Elecciones legislativas de 2015 en Portugal

Actualización: 13 febrero 2018

Portugal

Candidatos y programas

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Presentación

El 4 de octubre de 2015 Portugal celebra elecciones a la Asamblea de la República al cabo de una legislatura marcada por el rescate de la Troika y las políticas de austeridad. CIDOB ha elaborado un repertorio de los cuatro principales candidatos a primer ministro, presentándolos en el marco de sus propuestas políticas y los programas electorales de sus partidos. Aparte, puede consultarse la Opinión del CIDOB Elecciones en el sur de Europa: ¿es Portugal diferente?, así como la sección dedicada a Portugal en el servicio de información del CIDOB Biografías Líderes Políticos. (Cobertura informativa hasta 4/10/2015).



Pedro Passos Coelho (PSD / CDS-PP) | António Costa (PS) | Jerónimo de Sousa (CDU) | Catarina Martins (BE)

Biografía

PEDRO PASSOS COELHO (PSD, CDS-PP)

© Comisión Europea
Primer ministro de Portugal y presidente del PSD
Sé Nova, Coimbra, 1964. Economista y administrador de empresas. mediummedium


● Lista: Coalición Portugal al Frente = Partido Social Demócrata (PSD) + Centro Democrático Social-Partido Popular (CDS-PP)
● Orientación: centro-derecha, derecha ● Escaños en la Asamblea de la República: 132 / 230 ● Votos en las elecciones de 2011: 57,4%.

Perfil del candidato y balance de Gobierno
En junio de 2011, 15 meses después de hacerse con las riendas de la formación, Pedro Passos Coelho devolvió al centroderechista Partido Social Demócrata (PSD), ganador por mayoría simple de unas elecciones legislativas forzadas por la retirada del apoyo parlamentario al Gobierno socialista de José Sócrates, al Ejecutivo de Portugal en plena debacle económica y financiera nacional. Su misión, harto delicada y compartida con el democristiano Centro Democrático Social-Partido Popular (CDS-PP) de Paulo Portas, su socio del Gabinete, era ejecutar el severo Memorándum del rescate financiero del país, firmado en mayo como condición para recibir, tal como había pedido un apurado Sócrates en abril, 78.000 millones de euros en créditos de los fondos de la UE y el FMI.

Con una trayectoria política un tanto errática (miembro del PSD desde la adolescencia y luego el jefe de sus Juventudes, a finales de los noventa abandonó el Consejo Nacional y el grupo parlamentario del partido para dedicarse a la consultoría empresarial privada y sacarse una tardía licenciatura en Economía, hasta que en 2005 estuvo de vuelta en los órganos de dirección del PSD con ambiciones de liderazgo), en 2011 Passos asumió los sacrificios de la austeridad haciendo gala de pragmatismo liberal. Así, partiendo de una coyuntura financiera de emergencia que, por imperativo de la Troika de la Comisión Europea, el BCE y el FMI, iba a requerir subir los impuestos, podar las prestaciones sociales, reducir las plantillas de funcionarios, abaratar los costes laborales y privatizar las principales compañías industriales -energía, transportes, comunicaciones- del Estado, el nuevo primer ministro indicó su voluntad de "ir más allá" de estas actuaciones, aplicando "transformaciones estructurales" para "cambiar el modelo de desarrollo económico y social", y de paso "recuperar la credibilidad internacional y la confianza de los mercados". En su mensaje de investidura, Passos, con tono sombrío, sentenció que "la embriaguez de la deuda conduce a un falso y corto bienestar, hasta el día en que llegan la factura y el colapso".

Transcurridos los cuatro años de legislatura, el dirigente luso se ha confirmado como un político cerebral y resiliente de estilo tecnocrático al que no ha hecho excesiva mella la contestación social a las políticas de ajuste, nocivas para la recuperación económica, al tiempo que ha devuelto la estabilidad a un partido que en 2004, con la marcha a la Comisión Europea de José Manuel Durão Barroso, entró en una etapa de peleas internas y liderazgos fallidos. La obsesión de Passos ha sido desligar a Portugal de la suerte que pudiera correr Grecia, lo que ha supuesto, al igual que su correligionario Mariano Rajoy en la vecina España, asumir sin reservas las recetas de ortodoxia fiscal y estabilidad presupuestaria de la Eurozona prescritas por Alemania. A pesar de los reiterados incumplimientos de los objetivos de déficit -el 7,4% en 2011 frente a la meta original del 5,9%, el 5,7% en 2012 en lugar del 4,5% pactado, el 4,8% en 2013 en vez del 3%, el 7,2% en 2014 frente al 2,5% previsto-, que dejaron en ridículo el plan inicial del Gobierno de alcanzar un déficit próximo al cero para 2015, Lisboa obtuvo unos plazos adicionales, así como más tiempo para devolver los préstamos, porque la Troika consideraba que Passos estaba firmemente comprometido con la consolidación fiscal, la estabilización del sistema financiero y las reformas estructurales, los tres pilares del Memorándum. Mientras la recesión y el paro, ahondados por la austeridad, hacían estragos en la población, Portugal, a trancas y barrancas, fue superando los sucesivos exámenes de la Troika, con lo que obtenía el desembolso de los tramos del rescate crediticio.

