Identidad y conflicto: personalidad, socialidad y culturalidad

Data de publicació:
05/1997
Autor:
Rik Pinxten
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Actualmente, el concepto de identidad se utiliza como un concepto genérico que atañe a acontecimientos sociales harto diversos. Numerosos conflictos se reagrupan bajo la categoría de conflictos de identidad. La identidad es considerada, por lo tanto, como la faceta más importante de ciertas luchas tanto pacíficas como violentas. A modo de ejemplo, citemos los siguientes casos: el motor principal en el violento conflicto entre hutus y tutsis en Rwanda y Kivu habría sido un conflicto de identidades tribales; la guerra entre croatas, serbios y bosnios habría sido un conflicto en pos de la salvaguardia de las respectivas identidades nacionales; y Le Pen anima a los franceses a defender su identidad nacional. Una evolución clara aparece en el discurso político, en el que los viejos términos han sido cambiados pero conservan sentidos casi idénticos: raza se denomina ahora cultura, cultura se convierte en identidad. Algunas veces cultura se asocia con identidad, de lo que se deriva la noción de identidad cultural. Este proceso queda ilustrado a las claras por el tipo de estudios que lleva a cabo el grupo francés GRECE, proveedor de ideas del Frente Nacional. A primera vista, la cosa parece bastante clara: un grupo se manifiesta por el simple hecho de que sus miembros poseen en común unos símbolos, un territorio, una historia, etc. Sin embargo, analizada de cerca, la noción de identidad se vuelve más problemática. De hecho, ya en los ejemplos citados, la identidad connota una esencia, lo cual implica invariabilidad, homogeneidad, permanencia. Pero las cosas no son tan simples como parecen.