Bongbong Marcos

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Actualizació: 30 juny 2022

Filipinas

Presidente de la República (2022-)

  • Ferdinand Romualdez Marcos Jr., llamado comúnmente Bongbong Marcos
  • Mandat: 30 juny 2022 - En exercici
  • Naixement: Manila, Región de la Capital Nacional, 13 setembre 1957
  • Partit polític: Partido Federal ng Pilipinas (PFP)
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Presentació

Bongbong Marcos, el hijo del antiguo dictador Ferdinand Marcos, arrasó con el 59% de los votos en las elecciones presidenciales del 9 de mayo de 2022 en Filipinas. El continuador de la más polémica dinastía política de la nación asiática, cuyos miembros han sido alcaldes, congresistas o gobernadores en democracia, y cabeza del Partido Federal de Filipinas (PFP) se impuso con facilidad a nueve contrincantes en virtud no de su programa, apenas esbozado, ni de su personalidad, más bien gris, sino de su famoso apellido y su alianza con Sara Duterte, hija del presidente saliente, Rodrigo Duterte, y postulante para vicepresidenta. El masivo triunfo electoral de Ferdinand Marcos Jr. refleja el éxito de los discursos nacionalistas, populistas, neoautoritarios y revisionistas históricos en Filipinas a costa de un capítulo, el de los derechos humanos, que fue sistemáticamente conculcado por Marcos Sr., tan reivindicado por su hijo tocayo, y que ennegrece en no menor medida el balance del sesenio de Gobierno de Rodrigo Duterte, el cual se despide sin embargo con una altísima popularidad.

Marcos, que ha batido entre otros a la liberal independiente Leni Robredo (un duelo con sabor a revancha, pues en la contienda de 2016 Robredo le arrebató la Vicepresidencia por pocos votos), hereda las riendas de un país de 110 millones de habitantes que crece con fuerza tras el embate de la COVID-19 y se sitúa en niveles medios en el ranking de desarrollo humano del PNUD. Bajo Duterte, las fuerzas de seguridad, policiales y parapoliciales, han librado una brutal guerra antidrogas que ha dejado miles de muertos, la mayoría víctimas de ejecuciones extrajudiciales, y pone en guardia a la Corte Penal Internacional. Por otro lado, no se han solucionado dos añejas insurgencias armadas: la rebelión comunista (NEP/PCF) en distintos puntos del archipiélago, que se puede remontar a 1969, y el conflicto musulmán moro en la isla sureña de Mindanao, iniciado también a finales de los sesenta y actualmente mantenido activo por grupos terroristas yihadistas como Abu Sayyaf.

En política exterior, Duterte ha propiciado un acercamiento a China un tanto a costa de las relaciones, tradicionalmente estrechas y básicas en el ámbito de la defensa, con Estados Unidos, estrategia diversificada que Marcos, con una plataforma en esencia continuista, probablemente va a mantener. Punto significativo, Beijing, sin mencionar la disputa marítima bilateral, se ha apresurado a enviar sus cálidas felicitaciones al nuevo mandatario, cuya llegada augura una profundización de los tratos comerciales. El 30 de junio, previa proclamación oficial como presidente electo, Marcos tomará posesión de la jefatura del Estado que su padre gobernara con puño de hierro y mano cleptómana hasta su caída en la revolución popular de 1986.


(Texto actualizado hasta 16/5/2022)

Biografia

A sus 64 años, Ferdinand Marcos Jr., alias Bongbong, es una figura familiar para los filipinos de todas las edades, que le han visto ininterrumpidamente en el candelero político y social del archipiélago desde que era un niño. Ya entonces sus padres, Ferdinand Marcos, presidente elegido en 1965 y luego devenido un autócrata represivo y cleptocrático que supo ganarse la protección de Estados Unidos en el contexto de la Guerra Fría, e Imelda Marcos, glamurosa e influyente primera dama que acaparaba las revista de corazón mientras levantaba un emporio privado con fondos desviados del Estado, gustaban de posar junto con él y sus dos hermanas, Maria Imelda (Imee) e Irene, presentándose al pueblo suntuosamente vestidos de blanco, con poses dignas de una familia real.

