta más modesta que la expuesta por los socialdemócratas, partidarios de estirar la progresividad. No piensan complicar el sistema actual de cuatro tramos con tipos de retención del 0%, el 14%, el 42% y el 45%, pero el tercer tipo marginal pasaría a afectar a las rentas por encima de los 60.000 euros anuales. La elevación de este umbral desde los 54.000 euros ampliaría considerablemente la banda de los trabajadores que tributan solo al 14% y se traduciría en una rebaja de impuestos, centrada en la clase media, de 15.000 millones de euros. El partido principal de la Gran Coalición acepta suprimir el Impuesto de Solidaridad (Solidaritätszuschlag), una tasa del 5,5% creada tras la reunificación de 1990 con el fin de transferir riqueza a los nuevos estados de la extinta RDA y que supuestamente iba a ser temporal. El impopular Soli empezaría a retirarse gradualmente en 2020 para todos los contribuyentes, incluidos los que más ganan, haciendo descender la recaudación federal por este concepto en 4.000 millones de euros. Como resumen, la norma para la CDU/CSU es no subir ningún impuesto directo, ni a los trabajadores, ni a los empresarios, ni a los capitalistas.

Merkel asegura que su Gobierno, contrariamente a lo que dicen sus críticos, ha hecho "masivas" inversiones en partidas clave y que esta tendencia va a intensificarse con el aumento del gasto público en I+D al 3,5% del PIB hasta 2025. El reto cardinal es meter de lleno a Alemania en la revolución digital y sus innovaciones tecnológicas, como la banda ancha Gigabit Ethernet y la telefonía móvil 5G, ejes que serán de la Industria 4.0 y la Economía 4.0. Para ese fin, se creará la figura de un viceministro para Política Digital y un Consejo Nacional de lo Digital.

EMPLEO, ESTADO DEL BIENESTAR Y SOCIEDAD
Los democristianos, tras recordar que en 2005 subieron al Gobierno con más de 5 millones de parados y que hoy esa cifra es menos de la mitad gracias a la remoción de rigideces en el sistema laboral, la reducción de sus costes "no salariales" y las políticas favorables al emprendimiento privado, ven factible alcanzar en 2025 el pleno empleo (es decir, una tasa de paro menor del 3%), cálculo que a la vista de la presente coyuntura parece excesivamente cauteloso. La CDU/CSU dice en su programa que en junio de 2017 había en Alemania un 5,5% de paro, cuando Eurostat y la propia Oficina Federal de Estadísticas (Destatis) hablan de un 3,7%-3,8% para esas fechas.

Si el bienestar de una nación se funda en buenos y abundantes empleos, las familias y los niños "son nuestra gran felicidad, pues contribuyen a una sociedad humana y estable", señala el Programa. Para ayudarles, la CDU/CSU despliega una batería de ayudas públicas que de paso pretende subrayar la preocupación social de los herederos de Konrad Adenauer, habitualmente refutada por el SPD y las izquierdas, que les acusan de mezquindad gastadora: un aumento del llamado kindergeld, o beneficio mensual por hijo, de los 192 a los 217 euros; en la declaración de la renta, una reducción de la base imponible por hijo desde los 7.356 hasta los 8.820 euros; un subsidio de 1.200 euros anuales por hijo y durante una década para aquellas familias que adquieran su primera casa; y la construcción de hasta millón y medio de nuevas viviendas. Además, sin especificar mucho, los democristianos prometen "duplicar los esfuerzos" en educación y formación.

En cuanto a la altamente controvertida brecha salarial que perjudica a las mujeres, los de Merkel, sensibles a las quejas de la patronal por una hipotética equiparación obligatoria por ley (como desean los socialdemócratas) que, según ella, generaría "desconfianza" en las plantillas de las empresas, se conforman con aguardar los efectos de la ya vigente Ley de Transparencia de la Remuneración, que llegado el caso podría "revisarse".

REFUGIADOS, INMIGRACIÓN Y SEGURIDAD INTERNA
Merkel personalmente, y no tanto su grupo político, saliendo al paso de las expresiones de xenofobia e islamofobia de la AfD y el movimiento Pegida, insiste en hacer distinciones precisas entre refugiados e inmigrantes, y, en cuanto al Islam, entre radicalismo violento y mera fe religiosa; es más, como afirmó tajantemente en 2015, el Islam pacífico "forma parte de Alemania", tesis que con otras palabras recoge el manifiesto de la CDU/CSU para los comicios de 2017. Con el estilo lacónico que tan bien retrata a la canciller, el documento explica que "ayudamos a mucha gente angustiada cuando el mayor movimiento de refugiados de la posguerra, pero no debemos permitir que la situación de 2015 se repita".

Esto significa que Alemania, consciente de sus "obligaciones humanitarias", seguirá dando acogida a los civiles que huyan de escenarios de conflicto, pero procurando al mismo tiempo que esos flujos de refugiados con residencia permanente se mantengan "bajos", por lo que Berlín seguirá trabajando con los organismos internacionales, los gobiernos implicados y las ONG para mejorar las condiciones de vida en los países de procedencia, luchar contra las mafias del tráfico de personas, organizar los pertinentes "reasentamientos" y "reubicaciones" y dar cumplimiento cabal a los acuerdos sobre el reparto de refugiados sirios dentro de la UE, cuyas cuotas eluden varios gobiernos remolones. La propia legislación nacional sobre el asilo tendrá que ser revisada para, por ejemplo, declarar "seguros" a países de origen como Marruecos, Argelia y Túnez, que se sumarían a una lista donde ya están países de tránsito como Albania, Bosnia-Herzegovina, Kosovo, Macedonia, Serbia y Montenegro. No todos los que quieren entrar en Alemania aduciendo escapar de la guerra o la persecución verán aceptadas sus solicitudes de asilo, cosa que por lo demás ya viene sucediendo.