Antes de llegar a las elecciones legislativas del 4 de octubre de 2015, el primer ministro portugués sorteó una cadena de huelgas generales, jornadas de protesta ciudadana, mociones de censura en la Asamblea y sentencias del Tribunal Constitucional contrarias a varias de sus medidas de ahorro y restricción presupuestaria. Sus mayores apuros los vivió en la primera mitad de 2013. En marzo y abril se sucedieron unas manifestaciones multitudinarias de repudio a la devaluación de salarios y pensiones, la declaración de ilegalidad por el TC del tijeretazo a las pagas extra de funcionarios y jubilados y del nuevo impuesto sobre el seguro de salud y desempleo, y la dimisión de Miguel Relvas, ministro de los Asuntos Parlamentarios y brazo derecho del primer ministro. Entonces, Passos recibió un capote del presidente de la República y anterior líder del PSD, Aníbal Cavaco Silva, quien respaldó la continuidad de su Gobierno. Luego sobrevino la crisis política de julio, cuando el dirigente encajó las renuncias de su ministro de Finanzas, Vítor Gaspar, y de Paulo Portas como titular de Exteriores. También esta vez Passos, acusado por sus detractores de mentir sistemáticamente en su labor de Gobierno, escuchó desde la oposición de izquierda exigencias de dimisión y de adelanto electoral, pero pudo rehacer la coalición con el CDS-PP dándole a Portas el puesto de viceprimer ministro al frente de las políticas económicas y europeas.

La salida oficial de la recesión en el segundo trimestre de 2013 tras un trienio nefasto y la conclusión del programa de rescate europeo en junio de 2014 sin necesidad de acogerse a nuevas ayudas empujaron a Passos a proclamar que la terapia del ajuste estaba dando frutos y que los sacrificios de la población habían merecido la pena, pero las derrotas de su partido a manos del PS en las elecciones autárquicas (municipales) de septiembre de 2013 y europeas de mayo de 2014 mostraron que el enfado de los ciudadanos, bien patente en las calles, también se expresaba en las urnas, más porque el Ejecutivo continuaba aplicando la austeridad antidéficit con todo rigor. Ahora, en la campaña electoral de 2015, siguen reverberando los ecos de escándalos de corrupción como el de los visados gold para inversores chinos, la controvertida segmentación y recapitalización por el Estado, con cargo a fondos europeos, del Banco Espírito Santo (BES), la no menos polémica reprivatización, vendiéndolo a una entidad angoleña, del Banco Portugués de Negocios (BPN) y las vicisitudes empresariales de Portugal Telecom (PT), de la que el Estado dejó de ser también accionista.

