La Unión Europea y el Cono Sur emprenden la reconciliación

Data de publicació:
11/1995
Autor:
Diego A. Laporte Galli
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Por primera vez, desde la entrada en vigor de la Comunidad Europea (CE), hoy Unión Europea (UE), en 1958, es atinado decir que “hay lugar a la esperanza” de una verdadera recomposición de las relaciones entre la UE y el Cono Sur. La firma del Acuerdo Marco Interregional de Cooperación entre la Unión Europea y el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), el 15 de diciembre de 1995 en Madrid, pone en evidencia, por encima de otras consideraciones, que la política exterior de la UE ha dado máxima prioridad a una subregión de América Latina. El hecho de que la UE se haya fijado en el MERCOSUR para establecer una estrecha cooperación, con vistas a la formación de una futura asociación de libre comercio, no es fruto de la casualidad. Ello supone un aval al proceso integrador más avanzado dentro de los Países en Vías de Desarrollo (PVD) y, como afirma un documento del Parlamento Europeo (PE 211.641/Def.), “el reconocimiento a una zona de prosperidad emergente con un gran potencial de crecimiento y cuyo dinamismo económico durante los últimos años únicamente ha sido superado por los países del Sudeste asiático”. Los promotores del proceso integrador -los Gobiernos democráticos de Argentina y Brasil-, envueltos en la década pasada en enormes dificultades, derivadas principalmente de la inflación y la crisis de la deuda externa, vieron en la integración una alternativa de esfuerzo común para superar los retos del sistema internacional actual, y una forma de cooperar en beneficio de la subregión, dejando de lado viejas disputas de hegemonía en el Cono Sur de América. La posterior consolidación de la iniciativa en el contexto subregional, a partir de la incorporación de Paraguay y Uruguay, formalizada en la firma del Tratado de Asunción en 1991, abrió una nueva dimensión del proceso integrador que tuvo insospechadas repercusiones en el contexto internacional. Hoy por hoy, el MERCOSUR es la cuarta economía del mundo, después de la Unión Europea, el Tratado Norteamericano de Libre Comercio (TLC) y Japón.