Al igual que con los refugiados, los democristianos (para decepción de sus hermanos pequeños bávaros, los socialcristianos de Horst Seehofer, partidarios de esa medida) no establecen topes al número de inmigrantes que pueden entrar cada año y establecerse legalmente en Alemania, pero, avisan, habrá que cambiar la ley para tener más en cuenta las necesidades del mercado laboral y para que la economía se beneficie de los trabajadores más cualificados. El aprendizaje del idioma alemán es básico para certificar la integración y asegurar el permiso de residencia. Quienes "rehúsen integrarse" y pretendan seguir viviendo en Alemania en situación irregular tendrán que "hacer frente a las consecuencias", una de las cuales podría ser la expulsión. La doble nacionalidad de los hijos de extranjeros nacidos en Alemania es un derecho adquirido que solo en "casos excepcionales" podrá transmitirse a la siguiente generación, la cual tendría que escoger una nacionalidad. Todas aquellas mezquitas que "prediquen odio y violencia", contribuyendo así al proselitismo yihadista, serán clausuradas, y sus imanes y cualesquiera otras personas implicadas serán perseguidos "con toda la fuerza de la ley" y, en caso de no ser ciudadanos alemanes, deportados. El esfuerzo extraordinario de seguridad a que obliga la actual amenaza terrorista requere incrementar en 15.000 efectivos las plantillas de las fuerzas policiales, federales y estatales. De ser necesario, el Ejército será movilizado en labores de apoyo en la lucha antiterrorista. "Queremos un Estado fuerte que proteja a sus ciudadanos", indica el plan gubernamental de la CDU/CSU.

EUROPA, RELACIONES INTERNACIONALES Y DEFENSA
La CDU y la CSU quieren una Europa "fuerte, confiada, dinámica, libre, segura y próspera", que esté en situación de "defender sus intereses y asumir sus responsabilidades globales". Es una sentencia programática que evoca lo dicho por Merkel en enero de 2017, en respuesta a las duras críticas a Berlín vertidas por Donald Trump, sobre que los europeos ya eran maduros para "decidir sobre sus desafíos" y tenían su destino "en sus propias manos".

El "nuevo ímpetu" que precisa la UE en la antesala del Brexit, con el populismo eurófobo trasquilado en Francia y Holanda pero al acecho, y mientras la Casa Blanca dirige malos gestos corresponde insuflarlo fundamentalmente al Eje Franco-Alemán, que ya está elaborando una hoja de ruta para reformar la Unión y "estabilizar" la Eurozona. Merkel, trabajando estrechamente con el nuevo presidente francés Emmanuel Macron, hace votos por activar un Fondo Monetario Europeo (FME) a partir del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), nombrar un "ministro europeo de Economía y Finanzas" (una idea expuesta verbalmente por ella pero que no consta en el programa electoral) y, en aras de esa capacidad de "autodefensa" plenamente compatible con el manto de la OTAN, levantar una Unión Europea de la Defensa (UED) dotada de un Fondo de Defensa Europeo. Hacer de las fronteras exteriores una barrera efectiva frente a la inmigración ilegal, cubrir las lagunas del sistema de asilo y la "responsabilidad compartida" de los estados miembros en la acogida de los refugiados son tareas todas que no admiten demora. La mejor manera de aliviar la presión migratoria es atajar sus causas, y para ese fin se asumen los compromisos de destinar el 0,7% del PIB a la ayuda al desarrollo y lanzar un "Plan Marshall para África".

La canciller establece varios límites, objeciones y avisos: la integración europea no debe avanzar por el flanco comunitario, que encarna la Comisión, y, por ejemplo, la "colectivización" de la deuda -tabú para los democristianos y la mayor parte de sus paisanos- queda descartada (por el contrario, no se hace ascos a una Europa de dos velocidades); el Reino Unido está en su perfecto derecho de abandonar la UE, pero si quiere seguir vinculado de alguna manera al mercado interior único no puede exigir un estatus a la carta en lo concerniente a las cuatro libertades de movimientos; y la Turquía del presidente Erdogan, quien ha llegado a llamar "nazi" y "enemigo" al Gobierno alemán por oponerse al proselitismo de su partido en Alemania, no puede aspirar a ser miembro pleno de la UE. Y eso, a pesar de que el acuerdo bilateral suscrito por Bruselas y Ankara en 2016 para la "readmisión" y "reasentamiento" de refugiados sirios constituye un "modelo" para eventuales acuerdos similares con los países del norte de África. Es en la defensa donde Merkel adopta las posiciones más nítidamente contrapuestas a las de su adversario del SPD, Martin Schulz. Tal como exhorta la OTAN a sus miembros, el gasto militar subirá hasta suponer el 2% del PIB en 2024. Además, la Bundeswehr aumentará en 18.000 sus efectivos para esa fecha.

Una cuestión candente es el conflicto generado por Trump, quien ha echado en cara a Merkel sus "deudas" con el paraguas defensivo de la OTAN, su "catastrófica" política migratoria y una balanza comercial ampliamente desfavorable a Estados Unidos. A pesar de que el euroescepticismo, el proteccionismo y el negacionismo climático de Trump hacen de él un presidente en el que "no se puede confiar" (Merkel dixit) y de que la relación transatlántica atraviesa el peor momento de que se tiene recuerdo, Washington, puntualiza el programa de la CDU, continúa siendo "nuestro más importante socio no europeo".
(El Programa de Gobierno de la CDU/CSU para las elecciones de 2017, «Für ein Deutschland, in dem wir gut und gerne leben», puede descargarse AQUÍ)
El equipo de la CDU/CSU

WOLFGANG SCHÄUBLE
El ministro de Finanzas del segundo Gobierno de Gran Coalición de Merkel, que antes de ocuparse del Tesoro alemán ya había escrito una biografía de peso pesado de la CDU a la diestra de Helmut Kohl (fue el líder puente entre aquella y este) y como ministro del Interior con fama de duro, se ha ganado a pulso la etiqueta de ceñudo y rígido guardián de la ortodoxia en la Eurozona, para la que prescribe disciplina fiscal a rajatabla y saneamiento financiero como garantías de estabilidad y semillas de crecimiento. Schaüble, quien se encuentra postrado en una silla de ruedas desde los disparos que un perturbado le hizo en 1990, tiene unos enfoques que han divergido de los de Merkel en varias ocasiones, como pudo verse en su aceptación del escenario de una salida de Grecia del euro, sus críticas a la política de asilo a los refugiados y el tono muy duro con Rusia por la anexión de Crimea. De mayor calado han sido sus diferencias con el vicecanciller del SPD, Sigmar Gabriel. El artífice del voluminoso superávit fiscal de Alemania y adalid del cumplimiento de las "normas" considera anatema cualquier paso conducente a comunitarizar las deudas de la Eurozona y últimamente aboga más por una Europa de distintas velocidades que por un integracionismo de tipo federalista. A sus 75 años, el poseedor del prestigioso Premio Carlomagno no piensa en jubilarse y tras las elecciones de 2017 es probable que siga en su Ministerio. (Para más información, puede consultarse la biografía de Wolfgang Schäuble en la web del CIDOB)