Tras pasarse tres años a remolque del PS en los sondeos de intención de voto, el PSD, formando con el CDS-PP la lista conjunta Portugal à Frente, ha vuelto a ponerse en cabeza justo cuando comienza la campaña para los comicios de octubre de 2015. Las posibilidades de Passos y los socialdemócratas de obtener una reválida electoral, aunque sin mayoría absoluta, pese a las dificultades vividas en la legislatura que termina se ven favorecidas por el hecho de que en Portugal, a diferencia de España y más todavía de Grecia, el trauma de los recortes sociales, la corrupción y los escándalos políticos no se han traducido en una deslegitimación o descrédito graves de las fuerzas mayoritarias que sostienen el sistema bipartidista, el binomio PSD/CDS-PP y el PS. Aquí, la alternancia clásica entre centro-derecha y centro-izquierda no se ve amenazada por el auge imparable de una opción de izquierda radical anterior a la crisis, como en Grecia hizo la SYRIZA, cuyo éxito no consiguen reproducir en Portugal ni el viejo Partido Comunista ni el Bloco de Esquerda, o por la aparición de partidos nuevos con discurso regenerador capaces de capitalizar la irritación y el hastío de los electores, como sucede con Podemos y Ciudadanos en España, sin equivalentes al otro lado de la frontera. (Nota: para más información, véase la biografía de Pedro Passos Coelho en el servicio Biografías Líderes Políticos del CIDOB)
Programa de la Coalición Portugal al Frente
Passos Coelho, que tiene abandonadas sus cuentas de Facebook y Twitter desde hace años, se postula de nuevo a primer ministro sacando pecho de los resultados de su gestión, los cuales incluyen la recuperación del crecimiento, el fuerte tirón de las exportaciones y el retroceso del paro, que en 2013 llegó a rozar el 18% pero que ahora se sitúa en torno al 12%, aunque en marzo de 2015 un estudio no oficial aseguró que la tasa real estaría en el 29%. El candidato de Portugal à Frente reitera que hay que mantener el curso actual de mejoras paulatinas, hasta conseguir unas condiciones que permitan cancelar la austeridad iniciada, no se cansa de recordar, en 2010 por los socialistas, los cuales dejaron al país "camino de la bancarrota". Passos alardea de que, tras ahorrarse Portugal un segundo rescate de la Troika, lo que permitió a la nación "reconquistar sus libertades", y financiarse en los mercados con tasas de interés muy bajas, el "cofre está debidamente pertrechado" para saldar deudas, aunque admite que la venta del Novo Banco, el banco bueno segregado del BES, puede perjudicar los pagos anticipados al FMI.

El programa electoral del PSD y el CDS-PP, titulado Agora Portugal pode mais, parte del diagnóstico de que la recuperación económica es "manifiesta" y de que las cuentas públicas están "en la buena dirección". Ello, continuando con los "enormes progresos" hechos gracias al Programa de Emergencia Social, permite afrontar con optimismo los "complejos desafíos" engordados tras "muchos años de negligencia política y desorientación estratégica". Los más acuciantes son el "invierno demográfico" (baja natalidad, envejecimiento), las desigualdades sociales, la pobreza estructural en las capas más vulnerables de la población y los déficits educativos. En su capítulo Defender y reforzar el Estado social, el documento proselitista anuncia el lanzamiento de un Programa de Desarrollo Social y la "creación de condiciones para asegurar la sostenibilidad" de los sistemas de previsión social, en particular el Sistema Nacional de Salud (SNS), al que hay que convertir en un servicio "moderno, competitivo y con libertad de acceso".

Socialdemócratas y populares hacen hincapié en el aumento de la competitividad de la economía lusa, que pretenden ver crecer a un ritmo medio de entre el 2% y el 3% en los próximos cuatro años, el necesario para crear empleo. Prometen rebajas de la tasa general del Impuesto sobre el Rendimiento de las Personas Colectivas (IRC, impuesto de sociedades) a razón de un punto porcentual por año, de manera que del 21% actual se pase al 17% en 2019. También, reversiones progresivas, hasta su completa eliminación, de la sobretasa al Impuesto sobre el Rendimiento de las Personas Singulares (IRS), de las reducciones salariales aplicadas a los funcionarios con remuneraciones superiores a los 1.500 euros mensuales, de la Contribución Extraordinaria de Solidaridad para las pensiones de más de 4.611 euros anuales, de la Contribución Extraordinaria sobre el Sector Energético y del Impuesto sobre las Transmisiones de Inmuebles (IMT). Este paquete de alivios tributarios tiene en cuenta los optimistas objetivos del Programa de Estabilidad de las finanzas públicas para el cuatrienio 2015-2019, nada realistas según la oposición y que no concuerdan con las previsiones de la Comisión Europea, que son dejar el déficit por debajo del 3% (Passos menciona la tasa del 2,7%) del PIB este año, alcanzar un saldo estructural del -0,5% en 2016, lograr "el equilibrio o el superávit" a partir de 2017 y reducir la deuda pública hasta el 107,6% del PIB en 2019. Asimismo, inciden en la "desburocratización y digitalización" de las actividades económicas y los servicios públicos para ahorrar costes energéticos, ganar en productividad y avanzar en la sostenibilidad. También, desean acelerar la "agilización" del mercado laboral.