El único hijo varón del presidente, quien en 1972 declaró la ley marcial en todo el país con el pretexto de que había que derrotar a las insurgencias armadas del Partido Comunista y los separatistas musulmanes de Mindanao, se crió en este ambiente estereotipado de los vástagos de las dictaduras caracterizadas, entre otros aspectos, por el nepotismo, la arbitrariedad y la extravagancia.

El joven Bongbong realizó la secundaria en la escuela lasaliana de Mandaluyong en Metro Manila y en la Worth School de Turners Hill en West Sussex, Inglaterra, otra selecta casa de estudios católica, regida por los benedictinos. De ahí pasó en 1975 al St Edmund Hall College de la Universidad de Oxford, que en 1979 dejó por la Wharton School of Business de Filadelfia, centro adscrito a la Universidad de Pensilvania donde realizó unos estudios de posgrado en Administración de Empresas. En ambos casos, el estudiante no superó todas las pruebas académicas. Durante muchos años, Marcos insistió en que de Oxford se trajo una licenciatura en Filosofía, Política y Economía, pero sin llegar a mostrar un título que de hecho el propio College desmentía. Lo que sí obtuvo fue un diploma especial en Estudios Sociales que acreditaba su preparación en algunas materias de la carrera. En cuanto a la no obtención del MBA en la Wharton School, la justificó debido a sus tempranos compromisos políticos.

El caso es que en 1980, a los 23 años, Bongbong fue elegido vicegobernador de Ilocos Norte, provincia de la isla de Luzón que era el terruño de su progenitor y donde desde 1971 mandaba su tía paterna, Elizabeth Marcos Keon. Ambos, al igual que su madre y cuñada Imelda (nombrada por su esposo gobernadora de Metro Manila en 1975, ministra del Gobierno en 1976 y embajadora plenipotenciaria en 1978, amén de resultar elegida diputada nacional), pertenecían a la plataforma derechista del régimen, el Movimiento Nueva Sociedad (KBL), fundado por el presidente en 1978 a partir de su anterior partido, el Nacionalista, para sostener su proyecto de "reforma" de Filipinas bajo un sistema de "autoritarismo constitucional".


CONTINUADOR DE UNA MARCA POLÍTICA
El regalo paterno de 1980 a Bongbong Marcos supuso el arranque de una carrera política fluida, pródiga en cargos públicos y mandatos electorales pero más bien parca en realizaciones y, en líneas generales, discreta, hasta el súbito encumbramiento de 2022. Como los otros parientes cercanos metidos en política a instancias del cabeza del clan, Ferdinand Marcos Jr. se las arregló para volver al proscenio ya en democracia. Fue después de producirse la caída de la dictadura de su padre, y entrando en competición con los otros dos grandes linajes de la política filipina, los Aquino y los Macapagal-Arroyo, en su caso identificados con la tradición democrática liberal.

En 1983 Bongbong sucedió a su tía Elizabeth, con problemas de salud, en la gobernación de Ilocos Norte. Tres años después, en febrero de 1986, la fraudulenta victoria electoral de Marcos sobre la líder opositora Cory Aquino, viuda del asesinado Benigno Aquino, desató la Revolución del Poder Popular, histórica revuelta civil que obligó al dictador, desahuciado por la Administración Reagan y abandonado por la mayoría del Ejército, a huir del país junto con esposa e hijos, directos a un exilio dorado en Hawái. Según las crónicas de aquellos acontecimientos, Bongbong estuvo entre los elementos duros del régimen que presionaron al presidente, acorralado en el Palacio de Malacañang, para que diera a las pocas tropas que se mantenían leales la orden de disparar sin contemplaciones contra los manifestantes, como antes habían hecho el shah de Irán o los generales surcoreanos, otros dos baluartes de bloque estadounidense en Asia.

Desde Honolulu, los Marcos intentaron recuperar el control de las cuentas bancarias secretas abiertas en el extranjero y que al parecer atesoraban buena parte de la rapiña perpetrada mientras gobernaron el país a su discreción. Tras la muerte de Marcos Sr. en 1989, la presidenta Aquino autorizó a la familia, liderada por Imelda, su regreso a Filipinas, donde de todas maneras tendrían que hacer frente a multitud de cargos, de las autoridades tributarias y de la justicia penal, por evasión de impuestos, alzamiento de bienes y corrupción. El primero en volver, en 1991, fue Bongbong, listo para recomponer su base política en Ilocos Norte, cuyos paisanos eran incondicionales de los Marcos.