HORST SEEHOFER
El ministro-presidente de Baviera y líder de la Unión Social Cristiana (CSU) desde 2008 viene siendo un leal colaborador de Angela Merkel, a la que sirvió directamente como ministro federal de Alimentación y Agricultura en el primer Gobierno de Gran Coalición. Ahora bien, aunque hermana parlamentaria en el Bundestag, donde forman grupo común, y sustituta de la CDU en todas las elecciones que se celebran en Baviera, la CSU es un partido independiente de pleno derecho que defiende su propio ideario, más conservador que el de los democristianos en los temas sociales y a la vez menos liberal en lo económico, unas posturas ilustrativas de su impronta católica. Seehofer nunca ha ocultado sus discrepancias con Merkel en una serie de temas sensibles, a la cabeza de los cuales figura el de los refugiados. Cuando la crisis de 2015, el dirigente bávaro acogió negativamente la decisión de la canciller de dejar pasar a las inmensas muchedumbres que se agolpaban en la frontera austríaca y en 2017 intentó, sin conseguirlo, que la CDU asumiera la noción de limitar con cifras tope (en concreto, 200.000 personas al año) los ingresos de inmigrantes y refugiados. Para aplacar a su socio, aunque en buena medida también por propia convicción, Merkel aceptó restringir la concesión del asilo y priorizar la captación de inmigrantes con cualificación laboral.

URSULA VON DER LEYEN
En 2015 un escándalo personal, el descubrimiento de que había plagiado su tesis doctoral de Medicina, estuvo a punto de arruinar la brillante carrera política de Ursula von der Leyen, ministra de Defensa del Gobierno de Gran Coalición, uno de los cinco vicepresidentes de la CDU y reiteradamente señalada como potencial sucesora de Merkel de cara al futuro. En estos momentos, la titular de las carteras de Familia y Juventud, y de Trabajo y Asuntos Sociales en los dos primeros gabinetes Merkel (2005-2013) goza de una cresta de influencia como la cerebro del histórico proceso de rearme y visibilización de la Bundeswehr, que está modernizando sus arsenales, reclutando hombres y desplegando soldados en misiones de apoyo a las fuerzas que luchan contra el Estado Islámico en Irak, Siria y Malí. Su visión de la política exterior germana en pleno despliegue estratégico ruso (al cual no conviene responder, insiste, mandando armas a Ucrania, a diferencia de la asistencia que reciben los kurdos irakíes) es más proactiva que la de los ministros de Exteriores del SPD (Gabriel, Steinmeier). Asimismo, es también de que las tropas ayuden a la Policía en la vigilancia de la seguridad doméstica; en 2017, por primera vez desde 1945, soldados alemanes han salido a las calles para tomar parte en ejercicios antiterroristas conjuntos. Von der Leyen ha invocado unos "Estados Unidos de Europa", idea federalista que no comparte Merkel, y le ha negado a Trump que Berlín "deba dinero" a la OTAN.

THOMAS DE MAIZIÈRE
La sobriedad y la laboriosidad típicamente protestantes caracterizan la labor gubernamental de Thomas de Maizière, miembro del Presidium de la CDU y uno de los oficiales imprescindibles de Angela Merkel, quien lo ha tenido a su lado en sus tres gobiernos, registro que solo igualan Wolfgang Schäuble y Ursula von der Leyen. Desde 2005 de Maizière ha servido sucesivamente como jefe del Gabinete de la Cancillería y ministro de Asuntos Sociales (2005-2009), ministro del Interior (2009-2011), de Defensa (2011-2013) y nuevamente responsable de Interior desde 2013. La grave amenaza del terrorismo yihadista, que ha fijado en Alemania una de sus principales dianas europeas, el virtual terrorismo que entraña la oleada de ataques neonazis contra albergues de refugiados y el control de los flujos de refugiados e inmigrantes irregulares vienen absorbiendo el quehacer del miembro más atareado, y uno de los mas circunspectos, del Ejecutivo alemán.

PETER ALTMAIER.medium @peteraltmaier
El jefe de Gabinete de Merkel en la Cancillería Federal y ministro de Asuntos Especiales está considerado un democristiano del ala más liberal de la CDU y de paso uno de los más duros a la hora de exigir responsabilidades a los países de la Eurozona a los que Alemania ha prestado dinero para ayudarles a pagar sus deudas. En 2011 sugirió que los gobiernos que violaran el Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la UE fueran demandados ante el Tribunal de Luxemburgo. Antes de estrenar su actual cargo en 2013, Altmaier fungió de secretario de Estado parlamentario, número dos del grupo de la CDU/CSU en el Bundestag y ministro del Medio Ambiente. Coordinador multitarea, por su despacho pasan temas tan variados como las labores de seguridad e inteligencia, las relaciones con Estados Unidos, las implicaciones nacionales del Brexit o la respuesta institucional a la crisis de los refugiados.

ARMIN LASCHET.medium @ArminLaschet
La estrella política de Armin Laschet, ex miembro del Bundestag y el Parlamento Europeo, y desde 2012 vicepresidente de la CDU, lanzó brillantes destellos en las elecciones estatales de mayo de 2017 al recuperar para su partido el Gobierno de la populosa Renania del Norte-Westfalia, donde ahora es ministro-presidente en coalición con los liberales. El triunfo de Laschet en Düsseldorf sobre su contrincante del SPD, Hannelore Kraft, fue el aldabonazo que terminó de desinflar el efecto Schulz y certificó la práctica certeza de una renovación de Merkel en la Cancillería tras las federales de septiembre.

PETER TAUBER.medium @petertauber
Reclutado para la política federal de la Junge Union, el ala juvenil de la CDU/CSU, es uno de los valores al alza en la dirección democristiana, cuya Secretaría General ostenta desde 2014, al año de ganar su primer escaño en el Bundestag.

VOLKER BOUFFIER
Volker Bouffier ha realizado toda su carrera política en su estado natal, Hesse, del que es ministro-presidente desde 2010, a partir de 2014 en coalición con Los Verdes. Como tal, le correspondió presidir el Bundesrat entre 2014 y 2015. Es uno de los cinco vicepresidentes de la CDU, junto con Ursula von der Leyen, Armin Laschet, Thomas Strobl y Julia Klöckner.

JULIA KLÖCKNER.medium @JuliaKloeckner
En los últimos tiempos, la líder de la CDU en Renania-Palatinado y ministra-presidenta del estado desde 2010 ha sido citada como una posible sucesora de Merkel, uniéndose a una quiniela donde ya figuran Ursula von der Leyen y Thomas de Maizière. Fue elegida miembro del Presidium del partido en 2010 y vicepresidenta nacional en 2012 con más del 90% de los votos, prueba del aprecio generalizado de que goza entre sus correligionarios.