En las áreas de Europa, exteriores, seguridad y defensa, Passos y Portas: defienden la unión fiscal y bancaria de la Eurozona, con institucionalización del Eurogrupo y puesta en marcha de un "Fondo Monetario Europeo"; apuestan por la Política Europea de Vecindad (PEV), el TTIP con Estados Unidos, una PCSD europea basada en la cooperación estructurada permanente y la construcción de interconexiones de gas y electricidad que permitan a Portugal "salir de su aislamiento" e insertarse en las redes energéticas europeas; se comprometen con la reforma de las Fuerzas Armadas Portuguesas para mejorar su operatividad en misiones internacionales de paz; reafirman la importancia de la OTAN en tiempos de "volatilidad estratégica" con epicentro en Ucrania; y desean profundizar la relaciones con los países de la lusofonía.

ANTÓNIO COSTA (PS)

© Comisión Europea
Secretario general del PS
São Sebastião da Pedreira, Lisboa, 1961. Abogado. mediummedium


● Lista: Partido Socialista (PS)
● Orientación: centro-izquierda ● Escaños en la Asamblea de la República: 74 / 230 ● Votos en las elecciones de 2011: 28%.

Perfil del candidato
Ocho años como popular alcalde de Lisboa, importante plaza de poder de la que descabalgó al PSD, sendos cometidos ministeriales en las áreas parlamentaria, judicial y administrativa entre 1997 y 2007, y experiencia legislativa en la Asamblea de la República y el Parlamento Europeo componían el rico bagaje político de António Luís Santos da Costa en el momento de ganar las primarias socialistas de septiembre de 2014. Abogado formado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Lisboa, Costa, con casi el 70% de los votos, derrotó al secretario general del PS, António Seguro, en la pugna por ser el cabeza de lista por Lisboa y candidato a primer ministro en los comicios de octubre de 2015. Después, el 22 de noviembre, la dimisión fulminante de Seguro trajo la elección de Costa, esta vez sin rivales, como nuevo secretario general del partido fundado por Mário Soares y que, tras cuatro jefaturas del Gobierno entre 1976 y 2011, se hallaba en la oposición a los socialdemócratas (conservadores) de Pedro Passos Coelho.

En su debut al frente de la oposición parlamentaria de Portugal, Costa, ejemplo de político llevado en volandas al timón de su formación por los militantes contra las preferencias del aparato dirigente, se encontró con la necesidad de pasar página al embarazoso pasado reciente, y aún el presente, de su colectividad, que arrastraba el estigma de ser la que, desde el Gobierno, había abierto las puertas a la gran austeridad y firmado el Memorándum con la Troika para contener la peor crisis financiera de la Tercera República. Pero lo que más dañaba la imagen del PS, no obstante encabezar los sondeos de intención de voto, era el escándalo de corrupción que afectaba al anterior secretario general y primer ministro, José Sócrates, quien precisamente ahora fue detenido por agentes de la Autoridad Tributaria y Aduanera acusado de fraude, blanqueo de capitales y falsificación documental, previamente a su ingreso en la cárcel de Évora. El XX Congreso del PS, celebrado a finales de noviembre, se saldó con éxito pleno para Costa, al que flanqueó un Secretariado Nacional integrado por leales, los llamados costistas, y purgado de socráticos y seguristas.

El nuevo secretario general impuso a sus conmilitones la prohibición de alentar los acercamientos al Gobierno conservador del PSD y el CDS-PP con vistas a una colaboración en la Asamblea sobre determinadas cuestiones legislativas, pues al PS y el centro-derecha, responsable, con sus políticas de ajuste, de la situación de "desempleo, empobrecimiento y emigración" que lastimaba a los portugueses, les separaba "un foso ideológico, cultural y de civilización". La consigna, acuñada en la primavera de 2015, era ofrecer al electorado una "alternativa a la austeridad", pero sin poner en cuestión las reglas de la Eurozona. A esta postura supuestamente ecuánime Costa llegó después de hablar, inspirado por la SYRIZA griega, de una reestructuración de deuda y de contradecir su discurso al reconocer, delante de empresarios chinos, que el país se encontraba en "una situación diferente" a la que había en 2011, en alusión implícita al final del rescate crediticio y la intervención de la Troika, y a la salida de la recesión.
Programa del Partido Socialista
El programa electoral del PS, aprobado por la Convención Nacional de junio de 2015 bajo el lema Alternativa de confianza, es para Costa un documento realista y ambicioso que incorpora una "agenda para una década" y que contrasta con el programa "fantasioso y aventurero", "asentado sobre una ficción", del "dúo de ilusionistas" formado por el primer ministro Passos Coelho y el viceprimer ministro Paulo Portas, dos hombres de carácter frío, contrapuesto al estilo más jovial y afable del líder socialista. Su objetivo fundamental es pasar página a la austeridad aplicando un "programa de recuperación de la economía y el empleo" así como una "estrategia nacional de combate a la pobreza", capaces de revertir los "retrocesos" de años y hasta de décadas advertidos en multitud de indicadores sociales y económicos.