Sin problemas económicos e indiferente a las investigaciones en su contra por fraude fiscal, Marcos Jr. ganó el escaño de diputado nacional por su provincia en las elecciones legislativas de 1992. En aquellas votaciones generales, Bongbong no respaldó la aspiración presidencial de su madre, candidata del KBL, sino que prefirió apoyar al empresario Eduardo Danding Cojuangco, de la Coalición Popular Nacionalista, antiguo compinche de Marcos Sr. y quien se trataba de su padrino. Quinta y tercero respectivamente, Marcos y Cojuangco fueron eliminados para el paso a una segunda vuelta que disputaron el ex general Fidel Ramos, de Lakas-NUCD, y Miriam Defensor Santiago, del Partido de la Reforma Popular (PRP), con victoria para el primero. Meses después, en 1993, Marcos se casó con Louise Liza Araneta, miembro de una prominente familia de Metro Manila y las Bisayas Occidentales. La pareja iba a tener hasta 1997 tres hijos varones.

1995 fue un mal año para el político, que fracasó en su candidatura al Senado, vio invalidado por el Tribunal Supremo un acuerdo con el Gobierno Ramos por el que su familia se quedaría con la quinta parte de los 10.000 millones de dólares de la fortuna amasada durante la dictadura y que el Estado filipino quería restituir a sus arcas expoliadas, y fue condenado por un tribunal de Ciudad Quezon a la pena de siete años de prisión y al pago de una multa por eludir el pago de impuestos en su etapa de gobernador provincial; no obstante, Bongbong consiguió zafarse de la prisión.

Marcos, referido por la prensa local también como BBM, reanudó la cuenta de mandatos electorales en junio de 1998, cuando, al cabo de 12 años, volvió a la gobernación de Ilocos Norte. Sirvió como gobernador tres mandatos trienales hasta junio de 2007, momento en que tomó posesión por segunda vez del escaño por el 2º Distrito de la provincia en la Cámara de Representantes. En la capital provincial, Laoag, Bongbong dejó el Gobierno del feudo familiar en las manos de uno de sus primos, Michael Marcos Keon, hijo de la tía Elizabeth Marcos-Keon, en tanto que en el Congreso de Manila se posesionó del asiento desocupado por su propia hermana mayor, Imee, diputada desde 1998.

En 2009 Marcos Jr. muñó una alianza entre el KBL y el Partido Nacionalista (NP) de Manny Villar, el cual venía de apoyar a la presidenta de la República desde 2001, Gloria Macapagal-Arroyo, para sostener su aspiración al Senado a cambio del apoyo del diputado y su clan a la candidatura presidencial de Villar. El movimiento provocó la fractura de la vieja formación derechista asociada a la figura de Marcos Sr., que replicó expulsando de sus filas al hijo del líder fundador tras 29 años de militancia. Entonces, Marcos Jr. y su familia al completo, Imelda (quien a sus 80 años se disponía a suceder a su hijo en la diputación por Ilocos Norte) e Imee incluidas, se pasaron al NP. A continuación, en los comicios de mayo de 2010, Bongbong se hizo con su primer escaño de senador, mientras que en las presidenciales Manny Villar quedaba tercero, derrotado por el liberal Benigno Aquino III, hijo de la ex presidenta Cory Aquino.

Bongbong encadenó un segundo ejercicio senatorial trienal en junio de 2013 y en octubre de 2015, a la edad de 58, dio el paso que a muchos ya les extrañaba que no hubiera dado antes: presentarse a vicepresidente de la República, alto cargo institucional que en Filipinas, a diferencia de otros países, se elige en una boleta aparte de la de presidente. Inscrito como candidato independiente y asociado a la fórmula presidencial de la veterana Miriam Defensor, el 9 de mayo de 2016 Marcos tuvo un rendimiento insospechadamente potente, llegando a rozar una victoria que por menos de un punto porcentual le arrebató la postulante del oficialismo Leni Robredo. Lo ajustado del margen empujó al perdedor a presentar una impugnación al Tribunal Electoral Presidencial, el cual ordenó un recuento parcial que sin embargo se tradujo en la ganancia por Robredo de unos miles de votos más.