THOMAS STROBL
Vicepresidente de la CDU y jefe del partido en Baden-Württemberg desde 2011, en 2016 Thomas Strobl pasó a desempeñar una función harto singular: es el viceministro-presidente del estado sureño con capital en Stuttgart y supeditado a un ministro-presidente de Los Verdes, Winfried Kretschmann. Una formula bipartita que ya no resulta inusual en los estados (con la diferencia de que en los demás länder la CDU ha sido siempre el socio mayor, no el menor) pero que permanece inédita a nivel federal, y que sirvió para dulcificar el histórico descalabro sufrido en los últimos comicios regionales, que dejaron a la CDU en el 27% de los votos, su cota más baja desde 1952; hasta entonces, de hecho, los democristianos siempre habían sido la fuerza más votada. El pacto de 2016 entre Kretschmann y Strobl, quien personalmente salió airoso del hundimiento electoral gracias a que él no fue el cabeza de lista -esa misión correspondió a su rival interno Guido Wolf-, permitió a los democristianos de Baden-Württemberg volver a sentarse en el Gobierno tras haberlo pilotado durante 58 años seguidos, hasta las elecciones de 2011, que catapultaron al primer Gobierno Kretschmann de coalición Verdes-SPD.


MARTIN SCHULZ - SPD

● Hehlrath, Renania del Norte-Westfalia, 20 de diciembre de 1955 (61 años)
● Librero. Casado, dos hijos
● Presidente del SPD (2017-); presidente del Parlamento Europeo (2012-2017); miembro del Parlamento Europeo (1994-2017); alcalde de Würselen (1987-1998)

martinschulz.de / www.spd.de
medium @MartinSchulz / medium facebook.com/martinschulz /
Perfil de Martin Schulz
El 24 de enero de 2017, a la semana de concluir su doble y lucido mandato de cinco años en la presidencia del Parlamento Europeo, Martin Schulz irrumpió triunfalmente en la política alemana como el candidato a canciller y líder in péctore de un SPD necesitado de empuje y esperanza de cara a las elecciones federales del otoño. La conjunción de funciones, posible al hacerse a un lado Sigmar Gabriel, corregía la extraña bicefalia exhibida por los socialdemócratas en los tres comicios anteriores, saldados con derrota, y fue hecha oficial en una conferencia extraordinaria el 19 de marzo. En ese momento, el partido, tras años a remolque en la intención de voto, saboreaba un virtual empate demoscópico con la CDU/CSU de Angela Merkel, su socio conservador en el ingrato Gobierno de Gran Coalición formado en 2013. Aquel fue el clímax del "efecto Schulz", el de un político de oratoria vehemente y convicciones fuertes, proactivo y apasionado, identificado con las esencias de la socialdemocracia, y para el que la construcción europea significaba anteponer el bienestar de los ciudadanos, defender las conquistas supranacionales y denunciar sin medias tintas los "populismos peligrosos", las "fuerzas centrífugas" y las "tendencias renacionalizadoras". Efecto efímero, porque, a renglón seguido, los varapalos sucesivos en las elecciones de Sarre, Schleswig-Holstein y, sobre todo, Renania del Norte-Westfalia, su estado natal, arrojaron a Schulz a una situación de debilidad para el duelo nacional de septiembre con Merkel.

Desde que fuera elegido presidente del Parlamento Europeo en 2012 y con más énfasis cuando su fallida postulación al cargo de presidente de la Comisión Europea en 2014, Schulz, un antiguo librero sin estudios universitarios, se empeñó en presentarse como el contrapunto de su paisana Merkel, oponiendo a su prioridad absoluta del rigor financiero para podar el déficit en medio de la gran crisis de las deudas de la Eurozona el posibilismo con los incentivos del crecimiento y el empleo, estrategia que no resultó fácil porque en casa, en 2013, su partido volvió al Ejecutivo como la muleta de los democristianos, reeditando así la fórmula del primer Gabinete Merkel. En su gran envite electoral de 2017, este acérrimo valedor del euro y látigo de euroescépticos y xenófobos topa, al igual que sus colegas Frank-Walter Steinmeier en 2009 y Peer Steinbrück en 2013, con la extraordinaria fortaleza de la canciller, que parece inmune al desgaste irreversible.

Para intentar ganar, en cualquier caso por mayoría simple (con lo que el SPD se tendría que buscar otros socios para gobernar), al binomio CDU/CSU recobrando a los votantes frustrados idos a la izquierda poscomunista de Die Linke o a la extrema derecha de la Alternativa para Alemania (AfD), Schulz y el SPD ofrecen un programa que hace hincapié en la "justicia social", es decir, las políticas públicas de protección y equidad. Pero esta empresa topa con la dificultad de hacer olvidar que durante ocho años ellos han mantenido con los democristianos un matrimonio de conveniencia en el que han sido coejecutores gubernamentales de unas recetas (recortes, contención del gasto) bien alejadas de la socialdemocracia clásica. Cabe decir que Schulz, quien asume la prohibición constitucional de los presupuestos deficitarios impuesta por Merkel, no ha imprimido en el SPD ningún drástico giro a la izquierda, a diferencia de los realizados, con consecuencias electorales dispares, por el laborismo británico y el socialismo francés.

(Para más información, puede consultarse la biografía de Martin Schulz en la web del CIDOB)
El programa del SPD

ECONOMÍA Y FISCALIDAD
La concentración de la presión fiscal en las rentas más altas y las plusvalías de capital es uno de los clásicos del repertorio del SPD. Si en la campaña para las elecciones de 2013 el partido propugnó endurecer el IRPF a "los ricos", el impuesto de sucesiones y la tasa sobre los beneficios corporativos, así como restablecer el impuesto sobre el patrimonio, esta vez reitera su compromiso con la elevación del gravamen sobre las herencias de los adinerados y la bajada de cargas tributarias a las familias trabajadoras. En 2017 el SPD promueve la supresión del tipo de retención único del 25% -el Abgeltungsteuer, establecido por Peer Steinbrück en 2009 cuando era ministro de Finanzas del primer Gobierno Merkel- que se aplica sobre todo beneficio individual de capital y que en la práctica es menos gravoso que el IRPF que pagan muchos asalariados, para sustituirlo por una banda progresiva. En cambio, a las clases trabajadores se les reducirían impuestos directos por un valor total de 15.000 millones de euros. El tipo marginal del 42% pasaría a aplicarse a los ingresos superiores a los 60.000 euros anuales, en vez de los 54.000 euros como hasta ahora, mientras que los situados por encima de los 76.000 euros tributarían al 45% y los de más de 250.000 euros al 48%, a modo de nuevo y quinto tipo para "super ricos". Además, las rentas medias y bajas dejarían de pagar el Impuesto de Solidaridad.