Dentro de este apartado, central en su manifiesto, los socialistas se comprometen a una plétora de actuaciones: bajar la presión fiscal a las familias con la cancelación de la sobretasa al Impuesto sobre el Rendimiento de las Personas Singulares (IRS) entre 2016 y 2017 y una reducción del 4%, progresiva y temporal, hasta 2019, de las cotizaciones a la Seguridad Social; en línea con la progresividad fiscal, crear un nuevo impuesto sobre las herencias de más de un millón de euros para financiar la Seguridad Social; poner fin a los recortes en las pensiones y los salarios de los funcionarios; elevar el salario mínimo nacional; bajar el IVA a la hostelería; como política activa de creación de empleo, lanzar el programa Contrato-Generación, destinado a los jóvenes desocupados o en busca de su primer trabajo; para combatir la precariedad laboral, relanzar la negociación colectiva y limitar las contrataciones temporales; restablecer la semana laboral de 35 horas en la función pública y descongelar las convocatorias de oposiciones a plazas de la administración del Estado en 2018; en atención de los colectivos más vulnerables, restablecer las anteriores coberturas de las prestaciones Renta Mínima Garantizada (RSI) y Complemento Solidario para los Ancianos (CSI); prohibir las ejecuciones hipotecarias por deudas inferiores a las del valor de la vivienda ejecutada, suspender los embargos del inmueble en los demás casos e instituir un "Banco Ético" para aliviar el sobreendeudamiento de las familias; y "gastar no menos, sino mejor" en el Servicio Nacional de Salud (SNS), dotándole de más medios. Aquí, el PS quiere potenciar prestaciones y servicios, aunque no habla claramente de eliminar las subidas de los copagos sanitarios introducidas por el Gobierno Passos. Los socialistas asumen que las familias han de contribuir con pagos específicos, por atenciones médicas, recetas y hospitalizaciones, a la financiación de la sanidad, pero consideran que la actual cuota, el 32%, correspondiendo el resto al Estado, es excesiva y ha de ser "progresivamente revertida".

El PS plantea la necesidad de tomar un "nuevo impulso para la convergencia con Europa", que ha desandado muchos escalones desde que comenzó la crisis, y de hacer una "lectura inteligente de la disciplina presupuestaria" que estipulan los tratados europeos; en otras palabras, los socialistas lusos se fijan unos objetivos de reducción de déficit y de volumen de deuda menos rigurosos que los trazados por el Gobierno y en sintonía con las previsiones de la Comisión Europea: esta pronostica para 2015 un déficit público del 3,2% del PIB, en lugar del 2,7% estimado por Passos, así como una deuda del 117% del PIB, en vez del 107% que calcula el Ejecutivo.

JERÓNIMO DE SOUSA (CDU)

© Rui Ornelas, para Flickr.com
Secretario general del PCP
Santa Iria de Azoia, Loures, Lisboa. 1947. Obrero metalúrgico. mediummedium


● Lista: Coalición Democrática Unitaria (CDU) = Partido Comunista Portugués (PCP) + Partido Ecologista 'Los Verdes' (PEV)
● Orientación: extrema izquierda, ecosocialismo ● Escaños en la Asamblea de la República: 16 / 230 ● Votos en las elecciones de 2011: 7,9%.

Perfil del candidato
Camino de su séptima década, el secretario general del Partido Comunista Portugués (PCP), Jerónimo Carvalho de Sousa, es el cabeza de lista más veterano para las elecciones legislativas del 4 de octubre de 2015. De humilde extracción proletaria, a los 14 años empezó a trabajar como obrero industrial en el cinturón fabril de Lisboa. Ya de adulto, jugó un papel destacado en el movimiento sindical y, en la clandestinidad, adquirió un compromiso de lucha contra la dictadura salazarista en las filas del PCP, en aquellos años uno de los partidos comunistas más ortodoxos y prosoviéticos de Europa Occidental bajo el liderazgo carismático de Alvaro Cunhal. Tras la Revolución de los Claveles formalizó su militancia comunista en la legalidad y arrancó su andadura como dirigente del partido y representante popular en la Asamblea de la República. En 1996, siendo ya miembro del Buró Político del PCP, fue candidato a presidente de la República, pero terminó apeándose de la contienda para apoyar al socialista Jorge Sampaio, contribuyendo así a la derrota del ex primer ministro conservador Aníbal Cavaco Silva. En noviembre de 2004, en el XVII Congreso de la formación, Sousa salió elegido secretario general del PCP en sucesión de Carlos Carvalhas y dos años después volvió a postularse a la jefatura del Estado; esta vez, llegó a medirse en las urnas, donde quedó cuarto por detrás de Cavaco Silva, el socialista independiente Manuel Alegre y el líder histórico del PS, Mário Soares.