En contienda aparte, la Presidencia de Filipinas fue ganada, con el 39% de los sufragios, por el septuagenario Rodrigo Duterte, candidato del Partido Democrático Filipino-Poder Popular (PDP-Laban), alcalde de Davao y estrella política heterodoxa que rompía moldes por su discurso inquietante y de insólita crudeza, pues prometía erradicar con violencia expeditiva, literalmente a tiro limpio, la delincuencia y el consumo de drogas ilegales. El aspirante a vicepresidente en la fórmula de Duterte era Alan Peter Cayetano, el secretario general del NP, es decir, el partido de Marcos.


MARCOS-DUTERTE, FÓRMULA IMBATIBLE PARA LAS ELECCIONES DE 2022
La sensación electoral de 2016 animó a Marcos, ya un político talludo que acumulaba una amplia experiencia en los ámbitos ejecutivo y legislativo (desde 1983 había sido seis años senador, otros seis años representante de la Cámara, 12 años gobernador provincial y vicegobernador durante tres más) a redoblar su apuesta por el poder y su reivindicación del legado del padre. En realidad, el político ya llevaba años minimizando o trivializando los abusos políticos, las violaciones humanitarias y el saqueo de los recursos públicos en el período 1965-1986.

Aparcando cualquier rebozo sobre el alcance del revisionismo de una de las etapas más controvertidas de la historia contemporánea de Filipinas, Bongbong se dedicó a ensalzar la figura de Ferdinand Marcos Sr. y a refutar que durante su régimen de Gobierno se violaran masivamente los derechos humanos, en particular a raíz de la imposición de la ley marcial en 1972. La campaña de negacionismo y blanqueamiento, para escándalo de los miles de víctimas de Marcos, cobró fuerza en noviembre de 2016 con la ceremonia de sepultura del cuerpo embalsamado del dictador (expuesto hasta entonces tras una urna de cristal en el Centro Presidencial de Batac, Ilocos Norte, que llevaba su nombre) en el Libingan ng mga Bayani o Cementerio de los Héroes, sito en el Fort Bonifacio, cuartel general del Ejército Filipino en Metro Manila. La inhumación, ordenada por el presidente Duterte previa autorización del Tribunal Supremo, fue aprovechada por la familia para hacer proselitismo político.

La complicidad entre Duterte, admirador confeso del antiguo dictador, y el clan Marcos iba a más. Aunque en las elecciones de 2016 habían concurrido en tándems diferentes, resultaba obvio que Duterte y Marcos compartían el mismo electorado, el formado por las clases populares que encontraban atractiva la figura de un presidente fuerte y autoritario, presto a solucionar problemas cotidianos de la gente corriente sin detenerse en exquisiteces democráticas o ante barreras legalistas. Duterte daba rienda suelta a un discurso de tipo nacional-populista, lleno de zafios exabruptos y demagogia, y este ambiente oficial favorecía una plataforma como la de Marcos.

La confluencia electoral entre las familias Duterte y Marcos empezó a fraguarse en octubre de 2018, cuando la cruenta guerra antidrogas desatada por el Gobierno acumulaba varios miles de muertos, la mayoría por ejecuciones extrajudiciales de sospechosos y presuntos. Por un lado, el presidente señaló a su hija, Sara Duterte-Carpio, heredera de la Alcaldía de Davao y edil con fama de mujer de carácter, como su posible sucesora también en el Palacio de Malacañang. Simultáneamente, partidarios del mandatario en el PDP-Laban y la Coalición por el Cambio (que incluía al NP) se escindieron para formar el Partido Federal de Filipinas (PFP), fuerza que decía propugnar la transformación del archipiélago en un Estado federal y de paso aspiraba a librar a Filipinas de la quíntuple lacra de "las drogas ilegales, el crimen, la corrupción, la pobreza y la insurgencia", esta última practicada por los comunistas y los extremistas moros de Mindanao. Llevando como presidente a Reynaldo Tamayo, pronto gobernador provincial de Colabato del Sur, el PFP iba a convertirse en el vehículo de las ambiciones presidenciales de Bongbong Marcos.