Se trata, argumenta Schulz, de emplear más eficazmente la recaudación de hacienda como instrumento de redistribución de la riqueza nacional y de dotar al Estado de recursos fiscales para acometer las necesarias inversiones en infraestructuras, formación e investigación, a la vez que se preserva el superávit y no se aumenta la deuda. Solo en infraestructuras de transportes, equipamientos educativos, modernización de Internet y transición energética el SPD piensa gastar 30.000 millones de euros al año. El aspirante asume la intangibilidad de la severa limitación por ley, impuesta por Merkel y dócilmente votada por los diputados socialdemócratas en 2009, del déficit y la deuda en que pueden incurrir los gobiernos Federal y estatales (el célebre Schuldenbremse o freno a la deuda, que hace del principio del equilibrio presupuestario una obligación constitucional) pero esgrime la obligatoriedad también de emplear el dinero disponible en inversiones públicas por una cuestión de "justicia intergeneracional", para "garantizar el futuro". Según el ex presidente del Parlamento Europeo, este enfoque fiscal "es bueno no solo para Alemania, sino también para Europa". La llamada cuarta revolución industrial tanto debe significar una Industria 4.0 como un Empleo 4.0 y una Educación 4.0.

En añadidura, el programa del SPD contempla gravar las transacciones financieras, acción enmarcada en el plan europeo en proceso de discusión, pero descarta aplicar un impuesto especial a las grandes fortunas, tal como habría querido el ala izquierda del partido y reclama con insistencia Die Linke. Schulz mantiene incólume el acento dado en 2013 por su predecesor como pretendiente de la Cancillería, Steinbrück, a la persecución del fraude tributario y la evasión fiscal.

EMPLEO, ESTADO DEL BIENESTAR Y SOCIEDAD
Las banderas de la justicia social (soziale gerechtigkeit) y la lucha contra la desigualdad ya fueron ondeadas por el SPD y su candidato, Peer Steinbrück, en las elecciones de 2013, pero entonces no encandilaron a los alemanes, que prefirieron premiar a Merkel por sus logros económicos. Empero, de aquel programa, el SPD, resignado a gobernar de nuevo en Gran Coalición con los democristianos, consiguió preservar e implementar no pocos puntos clave; solo en el capítulo social y laboral, el pacto CDU-CSU-SPD que alumbró el tercer Gabinete Merkel incluyó la regulación legal del salario mínimo interprofesional (de 8,5 euros la hora), una subida significativa de las pensiones y la flexibilización de la jubilación a los 67 años para que los trabajadores con 45 años cotizados pudieran jubilarse a los 63.

Ahora en 2017, Martin Schulz insiste en que, pese a los importantes progresos realizados en este campo gracias a los socialdemócratas, la sociedad alemana sigue presentando "desequilibrios" y "grietas", herencia desagradable de todos estos años de recortes y austeridad prescritos por Merkel. Avanzar en la cohesión de una sociedad donde los ciudadanos dispongan de "ingresos y oportunidades más equitativos" requiere, recoge el manifiesto del SPD, entre otras acciones: duplicar la duración del seguro por desempleo para los parados, que cobrarían esta prestación un máximo de 24 meses los jóvenes y 48 meses los mayores de 58 años, en todo caso a través de una fórmula de formación continuada; repartir equitativamente las cotizaciones entre las empresas y los empleados, lo que supondría un alivio de las cargas para los segundos; poner coto a la temporalidad en los contratos; facilitar la conciliación laboral-familiar con ayudas como un nuevo bono de 150 euros mensuales por hijo para los padres que trabajen a tiempo parcial; y garantizar la gratuidad de la educación en todos sus tramos ("desde el jardín de infancia hasta la universidad"), sobre la base de una "Alianza Nacional por la Educación" (Nationale Bildungsallianz) dotada con 12.000 millones de euros. Según Schulz, el futuro de la competitividad de Alemania no depende de la duración del subsidio del paro, sino del nivel formativo y la cualificación profesional de los trabajadores. En esa línea, el SPD apuesta por dedicar el 3,5% del PIB a la investigación y el desarrollo de aquí a 2025.

El plan de Gobierno del SPD propone asimismo medidas eficaces para asegurar la igualdad en los sueldos que perciben hombres y mujeres cuando desarrollan el mismo trabajo. La superación de la "intolerable" geschlechter-einkommenslücke o brecha salarial de género, en el sector privado, un problema cada vez más acuciante en Alemania, constaba también en el programa de 2013, pero se quedó en el tintero. Esta vez, el SPD plantea transformar la vigente pero no muy eficaz Ley de Transparencia de la Remuneración (Entgelttransparenz-Gesetz) en una "Ley de Igualdad de la Remuneración" (Entgeltgleichheits-Gesetz) que obligaría a los patronos de todas las empresas a pagar lo mismo a sus empleados con idénticas funciones y categoría independientemente de su género. Por otro lado, Schulz reivindica para su partido la paternidad del proyecto de ley, aprobado por el Bundestag en junio de 2017 contra el criterio de Merkel, que a partir de octubre permitirá a las parejas del mismo sexo contraer matrimonio civil con plenitud de derechos y obligaciones.

REFUGIADOS, INMIGRACIÓN Y SEGURIDAD INTERNA
Las cuestiones, ultrasensibles, de los refugiados, la inmigración, la seguridad ciudadana y el terrorismo islamista pasaron a dominar los debates nacionales en 2015, aunque en estos momentos parecen menos obsesivas. De todas maneras, Schulz, puesto que necesita marcar el contraste con Merkel, está obligado a explicar aquí sus propuestas supuestamente diferenciadoras, y pese a no tratarse este del terreno donde el SPD juega más cómodo. Por lo que respecta a los extranjeros que huyen de las guerras en sus países de origen, los socialdemócratas abogan por una política "ordenada" y guiada por los principios humanitarios de acogida y protección que establece el derecho internacional, cual es justamente el criterio seguido por Merkel. El derecho de asilo debe permanecer "intacto", si bien el próximo Gobierno tendría que elaborar procedimientos más "rápidos", mejorar las opciones de integración, como las que brindan los cursos de aprendizaje del idioma alemán, y crear "incentivos a la repatriación voluntaria" de cierto número de refugiados.