Jerónimo de Sousa, retratado como un "político vintage" por el experto en mercadotecnia política Carlos Coelho, representa las esencias del comunismo portugués, firmemente adherido a los principios de la lucha de clases, el anticapitalismo y el antiimperialismo, y regido por el principio leninista del centralismo democrático. Sin embargo, en estos años de aguda devaluación interna y precariedad social por efecto de la crisis, el PCP viene agregando a su discurso marxista tradicional reivindicaciones más tangibles por los electores, que se resumen en la supresión de las políticas de austeridad y la defensa a ultranza de los servicios públicos y la soberanía del Estado. El manifiesto se enriquece con la incorporación de las propuestas ambientalistas del pequeño Partido Ecologista 'Los Verdes' (PEV), socio inseparable del PCP en la Coalición Democrática Unitaria (CDU) desde su puesta en marcha con motivo de las elecciones de 1987. La opción eco-comunista lleva un cuarto de siglo estabilizada en torno al 8% de los votos en las legislativas (en las europeas su rendimiento es sustancialmente mejor) con una horquilla de entre 12 y 17 diputados en la Asamblea, cuota que en las elecciones de ahora podría mejorar levemente. Por lo demás, el PCP, salvo su participación en los gobiernos provisionales del período preconstitucional (1974-1976) de la Tercera República Portuguesa, es una fuerza de extrema izquierda con la vocación de oponerse desde el Parlamento al Gobierno de turno, sea el centro-derecha del PSD o el centro-izquierda del PS. Sousa mantiene intacta esta estrategia de no cooperación con los socialistas, lo que cierra las puertas al sostén de un hipotético Gobierno de António Costa si su partido llegara a ganar al oficialismo del primer ministro Pedro Passos Coelho por mayoría simple. El PCP es un partido testimonial en el Portugal del norte y su peso electoral crece en dirección al sur, en regiones predominantemente agrícolas y rurales, con la excepción del Algarve. Sus bastiones, donde cuenta con muchos votantes fijos, la mayoría de edad madura, y con cuadros bien organizados, son Beja, Évora y Setúbal, en el Alentejo.
Programa de la Coalición Democrática Unitaria
A diferencia del PSD de Passos Coelho y el CDS-PP del viceprimer ministro Paulo Portas, que concurren en la lista conjunta Portugal à Frente, el PCP y el PEV no han consensuado un programa electoral conjunto de la CDU, sino que presentan a las elecciones sus propios documentos, un programa electoral propiamente dicho el primero y un manifiesto el segundo.

En su programa Política patriótica de izquierda-Soluciones para un Portugal con Futuro, el PCP que compite con el Bloco de Esquerda (BE) de Catarina Martins por la captación del electorado de extrema izquierda, incide, como cabía esperar en un partido de clase comprometido con las políticas igualitarias y estatalistas, en los siguientes puntos: la "revalorización del trabajo de los trabajadores", a través de una "distribución justa de las rentas" que se manifieste en el aumento de los salarios, la búsqueda del pleno empleo, la protección de los derechos laborales y de las pensiones, y una progresividad tributaria muy estricta; la "defensa de los sectores productivos y de la producción nacional", lo que requiere un "modelo de economía mixta con un sector público fuerte" orientado al desarrollo industrial y agropecuario, y que apoye debidamente a pymes y cooperativas; una "administración de los servicios públicos al servicio del país", lo que incluye un Servicio Nacional de Salud (SNS) "general, universal, gratuito y de calidad", una Escuela Pública "gratuita, de calidad e inclusiva", una Seguridad Social "pública, universal y solidaria", y una Administración Pública "desburocratizada y eficiente"; la "defensa del régimen democrático de Abril y el cumplimiento de la Constitución de la República"; la "efectiva subordinación del poder económico al poder político"; y la "afirmación de un Portugal libre y soberano, y de una Europa de paz y cooperación".