En enero de 2020 Marcos dio un paso adelante al anunciar su candidatura presidencial para las elecciones de 2022. Al tiempo que salía en defensa de la truculenta campaña antidrogas de Duterte, Marcos tenía que decidir todavía bajo qué siglas partidarias concurriría y con quién se aliaría para la elección vicepresidencial. Él quería reservarse todo el margen de maniobra, lo que excluía la fidelidad automática al PN, el partido del que seguía siendo militante y dirigente. Varias fuerzas políticas, entre ellas el PFP y la anterior formación asociada a su familia y actualmente residual, el KBL, se adelantaron nominándole por su cuenta. En octubre de 2021 Marcos despejó la primera de las dos incógnitas al confirmar que se presentaba en nombre del PFP. Acto seguido, el personaje del momento renunció a los nacionalistas y se apuntó a los federalistas, que le nombraron su conductor.

El segundo misterio terminó semanas después, en noviembre: para acompañarle en la elección al Ejecutivo, Marcos recurría a Sara Duterte, la alcaldesa de Davao, quien acababa de fichar por el partido centroderechista Lakas-CMD (la agrupación de la ex presidenta Gloria Macapagal-Arroyo) sin renunciar a su agrupación personal, la Alianza por el Cambio (HNP), y que previamente había descartado postularse ella misma a presidenta, no obstante gozar de una elevada popularidad. Marcos y Duterte-Carpio acudían a la elección presidencial del 9 de mayo de 2022 a la cabeza de la Alianza Uni Team, que incorporaba, entre otros, al PFP, el Lakas-CMD, la HNP, el PDP-Laban, el NP, el KBL, el Partido de la Unidad Nacional (NUP) y la Fuerza de las Masas Filipinas (PMP, tratándose este último del partido del ex presidente Joseph Estrada).

Convertido desde el minuto uno en el favorito de largo, con una intención de voto que en noviembre se instaló por encima del 40%, en diciembre sobrepasó el 50% y en enero de 2022 rozaba ya el 60%, Marcos se permitió ignorar la ola de peticiones a la Comisión Electoral para que descalificara su candidatura considerando la sentencia carcelaria de 1995 por evasión fiscal, despreciar también la información del Departamento de Finanzas sobre que los administradores del patrimonio familiar todavía debían al fisco filipino impuestos aplicables a bienes por valor de casi 4.000 millones de dólares al cambio, o despreocuparse de presentar un programa electoral con compromisos por escrito.

Durante al campaña electoral, BBM no expuso programa, plan de Gobierno o manifiesto formal alguno. Se limitó a relatar sus "logros" ejecutivos y legislativos en Ilocos Norte (donde ahora era gobernador su sobrino, Matthew Marcos Manotoc, el hijo de Imee, hoy senadora) y en las dos cámaras del Congreso, a hacer llamamientos nacionalistas a la "unidad" de los filipinos en la recuperación postpandemia y a formular de viva voz promesas genéricas sobre creación de empleo, inversiones en infraestructuras, energías renovables y servicios digitales, modernización de los sectores agrícola e industrial, ayudas a las pymes o mejoras en la sanidad y la educación. Más en concreto, Marcos se abonaba a impulsar el programa Build, Build, Build (BBB), concebido por Duterte para dotar a Filipinas de unas mejores infraestructuras de transportes y comunicaciones, equipamientos agroindustriales inteligentes y plataformas de comercio electrónico.

Aspecto clave de su plataforma, Marcos, básicamente, hablaba de continuar las políticas del presidente saliente, sin faltar la guerra contra el narcotráfico y la búsqueda del entendimiento con China. Eso sí, en el primer terreno, un Gobierno suyo, apostillaba el candidato, podría actuar "quizá de una manera diferente", complementando las acciones puramente policiales para el cumplimiento de la ley con otras centradas en la prevención del consumo del drogas y la rehabilitación de toxicómanos. En temas sociales como el aborto, el divorcio y las cuestiones LGBT, Bongbong venía exponiendo planteamientos más bien progresistas.

El aparato mediático al servicio del dúo Marcos/Duterte-Carpio bombardeó también las redes sociales con fake news, algunas muy crudas, para atacar a los contrincantes, principalmente los liberales Leni Robredo y Francis Pangilinan, y con mensajes de descrédito de las denuncias de las gestiones presidenciales de sus respectivos padres, presentadas en cambio como muy positivas para Filipinas.

(Cobertura informativa hasta 16/5/2022)

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