La normativa nacional sobre inmigración ha de clarificar "quién puede emigrar a Alemania por razones económicas", teniendo presentes siempre las necesidades del mercado de trabajo. Alemania debe seguir siendo, reza el manifiesto electoral, una "sociedad abierta", "moderna", "cosmopolita" y "tolerante con la diversidad", y eso incluye el "diálogo y el conocimiento interreligioso y cultural". Pero la preservación de la convivencia pacífica y el respeto mutuo pasa también por una "política de tolerancia cero con el odio", ya sea el predicado por el Islam fundamentalista o el que difunden el extremismo alemán de derechas y los grupos xenófobos. Schulz promete cerrar sin miramientos las mezquitas extremistas, avanzar en la formación de imanes tutelada por el Estado y generalizar la instrucción de conocimientos sobre la religión musulmana en la escuela pública "por razones preventivas". Los musulmanes, explica el Programa, "pertenecen a nuestra sociedad".

Los últimos ataques terroristas en suelo alemán reivindicados por el Estado Islámico no tienen por qué dar pie, sostiene el SPD, a un endurecimiento de la legislación vigente, qué simplemente hay que aplicar, y sí a una mejora de las labores policiales de prevención, información y coordinación a nivel europeo. Las fuerzas del Interior, federales y estatales, trabajando estrechamente con el poder judicial, precisan de 15.000 nuevos agentes para que el Estado pueda cumplir su obligación de garantizar la seguridad y perseguir el crimen, pero su militarización no es necesaria. En cuanto a Internet, se requiere poner al día la legislación sobre seguridad de tecnologías de la información para enfrentar adecuadamente las nuevas amenazas, como los ataques cibernéticos y el "espionaje de servicios de inteligencia extranjeros", en obvia alusión a Rusia. Urge atajar la propagación de los mensajes de odio y las fake news por constituir amenazas para cualquier "sociedad libre y democrática".

EUROPA, RELACIONES INTERNACIONALES Y DEFENSA
El potente bagaje político de Martin Schulz es esencialmente europeo y el líder del SPD acude a estas elecciones medio embozado en la bandera azul y estrellada, no dudando en afirmar que en todos estos años de borrascas en cadena él ha sido un mayor y mejor defensor del proyecto comunitario que Merkel. Si en el plano socio-económico la consigna del SPD es la "justicia social", aquí se habla de "fortalecer" y "refundar" Europa como espacio de "paz, libertad, seguridad y prosperidad", una Europa "social y democrática".

En principio, se trata del mismo proyecto en el que están embarcados Merkel, el nuevo presidente francés Emmanuel Macron y la Comisión Juncker, pero el integracionismo de Schulz es más ambicioso. Lograr una UE robustecida y "responsable" pasa por una larga lista de tareas insoslayables, apuntan los socialdemócratas: el acatamiento por los gobiernos de los compromisos ya adoptados para el "reparto solidario" de los refugiados sirios y de otras nacionalidades en función de unas cuotas nacionales; la salvaguardia de las fronteras exteriores del espacio de Schengen con una mejor vigilancia de sus puntos vulnerables; el refuerzo de la cooperación policial contra el terrorismo; la puesta en marcha de una Unión Europea de la Defensa complementaria a la OTAN; la conversión del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) en un Fondo Monetario Europeo; o, como meta más audaz, la profundización de la Unión Económica y Monetaria con la creación de un verdadero "Gobierno económico de la Eurozona" formado por los miembros de la Comisión Europea, que involucre a un también nuevo "Parlamento de la Eurozona" y esté en condiciones de elaborar un "presupuesto financiero común".

En el Parteitag extraordinario de junio de 2017 en Dortmund, cónclave que aprobó el Programa de Gobierno del partido, Schulz reactivó la fibra pacifista del SPD, vieja seña de identidad de la formación de Willy Brandt, y expuso su oposición al aumento del presupuesto de defensa comprometido por Merkel en el marco de los objetivos de la OTAN, organización que, no obstante, sigue siendo la "piedra angular de la asociación transatlántica". Siguiendo por esta línea, el candidato a canciller reclama la retirada de la veintena de cabezas nucleares tácticas que el Ejército de Estados Unidos tiene estacionadas en la base aérea de Büchel, Renania-Palatinado. El SPD descarta que la Bundeswehr pueda ser movilizada como "policía auxiliar" en la lucha antiterrorista, advoca una política exterior resuelta a "combatir las causas" que impelen a millones de personas a huir de sus hogares y convertirse en refugiados e inmigrantes indocumentados, y aboga por el "desarme mundial" de los arsenales de destrucción masiva.

Schulz y los suyos llaman a propiciar una "desescalada" en las relaciones con Rusia que favorezca el diálogo político y conduzca a un "levantamiento gradual de las sanciones". También, a mantener una actitud de firmeza frente a la Administración Trump, un presidente que es un "riesgo para su país y para el mundo entero" (Schulz), pero sin olvidar que "Estados Unidos es y sigue siendo el socio más cercano a Alemania fuera de Europa, independientemente de quién gobierne allí" (Programa). Coincidiendo con Merkel, Schulz plantea detener las negociaciones de adhesión de Turquía a la UE en respuesta a las acciones antidemocráticas de su presidente, Erdogan, cuyo "rumbo de confrontación" con Europa y Alemania debe terminar.
(El Programa de Gobierno del SPD para las elecciones de 2017, «Zeit für mehr Gerechtigkeit», puede descargarse AQUÍ)
El equipo del SPD

SIGMAR GABRIEL.medium @sigmargabriel
Al igual que hace cuatro años cuando la postulación de Peer Steinbrück, en 2017 Sigmar Gabriel, el número dos de la Gran Coalición que vertebra el tercer Gabinete Merkel, ha declinado lanzar su candidatura a canciller, que en rigor le correspondía al tratarse de líder del partido, consciente de su escaso gancho electoral. Esta vez, el beneficiario de tan generosa retirada ha sido su amigo Martin Schulz, al que ha cedido también la presidencia del SPD. A lo largo de la legislatura iniciada en 2013, el vicecanciller federal, ministro de Economía y últimamente, en lugar de la anterior cartera, ministro de Exteriores ha sido para Merkel un socio de gobierno básicamente constructivo y confiable, aunque ha mantenido importantes desacuerdos con el poderoso ministro de Finanzas de la CDU, Wolfgang Schäuble, como pudo apreciarse durante la crisis de Grecia. Con poca credibilidad a la luz de los sondeos, ha procurado, en lo personal, despegarse de la sombra merkeliana y, en lo ideológico, armonizar el clásico ideario de izquierdas y una realpolitik recostada en el pragmatismo de centro, malabarismo que oscila entre la contradicción y, adjetivan algunos comentaristas, la "esquizofrenia". Antiguo ministro-presidente de Baja Sajonia, plaza de poder territorial que heredó de Gerhard Schröder, Gabriel ha sido el más duradero (ocho años) líder del SPD desde los días de Willy Brandt y a Schulz le encantaría mantenerlo en Exteriores en caso de ganar la Cancillería. (Para más información, puede consultarse la biografía de Sigmar Gabriel en la web del CIDOB)