Evocando más la socialdemocracia que el marxismo, el PCP enumera "25 medidas urgentes" a adoptar desde el Gobierno, entre las que figuran: el aumento del salario mínimo nacional a los 600 euros; la supresión inmediata de todos los recortes a los emolumentos de los funcionarios; la revalorización de las pensiones y el mantenimiento de la edad de jubilación en los 65 años, con la posibilidad de adelantarla si se ha cotizado al menos 40 años; la extensión de la cobertura temporal del subsidio de desempleo; la eliminación de la sobretasa al Impuesto sobre el Rendimiento de las Personas Singulares (IRS) y la creación de diez tramos de tributación en el mismo; la bajada de la tasa normal del IVA y de los IVA específicos para la hostelería y las facturas energéticas; la "eliminación de los beneficios fiscales a los grupos económicos y financieros, y la tributación efectiva de todos los rendimientos generados en el país"; la implementación de un Programa Nacional de Lucha contra la Precariedad y el Trabajo Ilegal; la gratuidad del médico de cabecera para todas las familias por dos años y de la dispensa de medicamentos a los enfermos crónicos, además de la abrogación de los copagos o cuotas de los usuarios; la gratuidad de los manuales de texto en los colegios de primaria y secundaria; y la convocatoria de una "conferencia internacional para la renegociación de las deudas de los países víctimas de la extorsión y el chantaje de los mercados". Además, el PCP quiere establecer la semana laboral de 35 horas para todos los trabajadores, gravar las transacciones financieras con un 0,5%, aplicar otro impuesto especial de entre el 0,5% y el 1% al capital mobiliario de más de 100.000 euros, y renacionalizar empresas estratégicas en sectores como la banca y la energía. Con respecto a Europa, reclama la renegociación de la deuda externa y la "disolución de la Unión Económica y Monetaria", denunciada como la puerta por la que se colaron "el abandono del aparato productivo, la desinversión, la especulación financiera, el estancamiento, la recesión y el endeudamiento", con los consiguientes "precarización, desempleo, desigualdades sociales y pobreza". El fin de este portazo al euro es que Portugal y otros países de la Eurozona puedan recuperar la "soberanía monetaria".

CATARINA MARTINS (BE)

facebook.com/catarinamartinsBE
Portavoz del BE
Oporto, 1973. Actriz teatral. mediummedium


● Lista: Bloque de Izquierda (BE)
● Orientación: extrema izquierda ● Escaños en la Asamblea de la República: 8 / 230 ● Votos en las elecciones de 2011: 5,2%.

Perfil del candidato
La linguïsta y actriz Catarina Soares Martins saltó en 2009 de las tablas de Visões Úteis, la compañía teatral de Oporto que había ayudado a fundar 15 años atrás, para sentarse en la Asamblea de la República como diputada del Bloque de Izquierda (BE), amalgama de grupos de la izquierda anticapitalista y revolucionaria, e independientes del Partido Comunista. En 2012, conjuntamente con João Semedo, sucedió a Francisco Louçã en la coordinación del partido-movimiento surgido en 1999 y en noviembre de 2014, como resultado de la IX Convención del BE, se erigió en la portavoz única de la nueva Comisión Permanente de seis miembros. Conocida por sus expresiones dulces y serenas, que proyectan una imagen "maternal" sin rastro de tradicionalismo, Martins ofrece un perfil atractivo para las mujeres y los jóvenes urbanos posicionados en la izquierda radical y que componen el grueso de los votantes del Bloco, cuyo activismo parlamentario se desenvuelve en los terrenos de los derechos humanos y civiles, la lucha contra la violencia de género y cualesquiera formas de discriminación, la protección de los inmigrantes, el matrimonio gay y lo que el partido llama el "bienestar animal".