HUBERTUS HEIL.medium @hubertus_heil
Con dos décadas de experiencia legislativa en el Bundestag a sus 44 años, es uno de los colaboradores más estrechos de Martin Schulz, quien tras su elección como presidente del SPD en marzo de 2017 le recuperó para la Secretaría General del partido. Heil ya había ocupado este cargo burocrático entre 2005 y 2009, cuando se sintió obligado a dimitir a raíz del histórico desplome de los socialdemócratas en las elecciones federales que alumbraron el segundo Gobierno Merkel, siendo su reemplazo entonces Andrea Nahles. Es uno de los redactores del manifiesto del SPD para las votaciones de 2017.

OLAF SCHOLZ.medium @OlafScholz
La posición de Olaf Scholz en la dirección del SPD, del que es vicepresidente desde 2009, se ve subrayada por su condición de primer alcalde (Erster Bürgermeister) de la Ciudad Libre y Hanseática de Hamburgo, plaza que ganó, desalojando al democristiano Christoph Ahlhaus en las elecciones estatales 2011 y luego conservó en las de 2015, apoyándose en Los Verdes. El currículum político de Scholz, uno de los más completos de los lugartenientes de Martin Schulz, incluye cuatro mandatos en el Bundestag, el Ministerio de Trabajo en el primer Gabinete Merkel y la Secretaría General del partido, que ocupó de 2002 a 2004. 

MANUELA SCHWESIG.medium @ManuelaSchwesig
Desde 2013, luego de acceder en 2009 a la ejecutiva del SPD dentro de la renovación de mandos que acompañó la llegada de Sigmar Gabriel a la Presidencia orgánica, Manuel Schwesig adquirió notoriedad en calidad de ministra de Asuntos de la Familia, Mayores, Mujeres y Juventud del tercer Gabinete Merkel. En estos cuatro años, ha sido una denunciante incansable de la brecha salarial de género, una de las grandes asignaturas pendientes del sistema laboral alemán y junto con la ampliación de la protección pública de la maternidad, otro de sus desvelos ministeriales, punto importante del programa electoral de su partido. En 2015, su llamamiento a imponer por ley la equiparación de sueldos entre hombres y mujeres en el sector privado suscitó fuertes reacciones de rechazo de la patronal. En junio de 2017 Schwesig abandonó el Gobierno Federal para relevar a su colega Erwin Sellering, enfermo de cáncer, como líder socialdemócrata en Mecklemburgo-Pomerania Occidental y ministra-presidenta del land, donde el SPD gobierna en gran coalición con la CDU.

ANDREA NAHLES
Andrea Nahles, antigua líder de las Juventudes Socialistas (Jusos) y cabeza visible del ala izquierda del SPD, muy crítica con la Agenda 2010 de Gerhard Schröder, gozó de mucha influencia en su partido en 2009, cuando salió del Congreso de Dresden convertida en secretaria general e integrando una especie de triunvirato dirigente con Sigmar Gabriel y Frank-Walter Steinmeier. Sin embargo, poco después su influencia se vio disminuida. En 2013, de la mano de Gabriel, debutó en el Gobierno Federal como ministra de Trabajo y Asuntos Sociales, y al año siguiente cesó en la Secretaria General del SPD. En la actualidad, no forma parte de la presidencia (Parteivorstand) del partido, pero su labor ministerial ha sido muy elogiada por Martin Schulz, que la pone como ejemplo de defensa indeclinable de las metas socialdemócratas, como la introducción del salario mínimo y la flexibilización de la jubilación a los 67 años (ambas aprobadas por el Gabinete Merkel en 2014), en el escenario limitador de una gran coalición con la CDU.

BRIGITTE ZYPRIES.medium @brigittezypries
La veterana Brigitte Zypries desarrolló una primera carrera ministerial a las órdenes del canciller Schröder, del que fue secretaria de Estado en el Ministerio del Interior y ministra de Justicia, labor esta última luego prolongada en el primer Gobierno de Gran Coalición con la CDU de Angela Merkel, hasta 2009. Cuando en enero de 2017 el vicecanciller Sigmar Gabriel anunció su baja como líder del SPD y sucesor de Frank-Walter Steinmeier, candidato a presidente federal, en el Ministerio de Exteriores, Zypries fue la designada para suplirle en el puesto de ministro de Economía y Energía.

AYDAN ÖZOGUZ.medium @oezoguz
Hija de inmigrantes turcos, nacida en Hamburgo y ciudadana alemana desde los 22 años, en 2011 accedió a una de las cinco vicepresidencias del SPD y en la actual legislatura ha ejercido en la Cancillería como ministra de Estado y comisaria federal de Inmigración, Refugiados e Integración. Con este perfil personal e institucional, ha tenido asegurada una importante exposición pública en tiempos de crisis de los refugiados y relaciones tortuosas con Turquía. Özoguz ha reclamado a la opinión pública que no equipare al régimen autoritario de Erdogan con la nación y el pueblo turcos, y, aunque reconoce los obstáculos insuperables que pone Ankara, pide que no se cancelen las negociaciones de adhesión a la UE, aunque solo sea por su valor como canal de diálogo. En agosto de 2017 manifestó que le parecía "absurdo" exigir la "asimilación" de los residentes extranjeros porque "más allá del idioma no es posible identificar ningún tipo de cultura específicamente alemana", polémico comentario que llevó al partido populista de derechas AfD a reclamar su expulsión "a Anatolia".

MICHAEL MÜLLER
Berlín es una de las plazas fuertes del SPD. Su alcalde gobernador (Regierender Bürgermeister) desde 2014 es Michael Müller. Entonces, Müller tomó las riendas de Klaus Wowereit, quien dimitió en relación con los retrasos en las obras del nuevo aeropuerto de Berlín-Brandeburgo. En las elecciones estatales de septiembre de 2016 el SPD berlinés sufrió un considerable retroceso, pero conservó la mayoría simple. Tras gobernar en gran coalición con la CDU en la anterior legislatura, Müller forjó una alianza de gobierno con Los Verdes y La Izquierda. Berlín (así como Turingia, donde también rige este tripartito, con un miembro de Die Linke, Bodo Ramelow, de ministro-presidente) sirve de banco de pruebas para el SPD federal y Martin Schulz, que en el improbable caso de ganar las elecciones del 24 de septiembre tendrían que abordar la fórmula del Ejecutivo rojo-rojo-verde.

HEIKO MAAS.medium @HeikoMaas
El ministro de Justicia y Protección del Consumidor, anterior jefe del grupo parlamentario del SPD en el Landtag de Sarre ha sido descrito por Martin Schulz como "el rostro de los derechos civiles en el partido". Su principal caballo de batalla en la gestión gubernamental, rodeado de controversias, viene siendo el endurecimiento de la legislación contra los delitos de índole sexual (en particular a raíz del escándalo de las múltiples agresiones contra mujeres en la Nochevieja de 2015 en Colonia y otras ciudades), los discursos de odio y la difusión de bulos en Internet.

STEPHAN WEIL.medium @stephanweil
El ministro-presidente de Baja Sajonia es uno de los siete jefes de gobierno que el SPD mantiene en los länder, recostados en diversas fórmulas de gobierno. Aquí, Stephan Weil dirige el estado coaligado únicamente con Los Verdes, sus socios providenciales en las elecciones de 2013, ganadas con una estéril mayoría simple por la CDU del entonces ministro-presidente, David McAllister. Weil, anterior alcalde de Hannover y que entre 2013-2014 ocupó la presidencia rotatoria del Bundesrat, se juega su continuidad en las elecciones al Landtag que tendrán lugar semanas después de las federales, el 15 de octubre.

MALU DREYER
Malu Dreyer sucedió en 2013 a Kurt Beck, quien fuera presidente del SPD en 2006-2008, al frente del Gobierno de Renania-Palatinado, estado occidental lindero con Francia, Luxemburgo y Bélgica que desde las elecciones de 1991 se mantiene fiel a los socialdemócratas. El de Maguncia es el único gobierno estatal donde funciona una coalición del tipo SPD-Verdes-FDP. En noviembre de 2016 Dreyer fue elegida para la función anual de presidente del Bundesrat, tratándose de la segunda mujer (después de su conmilitona altorrenana Hannelore Kraft) en dirigir la Cámara alta del Legislativo federal en los 68 años de historia de la RFA.


COMPARATIVA DE TEMAS DE LA CAMPAÑA PARA LAS FEDERALES DE 2017

DIVERGEN
Subsidio del paroDejarlo como estáDuplicar el tiempo de percepción, ligada a cursos de cualificación
DefensaDestinar el 2% del PIB. Implicar eventualmente a la Bundeswehr en la lucha antiterroristaNo subir el gasto militar. No militarizar la lucha antiterrorista. Desnuclearización total de Alemania












CONVERGEN
PARCIALMENTE


Impuestos
Bajada global del IRPF de 15.000 mil. €. Subida del margen del tipo del 42% de 54.000 a 60.000 €. Supresión del Impuesto de Solidaridad. Sí a un impuesto a las transacciones financieras. No a un impuesto a las grandes fortunas
Mantenimiento del tipo de retención único a las plusvalías de capitalProgresividad de la retención al capital. Nuevo tipo máximo del 48% para las rentas superiores a 250.000 €

Pensiones
No se cuestiona la reforma de 2007, que retrasó la jubilación a los 67 años
No alterar el actual sistema, que es "sólido" y rige hasta 2030Elevar el nivel de cobertura
Familias con hijosAumento del subsidio familiar de 192 a 217 €/mes/hijoBono 150 €/mes/hijo para padres trabajadores a tiempo parcial
Brecha salarial de géneroObjetivo de acabar con ella a través de la vigente Ley de Transparencia de la Remuneración, susceptible de "revisión"Objetivo de acabar con ella a través de una nueva Ley de Igualdad de la Remuneración
Educación"Duplicar nuestros esfuerzos en el área"Gratuidad de todos los tramos educativos
Matrimonio gayYa aprobado con el voto de algunos parlamentarios de la CDU/CSU (pero no Merkel)

Refugiados y asilo
Prevalece el criterio humanitario. Impulso a la integración. Cumplimiento de las cuotas europeas de acogida
Revisar la elegibilidad para el asilo. Políticas de "reasentamiento" y "reubicación". Mantener "bajo" el flujo de refugiadosMantener "intacta" la legislación sobre asilo. Incentivar la "repatriación voluntaria"

Europa
Fondo Monetario Europeo. Unión Europea de la Defensa
El Eje Franco-Alemán como "motor". "Estabilización permanente" de la Eurozona. "Refundar" la UE. "Gobierno económico de la Eurozona"








COINCIDEN
BÁSICA O
TOTALMENTE
Déficit ceroNo se cuestiona (principio fijado por la Constitución)
InmigraciónOrientada a las necesidades económicas y selectiva. No a topes numéricos. Refuerzo de las fronteras externas de la UE para impedir la inmigración irregular. Expulsión de quienes no cumplan las normas (con más énfasis la CDU/CSU)
I+DDestinar el 3,5% del PIB. Decisivo esfuerzo digital. Transición a la Industria/Economía 4.0
Cambio ClimáticoAdhesión al Acuerdo de París y al Plan 2050 de Protección Climática nacional
Policía15.000 nuevos agentes

Islam
"Los musulmanes pertenecen a nuestra sociedad". Sí a la integración. Cierre de las mezquitas radicales y deportación de extremistas extranjeros"El Islam forma parte de nuestro país". Sí a la integración. "Tolerancia cero" con los extremistas, cierre de sus mezquitas y deportación de criminales
Estados UnidosFirmeza frente a Trump (comercio, defensa, cambio climático), pero Washington sigue siendo el socio extraeuropeo más importante

Rusia
Diálogo permanente. Aplicación por Moscú de los Acuerdos de Minsk sobre Ucrania
No a sanciones adicionales de Estados Unidos"Desescalada" para poder levantar las sanciones
TurquíaRechazo de su adhesión a la UE, pero manteniendo la cooperación
(Fuentes consultadas: Programas de Gobierno 2017-2021 de la CDU/CSU y el SPD)