El tirón personal que pueda tener Martins, quien, a diferencia de los demás cabezas de lista partidarios, no se presenta a diputada por Lisboa sino que repite por Oporto, no va a ser sin embargo, adelantan los sondeos, suficiente para que su formación pueda romper el techo electoral alcanzado en 2009, cuando el Bloco sacó el 9,8% de los votos y 16 escaños, fuerza que se redujo a la mitad en las elecciones de 2011. El Bloco está anclado en la cuarta posición y no parece capaz de repetir el sorpasso de 2009 al veterano PCP, su gran rival ideológico, al que gana en discurso fresco y modernidad, pero no en implantación local y estructura organizativa, muy sólida en la formación que lidera Jerónimo de Sousa. En este sentido, la llamada SYRIZA portuguesa está muy lejos de acercarse siquiera al rendimiento del partido de Alexis Tsipras, que sí logró, impulsado por la calamidad económica y la intervención de la Troika, dinamitar el bipartidismo tradicional y convertirse en la primera fuerza de Grecia. Tampoco funcionan los paralelismos con España, pues los indignados lusos de la Geração à Rasca y el Movimento 12 de Março, a diferencia de sus equivalentes del Movimiento 15-M, no han sido el crisol para la aparición de un partido de protesta con opciones de constituir una alternativa de poder; esto sucedió en España con Podemos -el Bloco y el partido de Pablo Iglesias mantienen unas relaciones estrechas- , pero no con Juntos Podemos, LIVRE y Agir en el otro país ibérico, donde las corrientes comunistas y socialistas democráticas, aglutinadas en el PCP y el Bloco, gozaban de un peso apreciable antes de 2011. Pese al impacto de la crisis y a la dureza del rescate europeo, el efecto SYRIZA-Podemos no ha cuajado en Portugal.
Programa del Bloque de Izquierda
El BE presenta para los comicios del 4 de octubre de 2015 un Manifiesto Electoral que se sustenta en la revisión estatutaria aprobada por la IX Convención, la cual proclama el compromiso del partido con "la defensa intransigente de la libertad, la búsqueda de alternativas al capitalismo, un mundo ecológicamente sostenible, la transformación social y la perspectiva del socialismo como expresión de la lucha emancipadora de la humanidad contra la explotación y la opresión". También, en la moción unitaria, aprobada en la misma Convención, Revuelta ciudadana para vencer la austeridad y en la resolución La democracia contra el colonialismo financiero, aprobada por la Mesa Nacional del Bloco en julio de 2015. Los cinco capítulos del manifiesto, que supera en vehemencia al del PCP, son: Europa: Desobedecer la austeridad; Trabajo: Crear empleo y recuperar derechos; Estado social: Factor de modernización del país; Justicia e Igualdad: Razones de la democracia; y Bienes comunes: Desarrollo productivo y ambiental.

Para zafarse de la austeridad y los recortes antidéficit, Martins y sus conmilitones proponen "liberar recursos con los que distribuir riqueza" y explicitan una serie de "herramientas", a saber: la reestructuración de las deudas del Estado con sus acreedores públicos y privados; una "revolución fiscal" que traslade la presión tributaria de la rentas de trabajo, aligeradas de todo tipo de gravámenes, sobretasas y recortes salariales, a las rentas de capital y las grandes fortunas; o el control público del sistema financiero, asegurando el crédito a la economía productiva y protegiendo las viviendas de primer uso de las ejecuciones hipotecarias a través de la nacionalización de la banca, el "control democrático" de los flujos de capital foráneo y una legislación hipotecaria mucho más flexible que permita reprogramar las deudas de las familias si estas destinan al pago de la vivienda más del 50% de sus ingresos. En materia de empleo, el Bloco propugna la semana laboral de 35 horas para todos los trabajadores y una batería de medidas para combatir la precariedad, la temporalidad y las "insolvencias fraudulentas" de empresas, a las que se prohibirá, si tienen beneficios, abrir expedientes de regulación de empleo y deslocalizar centros de producción. Por lo que se refiere a la Seguridad Social, la sanidad y la educación, el partido opositor desea destinar el 8,5% del PIB, frente al 5,9% actual, al sostenimiento de los servicios públicos de salud, suprimir los copagos médicos y farmacéuticos (taxas moderadoras), devolver a la gestión pública los hospitales externalizados, restaurar los bonos sociales, fijar la edad legal de jubilación en los 65 años -o menos, con 40 años cotizados-, acercar las pensiones más bajas al salario base y garantizar que la enseñanza obligatoria tenga costes cero para las familias en la escuela pública.

En su capítulo de Justicia e Igualdad, el manifiesto del Bloco invoca la regularización automática de todos los inmigrantes indocumentados y la dotación de derechos políticos y civiles a los extranjeros residentes. También, reclama el "fin de las instituciones de desregulación liberal", como la OMC, el FMI y el Banco Mundial, para ser sustituidos por un "banco de pagos internacional de apoyo al desarrollo", así como la salida de Portugal de la OTAN y una "acción diplomática" para conseguir la desaparición de las alianzas militares, el desarme y el cierre de todas las bases de Estados Unidos en Europa